ALEGATO
El Fiscal General Gideon Hausner comenzó su alegato en el
caso Eichmann, con una frase que hoy quiero recordar: "No estamos solos en este alegato ante el Tribunal. Nos acompañan
todos nuestros muertos, todas las víctimas están con nosotros".
A diferencia de aquel juicio en el que el responsable directo de
los crímenes cometidos se encontraba en el banquillo de los acusados, lamentablemente
nosotros no tenemos esa posibilidad; tras 9 años y medio de investigación
solo hemos identificado un pequeño eslabón de la cadena criminal que concretó
la masacre de la AMIA.
Como
ya es conocido en la sociedad argentina, el lema "justicia, justicia
perseguirás" fue utilizado por la organización Memoria Activa, para cerrar
cada uno de los discursos pronunciados los lunes en la Plaza Lavalle.
Este
lema es un versículo bíblico que aparece en la Torá, en el Deuteronomio y sostiene la idea de que es obligación del Estado impulsar un juicio
justo como piedra fundamental de la convivencia en sociedad.
La
palabra "perseguirás" en términos bíblicos significa "seguir"
continuar, ir a lo profundo, averiguar, llegar a la raíz
¿Y quien más que el Estado, quien posee todas las herramientas necesarias,
es el que debe continuar con esta acción de garantizar la búsqueda de la verdad
a través de la investigación judicial?
Y
volviendo al concepto de "Perseguirás", en nuestra Argentina, lamentablemente
hubo una decisión política para utilizar la acepción de "perseguirás",
pero en un sentido diferente del usual, no como "buscarás" sino
como "apartarás" o "espantarás" el concepto de justicia
de las instituciones que deben impartirla, produciéndose entonces una segunda
muerte en nuestros muertos, sembrando la injusticia y el olvido.
Ya
han pasado casi 10 años y solo sabemos que sabemos casi nada. Se ha espantado
a la justicia, han perseguido "a" la justicia para evitar sus efectos,
y han dilatado en el tiempo la irrecuperabilidad de su existencia. Cuenta
un dictado talmúdico que "una justicia retardada en el tiempo es peor
que la injusticia".
Quiero comenzar mi alegato citando a Carlos S. Nino quien en su
obra "Juicio al mal absoluto", cuando dijo que: "Las violaciones
masivas de derechos humanos suponen el mal absoluto o lo que Kant denominó
"mal radical". Son ofensas contra la dignidad humana tan extendidas,
persistentes y organizadas que el sentimiento moral normal resulta inapropiado".
En nuestro caso la masacre de la AMIA ha sido una violación masiva
a los derechos humanos, que se ha duplicado como violación masiva con el encubrimiento
posterior perpetrado por las diversas agencias del Estado Argentino y por
la investigación judicial desarrollada en la etapa instructoria.
Las víctimas no lo son solamente
por el atentado sino que también han sido víctimas por la falta y el retardo
de justicia. Consecuentemente son doblemente víctimas.
Por el mandato que ejerzo, como apoderado de algunos integrantes
de MEMORIA ACTIVA, ADRIANA REISFELD, DIANA MALAMUD y JORGE LEW, quienes forman
parte de dicha Asociación Civil, y al mismo tiempo en virtud de la decisión
de este Tribunal de unificar personería, en representación también del Señor
Daniel Eduardo Joffe y de las Señoras Patricia Wenetz y Cecilia y Julieta
Butini, adelanto desde ya que habré
de acusar formalmente a CARLOS ALBERTO TELLELDIN (a) "el enano",
titular del DNI. 14.536.215, quien es de nacionalidad argentina, nacido el
2 de junio de 1961 en la localidad de Caseros, Provincia de Buenos Aires, hijo de Raúl Pedro Telleldín (f) y de Lidia Seeb,
de estado civil casado, comerciante de ocupación, actualmente detenido, realmente
domiciliado en calle República Nº
107 de Villa Ballester, Provincia de Buenos Aires y con domicilio
constituido en Lavalle 1675 6º piso, Of. "6" de esta ciudad,
en su calidad de partícipe necesario de los delitos de homicidio calificado
reiterado (en cuatro oportunidades por los fallecimientos de la Srita. Noemí
Graciela Reisfeld, el joven Agustín Diego Lew, el Arquitecto Andrés Gustavo
Malamud y el Sr. Gabriel Butini), lesiones agravadas y daño en la persona
y el automóvil Renault 20, respectivamente de Daniel Eduardo Joffe, todos
en concurso real, de conformidad con los arts. 45, 55, 80 inciso 5º, 92 y
183 del Código Penal.
Ello así por cuanto tengo
por acreditado que en fecha próxima
al 10 de julio de 1994, el nombrado y en conocimiento de que sería utilizada
en un hecho ilícito grave, acondicionó y entregó una camioneta marca Renault,
modelo Trafic, sobre la cual previamente instaló el motor Nº 2.831.467, originalmente
instalado en una camioneta perteneciente a la firma Messin SRL.
Este acondicionamiento incluyó además, el refuerzo del sistema de
amortiguación trasera a fin de permitirle al rodado soportar un peso mayor
al habitual como serían los aproximadamente 300 kilos de amonal utilizados
como explosivo, más el peso de la tierra y la estructura útil al anclaje del
mismo, como así también a mejorar el sistema de estabilización, ya que no
debe olvidarse que la Trafic debía circular con el explosivo y el dispositivo
detonador instalado. De esa manera se la preparó para aventar la posibilidad
que cualquier accidente del terreno, un bache, un pozo, una frenada brusca,
la subida al cordón de la vereda pudiera provocar un estallido anticipado
al deseado por los terroristas. En este sentido, corresponde subrayar que
Telleldín utilizó una carrocería que impedía que el explosivo fuera observado
desde el exterior. Ese fue el vehículo que a las 9,53 hs. del día 18
de julio de 1994 estalló contra la fachada del edificio ubicado en
Pasteur Nº 633 de Capital Federal, donde funcionaban, entre otras organizaciones,
la Asociación Mutual Israelita Argentina y la Delegación de Asociaciones Israelitas
Argentinas, conocidas como AMIA y DAIA, causando la muerte de un número indeterminado
de víctimas, ya que a casi 10 años del hecho, no sabemos si murieron 84 u
85, atento que no se identificó al posible conductor suicida o bobo, y seguro
no son 86 como durante muchos años se sostuvo, porque Patricio Irala, quien
se presumía muerto y por cuyo deceso se pagó una indemnización por parte del
Estado argentino, apareció cocinando en el Paraguay. Así que, por ahora, podrían
ser 84, las víctimas de la masacre de la AMIA. Ellos son:
1.-FÉLIX ROBERTO ROISMAN, 2.-PAOLA SARA CZYZEWSKI, 3.-GREGORIO MELMAN
(HESHELE), 4.-MAURICIO SCHIBER, 5.-CARLOS ISAAC HILU, 6.- MÓNICA GRACIELA
NUDEL, 7.- DAVID BARRIGA LOAYZA, 8.-
FABIO ENRIQUE BERMUDEZ, 9.- GERMÁN PARSONS, 10.- GUILLERMO GALARRAGA,
11.- RAMÓN NOBERTO DÍAZ, 12.- ROMINA
AMBAR LUJÁN BOLAND, 13.- ALBERTO FERNANDEZ, 14.- JUAN CARLOS TERRANOVA, 15.-
ABRAHAM JAIME PLAKSIN, 16.- DIEGO DE PIRRO, 17.- EMILIA JAKUBIEC DE LEWCZUK, 18.- GUSTAVO
DANIEL VELAZQUEZ, 19.- ISABEL VICTORIA
NUÑEZ DE VELAZQUEZ, 20.-ELENA SOFIA KASTIKA, 21.- SEBASTIÁN JULIO BARREIRO,
22.-LILIANA EDITH SZWIMER, 23.- ERWIN GARCIA TENORIO, 24.- RICARDO HUGO SAID, 25.- CRISTIAN
ADRIÁN DEGTIAR, 26.- RITA NOEMÍ WORONA, 27.- ADELA VIVIANA CASABE, 28.- OLEGARIO
RAMIREZ, 29.- NAÓN BERNARDO MIROCHNIK (BUBY), 30.- AGUSTÍN DIEGO LEW, 31.-
JOSÉ ENRIQUE GINSBERG
(KUKY), 32.- NAUM BAND, 33.- NAUM JAVIER
TENEMBAUM, 34.- DORA SHULMAN DE BELGOROSKY, 35.- BERTA
KOZUK DE LOSZ, 36.- JACOBO CHEMANUEL, 37.- ANDRÉS GUSTAVO MALAMUD, 38.- RIMAR
SALAZAR MENDOZA, 39.- NOEMÍ GRACIELA REISFELD, 40.- ADHEMAR ZARATE LOAYZA,
41.- MARTA ANDREA TREIVMAN DE DUEK,
42.- YANINA MURIEL AVERBUCH, 43.- CYNTHIA VERÓNICA GOLDENBERG,
44.- SILVANA
SANDRA ALGUEA DE RODRIGUEZ, 45.- ROBERTO FERNANDO PEREZ, 46.- VÍCTOR GABRIEL
BUTINI, 47.- JUAN VELA RAMOS, 48.- JORGE LUCIO ANTUNEZ, 49.- REBECA VIOLETA
BEHAR DE JURIN, 50.- MARÍA LOURDES
JESÚS, 51.- NORBERTO ARIEL DUBIN, 52.- DANILO
NORBERTO VILLAVERDE, 53.- ESTHER RAQUEL KLIN DE FAIL, 54.- JULIA JUDITH
WOLYNSKI DE KREIMAN, 55.- AÍDA MÓNICA FELDMAN DE GOLDFEDER, 56.- LUIS FERNANDO KUPCHIK, 57.- FABIÁN MARCELO
FURMAN, 58.- PABLO NESTOR SCHALIT, 59.- FABIÁN SCHALIT, 60.- EMILIA GRACIELA BERELEJIS DE
TOER, 61.- MARIELA TOER, 62.- ELÍAS ALBERTO PALTI, 63.- FAIWEL DYJAMENT,
64.- ÁNGEL CLAUDIO UBFAL, 65.- CARLA ANDREA JOSCH, 66.- ANALÍA VERÓNICA JOSCH,
67.- MOISÉS
GABRIEL ARAZI, 68.- ILEANA SARA MERCOVICH, 69.-MIRTA ALICIA STRIER, 70.- SILVIA LEONOR HERSALIS,
71.- SILVIA INÉS PORTNOY, 72.- NÉSTOR AMÉRICO SERENA, 73.- LEONOR AMALIA GUTMAN
DE FINKELCHTEIN, 74.- INGRID ELISABETH FINKELCHTEIN,
75.- MARÍA LUISA JAWORSKI, 76.- ANDREA JUDITH GUTERMAN,
77.- CARLOS
AVENDAÑO BOBADILLA, 78.- EMILIANO
GASTÓN BRIKMAN, 79.- MARTIN VICTOR FIGUEROA,
80.- HUGO NORBERTO BASIGLIO, 81.- EUGENIO VELA RAMOS, 82.- ROSA PERELMUTER,
83.- MARISA RAQUEL SAID y 84.- LEON GREGORIO KNORPEL; hoy todos aquí presentes.
Asimismo la explosión causó
las graves lesiones de: 1.- DANIEL JOFFE, 2.- JUAN CARLOS ALVAREZ, 3.- HUMBERTO CHIESA, 4.- GUSTAVO MARTÍN CANO, ROSA
MONTANO DE BARREIRO, 6.- DANIEL OSVALDO SARAVIA, 7.-RAÚL ALBERTO SANCHEZ,
8.- ALEJANDRO MIROCHNIK, 9.- PABLO AYALA RODRIGUEZ, 10.- LEONOR MARINA FUSTER,
11.- ANGÉLICA ESTER LEIVA, 12.- FERNANDO JOSÉ ANDRADA, 13.- MOISÉS CHAUFAN,
14.- JAVIER HORACIO MIROPOLSKY, 15.- NORMA HELER DE LEW, 16.- ELENA SCHREIBER DE FALK, 17.- RAQUEL ALVAREZ, 18.-
MARTÍN JOSÉ VIUDEZ, 19.- GREGORIO MARCHAK, 20.- LUCIANO JAVIER LUPPI, 21.-
RUBÉN SAMUEL CHEJFEC,
22.- HERMELINDA BERMIN BELLO, 23.- SERGIO LUIS BONDAR, 24.- CAROLINA BECERRA,
25.- GUSTAVO SPINELLI, 26.- GLADYS PERONA DE LIZAZO, 27.- MARTA BEATRIZ MASSOLI
DE LUPPI, 28.- JORGE OSVALDO FERRETTI, 29.-
CLAUDIO ALEJANDRO
WEICMAN, 30.- JORGE EDUARDO BORDON, y a 31.- MARCELA PATRICIA LABORIE SAN
MIGUEL.
Y mortificaciones leves a 1.-
BERTA PALAIS, 2.- SIPHOR LAPIDUS, 3.- ELENA ATALLAH DE PELECHIZ,
4.- MARIO ERNESTO DAMP, 5.- SILVIO
DUNIEC, 6.- SIMÓN SNEH, 7.- PAULA CERNADAS, 8.- ROMINA YABINSKY, 9.- EDUARDO
WAIZER, 10.- INES VICENTA LOPEZ DE DUNIEC,
11.- ARTURO GRITTI, 12.- JAIME ZADMAN, 13.- ALEJANDRO DANIEL VERRI, 14.- LAURA
ANDREA MORAGUES, 15.- LIDIA BERNARDITA CASAL MARTI, 16.- SALUSTIANO GALEANO, 17.- JUAN CARLOS
MAZZON, 18.- ISRAEL MOISÉS LAPIDUS,
19.- JUAN ALDO LUJÁN, 20.- ELÍAS NÉSTOR TOBAL, 21.- CARLOS ROMAGNANI, 22.-
OSCAR GOMEZ, 23.- HORACIO DRAGUBITZKY, 24.- JOSÉ GALLARDO, 25.- GLADYS MANSILLA,
26.- MARIO OBREGON, 27.- CLAUDIA PATRICIA VALDEZ, 28.- RAMÓN GUTMAN, 29.-
VERÓNICA PATE, 30.- ADRIANA VERÓNICA
ROSA SIBILLA, 31.- ALBERTO ROFFE, 32.- GABRIEL LEÓN ROFFE, 33.- CLAUDIA CRISTINA
VICENTE DE LLANO, 34.- ADOLFO YABO, 35.- MARÍA ELSA CENA, 36.- HÉCTOR ARCE,
37.- NICOLÁS WODJA, 38.- LEONARDO LEÓN ZECHIN,
39.- RITA RAQUEL RAMIREZ y 40.- CLAUDIO ANTONIO SILVA
y los daños sobre los que
ilustra el informe de fecha 9 de mayo de 1995, efectuado por la División Inmuebles
de la Superintendencia de Administración de la Policía Federal Argentina,
en el que consta que se realizaron 412 peritajes sobre los inmuebles afectados
por la explosión, de los cuales 270 se refieren a viviendas, 142 a distintos
locales, incluido el de la Mutual, habiéndose estimado el monto total de los
daños producidos en las propiedades como aproximado a los $ 15.000.000.-, al que deben adicionarse los
costos de reparación denunciados por las prestatarias de servicios públicos.
Así identificados tanto el acusado como las víctimas y establecidas
las figuras penales por las que me querello adelanto desde ya que habré de requerir se le imponga a Carlos Alberto Telleldín la pena de
reclusión perpetua en orden a los delitos precedentemente calificados y a
la participación antes indicada.
Además en la audiencia de
debate se ha traído a juicio a JUAN
JOSÉ RIBELLI, sin sobrenombres ni apodos, quien es de nacionalidad argentina,
identificado con DNI. Nº 11.945.834, nacido el 7 de junio de 1956, hijo de
Miguel Gregorio y de Ana Margarita Poggi, de estado civil soltero, Oficial
de Policía de la Provincia de Buenos aires, domiciliado en calle Sitio de
Montevideo Nº 66, 3º "D" de Lanús, Provincia de Buenos Aires, actualmente
detenido en la D.I.P.A.; a RAÚL EDILIO
IBARRA, sin sobrenombres ni apodos, de nacionalidad argentina, identificado
con DNI. Nº 11.660.661, nacido el 14 de febrero de 1955, hijo de Elfio y de
Inés Quintana, de estado civil casado, Oficial de la Policía bonaerense, domiciliado
en Cabildo Nº 658 de Florencio Varela, Provincia de Buenos Aires, actualmente
detenido en la D.I.P.A.; a ANASTACIO IRINEO LEAL, sin sobrenombres ni apodos, de nacionalidad argentina, identificado con
DNI. Nº 12.069.214, nacido el 6 de junio de 1958, en 25 de Mayo, Provincia
de Buenos Aires, hijo de Anastacio y de María Rosa Dimuro, de estado civil
casado, Oficial de la policía bonaerense, realmente domiciliado en calle Edison
Nº 2708 de Isidro Casanova, Provincia de Buenos Aires, actualmente detenido
en la D.I.P.A. y a MARIO NORBERTO BAREIRO,
sin sobrenombres ni apodos, argentino, identificado con DNI. Nº 16.204.143,
nacido el 2 de diciembre de 1963 en San Martín, provincia de Buenos Aires,
hijo de Mario y de Isabel Cortazar, de estado civil casado, cuentapropista
de ocupación, con domicilio real en Avda. La Plata Nº 3527, piso 6º "C"
de Santos Lugares, Provincia de Buenos Aires, actualmente detenido, contra
quienes no habré de formular acusación en orden a la masacre de la Amia, con
fundamento en las razones y circunstancias que habré de exponer a lo largo
de mi alegato.
Así doy por cumplido los
requisitos del Código Procesal Penal de la Nación respecto a las formalidades
de la acusación.
Seguidamente me referiré a la materialidad del hecho bajo juzgamiento
por el que me encuentro alegando y acusando.
La mañana del 18 de julio de 1994 comenzaba
la segunda semana de las vacaciones de invierno.
La noche anterior y a raíz del triunfo de Brasil
en el mundial de fútbol disputado en EE.UU., una considerable cantidad de
personas se había reunido a festejar en inmediaciones de la Embajada de Brasil,
ubicada en Cerrito y Alvear, de esta ciudad siendo vigilado su desplazamiento
desde el aire por un helicóptero de la Policía Federal Argentina.
Frente
al edificio de Pasteur 633 y formando parte del paisaje cotidiano, se encontraba
estacionado un patrullero policial que no funcionaba, cuya dotación mataba
el tiempo, ya que mientras JORGE
EDUARDO BORDÓN, permanecía recostado en el interior del Renault 18 detenido
frente al 607/09 de Pasteur, por un desperfecto mecánico en su sistema eléctrico
y con el capot levantado, ADOLFO GUIDO GUZMÁN, se encontraba en el interior
del bar Caoba, ubicada sobre la vereda de enfrente. Estas dos circunstancias
les salvaron la vida.
Completaban el paisaje reseñado
un Dodge 1500 detenido frente a la numeración 605 de Pasteur, propiedad el
Suboficial Rodriguez de Policía Federal; un Renault 20 estacionado delante
de un volquete, automotor éste de propiedad de Daniel Eduardo Joffe, uno de
mis representados, detenido frente al 655 por un desperfecto técnico; la camioneta
con el logo de la firma SACAAN, frente al 665; un Peugeot 405 detenido frente
al 679 de Pasteur y un Volkswagen Senda parado frente al Nro. 685.
En el edificio de Pasteur
633 funcionaban las sedes de AMIA y DAIA, el Consejo Directivo del Ente Coordinador
de Instituciones Asistenciales de la Comunidad Judía Argentina, la Fundación
TZEDAKA y otras instituciones.
El edificio contaba en su
frente con un portón levadizo metálico de 10 mts. de ancho que permanecía
parcialmente abierto y en su interior personal de seguridad se encargaba de
identificar a quienes ingresaban al lugar.
Al prestar declaración el día 8 de noviembre
de 2001, el suboficial de Policía Federal Argentina Jorge Eduardo Bordón recordó
que el día del atentado era el primero que concurría a cumplir con el servicio
en el lugar. Dijo que pudo observar a un camión dejando un volquete en el
lugar, al barrendero municipal Alvarez realizando sus tareas, a los obreros
que trabajaban en la refacción del edificio de Amia, al camión de la firma
Sacaan estacionado en las inmediaciones. También mencionó un automóvil Dodge
1500 detenido detrás del patrullero, cuyo propietario era otro policía, amigo
de su compañero Guzmán, quien solicitó permiso para dejarlo allí, ya que tenía
que llevar a su hija al Hospital de Clínicas. Continuó Bordón explicando que
pese a la prohibición de estacionamiento en esa cuadra, se permitía la detención
a repartidores y fleteros, tratando de no interferir con los comerciantes
vecinos.
Su compañero Adolfo Guido Guzmán, declaró de manera similar, manifestando que el patrullero tenía una batería defectuosa y que habían solicitado auxilio mecánico, que se había presentado y retirado, en busca de otra batería que nunca llegó y recordó sobre la presencia del portero del 632 de Pasteur, quien murió por el impacto de parte de la Trafic.
Respecto al contacto visual con la Trafic solo puedo mencionar el extraño testimonio de CARLOS RIGOBERTO HEIDENREICH, encargado del edificio de Pasteur 724 y
el de MARIA NICOLASA ROMERO, quienes afirmaron haber visto avanzar a una camioneta
color claro en dirección a la AMIA en momentos previos a la explosión.
Heidenreich la vio venir por Pasteur desde Av. Corrientes en tanto
que Romero, la vio venir por Tucumán doblando en Pasteur.
También contamos en este
sentido con el relato de lo que escuchó SALOMÓN MARIO SELTZER, quien vivía
enfrente de la Amia y encontrándose en el baño oyó decir a una mujer "hijo
de puta, agárrenlo, los va a matar a todos". También escuchó un chirrido
de auto que frena durante escasos segundos. La secuencia fue insultos-chirrido-explosión.
En forma coincidente Mónica Arnaudo de Yabiansky,
quien a la fecha del hecho vivía en Pasteur 644, 3er. piso, a la calle, refirió
que estaba en la cama viendo una telenovela y de repente escuchó una frenada,
una aceleración, como un chirrido de gomas, ruido de un auto, lo que provocó
que se incorporara en la cama y luego vino la explosión.
De
la escena previa a la explosión, de la disposición de los coches estacionados,
dan cuenta Rosa Montano de Barreiros, Daniel Eduardo Joffe, propietario del
automóvil Renault 20, detenido en el lugar por un desperfecto mecánico con
el capot levantado; Gabriel Alberto Villalba; Gustavo Alberto Acuña; Jorge
Enrique Kaiser; Gabriel Omar Gutesman; José Manuel Olascoaga; Miguel Angel
Rodriguez (es el policía que dejara estacionado su Dodge 1500 en el lugar);
Juan Alberto Lopez, chofer del camión que trasladara el volquete hasta allí;
Enrique Antonio Cardenas; Horacio Salomone quien acompañó al técnico en el
patrullero para retirar la batería del Renault
18 que se encontraba de consigna; Tamara Bursuck de Scher y Daniel Osvaldo
Saravia.
Este era el estado de situación
en el lugar del hecho cuando a las 9,53 hs. de ese lunes 18 de julio de 1994,
la camioneta Trafic explotó en el frente de la entrada del edificio de Pasteur
Nº 633 de esta ciudad, con los trágicos resultados antes descriptos.
Probablemente la Trafic permaneció hasta
el sábado 16 a la mañana conforme el testimonio de empleados de JET PARKING.
Ocurrido el atentado y a
los fines de evitar ser aprehendido, Telleldín decidió mudar su domicilio,
concurriendo a una inmobiliaria y entregando una seña para formalizar un contrato
de alquiler. Toda esta actividad fue realizada en un clima
de gran nerviosismo y preocupación ante la evidencia que la camioneta que
suministró fue la que explotó en la Amia y por el temor
que a través de ella los investigadores pudieran llegar hasta su persona.
Posteriormente Telleldín fugó hacia el Paraguay en micro, deteniéndose en
la Ciudad de Posadas, desde donde realizó un llamado telefónico a su domicilio.
Han declarado en el expediente las personas vinculadas a ese locutorio en
la Ciudad de Posadas.
Tuvo Telleldín también una
conversación con el Agente Hernandez de la Side, quien lo convenció de que
debía entregarse porque le dijo que lo estaban buscando con mal pronóstico.
Regresó a Buenos Aires en avión por la Empresa Austral entregándose en Aeroparque
el día 27 de julio de 1994, a la autoridad de Policía Aeronáutica Nacional
en presencia de personal de la Side y del P.O.C. En esos días, a juicio de
esta querella, negoció con las fuerzas
de seguridad e inteligencia, nacionales y extranjeras, qué versión proporcionaría
al declarar. Hay una escucha telefónica con un agente de seudónimo "Gastón"
que apunta en tal sentido.
Inicialmente expresó que
había puesto un aviso el día 9 de julio de 1994, recibiendo varios llamados
en referencia a la venta de la Trafic y recién el día 10 se la "vendió"
a una persona de acento centroamericano en la suma de $ 11.500. Ello intentó
acreditarlo con el boleto de compraventa al que hice antes referencia a nombre
de Ramón Martinez. Apellido coincidente con el que se confecciona la ficha
de estadía en Jet Parking.
Tengo en claro que si tomamos únicamente las endebles y por momentos
contradictorias versiones de los testigos CARLOS
RIGOBERTO HEIDENREICH y MARIA NICOLASA ROMERO, la cuestión relativa a la existencia
de una Trafic utilizada como vector del amonal sería por lo menos discutible,
pero y a pesar de la deficiente instrucción del sumario, existen evidencias
concretas de que un rodado "doblado" por Telleldín fue empleado
ese día.
Todo
el proceso de recolección de elementos pruebas, y rastros fue absolutamente
deficiente porque el personal de las diversas agencias estatales, entre otros
motivos no estaba debidamente entrenado
para este tipo de atentados, con efectos catastróficos. Así no se franjó la zona a fin de evitar el
ingreso de curiosos o de gente solidaria, permitiendo la contaminación de
las pruebas y rastros y provocando innumerable cantidad de actas de secuestro
irregulares, falsas e incompletas, o bien muchas de ellas confeccionadas lejos
del lugar del hallazgo, aduciendo problemas de seguridad por la posibilidad
de nuevos derrumbes.
Por tal motivo y de manera
genérica, mi parte tendrá por probado el hallazgo del block del motor, amortiguador
y demás piezas de interés en virtud del testimonio de aquellas personas que
participaron de los hallazgos y no por el modo natural que el Código Procesal
Penal contempla, esto es un acta de secuestro labrada regularmente. Por ello
a los fines de considerar válida la introducción de tales hallazgos me referiré
a los testigos presénciales de los mismos.
Un elemento crucial que tuvimos
en cuenta para sostener la existencia de la Trafic fue el hallazgo de un amortiguador
incrustado en el cuerpo de quien en vida fuera Ramón Alberto Díaz, encargado
de portería del edificio de Pasteur 632.
Como dijera, en su gran mayoría
los elementos que fueron secuestrados en el escenario donde transcurrieron
los hechos, se obtuvieron de manera que bien podría ser considerada
irregular, ya que las actas respectivas carecen de las firmas de testigos
de actuación, circunstancia que podría llegar a hacer suponer que podrían
haber sido "plantados en el lugar".
Sin embargo surge evidente
que si la Trafic se hubiera plantado después de la explosión no tendría explicación
ninguna que un amortiguador que luego se determinó pertenecía a una Trafic,
estuviera incrustado de esa manera en el cuerpo de una de las víctimas.
También parece peregrino
sostener y tampoco hay prueba de ello, que piezas sueltas de la Trafic se
hubieran desparramado antes de la explosión o bien que se hubieren colocado
en el volquete, porque recordemos que el barrendero y otros testigos dijeron
que el volquete estaba vacío antes de la explosión.
La última hipótesis es que
la bomba explotó adentro de la Amia como parecieron insinuar varios defensores
por el tenor de sus preguntas; a juicio de nuestra parte y atento los informes
periciales y los testimonios de los peritos arquitectos e ingenieros que hablaron
del modo en que se derrumbó el edificio, podemos descartar esa posibilidad.
De otra parte sostener esta posición implica convertir a las víctimas en sus
propios victimarios, tal como se intentó también infructuosamente al investigar
el atentado a la embajada de Israel.
Las declaraciones de los
Policías Miguel Angel Castro; Eduardo Alberto Fernandez;
Juan Dante
Falsarano; de los médicos forenses Osvaldo Hector Curti y Carlos Alberto Navari,
del médico legista Alfredo Horacio Sapag y del técnico de Renault Luis Omar Gariboldi, prueban acabada y sobradamente que el óbito del nombrado
Díaz fue provocado por la incrustación del amortiguador en su cuerpo.
Concretamente,
el día 23 de abril de 2002, en esta misma Sala de Debates, Miguel Angel Castro,
Principal de la Seccional Quinta, refirió que ocurrido el atentado, en principio
comenzó a colocar los cadáveres en el garaje de la Seccional pero como advirtió
que por la cantidad, el espacio sería insuficiente llamó al instructor, quien
le ordenó que los remitiera directamente a la Morgue Judicial, donde él se
constituiría, lo que así hizo.
Afirmó que posteriormente se enteró que
un cadáver resultó ser el del portero de enfrente del edificio de Amia, al
que, cuando ingresa a la morgue, mediante rayos x se le detecta que un amortiguador
de vehículo automotor le había ingresado por una de las axilas y le quedó
alojada en la base del cráneo, describiéndolo como un hombre corpulento que
tenía colocada una camisa a cuadros y a quien reconoció cuando se le exhibiera
la fotografía de fs. 1167, como la de la persona a la que se le encontró el
amortiguador.
Este
relato fue reiterado por Eduardo Alberto Fernandez, empleado de la morgue
judicial y Juan Dante Falzarano. Este último se desempeñaba
como operador de la brigada de explosivos,
declaró el 24 de abril de 2002, manifestando que concurrió en horas de la
noche a la Morgue Judicial y retiró un amortiguador, al que describió como
un trozo metálico cilíndrico de aproximadamente treinta
o cuarenta centímetros de largo, que le fuera entregado por un Médico y al
que sometió a un hisopado.
El Dr.
Osvaldo Héctor
Curti, médico forense, recordó sobre un resto de un amortiguador de un
vehículo que fue extraído de un cuerpo que se veía mitad introducido en el cadáver y mitad afuera del cuerpo. Que si
bien no intervino en la autopsia, pudo observar dicha operación, relatando
que el elemento estaba introducido entre el tórax y el cuello.
Posteriormente el día 16 de mayo de 2002,
ante este Tribunal, el Dr. CARLOS ALBERTO NAVARI recordó que "hubo varios casos que me llamaron
la atención algunos que los hice yo y otros que lo podrían haber hecho mis
compañeros pero que realmente, por el tipo de lesiones que presentaba eran
llamativas y en parte todos opinábamos, yo tuve por un lado un cuerpo que
tenía como cuerpo extraño un cilindro que correspondía a un amortiguador".
(Sic) Y continúa "...nosotros cuando examinamos el cadáver tenía en la
cara lateral derecha del cuello una pieza metálica y en la cara lateral izquierda
del tórax otra pieza metálica, viendo el cadáver no entendíamos realmente
que podía ser, si bien había habido muchas víctimas, que por las características
del suceso tenia lesiones producidas por elementos que fueron proyectados
en la superficie y que fueron impactando en el cuerpo, este cuerpo tenía aparte otras lesiones de impacto de proyectiles
más pequeñas, cuando aparece la placa radiográfica muestra la imagen de esta
pieza que era un amortiguador cuya ubicación topográfica en el cuerpo era,
estando el cuerpo en posición anatómica de izquierda a derecha, se dirigía
de izquierda a derecha o sea que ingresó en la víctima por la cara lateral
izquierda del tórax de adelante hacia atrás, entrada en lateral y salida en
la parte posterior del tórax y de abajo hacia arriba" y agregó que "costó
mucho trabajo sacarlo porque estaba incrustado en partes óseas y en la parrilla
costal y a través de las vértebras estaba muy encastrado en el cuerpo, desde
el punto de vista médico legal eso se denomina enclavamiento, que es la introducción
de un cuerpo de mayor longitud que ancho penetrado en cualquier parte del
cuerpo menos en la región perineal, era un enclavamiento, de los que se ven
generalmente cuando hay explosiones, accidentes o eventos de este tipo de
hechos. Que determinaron que se trataba de un amortiguador por la forma..."
, aclarando que si bien no se trata de un experto mecánico tiene la capacidad
corriente y suficiente como para reconocer ese tipo de elementos. Que para
provocar el enclavamiento se necesita de una fuerza tal a la que se observan
en las explosiones.
Ese mismo día el médico legista
Alfredo Horacio Sapag, recordó haber visto sobre una camilla un cuerpo con
una lesión importante y luego por la placa radiográfica se observó una imagen
que asemejaba un amortiguador.
Finalmente LUIS OMAR GARIBOLDI el 31 de julio
de 2002, técnico de la firma Renault, sostuvo que tuvo oportunidad de ver
un amortiguador, sin poder precisar si era delantero o trasero, enterándose
por comentarios que lo habían sacado de un cuerpo humano.
Todo esto demuestra que la
Trafic no pudo ser "sembrada" después de la explosión.
A continuación
mencionaré en qué me baso para asegurar que la camioneta Trafic portaba explosivos
compuestos por Amonal en una cantidad aproximada a los 300 kgs. Y unos cuatro
kilos de T.N.T. como elemento detonador.
Del
informe pericial de bomberos y de la declaración prestada el 26 de agosto
de 2002 por el Comisario Inspector de Bomberos Carlos
Néstor Lopez, surge que el vehículo utilizado en el atentado fue una camioneta
Renault Trafic tipo t. 310 de furgón corto con portón sobre lateral derecho
equipada con motor alimentado a nafta de mil cuatrocientos centímetros cúbicos
de cilindrada con número de identificación dos ocho tres uno cuatro seis siete
dominio numero C guión un millón cuatrocientos noventa y ocho mil quinientos
seis sin ventanillas laterales con doble puerta trasera de color claro aparentemente
blanco, segundo se estableció que
el rodado se acercó a la sede de la AMIA en el sentido de circulación establecido
para la calle Pasteur, al arribar a la altura de la entrada ascendió a la
acera en un ángulo aproximado a los cuarenta y cinco grados introduciendo
en la misma parte de su frente y quedando su lateral derecho más cercano a
la primera de las columnas del acceso de ese lado siendo en esta posición
que se produce la reacción de la carga explosiva. Lo mencionado guarda relación
con los daños ocasionados tanto al edificio de la propia AMIA como a los circundantes,
ya sea del mismo sector o los de la acera opuesta como asimismo con la diseminación
de las proyecciones de los restos de la camioneta como ser tren delantero,
carrocería y tren delantero con partes del conjunto motor, tercero
la carga explosiva se ubicó en el interior del compartimiento de carga furgón;
cuarto con referencia al tipo de explosivos
utilizado y en base a los análisis preliminares realizados que obran en el
presente se determinó que el mismo respondería a una mezcla de nitrato de
amonio y aluminio conformando un explosivo denominado amonal asimismo fueron
detectados vestigios de nitroglicerina y de un hidrocarburo. De confirmarse
en las contrapruebas la presencia de estos últimos elementos podría tratarse
de un explosivo denominado amfo o ango los que necesitarían un búster carga
iniciadora de alto explosivo entendiéndose por tal al explosivo primario que
se utiliza para su reacción dada su baja insensibilidad; quinto en cuanto al sistema de iniciación hasta el momento no se hallaron
pruebas fehacientes del mismo entrando en el terreno de las hipótesis es posible
que nos encontremos ante una persona suicida que sabiendo que va a la muerte
inicia la carga en forma instantánea o bien de un conductor bobo entendiéndose
por tal a un individuo al que por medio de un ardid o engaño se lo envía a
la muerte en la suposición que activa un sistema que le permite luego ponerse
a salvo; sexto referente a la cantidad
de la carga explosiva reaccionada la misma no se ha podido establecer aún,
ya que se deben efectuar estudios de estructura edilicia tanto en el edificio
objeto del atentado como así también en los circundantes a efectos de determinar
la resistencia de ellos y su comportamiento ante agentes externos de esta
magnitud y con que atender los mismos con las especificaciones técnicas del
explosivo utilizado evaluando también la posibilidad de que la carga reaccionada
se hallara dispuesta en forma tal de potenciar la mayor energía desprendida
hacia un área determinada, esas son las conclusiones del informe preliminar.
Del mismo modo Carlos Daniel Gonzalez, comisario
jefe de la división operaciones y contramedidas del departamento explosivos
de bomberos de la Policía Federal, Vicente Marciano Herran, comisario inspector
de la superintendencia de bomberos de la Policía Federal, Mauricio Adrian Barrera, operador principal bombero de Policía Federal; Pablo Claudio Granvillano principal de la división brigadas
de explosivos de la Policía Federal; Daniel Alejandro Converso, alférez primero de dirección de policía científica de Gendarmería
Nacional, Ricardo Torelo (perito licenciado en
química); Gustavo Merlo (inspector división ensayos y análisis
pericial de la superintendencia federal de bomberos) y Ricardo Agustin Padula,
comisario y químico de la policìa federal; David Richard Williams,(experto
técnico en explosivos para el FBI y Dani Dror, retirado de la policía del
estado de Israel que prestara declaración el día 17 de diciembre de 2002 y
fuera interpretado por una traductora del idioma hebreo, coincidieron plenamente
en que el componente principal del explosivo utilizado en la masacre era el
nitrato de amonio.
Aunque parezca mentira, en el año 2002 Vuestras
Excelencias ordenaron a la Gendarmería Nacional efectuar un peritaje químico
sobre los elementos encontrados en el lugar donde se produjo el atentado que
presumiblemente correspondan al vehículo Renault Trafic, especialmente sobre
chapas y otros elementos entre los que increíblemente se encuentra el block
del motor nº 2.831.467, sobre el cual nunca se había realizado examen pericial
químico. Cuando digo nunca me refiero a los ocho años transcurridos desde
el hecho hasta el peritaje.
El citado
peritaje, cuyas conclusiones obran a fs. 5908/9 del Legajo de instrucción
suplementaria dispuesto por este Tribunal, Cuerpo XXX, determina en primer
lugar que los elementos de chapa analizados coinciden entre sí en cuanto a
su composición y recubrimiento y con el tratamiento efectuado por la firma
Renault a las carrocerías fabricadas entre marzo de 1987 y octubre de 1989.
Además en la mayoría de las muestras se encontraron rastros de nitratos, nitritos
y amonio, en algunas sólo restos de hidrocarburos y en el Block del motor
se determinó la presencia de Nitratos, nitritos, amonio, hidrocarburos y trotil
(TNT), que son componentes característicos de un explosivo con base de nitrato
de amonio. Estos resultados permiten descartar la hipótesis de que el motor
hubiera sido sembrado con posterioridad a la explosión, salvo que se aventure
a que ese motor haya sido sometido a una explosión de similares características
a la de la Amia y luego llevado hasta el lugar del derrumbe, extremo que a
la fecha no ha sido probado, salvo por la fértil imaginación de algunos periodistas.
También
a siete años de ocurrido el atentado se encargó al Ejército Argentino la realización
de un informe pericial que se centró en la ubicación del LUGAR donde se encontraba
la carga explosiva, descartando en primer término que la carga pudiera encontrarse
en el volquete y teniendo en cuenta el cráter que dejó la detonación, los
restos de la camioneta distribuidos lógicamente acorde a una detonación de
aproximadamente 372 kgs. de explosivo, los escombros que se visualizan en
las fotografías y material fílmico acompañado, los daños en los edificios
vecinos y los daños "relativamente menores" producidos en los edificios
del frente, concluyeron en que la hipótesis del empleo de un vehículo que
permitió el estallido de una carga explosiva direccional, ligeramente desplazada
a la derecha del eje de simetría existente entre las dos columnas de la entrada
a la Amia y sobre la misma línea de edificación, es desde todo punto de vista
la que aporta mayor certeza. Así resulta del informe de fs. 6072, cuerpo XXXI,
del legajo de instrucción suplementaria.
En igual sentido,
pero desde una óptica menos técnica tenemos el testimonio de Juan Carlos Alvarez, el barrendero de
MANLIBA, quien satisfaciendo la inquietud del Sr. Fiscal de Juicio, sintió
olor a amoníaco. Extrañamente este
hombre no vio la Trafic, o la explosión que lo tuvo en coma varios meses no
le permitió recordar tal circunstancia el día 8 de noviembre de 2001, cuando
prestara declaración ante V.E., no obstante lo cual su testimonio es elocuente desde todo punto de vista.
Este humilde trabajador de la empresa Manliba cumplía con su función de barrendero
en el lugar. Luego de pormenorizar en sus hábitos y métodos de supervivencia
como "artista", reflejó lo que su mirada percibió previo a la catástrofe.
Relató de manera arisca y frontal su tarea en el preciso momento de la explosión
y afirmó encontrarse de espaldas al edificio de Amia, cuando recibió el impacto
de la onda expansiva, asegurando además que el volquete estaba vacío.
En igual sentido
Enrique Antonio Cardenas; Horacio Salomone; Tamara Scher; Aharon Edry; Natalio Sluzky; Hugo Fryszberg;
Daniel Reiseman; Alejandro Daniel Verri;
Sandra Abramson; Ana Maria Rivas de Rikap; Silvia Veronica Carrizo; Esteban
Adrian Cayt; Gregorio Oscar Militelo, Luis Carluccio (chofer del Same); Rafael
Ricardo de Petro (conductor de la primera ambulancia que arribó al lugar del
hecho) y el médico forense Cursi resultaron contestes al afirmar que
percibieron un muy fuerte olor a amoníaco.
Mucho se ha hablado sobre
la existencia y ubicación del volquete, sobre los dueños de la Empresa Santa
Rita, perteneciente a la familia Hadad, pero hasta ahora la investigación
no ha arrojado resultados positivos en esta pista. Lo que sí se acreditó en
el Debate es que el volquete estaba vacío, esto es, que no fue el contenedor
del explosivo.
Sin perjuicio de lo expuesto
la existencia del volquete vacío se acredita con el testimonio de ROSA MONTANO
DE BARREIROS, de DANIEL EDUARDO JOFFE electricista, y de su existencia misma
dan cuenta GABRIEL VILLALBA; GUSTAVO ALBERTO ACUÑA ; KAISER JORGE ENRIQUE;
ADRIANA Inés MENA; GABRIEL OMAR GUTESMAN. JORGE BORDON, policía que estaba
en el patrullero y que describió la posición del barrendero de espaldas a la AMIA, lo que corrobora los dichos
de ALVAREZ en cuanto a que vio el volquete vacío; el ya nombrado JUAN CARLOS
ALVAREZ; ADOLFO GUZMÁN; SILVIO DUNIEC, quien vio al barrendero ALVAREZ y el
volquete, su amigo MARCHAK le dijo que pasó al lado del volquete y estaba
vacío, y que luego de la explosión, todo el edificio de la Amia se infló pero
para el lado del 611, lo que a su juicio evidencia también con que los mayores
daños de los locales son para el lado de Tucumán y no de Viamonte, y le permite
presumir que la explosión fue afuera, porque de haberse dado adentro no se
pudo haber dado ese inflamiento para el lado del 611; OSVALDO LABORDA quien
refiriera que los restos del volquete se encontraron rápido, el piso estaba
intacto y no se hubiera demolido el edificio de la misma forma.
Desde otra óptica JUAN FALZARANO
habló sobre la experiencia de Magdalena, donde se colocaron 300 kilos de amonal
dentro de un volquete, y las diferencias con las partes halladas en la Amia
eran absolutamente distintas, lo que permitió descartar la hipótesis del explosivo
dentro del volquete.
Asimismo JOSÉ MANUEL OLASCOAGA,
quien vivía en Pasteur 594, vio al camión que bajaba el volquete en una rápida
maniobra, que dejó el volquete y salió. Ubicó al patrullero detrás del camión
porta volquete. Dijo que encontraron restos metálicos en su casa, entre ellos
una pieza Bendix, de la que gente de la Policía dijo que podía ser parte de
una campana de freno de un vehículo. MIGUEL ANGEL RODRÍGUEZ; JUAN ALBERTO
LOPEZ, Chofer del camión distribuidor de volquetes de la compañía Santa Rita
de Nassib Haddad llevó el volquete y mencionó al patrullero y al automóvil
particular estacionados. Dijo que una camioneta vieja paró delante del camión
que guiaba, creyendo que se trataba de la de Sacaan. ENRIQUE ANTONIO CARDENAS;
DANIEL SARAVIA; SILVIO DUNIEC, GABRIEL
VILLALBA; JORGE ENRIQUE KAISER; GUSTAVO ALBERTO ACUÑA; ISIDRO HORACIO NEUAH;
JUAN CARLOS TERRANOVA; ANGELICA ESTHER LEIVA; LEON ENRIQUE BENEZRA; MIGUEL
ANGEL FERNANDEZ, GUIDO ALBERTO GUZMAN; BERNARDO KOGAN; ERNESTO VICTOR INI;
CARLOS ALBERTO GACITUA; JOSEFA MARIA VICENTE; ENRIQUE ANTONIO CARDENAS; ENRIQUE
BARNES; ALEJANDRO SAUL MIROSCHNIK y AARON EDRY, observaron al volquete enfrente
a la puerta del edificio de Amia, aunque corrido unos metros hacia Viamonte,
la mayoría así lo indicó concretamente en la maqueta.
Por último de haber detonado
el explosivo en el volquete, debió haber dejado una impronta en la zona en
donde los testigos lo ubicaron y ello no sucedió.
En consecuencia descartar al volquete como contenedor del explosivo,
nos conduce firmemente a la Trafic.
Continuando con la mención
de los elementos de prueba que acreditan sobre la existencia de la Trafic,
no puedo menos que volver a encarar la cuestión referida al hallazgo del motor
y así DANIEL ROBERTO CEARA, OPERADOR PRINCIPAL DE LA DIVISION BRIGADA DE EXPLOSIVOS
de la Policía Federal, recordó que desde el día 24 se manejaba la posibilidad
de que el vehículo utilizado fuera una Trafic. Que el día 25 de julio charlaba
con el Oficial Carita y en un momento determinado le comentó que habían encontrado
algo y vio un grupo de personas que identificó como perteneciente al grupo
de socorristas israelí, puesto que vestían uniforme color verde y al acercarse
al lugar, pudo apreciar que estaban tomando un objeto al que el declarante
identificara como un motor, razón por la cual le indicó a los israelíes que
no podían llevárselo, produciéndose entonces una incidencia provocada entre
otras cosas por la diferencia idiomática existente. Afirmó que en el lugar
se encontraba el Inspector Lopardo y observó que el motor era trasladado hacia
la carpa de los socorristas extranjeros. Que procuró hacerse de una tiza a
efectos de frotarla por el lugar donde presumiblemente se encontraba el número
del motor. Que dispuso que el Inspector Lopardo efectuara el acta de secuestro,
con las formalidades de ley.
El 24 de abril de 2002, prestó
declaración en este debate el Policía GUILLERMO PEDRO SCARTASCINI y afirmó
que el 25 cuando anochecía tomó conocimiento de que se estaba juntando
gente alrededor de la carpa que los israelíes habían armado en el lugar, frente
a los restos de lo que era el edificio de la Amia. Recordó que había aparecido
el motor de la Trafic y que se produjo una discusión respecto de la tenencia
de dicho elemento. Que con una tiza se marcó el número del block y
sin poder precisar por que medio se comunicó ese dato.
ALBERTO ANGEL CARITA, refirió
que el motor fue hallado el día 25 entre las 18 ó 19 hs. Que cuando lo vio, el motor se encontraba en
el interior de la carpa del ejército israelí.
IVAN SIMINOV CAMANOC, se
encontraba a cargo de la grúa que operaba en el lugar y con algunas imprecisiones
en lo referente a la hora, sostuvo que el block del motor "lo engancharon"
los israelitas y que fue depositado en el laboratorio móvil del ejército israelí,
al igual que otros elementos hallados. Que reconoció que se trataba de un
block, pese a encontrarse bastante deformado y "como quemado". Reconoció
durante la audiencia el elemento que mencionara.
Contamos además con el testimonio
de CARLOS FELIPE LUGO, empleado del comercio del
Sr. Moragues, quien recordara sobre cómo se utilizara el negocio aludido como
base donde se ubicaban las fuerzas policiales receptando los efectos y hallazgos,
utilizando un pizarrón donde se consignaba el lugar del hallazgo y se le colocaba
un número que coincidía con el que se identificaba cada uno de los efectos. También mencionó sobre el hallazgo
del block del motor como un hecho muy importante, aunque además dijo que el
motor no pasó por el local de Moragues.
Curiosamente quien confeccionara el acta del secuestro del motor,
el Principal del Departamento Brigada Explosivos de la Policía Federal, Horacio
Angel Lopardo, durante la audiencia manifestó que vio el motor por primera
vez junto al cordón de la vereda e intentó tomarlo pero se produjo una incidencia
con los israelíes que querían sacarle fotos. Se marcó el número de motor con
una tiza y Ceara pasó telefónicamente el número de motor al Departamento Central,
donde después ese elemento fue trasladado en una bolsa. Reconoció en la audiencia
una parte del block que se le exhibiera y señaló en la maqueta los lugares
en que se desarrollaron los hechos. Labró el acta de secuestro en el local
de Moragues y le pidió a la gente del negocio si podían oficiar como testigos,
resultando ser Gustavo Moragues y PABLO MARCELO GARRIS, los
únicos civiles presentes en el lugar, según el testigo. En realidad este policía
reconoce que él no encontró el motor y utilizó dos testigos que no presenciaron
el primer momento del hallazgo.
El acta así confeccionada no refleja la realidad de lo acontecido
y por esa razón el hallazgo del block se acredita por el testimonio de las
personas presentes al momento del encuentro, que relataran sobre las tareas
que se efectuaban con la grúa y la incidencia con los integrantes de la fuerza
israelí que colaboraba en el lugar. Considero entonces que la prueba testimonial
también es un método válido aunque inusual de dar cuenta del hallazgo del
motor.
Aunque parezca mentira en el acta figuran dos testigos que sólo
presenciaron el momento en que se labró el acta, pero no el momento en que
se halló el motor. Se trata del principal elemento, junto con el amortiguador
clavado en el cuerpo del portero Díaz, encontrado en el lugar de la catástrofe
que sirvió como pista útil para avanzar en la investigación.
Declaró además el Sr. PABLO
MARCELO GARRIS quien el día 15 de abril de 2002 relató en esta misma Sala
que vio el motor dentro del local,
antes lo había visto colgando de una máquina y lo colocan dentro de un camión.
No pudo asegurar que el objeto que viera colgando de la pala mecánica y el que trajeran dentro de una bolsa a la puerta
del local fuera el mismo. Firmó el
acta en el local. Aseveró haber firmado las actas y las declaraciones sin
leerlas, confiando en que estaban bien.
Ese mismo 15 de abril de
2002, prestó declaración el otro testigo del acta de secuestro del motor,
Gustavo Moragues y mencionó que en el local se había instalado la brigada
de explosivos ya que allí había cinco líneas de teléfono que funcionaban.
Colocaron un grupo electrógeno y había gente del Mossad y de la Side. Mencionó
también al pizarrón al que reconoció y relató sobre el tratamiento que se
daba a los hallazgos embolsándolos y numerándolos.
NAHUM FRENKEL, Jefe de los
socorristas israelíes, quien en realidad encontró el motor entre los escombros,
mediante intérprete hizo saber que ese elemento estaba debajo de una viga
muy larga, de la que se sospechaba podía ocultar todavía algunos restos mortales
y que luego de ser cortada dejó ver algo que parecía un motor, lo trasladaron
con el pequeño tractor que utilizaban al lugar donde tenían instalado el comando.
Allí se reunieron tanto los policías israelíes como los argentinos,
procediendo estos a limpiarlo ya que estaba sucio con barro, regresando luego
el testigo a sus tareas, que consistieron en tratar de hacer alejar a las
personas que se acercaban al sitio donde el motor había sido hallado en búsqueda
de otros elementos. Mencionó además que con el correr de los días pudo ver
en el lugar el boquete u oquedad que dejara la camioneta en el piso al explotar.
El Sr. Szwark, quien ofició
de intérprete con el personal del ejército israelí, corroboró con sus dichos
que el motor fue hallado de la manera que explicó Frenkel, el recorrido que
hicieron desde el lugar de hallazgo hasta la carpa, donde se produjo un altercado
con personal policial argentino. También mencionó que se pasó tiza sobre la
numeración del block y se sacaron fotos por parte de los israelíes.
OSVALDO LABORDA, Perito
de la querella de Daia y Comandante de Gendarmería Nacional en la especialidad
Explosivos, el 3 de septiembre de 2002, durante el juicio explicó desde su
óptica las razones por las cuales en el atentado se había utilizado un automotor
y porqué debía excluirse la posibilidad de la existencia de una explosión
en el interior del edificio. Así explicó que la zona estaba literalmente ametrallada,
los frentes de edificios totalmente dañados con innumerable cantidad de proyecciones
que habían quedado en los techos vecinos y en los tanques de agua. Que en
las terrazas se encuentran trozos de metal, de cubiertas de vehículos sometidos
a una enorme presión o desgarro producto de una fuerza muy considerable, situaciones
que son comparables a explosiones de autos sobre las que el declarante tiene
experiencia. Que también fundamenta su parecer en el hecho de que muchas de
las víctimas recibieran múltiples proyecciones metálicas. Que no existía ninguna
posibilidad de que el explosivo utilizado estuviera en el interior del volquete,
ya que su piso estaba intacto y por los lugares donde fueran encontrados los
bordes del volquete. Que el explosivo utilizado fue nitrato de amonio, en
una carga configurada y direccionada.
El vehículo
utilizado como vector del explosivo, dejó en el frente de la Amia y sobre
la vereda, una marca que se considera como el epicentro de la explosión. Este
cráter u oquedad fue señalado por una considerable cantidad de testigos entre
los que destaco al Comisario Mayor ROBERTO
OSCAR CORSETTI, quien explicó que en un primer momento el lugar estaba lleno
de escombros y con el correr de los días se fue limpiando. Lo señaló en la
maqueta junto a la columna de luz y a su parecer tenía dos metros de diámetro.
También HORACIO ANGEL LOPARDO vio la impronta que dejó la explosión
en el lugar de entrada de la Amia, pasados unos días de ocurrido el atentado,
por cuanto el lugar estaba cubierto por escombros la ubicó como afectando
el cordón y la vereda hasta la línea de edificación de Amia. Esta circunstancia
también fue observada por DANIEL ROBERTO CEARA, GUILLERMO
PEDRO SCARTASCINI, HECTOR OSVALDO BORRONE, LUIS ALBERTO ÁLVAREZ,
PABLO CLAUDIO
GRANVILLANO, JUAN MARIA CARDONI, JORGE LUIS VARGAS, OSCAR ANDRES MASERDOTI,
LEON ENRIQUE
BENEZRA, CRIO INSPECTOR JOSE BOSSO, COMISARIO INSPECTOR DANIEL CAPRA, EL TESTIGO ENRIQUE ALLIOT, DAVID
WILLIAMS, quien participó del informe Hunter, y concluyó en que el artefacto
detonó frente al edificio de la Amia, contenido dentro de una Trafic y que
el cráter medía aproximadamente 2 metros de profundidad y de 10 a 15 metros
de diámetro.
Zeev
Libne, general israelí, refirió que al segundo día de trabajo se encontró
un agujero que fue el epicentro de la explosión, vio el cráter con sus propios
ojos, sobre la vereda, describió el diámetro del cráter.
Dani
Dror, mencionó que por el lugar del hallazgo de las ruedas del vehículo y
otras partes del mismo, se determinó que el coche-bomba estaba aproximadamente
a 80 grados en ángulo de la Amia. Se ubicó el cráter, parte en la acera y
parte en la entrada al edificio.
El bombero
Raul Arbor determinó claramente el lugar donde se produce el epicentro de
la explosión, ubicándolo donde estaba la oquedad, y habló de la imposibilidad
que el vehículo haya estado en forma paralela a la Amia, por el lugar donde
fueron halladas la mayoría de sus piezas. Dijo que la oquedad nunca pudo ser producida por la maquinaria pesada,
que empezó a trabajar varios días después.
Daniel
Helguero dijo que maquinaria pesada se comenzó a utilizar varios días después,
pero en modo alguno pudo tener incidencia en la formación del cráter, que
fue visto el primer día, por el desgarramiento de los bordes.
Carlos
Lopez dijo que cuando se hizo la limpieza de escombros, se visualizó la oquedad
el primer día a la noche, ya se podía presumir el lugar donde estaba la oquedad,
por el desgrane de la vereda y la calle. La oquedad la produjo la reacción
de la carga explosiva, lo que resultaba absolutamente compatible con la explosión
de un vehículo. Agregó que la oquedad, más la diseminación de las piezas,
conduce inexorablemente al coche bomba. Nunca la oquedad pudo haber sido producida
por las máquinas, máxime que la misma se divisó antes que empezaran éstas
a trabajar.
Alcides
Pizzorno, al igual que Carlos Quinteros, vio un cráter, lo describió y lo
ubicó en consonancia con el resto de los testigos, vio la dispersión de las
piezas metálicas que había, lo cual era indicativo, esto lo advirtió en las
azoteas.
Miguel
Ángel Fernandez, Carlos Alberto Gacitua y José María Gesualdi, también refirieron
haber visto el cráter en el mismo lugar que los anteriores testigos.
Participó colaborando en la remoción de escombros y rescate de víctimas
un equipo israelí de rescate cuyos integrantes estaban especialmente entrenados,
tenían equipos sofisticados de los que nuestras fuerzas policiales carecían,
tenían medios para oler explosivos y encontrar víctimas. En esta tarea de
remoción de escombros y rescate de víctimas participaron también personal
de defensa civil, de bomberos, cruz roja, voluntarios de la comunidad y simples
ciudadanos.
El lamentable testimonio
del Comisario Urgu, como de tantos otros oficiales de alta jerarquía del escalafón
de bomberos, con alguna solitaria excepción, permite reflexionar acerca del
pobre desempeño que tuvieron en la escena del atentado y del poco involucramiento
que demostraron tener tanto para la ayuda de las víctimas como para el esclarecimiento
de lo acontecido. Todo ello en comparación con los bomberos de la más baja
jerarquía en cuanto al rango, que demostraron un espíritu de solidaridad y
sacrificio en la remoción de escombros y en la ayuda a las víctimas digno
de elogio, arriesgando sus propias vidas, como así también recordando lo sucedido
aquel 18 de julio, con bastante precisión al momento de declarar en el debate
y permitiendo reconstruir en buena medida los primeros momentos del horror
y la secuencia de la remoción de escombros, de la división de tareas, del
rescate de las víctimas en los diversos lugares del edificio, permitiendo
a los asistentes al juicio, poder imaginar lo sucedido inmediatamente después
de la explosión y en los días subsiguientes.
Los bomberos de menor jerarquía merecen
nuestro respeto, agradecimiento y reconocimiento y los de mayor jerarquía, merecen nuestro olvido, repito,
con alguna solitaria excepción como la del oficial que dirigió un rescate
en el subsuelo de la mutual.
Es importante destacar que
la mayoría de los bomberos jamás declaró antes del debate oral como tampoco
lo hicieron diversos testigos mencionados en el libro Cortinas de Humo de
Lanata y Goldman, y en alguna otra publicación, que por primera vez fueron
convocados por este Tribunal a pedido de los defensores oficiales. Se trata
de testigos que declararon sobre los primeros momentos siguientes a la explosión
y resulta inexplicable la ausencia de convocatoria durante la instrucción,
si es que se trataba de reconstruir el hecho y de determinar la verdad. Cualquiera
de ellos pudo haber acercado a la investigación datos relevantes, que hubiesen
permitido avanzar un poco más.
Y es que la instrucción nunca
quiso reconstruir el hecho; fue necesaria una resolución de la Excma. Cámara
Federal que a pedido de Memoria Activa ordenara la reconstrucción del hecho,
que finalmente nunca se hizo. El instructor del sumario inició un legajo de
reconstrucción demorándolo hasta la exasperación, y finalmente este Tribunal
decidió realizar una reconstrucción
virtual computada a cargo de peritos.
Este peritaje consistió en un análisis computacional de la explosión, denominado simulación computacional tridimensional y estuvo a cargo de los expertos RODOLFO FRANCISCO DANESSI, RICARDO DANIEL AMBROSINI y BIBIANA MARÍA LUCCIONI, pertenecientes al Instituto de Estructuras de la Universidad de Tucumán. Explicaron que tuvieron en cuenta toda la información pericial recogida hasta ese entonces, ya sea de trabajos periciales como de fotografías y videos, analizaron los planos originales del edificio de la Amia, que habían sido extraviados por la Municipalidad, fueron reconstruyendo la estructura de Amia piso por piso con información de la empresa que hizo las ampliaciones, se consultó el plano de catastro, la fachada que permitió reconocer las alturas y determinar el volumen para así obtener una configuración estructural. Se determinaron donde estaban los elementos resistentes, las columnas, vigas y lozas desde el sótano a la azotea. Tuvieron en cuenta además los datos existentes sobre el explosivo utilizado, haciendo variar los factores de carga con guarismos de entre 200 y 500 kgs, de TNT, la ubicación del cráter, en distintas posiciones respecto de la puerta de entrada, a partir de lo cual descartaron como posibilidad que el explosivo haya estado en el Nº 611 de Pasteur, o en el sótano del edificio, o desplazada la carga hacia la calle Viamonte, o sobre la vereda. En cambio señalaron que no podía ser descartada la explosión entre la línea de edificación y un metro hacia adentro y 1,25 hacia Tucumán desde el centro de simetría. Se tuvo en cuenta además que el edificio afectado era un edificio irregular desde el punto de vista de funcionamiento de estructura y por ello con menor resistencia que una estructura de dimensiones regulares. Se determinó que el bloque delantero sufrió mayor severidad de presiones incidentes y el bloque trasero fue moldeado con menor precisión. Se recreó la propagación de la onda expansiva en el aire. Explicaron que en estos casos primero se destruye la columna más cercana a la explosión y la losa de abajo. L