18 de JULIO DE 2010 - 16 ANIVERSARIO DE LA MASACRE EN AMIA
18
DE JULIO DE 2007- 13 ANIVERSARIO Reinauguración del Monumento
de MEMORIA ACTIVA a las víctimas de la AMIA
18 DE JULIO DE 2006 - 12 ANIVERSARIO
18 DE JULIO DE
2005- 11 ANIVERSARIO
18 DE JULIO DE 2004- 10 ANIVERSARIO
14 DE JULIO
DE 2003- 9 ANIVERSARIO
15 DE JULIO DE 2002 - 8 ANIVERSARIO
16 DE JULIO DE 2001- 7 ANIVERSARIO
17 DE JULIO DE
2000 - 6 ANIVERSARIO
18 DE JULIO DE 1999 - 5 ANIVERSARIO
18 DE JULIO DE
1998 - 4 ANIVERSARIO
18
DE JULIO DE 1997 - 3 ANIVERSARIO
18 DE JULIO DE
1996 - 2 ANIVERSARIO
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A 16 años de la masacre en la AMIA, hoy estamos
parados acá. Otra vez bajo los paraguas. Acá es Pasteur
633. Acá es donde alguna vez estuvo en pie aquel edificio de
la AMIA. Acá es donde hace exactamente 16 años todo terminó
y todo empezó.
Terminó la vida, terminó para siempre la vida de 85 personas,
y para nosotros la vida que conocíamos hasta entonces.
Terminó la vida de 85 personas. Personas que no eran solamente
un número, eran hijos, padres, esposos, hermanos, abuelos, nietos,
amigos. Ellos eran para cada uno de nosotros nuestros grandes amores.
Terminó para nosotros la vida que habíamos elegido, la
vida que amábamos tener.
Entonces todo empezó, empezó MEMORIA ACTIVA.
15 días después del atentado un grupo de gente decidió
congregarse en Plaza Lavalle, frente al Palacio de Tribunales, para
pedir justicia y castigo a los culpables.
Empezó ese lunes y continuó el lunes siguiente, y el
siguiente y el siguiente. Estuvimos 500 lunes a las 9:53 horas, parados
en Plaza Lavalle, exigiendo justicia.
Y hoy estamos parados acá, en Pasteur 633 donde todo terminó
y todo empezó para seguir exigiendo lo mismo, lo que no obtuvimos
en estos largos 16 años: justicia.
Y no lo obtuvimos porque los diversos gobiernos que se han sucedido,
de diversos signos, partidarios del olvido o de la memoria, uno tras
otro han logrado un resultado que los unifica: 0 CULPABLES – ABSOLUTA
IMPUNIDAD.
El 18 de julio de 1994 empezó para nosotros una larga lucha:
somos parte de diversas querellas, logramos destituir al entonces juez
de la causa Juan José Galeano, demandamos al Estado Argentino
ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA,
acusamos a políticos, a funcionarios, a gobernantes, a miembros
de la dirigencia comunitaria judía y a todo aquel que por acción
u omisión impidió que se sepa cómo y quienes volaron
la AMIA.
Hace 16 años, acá en Pasteur 633, a esta misma hora,
todo terminó para ellos, los que ese día vinieron a trabajar,
a conseguir un empleo, a visitar a un amigo o simplemente pasaban por
esta calle.
Hoy estamos parados acá, en Pasteur 633, que hace 16 años
fue el escenario de la masacre. Acá, en Pasteur 633, hace 16
años, vivimos el escenario del horror: los escombros, el humo,
los gritos, las sirenas, los llantos, la desesperación.
Hace 16 años, acá en Pasteur 633, a esta misma hora todo
empezó para nosotros. No sólo cambió la vida de
los que los conocimos y amamos. Cambió la vida para todos los
argentinos. Lo que antes era impensable se volvió cotidiano.
La geografía de nuestro país se modificó para siempre.
Nos acostumbramos a los pilotes de cemento delante de las instituciones
judías, a la permanente custodia, al miedo y a la sospecha. Acá
en Pasteur 633 hasta nos acostumbramos a ver este cartel con los nombres
de los 85 muertos.
¿Qué nos pasó, que nos pasa y que nos pasará?
¿Qué nos pasó? Nos pasó Menem, nos pasó
el ex juez Galeano con sus fiscales Mullen y Barbaccia, nos pasó
Anzorreguy, nos pasó Palacios, nos pasó Beraja, y podríamos
seguir con una larga lista de malditos personajes que favorecieron la
impunidad.
¿Qué nos pasa? Nos pasa que nos quieren hacer creer que
el nuevo fallo de la Corte Suprema de Justicia que vuelve a dejar abierta
la causa respecto a Telleldín, va a modificar el resultado de
la causa 16 años después. Si Telleldín estuvo detenido
10 años sin abrir la boca es más que difícil que
ahora confiese a quién le entregó la camioneta. Y de todos
modos, ya pasó un año desde este fallo y que avances hubo?
Ninguno.
¿Qué nos pasa? Que es más que difícil que
la justicia descubra ahora lo que no pudo descubrir durante 16 años
y nos acorrala para que depositemos nuestra esperanza en la aparición
de un arrepentido.
¿Qué nos pasa? Que tenemos una causa por encubrimiento
que está directamente atada a los vientos políticos e
increíblemente de eso dependerá que algún día
llegue a juicio. Una causa por encubrimiento que lleva tramitándose
años y años; donde las defensas de los acusados experimentan
con todo tipo de artilugios para dilatar el inicio del juicio, donde
la estrategia jurídica y política de la querella AMIA-DAIA
es actuar en defensa de los acusados para salvar a Beraja y en el paquete
salvar a todos; y en donde el Juez Lijo repite mes tras mes, año
tras año algo que dista de ocurrir. Exigimos se inicie el juicio
oral YA.
¿Qué nos pasa? Que escuchamos mucho hablar de Irán,
de las maravillas que traerá aparejado este fallo de la Corte,
pero nada, ni una sola palabra escuchamos sobre los procesamientos que
pesan sobre los encubridores de la verdad.
¿Qué nos pasa? Que tenemos un Macri que nos quiso imponer
a un Palacios que logramos echar. Que acaba de ser procesado por realizar
escuchas ilegales a un familiar de las víctimas de AMIA y quiere
ser presidente.
¿Qué nos pasa? Que existe una fiscalía especial
AMIA, que más allá de gestionar las alertas rojas ante
INTERPOL para que los sospechosos de haber sido autores intelectuales
del atentado sean extraditados a nuestro país para ser juzgados,
no ha avanzado en 7 años absolutamente nada respecto de la conexión
local que hizo posible y perpetró la masacre.
¿Qué nos pasa? Que han pasado 16 años y el poder
político no tiene la menor idea de qué hacer con este
tema.
¿Qué nos pasa? Nos pasa la tristeza de un ayer lleno
de escombros y de un hoy sin los que amamos. Nos pasa que tuvimos que
seguir viviendo sin ellos y entonces siempre sentimos que nos falta
algo. Nos pasa que su ausencia no se termina nunca. Nos pasa la desgarradora
idea de que alcanzar la verdad comienza a vislumbrarse como un imposible.
Nos pasa que el qué nos pasará ya comienza a dolernos.
¿Qué nos pasará? Probablemente nos encontremos
el año que viene para decir las mismas cosas, rodeados de los
mismos pilotes, sustituyendo el 16 por el 17.
¿Qué nos pasará? Lo que nos pasará es que
vamos a seguir sosteniendo nuestro derecho irrenunciable de exigir verdad,
justicia y castigo para los culpables.
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14
ANIVERSARIO DE LA MASACRE EN LA AMIA - -DISCURSO PRONUNCIADO EN PLAZA
LAVALLE
Dice
el diccionario que un laberinto es “Un lugar formado por calles,
caminos, encrucijadas, del que es muy difícil encontrar la salida”.
Después
de 14 años somos casi expertos en recorrer laberintos y sin embargo
todavía no encontramos la salida.
Ingresamos
al laberinto hace ya 14 años, aquel 18 de julio de 1994, cuando
no sólo arrancaban partes de nuestras vidas de una de las formas
más violentas y terribles que pueda imaginar la mente humana,
sino que además el “Estado Argentino” nos abría
la puerta de ingreso a su guarida más perfecta, el laberinto
de la impunidad.
Un
laberinto de papeles y palabras. Un laberinto de discursos y denuncias.
Un laberinto oscuro, lleno de calles y puertas espurias que se fueron
cerrando una a una frente a nuestras narices. Nada más gráfico
que ingresar al edificio que se erige a nuestras espaldas para saber
lo que es un laberinto.
Sabemos
que ninguna calle ni encrucijada de este laberinto fue creada al azar,
cada una de ellas fue una construcción, pensada, planeada y organizada
por cada uno de los constructores: empezando por los sucesivos gobiernos
de turno, y terminando con todas las instancias gubernamentales y comunitarias
que se replican mágicamente a imagen y semejanza de ellos.
Cambian los estilos, los grados de participación… pero
el laberinto de la impunidad sigue en construcción.
Menem, al dar la orden de que no se investigara a Kanoore Edul y la
consiguiente pista siria construyó la entrada al laberinto. Anzorreguy,
Galeano, y el ex comisario Palacios, para ejecutar la orden de Menem,
comenzaron la construcción de sus primeras calles.
No podían sostenerlo solos, el mundo los estaba mirando. Y entonces
necesitaron conseguir cómplices para inventar culpables a través
de la pista de los policías bonaerenses, para cerrar la causa
AMIA.
Para poder hacerlo era necesaria la participación en el complot
de los ex fiscales Mullen y Barbaccia, de los secretarios del Juzgado
de Galeano, Spina, Velazco y De Gamas, de la Comisión Bicameral,
del ex presidente de la DAIA Rubén Beraja, y de Telleldín,
quien ya se encontraba preso por ser el último poseedor de la
trafic que explotara en la AMIA.
El Juicio oral que se realizó desbarató esta “mentira
oficial”.
La sentencia del tribunal dejó en claro que los policías
no eran culpables de haber participado en la masacre en la AMIA. Pero
aún no sabíamos por qué necesitaron construir la
historia oficial.
Hoy, 14 años después, tenemos más en claro que
el gobierno de Menem y sus cómplices tejieron esa mentira con
el fin de cerrar la investigación de la conexión local.
El juicio oral contra los encubridores, que el juez Lijo debe elevar
lo antes posible, deberá sacar a la luz cómo se tejieron
estas complicidades.
Los
gobiernos subsiguientes de De la Rúa y Duhalde sostuvieron la
mentira y fueron negociadores junto a la dirigencia comunitaria para
continuar con la impunidad.
El gobierno de Néstor Kirchner asumió inicialmente un
compromiso con la causa AMIA reconociendo la responsabilidad del Estado
Argentino por la falta de seguridad y por la denegación de justicia.
Para
nosotros la responsabilidad del Estado no termina en el reconocimiento.
El Estado debe cumplir con los compromisos internacionales que asumió
ante la OEA, debe cumplir con los compromisos ante nosotros, debe plasmarse
día a día en cada acción del actual gobierno de
Cristina Fernández de Kirchner, en cada mensaje, hasta que la
causa AMIA quede esclarecida, hasta que los asesinos intelectuales y
materiales y todos los cómplices y encubridores vayan a la cárcel.
Lamentablemente este laberinto tiene muchas puertas de entrada y seguimos
sin vislumbrar alguna puerta de salida.
Hoy, a 14 años, no hay un solo preso por el asesinato de 85 personas.
Hoy, a 14 años, no hay un solo preso por aquellos que quedaron
heridos.
Hoy, a 14 años, no hay un solo preso por el encubrimiento que
posibilitó no llegar a la verdad ni a la justicia.
La
causa judicial que investiga la Masacre en la AMIA probablemente ya
no tenga puerta de salida, quedarán embarradas en su piso miles
de fojas pisoteadas que algún día serán sólo
cenizas, como las pruebas. Quedarán en sus paredes dibujadas
como espectros figuras casi humanas de terroristas, algunos con nombres,
algunos con rostros y algunos con nada.
Y
en el camino de tanta oscuridad, quedarán tal vez algunas pequeñas
ventanas por donde respiren de vez en cuando nuestras esperanzas, nuestra
lucha, nuestras voces, nuestras denuncias y nuestros deseos.
Y
en medio de tanto laberinto, de tantos caminos recorridos para llegar
a la misma encrucijada, de tanta ignorancia y confusión, de tanto
maltrato y cansancio, miramos hacia arriba, y no hay techo.
Los constructores del laberinto de la impunidad aún no consiguieron
construir el techo. Las paredes se multiplican día a día,
año a año, pero aún no hay techo.
Nosotros seguiremos luchando para que no logren terminar de atraparnos.
Y
por ese hilo de luz que se filtra es que hoy estamos parados aquí,
todos, no sólo honrando la memoria de nuestros muertos, estamos
aquí para honrar nuestra memoria y nuestras vidas y el modo en
que elegimos vivirlas.
Estamos aquí porque aún creemos, porque en breve iremos
a un juicio oral por el encubrimiento, y por más que tejan y
tejan los hilos de la impunidad vamos a estar ahí, en la vereda
de enfrente, trabajando por la justicia.
Hoy
intentamos recrear en esta plaza un laberinto, uno que aún no
tiene salidas, pero nunca se sabe, la vida es versátil y la impunidad
no siempre triunfa.
Ahora
les pido que escuchemos algunas estrofas de una canción compuesta
por Luis Eduardo Aute. Es cierto que es una canción esencialmente
de amor, pero ¿acaso existe algún otro motivo por el cual
estemos aquí parados? Es el amor por los que no están,
por los que estamos, el amor por una vida más digna y por un
país mejor, por un país más justo y más
democrático, por las utopías y las posibilidades de cambio.
“Cierto que no prescindí
de ningún laberinto
que amenazara
con un CALLEJÓN SIN SALIDA.
Ante otro "más de lo mismo"
creí en lo distinto
porque vivir
era búsqueda y no una guarida.”
Los
constructores de la impunidad necesitaron esa guarida, y por eso crearon
el laberinto, para que nada ni nadie los alcance.
Lo de ellos es guarida, y lo nuestro es esta plaza. Lo de ellos es guarida
y lo nuestro es búsqueda, búsqueda de verdad y de justicia,
porque sólo con verdad y justicia se podrá destruir el
laberinto.
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PALABRAS PRONUNCIADAS POR MEMORIA
ACTIVA - 13 aniversario
La palabra "RE" no es sólo una nota
musical, se utiliza vulgarmente como prefijo para enfatizar una situación
que nos atañe.
Una, no demasiado extendida, de fuerte resonancia humanista, dice: "La
vida es el arte del re encuentro" En este caso, no nos referimos
a ella; menos aún pensando en una sonata en re menor. Para nada.
Desgraciadamente, para nada.
Estamos aquí, en una geografía que nos resultó
familiar por más
de 11 años, para re inaugurar la escultura de Mirta Kupferminc,
encargada por Memoria Activa para exigir justicia. La humedad del suelo
y manos vandálicas deterioraron seriamente esta obra de arte.
Hoy, ante todos ustedes, a casi 13 años de la tragedia, la reinstalamos.
Más allá de los deterioros subsanables, la mayor, más
intensa, más dramática e injustificable agresión
es haberse burlado, día a día, año tras año,
de su silencioso alarido simbólico, en nombre de cada una de
las ochenta y cinco personas asesinadas.
A quienes no les llegó ese alarido, quienes enmascararon, quienes
fueron cómplices directos, indirectos y pasivos. A quienes les
importó un carajo, pese a su educación universitaria.
A pesar del uso de corbatas de seda italiana, que disimulan el nudo
que tienen en la tienda del cerebelo, espacio abierto a las transacciones
más miserables.
¿A quienes nos referimos? Veamos una aproximación posible.
Por cierto, cada cual puede elegir la suya y anteponerle un "re"
a la calificación pública que se le ocurra.
Necesitamos 85 vocablos para que todos juntos compongan un coral que,
quizás, un millón de personas, en este 13 Aniversario,
le dediquen desde su lugar de origen, en cualquier sitio del país,
al cardumen de responsables en la Argentina de la impunidad llamada
AMIA.
Memoria Activa, desde el comienzo de su gestión, le puso nombre
y apellido a los responsables en nuestro país y posteriormente
denunció las inconcebibles irregularidades jurídicas ante
la OEA.
Menem, Corach, Ruckauf: Anzorregui, Galeano, Beraja encabezaron el re-parto.
Perdón por las malas palabras. No es nuestra intención
contagiar
patologías severas al pronunciar estos nombres. Encima, con el
precio actual de los antibióticos.
Incluimos asimismo a quienes a partir de estrategias diseñadas
por estos ilustres pensadores argentinos y sus acólitos en cualquiera
de los poderes de la Republica, permitieron con su accionar llegar a
esta desesperanzada y casi irreversible realidad. No más ni menos
que una red mafiosa, capaz, con su poder y demagogia de seducir y re-orientar
las exigencias de justicia a callejones sin salida.
Canciller:Di Tella, Kirszenbaum, Nercellas.
Una cultura ilustrada en nuestro país hace varias décadas.
La ética desapareció de los diccionarios castellano-argentino
entre quienes detentaban estos poderes oficiales y comunitarios. Nercellas,
abogada de Beraja, sigue. Hace varios días, un grupo de jóvenes
que viven la justicia como valor y compromiso, están elaborando
su propio listado de personas que no invitarían a apagar las
velas en homenaje a los muertos de la AMIA; sería muy bueno
escucharlos. A propósito, cuando Corach, Beraja, Kirzenbaum se
ponen la Kipá ¿no les da vergüenza?
Otra vez, en estos días en torno al 18, volveremos a asistir
a discursos, entrevistas, muestras y expresiones que parecen revelar
un compromiso cierto.
Cada año sucede más de lo mismo.
Cada año es una extensión trágica de las resonancias
del atentado, para reactivar la memoria, en el mejor de los casos y
al mismo tiempo para enmascarar la desidia con expresiones tan ridículas
como ;" Vamos a llegar hasta las últimas consecuencias."
Cada año el 'gobierno de turno a través de sus voceros,
hará público un avance en la investigación. A partir
del 19 de Julio, las cosas volverán al camino ya trazado.
Es muy cierto que el gobierno de Kirchner ha hecho mucho más
que todos los anteriores gobiernos, en tomo a los derechos humanos.
Los ha restablecido, les ha dado vigencia.
Pero el "mucho más" en la causa AMIA no ha permitido
ni siquiera acercarse a los responsables de la conexión local.
Esta es la única forma de individualizar jurídicamente
a los responsables directos, sean de Irán, como creemos, de Siria
o de donde fuera.
Esperar que Irán colabore en los reclamos es pura ficción.
Las evaluaciones políticas tienen importancia, pero son distintos
a las pruebas jurídicas. Funcionan por carriles muy distintos.
En nuestro propio país teníamos a disposición las
claves para orientar a la justicia. El plan siniestro menemista fue
descartarlas e inventar una historia oficial.
Así llegamos a una situación del mundo del revés.
Los acusados quedaron en libertad. Los acusadores están incriminados.
El único avance jurídico fue desarmar la historia oficial.
Algunos de los responsables directos de esa manifiesta y probada complicidad
para que nada cierto se supiera, aparecieron en una foto reciente de
un congreso partidista en Potrero de Funes.
Entre ellos se elegirá un candidato a presidente. Los Soprano
son Disneylandia al lado de estos pro-hombres.
- A casi 13 años del atentado, volvemos a grabarnos con una gubia
en nuestro corazón, que "Para la tradición judía
la pérdida de tiempo en hacer justicia, es un delito"
- A casi 13 años del atentado, este monstruoso delito está
próximo a extinguirse. La causa AMIA, más allá
del 18, cada vez interesa menos. Ni siquiera ya sabemos si es política
de Estado intentar algo serio.
- A casi 13 años del atentado, una política inteligente
y maldita se esta desarrollando: cambiemos algunas cosas para que todo
siga igual.
El gatopardismo ha hecho escuela. Más aún. Ha sido superado,
adaptándolos a nuestro tiempo, a la Argentina individualista
e hipócrita. En nuestra comunidad, la forma de elecciones en
las instituciones centrales los protege de cualquier cambio que entienda
la representación como valor.
- A casi 13 años del atentado ¿Qué pasó?
¿Qué hicimos? ¿Qué no hicimos para que todo
siga igual?
- A casi 13 años del atentado, 675 semanas de lucha desigual
de Memoria Activa, hasta ahora ganó Beraja.
- A casi 13 años del atentado reinauguramos esta escultura en
nombre de cada uno de los ochenta y cinco personas asesinadas, para
alterar ese resultado.
DISCURSO
DE MEMORIA ACTIVA EN EL 12 ANIVERSARIO DE LA MASACRE EN AMIA –
1994-2006 – PLAZA LAVALLE
Tengo tristezas.
Tengo la tristeza de venir acá cada año y saber que desde
que llego sólo tengo ganas de irme, de escapar, de huir del pasado,
de los escombros y de la muerte.
Tenemos hipótesis.
Hipótesis de cómo y por qué ocurrió el atentado.
De cómo y por que comenzó el encubrimiento.
Tenemos certezas.
La primera: un coche bomba voló, el 18 de julio de 1994 a las
9:53, el edificio de la AMIA. Y junto con la maldita bomba volaron los
sueños y los futuros de mucha gente. De mi gente, de mi familia.
Tengo tristezas.
Tengo la tristeza cuando trato de imaginar toda esa vida que no pudo
ser. Y me pregunto por qué. ¿Qué paso? ¿Qué
pasó conmigo en estos 12 años? ¿Qué pasó
con nosotros? ¿Que pasó en tantos años?
La tristeza de esa foto que uno mira una y otra vez y trata de buscar
un secreto, una palabra, una frase de despedida. La tristeza de la mirada
en la foto. Cuando miro las fotos siempre encuentro una mirada de tristeza
y después me doy cuenta de que seguramente es la mía.
Mi tristeza. Mi mirada de tristeza al ver la foto.
Tenemos hipótesis.
El gobierno de Menem sabía que ocurriría un atentado.
La SIDE sabía. La policía sabía.
Posiblemente algún agente encubierto estaba involucrado.
Sabían que iba a ocurrir. Los seguían. Los fotografiaron.
Les pincharon los teléfonos.
Y finalmente el sábado 16 de julio la traffic se les perdió.
Salió del estacionamiento y se les escapó.
La buscaron con helicópteros por la noche. Buscaron en los techos
por la noche.
Tenemos certezas:
un coche bomba cargado de explosivos con una persona que lo manejaba
voló la AMIA. El conductor se inmoló.
Estas prácticas son comunes en grupos terroristas de medio oriente.
Tengo tristezas.
La tristeza del abrazo que no se va a dar nunca.
La tristeza de los besos perdidos. Esos besos que uno nunca termina
de saber a qué parte del infinito llegan. Los besos que no pudimos
dar. Los que no pudimos recibir. Esos besos que nos quedaron volando
en el aire para siempre.
La tristeza de esos hijos que no tuvimos.
El tiempo. El tiempo que no nos pudimos regalar.
Tenemos certezas.
Menem había cancelado un gran negocio con Irán. Negocios
relacionados con la venta de uranio enriquecido. Menem había
visitado Israel. Menem había cancelado la entrega del misil cóndor
a Siria. Menem estaba alineado con Estados Unidos.
Menem mandó a las tropas argentinas a la guerra del Golfo.
Por lo tanto Menem sabía que nuestro país era un blanco
probable.
Menem debió habernos protegido.
Tengo Tristezas.
Cómo se contabilizan las tristezas.
¿Cuál es la mayor tristeza? ¿La nuestra de los
que estamos vivos o la de los muertos?
Cargo con mi tristeza y con la tristeza del que no está.
Lo miro a Jorge y pienso en Agustín. La veo a Adri y pienso en
Noemí. La miro a Sofía y pienso en Andrea. Pienso en María.
Pienso en Humberto. Pienso en Salo. Pienso en Andrés. Pienso
en muchos. Pienso en Sebastián. Pienso en sus 5 años Y
la verdad es que no puedo pensar en Sebastián. Es demasiado terrible
pensar en Sebastián.
Tenemos hipótesis.
Se les escapó la traffic. Habían metido la pata. La AMIA
había volado y había que tapar. Había que esconder
que alguien o alguienes lo sabían o tal vez había que
esconder algo que va más allá de nuestra lógica
y nuestras hipótesis.
Entonces empezaron a armar el encubrimiento.
Tenemos certezas.
Desde hace doce años que tenemos la certeza de que esta masacre
se encubrió.
El gobierno menemista necesitaba terminar el tema y no existió
mejor ayuda que de los dirigentes de la comunidad judía.
Tengo tristezas.
Y no siempre es tristeza por la ausencia del otro, a veces es tristeza
por el otro, por lo que el otro no pudo tener o vivir. Lo que el otro,
el que está muerto, se perdió.
Tenemos hipótesis.
Todos queríamos respuestas. El gobierno necesitaba dar respuestas.
Entonces se empieza a armar la trama del encubrimiento, que consiste
en pagarle a Telleldín para que mienta culpando a los policías.
¿Quién iba a dudar de la culpabilidad de la corrupta maldita
policía de Duhalde?
La mentira oficial empieza a rodar.
Entonces qué pasó. Riva Aramayo, con el acuerdo de Galeano,
visita a Telleldín en la cárcel. Mientras tanto, tal vez
Corach caminaba por el country Highland Park con su buen amigo Rubén
Beraja, construyendo su alianza. Su otro amigo, un tal Domingo, le retribuiría
con algunos favores.
Todo era creíble. Era fácil. Comenzaba a actuar la gran
cofradía.
Quién no le iba a creer a Beraja, a él que era el principal
auspiciante de una querella unificada, al salvador de la comunidad judía
si junto a él estaban nada más ni nada menos que la AMIA
y los familiares.
De esta manera el gobierno encuentra el aliado indispensable para cerrar
la mentira.
Tenemos certezas.
Pudieron encubrir porque tenían y todavía tienen las espaldas
muy anchas.
En estos días hay reuniones entre amigos. Beraja, Galeano, Mullen,
Barbaccia, Nercellas y Downievsky se encuentran y traman cómo
zafar. Todo esto bajo el abrazo de una querella unificada, que aún
no está satisfecha con su fracaso.
Tengo la tristeza
del olvido. Me da miedo olvidar su cara y sin embargo se me desdibuja.
Ya no recuerdo el timbre de su voz y lo que es peor ya no puedo acordarme
de lo maravilloso que se sentían sus abrazos. Ya no me acuerdo
de cómo era tenerlo. No me acuerdo de cómo era sentirlo.
Mi piel no lo recuerda. Nunca, nunca imaginé que uno podía
olvidar la sensación del abrazo.
Tenemos hipótesis.
Necesitaban de algunos títeres para terminar el tema. Los negocios
eran más importantes que la justicia y la verdad. Entonces usaron
a Galeano. Nadie puede pensar que Galeano puede ser el cerebro de este
plan macabro, pero fueron tan hábiles que hasta le hicieron creer
que él lo pensó.
Tenemos certezas.
Tenemos la certeza de que estos personajes son delincuentes. Durante
años denunciamos uno por uno a todos.
Y no nos equivocamos. El tribunal oral federal nos dio la razón.
El veedor internacional de la OEA nos dio la razón.
El Tribunal de Casación nos dio la razón.
Intentaron que pareciéramos locos. Pero no estamos locos. Nada
es casual. No por nada nos prohibieron hablar en Pasteur mañana.
No quisieron que digamos nuestras certezas. Porque son cómplices
del encubrimiento.
Siempre nos dijeron que los trapitos sucios se lavaban en casa. ¿Cuál
casa? Nos volaron la casa.
Tengo tristezas.
Tengo la tristeza de tantos años sobre mis espaldas.
Tengo la tristeza de conocer cada una de las baldosas de esta plaza.
Tengo la tristeza de las mañanas de lluvia. De esos lunes de
frío en que sólo quería quedarme en la cama.
Tengo la tristeza de saber que estos 12 años de injusticia cuentan
como 24. Porque caminaron para atrás. Porque hicieron todo lo
posible para ir para atrás y casi lo lograron.
Tenemos hipótesis.
Tenemos la hipótesis de que a Galeano y a sus fiscales y a sus
secretarios los usaron. Y que ellos felices, se dejaron usar, porque
pensaron que eran Gardel. Porque hacían y deshacían a
su antojo, porque sentían que el mundo se les arrodillaba a sus
pies.
Tenemos la
certeza de que muchos se arrodillaron a sus pies.
Tenemos hipótesis.
Siguen operando. Están zurciendo la segunda mentira. Así
como nos quisieron callar y cerrar la causa AMIA con los policías,
hoy nos quieren callar entregando a Anzorreguy, Galeano y Beraja, que
se caen solos.
Pero no nos van a callar. Queremos a las cabezas del encubrimiento.
Queremos a Menem y a Corach. Es responsabilidad del juez Lijo llegar
a todos los encubridores. Queremos a los autores materiales e intelectuales
de la masacre de la AMIA. Es responsabilidad del juez Canicoba Corral
esclarecer la masacre de la AMIA.
Es responsabilidad del gobierno de Kirchner terminar con la impunidad
en la causa AMIA.
Tengo la
tristeza de que me vendieron, me engañaron, me burlaron, me amenazaron.
Tengo la hipótesis de que lo hicieron por negocios y poder.
Tengo la certeza que la mentira y la impunidad no duran para siempre.
Qué bronca que las tristezas y las certezas se funden en el dolor.
Qué tristeza no tener certezas de quién los mató.
Qué tristeza no tener certezas de por qué los mataron.
Qué tristeza no tener la certeza de que algún día
los veremos pagando por lo que hicieron.
Qué tristeza construir un futuro sobre un crimen impune.
Qué tristeza tener la certeza de que siento tanto dolor.
Siguen pasando
los gobiernos y hoy, doce años después, estamos igual
que el primer día. Todos juntos, parados aquí, exigiendo
justicia.
DISCURSO
DE MEMORIA ACTIVA EN EL 11 ANIVERSARIO DE LA MASACRE EN AMIA –
17 DE julio de 2005
‘’En qué hondonada esconderé mi alma para
que no vea tu ausencia, que como un sol terrible, sin ocaso, brilla
definitiva y despiadada.”
Así comienza un poema de Borges sobre la ausencia. Y así,
con la terrible ausencia del ser amado, comienzan todos los días
de nuestras vidas desde el 18 de julio de 1994.
Ese día,
a las 9.53 de la mañana, en el centro mismo de la Ciudad de Buenos
Aires, terroristas asesinos volaron el edificio de la Asociación
Mutual Israelita Argentina, AMIA, provocando la muerte de 85 personas.
Entre ellos Andrés, el papá de mis hijas ; Noemí,
hermana de Adriana y Quique; Agustín, hijo de Norma y Jorge;
Andrea, hija de Sofía; Dora, esposa de Salo; Sebastián,
hijo de Rosa; Abraham, esposo de Aída; Marisa, hija de Carlos.
La bomba dejo más de 300 heridos y sobrevivientes como Norma,
Humberto, Anita, Ana María, Silvina, Tamara, Alejandro, Luisa,
Daniel. Innumerables familias destruidas.
Dos años
antes, el 17 de marzo de 1992, un atentado de similares características
había volado la Embajada de Israel en nuestro país, dejando
un número hasta hoy indeterminado de muertos y heridos.
Ninguna investigación llevó a cabo la Corte Suprema de
Justicia menemista para encontrar a los culpables y nada se hizo para
prevenir futuras masacres.
El 18 de julio
a las 9.53 de la mañana nuestras vidas se partieron al medio.
La bomba explotó en Pasteur 633, y al mismo tiempo explotó
en el corazón de cada uno de nosotros: los hijos de los muertos,
los padres, los esposos, los hermanos, los amigos.
Entonces nos dimos cuenta de que estábamos solos, y comenzamos
a hacer lo que nadie haría por nosotros, por nuestros muertos
y por nuestras familias: elegimos pararnos en esta vereda y no resignarnos,
agrupándonos en Memoria Activa.
Y conforme
pasaban los días, las semanas y los años, y el shofar
seguía retumbando cada lunes dentro de nuestras cabezas, al igual
que la bomba, la vereda se fue ensanchando a nuestros pies, muchas veces
sin darnos cuenta.
Y entonces
caminamos por los Tribunales, por la Ciudad De Buenos Aires, por Córdoba,
por Paraná, por Mendoza, por Bahía Blanca, por Rosario,
por La Plata, por Ushuaia, siempre desde esta misma vereda.
Y después
caminamos por Barcelona, por Uruguay, por México, por Washington,
siempre desde esta misma vereda.
¿Qué
tiene esta vereda para atraparnos de este modo?.
Tiene un camino que se llama búsqueda de verdad.
Tiene un compromiso que se llama justicia.
Tiene un hombro que se llama contención.
Tiene una luz que se llama solidaridad.
Podríamos decir que tiene vida propia, porque muchos corazones
laten dentro de ella.
Llevamos 11
años enfrentándonos a asesinos sin nombre, a vivir con
la vulnerabilidad que trae la falta de seguridad.
Activemos
la memoria.
La causa AMIA
no tiene un solo preso real, y de acuerdo a la sentencia del Tribunal
Oral Federal Nº 3 los únicos culpables que conocemos pertenecen
o pertenecieron a los tres Poderes del Estado argentino.
El Poder Ejecutivo
con presidentes como Menem, Duhalde o De La Rúa; con ministros
como Ruckauf, Corach, Storani, Cavallo; con Secretarios de Estado como
Anzorregui y Antonietti.
El Poder Judicial
con jueces como Galeano, Riva Aramayo, Bonadío, Canicoba Corral;
con secretarios como De Gamas, Velazco, Spina; con fiscales como Mullen
y Barbaccia.
El Poder Legislativo
con una comisión bicameral con integrantes como Soria, Cruchaga,
Stubrin.
A partir de
la sentencia del Tribunal Oral y el dictamen del veedor de la OEA Dr.
Grossman, ya no caben dudas de que fue el mismo Estado el que tejió
los hilos de la impunidad para quedar libre de culpa y cargo y para
que jamás lleguemos a la verdad.
Tras esta
sentencia lo que empieza a caer es la mentira y la inmoralidad que caracterizaron
la instrucción de la causa AMIA.
Activemos la memoria.
Desde esta
vereda de MEMORIA ACTIVA obtuvimos que el Juez Galeano fuese separado
de la causa AMIA y posteriormente juzgado por el Consejo de la Magistratura
que hizo lugar al pedido de juicio político, hoy en trámite
ante el Jury de Enjuiciamiento.
Ya nadie de buena fe puede tener dudas de la enorme cantidad de irregularidades
que el futuro ex juez Juan José Galeano cometió en la
instrucción de la Causa AMIA, uno de los responsables de que
nunca sepamos la verdad.
Desde la vereda
de enfrente las querellas unificadas de AMIA y DAIA fueron y son cómplices
del Juez Galeano. Apoyaron la vergonzosa instrucción porque eran
parte de ella, elaboraban conjuntamente la estrategia, diseñaban
las acciones y decidían con el Juez qué se hacía
y qué no se hacía. Negociaron con los abogados de Telleldín.
Se opusieron a la declaración de los agentes de la SIDE en el
Juicio Oral, luego abandonaron el Juicio Oral por la separación
de los fiscales, apelaron la sentencia, y más tarde, desfachatadamente
fueron testigos de la defensa de Galeano ante el Jury de Enjuiciamiento.
Desde la vereda
de enfrente se empeñaron en que no se supiera la verdad, y hoy
el Presidente de la DAIA Jorge Kirszenbaum en relación al Decreto
Presidencial dice que no estamos poniendo el eje donde lo debemos poner.
Comprendemos su preocupación, porque que quede claro: nuestro
eje es cárcel a los asesinos, cómplices y encubridores.
Luis Grinwald,
actual Presidente de la AMIA se atreve a decir: “No todo lo que
hicieron los dirigentes está mal o bien”. “No todo
lo que hizo Galeano está bien o mal”. “Tenemos que
dejar de culpar a los gobiernos anteriores”.
No Sr. Grinwald. La culpa es de los gobiernos, de sus funcionarios,
y es de los dirigentes que por intereses personales son culpables de
que no se sepa la verdad. Desde Memoria Activa los señalaremos
y no cejaremos en la lucha contra todos los culpables.
Desde esta
vereda es legítimo preguntarnos cuáles son las razones
por las que, a 11 años del ataque, los dirigentes de las instituciones
judías y el actual Juez de la causa Rodolfo Canicoba Corral,
salen corporativamente a defender la actuación de Galeano.
¿Qué defienden? ¿Qué pactos y acuerdos están
honrando?
¿Qué
es lo que logró averiguar Galeano?
Que hubo un atentado.
Que ocurrió en Pasteur 633.
Que murieron personas, ya que no supo establecer el número correcto
de víctimas. 86, 85, más o menos.
Que hubo una Trafic.
Que se utilizo amonal.
Que hubo terroristas internacionales.
Todos estas
brillantes conclusiones las conocimos a los pocos días y nos
caímos de espaldas.
Nosotros nos
paramos frente a las tumbas de nuestros muertos y nos preguntamos: ¿de
qué logros están hablando?
La realidad
es que después de 11 años no hay un solo detenido por
la masacre de la AMIA.
La realidad es que después de 11 años no tenemos ABSOLUTAMENTE
NADA.
Éste es el logro de Galeano.
Activemos
la memoria.
Desde la vereda
de enfrente la SIDE, la Policía Federal y la maldita policía
de la Provincia de Buenos Aires y la División de Investigación
Antiterrorista de Palacios, no protegieron, no investigaron, destruyeron
pruebas, sembraron pistas falsas, mintieron, ocultaron y siguen ocultando,
convirtiéndose en encubridores de la Masacre de la AMIA.
Desde la vereda de enfrente los ex Presidentes Duhalde y de la Rúa,
continuaron sosteniendo la impunidad.
Desde la vereda de enfrente el ex Presidente Carlos Menem negoció
las vidas de nuestro familiares y amigos. Máximo responsable
de la impunidad.
Los familiares
llevamos 11 años condenados, postergando nuestras vidas en pos
de desenmascarar una justicia corrupta, adicta al poder.
No sólo soportamos la muerte, soportamos también la impunidad.
Nos arrancaron a nuestros familiares y nos robaron la posibilidad de
un futuro para nuestros hijos.
Era el Estado
el responsable de brindarnos protección y a cambio de eso conocimos
la muerte.
Era la justicia la encargada de llegar a la verdad y a cambio de eso
sus funcionarios se dedicaron a armar una causa en connivencia con los
gobiernos de turno, para ocultar pactos, negociados, promesas, tapar
lealtades y entregar a la sociedad una historia oficial que conforme
y calle toda exigencia de justicia.
La impunidad
que ha reinado en nuestro país ha sido ni más ni menos
que una política de estado.
El Presidente
Néstor Kirchner reconoció la responsabilidad del Estado
argentino mediante el decreto 812 del 12 de Julio de 2005, responsabilidad
que había sido admitida por los representantes del gobierno argentino
ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA,
en marzo de este año, con motivo de la denuncia que hiciera MEMORIA
ACTIVA junto al CELS y al CEJIL en el año 1999.
Este reconocimiento
de las violaciones de los derechos humanos por parte del Estado es,
según la Comisión Interamericana de DDHH de la OEA, un
hecho histórico: es la primera vez que un Estado americano produce
tal reconocimiento.
El Estado
argentino es responsable de no haber brindado prevención a sus
ciudadanos.
El Estado argentino es responsable de no haber impartido justicia.
El gobierno
del Presidente Kirchner ha tomado decisiones que debemos señalar:
autorizó la declaración en el juicio oral de los agentes
de la SIDE, lo que permitió confirmar la mentira de la historia
oficial; no aceptó la renuncia de Galeano, hecho que permite
hoy su Juicio político, y hoy reconoce la responsabilidad de
la Nación.
Pero toda
nuestra lucha por un futuro mejor no habrá servido de nada si
el Estado argentino, a través del Gobierno de Kirchner, no concreta
en los próximos meses todos los compromisos que asumió
ante la OEA.
Como ciudadanos
nos da bronca y duele haber tenido que llegar a la instancia de denunciar
al Estado argentino ante un Tribunal Internacional, pero no tuvimos
opción. Y ojalá esta acción allane el camino de
todos los que luchan contra la impunidad.
La bomba fue
devastadora en nuestras vidas. Nada nos fue fácil a partir de
ese momento.
Los terroristas asesinaron a nuestros familiares y frente a nosotros
aparecieron otros enemigos más que poderosos, la impunidad y
el poder de adentro y de afuera.
Y nos atacaron con todas las armas que pudieron. Pero seguimos luchando.
Nuestros enemigos no contaban con que este pedacito de vereda tan chiquito
pudiera darnos tanto.
11 años después, desde este pedacito de vereda que hemos
elegido, seguimos repudiando la corrupción, impunidad, mentira,
entrega, complicidad, encubrimiento.
Desde MEMORIA ACTIVA seguimos y seguiremos repudiando a todos los asesinos
y sus cómplices.
Es por esto
que decimos que:
El día
que para los gobiernos valga más la vida de la gente que su propio
poder, Será Justicia.
El día que los ciudadanos argentinos dejemos de pagar sueldos
de funcionarios corruptos e irresponsables, Será Justicia.
El día que no haya jueces en ninguna servilleta . Será
Justicia.
El día que los funcionarios menemistas que encontraron asilo
en cargos públicos en las provincias del país sean juzgados
y destituidos. Será Justicia.
El día que la SIDE no maneje fondos reservados que puedan ser
utilizados inescrupulosamente, Será Justicia.
El día que los organismos de seguridad se dediquen a brindar
seguridad. Será Justicia.
El día que los barriles de cemento desaparezcan de las puertas
de las instituciones judías, Será Justicia.
El día que contemos con grupos especializados en catástrofes
que salven vidas y preserven pruebas para que no se repitan AMIA y Cromagnon,
Será Justicia.
El día que la comunidad judía juzgue a los dirigentes
que desde Beraja hasta acá nos traicionaron y vendieron, Será
Justicia.
El día que los encubridores y cómplices sean juzgados
y condenados, Será Justicia
El día que los autores materiales e intelectuales de la masacre
de la AMIA sean juzgados y condenados, Será Justicia.
Hoy,
17 de Julio del año 2004, a 10 años de la masacre en la
AMIA, estamos nuevamente aquí. Han pasado 520 semanas del asesinato,
3650 días del crimen, y MEMORIA ACTIVA dice presente.
Como en cada aniversario, nos juntamos y recordamos a nuestra gente,
a nuestros hijos que ya no veremos, a nuestros padres que ya no están,
a nuestros maridos y esposas que nos arrancaron, a nuestros abuelos
y abuelas que ya no nos acompañan, a nuestros hermanos, a nuestros
amigos muertos. Los recordamos entre todos, igual que cada día
cada uno de nosotros los pensamos en soledad.
Pasaron diez años y es tan difícil hacer una retrospectiva
de lo que nos ha sucedido desde entonces, a nosotros como personas y
a nosotros como país.
A todos nosotros nos cuesta reconocernos en aquellos que fuimos hace
diez años, el 18 de julio de 1994 a la mañana, cuando
salimos corriendo hacia la AMIA en busca de un milagro.
Hasta las 9.52 de aquel 18 de julio ellos estaban vivos. Un minuto después
los asesinaron, y a nosotros nos arrancaron un pedazo de vida. Tuvimos
que salir a la calle a exigir justicia para nuestros muertos. Tuvimos
que aprender, sin escuela y sin deseo, a lidiar con el enemigo. Entendimos
que tal como lo hicieron las Madres, las Abuelas y tantos otros, debíamos
unirnos para enfrentar la impunidad.
10, 10 años en los que transitamos desde la incredulidad a la
esperanza, que lamentablemente duró muy poco. Enseguida nos dimos
cuenta de que quedamos desamparados ante la complicidad del Estado argentino
que hizo lo imposible por encubrir este crimen.
10, 10 años en los que quedamos desamparados por los dirigentes
de la Comunidad Judía que, lejos de representarnos, lucraron
con la vida de nuestros muertos y aún hoy nos siguen avergonzando.
10, 10 años en los que quedamos inmersos en la más absoluta
impunidad. La impunidad no es una definición abstracta, está
construida por personas, por aquellas personas con poder que llevan
adelante un ejercicio ilegal de sus funciones.
10, 10 años denunciando las tramas de esta constante en nuestro
país que es la impunidad.
10, 10 años de muertes que se sumaron a otras muertes en las
calles, los puentes, las plazas de nuestro país, todas ellas
resumidas en la mirada penetrante de José Luis Cabezas.
10, 10 años señalando a los cómplices con nombre
y apellido.
10, 10 años denunciando al ex juez de la causa Juan José
Galeano, responsable de que nuestros muertos no tengan justicia. Este
juez no sólo fue separado de la causa AMIA a instancias de MEMORIA
ACTIVA, sino que hoy está siendo sometido a juicio político.
10, 10 años denunciando a los fiscales Mullen y Barbaccia por
cómplices del desastre de la instrucción, no sólo
demostraron no estar a la altura de la función que debían
cumplir, sino que además, trabajaron codo a codo con el Juez
amparando el encubrimiento y las mentiras. Hoy José Barbaccia
es candidato a Juez Federal y aún su candidatura increíblemente
no ha sido impugnada por la Justicia. No nos sorprendería que
siga el camino del ex fiscal Eamon Mullen y renuncie para escapar de
un Jury de enjuiciamiento. Es claro que por algo le temen a la justicia.
Exigimos que rindan cuentas ante la justicia.
10, 10 años en los que denunciamos a la SIDE de Hugo Anzorregui,
que ocultó información previa y posterior, artífice
y responsable del encubrimiento. Exigimos que rinda cuentas ante la
Justicia.
10, 10 años en los que denunciamos a la Policía Federal
y a la maldita Policía de la Provincia de Buenos Aires, que no
protegieron, no investigaron, destruyeron pruebas, sembraron pistas
falsas, mintieron y callaron. Que nos mostraron de manera emblemática
en la figura de Ribelli y sus secuaces una de las peores caras de la
corrupción argentina. Exigimos que rindan cuentas ante la Justicia.
10, 10 años
en los que denunciamos a la División de investigación
antiterrorista DUIA creada por Menem, que trabajó desde el inicio
de la causa con Galeano para construir la historia oficial. Esa unidad
estaba dirigida por el comisario Palacios, hoy destituido. Exigimos
que rinda cuentas ante la Justicia.
10, 10 años
en los que denunciamos a Carlos Soria, ex jefe de la SIDE, ex presidente
de la Comisión Bicameral de seguimiento a la investigación
de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA. Quien avaló
todo el accionar del juzgado, cajoneando toda la información
y las denuncias que podrían haber esclarecido algo de estos crímenes.
Exigimos que rinda cuentas ante la Justicia.
10, 10 años
en los que denunciamos a los dirigentes de la DAIA: Beraja, Hercman,
Kirschenbaum y Tóker por construir y avalar las mentiras de la
causa AMIA. Acérrimos defensores de Galeano y los fiscales, de
Palacios y de Menem. Dirigentes que se dicen representantes políticos
de la comunidad judía, sin embargo los judíos no los votamos.
Dirigentes que se dicen representantes y que no pueden mostrarse frente
a la comunidad judía por temor a que los abucheen. A quién
representan los que necesitan sostener a una abogada como la Dra. Marta
Nercellas quien debiera ser juzgada por las irregularidades que cometió
durante la instrucción.
A quién representan los únicos que defendieron el secreto
de Estado oponiéndose a la apertura de los archivos de las fuerzas
de seguridad, los únicos que se opusieron a que declaren los
agentes de la SIDE, para que nunca se sepa la verdad. Los mismos que
acusaron a MEMORIA ACTIVA de “traidora a la patria” por
denunciar la complicidad del Estado Argentino llevando la causa ante
la Comisión Internacional de Derechos Humanos de la OEA. Exigimos
que rindan cuentas.
10, 10 años
en los que denunciamos a Carlos Corach por cómplice del encubrimiento
y la impunidad. Exigimos que rinda cuentas ante la Justicia.
10, 10 años
en los que denunciamos a Carlos Ruckauf, Ministro del Interior en el
momento del atentado, quien consintió la impunidad, el encubrimiento
y las complicidades de todas las fuerzas de seguridad a su cargo. Responsable
directo, por acción u omisión, de que el atentado tuviera
lugar. Ese señor con las manos manchadas de sangre hoy ocupa
una banca en la Cámara de Diputados de la Nación. Exigimos
que rinda cuentas ante la Justicia.
10, 10 años
en los que denunciamos a los miembros menemistas de la Corte Suprema
de Justicia por gravísimas irregularidades en la “no causa”
del atentado a la Embajada de Israel, posibilitando en gran medida el
segundo atentado. Hoy se fueron casi todos, renunciados o expulsados,
acusados por los delitos cometidos. Exigimos que rinda cuentas ante
la Justicia.
10, 10 años
en los que denunciamos al ex Presidente Fernando De la Rúa, quien
en su corta y vergonzosa gestión fue continuador de la construcción
de la impunidad; y a sus ministros Storani y Gil Lavedra que amenazaron
a miembros de Memoria Activa. Exigimos que rindan cuentas ante la Justicia.
10, 10 años en los que denunciamos al ex Presidente Eduardo Duhalde,
responsable de la maldita policía, continuador de la impunidad,
quien hoy se autodetermina (sin el apoyo del voto popular) articulador
central de nuestro destino. Exigimos que rinda cuentas ante la Justicia.
10, 10 años
en los que denunciamos al prófugo de la Justicia Argentina, el
ex Presidente Carlos Menem, responsable de consentir la impunidad, la
impericia y la ineptitud en la causa AMIA. Máximo responsable
de que se haya perdido la posibilidad de conocer la verdad y que se
haga justicia. Posible responsable de acuerdos y pactos que permitieron
que el atentado tuviera lugar y quedara impune. Exigimos que rinda cuentas
ante la Justicia.
10, 10 años
en los que hemos dicho que es responsabilidad del Estado nacional proteger
a sus ciudadanos y que se haga justicia.
El gobierno de Menem ignoró los avisos, no previno, permitió
y no le importó el asesinato de 85 personas. Ese mismo gobierno
y los sucesivos de De la Rúa y Duhalde hicieron todo lo posible
para que nunca se llegara a la verdad.
En función de su propia ineptitud y desidia, en función
de sus negociados y sus compromisos políticos, hicieron la investigación
más vergonzosa e impune posible. Con tal fin le pagaron 400.000
dólares al último poseedor del motor que explotó
en la AMIA, Carlos Telleldín. Con la participación de
Galeano, de la Sala Patria de la SIDE de Anzorregui, con el conocimiento
de los fiscales, con el abierto apoyo del ex presidente de la DAIA Rubén
Beraja y el entonces abogado de la AMIA Luis Dobnievsky, se ocuparon
de inventar una historia oficial “abrochada con moño”
para callarnos y dar un cierre definitivo al crimen de la AMIA.
Pagarle a un imputado es un delito y nada, NADA justifica este delito.
Nosotros no aceptaremos para cerrar la masacre de la AMIA culpables
por culpables, queremos la verdad y la justicia.
10, 10 años
realizando el necesario ejercicio de la memoria activa, para que el
tema AMIA no muera, para que la causa AMIA no se cierre.
Seguramente muchas de nuestras denuncias no tendrán consecuencias
reales, sin embargo debemos seguir haciéndolas.
Es por eso que después de 10 años les seguimos contando
a los jóvenes qué pasó en la causa AMIA, es por
eso que después de 10 años les seguimos contando a los
padres para que le cuenten a sus hijos que pasó en la causa AMIA,
es por eso que después de 10 años les seguimos contando
a los abuelos para que les cuenten a sus nietos que pasó en la
causa AMIA. Es por eso que después de 10 años les seguimos
contando a los maestros para que les cuenten a sus alumnos que pasó
en la causa AMIA.
Por que en esta construcción conjunta de la memoria colectiva
consolidaremos una red que continuará la lucha contra la impunidad.
Después de estos 10 años se puede decir que hay logros??
La respuesta es: NO!!!
Pero, sin embargo, algunos hechos son contundentes:
10 años
y se descubrió el encubrimiento y la mentira
10 años y Galeano, Mullen, y Barbaccia no están más
en la Causa AMIA
10 años y es pública la historia de Beraja
10 años y algunos de los habitantes de este edificio de la Suprema
son otros
10 años y todos, todos saben quien es, qué hizo y que
no hizo el prófugo de la justicia MENEM.
10 años
después queda a la Comunidad Judía limpiar sus Instituciones
de aquellos que aún están, que no nos representan y que
nos avergüenzan.
10 años después queda al Estado mucha tarea por realizar.
10 años después no sabemos cuál será el
veredicto de los jueces en este juicio oral, pero sí sabemos
que este juicio, que pese a nuestro pedidos y protestas se ocultó
a la gente al no permitir su televización, ha dejado muchas enseñanzas
de lo que se debe y de lo que no se debe hacer.
10 años después seguimos indefensos frente a un tercer
atentado, la mayoría de los horrores que sufrimos pueden repetirse.
10 años después es hora de tener fronteras seguras.
10 años después es hora de que aprendamos del horror,
es hora de que cuidemos a nuestros hijos.
10 años
después es necesario que el Estado y la Justicia se hagan cargo.
10 años después el Juez Canicoba Corral debe hacerse cargo,
tiene la responsabilidad de dar respuestas, seguimos exigiendo que todos
los culpables: autores intelectuales, ejecutores, cómplices y
encubridores sean juzgados y condenados.
10 años después tienen ahora, Gobierno y Justicia, la
ardua tarea de castigar cada uno de los delitos cometidos por los artífices
necesarios del encubrimiento durante estos diez años.
10 años después deben juzgarse a los responsables del
manejo fraudulento de millones de dólares en nombre de la causa
AMIA.
10 años después deben encontrarse y abrirse los archivos
faltantes del Estado, donde están los archivos del POC, de la
Federal y de la Sala Patria, exigimos su aparición y apertura.
10 años después el Estado tiene pendiente llegar a la
verdad.
10 años después el Estado debe hacerse cargo de la seguridad
de los ciudadanos, y esto se vislumbrará, entre otras cosas,
el día que saquen los barriles de cemento de las cárceles
judías donde los terroristas y los sucesivos gobiernos nos fueron
encerrando. Es mentira que los pilotes de cemento son sinónimos
de seguridad.
Nada va a
paliar el dolor que hemos sufrido durante estos diez años por
la pérdida de nuestros familiares. Durante estos diez años
hemos revivido una y otra vez aquel lunes por la mañana, cuando
a las 9 y 53 la bomba voló en pedazos el edificio de la AMIA.
Cuando la bomba hizo volar en pedazos a nuestros seres queridos, cuando
la bomba voló en pedazos sus futuros y los sueños compartidos.
Han pasado diez años. Diez años que nos enseñaron
lo peor y lo mejor de la vida.
Diez años que nos mostraron como un atentado antijudío
le importa a pocos.
Diez años que nos enfrentaron casi en soledad a una lucha desigual
contra el poder, el poder del Estado, el poder de las organizaciones
de la comunidad, el poder de los poderosos.
Diez años de encuentros, de conocerlos a ustedes, de solidaridades,
de afectos, de construcción a partir de la barbarie, de estar
hoy precisamente aquí, en un acto independiente en ésta
nuestra plaza junto a ustedes, a los que queremos mencionar y agradecer.
Han pasado
diez años y la vida continuó. Mirando hacia atrás
es difícil reconocernos en aquellos que fuimos hace diez años.
Aprendimos a convivir con un profundo dolor, con la melancolía
de lo que no pudo ser, con la tristeza de todo lo que ya no será
posible. Pero lo más desgarrador es saber todo lo que nuestros
muertos se perdieron: la vida que hubieran tenido, el ver crecer a sus
hijos y envejecer a sus padres, la posibilidad de realizar sus propios
sueños.
Ellos ya no están entre nosotros. Viviremos sin su presencia,
sólo con su recuerdo.
Han pasado diez años y superamos temores, fuimos de frente, denunciando
tanta mentira y a cada uno de los responsables y los cómplices,
y hoy vemos como uno a uno van cayendo como fichas de dominó.
Ojala no sea una utopía pensar que otro tipo de país es
posible. Es por lo que nos toca seguir luchando.
Nos queda a todos nosotros, y fundamentalmente al Estado escribir la
historia de nuestros próximos 10 años, que deben ser con
verdad y en Justicia..
¡!! Nuestros muertos, nuestros hijos y nosotros lo merecemos ¡!
DISCURSO PRONUNCIADO
POR MEMORIA ACTIVA EN LA PLAZA LAVALLE EN EL 9 ANIVERSARIO DE LA MASACRE
EN AMIA.
A 9 años
del maldito lunes 18 de julio de 1994 nuestra bronca y nuestro dolor
por todos aquellos que fueron asesinados en la AMIA, siguen de pie,
intactos.
A 9 años de tanta muerte, un nuevo escenario político
se nos presenta a los argentinos.
Por primera vez en 9 años un gobierno nacional parece asumir
la causa AMIA como un tema de estado.
Esto demuestra:
-Que siempre fue posible asumir la causa AMIA como un tema de estado,
¿por qué nadie lo hizo antes?
-Que siempre fue posible abrir los archivos de la causa AMIA que se
mantuvieron secretos, ¿por qué nadie lo hizo antes?
-Que no se traiciona a la patria por decir la verdad ante los tribunales
de nuestro país permitiendo que los agentes de la SIDE testifiquen,
¿por qué nadie lo hizo antes?
-Que hoy puede haber una unidad especial de investigación descubriendo
hechos que sucedieron hace 9 años y que muchos intentaron sepultar,
¿por qué nadie lo hizo antes?.
-Que hoy el Presidente de la Nación se comprometiera con Memoria
Activa a abrir toda la información de todos los organismos del
estado, significa que siempre fue posible, ¿por qué nadie
lo hizo antes?.
Qué tristeza la de los argentinos, que todas las cosas que deberían
ser normales nos sorprenden y nos atemorizan. No le creemos nada a nadie.
No confiamos en nadie, no creemos en promesas. Nos robaron hasta la
esperanza. Vivimos resignados.
Somos un triste producto de décadas de corrupción, muerte,
corporaciones, mafias, pobreza, tristeza y la más absoluta impunidad.
Aun en este
contexto e inmersos en esta realidad, cómo cambian las cosas,
la vida y la mirada cuando esas muertes de las que hablamos y vemos
por televisión golpean la puerta de nuestra casa.
La vida nos sentenció a muerte el 18 de julio de 1994 y desde
entonces nuestras vidas tomaron un rumbo desconocido, incierto.
Tuvimos que salir a la calle a exigir justicia por nuestros muertos.
Tuvimos que aprender, sin escuela y sin deseo, a lidiar con el enemigo.
A escribir discursos, a hablar en público, a contestar una entrevista
de radio, a preparar charlas y conferencias; a desarrollar acciones
políticas y públicas.
Muchos suponen que uno debe escribir y decir cosas serias. Alguna gente
piensa que uno (que no es escritor ni periodista ni nada de eso) puede
escribir artículos y vomitar pensamientos serios y políticos
como si fuera algo tan sencillo.
Tenemos el terrible trabajo de ser familiares de las víctimas.
Hasta nos encontramos en la necesidad de aprender de los intrincados
y oscuros recovecos de la justicia
Nos obligaron
a denunciar al estado argentino ante la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos de la OEA, y hoy está claro cuánta
razón teníamos.
Nos intentaron aislar, nos amenazaron, nos acusaron, nos mintieron,
nos vendieron, nos usaron, nos dividieron, pero no lograron callarnos.
468 semanas
en esta plaza es mucho tiempo. Nuestras vidas cambiaron para siempre
y ya nunca más volveremos a ser los mismos.
Lograron que comprendiéramos el valor de estar juntos, de agruparnos.
Éramos y somos diferentes, nos unía y nos une el dolor,
la muerte y la voluntad de encontrar la verdad y la justicia.
Entendimos
que tal como lo hicieron las madres, las abuelas, los periodistas, las
familias catamarqueñas, los vecinos de Santiago, los trabajadores,
los desocupados, y tantos otros, debíamos unirnos para enfrentar
la impunidad.
Y pese a que entre todos sumamos muchos, qué solos nos sentimos
casi siempre.
Fueron años
de denuncias en soledad frente a los poderosos. Hoy nos invade una sensación
paradojal, no nos alegra comenzar a comprender porqué ocurrió
la masacre en AMIA ni la confirmación de tantos años de
denuncias.
De pronto
se confirman las pruebas de que el estado argentino y sus fuerzas de
seguridad sabían, con anterioridad al 18 de julio, que el atentado
iba a ocurrir. Y ya no hablemos de la embajada de Israel, con sus veintipico
de muertos y cero verdad.
No solamente Wilson Do Santos lo había alertado, sino que el
embajador argentino en Líbano envió a la Cancillería
de nuestro país un facsímil con la información.
No hay dudas del camino que esta información recorrió,
no hay dudas de que llegó a donde debía llegar: a las
fuerzas de seguridad, a los servicios de inteligencia y seguramente
al ex Ministro del Interior Carlos Ruckauf y al ex presidente Carlos
Menem. Y aún así volaron la AMIA.
Desde 1997
venimos acusando a Menen, a Duhalde y su maldita policía, a Ruckauf,
a Anzorreguy de encubrir la conexión local.
Hoy, más que nunca, los acusamos de ser los máximos responsables
de que la masacre ocurriera, por saber y ocultar, por saber y no prevenir,
por saber y no evitar.
Y así se puede entender por qué el juez Galeano, al volver
de Venezuela, después de pasar por Olivos calló para siempre.
Y así se puede entender por qué banqueros y dirigentes,
usando su cargo comunitario, eligieron callar para siempre.
Y así nos podemos preguntar cómo se explica que la DAIA
haya sido la única parte dentro del juicio oral que salió
en defensa del secreto de los espías de la SIDE, qué temen?
Le temen a la verdad?, porqué?.
Todos ellos
son culpables de que hoy, a 9 años, los asesinos de nuestros
familiares no tengan rostros ni nombres, y por supuesto de que estén
libres.
¿Cómo
le explicamos a nuestros hijos que era posible evitarlo y no lo hicieron?
¿Cómo nos explicamos a nosotros mismos que la posibilidad
de ver entre rejas a los asesinos se va esfumando con tantos años
de silencio e injusticia?
¿Cómo le explicamos a los padres que enterraron a sus
hijos que construyeron una trama mafiosa para encubrir su propia ineficiencia,
impericia, indiferencia e incapacidad?
Tenemos derecho
a preguntarnos quién más lo sabía, quién
más lo calló, quién o quiénes usufructuaron
sus silencios, quién negoció, quién más
encubrió.
Tenemos derecho
a exigirle al juez Casanova, del Consejo de la Magistratura, que cumpla
con su deber, que los argentinos no le pagamos el sueldo para defender
intereses corporativos y que de inmediato dé curso a la denuncia
de juicio político al juez Galeano.
Como se dice en tribunales, es público y notorio, el juez Galeano
fue parte, con su desastrosa investigación, de la cadena de encubrimiento,
que nos lleva hoy, a 9 años, a no saber la verdad. Su responsabilidad
es mayor frente a la sociedad, porque como juez de la nación
nos negó el derecho a la justicia.
Y así
como el agua orada la piedra, nosotros no nos callaremos hasta que se
haga justicia de verdad, hasta que estén entre rejas los responsables
por acción u omisión del asesinato de nuestros familiares
y amigos en la calle Pasteur.
Este es nuestro compromiso.
Porque queremos un país mejor, porque necesitamos una justicia
justa e igualitaria que de fin una vez por todas con la corrupción
y la impunidad.
Porque creemos que esto es posible y para que el dolor de tantos no
se repita nunca más.
DISCURSO
PRONUNCIADO POR MEMORIA ACTIVA EN LA PLAZA LAVALLE EN EL 8 ANIVERSARIO
DE LA MASACRE EN AMIA.
Hoy, 15
de julio de 2002, a 2917 días de la masacre en la calle Pasteur, a
417 semanas del asesinato impune en la AMIA, a 3 días de que se cumplan
8 años del homicidio de nuestros familiares, MEMORIA ACTIVA vuelve
a decir presente.
Son 8 años
de dolor por la pérdida de los nuestros, agigantados día a día por
la falta de justicia. 8 años de resistencia y de denuncia, sin respuesta.
Cada lunes y cada aniversario del atentado hemos acusado a los responsables,
hemos enumerado encubrimientos, hemos denunciado corrupción en cada
uno de los poderes del Estado. Y cada año nos encontramos con nuestro
país más empobrecido, con más muertos que se suman a los muertos,
gracias a esos mismos responsables y esa misma corrupción, gracias
a la impunidad que sigue rigiendo en la Argentina.
El lunes
18 de julio de 1994, a las 9.53, tuvo lugar el atentado criminal más
importante de la historia Argentina. El edificio de la AMIA voló en
pedazos, llevándose la vida de 85 personas, y marcando a fuego la
vida de cada sobreviviente, de los familiares, de los heridos, de
los vecinos, y la de una sociedad que hasta ese entonces, en algún
lugar, suponía que la nefasta era del terrorismo de estado había concluido.
Han pasado
8 años, y esa primera impresión de que el sistema del terrorismo de
Estado y encubrimiento instaurados durante la última dictadura militar
seguía intacto, se fue demostrando hecho tras hecho, con el asesinato
de Cabezas, de Bonino, de María Soledad, de Omar Carrasco, de los
chicos de la estación de servicio de Floresta, de las masacres de
Wilde e Ingeniero Budge, de los asesinados el 20 de diciembre de 2001,
de tantos que jamás terminaríamos de mencionar, para concluir con
las muertes de Santillán y Costeki el día 26 de junio de 2002.
El 18 de
julio de 1994 voló en pedazos el edificio de la AMIA, y con él volaron
nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros padres y abuelos, nuestros
hermanos, nuestros amigos; con él volaron las últimas esperanzas de
que la peor dictadura de nuestra historia era cosa del pasado. Han
pasado 8 años y vivimos otra vez las mismas pesadillas, el mismo horror
en las tres letras A marcadas a cuchillo en el pecho de nuestros jóvenes
que reclaman un boleto estudiantil, lo que nos muestra brutalmente
que la noche de los lápices no quedó atrás.
Han pasado
8 años y seguimos reclamando justicia, hoy con cacerolazos contra
la Corte Suprema de la Injusticia, con los reclamos de los piqueteros
y de los ahorristas, de las asambleas vecinales, de los trabajadores
empobrecidos y de los desocupados, de todo un pueblo hastiado de tanta
impunidad. La situación actual en la Argentina, del mismo modo que
la causa AMIA, son consecuencia de la fragilidad de las instituciones
democráticas en nuestro país. La responsabilidad de la situación actual
de miseria, de falta de trabajo, de falta de educación, salud y justicia,
la tiene el Estado. Del mismo modo que en la causa AMIA, que expresa
el descalabro de instituciones como la policía, los servicios de inteligencia
y la administración de justicia. Por eso en la causa AMIA también
el que ocupa el banquillo de los acusados es el Estado.
Han pasado
8 años desde la masacre. Otra bomba, escombros. Una montaña de escombros,
como las fojas de la causa AMIA. Miles de fojas que terminarán en
el fondo del río, como los escombros que dejó la bomba, como los cuerpos
de los desaparecidos arrojados por los asesinos de la dictadura. Porque
el crimen de la AMIA fue posible porque antes volaron la Embajada
y nadie fue castigado, porque antes los genocidas de la dictadura
fueron premiados con la Obediencia Debida, el Punto Final y el Indulto.
Han pasado
8 años desde la masacre, y 10 meses del inicio del Juicio Oral contra
los imputados. Hace 10 meses que venimos escuchando el desastre de
la instrucción, que saca a la luz una investigación podrida hecha
por un incapaz, tolerada y aplaudida por corruptos e incapaces, y
sostenida por el Estado Nacional, más allá de quien nos gobierne.
Sabemos
con certeza que la falta de decisión política de los sucesivos gobiernos
para llegar a la verdad imposibilita que conozcamos los nombres de
los responsables intelectuales y materiales del crimen. Aún así nosotros
somos parte en el juicio para que se conozca el pavoroso relato de
la cadena de complicidades, de corrupción, incompetencia, ocultamiento
y necedad que envuelven la causa AMIA. Porque conocemos los nombres
de los encubridores y luchamos para que éstos, por lo menos, salgan
a la luz y vayan a la cárcel.
El 18 de
julio de 1994 voló en pedazos el edificio de la AMIA, y se llevó con
él 85 vidas. Pero esas vidas no son números, tenían nombres. Se llamaban
Agustín, Noemí, Andrés, Analía, Paola, Cristian, Dora. No aceptaremos
que nuestros muertos sean un número más, una estadística de la macabra
impunidad, porque tenían rostros, y más aún, tenían vidas.
Nosotros,
los sobrevivientes, también tenemos nombres. Nosotros tenemos rostro
y damos la cara.
Tenemos
una extensa lista de culpables. Culpables sin rostro. Rostros asesinos
en las sombras que probablemente jamás conoceremos.Manos sin rostro
que accionaron un botón y desparramaron la muerte.
Tenemos
una extensa lista de culpables. Culpables con rostro, con nombre y
apellido, y todos ellos ocuparon u ocupan un lugar de poder. Culpables
con rostros y manos que firmaron decretos, sentencias, negociados,
que se estrecharon con otras manos para sellar pactos de silencio,
de odio y encubrimiento.
Personajes
con rostro, con nombre y apellido, que hoy ya tienen sentencia: ·
- Ex jefe de la SIDE,
ex presidente de la Comisión Bicameral de Seguimiento de la Investigación
de los Atentados a la Embajada de Israel y la AMIA. Avaló todo el
accionar del juzgado, cajoneando toda la información y las denuncias
que podrían haber esclarecido algo de estos crímenes: CARLOS SORIA:
CULPABLE ·
- Banquero, ex presidente
de la DAIA, entregó a cambio de réditos, prebendas y poder a nuestros
muertos, volviéndolos a sepultar bajo los escombros: RUBÉN BERAJA.
CULPABLE ·
- Los fiscales del juzgado,
jamás pudieron explicar por qué no investigaron, por qué no cumplieron
con su deber, ni quién les dio la orden de no hacerlo. Los Batman
y Robin de la impericia: FISCALES MULLEN Y BARBACCIA. CULPABLES
·
- Juez de instrucción,
responsable de la frustración de los familiares de las víctimas
por no conocer la verdad y obtener justicia, encubridor, responsable
de la destrucción de pruebas y la extorsión a imputados, responsable
de la vergonzosa instrucción: JUAN JOSÉ GALEANO. CULPABLE ·
- Responsables de no
custodiar, de no proteger, de la destrucción de pruebas, de encubrimientos,
partícipes necesarios del atentado: POLICÍA FEDERAL Y POLICÍA DE
LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES. CULPABLES
- Secretaría de Inteligencia
del Estado, ocultaron actividades de seguimiento e infiltración
de células terroristas previas al atentado, información que podría
haber evitado la masacre, encubrieron la masacre: LA SIDE Y HUGO
ANZORREGUI. CULPABLES ·
- Ex Ministro del Interior,
autor de la famosa servilleta, consintió la impunidad, el encubrimiento
y las complicidades de las fuerzas de seguridad a su cargo; jefe
desde las sombras del poder de acuerdos que han llevado a que esta
causa esté donde esté: CARLOS CORACH. CULPABLE ·
- Ministro del Interior
en el momento del atentado, ex Vicepresidente, ex Gobernador, glorificador
de su propio Decreto del 75 que ordenó aniquilar la subversión tratando
de justificar los crímenes de la TRIPLE A; consintió la impunidad,
el encubrimiento y las complicidades de todas las fuerzas de seguridad
a su cargo. Responsable directo, por acción u omisión, de que el
atentado tuviera lugar. Este señor con las manos manchadas de sangre,
hoy representa a la democracia argentina en el exterior, y designa
a un Embajador para temas judíos en Argentina: CARLOS RUCKAUF CULPABLE
·
- Ex presidente de la
Nación, aparentó un compromiso que nunca asumió, ni con el pueblo
ni con la causa AMIA, sus ministros amenazaron a miembros de MEMORIA
ACTIVA, responsable de la decisión política de no investigar: FERNANDO
DE LA RÚA. CULPABLE ·
- Presidente de la
Nación Argentina, ex Gobernador de la Provincia de Buenos Aires,
máximo responsable de la maldita policía, jefe máximo de los policías
imputados como partícipes necesarios en los asesinatos de la AMIA,
responsable hoy de la impunidad: EDUARDO DUHALDE: CULPABLE ·
- Ex presidente de la
Nación, las masacres de la Embajada y de la AMIA ocurrieron bajo
su mandato, responsable de consentir la impunidad, la impericia
y la ineptitud en la causa AMIA, máximo responsable de que se haya
perdido la posibilidad de conocer la verdad y que se haga justicia;
posible responsable de acuerdos y pactos que permitieron que el
atentado tuviera lugar y quedara impune: CARLOS MENEM. CULPABLE
Pese a todos
estos nefastos personajes, existe otra Argentina posible. Por eso estamos
todos aquí. Por eso en las calles, las plazas y los puentes cada vez
hay más gente venciendo los miedos y la indiferencia, resistiendo, rechazando
un modelo y a gobernantes que no nos representan. Tenemos memoria y
no olvidamos. Porque queremos vivir en paz y en democracia y porque
privilegiamos la vida. Y porque tenemos memoria, desde la militancia,
el compromiso y la acción, resistiremos todos los lunes desde esta plaza
y cada día de nuestras vidas. Para saber la verdad. Para que se haga
justicia. Para que todos los culpables, encubridores y cómplices vayan
presos. Para tener una vida digna. Para que nuestros muertos puedan
descansar en paz. 
DISCURSO PRONUNCIADO
POR DIANA MALAMUD EN NOMBRE DE MEMORIA ACTIVA EN EL ACTO DEL 7 ANIVERSARIO
DE LA MASACRE DE LA AMIA, EN LA PLAZA LAVALLE.
Hoy, lunes 16 de julio
de 2001, a 7 años, a 365 semanas, a 2553 días de la masacre de nuestros
familiares en la AMIA, MEMORIA ACTIVA dice presente.A 7 años del crimen
de la calle Pasteur.
Año 1994. Lunes 18 de
julio. 9 y 53. Escombros. Otra vez una bomba, y escombros. Olor a
amonal y escombros. Olor a muerte y escombros. Sueños truncos bajo
los escombros. Futuros quebrados bajo los escombros. 85 muertos bajo
los escombros. Nuestros hijos bajo los escombros. Nuestros padres
bajo los escombros. Nosotros, los sobrevivientes, bajo los escombros.
El país entero, bajo los escombros.
Año 2001. El año del
nombramiento del reciclado ministro Cavallo. El año de la profundización
del ajuste. Ajuste que significa, entre otras cosas, baja de jubilaciones,
recortes de salarios, listas de despidos, eliminación de planes trabajar
y la poda del presupuesto educativo. Estas medidas se nos presentan
como las adecuadas para paliar el déficit, cuando en realidad están
orientadas sólo a pagar la deuda externa. Nos quieren engañar deliberadamente
diciendo que estas medidas disminuirán el riesgo país. Pero todos
sabemos que el desempleo y la falta de educación, aumentan el déficit
económico. Y ninguna medida ha anunciado el gobierno para paliar el
déficit de justicia.
Año 1994. Escombros.
El atentado hace explotar el edificio de la AMIA - DAIA, las instituciones
centrales de la comunidad judía en la Argentina. Los dirigentes comunitarios,
lejos de reclamar justicia, cruzaron la plaza para disculparse con
las autoridades de turno por las denuncias de los familiares de los
muertos.
Año 2001. Los dirigentes
comunitarios de hoy, siguiendo la tradición, aceptan las disculpas
del jefe del ejército, General Brinzoni, por haber contratado a un
abogado nazi. Durante estos 7 años, los dirigentes comunitarios y
el ex embajador de Israel en Argentina, Isaac Avirán, se entrevistaron
en visita protocolar con muchas personalidades, cuyos nombres aparecen
ahora como presuntos responsables de asociación ilícita, contrabando
de armas, lavado de dinero, negociados y otras delicias de nuestro
tiempo. Ellos entregaron, a cambio de prebendas y poder, a nuestros
muertos, y los volvieron a sepultar bajo los escombros. La dirigencia
comunitaria se pavonea con los fiscales defendiendo lo indefendible,
la instrucción del juez Galeano. No lideran la búsqueda de la verdad
y la justicia. Es por esto que, a diferencia de AMIA - DAIA, no nos
alcanza con que se confirme la existencia de la Trafic, se juzgue
a los policías y a Telleldín. Nuestros muertos merecen mucho más para
no seguir atrapados bajo los escombros.
Año 1994. Otra bomba
y escombros. Otra causa e idénticos escombros. Una montaña incontable
de escombros, como las fojas de la causa AMIA. Miles de fojas que
terminarán en el fondo del río, como los escombros que dejó la bomba,
como los cuerpos de los desaparecidos arrojados por los asesinos de
la dictadura. El mismo río, los mismos escombros. No se puede esconder
ni tapar tanto dolor bajo los escombros. Porque el crimen de la AMIA
fue posible porque antes volaron la Embajada y nadie fue castigado,
porque antes los genocidas de la dictadura fueron premiados con la
Obediencia Debida, el Punto Final y el indulto.
Año 2001. Simulacro de
justicia, más escombros. El año del juicio oral. Este año los ojos
de todo el mundo apuntarán hacia la Argentina, para ver cómo, al fin,
se hace justicia. Lo que en realidad verán, es la presunta responsabilidad
de unos pocos en el armado y entrega de la camioneta que voló la AMIA.
Lo que el mundo verá será el cierre definitivo de la causa AMIA. Lo
que el mundo ni nosotros veremos en el juicio oral, es el juzgamiento
de los asesinos de la AMIA. Ni de los autores materiales e intelectuales,
ni de los cómplices y encubridores de la masacre, ni de los cómplices
y encubridores de la falta de investigación. No veremos al juez de
la causa Galeano, ni a los fiscales Mullen, Nisman y Barbaccia explicar
por qué no investigaron, porqué no cumplieron con sus responsabilidades,
ni quién les dio la orden de no hacerlo. No veremos en el juicio oral,
en el banquillo de los acusados, al entonces Secretario de Inteligencia
del Estado, Hugo Anzorregui, ni a los sucesivos ministros del interior,
Ruckauf y Corach, responsables máximos de las fuerzas de seguridad
del país, que por acción u omisión, permitieron que el atentado tuviera
lugar y consintieron la impunidad, el encubrimiento y las complicidades
de todas las fuerzas de seguridad a su cargo. No veremos ni al ex
presidente Carlos Saúl Menen, ni al actual presidente Fernando De
La Rúa, dar explicaciones acerca de la falta de decisión política
de encontrar a los culpables de la masacre de nuestros familiares.
Sin embargo, no perdemos la esperanza de ver algún día ante un tribunal
de la nación al ex Presidente Carlos Menen, hoy procesado como Jefe
en las sombras de una asociación ilícita, juzgado por ser el responsable
máximo de la asociación lícita cuando ocurrieron las dos masacres.
Año 1994. Escombros.
El día 18 de julio los asesinos volaron el edificio de la AMIA. A
los pocos días el juez Galeano, a su vuelta de Venezuela, anunció
que nos íbamos a caer de espaldas. Hace 7 años que nos venimos cayendo
de espaldas sobre los escombros. Una investigación tan desastrosa
que el juzgado no solo no encontró a los culpables, sino que ni siquiera
encontró a las víctimas. En el año 97 nuestros abogados pidieron al
juzgado que se determinara el número de muertos de la masacre. El
juzgado respondió, una vez más, téngase presente.
Año 2001. Aparece, como
una burla macabra, el muerto vivo Patricio Irala, demostrando que
toda esta investigación es una enorme farsa. De esta misma denuncia,
entre otras, dejamos constancia en nuestra presentación ante la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos de la OEA. Ante esa misma Comisión,
este gobierno nacional propuso el nombramiento de un observador para
presenciar el juicio oral. Pero ni la Comisión lo nombró, ni el gobierno
facilitó los fondos necesarios. Otra estrategia del gobierno de De
La Rúa para aparentar un compromiso que no ha asumido. Del mismo modo
que la campaña publicitaria que ofrece una recompensa por información,
en la semana del aniversario de la masacre. Idéntica estrategia de
distracción a la utilizada por el gobierno de Menem. Campaña publicitaria
no es justicia. Idénticas promesas bajo los escombros.
Año 2001. El indicador
de moda es el riesgo país, nuestra imagen frente al mundo. Nos quieren
vender que el riesgo país es un número que aparece en la pantalla
de la televisión. El riesgo país es en realidad 7 años de impunidad
organizada. El riesgo país es 30.000 desaparecidos. El riesgo país
es José Luis Cabezas maniatado, torturado y asesinado en Pinamar;
es María Soledad violada, torturada y asesinada en Catamarca. El riesgo
país son los más de 20 muertos de la Embajada. El riesgo país son
las decenas de niños que mueren de hambre todos los días. El riesgo
país son los sin techo, los desocupados, las víctimas del gatillo
fácil. El riesgo país son los 85 muertos de la AMIA. El verdadero
riesgo país es la falta de políticas, la falta de educación, la falta
de justicia. El riesgo país es el que nos quiere atrapar bajo los
escombros. Y no lo vamos a permitir. Desde la militancia, el compromiso
y la acción, resistiremos, todos los lunes desde esta plaza y cada
día de nuestras vidas. Para saber la verdad. Para que se haga justicia.
Para tener una vida digna. Para que nuestros muertos puedan descansar
en paz. ESCOMBROS NUNCA MÁS.
DISCURSO
DEL 17 DE JULIO DE 2000
A seis años
de la masacre de nuestros familiares en la calle Pasteur, nos seguimos
preguntando quién matò a los muertos de la AMIA. Cada
lunes por la mañana, desde hace 313 semanas, el paisaje de Buenos
Aires se transforma. Cada lunes, desde hace seis largos años,
los integrantes de Memoria Activa nos convertimos en voz, en plaza,
en monumento, en el sonido del shofar, en un grito de justicia. Esto
ocurre cada semana desde hace 313 desgarradoras semanas, desde hace
2191 angustiantes días.
Y seguimos, seis años después, en Plaza Lavalle, porque
entendemos que debemos ser protagonistas en la búsqueda de la
verdad. Porque exigimos la justicia que desde hace seis años
se nos niega.
El 18 de julio de 1996 nos preguntábamos cómo explicarles
a los sobrevivientes, a las familias de las víctimas, que todo
seguía igual. Que a dos años del atentado seguíamos
sin saber quién mató a los muertos de la AMIA.
El 18 de julio de 1997 recordamos a nuestros seres queridos. Cerramos
los ojos y vimos desfilar ante nosotros sus vidas, sus sueños,
sus esfuerzos y esperanzas; su ilusorio deseo de vivir, su irrespetuosa
locura de vivir, su desafiante pensamiento de vivir. Y cuando los abrimos,
encontramos la misma desolación de siempre: seguíamos
sin saber quién mató a los muertos de la AMIA.
El 18 de julio de 1998 dijimos que la bomba seguía estallando
cada día contra la vergonzante impunidad que nos rodeaba. La
bomba estallaba en cada una de las víctimas que tenían
derecho a vivir; y seguiría estallando mientras no se hiciera
justicia. Cuatro años después la bomba seguía estallando,
porque todavía ignorábamos quién mató a
los muertos de la AMIA.
El 18 de julio de 1999 recreamos imágenes de las vidas de las
víctimas en la mañana del 18 de julio del 94, antes de
que sin saberlo y sin poder evitarlo se escaparan de nuestras vidas
para siempre. Habían pasado cinco años y seguíamos
sin saber quién mató a los muertos de la AMIA.
A lo largo de estos seis terribles años, cada lunes y cada aniversario
denunciamos las tramas de la impunidad que rodean la causa AMIA.
Hablamos del campo fértil que tenían los terroristas para
cometer otro atentado en nuestro país, porque en dos años
la Corte Suprema de Justicia no había investigado el atentado
a la embajada de Israel.
Señalamos la desatención de la Cancillería de los
avisos previos al atentado, y la falta total de control en las fronteras
argentinas.
Denunciamos la negligencia en la recolección de pruebas, la falta
de custodia en el edificio de la AMIA al momento del atentado, y la
complicidad de las fuerzas de seguridad nacionales y provinciales en
la falta de avances de la investigación: sembraron pruebas falsas,
advirtieron a los procesados de su próxima detención,
perdieron pruebas para siempre, prepararon testigos falsos, ocultaron
información.
Dijimos que el juzgado del Dr. Galeano no investigó todas las
pistas, que desestimó arbitrariamente pruebas relevantes, que
dejó prescribir la causa contra Telleldín. Señalamos
la absoluta ineficacia de la investigación, tomando en cuenta
que el mismo juez de la causa reconoció en la elevación
a juicio oral que las acciones tendientes a obtener información
pusieron en la superficie actos de corrupción pública
y privada que sin lugar a dudas son las razones mismas de la sensación
de impunidad. Denunciamos a los Fiscales de la causa que en vez de representarnos
y hacer su trabajo se dedicaron según ellos a respetar los tiempos
del juez.
Hablamos de la convivencia de la dirigencia comunitaria judía
con las autoridades del momento. Los mismos dirigentes que después
del acto del 18 de julio del 97 cruzaron la Plaza de Mayo para pedir
perdón al gobierno menemista por los abucheos de la gente, son
los mismos que sostienen esta causa en el estado en que se encuentra;
son los que ahora solicitaron al gobierno de la Alianza, y lo consiguieron,
la sanción de la ley del arrepentido. Memoria Activa repudia
la sanción de esta ley: a los asesinos les corresponde la cárcel.
Denunciamos que la conexión local del atentado a la AMIA era
el Estado argentino, que había articulado la manera de encubrir
a los culpables para nunca llegar a la verdad.
Cinco años después del atentado estaba claro que no se
trataba de un tema jurídico, sino de un tema eminentemente político.
El gobierno menemista nos acusó, entre otras cosas, de ser un
grupo político opositor. El gobierno aliancista nos dice que
ser críticos de la investigación es estar a favor de los
policías imputados. Hoy se aproxima el juicio oral, que juzgará
sólo una mínima porción de esta causa. Muchos apuestan
a que con este juicio se termine este tema de una vez por todas. Intentarán
cerrar la causa AMIA y encontrar a los culpables que quieren encontrar.
Intentarán cerrar el círculo del encubrimiento y de la
complicidad. Intentarán ahogar la búsqueda de la verdad
y de la justicia.
Los gobiernos se sucedieron. Los dos crearon inútiles fuerzas
de elite formadas siempre por los mismos uniformados y no uniformados
a los que habría que investigar. Los dos hicieron promesas que
nunca cumplieron. Los dos demostraron su falta de voluntad política
para esclarecer el atentado.
En estos seis años vimos repetirse a nuestro alrededor los mismos
crímenes, los mismos muertos, los mismos familiares reclamando
justicia por sus muertos: los crímenes del gatillo fácil,
de periodistas, la embajada, la AMIA, todos ellos impunes.
Se debe terminar esta impunidad. Acabar con la impunidad, entre otras
cosas, significaría :
Que la voladura de la AMIA no sea una causa perdida, justificada por
el tan conocido "se hizo todo lo posible", porque todavía
no se hizo casi nada, y que se investigue y castigue a todos los funcionarios
y políticos que permitieron que esto ocurra.
Acabar con la impunidad, entre otras cosas, significaría :
que el estado nos garantice seguridad, nos brinde la posibilidad de
vivir en un país donde la justicia actúe de manera independiente,
y que la verdad sea la única protagonista.
Que los políticos empiecen a hacer su trabajo para el cual fueron
elegidos, y que se dejen de negociar con nuestro futuro.
El día que empecemos a ver voluntad política de que alguna
de estas cosas ocurran, vamos a empezar a confiar.
El día en que algún gobierno decida sacar los barriles
de cemento de las puertas de todas las instituciones judías,
va a ser el día en que demuestren que tienen la decisión
de cuidar a su gente, y no al revés, porque sino una parte de
la sociedad tendrá que empezar a amurallarse, y después
otra, y otra, hasta que todos quedemos encerrados.
No somos nosotros los que debemos vivir en estas cárceles de
cemento, son los asesinos, los encubridores, los cómplices, los
complacientes, los que no investigan, los que no nos cuidan.
A nosotros nos gusta el aire libre y por eso elegimos esta plaza, porque
no nos escondemos.
En estos seis años seguimos sin respuesta a la pregunta fundamental:
quién mató a los muertos de la AMIA. Por eso, seis años
después, siguen vigentes las palabras que pronunciamos en nuestro
primer acto, a cuatro meses del atentado:
Hoy estamos
aquí, en la última esquina de sus vidas, en la primera
esquina del largo camino que nos toca transitar reclamando justicia.
Porque hace seis años se apagaron sus risas, nuestras risas y
todas las risas compartidas que ya no serán. Porque se esfumaron
sus sueños, nuestros sueños y el sinfín de sueños
compartidos en nubes de explosivos y horror.
Y porque esa mañana salieron de sus casas como todas las mañanas
y no volvieron
MERECEN JUSTICIA.
Y porque no olvidaremos
EXIGIMOS JUSTICIA.
Y porque la ley de la vida dice que los padres no entierran a sus hijos
RECLAMAMOS JUSTICIA.
Y por todos los que ya no verán crecer a sus hijos
PEDIMOS JUSTICIA.
Y por todos los que no se harán viejos junto a los suyos
EXIGIMOS JUSTICIA.
Y porque nos amaron
GRITAMOS JUSTICIA.
Y porque los amamos
DEMANDAMOS JUSTICIA.
Y porque sus voces reclaman desde el centro mismo de la tierra
EXIGIMOS JUSTICIA.
Y porque
repudiamos al terrorismo en cualquiera de sus manifestaciones, la violencia,
el odio entre los pueblos y la discriminación
LUCHAMOS POR JUSTICIA.
Y merecen justicia, porque del lugar del universo en donde estén,
o desde adentro nuestro, sólo después de hacer justicia
nuestros muertos podrán descansar en paz.
SOLO SERA
JUSTICIA CUANDO SEPAMOS DE VERDAD ¿QUIÉN MATÓ A
LOS MUERTOS DE LA AMIA?!!

18 DE JULIO
DE 1999
DISCURSO DE MEMORIA ACTIVA EN EL ACTO DE PASTEUR
Era el domingo
17 de julio de 1994. Estaba sentada con mi esposo Andrés mirando
con entusiasmo la final del mundial de fútbol por la tele, nuestras
hijas revoloteaban alrededor.
En ese mismo momento los asesinos ultimaban detalles. Y sin saberlo
y sin poder evitarlo Andrés al día siguiente saldría
a trabajar y se iría de nuestras vidas para siempre.
Era el 18 de julio de 1994. Tenía 8 meses y mi mamá Silvana
me arrullaba entre sus brazos, yo me dejaba mecer, me dejaba alimentar,
y sin saberlo y sin poder evitarlo sus brazos no me abrazarían
más, y porque tenía 8 meses no pude preguntarme cómo
se haría para guardar en la piel un abrazo para siempre.
Mientras tanto a esta hora, en este lugar, hace 5 años, las versiones
de los Ruckauf, Menem, Pássero, Anzorreguy, del director de la
flamante Secretaría de Seguridad Interior, Brigadier Antonietti,
del Jefe de Migraciones, Hugo Franco, se entrecruzaban: la bomba es
producto de la interna judía, renuncio, pido perdón, envío
condolencias al primer ministro israelí.
5 años, 5 años alcanzaron y sobraron para que algunos
funcionarios del aparato estatal, aprobaran con calificación
de sobresaliente todas las materias: metodología del encubrimiento,
ingeniería de obstrucciones, teoría del equilibrio mafioso,
dinero y bancos, epistemología del engaño, entre tantas
otras materias de la especialidad, y contaron con un apoyo extraordinario
de maestros particulares aprendices de políticos. La adquisición
de estos conocimientos indispensables para garantizar el mal común
la hicieron y la siguen haciendo sobre la sangre de nuestros muertos.
Pero 5 años no fue tiempo suficiente para que ante semejante
profesionalidad del terror alguna voz de la oposición política
se alzara a reclamar por el esclarecimiento del homicidio múltiple
de nuestros familiares.
Cabe la pregunta: ¿por qué? Y automáticamente llega
la respuesta: porque a nadie le interesan los muertos, porque los muertos
no votan.
Era el lunes 18 de julio de 1994. Nosotros tomamos el desayuno con nuestro
hijo Agustín, más tarde él entraría a su
trabajo en la AMIA. Sin saberlo y sin poder evitarlo se escaparía
de nuestras vidas para siempre.
A esta hora, en este lugar, hace 5 años, asesinaban a nuestros
familiares al estallar la sede de la AMIA.
5 años, 5 años alcanzaron y sobraron para realizar una
investigación judicial que no ha aportado datos concretos sobre
los hechos y los responsables del atentado; y lejos de permitir conocer
la verdad de lo ocurrido, en ciertas ocasiones ha confundido aún
más los hechos. Una investigación que adolece de graves
irregularidades, que además de impedir el avance y la claridad
sobre lo ocurrido, pone en serio peligro la posibilidad de que alguna
vez se pueda juzgar y condenar a los responsables.
Es por esto que hoy, a 5 años del inicio de esta investigación,
sabemos prácticamente lo mismo que sabíamos una semana
después del atentado. Tenemos las mismas pocas certezas y las
mismas grandes dudas que entonces.
A las 13:40 hs del mismo día del atentado, la policía
determinó la calidad del explosivo utilizado. Poco menos de una
semana después se supo que el atentado había sido ocasionado
desde un automóvil, estilo Trafic, y que había estado
estacionado los últimos 4 días a cuadras de Pasteur al
600.
No se supo entonces, ni tampoco se conoce hoy, a 5 años, quiénes
fueron los autores materiales e intelectuales del atentado, por qué
manos pasó la camioneta hasta llegar al estacionamiento, por
quién fue retirada de allí, y qué sucedió
hasta las 9:53 del lunes 18 de julio de 1994.
Pero hace 5 años, a esta hora, en este lugar, ya se sabían
algunas respuestas. Wilson Dos Santos había pronosticado el atentado
a la AMIA y nunca fue tomado en cuenta. Años después se
transformó en el testigo estrella buscado por la Brigada Antiterrorista
de Palacios hasta los confines del Brasil. Cuando apareció, se
había transformado de taxi boy en agente de inteligencia de los
servicios brasileños. Tanto él como su amante iraní
Nasrim Mokthari fueron interrogados tarde y sin ningún resultado.
Era el 18 de julio de 1994. Tenía 12 años, dentro de poco
tiempo entraría de la mano de mi padre Kuky al templo a hacer
mi Bar Mitzva, y seríamos dos hombres que caminaríamos
juntos por la vida, pero sin saberlo y sin poder evitarlo se me escapó
de mis manos y me quedé como único hombre, cruelmente
y sin serlo todavía.
Mientras tanto a esta hora, en este lugar, hace 5 años, la justicia
no se ocupó de preservar la integridad de todas y cada una de
las pruebas que tal vez pudieran haber contribuido a develar la verdad,
así como nadie se ocupó de preservar la vida de nuestros
familiares.
5 años, 5 años alcanzaron y sobraron para que el juez
Galeano, ocupado en esta única causa, consiguiera el apoyo incondicional
de la Comisión Bicameral del Congreso y de la dirigencia comunitaria
judía. Pero 5 años no fue tiempo suficiente para terminar
de armar el rompecabezas que hace años el mismo juez decía
tener armado en un 70%.
Era el 18 de julio de 1994. Tenía una imprenta frente a la AMIA,
y la bomba no preguntó al tocar a mi puerta ¿acá
son judíos? antes de matar a mi socio, a nuestro empleado, y
de cambiarme la vida para siempre.
Mientras tanto, a esta hora, en este lugar, hace 5 años, se embolsaban
restos humanos junto con escombros bajo la relajada mirada de la Policía
Federal de Pássero, fuerza de una reputación comparable
a la de la regenteada por el gobernador Duhalde.
5 años, 5 años alcanzaron y sobraron para jamás
dilucidar las flagrantes contradicciones entre los informes de esa misma
policía de las comisarías 5ta y 7ma, encargadas de la
custodia del edificio de la AMIA, y las declaraciones de algunos de
sus miembros citados como testigos.
Era el lunes 18 de julio de 1994. Mi esposa Dorita sacaba mi ropa del
armario, un rato más tarde sin saberlo y sin poder evitarlo se
escapaba de mi vida, y ya nunca podré preguntarle dónde
guardaba mis cosas ni dónde escondía los secretos de tantos
años compartidos.
Mientras tanto a esta hora, en este lugar, hace 5 años, ya estaba
entre los escombros el motor de la Trafic especialmente preparada para
soportar una carga superior a la normal. Dicho motor tenía dueño:
Carlos Alberto Telleldín.
Telleldín, su concubina Boragni, sus socios mecánicos
y duplicadores de autos Jaimes, Cotoras, Nitzcaner y su amigo Hugo Pérez
eran sospechosos por el simple hecho de mentir y encubrirse mutuamente.
¿Por qué el juez Galeano procesó sólo a
Telleldín? ¿Qué clase de protección tienen
todos ellos? Galeano incluso juzgó prescripta la única
causa que vinculaba a Telleldín con el ataque a la AMIA.
Era el 18 de julio de 1994. Mis compañeros de trabajo Mirta,
Verónica, Nomi, Rita, Marisa, Norberto, Claudio, Yanina, Naum,
Jaime; todos los de adentro y todos los que caminaban por la calle Pasteur,
los que esperaban, los que tenían sueños y los que sufrían,
los que gozaban, ninguno de ellos pudieron elegir. Fui compañera
de trabajo de los que no sobrevivieron y de los que sobrevivieron. Soy
la que mira los nombres en el muro, la que acaricia los nombres, la
que guarda secretos de esos nombres.
Mientras tanto, a esta hora, en este lugar, hace 5 años, volaba
el edificio de la AMIA, atentado que al Juez ni siquiera se le ocurrió
reconstruir.
En poco tiempo se va a llevar adelante el juicio oral y público
contra Telleldín y los policías de la Provincia de Buenos
Aires acusados de ser partícipes necesarios del atentado contra
la AMIA.
Hemos solicitado en los últimos años más de doscientas
medidas de prueba nacidas en el más elemental sentido común,
imprescindible para llevar adelante cualquier investigación seria.
Nosotros, los damnificados, los familiares de las víctimas tuvimos
que pedirlas.
Estamos convencidos de que todas estas medidas debieron llevarse a cabo
antes. Porque de lo contrario parecerá que se imparte justicia,
parecerá que así se alcanza alguna verdad. En definitiva,
será el punto final para convalidar una investigación
pobre e impunemente inconclusa.
No estamos en contra del juicio oral, estamos en contra de que no se
hayan realizado todas las medidas.
¿De qué clase de juicio oral estamos hablando, cuando
después de 5 años las pruebas elementales no se han hecho?
¿De qué clase de juicio oral estamos hablando, cuando
después de 5 años sólo se lo imputa a Telleldín
como partícipe del crimen de la AMIA, cuando se encuentra debidamente
acreditada la responsabilidad de su banda y su concubina?
¿De qué clase de investigación estamos hablando,
cuando después de 5 años no se sabe quién proveyó
los explosivos, ni quién voló la AMIA, ni quién
o quienes hicieron la tarea de inteligencia previa al atentado?
La elevación a juicio oral de Telleldín y los malditos
policías es una migaja de verdad y es, en definitiva, el cierre
de la causa porque parece existir la decisión política
de que no haya nada más.
Es el 18 de julio de 1999. Hace 260 semanas que, lunes a lunes, Memoria
Activa exige justicia en la Plaza Lavalle. Sentimos el sonido del shofar,
el minuto de silencio, el punzante estruendo de la sirena en cada aniversario,
cada uno de los listones de algarrobo del monumento de la plaza, las
lágrimas que abonaron la tierra estos años en espera de
justicia
A esta hora, en este lugar, después de 5 años, es evidente
que no estamos hablando de un tema jurídico. Estamos hablando
de un tema eminentemente político.
Muchos apuestan a que con un juicio oral a unos pocos se terminará
de una vez por todas el tema AMIA, porque no quieren seguir pagando
costos políticos indefinidamente.
En este país siempre se apuesta.
La apuesta de que un ataque como el de la Embajada no iba a volver a
suceder, de que fue un error, un accidente, se llevó un centenar
de vidas el 18 de julio.
A muy pocos les importó que semejante crimen volviera a ocurrir,
y ocurrió.
A muy pocos les importa la seguridad de las personas, y de las fronteras.
A los partidos políticos no le importan estas muertes impunes.
Tienen veleidades de ingenieros políticos, de arquitectos de
una supuesta gobernabilidad, y miran permanentemente a otro lado cuando
se trata de defender a rajatabla los derechos de la gente, el derecho
a la verdad y a la vida, y tantos otros que son continuamente violados
por algunos e ignorados por otros en esta castigada democracia.
Estamos hartos de promesas incumplidas.
Todos apuestan y esto no es un juego.
Ya no quedan dudas: la conexión local del atentado a la AMIA
es el Estado Argentino, que ha articulado la manera de encubrir a los
culpables para nunca llegar a la verdad.
No hay más alternativa. La pérdida de tiempo es un delito.
Nadie en su sano juicio puede afirmar que no hemos tenido una exagerada
paciencia.
Vamos a agotar todas las vías jurídicas y políticas,
nacionales e internacionales para impedir este acto de impunidad.
Es por esto que el día viernes 16 de julio hemos presentado en
Washington, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
una denuncia contra el Estado argentino por haber violado el derecho
a la vida y a la integridad física de las innumerables víctimas
del atentado.
Denunciamos, en nuestra presentación ante la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, al Estado argentino por haber violado
el derecho de las víctimas y de sus familiares a obtener justicia
de parte de los tribunales locales, violando así el derecho a
las garantías judiciales.
Mediante esta denuncia se reclama al Estado argentino no haber puesto
la debida diligencia en la investigación del homicidio múltiple
de nuestros familiares, ocurrido en este lugar, a esta hora, hace 5
años.
EXIGIMOS UNA INVESTIGACION SERIA Y PROFUNDA.
NO AL CIERRE DE LA CAUSA AMIA!!
JUICIO Y CASTIGO A TODOS LOS CULPABLES!! 
DISCURSO
DEL 18DE JULIO DE 1998
DISCURSO DE
MEMORIA ACTIVA EN EL ACTO DE LOS JÓVENES EN LA CALLE PASTEUR.
Hoy se cumplen 4 años, 4 años.
Es mucho tiempo, es poco tiempo; no lo sabemos. Sólo sabemos
que pasó el tiempo, el tiempo de esperar y el tiempo de soñar.
La maldita bomba sigue estallando, estalla en esta calle una y otra
vez, estalla y estalla.
Estalla contra la vergonzante impunidad que nos rodea y envuelve.
Estalla contra esta empalizada que pronto va a desaparecer.
Estalla dentro nuestro cada día que pasa y que no vemos concretadas
tantas promesas que escuchamos.
Estalla contra las imágenes de horror que ninguno de nosotros
podrá borrar jamás de su mente, que espantan y abruman.
Estalla contra el silencio, el silencio de todos y cada uno de los cómplices
que encubrieron esta investigación, que sembraron pistas falsas,
que mintieron, que robaron evidencias, que contaminaron pruebas, que
dejaron que pasara el tiempo que juega a su favor.
La bomba sigue estallando y su ruido ensordecedor intenta por todos
los medios callarnos, quebrarnos, matarnos sin muerte, sólo con
desazón y desconsuelo.
Estalla cuando el poder de nuestro país trabaja denodadamente
para hacernos creer que está haciendo lo posible para encontrar
a los asesinos de nuestros familiares, y llegar así hasta las
últimas consecuencias; cuando en realidad no quiere arriesgarse
a tocar a todos aquellos que podrían estar vinculados a la masacre
de la A.M.I.A.
Estalla cada lunes cuando en la plaza Lavalle escuchamos el shofar y
añoramos aquel pasado en familia que indudablemente no auguraba
un presente así.
Estalla cada vez que pretenden aislarnos y convertir la causa A.M.I.A.
en un tema exclusivamente judío.
Estalla cuando la Corte Suprema de Justicia nos quiere hacer creer que
la masacre de la embajada de Israel no se puede investigar porque pasó
demasiado tiempo.
Estalla cuando quieren destruirnos la memoria o condenarnos a la resignación.
Estalla cuando vemos a nuestro alrededor los mismos crímenes,
los mismos muertos, los mismos familiares reclamando justicia por sus
muertos: los crímenes del gatillo fácil, de periodistas,
la embajada, la A.M.I.A.
Estalla en nuestros rostros cuando no podemos contestarles a nuestros
hijos lo más básico: ¿quién los mató?
¿Cómo podemos aceptar que crezcan pensando que es normal
en Argentina morir asesinado?
Y estalla y estalla, impunemente y sin piedad.
A esta altura nadie puede pensar que alguien nos cuidó o nos
cuida.
La bomba estalla frente a nuestros ojos cuando vemos que la diferencia
entre la causa embajada y la causa A.M.I.A. reside en más gastos
de papel y viajes al exterior.
Estalla en nuestras manos cuando vemos atónitos que hay intereses
políticos detrás de la verdad. Sabemos que los intereses
de los poderosos, del gobierno y de la Justicia no responden a los nuestros,
ni a los de nuestros muertos, y menos a los de nuestros jóvenes
amurallados tras barriles de cemento en cada una de las instituciones
judías.
Estalla con discursos perversos de algunos que pretenden vilmente instalar
brechas inexistentes en el dolor entrañable que compartimos,
desde hace 4 años, todos los familiares de las víctimas
por igual.
La bomba estalla dentro nuestro cada día que pasa y al levantarnos
pensamos: ¿hoy habrá o no una nueva bomba? Es intolerable,
no tenemos por qué vivir así, no queremos y es por eso
que elegimos. Elegimos dar la cara, expresar nuestras ideas, exigir
lo que corresponde. Elegimos no hacernos eco de una investigación
llevada a cabo con inoperancia, ineficiencia y desidia.
Por eso estamos cada lunes en la plaza, por eso estamos hoy acá,
por eso elegimos movilizarnos, porque no estamos dispuestos a que nos
sigan matando.
La bomba estalla en nuestras almas, y dentro de ellas estallan los nombres,
los 86 nombres de nuestros muertos, que tenían vidas, amores,
sueños e ilusiones. Y la bomba estalla cada 18 de julio, acá
en Pasteur 633.
Estalla en Silvana Alguea, que tenía 28 años, y tenía
que educar a su hija Gaby de 8 meses, y quería vivir.
Estalla en Jorge Antúnez, que tenía 18 años, que
se ganaba la vida como mozo en el bar de la esquina, y repartía
café mientras escuchaba a los Guns & Roses, y que tenía
derecho a vivir.
Estalla en Moisés Arazi, que tenía 22 años, era
fanático de la gimnasia como muchos de ustedes y estaba cursando
el CBC, y que tenía derecho a estudiar.
Estalla en Yanina Averbuch, que tenía 20 años, que era
la nena de su casa, que tenía un novio al que amaba como muchas
de ustedes, y que tenía derecho a ser feliz.
Estalla en David Barriga, que tenía 28 años, y era el
único en su familia que se había dedicado a la música,
y que tenía derecho como todos ustedes a trabajar en este país.
Estalla en Fabio Bermúdez, que tenía 26 años, y
le decían el Chango y dejó a tres changuitos. Él
tenía derecho a la verdad.
Estalla en Romina Boland, que tenía 19 años, que era coqueta
y animaba fiestas infantiles. Ella tenía derecho a no morir asesinada.
Estalla en Emiliano Brikman, que tenía 20 años, que tocaba
las flores a su paso y quería trabajar. Él tenía
derecho a vivir.
Estalla en Viviana Casabé, que tenía 24 años, trabajaba
en la D.A.I.A. y era diseñadora gráfica, como algunos
de ustedes. Ella tenía derecho a vivir.
Estalla en Paola Czyzewsky, que tenía 21 años, estudiaba
abogacía, que soñaba con tener dos hijos varones, como
muchas de ustedes tendrán. Ella tenía derecho a tener
a sus hijos.
Estalla en Cristian Degtiar, que tenía 21 años, que siempre
tenía la palabra justa, la respuesta oportuna a tantas preguntas.
Él, como todos ustedes, tenía derecho a crecer.
Estalla en Diego de Pirro, que tenía 23 años, que era
socio de Hebraica, como muchos de ustedes, y su único pecado
fue vivir frente a la A.M.I.A. Él tenía derecho a vivir
donde quisiera y a no morir.
Estalla en Ingrid Finkechtein, que tenía 18 años, y una
vida dedicada al grupo musical Durán Durán. Ella tenía
derecho a soñar.
Estalla en Cynthia Goldenberg, que tenía 20 años, que
estudiaba psicología como muchos de ustedes, que amaba a los
chicos. Ella tenía derecho a ser.
Estalla en Andrea Guterman, que tenía 28 años, y era maestra
jardinera y quería casarse como muchos de ustedes. Ella tenía
derecho a hacerlo.
Estalla en Analía y Carla Josch, de 20 y 17 años, que
eran hermanas, como muchos de ustedes. Ellas tenían derecho a
seguir siéndolo.
Estalla en Agustín Lew, que tenía 21 años, que
era fuerte, seguro y no le gustaba esperar. Amaba a Gasalla, Les Luthiers
y Tinelli. Él tenía derecho a hacerse adulto.
Estalla en Ileana Mercovich, que tenía 21 años, y era
fotógrafa como muchos de ustedes. Ella amaba la vida y tenía
derecho a vivir.
Estalla en Silvia Portnoy, que tenía 25 años, y era mimosa
y a veces caprichosa como muchos de ustedes. Ella tenía derecho
a hacer una familia.
Estalla en Marisa Said, que tenía 22 años, y una sonrisa
inigualable. Ella tenía derecho a seguir sonriéndole a
la vida.
Estalla en Liliana Szwimer, que tenía 22 años, una mirada
dulce y una enorme ternura como muchos de ustedes. Ella tenía
derecho a vivir.
Estalla en Mariela Toer, que tenía 19 años, y esperaba
en la bolsa de trabajo de la A.M.I.A. Esperaba la vida, un trabajo,
no la muerte. Ella tenía derecho a vivir.
Estalla en Eugenio y Juan Vela Ramos, que tenían 17 y 21 años,
y luchaban cada día por el pan para sus familias. Ellos tenían
derecho a luchar.
Estalla en Gustavo Velázquez, que tenía 16 años,
y era un vago lindo, le gustaba la música y los videos como a
muchos de ustedes. Él tenía derecho a vivir.
Estalla en Danilo Villaverde, que tenía 20 años, y llevaba
el pelo largo y un pañuelo en la cabeza. Él tenía
derecho a seguir viviendo la vida con plenitud.
Y la bomba estalla en el aire, en todos los padres de estos jóvenes
que ya no tendrán consuelo, porque les quitaron lo más
preciado de la vida, a los hijos, los hijos que son la vida misma.
Estalla en medio del dolor de todos los lugares vacíos hoy por
estos jóvenes que no están.
La bomba de la A.M.I.A. estalla y seguirá estallando mientras
no se haga justicia.
No destruirán tantos nombres, nosotros no lo permitiremos.
Justicia, justicia para tantos jóvenes que tenían derecho
a vivir.
DISCURSO
ANIVERSARIO 18 DE JULIO DE 1997
Cierro los
ojos e imagino que es el 18 de julio de 1994 a las 7 de la maniana.
Nos levantamos como cualquier lunes para comenzar la semana. Los padres
comparten el desayuno con sus hijos y todos nos decimos te amo antes
de salir de casa. Pero muchos no los hicimos porque jamas hubieramos
pensado que seria la ultima vez.
Cierro los ojos e imagino que es aquel 18 de julio a las 10 de la maniana.
Monica y Felix can a trabajar; Romina, a la facultad; jorge le lleva
el cafe a una cliente, y sebastian con sus 5 anios sigue caminando con
su mama por la calle Pasteur. Ninguno de ellos llegara a su destino.
Abro los ojos y me invade la imagen del horror: humo, bomberos, policias,
gente que empuja, gente que llora,gente que grita, gente que reza, gente
que no puede hacer nada, ni llorar ni gritar, ni siquiera maldecir:
7 minutos antes de las 10 habian volado el edificio de la AMIA.
Cierro los ojos e imagino que son las 11 de la maniana de aquel 18 de
julio. La gente que trabaja en la AMIA sigue haciendolo: Marisa sonrie
a los que entran al edificio; las chicas de servicio social atienden
a personas preocupadas y toda la gente que espera en la bolsa de trabajo
consigue trabajo en vez de morirse. Rita y los muchachos de sepelios
ayudan a Luis, Fabian, Pablo y Elias que van a enterrar a su abuelo
mientras Nestor sigue probando el acondicionado y los albaniles e la
obra revocan las paredes que todavia siguen en pie. Pero cuando los
abro, me encuentro 3 anios despues, escuchando las declaraciones del
ministro del Interior, Carlos Corach, en las que se vanagloria de haber
aportado recursos economicos para la reconstruccion de la AMIA y de
haber subsidiado a los familiares de las victimas, como si esto guardara
alguna relacion con el esclarecimiento del atentado.
Cierro los ojos e imagino que son las 4 de la tarde de aquel 18 de julio.
Los chicos vuelven de la escuela, meriendan, prenden la television y
la programacion es normal, sin escombros ni muerte. Pero cuando los
abro, me encuentro 3 anios despues con que nada se hizo con la famosa
semiplena prueba irani nunca aportada por el presidente Menem, nada
se hizo con los 4 diplomaticos iranies que nunca pudieron ser interrogados
y nada, absolutamente nada hizo el ministro de Relaciones Exteriores
con el aviso previo del brasilenio Wilson dos Santos, quien anticipo
el atentado ante la consul argentina en Milan a principios de julio
de 1994.
Cierro los ojos e imagino que son las 8 de la noche de aquel 18 de julio.
Al igual que cualquier otro dia, la familia espera impaciente el sonido
de las llaves en la puerta, porque es Andres quien llega, y con su llegada
ilumina sus vidas. Pero cuando los abro, me encuentro 3 anios despues
con otras victimas de la misma impunidad: los 29 muertos en el atentado
a la Embajada de Israel y el fotografo Jose Luis Cabezas, asesinado
hace casi 6 meses. Sus familiares, doloridos y angustiados como nosotros,
observan asorados el desfile de testigos que complican la investigacion,
mientras los asesinos seguramente se vanaglorian del crimen cometido
y confian en el gobierno nacional que les cuida las espaldas.
Cierro los ojos e imagino que son las 9 de la noche de aquel 18 de julio.
Los vecinos de la AMIA vuelven a sus casas; Agustin cena en familia
y Paola les cuenta a todos como resulto su dia. Christian comenta su
ultimo articulo; Andrea visita a sus padres y todas las familias se
sientan a la mesa. No hay ninguna silla vacia; no hay ningun plato de
comida sin comer, y no hay nuevos huerfanos de padres, ni de hijos,
ni de esposos o esposas, ni de hermanos, ni de nietos, ni de abuelos,
ni de maigos entraniables. Pero cuando los abro, encuentro 3 anios despues
con que los hombres de la mejor policia del mundo, los mismos que deberian
contribuir a consolidar la paz interior, decidieron cruzar la avenida
General Paz para participar del atentado mas sangriento perpetrado contra
un blanco civil en la capital del pais de la impunidad. Ribelli, Leal,
Ibarra y Barreiro, los 4 policias presos procesados por ser participes
necesarios en el atentado pertenecian a la tan elogiada policia de la
Provincia de Buenos Aires, cuyo jefe, Pedro Klodczyk, abandono su puesto
sin que nadie le pudiera ninguna explicacion.
Cierro los ojos e imagino que son las 10 de la noche de aquel 18 de
julio. Kuky besa a sus hijos y los acuesta; Silvana le da la mamadera
a su beba; Yanina y Veronica salen con sus novios y jaime le juega a
su nieta. Dorita sale a cenar; Fabian vuelve del cine y noemi charla
con sus hijas que ya son casi adolescentes. Pero cuando los abro y escucho,
no escucho las risas de los que hemos perdido, sino amenazas. Los familiares,
repito, los familiares de las victimas somos amenazados por quienes
continuan con la parodia del miedo en un pais donde gobierna la sombra
y la impunidad. Uno de nosotros es amenazado de muerte, perseguido en
un auto por desconocidos; otros, recibiendo llamadas intimidatorias,
haciendo denuncias que parecen no importar a nadie. Memoria Activa amenazada
por ser victima de una atentado durante un acto de los lunes, el Hospital
Israelita evacuado por amenazas, escuelas judias desalojadas. Cementerios
judios profanados en todo el pais ante la mirada atonita de la comunidad.
Se han gastado millones en una pista de aterrizaje en un remoto lugar
de provincia con el proposito de salvaguardar la seguridad de una persona,y
no se ha puesto medio alguno para investigar las amenazas de muchos,
que no son otra cosa que la actual continuacion del drama y la verguenza.
El horror continua despues del horror; nunca se encontraron a los responsables
de dichas amenazas y el Ministerio del Interior sigue sin ocuparse de
la seguridad de los argentinos. Solo se ocupa de batir los records semanales
de repudio de atentados, agresiones y amenazas. A pesar de que pretenden
instalar el miedo, la desesperacion, el agobio, y la espantosa sensacion
de que nada vale la pena, este acto masivo es la prueba de que no nos
sentimos agobiados y de que nuestro reclamo de justicia y memoria si
vale la pena.
Cierro los ojos e imagino que son las 11 de la noche de aquel 18 de
julio. La vida sigue siendo vida, y nadie nos partio por la mitad, y
nadie trunco nuestro suenios, y nadie destrozo nuestras familias y nadie
mutilo 86 esperanzas y 86 futuros. Pero cuando los abro, me encuentro
3 anios despues con el gobernador de la prrovincia de Buenos Aires,
Eduardo Duhalde, ferviente amante del sillon presidencial, que reconoce
como una simple error de apreciacion la evaluacion que hizo de su maldita
policia, y con un Presidente de la Nacion, Carlos Menem, que lo unico
que supo hacer fue balbucear un pedido de perdon ofensivo, indignante
e irrespetuoso. Todos los crimenes y atentados cometidos y por ocurrir
tienen un denominador comun. Yo acuso al gobierno de Menem y Duhalde
de consentir la impunidad, de consentir la indiferencia de los que saben
y callan, de consentir la inseguridad, la impericia y la ineptitud...
Yo acuso al gobierno de Menem y Duhalde de encubrir la conexion local,
que sirvio para matar a nuestros familiares.
Cierro los ojos e imagino que son las 12 de la noche de aquel 18 de
julio. Todos dormimos los suenios, todos tenemos nuestras familias enteras
y todos proyectamos para el dia siguiente la irrespetuosa locura de
vivir, el desafiante pensamiento de vivir, el ilusorio deseo de vivir.
Pero cuando los abro, me encuentro 3 anios despues con la irrespetuosa
locura de querer justicia, con el desafiante pensamiento de exigir justicia,
con el ilusorio deseo del nunca mas. Hoy es 18 de julio y pasaron 3
anios, 3 anios, 3 anios y, como en cada aniversario y en cada dia de
nuestras vidas, seguimos sin tener respuesta. Por eso, como en cada
aniversario, decimos: Hoy estamos aqui, en la ultima esquina de sus
vidas, en la primera esquina de un largo camino que nos toca transitar
reclamando justicia. Porque hace exactamente 3 anios se apagaron sus
risas, nuestras risas y todas las risas compartidas que ya no seran.
Porque se esfumaron sus suenios, nuestros suenios y el sinfin de suenios
compartidos en nubes de explosivos y horror.
Y, porque esa maniana salieron de sus casas como todas las manianas
y no volvieron, merecen justicia. Y porque no olvidaremos exigimos justicia.
Y, porque la ley de la vida dice que los padres no entierran a sus hijos,
reclamamos justicia. Y por todos los que ya no veran crecer a sus hijos
pedimos justicia. Y por todos los que no se haran viejos junto a los
suyos exigimos justicia. Y porque los amamos gritamos justicia. Y porque
nos amaron merecen justicia. Y porque creyeron vivir en un pais libre
y seguro demandamos justicia. Y porque sus voces reclaman desde el centro
mismo de la tierra exigimos justicia. Y porque repudiamos el terrorismo
en cualquiera de sus manifestaciones, la violencia, el odio entre pueblos
y la discriminacion y porque esclarecer el atentado es una responsabilidad
ineludible luchamos por justicia.Y merecen justicia, porque del lugar
del universo en donde esten, o desde adentro nuestro, solo despues de
hacer justicia nuestros muertos podran descansar en paz. Los muertos
de la AMIA: presentes.

DISCURSO
DEL 18 DE JULIO DE 1996
A DOS AÑOS DEL ATENTADO A LA AMIA