ALEGATO

 

    El Fiscal General Gideon Hausner comenzó su alegato en el caso Eichmann, con una frase que hoy quiero recordar: "No estamos solos en este alegato ante el Tribunal. Nos acompañan todos nuestros muertos, todas las víctimas están con nosotros".

    A diferencia de aquel juicio en el que el responsable directo de los crímenes cometidos se encontraba en el banquillo de los acusados, lamentablemente nosotros no tenemos esa posibilidad; tras 9 años y medio de investigación solo hemos identificado un pequeño eslabón de la cadena criminal que concretó la masacre de la AMIA.

         Como ya es conocido en la sociedad argentina, el lema "justicia, justicia perseguirás" fue utilizado por la organización Memoria Activa, para cerrar cada uno de los discursos pronunciados los lunes en la Plaza Lavalle.

Este lema es un versículo bíblico que aparece en la Torá, en el  Deuteronomio y  sostiene la idea de que es obligación del Estado impulsar un juicio justo como piedra fundamental de la convivencia en sociedad.

La palabra "perseguirás" en términos bíblicos significa "seguir" continuar, ir a lo profundo, averiguar, llegar a la raíz  ¿Y quien más que el Estado, quien posee todas las herramientas necesarias, es el que debe continuar con esta acción de garantizar la búsqueda de la verdad a través de la investigación judicial?

 

Y volviendo al concepto de "Perseguirás", en nuestra Argentina, lamentablemente hubo una decisión política para utilizar la acepción de "perseguirás", pero en un sentido diferente del usual, no como "buscarás" sino como "apartarás" o "espantarás" el concepto de justicia de las instituciones que deben impartirla, produciéndose entonces una segunda muerte en nuestros muertos, sembrando la injusticia y el olvido.

Ya han pasado casi 10 años y solo sabemos que sabemos casi nada. Se ha espantado a la justicia, han perseguido "a" la justicia para evitar sus efectos, y han dilatado en el tiempo la irrecuperabilidad de su existencia. Cuenta un dictado talmúdico que "una justicia retardada en el tiempo es peor que la injusticia".

    Quiero comenzar mi alegato citando a Carlos S. Nino quien en su obra "Juicio al mal absoluto", cuando dijo que: "Las violaciones masivas de derechos humanos suponen el mal absoluto o lo que Kant denominó "mal radical". Son ofensas contra la dignidad humana tan extendidas, persistentes y organizadas que el sentimiento moral normal resulta inapropiado".

    En nuestro caso la masacre de la AMIA ha sido una violación masiva a los derechos humanos, que se ha duplicado como violación masiva con el encubrimiento posterior perpetrado por las diversas agencias del Estado Argentino y por la investigación judicial desarrollada en la etapa instructoria.

    Las víctimas no lo son solamente por el atentado sino que también han sido víctimas por la falta y el retardo de justicia. Consecuentemente son doblemente víctimas.

    Por el mandato que ejerzo, como apoderado de algunos integrantes de MEMORIA ACTIVA, ADRIANA REISFELD, DIANA MALAMUD y JORGE LEW, quienes forman parte de dicha Asociación Civil, y al mismo tiempo en virtud de la decisión de este Tribunal de unificar personería, en representación también del Señor Daniel Eduardo Joffe y de las Señoras Patricia Wenetz y Cecilia y Julieta Butini, adelanto desde ya que habré de acusar formalmente a CARLOS ALBERTO TELLELDIN (a) "el enano", titular del DNI. 14.536.215, quien es de nacionalidad argentina, nacido el 2 de junio de 1961 en la localidad de Caseros, Provincia de  Buenos Aires, hijo de Raúl Pedro Telleldín (f) y de Lidia Seeb, de estado civil casado, comerciante de ocupación, actualmente detenido, realmente domiciliado  en calle República Nº 107 de Villa Ballester, Provincia de Buenos Aires y con domicilio  constituido en Lavalle 1675 6º piso, Of. "6" de esta ciudad, en su calidad de partícipe necesario de los delitos de homicidio calificado reiterado (en cuatro oportunidades por los fallecimientos de la Srita. Noemí Graciela Reisfeld, el joven Agustín Diego Lew, el Arquitecto Andrés Gustavo  Malamud y el Sr. Gabriel Butini), lesiones agravadas y daño en la persona y el automóvil Renault 20, respectivamente de Daniel Eduardo Joffe, todos en concurso real, de conformidad con los arts. 45, 55, 80 inciso 5º, 92 y 183 del Código Penal.

    Ello así por cuanto tengo por acreditado que en  fecha próxima al 10 de julio de 1994, el nombrado y en conocimiento de que sería utilizada en un hecho ilícito grave, acondicionó y entregó una camioneta marca Renault, modelo Trafic, sobre la cual previamente instaló el motor Nº 2.831.467, originalmente instalado en una camioneta perteneciente a la firma Messin SRL.

    Este acondicionamiento incluyó además, el refuerzo del sistema de amortiguación trasera a fin de permitirle al rodado soportar un peso mayor al habitual como serían los aproximadamente 300 kilos de amonal utilizados como explosivo, más el peso de la tierra y la estructura útil al anclaje del mismo, como así también a mejorar el sistema de estabilización, ya que no debe olvidarse que la Trafic debía circular con el explosivo y el dispositivo detonador instalado. De esa manera se la preparó para aventar la posibilidad que cualquier accidente del terreno, un bache, un pozo, una frenada brusca, la subida al cordón de la vereda pudiera provocar un estallido anticipado al deseado por los terroristas. En este sentido, corresponde subrayar que Telleldín utilizó una carrocería que impedía que el explosivo fuera observado desde el exterior. Ese fue el vehículo que a las 9,53 hs. del día 18  de julio de 1994 estalló contra la fachada del edificio ubicado en Pasteur Nº 633 de Capital Federal, donde funcionaban, entre otras organizaciones, la Asociación Mutual Israelita Argentina y la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas, conocidas como AMIA y DAIA, causando la muerte de un número indeterminado de víctimas, ya que a casi 10 años del hecho, no sabemos si murieron 84 u 85, atento que no se identificó al posible conductor suicida o bobo, y seguro no son 86 como durante muchos años se sostuvo, porque Patricio Irala, quien se presumía muerto y por cuyo deceso se pagó una indemnización por parte del Estado argentino, apareció cocinando en el Paraguay. Así que, por ahora, podrían ser 84, las víctimas de la masacre de la AMIA. Ellos son:

    1.-FÉLIX ROBERTO ROISMAN, 2.-PAOLA SARA CZYZEWSKI, 3.-GREGORIO MELMAN (HESHELE), 4.-MAURICIO SCHIBER, 5.-CARLOS ISAAC HILU, 6.- MÓNICA GRACIELA NUDEL, 7.- DAVID BARRIGA LOAYZA, 8.- FABIO ENRIQUE BERMUDEZ,  9.- GERMÁN PARSONS, 10.- GUILLERMO GALARRAGA, 11.- RAMÓN NOBERTO DÍAZ,  12.- ROMINA AMBAR LUJÁN BOLAND, 13.- ALBERTO FERNANDEZ, 14.- JUAN CARLOS TERRANOVA, 15.- ABRAHAM JAIME PLAKSIN, 16.- DIEGO DE PIRRO,  17.- EMILIA JAKUBIEC DE LEWCZUK, 18.- GUSTAVO DANIEL VELAZQUEZ, 19.-  ISABEL VICTORIA NUÑEZ DE VELAZQUEZ, 20.-ELENA SOFIA KASTIKA, 21.- SEBASTIÁN JULIO BARREIRO, 22.-LILIANA EDITH SZWIMER, 23.- ERWIN GARCIA   TENORIO, 24.- RICARDO HUGO SAID, 25.- CRISTIAN ADRIÁN DEGTIAR, 26.- RITA NOEMÍ WORONA, 27.- ADELA VIVIANA CASABE, 28.- OLEGARIO RAMIREZ, 29.- NAÓN BERNARDO MIROCHNIK (BUBY), 30.- AGUSTÍN DIEGO LEW, 31.- JOSÉ   ENRIQUE GINSBERG (KUKY), 32.- NAUM BAND, 33.- NAUM JAVIER TENEMBAUM,   34.- DORA SHULMAN DE BELGOROSKY, 35.- BERTA KOZUK DE LOSZ, 36.- JACOBO CHEMANUEL, 37.- ANDRÉS GUSTAVO MALAMUD, 38.- RIMAR SALAZAR MENDOZA, 39.- NOEMÍ GRACIELA REISFELD, 40.- ADHEMAR ZARATE LOAYZA, 41.- MARTA   ANDREA TREIVMAN DE DUEK, 42.- YANINA MURIEL AVERBUCH, 43.- CYNTHIA VERÓNICA GOLDENBERG, 44.- SILVANA SANDRA ALGUEA DE RODRIGUEZ, 45.- ROBERTO FERNANDO PEREZ, 46.- VÍCTOR GABRIEL BUTINI, 47.- JUAN VELA RAMOS, 48.- JORGE LUCIO ANTUNEZ, 49.- REBECA VIOLETA BEHAR DE JURIN,  50.- MARÍA LOURDES JESÚS, 51.- NORBERTO ARIEL DUBIN, 52.- DANILO   NORBERTO VILLAVERDE, 53.- ESTHER RAQUEL KLIN DE FAIL, 54.- JULIA JUDITH WOLYNSKI DE KREIMAN, 55.- AÍDA MÓNICA FELDMAN DE GOLDFEDER,  56.- LUIS FERNANDO KUPCHIK, 57.- FABIÁN MARCELO FURMAN, 58.- PABLO  NESTOR SCHALIT, 59.- FABIÁN SCHALIT, 60.- EMILIA GRACIELA BERELEJIS DE   TOER, 61.- MARIELA TOER, 62.- ELÍAS ALBERTO PALTI, 63.- FAIWEL DYJAMENT, 64.- ÁNGEL CLAUDIO UBFAL, 65.- CARLA ANDREA JOSCH, 66.- ANALÍA VERÓNICA JOSCH, 67.- MOISÉS GABRIEL ARAZI, 68.- ILEANA SARA MERCOVICH, 69.-MIRTA ALICIA STRIER, 70.- SILVIA LEONOR HERSALIS, 71.- SILVIA INÉS PORTNOY, 72.- NÉSTOR AMÉRICO SERENA, 73.- LEONOR AMALIA GUTMAN DE FINKELCHTEIN, 74.- INGRID ELISABETH FINKELCHTEIN, 75.- MARÍA LUISA JAWORSKI, 76.- ANDREA JUDITH GUTERMAN, 77.- CARLOS AVENDAÑO  BOBADILLA, 78.- EMILIANO GASTÓN BRIKMAN, 79.- MARTIN VICTOR FIGUEROA,   80.- HUGO NORBERTO BASIGLIO, 81.- EUGENIO VELA RAMOS, 82.- ROSA PERELMUTER, 83.- MARISA RAQUEL SAID y 84.- LEON GREGORIO KNORPEL; hoy todos aquí presentes.

    Asimismo la explosión causó las graves lesiones de: 1.- DANIEL JOFFE, 2.- JUAN CARLOS ALVAREZ, 3.-  HUMBERTO CHIESA, 4.- GUSTAVO MARTÍN CANO, ROSA MONTANO DE BARREIRO, 6.- DANIEL OSVALDO SARAVIA, 7.-RAÚL ALBERTO SANCHEZ, 8.- ALEJANDRO MIROCHNIK, 9.- PABLO AYALA RODRIGUEZ, 10.- LEONOR MARINA FUSTER, 11.- ANGÉLICA ESTER LEIVA, 12.- FERNANDO JOSÉ ANDRADA, 13.- MOISÉS CHAUFAN, 14.- JAVIER HORACIO MIROPOLSKY, 15.- NORMA HELER DE LEW, 16.- ELENA   SCHREIBER DE FALK, 17.- RAQUEL ALVAREZ, 18.- MARTÍN JOSÉ VIUDEZ, 19.- GREGORIO MARCHAK, 20.- LUCIANO JAVIER LUPPI, 21.- RUBÉN SAMUEL  CHEJFEC, 22.- HERMELINDA BERMIN BELLO, 23.- SERGIO LUIS BONDAR, 24.- CAROLINA BECERRA, 25.- GUSTAVO SPINELLI, 26.- GLADYS PERONA DE LIZAZO, 27.- MARTA BEATRIZ MASSOLI DE LUPPI, 28.- JORGE OSVALDO FERRETTI, 29.- CLAUDIO ALEJANDRO WEICMAN, 30.- JORGE EDUARDO BORDON, y a 31.- MARCELA PATRICIA LABORIE SAN MIGUEL.

Y mortificaciones leves a 1.- BERTA PALAIS, 2.- SIPHOR LAPIDUS, 3.- ELENA ATALLAH DE PELECHIZ, 4.- MARIO   ERNESTO DAMP, 5.- SILVIO DUNIEC, 6.- SIMÓN SNEH, 7.- PAULA CERNADAS, 8.- ROMINA YABINSKY, 9.- EDUARDO WAIZER, 10.- INES VICENTA LOPEZ DE  DUNIEC, 11.- ARTURO GRITTI, 12.- JAIME ZADMAN, 13.- ALEJANDRO DANIEL VERRI, 14.- LAURA ANDREA MORAGUES, 15.- LIDIA BERNARDITA CASAL MARTI,   16.- SALUSTIANO GALEANO, 17.- JUAN CARLOS MAZZON, 18.- ISRAEL MOISÉS  LAPIDUS, 19.- JUAN ALDO LUJÁN, 20.- ELÍAS NÉSTOR TOBAL, 21.- CARLOS ROMAGNANI, 22.- OSCAR GOMEZ, 23.- HORACIO DRAGUBITZKY, 24.- JOSÉ GALLARDO, 25.- GLADYS MANSILLA, 26.- MARIO OBREGON, 27.- CLAUDIA PATRICIA VALDEZ, 28.- RAMÓN GUTMAN, 29.- VERÓNICA PATE, 30.- ADRIANA  VERÓNICA ROSA SIBILLA, 31.- ALBERTO ROFFE, 32.- GABRIEL LEÓN ROFFE, 33.- CLAUDIA CRISTINA VICENTE DE LLANO, 34.- ADOLFO YABO, 35.- MARÍA ELSA CENA, 36.- HÉCTOR ARCE, 37.- NICOLÁS WODJA, 38.- LEONARDO LEÓN   ZECHIN, 39.- RITA RAQUEL RAMIREZ y 40.- CLAUDIO ANTONIO SILVA

    y los daños sobre los que ilustra el informe de fecha 9 de mayo de 1995, efectuado por la División Inmuebles de la Superintendencia de Administración de la Policía Federal Argentina, en el que consta que se realizaron 412 peritajes sobre los inmuebles afectados por la explosión, de los cuales 270 se refieren a viviendas, 142 a distintos locales, incluido el de la Mutual, habiéndose estimado el monto total de los daños producidos en las propiedades como aproximado a los $   15.000.000.-, al que deben adicionarse los costos de reparación denunciados por las prestatarias de servicios públicos.

    Así identificados tanto el acusado como las víctimas y establecidas las figuras penales por las que me  querello adelanto desde ya que habré de requerir se le imponga a Carlos Alberto Telleldín la pena de reclusión perpetua en orden a los delitos precedentemente calificados y a la participación antes indicada.

     Además en la audiencia de debate se ha traído a juicio a JUAN JOSÉ RIBELLI, sin sobrenombres ni apodos, quien es de nacionalidad argentina, identificado con DNI. Nº 11.945.834, nacido el 7 de junio de 1956, hijo de Miguel Gregorio y de Ana Margarita Poggi, de estado civil soltero, Oficial de Policía de la Provincia de Buenos aires, domiciliado en calle Sitio de Montevideo Nº 66, 3º "D" de Lanús, Provincia de Buenos Aires, actualmente detenido en la D.I.P.A.; a RAÚL EDILIO IBARRA, sin sobrenombres ni apodos, de nacionalidad argentina, identificado con DNI. Nº 11.660.661, nacido el 14 de febrero de 1955, hijo de Elfio y de Inés Quintana, de estado civil casado, Oficial de la Policía bonaerense, domiciliado en Cabildo Nº 658 de Florencio Varela, Provincia de Buenos Aires, actualmente detenido en la D.I.P.A.; a ANASTACIO IRINEO LEAL, sin sobrenombres ni apodos,  de nacionalidad argentina, identificado con DNI. Nº 12.069.214, nacido el 6 de junio de 1958, en 25 de Mayo, Provincia de Buenos Aires, hijo de Anastacio y de María Rosa Dimuro, de estado civil casado, Oficial de la policía bonaerense, realmente domiciliado en calle Edison Nº 2708 de Isidro Casanova, Provincia de Buenos Aires, actualmente detenido en la D.I.P.A. y a MARIO NORBERTO BAREIRO, sin sobrenombres ni apodos, argentino, identificado con DNI. Nº 16.204.143, nacido el 2 de diciembre de 1963 en San Martín, provincia de Buenos Aires, hijo de Mario y de Isabel Cortazar, de estado civil casado, cuentapropista de ocupación, con domicilio real en Avda. La Plata Nº 3527, piso 6º "C" de Santos Lugares, Provincia de Buenos Aires, actualmente detenido, contra quienes no habré de formular acusación en orden a la masacre de la Amia, con fundamento en las razones y circunstancias que habré de exponer a lo largo de mi alegato.

    Así doy por cumplido los requisitos del Código Procesal Penal de la Nación respecto a las formalidades de la acusación.

    Seguidamente me referiré a la materialidad del hecho bajo juzgamiento por el que me encuentro alegando y acusando.

    La mañana del 18 de julio de 1994 comenzaba la segunda semana de las vacaciones de invierno.

    La noche anterior y a raíz del triunfo de Brasil en el mundial de fútbol disputado en EE.UU., una considerable cantidad de personas se había reunido a festejar en inmediaciones de la Embajada de Brasil, ubicada en Cerrito y Alvear, de esta ciudad siendo vigilado su desplazamiento desde el aire por un helicóptero de la Policía Federal Argentina.

     Frente al edificio de Pasteur 633 y formando parte del paisaje cotidiano, se encontraba estacionado un patrullero policial que no funcionaba, cuya dotación mataba el tiempo, ya que mientras JORGE EDUARDO BORDÓN, permanecía recostado en el interior del Renault 18 detenido frente al 607/09 de Pasteur, por un desperfecto mecánico en su sistema eléctrico y con el capot levantado, ADOLFO GUIDO GUZMÁN, se encontraba en el interior del bar Caoba, ubicada sobre la vereda de enfrente. Estas dos circunstancias les salvaron la vida.

     Completaban el paisaje reseñado un Dodge 1500 detenido frente a la numeración 605 de Pasteur, propiedad el Suboficial Rodriguez de Policía Federal; un Renault 20 estacionado delante de un volquete, automotor éste de propiedad de Daniel Eduardo Joffe, uno de mis representados, detenido frente al 655 por un desperfecto técnico; la camioneta con el logo de la firma SACAAN, frente al 665; un Peugeot 405 detenido frente al 679 de Pasteur y un Volkswagen Senda parado frente al Nro. 685.

    En el edificio de Pasteur 633 funcionaban las sedes de AMIA y DAIA, el Consejo Directivo del Ente Coordinador de Instituciones Asistenciales de la Comunidad Judía Argentina, la Fundación TZEDAKA y otras instituciones.

    El edificio contaba en su frente con un portón levadizo metálico de 10 mts. de ancho que permanecía parcialmente abierto y en su interior personal de seguridad se encargaba de identificar a quienes ingresaban al lugar.

            Al prestar declaración el día 8 de noviembre de 2001, el suboficial de Policía Federal Argentina Jorge Eduardo Bordón recordó que el día del atentado era el primero que concurría a cumplir con el servicio en el lugar. Dijo que pudo observar a un camión dejando un volquete en el lugar, al barrendero municipal Alvarez realizando sus tareas, a los obreros que trabajaban en la refacción del edificio de Amia, al camión de la firma Sacaan estacionado en las inmediaciones. También mencionó un automóvil Dodge 1500 detenido detrás del patrullero, cuyo propietario era otro policía, amigo de su compañero Guzmán, quien solicitó permiso para dejarlo allí, ya que tenía que llevar a su hija al Hospital de Clínicas. Continuó Bordón explicando que pese a la prohibición de estacionamiento en esa cuadra, se permitía la detención a repartidores y fleteros, tratando de no interferir con los comerciantes vecinos.

            Su compañero Adolfo Guido Guzmán, declaró de manera similar, manifestando que el patrullero tenía una batería defectuosa y que habían solicitado auxilio mecánico, que se había presentado y retirado, en busca de otra batería que nunca llegó y recordó sobre la presencia del portero del 632 de Pasteur, quien murió por el impacto de parte de la Trafic.    

    Respecto al contacto visual con la Trafic solo puedo  mencionar el extraño testimonio de CARLOS RIGOBERTO HEIDENREICH, encargado del edificio de Pasteur 724 y el de MARIA NICOLASA ROMERO, quienes afirmaron haber visto avanzar a una camioneta color claro en dirección a la AMIA en momentos previos a la explosión.  Heidenreich la vio venir por Pasteur desde Av. Corrientes en tanto que Romero, la vio venir por Tucumán doblando en Pasteur.

     También contamos en este sentido con el relato de lo que escuchó SALOMÓN MARIO SELTZER, quien vivía enfrente de la Amia y encontrándose en el baño oyó decir a una mujer "hijo de puta, agárrenlo, los va a matar a todos". También escuchó un chirrido de auto que frena durante escasos segundos. La secuencia fue insultos-chirrido-explosión.

    En forma coincidente Mónica Arnaudo de Yabiansky, quien a la fecha del hecho vivía en Pasteur 644, 3er. piso, a la calle, refirió que estaba en la cama viendo una telenovela y de repente escuchó una frenada, una aceleración, como un chirrido de gomas, ruido de un auto, lo que provocó que se incorporara en la cama y luego vino la explosión.

De la escena previa a la explosión, de la disposición de los coches estacionados, dan cuenta Rosa Montano de Barreiros, Daniel Eduardo Joffe, propietario del automóvil Renault 20, detenido en el lugar por un desperfecto mecánico con el capot levantado; Gabriel Alberto Villalba; Gustavo Alberto Acuña; Jorge Enrique Kaiser; Gabriel Omar Gutesman; José Manuel Olascoaga; Miguel Angel Rodriguez (es el policía que dejara estacionado su Dodge 1500 en el lugar); Juan Alberto Lopez, chofer del camión que trasladara el volquete hasta allí; Enrique Antonio Cardenas; Horacio Salomone quien acompañó al técnico en el patrullero para retirar la batería del  Renault 18 que se encontraba de consigna; Tamara Bursuck de Scher y Daniel Osvaldo Saravia.

    Este era el estado de situación en el lugar del hecho cuando a las 9,53 hs. de ese lunes 18 de julio de 1994, la camioneta Trafic explotó en el frente de la entrada del edificio de Pasteur Nº 633 de esta ciudad, con los trágicos resultados antes descriptos.

     Hallado el motor entre los escombros del edificio de Pasteur 633, probablemente el 25 de julio a última hora de la tarde, cuestión sobre la que habré de pormenorizar más adelante, pudo determinarse que el mismo se encontraba identificado con el Nº 2.831.467 y que pertenecía a un vehículo Renault Trafic cuyo último titular era la empresa Messin S.R.L. con domicilio en la calle Paraná 1140 de esta ciudad y que a raíz de haberse incendiado, la compañía aseguradora Solvencia del Grupo Juncal le había abonado a dicha empresa el monto por destrucción total.

    Y si bien se abonó el monto por destrucción total, en el trámite interno de la empresa aseguradora se hizo figurar como que era un pago por destrucción parcial para no tener que darlo de baja en el Registro de la propiedad automotor. Así fue que la compañía Solvencia enajena el vehículo a la firma Alejandro Automotores, siendo en realidad lo importante de dicha venta no el vehículo en sí mismo, sino los papeles y el motor, que es lo que realmente tiene valor para quien se propone realizar el doblaje de autos. Este proceder habitual en las compañías de seguros es el que permite que vehículos que luego de un siniestro debieron ser dados de baja en el Registro de la Propiedad Automotor, ingresen al circuito ilícito de doblaje conjuntamente con vehículos sustraídos.

     Alejandro Mojo, personaje siniestramente conectado con la Policía Federal Argentina como socio en actividades espurias y a veces como víctima, se la vendió a Carlos Alberto Teccedín, luego identificado como Telleldín, el día 4 de julio de 1994. Esa camioneta siniestrada fue trasladada por Eusebio Sanabria, empleado de Alejandro Automotores al taller de Guillermo Cotoras, del entorno de Telleldín, ubicado en Adolfo Alsina 3785 de Villa Martelli, Provincia de Buenos Aires, lugar en el que además el día 28 de julio de 1994 se secuestrara la chapa patente de la Trafic quemada, C-1.498.506, un paragolpe delantero, un arranque y un radiador.

     Claudio Guillermo Miguel Cotoras, siempre a solicitud de Carlos Alberto Telleldín retiró el motor de la Trafic quemada y se lo entregó a éste posiblemente en presencia de Hugo Perez y de Ana Boragni. En rigor lo que sabemos a ciencia cierta es que la camioneta de la firma Messin estuvo en el taller de Cotoras y allí se le extrajo el motor, lo demás, es decir quien sacó el motor, quien estuvo presente en ese momento, quien se llevó el motor y en que se lo llevaron, es algo que no surge nítido de las declaraciones de Cotoras, Perez, Telleldín y Boragni. No sabemos que pasó con el chasis correspondiente a la camioneta de la firma Messin y como dije tampoco conocemos el recorrido exacto del motor, salvo que apareció entre los escombros de la AMIA. Ni Telleldín ni la investigación nos han aclarado este punto hasta ahora.

     Conforme los peritajes realizados por los bomberos, el motor mencionado fue montado en una carrocería corta y con puerta lateral de Renault Trafic cuyo origen a la fecha no ha sido posible establecer, en parte por negligencia de la instrucción, que no agotó debidamente el rastreo con todas las trafics posibles. No creo que el motor aparecido en Amia fuera trasladado del taller de Cotoras al de Nitzcaner, como pretendió hacer creer Telleldín. 

    Es así que el 10 de julio de 1994, Telleldín se desprendió de la camioneta; él dice que se la vendió a quien identificara como Ramón Martinez, titular del DNI 47.372.118, conforme resulta del boleto de compraventa obrante en la causa.     La Trafic en cuestión había sido estacionada el viernes 15 de julio anterior a la masacre en el estacionamiento JET PARKING, sito en Azcuénaga entre Marcelo T. de Alvear y Paraguay, de esta ciudad. El testimonio de José Antonio Díaz permitió conocer que al conductor de la Trafic el vehículo se le había parado y tenía dificultades para arrancar y para poder estacionarlo. Que una persona se acercó y logró ponerlo en marcha. Que quien contrató la estadía lo hizo por un lapso de quince días e indicó como domicilio el Hotel de las Américas, identificándose como Carlos Martinez. Que al confeccionar la ficha de ingreso al estacionamiento  el testigo Jorge Carlos Giser, consignó en vez del número de patente, un número de documento, que luego fue corregido por otro número. La Sra. Elena Schargorodosky que trabajaba en Jet Parking fue quien recibió a la persona que traía la Trafic y estuvo presente cuando Giser hizo la ficha, y dijo que se equivocó con el precio que le pasó por lo que lo volvió a llamar y el hombre no hizo problema, le dijo que vivía en un hotel.

                 Probablemente la Trafic permaneció hasta el sábado 16 a la mañana conforme el testimonio de empleados de JET PARKING.

     Ocurrido el atentado y a los fines de evitar ser aprehendido, Telleldín decidió mudar su domicilio, concurriendo a una inmobiliaria y entregando una seña para formalizar un contrato de alquiler. Toda esta actividad fue realizada en un clima de gran nerviosismo y preocupación ante la evidencia que la camioneta que suministró fue la que explotó en la Amia y por el temor  que a través de ella los investigadores pudieran llegar hasta su persona. Posteriormente Telleldín fugó hacia el Paraguay en micro, deteniéndose en la Ciudad de Posadas, desde donde realizó un llamado telefónico a su domicilio. Han declarado en el expediente las personas vinculadas a ese locutorio en la Ciudad de Posadas.

    Tuvo Telleldín también una conversación con el Agente Hernandez de la Side, quien lo convenció de que debía entregarse porque le dijo que lo estaban buscando con mal pronóstico. Regresó a Buenos Aires en avión por la Empresa Austral entregándose en Aeroparque el día 27 de julio de 1994, a la autoridad de Policía Aeronáutica Nacional en presencia de personal de la Side y del P.O.C. En esos días, a juicio de esta querella,  negoció con las fuerzas de seguridad e inteligencia, nacionales y extranjeras, qué versión proporcionaría al declarar. Hay una escucha telefónica con un agente de seudónimo "Gastón" que apunta en tal sentido.

     Inicialmente expresó que había puesto un aviso el día 9 de julio de 1994, recibiendo varios llamados en referencia a la venta de la Trafic y recién el día 10 se la "vendió" a una persona de acento centroamericano en la suma de $ 11.500. Ello intentó acreditarlo con el boleto de compraventa al que hice antes referencia a nombre de Ramón Martinez. Apellido coincidente con el que se confecciona la ficha de estadía en Jet Parking.   

    Tengo en claro que si tomamos únicamente las endebles y por momentos contradictorias versiones de los testigos CARLOS RIGOBERTO HEIDENREICH y MARIA NICOLASA ROMERO, la cuestión relativa a la existencia de una Trafic utilizada como vector del amonal sería por lo menos discutible, pero y a pesar de la deficiente instrucción del sumario, existen evidencias concretas de que un rodado "doblado" por Telleldín fue empleado ese día.

    Todo el proceso de recolección de elementos pruebas, y rastros fue absolutamente deficiente porque el personal de las diversas agencias estatales, entre otros motivos  no estaba debidamente entrenado para este tipo de atentados, con efectos catastróficos.  Así no se franjó la zona a fin de evitar el ingreso de curiosos o de gente solidaria, permitiendo la contaminación de las pruebas y rastros y provocando innumerable cantidad de actas de secuestro irregulares, falsas e incompletas, o bien muchas de ellas confeccionadas lejos del lugar del hallazgo, aduciendo problemas de seguridad por la posibilidad de nuevos derrumbes.

    Por tal motivo y de manera genérica, mi parte tendrá por probado el hallazgo del block del motor, amortiguador y demás piezas de interés en virtud del testimonio de aquellas personas que participaron de los hallazgos y no por el modo natural que el Código Procesal Penal contempla, esto es un acta de secuestro labrada regularmente. Por ello a los fines de considerar válida la introducción de tales hallazgos me referiré a los testigos presénciales de los mismos.

    Un elemento crucial que tuvimos en cuenta para sostener la existencia de la Trafic fue el hallazgo de un amortiguador incrustado en el cuerpo de quien en vida fuera Ramón Alberto Díaz, encargado de portería del edificio de Pasteur 632.

    Como dijera, en su gran mayoría los elementos que fueron secuestrados en el escenario donde transcurrieron  los hechos, se obtuvieron de manera que bien podría ser considerada irregular, ya que las actas respectivas carecen de las firmas de testigos de actuación, circunstancia que podría llegar a hacer suponer que podrían haber sido "plantados en el lugar".

    Sin embargo surge evidente que si la Trafic se hubiera plantado después de la explosión no tendría explicación ninguna que un amortiguador que luego se determinó pertenecía a una Trafic, estuviera incrustado de esa manera en el cuerpo de una de las víctimas.

     También parece peregrino sostener y tampoco hay prueba de ello, que piezas sueltas de la Trafic se hubieran desparramado antes de la explosión o bien que se hubieren colocado en el volquete, porque recordemos que el barrendero y otros testigos dijeron que el volquete estaba vacío antes de la explosión. 

    La última hipótesis es que la bomba explotó adentro de la Amia como parecieron insinuar varios defensores por el tenor de sus preguntas; a juicio de nuestra parte y atento los informes periciales y los testimonios de los peritos arquitectos e ingenieros que hablaron del modo en que se derrumbó el edificio, podemos descartar esa posibilidad. De otra parte sostener esta posición implica convertir a las víctimas en sus propios victimarios, tal como se intentó también infructuosamente al investigar el atentado a la embajada de Israel.

    Las declaraciones de los Policías Miguel Angel Castro; Eduardo Alberto Fernandez; Juan Dante Falsarano; de los médicos forenses Osvaldo Hector Curti y Carlos Alberto Navari, del médico legista Alfredo Horacio Sapag y del técnico de Renault Luis Omar Gariboldi, prueban acabada y sobradamente que el óbito del nombrado Díaz fue provocado por la incrustación del amortiguador en su cuerpo.

     Concretamente, el día 23 de abril de 2002, en esta misma Sala de Debates, Miguel Angel Castro, Principal de la Seccional Quinta, refirió que ocurrido el atentado, en principio comenzó a colocar los cadáveres en el garaje de la Seccional pero como advirtió que por la cantidad, el espacio sería insuficiente llamó al instructor, quien le ordenó que los remitiera directamente a la Morgue Judicial, donde él se constituiría, lo que así hizo.

     Afirmó que posteriormente se enteró que un cadáver resultó ser el del portero de enfrente del edificio de Amia, al que, cuando ingresa a la morgue, mediante rayos x se le detecta que un amortiguador de vehículo automotor le había ingresado por una de las axilas y le quedó alojada en la base del cráneo, describiéndolo como un hombre corpulento que tenía colocada una camisa a cuadros y a quien reconoció cuando se le exhibiera la fotografía de fs. 1167, como la de la persona a la que se le encontró el amortiguador.

    Este relato fue reiterado por Eduardo Alberto Fernandez, empleado de la morgue judicial y Juan Dante Falzarano. Este último se desempeñaba como  operador de la brigada de explosivos, declaró el 24 de abril de 2002, manifestando que concurrió en horas de la noche a la Morgue Judicial y retiró un amortiguador, al que describió como un trozo metálico cilíndrico de aproximadamente treinta o cuarenta centímetros de largo, que le fuera entregado por un Médico y al que sometió a un hisopado.

    El Dr. Osvaldo Héctor Curti, médico forense, recordó sobre un resto de un amortiguador de un  vehículo que fue  extraído de un cuerpo que se veía  mitad introducido en  el cadáver y mitad afuera del cuerpo. Que si bien no intervino en la autopsia, pudo observar dicha operación, relatando que el elemento estaba introducido entre el tórax y el cuello.

     Posteriormente el día 16 de mayo de 2002, ante este Tribunal, el Dr. CARLOS ALBERTO NAVARI recordó que "hubo varios casos que me llamaron la atención algunos que los hice yo y otros que lo podrían haber hecho mis compañeros pero que realmente, por el tipo de lesiones que presentaba eran llamativas y en parte todos opinábamos, yo tuve por un lado un cuerpo que tenía como cuerpo extraño un cilindro que correspondía a un amortiguador". (Sic) Y continúa "...nosotros cuando examinamos el cadáver tenía en la cara lateral derecha del cuello una pieza metálica y en la cara lateral izquierda del tórax otra pieza metálica, viendo el cadáver no entendíamos realmente que podía ser, si bien había habido muchas víctimas, que por las características del suceso tenia lesiones producidas por elementos que fueron proyectados en la superficie y que fueron impactando en el cuerpo,  este cuerpo tenía aparte otras lesiones de impacto de proyectiles más pequeñas, cuando aparece la placa radiográfica muestra la imagen de esta pieza que era un amortiguador cuya ubicación topográfica en el cuerpo era, estando el cuerpo en posición anatómica de izquierda a derecha, se dirigía de izquierda a derecha o sea que ingresó en la víctima por la cara lateral izquierda del tórax de adelante hacia atrás, entrada en lateral y salida en la parte posterior del tórax y de abajo hacia arriba" y agregó que "costó mucho trabajo sacarlo porque estaba incrustado en partes óseas y en la parrilla costal y a través de las vértebras estaba muy encastrado en el cuerpo, desde el punto de vista médico legal eso se denomina enclavamiento, que es la introducción de un cuerpo de mayor longitud que ancho penetrado en cualquier parte del cuerpo menos en la región perineal, era un enclavamiento, de los que se ven generalmente cuando hay explosiones, accidentes o eventos de este tipo de hechos. Que determinaron que se trataba de un amortiguador por la forma..." , aclarando que si bien no se trata de un experto mecánico tiene la capacidad corriente y suficiente como para reconocer ese tipo de elementos. Que para provocar el enclavamiento se necesita de una fuerza tal a la que se observan en las explosiones.

    Ese mismo día el médico legista Alfredo Horacio Sapag, recordó haber visto sobre una camilla un cuerpo con una lesión importante y luego por la placa radiográfica se observó una imagen que asemejaba un amortiguador.

     Finalmente LUIS OMAR GARIBOLDI el 31 de julio de 2002, técnico de la firma Renault, sostuvo que tuvo oportunidad de ver un amortiguador, sin poder precisar si era delantero o trasero, enterándose por comentarios que lo habían sacado de un cuerpo humano.

    Todo esto demuestra que la Trafic no pudo ser "sembrada" después de la explosión.

    A continuación mencionaré en qué me baso para asegurar que la camioneta Trafic portaba explosivos compuestos por Amonal en una cantidad aproximada a los 300 kgs. Y unos cuatro kilos de T.N.T. como elemento detonador.

    Del informe pericial de bomberos y de la declaración prestada el 26 de agosto de 2002 por el Comisario Inspector de Bomberos Carlos Néstor Lopez, surge que el vehículo utilizado en el atentado fue una camioneta Renault Trafic tipo t. 310 de furgón corto con portón sobre lateral derecho equipada con motor alimentado a nafta de mil cuatrocientos centímetros cúbicos de cilindrada con número de identificación dos ocho tres uno cuatro seis siete dominio numero C guión un millón cuatrocientos noventa y ocho mil quinientos seis sin ventanillas laterales con doble puerta trasera de color claro aparentemente blanco, segundo se estableció que el rodado se acercó a la sede de la AMIA en el sentido de circulación establecido para la calle Pasteur, al arribar a la altura de la entrada ascendió a la acera en un ángulo aproximado a los cuarenta y cinco grados introduciendo en la misma parte de su frente y quedando su lateral derecho más cercano a la primera de las columnas del acceso de ese lado siendo en esta posición que se produce la reacción de la carga explosiva. Lo mencionado guarda relación con los daños ocasionados tanto al edificio de la propia AMIA como a los circundantes, ya sea del mismo sector o los de la acera opuesta como asimismo con la diseminación de las proyecciones de los restos de la camioneta como ser tren delantero, carrocería y tren delantero con partes del conjunto motor, tercero la carga explosiva se ubicó en el interior del compartimiento de carga furgón; cuarto con referencia al tipo de explosivos utilizado y en base a los análisis preliminares realizados que obran en el presente se determinó que el mismo respondería a una mezcla de nitrato de amonio y aluminio conformando un explosivo denominado amonal asimismo fueron detectados vestigios de nitroglicerina y de un hidrocarburo. De confirmarse en las contrapruebas la presencia de estos últimos elementos podría tratarse de un explosivo denominado amfo o ango los que necesitarían un búster carga iniciadora de alto explosivo entendiéndose por tal al explosivo primario que se utiliza para su reacción dada su baja insensibilidad; quinto en cuanto al sistema de iniciación hasta el momento no se hallaron pruebas fehacientes del mismo entrando en el terreno de las hipótesis es posible que nos encontremos ante una persona suicida que sabiendo que va a la muerte inicia la carga en forma instantánea o bien de un conductor bobo entendiéndose por tal a un individuo al que por medio de un ardid o engaño se lo envía a la muerte en la suposición que activa un sistema que le permite luego ponerse a salvo; sexto referente a la cantidad de la carga explosiva reaccionada la misma no se ha podido establecer aún, ya que se deben efectuar estudios de estructura edilicia tanto en el edificio objeto del atentado como así también en los circundantes a efectos de determinar la resistencia de ellos y su comportamiento ante agentes externos de esta magnitud y con que atender los mismos con las especificaciones técnicas del explosivo utilizado evaluando también la posibilidad de que la carga reaccionada se hallara dispuesta en forma tal de potenciar la mayor energía desprendida hacia un área determinada, esas son las conclusiones del informe preliminar.

     Del mismo modo Carlos Daniel Gonzalez, comisario jefe de la división operaciones y contramedidas del departamento explosivos de bomberos de la Policía Federal, Vicente Marciano Herran, comisario inspector de la superintendencia de bomberos de la Policía Federal, Mauricio Adrian Barrera, operador principal  bombero de Policía Federal; Pablo Claudio Granvillano principal de la división brigadas de explosivos de la Policía Federal; Daniel Alejandro Converso, alférez primero de dirección de policía científica de Gendarmería Nacional, Ricardo Torelo (perito licenciado en química); Gustavo Merlo (inspector división ensayos y análisis pericial de la superintendencia federal de bomberos) y Ricardo Agustin Padula, comisario y químico de la policìa federal; David Richard Williams,(experto técnico en explosivos para el FBI y Dani Dror, retirado de la policía del estado de Israel que prestara declaración el día 17 de diciembre de 2002 y fuera interpretado por una traductora del idioma hebreo, coincidieron plenamente en que el componente principal del explosivo utilizado en la masacre era el nitrato de amonio.

    Aunque parezca mentira, en el año 2002 Vuestras Excelencias ordenaron a la Gendarmería Nacional efectuar un peritaje químico sobre los elementos encontrados en el lugar donde se produjo el atentado que presumiblemente correspondan al vehículo Renault Trafic, especialmente sobre chapas y otros elementos entre los que increíblemente se encuentra el block del motor nº 2.831.467, sobre el cual nunca se había realizado examen pericial químico. Cuando digo nunca me refiero a los ocho años transcurridos desde el hecho hasta el peritaje.

    El citado peritaje, cuyas conclusiones obran a fs. 5908/9 del Legajo de instrucción suplementaria dispuesto por este Tribunal, Cuerpo XXX, determina en primer lugar que los elementos de chapa analizados coinciden entre sí en cuanto a su composición y recubrimiento y con el tratamiento efectuado por la firma Renault a las carrocerías fabricadas entre marzo de 1987 y octubre de 1989. Además en la mayoría de las muestras se encontraron rastros de nitratos, nitritos y amonio, en algunas sólo restos de hidrocarburos y en el Block del motor se determinó la presencia de Nitratos, nitritos, amonio, hidrocarburos y trotil (TNT), que son componentes característicos de un explosivo con base de nitrato de amonio. Estos resultados permiten descartar la hipótesis de que el motor hubiera sido sembrado con posterioridad a la explosión, salvo que se aventure a que ese motor haya sido sometido a una explosión de similares características a la de la Amia y luego llevado hasta el lugar del derrumbe, extremo que a la fecha no ha sido probado, salvo por la fértil imaginación de algunos periodistas.

     También a siete años de ocurrido el atentado se encargó al Ejército Argentino la realización de un informe pericial que se centró en la ubicación del LUGAR donde se encontraba la carga explosiva, descartando en primer término que la carga pudiera encontrarse en el volquete y teniendo en cuenta el cráter que dejó la detonación, los restos de la camioneta distribuidos lógicamente acorde a una detonación de aproximadamente 372 kgs. de explosivo, los escombros que se visualizan en las fotografías y material fílmico acompañado, los daños en los edificios vecinos y los daños "relativamente menores" producidos en los edificios del frente, concluyeron en que la hipótesis del empleo de un vehículo que permitió el estallido de una carga explosiva direccional, ligeramente desplazada a la derecha del eje de simetría existente entre las dos columnas de la entrada a la Amia y sobre la misma línea de edificación, es desde todo punto de vista la que aporta mayor certeza. Así resulta del informe de fs. 6072, cuerpo XXXI, del legajo de instrucción suplementaria.

    En igual sentido, pero desde una óptica menos técnica tenemos el testimonio de Juan Carlos Alvarez, el barrendero de MANLIBA, quien satisfaciendo la inquietud del Sr. Fiscal de Juicio, sintió olor a amoníaco.  Extrañamente este hombre no vio la Trafic, o la explosión que lo tuvo en coma varios meses no le permitió recordar tal circunstancia el día 8 de noviembre de 2001, cuando prestara declaración ante V.E., no obstante lo cual su testimonio es elocuente desde todo punto de vista. Este humilde trabajador de la empresa Manliba cumplía con su función de barrendero en el lugar. Luego de pormenorizar en sus hábitos y métodos de supervivencia como "artista", reflejó lo que su mirada percibió previo a la catástrofe. Relató de manera arisca y frontal su tarea en el preciso momento de la explosión y afirmó encontrarse de espaldas al edificio de Amia, cuando recibió el impacto de la onda expansiva, asegurando además que el volquete estaba vacío.

    En igual sentido Enrique Antonio Cardenas; Horacio Salomone; Tamara  Scher; Aharon Edry; Natalio Sluzky; Hugo Fryszberg; Daniel Reiseman; Alejandro Daniel  Verri; Sandra Abramson; Ana Maria Rivas de Rikap; Silvia Veronica Carrizo; Esteban Adrian Cayt; Gregorio Oscar Militelo, Luis Carluccio (chofer del Same); Rafael Ricardo de Petro (conductor de la primera ambulancia que arribó al lugar del hecho) y el médico forense Cursi resultaron contestes al afirmar que percibieron un muy fuerte olor a amoníaco.

     Mucho se ha hablado sobre la existencia y ubicación del volquete, sobre los dueños de la Empresa Santa Rita, perteneciente a la familia Hadad, pero hasta ahora la investigación no ha arrojado resultados positivos en esta pista. Lo que sí se acreditó en el Debate es que el volquete estaba vacío, esto es, que no fue el contenedor del explosivo.

 

    Sin perjuicio de lo expuesto la existencia del volquete vacío se acredita con el testimonio de ROSA MONTANO DE BARREIROS, de DANIEL EDUARDO JOFFE electricista, y de su existencia misma dan cuenta GABRIEL VILLALBA; GUSTAVO ALBERTO ACUÑA ; KAISER JORGE ENRIQUE; ADRIANA Inés MENA; GABRIEL OMAR GUTESMAN. JORGE BORDON, policía que estaba en el patrullero y que describió la posición del barrendero de  espaldas a la AMIA, lo que corrobora los dichos de ALVAREZ en cuanto a que vio el volquete vacío; el ya nombrado JUAN CARLOS ALVAREZ; ADOLFO GUZMÁN; SILVIO DUNIEC, quien vio al barrendero ALVAREZ y el volquete, su amigo MARCHAK le dijo que pasó al lado del volquete y estaba vacío, y que luego de la explosión, todo el edificio de la Amia se infló pero para el lado del 611, lo que a su juicio evidencia también con que los mayores daños de los locales son para el lado de Tucumán y no de Viamonte, y le permite presumir que la explosión fue afuera, porque de haberse dado adentro no se pudo haber dado ese inflamiento para el lado del 611; OSVALDO LABORDA quien refiriera que los restos del volquete se encontraron rápido, el piso estaba intacto y no se hubiera demolido el edificio de la misma forma.

 

     Desde otra óptica JUAN FALZARANO habló sobre la experiencia de Magdalena, donde se colocaron 300 kilos de amonal dentro de un volquete, y las diferencias con las partes halladas en la Amia eran absolutamente distintas, lo que permitió descartar la hipótesis del explosivo dentro del volquete.

     Asimismo JOSÉ MANUEL OLASCOAGA, quien vivía en Pasteur 594, vio al camión que bajaba el volquete en una rápida maniobra, que dejó el volquete y salió. Ubicó al patrullero detrás del camión porta volquete. Dijo que encontraron restos metálicos en su casa, entre ellos una pieza Bendix, de la que gente de la Policía dijo que podía ser parte de una campana de freno de un vehículo. MIGUEL ANGEL RODRÍGUEZ; JUAN ALBERTO LOPEZ, Chofer del camión distribuidor de volquetes de la compañía Santa Rita de Nassib Haddad llevó el volquete y mencionó al patrullero y al automóvil particular estacionados. Dijo que una camioneta vieja paró delante del camión que guiaba, creyendo que se trataba de la de Sacaan. ENRIQUE ANTONIO CARDENAS; DANIEL SARAVIA;  SILVIO DUNIEC, GABRIEL VILLALBA; JORGE ENRIQUE KAISER; GUSTAVO ALBERTO ACUÑA; ISIDRO HORACIO NEUAH; JUAN CARLOS TERRANOVA; ANGELICA ESTHER LEIVA; LEON ENRIQUE BENEZRA; MIGUEL ANGEL FERNANDEZ, GUIDO ALBERTO GUZMAN; BERNARDO KOGAN; ERNESTO VICTOR INI; CARLOS ALBERTO GACITUA; JOSEFA MARIA VICENTE; ENRIQUE ANTONIO CARDENAS; ENRIQUE BARNES; ALEJANDRO SAUL MIROSCHNIK y AARON EDRY, observaron al volquete enfrente a la puerta del edificio de Amia, aunque corrido unos metros hacia Viamonte, la mayoría así lo indicó concretamente en la maqueta. 

    Por último de haber detonado el explosivo en el volquete, debió haber dejado una impronta en la zona en donde los testigos lo ubicaron y ello no sucedió.

    En consecuencia descartar al volquete como contenedor del explosivo, nos conduce firmemente a la Trafic.

     Continuando con la mención de los elementos de prueba que acreditan sobre la existencia de la Trafic, no puedo menos que volver a encarar la cuestión referida al hallazgo del motor y así DANIEL ROBERTO CEARA, OPERADOR PRINCIPAL DE LA DIVISION BRIGADA DE EXPLOSIVOS de la Policía Federal, recordó que desde el día 24 se manejaba la posibilidad de que el vehículo utilizado fuera una Trafic. Que el día 25 de julio charlaba con el Oficial Carita y en un momento determinado le comentó que habían encontrado algo y vio un grupo de personas que identificó como perteneciente al grupo de socorristas israelí, puesto que vestían uniforme color verde y al acercarse al lugar, pudo apreciar que estaban tomando un objeto al que el declarante identificara como un motor, razón por la cual le indicó a los israelíes que no podían llevárselo, produciéndose entonces una incidencia provocada entre otras cosas por la diferencia idiomática existente. Afirmó que en el lugar se encontraba el Inspector Lopardo y observó que el motor era trasladado hacia la carpa de los socorristas extranjeros. Que procuró hacerse de una tiza a efectos de frotarla por el lugar donde presumiblemente se encontraba el número del motor. Que dispuso que el Inspector Lopardo efectuara el acta de secuestro, con las formalidades de ley.

    El 24 de abril de 2002, prestó declaración en este debate el Policía GUILLERMO PEDRO SCARTASCINI y afirmó  que el 25 cuando anochecía tomó conocimiento de que se estaba juntando gente alrededor de la carpa que los israelíes habían armado en el lugar, frente a los restos de lo que era el edificio de la Amia. Recordó que había aparecido el motor de la Trafic y que se produjo una discusión respecto de la tenencia de dicho elemento. Que  con una tiza se marcó el número del block y sin poder precisar por que medio se comunicó ese dato.

     ALBERTO ANGEL CARITA, refirió que el motor fue hallado el día 25 entre las 18 ó 19 hs.  Que cuando lo vio, el motor se encontraba en el interior de la carpa del ejército israelí.

    IVAN SIMINOV CAMANOC, se encontraba a cargo de la grúa que operaba en el lugar y con algunas imprecisiones en lo referente a la hora, sostuvo que el block del motor "lo engancharon" los israelitas y que fue depositado en el laboratorio móvil del ejército israelí, al igual que otros elementos hallados. Que reconoció que se trataba de un block, pese a encontrarse bastante deformado y "como quemado". Reconoció durante la audiencia el elemento que mencionara.

     Contamos además con el testimonio de CARLOS FELIPE LUGO, empleado del comercio del Sr. Moragues, quien recordara sobre cómo se utilizara el negocio aludido como base donde se ubicaban las fuerzas policiales receptando los efectos y hallazgos, utilizando un pizarrón donde se consignaba el lugar del hallazgo y se le colocaba un número que coincidía con el que se identificaba cada uno  de los efectos. También mencionó sobre el hallazgo del block del motor como un hecho muy importante, aunque además dijo que el motor no pasó por el local de Moragues.

     Curiosamente quien confeccionara el acta del secuestro del motor, el Principal del Departamento Brigada Explosivos de la Policía Federal, Horacio Angel Lopardo, durante la audiencia manifestó que vio el motor por primera vez junto al cordón de la vereda e intentó tomarlo pero se produjo una incidencia con los israelíes que querían sacarle fotos. Se marcó el número de motor con una tiza y Ceara pasó telefónicamente el número de motor al Departamento Central, donde después ese elemento fue trasladado en una bolsa. Reconoció en la audiencia una parte del block que se le exhibiera y señaló en la maqueta los lugares en que se desarrollaron los hechos. Labró el acta de secuestro en el local de Moragues y le pidió a la gente del negocio si podían oficiar como testigos, resultando ser Gustavo Moragues y PABLO MARCELO GARRIS, los únicos civiles presentes en el lugar, según el testigo. En realidad este policía reconoce que él no encontró el motor y utilizó dos testigos que no presenciaron el primer momento del hallazgo.

    El acta así confeccionada no refleja la realidad de lo acontecido y por esa razón el hallazgo del block se acredita por el testimonio de las personas presentes al momento del encuentro, que relataran sobre las tareas que se efectuaban con la grúa y la incidencia con los integrantes de la fuerza israelí que colaboraba en el lugar. Considero entonces que la prueba testimonial también es un método válido aunque inusual de dar cuenta del hallazgo del motor.

     Aunque parezca mentira en el acta figuran dos testigos que sólo presenciaron el momento en que se labró el acta, pero no el momento en que se halló el motor. Se trata del principal elemento, junto con el amortiguador clavado en el cuerpo del portero Díaz, encontrado en el lugar de la catástrofe que sirvió como pista útil para avanzar en la investigación.   

     Declaró además el Sr. PABLO MARCELO GARRIS quien el día 15 de abril de 2002 relató en esta misma Sala que  vio el motor dentro del local, antes lo había visto colgando de una máquina y lo colocan dentro de un camión. No pudo asegurar que el objeto que viera colgando de la pala mecánica y  el que trajeran dentro de una bolsa a la puerta del local fuera el  mismo. Firmó el acta en el local. Aseveró haber firmado las actas y las declaraciones sin leerlas, confiando en que estaban bien.

    Ese mismo 15 de abril de 2002, prestó declaración el otro testigo del acta de secuestro del motor, Gustavo Moragues y mencionó que en el local se había instalado la brigada de explosivos ya que allí había cinco líneas de teléfono que funcionaban. Colocaron un grupo electrógeno y había gente del Mossad y de la Side. Mencionó también al pizarrón al que reconoció y relató sobre el tratamiento que se daba a los hallazgos embolsándolos y numerándolos.

     NAHUM FRENKEL, Jefe de los socorristas israelíes, quien en realidad encontró el motor entre los escombros, mediante intérprete hizo saber que ese elemento estaba debajo de una viga muy larga, de la que se sospechaba podía ocultar todavía algunos restos mortales y que luego de ser cortada dejó ver algo que parecía un motor, lo trasladaron con el pequeño tractor que utilizaban al lugar donde tenían instalado el comando.  Allí se reunieron tanto los policías israelíes como los argentinos, procediendo estos a limpiarlo ya que estaba sucio con barro, regresando luego el testigo a sus tareas, que consistieron en tratar de hacer alejar a las personas que se acercaban al sitio donde el motor había sido hallado en búsqueda de otros elementos. Mencionó además que con el correr de los días pudo ver en el lugar el boquete u oquedad que dejara la camioneta en el piso al explotar.

    El Sr. Szwark, quien ofició de intérprete con el personal del ejército israelí, corroboró con sus dichos que el motor fue hallado de la manera que explicó Frenkel, el recorrido que hicieron desde el lugar de hallazgo hasta la carpa, donde se produjo un altercado con personal policial argentino. También mencionó que se pasó tiza sobre la numeración del block y se sacaron fotos por parte de los israelíes.

     Establecido el número del block la Policía Federal y SIDE averiguó en el Registro de la Propiedad Automotor sobre la titularidad del vehículo en cuestión que se determinó con la colaboración de MARIANO ALBERTO DURAN, entonces a cargo de LA DIRECCION DE REGISTROS DE LA PROPIEDAD DE AUTOMOTOR, y de ALEJANDRA EMA FESCINA, GERARDO CELSO LUPI y MIRTA LIDIA MASITELLI, quienes ya venían trabajando desde la semana anterior con listados de Trafic clasificados por varias entradas, motor, chasis, patente, etc.

    En este sentido se acreditó en la audiencia que una vez producido el atentado se implementaron grupos rotativos para cubrir cualquier requerimiento del juzgado instructor y las fuerzas de seguridad que estaban interviniendo. Trabajaban las 24 hs y se iban realizando adelantos de listados de manera que obtenido el número de motor rápidamente se logró acotar la cantidad de camionetas posibles. El Ingeniero Stiuso de la SIDE dio referencias al respecto.

     OSVALDO LABORDA, Perito de la querella de Daia y Comandante de Gendarmería Nacional en la especialidad Explosivos, el 3 de septiembre de 2002, durante el juicio explicó desde su óptica las razones por las cuales en el atentado se había utilizado un automotor y porqué debía excluirse la posibilidad de la existencia de una explosión en el interior del edificio. Así explicó que la zona estaba literalmente ametrallada, los frentes de edificios totalmente dañados con innumerable cantidad de proyecciones que habían quedado en los techos vecinos y en los tanques de agua. Que en las terrazas se encuentran trozos de metal, de cubiertas de vehículos sometidos a una enorme presión o desgarro producto de una fuerza muy considerable, situaciones que son comparables a explosiones de autos sobre las que el declarante tiene experiencia. Que también fundamenta su parecer en el hecho de que muchas de las víctimas recibieran múltiples proyecciones metálicas. Que no existía ninguna posibilidad de que el explosivo utilizado estuviera en el interior del volquete, ya que su piso estaba intacto y por los lugares donde fueran encontrados los bordes del volquete. Que el explosivo utilizado fue nitrato de amonio, en una carga configurada y direccionada. 

    El vehículo utilizado como vector del explosivo, dejó en el frente de la Amia y sobre la vereda, una marca que se considera como el epicentro de la explosión. Este cráter u oquedad fue señalado por una considerable cantidad de testigos entre los que destaco al Comisario Mayor  ROBERTO OSCAR CORSETTI, quien explicó que en un primer momento el lugar estaba lleno de escombros y con el correr de los días se fue limpiando. Lo señaló en la maqueta junto a la columna de luz y a su parecer tenía dos metros de diámetro.  También HORACIO ANGEL LOPARDO vio la impronta que dejó la explosión en el lugar de entrada de la Amia, pasados unos días de ocurrido el atentado, por cuanto el lugar estaba cubierto por escombros la ubicó como afectando el cordón y la vereda hasta la línea de edificación de Amia. Esta circunstancia también fue observada por DANIEL ROBERTO CEARA, GUILLERMO PEDRO SCARTASCINI, HECTOR OSVALDO BORRONE, LUIS ALBERTO ÁLVAREZ, PABLO CLAUDIO GRANVILLANO, JUAN MARIA CARDONI, JORGE LUIS VARGAS, OSCAR ANDRES MASERDOTI, LEON ENRIQUE BENEZRA, CRIO INSPECTOR JOSE BOSSO,  COMISARIO INSPECTOR DANIEL CAPRA, EL TESTIGO ENRIQUE ALLIOT, DAVID WILLIAMS, quien participó del informe Hunter, y concluyó en que el artefacto detonó frente al edificio de la Amia, contenido dentro de una Trafic y que el cráter medía aproximadamente 2 metros de profundidad y de 10 a 15 metros de diámetro.

    Zeev Libne, general israelí, refirió que al segundo día de trabajo se encontró un agujero que fue el epicentro de la explosión, vio el cráter con sus propios ojos, sobre la vereda, describió el diámetro del cráter.

    Dani Dror, mencionó que por el lugar del hallazgo de las ruedas del vehículo y otras partes del mismo, se determinó que el coche-bomba estaba aproximadamente a 80 grados en ángulo de la Amia. Se ubicó el cráter, parte en la acera y parte en la entrada al edificio.

    El bombero Raul Arbor determinó claramente el lugar donde se produce el epicentro de la explosión, ubicándolo donde estaba la oquedad, y habló de la imposibilidad que el vehículo haya estado en forma paralela a la Amia, por el lugar donde fueron halladas la mayoría de sus piezas.  Dijo que la oquedad nunca pudo ser producida por la maquinaria pesada, que empezó a trabajar varios días después.

     Daniel Helguero dijo que maquinaria pesada se comenzó a utilizar varios días después, pero en modo alguno pudo tener incidencia en la formación del cráter, que fue visto el primer día, por el desgarramiento de los bordes.

     Carlos Lopez dijo que cuando se hizo la limpieza de escombros, se visualizó la oquedad el primer día a la noche, ya se podía presumir el lugar donde estaba la oquedad, por el desgrane de la vereda y la calle. La oquedad la produjo la reacción de la carga explosiva, lo que resultaba absolutamente compatible con la explosión de un vehículo. Agregó que la oquedad, más la diseminación de las piezas, conduce inexorablemente al coche bomba. Nunca la oquedad pudo haber sido producida por las máquinas, máxime que la misma se divisó antes que empezaran éstas a trabajar.

     Alcides Pizzorno, al igual que Carlos Quinteros, vio un cráter, lo describió y lo ubicó en consonancia con el resto de los testigos, vio la dispersión de las piezas metálicas que había, lo cual era indicativo, esto lo advirtió en las azoteas.

     Miguel Ángel Fernandez, Carlos Alberto Gacitua y José María Gesualdi, también refirieron haber visto el cráter en el mismo lugar que los anteriores testigos.

Participó colaborando en la remoción de escombros y rescate de víctimas un equipo israelí de rescate cuyos integrantes estaban especialmente entrenados, tenían equipos sofisticados de los que nuestras fuerzas policiales carecían, tenían medios para oler explosivos y encontrar víctimas. En esta tarea de remoción de escombros y rescate de víctimas participaron también personal de defensa civil, de bomberos, cruz roja, voluntarios de la comunidad y simples ciudadanos.

    El lamentable testimonio del Comisario Urgu, como de tantos otros oficiales de alta jerarquía del escalafón de bomberos, con alguna solitaria excepción, permite reflexionar acerca del pobre desempeño que tuvieron en la escena del atentado y del poco involucramiento que demostraron tener tanto para la ayuda de las víctimas como para el esclarecimiento de lo acontecido. Todo ello en comparación con los bomberos de la más baja jerarquía en cuanto al rango, que demostraron un espíritu de solidaridad y sacrificio en la remoción de escombros y en la ayuda a las víctimas digno de elogio, arriesgando sus propias vidas, como así también recordando lo sucedido aquel 18 de julio, con bastante  precisión al momento de declarar en el debate y permitiendo reconstruir en buena medida los primeros momentos del horror y la secuencia de la remoción de escombros, de la división de tareas, del rescate de las víctimas en los diversos lugares del edificio, permitiendo a los asistentes al juicio, poder imaginar lo sucedido inmediatamente después de la explosión y en los días subsiguientes.

Los bomberos de menor jerarquía merecen nuestro respeto, agradecimiento y reconocimiento y los de mayor  jerarquía, merecen nuestro olvido, repito, con alguna solitaria excepción como la del oficial que dirigió un rescate en el subsuelo de la mutual.

    Es importante destacar que la mayoría de los bomberos jamás declaró antes del debate oral como tampoco lo hicieron diversos testigos mencionados en el libro Cortinas de Humo de Lanata y Goldman, y en alguna otra publicación, que por primera vez fueron convocados por este Tribunal a pedido de los defensores oficiales. Se trata de testigos que declararon sobre los primeros momentos siguientes a la explosión y resulta inexplicable la ausencia de convocatoria durante la instrucción, si es que se trataba de reconstruir el hecho y de determinar la verdad. Cualquiera de ellos pudo haber acercado a la investigación datos relevantes, que hubiesen permitido avanzar un poco más.

    Y es que la instrucción nunca quiso reconstruir el hecho; fue necesaria una resolución de la Excma. Cámara Federal que a pedido de Memoria Activa ordenara la reconstrucción del hecho, que finalmente nunca se hizo. El instructor del sumario inició un legajo de reconstrucción demorándolo hasta la exasperación, y finalmente este Tribunal decidió realizar una   reconstrucción virtual computada a cargo de peritos.

    Este peritaje consistió en un análisis computacional de la explosión, denominado simulación computacional tridimensional y estuvo a cargo de los expertos RODOLFO FRANCISCO DANESSI, RICARDO DANIEL AMBROSINI y BIBIANA MARÍA LUCCIONI, pertenecientes al Instituto de Estructuras de la Universidad de Tucumán. Explicaron que tuvieron en cuenta toda la información pericial recogida hasta ese entonces, ya sea de trabajos periciales como de fotografías y videos, analizaron los planos originales del edificio de la Amia, que habían sido extraviados por la Municipalidad, fueron reconstruyendo la estructura de Amia piso por piso con información de la empresa que hizo las ampliaciones, se consultó el plano de catastro, la fachada que permitió reconocer las alturas y determinar el volumen para así obtener una configuración estructural. Se determinaron donde estaban los elementos  resistentes, las columnas, vigas y lozas desde el sótano a la azotea. Tuvieron en cuenta además los datos existentes sobre el explosivo utilizado, haciendo variar los factores de carga con guarismos de entre 200 y 500 kgs, de TNT, la ubicación del cráter, en distintas posiciones respecto de la puerta de entrada, a partir de lo cual descartaron como posibilidad que el explosivo haya estado en el Nº 611 de Pasteur, o en el sótano del edificio, o desplazada la carga hacia la calle Viamonte, o sobre la vereda. En cambio señalaron que no podía ser descartada la explosión entre la línea de edificación y un metro hacia adentro y 1,25 hacia Tucumán desde el centro de simetría. Se tuvo en cuenta además que el edificio afectado era un edificio irregular desde el punto de vista de funcionamiento de estructura y por ello con menor resistencia que una estructura de dimensiones regulares. Se determinó que el bloque delantero sufrió mayor severidad de presiones incidentes y el bloque trasero fue moldeado con menor precisión. Se recreó la propagación de la onda expansiva en el aire. Explicaron que en estos casos primero se destruye la columna más cercana a la explosión y la losa de abajo. L