18 DE JULIO DE 2007- 13 ANIVERSARIO Reinauguración del Monumento de MEMORIA ACTIVA a las víctimas de la AMIA

18 DE JULIO DE 2006 - 12 ANIVERSARIO

18 DE JULIO DE 2005- 11 ANIVERSARIO

18 DE JULIO DE 2004- 10 ANIVERSARIO

14 DE JULIO DE 2003- 9 ANIVERSARIO

15 DE JULIO DE 2002 - 8 ANIVERSARIO

16 DE JULIO DE 2001- 7 ANIVERSARIO

17 DE JULIO DE 2000 - 6 ANIVERSARIO


18 DE JULIO DE 1999 - 5 ANIVERSARIO

18 DE JULIO DE 1998 - 4 ANIVERSARIO

18 DE JULIO DE 1997 - 3 ANIVERSARIO

18 DE JULIO DE 1996 - 2 ANIVERSARIO

PALABRAS PRONUNCIADAS POR MEMORIA ACTIVA - 13 aniversario

La palabra "RE" no es sólo una nota musical, se utiliza vulgarmente como prefijo para enfatizar una situación que nos atañe.
Una, no demasiado extendida, de fuerte resonancia humanista, dice: "La vida es el arte del re encuentro" En este caso, no nos referimos a ella; menos aún pensando en una sonata en re menor. Para nada. Desgraciadamente, para nada.
Estamos aquí, en una geografía que nos resultó familiar por más
de 11 años, para re inaugurar la escultura de Mirta Kupferminc, encargada por Memoria Activa para exigir justicia. La humedad del suelo y manos vandálicas deterioraron seriamente esta obra de arte.
Hoy, ante todos ustedes, a casi 13 años de la tragedia, la reinstalamos. Más allá de los deterioros subsanables, la mayor, más intensa, más dramática e injustificable agresión es haberse burlado, día a día, año tras año, de su silencioso alarido simbólico, en nombre de cada una de las ochenta y cinco personas asesinadas.
A quienes no les llegó ese alarido, quienes enmascararon, quienes fueron cómplices directos, indirectos y pasivos. A quienes les importó un carajo, pese a su educación universitaria. A pesar del uso de corbatas de seda italiana, que disimulan el nudo que tienen en la tienda del cerebelo, espacio abierto a las transacciones más miserables.
¿A quienes nos referimos? Veamos una aproximación posible. Por cierto, cada cual puede elegir la suya y anteponerle un "re" a la calificación pública que se le ocurra.
Necesitamos 85 vocablos para que todos juntos compongan un coral que, quizás, un millón de personas, en este 13 Aniversario, le dediquen desde su lugar de origen, en cualquier sitio del país, al cardumen de responsables en la Argentina de la impunidad llamada AMIA.
Memoria Activa, desde el comienzo de su gestión, le puso nombre y apellido a los responsables en nuestro país y posteriormente denunció las inconcebibles irregularidades jurídicas ante la OEA.
Menem, Corach, Ruckauf: Anzorregui, Galeano, Beraja encabezaron el re-parto.
Perdón por las malas palabras. No es nuestra intención contagiar
patologías severas al pronunciar estos nombres. Encima, con el precio actual de los antibióticos.
Incluimos asimismo a quienes a partir de estrategias diseñadas por estos ilustres pensadores argentinos y sus acólitos en cualquiera de los poderes de la Republica, permitieron con su accionar llegar a esta desesperanzada y casi irreversible realidad. No más ni menos que una red mafiosa, capaz, con su poder y demagogia de seducir y re-orientar las exigencias de justicia a callejones sin salida.
Canciller:Di Tella, Kirszenbaum, Nercellas.
Una cultura ilustrada en nuestro país hace varias décadas. La ética desapareció de los diccionarios castellano-argentino entre quienes detentaban estos poderes oficiales y comunitarios. Nercellas, abogada de Beraja, sigue. Hace varios días, un grupo de jóvenes que viven la justicia como valor y compromiso, están elaborando su propio listado de personas que no invitarían a apagar las velas en homenaje a los muertos de la AMIA; sería muy bueno
escucharlos. A propósito, cuando Corach, Beraja, Kirzenbaum se ponen la Kipá ¿no les da vergüenza?
Otra vez, en estos días en torno al 18, volveremos a asistir a discursos, entrevistas, muestras y expresiones que parecen revelar un compromiso cierto.
Cada año sucede más de lo mismo.
Cada año es una extensión trágica de las resonancias del atentado, para reactivar la memoria, en el mejor de los casos y al mismo tiempo para enmascarar la desidia con expresiones tan ridículas como ;" Vamos a llegar hasta las últimas consecuencias."
Cada año el 'gobierno de turno a través de sus voceros, hará público un avance en la investigación. A partir del 19 de Julio, las cosas volverán al camino ya trazado.
Es muy cierto que el gobierno de Kirchner ha hecho mucho más que todos los anteriores gobiernos, en tomo a los derechos humanos. Los ha restablecido, les ha dado vigencia.
Pero el "mucho más" en la causa AMIA no ha permitido ni siquiera acercarse a los responsables de la conexión local. Esta es la única forma de individualizar jurídicamente a los responsables directos, sean de Irán, como creemos, de Siria o de donde fuera.
Esperar que Irán colabore en los reclamos es pura ficción. Las evaluaciones políticas tienen importancia, pero son distintos a las pruebas jurídicas. Funcionan por carriles muy distintos.
En nuestro propio país teníamos a disposición las claves para orientar a la justicia. El plan siniestro menemista fue descartarlas e inventar una historia oficial.
Así llegamos a una situación del mundo del revés. Los acusados quedaron en libertad. Los acusadores están incriminados. El único avance jurídico fue desarmar la historia oficial.
Algunos de los responsables directos de esa manifiesta y probada complicidad para que nada cierto se supiera, aparecieron en una foto reciente de un congreso partidista en Potrero de Funes.
Entre ellos se elegirá un candidato a presidente. Los Soprano son Disneylandia al lado de estos pro-hombres.
- A casi 13 años del atentado, volvemos a grabarnos con una gubia en nuestro corazón, que "Para la tradición judía la pérdida de tiempo en hacer justicia, es un delito"
- A casi 13 años del atentado, este monstruoso delito está próximo a extinguirse. La causa AMIA, más allá del 18, cada vez interesa menos. Ni siquiera ya sabemos si es política de Estado intentar algo serio.
- A casi 13 años del atentado, una política inteligente y maldita se esta desarrollando: cambiemos algunas cosas para que todo siga igual.
El gatopardismo ha hecho escuela. Más aún. Ha sido superado, adaptándolos a nuestro tiempo, a la Argentina individualista e hipócrita. En nuestra comunidad, la forma de elecciones en las instituciones centrales los protege de cualquier cambio que entienda la representación como valor.
- A casi 13 años del atentado ¿Qué pasó? ¿Qué hicimos? ¿Qué no hicimos para que todo siga igual?
- A casi 13 años del atentado, 675 semanas de lucha desigual de Memoria Activa, hasta ahora ganó Beraja.
- A casi 13 años del atentado reinauguramos esta escultura en nombre de cada uno de los ochenta y cinco personas asesinadas, para alterar ese resultado.

 


 

DISCURSO DE MEMORIA ACTIVA EN EL 12 ANIVERSARIO DE LA MASACRE EN AMIA – 1994-2006 – PLAZA LAVALLE

Tengo tristezas.
Tengo la tristeza de venir acá cada año y saber que desde que llego sólo tengo ganas de irme, de escapar, de huir del pasado, de los escombros y de la muerte.

Tenemos hipótesis. Hipótesis de cómo y por qué ocurrió el atentado. De cómo y por que comenzó el encubrimiento.

Tenemos certezas. La primera: un coche bomba voló, el 18 de julio de 1994 a las 9:53, el edificio de la AMIA. Y junto con la maldita bomba volaron los sueños y los futuros de mucha gente. De mi gente, de mi familia.

Tengo tristezas.
Tengo la tristeza cuando trato de imaginar toda esa vida que no pudo ser. Y me pregunto por qué. ¿Qué paso? ¿Qué pasó conmigo en estos 12 años? ¿Qué pasó con nosotros? ¿Que pasó en tantos años?
La tristeza de esa foto que uno mira una y otra vez y trata de buscar un secreto, una palabra, una frase de despedida. La tristeza de la mirada en la foto. Cuando miro las fotos siempre encuentro una mirada de tristeza y después me doy cuenta de que seguramente es la mía. Mi tristeza. Mi mirada de tristeza al ver la foto.

Tenemos hipótesis.
El gobierno de Menem sabía que ocurriría un atentado. La SIDE sabía. La policía sabía.
Posiblemente algún agente encubierto estaba involucrado.
Sabían que iba a ocurrir. Los seguían. Los fotografiaron. Les pincharon los teléfonos.
Y finalmente el sábado 16 de julio la traffic se les perdió. Salió del estacionamiento y se les escapó.
La buscaron con helicópteros por la noche. Buscaron en los techos por la noche.

Tenemos certezas: un coche bomba cargado de explosivos con una persona que lo manejaba voló la AMIA. El conductor se inmoló.
Estas prácticas son comunes en grupos terroristas de medio oriente.

Tengo tristezas.
La tristeza del abrazo que no se va a dar nunca.
La tristeza de los besos perdidos. Esos besos que uno nunca termina de saber a qué parte del infinito llegan. Los besos que no pudimos dar. Los que no pudimos recibir. Esos besos que nos quedaron volando en el aire para siempre.
La tristeza de esos hijos que no tuvimos.
El tiempo. El tiempo que no nos pudimos regalar.

Tenemos certezas.
Menem había cancelado un gran negocio con Irán. Negocios relacionados con la venta de uranio enriquecido. Menem había visitado Israel. Menem había cancelado la entrega del misil cóndor a Siria. Menem estaba alineado con Estados Unidos.
Menem mandó a las tropas argentinas a la guerra del Golfo.
Por lo tanto Menem sabía que nuestro país era un blanco probable.
Menem debió habernos protegido.

Tengo Tristezas. Cómo se contabilizan las tristezas.
¿Cuál es la mayor tristeza? ¿La nuestra de los que estamos vivos o la de los muertos?
Cargo con mi tristeza y con la tristeza del que no está.
Lo miro a Jorge y pienso en Agustín. La veo a Adri y pienso en Noemí. La miro a Sofía y pienso en Andrea. Pienso en María. Pienso en Humberto. Pienso en Salo. Pienso en Andrés. Pienso en muchos. Pienso en Sebastián. Pienso en sus 5 años Y la verdad es que no puedo pensar en Sebastián. Es demasiado terrible pensar en Sebastián.

Tenemos hipótesis.
Se les escapó la traffic. Habían metido la pata. La AMIA había volado y había que tapar. Había que esconder que alguien o alguienes lo sabían o tal vez había que esconder algo que va más allá de nuestra lógica y nuestras hipótesis.
Entonces empezaron a armar el encubrimiento.

Tenemos certezas. Desde hace doce años que tenemos la certeza de que esta masacre se encubrió.
El gobierno menemista necesitaba terminar el tema y no existió mejor ayuda que de los dirigentes de la comunidad judía.

Tengo tristezas.
Y no siempre es tristeza por la ausencia del otro, a veces es tristeza por el otro, por lo que el otro no pudo tener o vivir. Lo que el otro, el que está muerto, se perdió.

Tenemos hipótesis.
Todos queríamos respuestas. El gobierno necesitaba dar respuestas. Entonces se empieza a armar la trama del encubrimiento, que consiste en pagarle a Telleldín para que mienta culpando a los policías. ¿Quién iba a dudar de la culpabilidad de la corrupta maldita policía de Duhalde?
La mentira oficial empieza a rodar.
Entonces qué pasó. Riva Aramayo, con el acuerdo de Galeano, visita a Telleldín en la cárcel. Mientras tanto, tal vez Corach caminaba por el country Highland Park con su buen amigo Rubén Beraja, construyendo su alianza. Su otro amigo, un tal Domingo, le retribuiría con algunos favores.
Todo era creíble. Era fácil. Comenzaba a actuar la gran cofradía.
Quién no le iba a creer a Beraja, a él que era el principal auspiciante de una querella unificada, al salvador de la comunidad judía si junto a él estaban nada más ni nada menos que la AMIA y los familiares.
De esta manera el gobierno encuentra el aliado indispensable para cerrar la mentira.

Tenemos certezas.
Pudieron encubrir porque tenían y todavía tienen las espaldas muy anchas.
En estos días hay reuniones entre amigos. Beraja, Galeano, Mullen, Barbaccia, Nercellas y Downievsky se encuentran y traman cómo zafar. Todo esto bajo el abrazo de una querella unificada, que aún no está satisfecha con su fracaso.

Tengo la tristeza del olvido. Me da miedo olvidar su cara y sin embargo se me desdibuja. Ya no recuerdo el timbre de su voz y lo que es peor ya no puedo acordarme de lo maravilloso que se sentían sus abrazos. Ya no me acuerdo de cómo era tenerlo. No me acuerdo de cómo era sentirlo. Mi piel no lo recuerda. Nunca, nunca imaginé que uno podía olvidar la sensación del abrazo.

Tenemos hipótesis.
Necesitaban de algunos títeres para terminar el tema. Los negocios eran más importantes que la justicia y la verdad. Entonces usaron a Galeano. Nadie puede pensar que Galeano puede ser el cerebro de este plan macabro, pero fueron tan hábiles que hasta le hicieron creer que él lo pensó.

Tenemos certezas. Tenemos la certeza de que estos personajes son delincuentes. Durante años denunciamos uno por uno a todos.
Y no nos equivocamos. El tribunal oral federal nos dio la razón.
El veedor internacional de la OEA nos dio la razón.
El Tribunal de Casación nos dio la razón.
Intentaron que pareciéramos locos. Pero no estamos locos. Nada es casual. No por nada nos prohibieron hablar en Pasteur mañana. No quisieron que digamos nuestras certezas. Porque son cómplices del encubrimiento.
Siempre nos dijeron que los trapitos sucios se lavaban en casa. ¿Cuál casa? Nos volaron la casa.

Tengo tristezas. Tengo la tristeza de tantos años sobre mis espaldas.
Tengo la tristeza de conocer cada una de las baldosas de esta plaza. Tengo la tristeza de las mañanas de lluvia. De esos lunes de frío en que sólo quería quedarme en la cama.
Tengo la tristeza de saber que estos 12 años de injusticia cuentan como 24. Porque caminaron para atrás. Porque hicieron todo lo posible para ir para atrás y casi lo lograron.

Tenemos hipótesis. Tenemos la hipótesis de que a Galeano y a sus fiscales y a sus secretarios los usaron. Y que ellos felices, se dejaron usar, porque pensaron que eran Gardel. Porque hacían y deshacían a su antojo, porque sentían que el mundo se les arrodillaba a sus pies.

Tenemos la certeza de que muchos se arrodillaron a sus pies.

Tenemos hipótesis. Siguen operando. Están zurciendo la segunda mentira. Así como nos quisieron callar y cerrar la causa AMIA con los policías, hoy nos quieren callar entregando a Anzorreguy, Galeano y Beraja, que se caen solos.
Pero no nos van a callar. Queremos a las cabezas del encubrimiento. Queremos a Menem y a Corach. Es responsabilidad del juez Lijo llegar a todos los encubridores. Queremos a los autores materiales e intelectuales de la masacre de la AMIA. Es responsabilidad del juez Canicoba Corral esclarecer la masacre de la AMIA.
Es responsabilidad del gobierno de Kirchner terminar con la impunidad en la causa AMIA.

Tengo la tristeza de que me vendieron, me engañaron, me burlaron, me amenazaron.
Tengo la hipótesis de que lo hicieron por negocios y poder.
Tengo la certeza que la mentira y la impunidad no duran para siempre.
Qué bronca que las tristezas y las certezas se funden en el dolor.
Qué tristeza no tener certezas de quién los mató.
Qué tristeza no tener certezas de por qué los mataron.
Qué tristeza no tener la certeza de que algún día los veremos pagando por lo que hicieron.
Qué tristeza construir un futuro sobre un crimen impune.
Qué tristeza tener la certeza de que siento tanto dolor.

Siguen pasando los gobiernos y hoy, doce años después, estamos igual que el primer día. Todos juntos, parados aquí, exigiendo justicia.


DISCURSO DE MEMORIA ACTIVA EN EL 11 ANIVERSARIO DE LA MASACRE EN AMIA – 17 DE julio de 2005
‘’En qué hondonada esconderé mi alma para que no vea tu ausencia, que como un sol terrible, sin ocaso, brilla definitiva y despiadada.”
Así comienza un poema de Borges sobre la ausencia. Y así, con la terrible ausencia del ser amado, comienzan todos los días de nuestras vidas desde el 18 de julio de 1994.

Ese día, a las 9.53 de la mañana, en el centro mismo de la Ciudad de Buenos Aires, terroristas asesinos volaron el edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina, AMIA, provocando la muerte de 85 personas. Entre ellos Andrés, el papá de mis hijas ; Noemí, hermana de Adriana y Quique; Agustín, hijo de Norma y Jorge; Andrea, hija de Sofía; Dora, esposa de Salo; Sebastián, hijo de Rosa; Abraham, esposo de Aída; Marisa, hija de Carlos. La bomba dejo más de 300 heridos y sobrevivientes como Norma, Humberto, Anita, Ana María, Silvina, Tamara, Alejandro, Luisa, Daniel. Innumerables familias destruidas.

Dos años antes, el 17 de marzo de 1992, un atentado de similares características había volado la Embajada de Israel en nuestro país, dejando un número hasta hoy indeterminado de muertos y heridos.
Ninguna investigación llevó a cabo la Corte Suprema de Justicia menemista para encontrar a los culpables y nada se hizo para prevenir futuras masacres.

El 18 de julio a las 9.53 de la mañana nuestras vidas se partieron al medio.
La bomba explotó en Pasteur 633, y al mismo tiempo explotó en el corazón de cada uno de nosotros: los hijos de los muertos, los padres, los esposos, los hermanos, los amigos.
Entonces nos dimos cuenta de que estábamos solos, y comenzamos a hacer lo que nadie haría por nosotros, por nuestros muertos y por nuestras familias: elegimos pararnos en esta vereda y no resignarnos, agrupándonos en Memoria Activa.

Y conforme pasaban los días, las semanas y los años, y el shofar seguía retumbando cada lunes dentro de nuestras cabezas, al igual que la bomba, la vereda se fue ensanchando a nuestros pies, muchas veces sin darnos cuenta.

Y entonces caminamos por los Tribunales, por la Ciudad De Buenos Aires, por Córdoba, por Paraná, por Mendoza, por Bahía Blanca, por Rosario, por La Plata, por Ushuaia, siempre desde esta misma vereda.

Y después caminamos por Barcelona, por Uruguay, por México, por Washington, siempre desde esta misma vereda.

¿Qué tiene esta vereda para atraparnos de este modo?.
Tiene un camino que se llama búsqueda de verdad.
Tiene un compromiso que se llama justicia.
Tiene un hombro que se llama contención.
Tiene una luz que se llama solidaridad.
Podríamos decir que tiene vida propia, porque muchos corazones laten dentro de ella.

Llevamos 11 años enfrentándonos a asesinos sin nombre, a vivir con la vulnerabilidad que trae la falta de seguridad.

Activemos la memoria.

La causa AMIA no tiene un solo preso real, y de acuerdo a la sentencia del Tribunal Oral Federal Nº 3 los únicos culpables que conocemos pertenecen o pertenecieron a los tres Poderes del Estado argentino.

El Poder Ejecutivo con presidentes como Menem, Duhalde o De La Rúa; con ministros como Ruckauf, Corach, Storani, Cavallo; con Secretarios de Estado como Anzorregui y Antonietti.

El Poder Judicial con jueces como Galeano, Riva Aramayo, Bonadío, Canicoba Corral; con secretarios como De Gamas, Velazco, Spina; con fiscales como Mullen y Barbaccia.

El Poder Legislativo con una comisión bicameral con integrantes como Soria, Cruchaga, Stubrin.

A partir de la sentencia del Tribunal Oral y el dictamen del veedor de la OEA Dr. Grossman, ya no caben dudas de que fue el mismo Estado el que tejió los hilos de la impunidad para quedar libre de culpa y cargo y para que jamás lleguemos a la verdad.

Tras esta sentencia lo que empieza a caer es la mentira y la inmoralidad que caracterizaron la instrucción de la causa AMIA.

Activemos la memoria.

Desde esta vereda de MEMORIA ACTIVA obtuvimos que el Juez Galeano fuese separado de la causa AMIA y posteriormente juzgado por el Consejo de la Magistratura que hizo lugar al pedido de juicio político, hoy en trámite ante el Jury de Enjuiciamiento.
Ya nadie de buena fe puede tener dudas de la enorme cantidad de irregularidades que el futuro ex juez Juan José Galeano cometió en la instrucción de la Causa AMIA, uno de los responsables de que nunca sepamos la verdad.

Desde la vereda de enfrente las querellas unificadas de AMIA y DAIA fueron y son cómplices del Juez Galeano. Apoyaron la vergonzosa instrucción porque eran parte de ella, elaboraban conjuntamente la estrategia, diseñaban las acciones y decidían con el Juez qué se hacía y qué no se hacía. Negociaron con los abogados de Telleldín. Se opusieron a la declaración de los agentes de la SIDE en el Juicio Oral, luego abandonaron el Juicio Oral por la separación de los fiscales, apelaron la sentencia, y más tarde, desfachatadamente fueron testigos de la defensa de Galeano ante el Jury de Enjuiciamiento.

Desde la vereda de enfrente se empeñaron en que no se supiera la verdad, y hoy el Presidente de la DAIA Jorge Kirszenbaum en relación al Decreto Presidencial dice que no estamos poniendo el eje donde lo debemos poner. Comprendemos su preocupación, porque que quede claro: nuestro eje es cárcel a los asesinos, cómplices y encubridores.

Luis Grinwald, actual Presidente de la AMIA se atreve a decir: “No todo lo que hicieron los dirigentes está mal o bien”. “No todo lo que hizo Galeano está bien o mal”. “Tenemos que dejar de culpar a los gobiernos anteriores”.
No Sr. Grinwald. La culpa es de los gobiernos, de sus funcionarios, y es de los dirigentes que por intereses personales son culpables de que no se sepa la verdad. Desde Memoria Activa los señalaremos y no cejaremos en la lucha contra todos los culpables.

Desde esta vereda es legítimo preguntarnos cuáles son las razones por las que, a 11 años del ataque, los dirigentes de las instituciones judías y el actual Juez de la causa Rodolfo Canicoba Corral, salen corporativamente a defender la actuación de Galeano.
¿Qué defienden? ¿Qué pactos y acuerdos están honrando?

¿Qué es lo que logró averiguar Galeano?
Que hubo un atentado.
Que ocurrió en Pasteur 633.
Que murieron personas, ya que no supo establecer el número correcto de víctimas. 86, 85, más o menos.
Que hubo una Trafic.
Que se utilizo amonal.
Que hubo terroristas internacionales.

Todos estas brillantes conclusiones las conocimos a los pocos días y nos caímos de espaldas.

Nosotros nos paramos frente a las tumbas de nuestros muertos y nos preguntamos: ¿de qué logros están hablando?

La realidad es que después de 11 años no hay un solo detenido por la masacre de la AMIA.
La realidad es que después de 11 años no tenemos ABSOLUTAMENTE NADA.
Éste es el logro de Galeano.

Activemos la memoria.

Desde la vereda de enfrente la SIDE, la Policía Federal y la maldita policía de la Provincia de Buenos Aires y la División de Investigación Antiterrorista de Palacios, no protegieron, no investigaron, destruyeron pruebas, sembraron pistas falsas, mintieron, ocultaron y siguen ocultando, convirtiéndose en encubridores de la Masacre de la AMIA.
Desde la vereda de enfrente los ex Presidentes Duhalde y de la Rúa, continuaron sosteniendo la impunidad.
Desde la vereda de enfrente el ex Presidente Carlos Menem negoció las vidas de nuestro familiares y amigos. Máximo responsable de la impunidad.

Los familiares llevamos 11 años condenados, postergando nuestras vidas en pos de desenmascarar una justicia corrupta, adicta al poder.
No sólo soportamos la muerte, soportamos también la impunidad.
Nos arrancaron a nuestros familiares y nos robaron la posibilidad de un futuro para nuestros hijos.

Era el Estado el responsable de brindarnos protección y a cambio de eso conocimos la muerte.
Era la justicia la encargada de llegar a la verdad y a cambio de eso sus funcionarios se dedicaron a armar una causa en connivencia con los gobiernos de turno, para ocultar pactos, negociados, promesas, tapar lealtades y entregar a la sociedad una historia oficial que conforme y calle toda exigencia de justicia.

La impunidad que ha reinado en nuestro país ha sido ni más ni menos que una política de estado.

El Presidente Néstor Kirchner reconoció la responsabilidad del Estado argentino mediante el decreto 812 del 12 de Julio de 2005, responsabilidad que había sido admitida por los representantes del gobierno argentino ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, en marzo de este año, con motivo de la denuncia que hiciera MEMORIA ACTIVA junto al CELS y al CEJIL en el año 1999.

Este reconocimiento de las violaciones de los derechos humanos por parte del Estado es, según la Comisión Interamericana de DDHH de la OEA, un hecho histórico: es la primera vez que un Estado americano produce tal reconocimiento.

El Estado argentino es responsable de no haber brindado prevención a sus ciudadanos.
El Estado argentino es responsable de no haber impartido justicia.

El gobierno del Presidente Kirchner ha tomado decisiones que debemos señalar: autorizó la declaración en el juicio oral de los agentes de la SIDE, lo que permitió confirmar la mentira de la historia oficial; no aceptó la renuncia de Galeano, hecho que permite hoy su Juicio político, y hoy reconoce la responsabilidad de la Nación.

Pero toda nuestra lucha por un futuro mejor no habrá servido de nada si el Estado argentino, a través del Gobierno de Kirchner, no concreta en los próximos meses todos los compromisos que asumió ante la OEA.

Como ciudadanos nos da bronca y duele haber tenido que llegar a la instancia de denunciar al Estado argentino ante un Tribunal Internacional, pero no tuvimos opción. Y ojalá esta acción allane el camino de todos los que luchan contra la impunidad.

La bomba fue devastadora en nuestras vidas. Nada nos fue fácil a partir de ese momento.
Los terroristas asesinaron a nuestros familiares y frente a nosotros aparecieron otros enemigos más que poderosos, la impunidad y el poder de adentro y de afuera.
Y nos atacaron con todas las armas que pudieron. Pero seguimos luchando. Nuestros enemigos no contaban con que este pedacito de vereda tan chiquito pudiera darnos tanto.

11 años después, desde este pedacito de vereda que hemos elegido, seguimos repudiando la corrupción, impunidad, mentira, entrega, complicidad, encubrimiento.
Desde MEMORIA ACTIVA seguimos y seguiremos repudiando a todos los asesinos y sus cómplices.

Es por esto que decimos que:

El día que para los gobiernos valga más la vida de la gente que su propio poder, Será Justicia.
El día que los ciudadanos argentinos dejemos de pagar sueldos de funcionarios corruptos e irresponsables, Será Justicia.
El día que no haya jueces en ninguna servilleta . Será Justicia.
El día que los funcionarios menemistas que encontraron asilo en cargos públicos en las provincias del país sean juzgados y destituidos. Será Justicia.
El día que la SIDE no maneje fondos reservados que puedan ser utilizados inescrupulosamente, Será Justicia.
El día que los organismos de seguridad se dediquen a brindar seguridad. Será Justicia.
El día que los barriles de cemento desaparezcan de las puertas de las instituciones judías, Será Justicia.
El día que contemos con grupos especializados en catástrofes que salven vidas y preserven pruebas para que no se repitan AMIA y Cromagnon, Será Justicia.
El día que la comunidad judía juzgue a los dirigentes que desde Beraja hasta acá nos traicionaron y vendieron, Será Justicia.
El día que los encubridores y cómplices sean juzgados y condenados, Será Justicia
El día que los autores materiales e intelectuales de la masacre de la AMIA sean juzgados y condenados, Será Justicia.


 

Hoy, 17 de Julio del año 2004, a 10 años de la masacre en la AMIA, estamos nuevamente aquí. Han pasado 520 semanas del asesinato, 3650 días del crimen, y MEMORIA ACTIVA dice presente.
Como en cada aniversario, nos juntamos y recordamos a nuestra gente, a nuestros hijos que ya no veremos, a nuestros padres que ya no están, a nuestros maridos y esposas que nos arrancaron, a nuestros abuelos y abuelas que ya no nos acompañan, a nuestros hermanos, a nuestros amigos muertos. Los recordamos entre todos, igual que cada día cada uno de nosotros los pensamos en soledad.
Pasaron diez años y es tan difícil hacer una retrospectiva de lo que nos ha sucedido desde entonces, a nosotros como personas y a nosotros como país.
A todos nosotros nos cuesta reconocernos en aquellos que fuimos hace diez años, el 18 de julio de 1994 a la mañana, cuando salimos corriendo hacia la AMIA en busca de un milagro.
Hasta las 9.52 de aquel 18 de julio ellos estaban vivos. Un minuto después los asesinaron, y a nosotros nos arrancaron un pedazo de vida. Tuvimos que salir a la calle a exigir justicia para nuestros muertos. Tuvimos que aprender, sin escuela y sin deseo, a lidiar con el enemigo. Entendimos que tal como lo hicieron las Madres, las Abuelas y tantos otros, debíamos unirnos para enfrentar la impunidad.
10, 10 años en los que transitamos desde la incredulidad a la esperanza, que lamentablemente duró muy poco. Enseguida nos dimos cuenta de que quedamos desamparados ante la complicidad del Estado argentino que hizo lo imposible por encubrir este crimen.
10, 10 años en los que quedamos desamparados por los dirigentes de la Comunidad Judía que, lejos de representarnos, lucraron con la vida de nuestros muertos y aún hoy nos siguen avergonzando.
10, 10 años en los que quedamos inmersos en la más absoluta impunidad. La impunidad no es una definición abstracta, está construida por personas, por aquellas personas con poder que llevan adelante un ejercicio ilegal de sus funciones.
10, 10 años denunciando las tramas de esta constante en nuestro país que es la impunidad.
10, 10 años de muertes que se sumaron a otras muertes en las calles, los puentes, las plazas de nuestro país, todas ellas resumidas en la mirada penetrante de José Luis Cabezas.
10, 10 años señalando a los cómplices con nombre y apellido.
10, 10 años denunciando al ex juez de la causa Juan José Galeano, responsable de que nuestros muertos no tengan justicia. Este juez no sólo fue separado de la causa AMIA a instancias de MEMORIA ACTIVA, sino que hoy está siendo sometido a juicio político.

10, 10 años denunciando a los fiscales Mullen y Barbaccia por cómplices del desastre de la instrucción, no sólo demostraron no estar a la altura de la función que debían cumplir, sino que además, trabajaron codo a codo con el Juez amparando el encubrimiento y las mentiras. Hoy José Barbaccia es candidato a Juez Federal y aún su candidatura increíblemente no ha sido impugnada por la Justicia. No nos sorprendería que siga el camino del ex fiscal Eamon Mullen y renuncie para escapar de un Jury de enjuiciamiento. Es claro que por algo le temen a la justicia. Exigimos que rindan cuentas ante la justicia.
10, 10 años en los que denunciamos a la SIDE de Hugo Anzorregui, que ocultó información previa y posterior, artífice y responsable del encubrimiento. Exigimos que rinda cuentas ante la Justicia.
10, 10 años en los que denunciamos a la Policía Federal y a la maldita Policía de la Provincia de Buenos Aires, que no protegieron, no investigaron, destruyeron pruebas, sembraron pistas falsas, mintieron y callaron. Que nos mostraron de manera emblemática en la figura de Ribelli y sus secuaces una de las peores caras de la corrupción argentina. Exigimos que rindan cuentas ante la Justicia.

10, 10 años en los que denunciamos a la División de investigación antiterrorista DUIA creada por Menem, que trabajó desde el inicio de la causa con Galeano para construir la historia oficial. Esa unidad estaba dirigida por el comisario Palacios, hoy destituido. Exigimos que rinda cuentas ante la Justicia.

10, 10 años en los que denunciamos a Carlos Soria, ex jefe de la SIDE, ex presidente de la Comisión Bicameral de seguimiento a la investigación de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA. Quien avaló todo el accionar del juzgado, cajoneando toda la información y las denuncias que podrían haber esclarecido algo de estos crímenes. Exigimos que rinda cuentas ante la Justicia.

10, 10 años en los que denunciamos a los dirigentes de la DAIA: Beraja, Hercman, Kirschenbaum y Tóker por construir y avalar las mentiras de la causa AMIA. Acérrimos defensores de Galeano y los fiscales, de Palacios y de Menem. Dirigentes que se dicen representantes políticos de la comunidad judía, sin embargo los judíos no los votamos. Dirigentes que se dicen representantes y que no pueden mostrarse frente a la comunidad judía por temor a que los abucheen. A quién representan los que necesitan sostener a una abogada como la Dra. Marta Nercellas quien debiera ser juzgada por las irregularidades que cometió durante la instrucción.
A quién representan los únicos que defendieron el secreto de Estado oponiéndose a la apertura de los archivos de las fuerzas de seguridad, los únicos que se opusieron a que declaren los agentes de la SIDE, para que nunca se sepa la verdad. Los mismos que acusaron a MEMORIA ACTIVA de “traidora a la patria” por denunciar la complicidad del Estado Argentino llevando la causa ante la Comisión Internacional de Derechos Humanos de la OEA. Exigimos que rindan cuentas.

10, 10 años en los que denunciamos a Carlos Corach por cómplice del encubrimiento y la impunidad. Exigimos que rinda cuentas ante la Justicia.

10, 10 años en los que denunciamos a Carlos Ruckauf, Ministro del Interior en el momento del atentado, quien consintió la impunidad, el encubrimiento y las complicidades de todas las fuerzas de seguridad a su cargo. Responsable directo, por acción u omisión, de que el atentado tuviera lugar. Ese señor con las manos manchadas de sangre hoy ocupa una banca en la Cámara de Diputados de la Nación. Exigimos que rinda cuentas ante la Justicia.

10, 10 años en los que denunciamos a los miembros menemistas de la Corte Suprema de Justicia por gravísimas irregularidades en la “no causa” del atentado a la Embajada de Israel, posibilitando en gran medida el segundo atentado. Hoy se fueron casi todos, renunciados o expulsados, acusados por los delitos cometidos. Exigimos que rinda cuentas ante la Justicia.

10, 10 años en los que denunciamos al ex Presidente Fernando De la Rúa, quien en su corta y vergonzosa gestión fue continuador de la construcción de la impunidad; y a sus ministros Storani y Gil Lavedra que amenazaron a miembros de Memoria Activa. Exigimos que rindan cuentas ante la Justicia.


10, 10 años en los que denunciamos al ex Presidente Eduardo Duhalde, responsable de la maldita policía, continuador de la impunidad, quien hoy se autodetermina (sin el apoyo del voto popular) articulador central de nuestro destino. Exigimos que rinda cuentas ante la Justicia.

10, 10 años en los que denunciamos al prófugo de la Justicia Argentina, el ex Presidente Carlos Menem, responsable de consentir la impunidad, la impericia y la ineptitud en la causa AMIA. Máximo responsable de que se haya perdido la posibilidad de conocer la verdad y que se haga justicia. Posible responsable de acuerdos y pactos que permitieron que el atentado tuviera lugar y quedara impune. Exigimos que rinda cuentas ante la Justicia.

10, 10 años en los que hemos dicho que es responsabilidad del Estado nacional proteger a sus ciudadanos y que se haga justicia.
El gobierno de Menem ignoró los avisos, no previno, permitió y no le importó el asesinato de 85 personas. Ese mismo gobierno y los sucesivos de De la Rúa y Duhalde hicieron todo lo posible para que nunca se llegara a la verdad.
En función de su propia ineptitud y desidia, en función de sus negociados y sus compromisos políticos, hicieron la investigación más vergonzosa e impune posible. Con tal fin le pagaron 400.000 dólares al último poseedor del motor que explotó en la AMIA, Carlos Telleldín. Con la participación de Galeano, de la Sala Patria de la SIDE de Anzorregui, con el conocimiento de los fiscales, con el abierto apoyo del ex presidente de la DAIA Rubén Beraja y el entonces abogado de la AMIA Luis Dobnievsky, se ocuparon de inventar una historia oficial “abrochada con moño” para callarnos y dar un cierre definitivo al crimen de la AMIA.
Pagarle a un imputado es un delito y nada, NADA justifica este delito.
Nosotros no aceptaremos para cerrar la masacre de la AMIA culpables por culpables, queremos la verdad y la justicia.

10, 10 años realizando el necesario ejercicio de la memoria activa, para que el tema AMIA no muera, para que la causa AMIA no se cierre.
Seguramente muchas de nuestras denuncias no tendrán consecuencias reales, sin embargo debemos seguir haciéndolas.
Es por eso que después de 10 años les seguimos contando a los jóvenes qué pasó en la causa AMIA, es por eso que después de 10 años les seguimos contando a los padres para que le cuenten a sus hijos que pasó en la causa AMIA, es por eso que después de 10 años les seguimos contando a los abuelos para que les cuenten a sus nietos que pasó en la causa AMIA. Es por eso que después de 10 años les seguimos contando a los maestros para que les cuenten a sus alumnos que pasó en la causa AMIA.
Por que en esta construcción conjunta de la memoria colectiva consolidaremos una red que continuará la lucha contra la impunidad.
Después de estos 10 años se puede decir que hay logros??
La respuesta es: NO!!!
Pero, sin embargo, algunos hechos son contundentes:

10 años y se descubrió el encubrimiento y la mentira
10 años y Galeano, Mullen, y Barbaccia no están más en la Causa AMIA
10 años y es pública la historia de Beraja
10 años y algunos de los habitantes de este edificio de la Suprema son otros
10 años y todos, todos saben quien es, qué hizo y que no hizo el prófugo de la justicia MENEM.

10 años después queda a la Comunidad Judía limpiar sus Instituciones de aquellos que aún están, que no nos representan y que nos avergüenzan.
10 años después queda al Estado mucha tarea por realizar.
10 años después no sabemos cuál será el veredicto de los jueces en este juicio oral, pero sí sabemos que este juicio, que pese a nuestro pedidos y protestas se ocultó a la gente al no permitir su televización, ha dejado muchas enseñanzas de lo que se debe y de lo que no se debe hacer.
10 años después seguimos indefensos frente a un tercer atentado, la mayoría de los horrores que sufrimos pueden repetirse.
10 años después es hora de tener fronteras seguras.
10 años después es hora de que aprendamos del horror, es hora de que cuidemos a nuestros hijos.

10 años después es necesario que el Estado y la Justicia se hagan cargo.
10 años después el Juez Canicoba Corral debe hacerse cargo, tiene la responsabilidad de dar respuestas, seguimos exigiendo que todos los culpables: autores intelectuales, ejecutores, cómplices y encubridores sean juzgados y condenados.
10 años después tienen ahora, Gobierno y Justicia, la ardua tarea de castigar cada uno de los delitos cometidos por los artífices necesarios del encubrimiento durante estos diez años.
10 años después deben juzgarse a los responsables del manejo fraudulento de millones de dólares en nombre de la causa AMIA.
10 años después deben encontrarse y abrirse los archivos faltantes del Estado, donde están los archivos del POC, de la Federal y de la Sala Patria, exigimos su aparición y apertura.
10 años después el Estado tiene pendiente llegar a la verdad.
10 años después el Estado debe hacerse cargo de la seguridad de los ciudadanos, y esto se vislumbrará, entre otras cosas, el día que saquen los barriles de cemento de las cárceles judías donde los terroristas y los sucesivos gobiernos nos fueron encerrando. Es mentira que los pilotes de cemento son sinónimos de seguridad.

Nada va a paliar el dolor que hemos sufrido durante estos diez años por la pérdida de nuestros familiares. Durante estos diez años hemos revivido una y otra vez aquel lunes por la mañana, cuando a las 9 y 53 la bomba voló en pedazos el edificio de la AMIA. Cuando la bomba hizo volar en pedazos a nuestros seres queridos, cuando la bomba voló en pedazos sus futuros y los sueños compartidos.
Han pasado diez años. Diez años que nos enseñaron lo peor y lo mejor de la vida.
Diez años que nos mostraron como un atentado antijudío le importa a pocos.
Diez años que nos enfrentaron casi en soledad a una lucha desigual contra el poder, el poder del Estado, el poder de las organizaciones de la comunidad, el poder de los poderosos.
Diez años de encuentros, de conocerlos a ustedes, de solidaridades, de afectos, de construcción a partir de la barbarie, de estar hoy precisamente aquí, en un acto independiente en ésta nuestra plaza junto a ustedes, a los que queremos mencionar y agradecer.

Han pasado diez años y la vida continuó. Mirando hacia atrás es difícil reconocernos en aquellos que fuimos hace diez años. Aprendimos a convivir con un profundo dolor, con la melancolía de lo que no pudo ser, con la tristeza de todo lo que ya no será posible. Pero lo más desgarrador es saber todo lo que nuestros muertos se perdieron: la vida que hubieran tenido, el ver crecer a sus hijos y envejecer a sus padres, la posibilidad de realizar sus propios sueños.
Ellos ya no están entre nosotros. Viviremos sin su presencia, sólo con su recuerdo.
Han pasado diez años y superamos temores, fuimos de frente, denunciando tanta mentira y a cada uno de los responsables y los cómplices, y hoy vemos como uno a uno van cayendo como fichas de dominó.
Ojala no sea una utopía pensar que otro tipo de país es posible. Es por lo que nos toca seguir luchando.
Nos queda a todos nosotros, y fundamentalmente al Estado escribir la historia de nuestros próximos 10 años, que deben ser con verdad y en Justicia..
¡!! Nuestros muertos, nuestros hijos y nosotros lo merecemos ¡!



 

DISCURSO PRONUNCIADO POR MEMORIA ACTIVA EN LA PLAZA LAVALLE EN EL 9 ANIVERSARIO DE LA MASACRE EN AMIA.subir

A 9 años del maldito lunes 18 de julio de 1994 nuestra bronca y nuestro dolor por todos aquellos que fueron asesinados en la AMIA, siguen de pie, intactos.

A 9 años de tanta muerte, un nuevo escenario político se nos presenta a los argentinos.
Por primera vez en 9 años un gobierno nacional parece asumir la causa AMIA como un tema de estado.
Esto demuestra:
-Que siempre fue posible asumir la causa AMIA como un tema de estado, ¿por qué nadie lo hizo antes?
-Que siempre fue posible abrir los archivos de la causa AMIA que se mantuvieron secretos, ¿por qué nadie lo hizo antes?
-Que no se traiciona a la patria por decir la verdad ante los tribunales de nuestro país permitiendo que los agentes de la SIDE testifiquen, ¿por qué nadie lo hizo antes?
-Que hoy puede haber una unidad especial de investigación descubriendo hechos que sucedieron hace 9 años y que muchos intentaron sepultar, ¿por qué nadie lo hizo antes?.
-Que hoy el Presidente de la Nación se comprometiera con Memoria Activa a abrir toda la información de todos los organismos del estado, significa que siempre fue posible, ¿por qué nadie lo hizo antes?.


Qué tristeza la de los argentinos, que todas las cosas que deberían ser normales nos sorprenden y nos atemorizan. No le creemos nada a nadie. No confiamos en nadie, no creemos en promesas. Nos robaron hasta la esperanza. Vivimos resignados.
Somos un triste producto de décadas de corrupción, muerte, corporaciones, mafias, pobreza, tristeza y la más absoluta impunidad.

Aun en este contexto e inmersos en esta realidad, cómo cambian las cosas, la vida y la mirada cuando esas muertes de las que hablamos y vemos por televisión golpean la puerta de nuestra casa.
La vida nos sentenció a muerte el 18 de julio de 1994 y desde entonces nuestras vidas tomaron un rumbo desconocido, incierto.
Tuvimos que salir a la calle a exigir justicia por nuestros muertos. Tuvimos que aprender, sin escuela y sin deseo, a lidiar con el enemigo. A escribir discursos, a hablar en público, a contestar una entrevista de radio, a preparar charlas y conferencias; a desarrollar acciones políticas y públicas.
Muchos suponen que uno debe escribir y decir cosas serias. Alguna gente piensa que uno (que no es escritor ni periodista ni nada de eso) puede escribir artículos y vomitar pensamientos serios y políticos como si fuera algo tan sencillo.
Tenemos el terrible trabajo de ser familiares de las víctimas.
Hasta nos encontramos en la necesidad de aprender de los intrincados y oscuros recovecos de la justicia

Nos obligaron a denunciar al estado argentino ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, y hoy está claro cuánta razón teníamos.
Nos intentaron aislar, nos amenazaron, nos acusaron, nos mintieron, nos vendieron, nos usaron, nos dividieron, pero no lograron callarnos.

468 semanas en esta plaza es mucho tiempo. Nuestras vidas cambiaron para siempre y ya nunca más volveremos a ser los mismos.
Lograron que comprendiéramos el valor de estar juntos, de agruparnos. Éramos y somos diferentes, nos unía y nos une el dolor, la muerte y la voluntad de encontrar la verdad y la justicia.

Entendimos que tal como lo hicieron las madres, las abuelas, los periodistas, las familias catamarqueñas, los vecinos de Santiago, los trabajadores, los desocupados, y tantos otros, debíamos unirnos para enfrentar la impunidad.
Y pese a que entre todos sumamos muchos, qué solos nos sentimos casi siempre.

Fueron años de denuncias en soledad frente a los poderosos. Hoy nos invade una sensación paradojal, no nos alegra comenzar a comprender porqué ocurrió la masacre en AMIA ni la confirmación de tantos años de denuncias.

De pronto se confirman las pruebas de que el estado argentino y sus fuerzas de seguridad sabían, con anterioridad al 18 de julio, que el atentado iba a ocurrir. Y ya no hablemos de la embajada de Israel, con sus veintipico de muertos y cero verdad.
No solamente Wilson Do Santos lo había alertado, sino que el embajador argentino en Líbano envió a la Cancillería de nuestro país un facsímil con la información.


No hay dudas del camino que esta información recorrió, no hay dudas de que llegó a donde debía llegar: a las fuerzas de seguridad, a los servicios de inteligencia y seguramente al ex Ministro del Interior Carlos Ruckauf y al ex presidente Carlos Menem. Y aún así volaron la AMIA.

Desde 1997 venimos acusando a Menen, a Duhalde y su maldita policía, a Ruckauf, a Anzorreguy de encubrir la conexión local.
Hoy, más que nunca, los acusamos de ser los máximos responsables de que la masacre ocurriera, por saber y ocultar, por saber y no prevenir, por saber y no evitar.
Y así se puede entender por qué el juez Galeano, al volver de Venezuela, después de pasar por Olivos calló para siempre.
Y así se puede entender por qué banqueros y dirigentes, usando su cargo comunitario, eligieron callar para siempre.
Y así nos podemos preguntar cómo se explica que la DAIA haya sido la única parte dentro del juicio oral que salió en defensa del secreto de los espías de la SIDE, qué temen? Le temen a la verdad?, porqué?.

Todos ellos son culpables de que hoy, a 9 años, los asesinos de nuestros familiares no tengan rostros ni nombres, y por supuesto de que estén libres.

¿Cómo le explicamos a nuestros hijos que era posible evitarlo y no lo hicieron?
¿Cómo nos explicamos a nosotros mismos que la posibilidad de ver entre rejas a los asesinos se va esfumando con tantos años de silencio e injusticia?
¿Cómo le explicamos a los padres que enterraron a sus hijos que construyeron una trama mafiosa para encubrir su propia ineficiencia, impericia, indiferencia e incapacidad?

Tenemos derecho a preguntarnos quién más lo sabía, quién más lo calló, quién o quiénes usufructuaron sus silencios, quién negoció, quién más encubrió.

Tenemos derecho a exigirle al juez Casanova, del Consejo de la Magistratura, que cumpla con su deber, que los argentinos no le pagamos el sueldo para defender intereses corporativos y que de inmediato dé curso a la denuncia de juicio político al juez Galeano.
Como se dice en tribunales, es público y notorio, el juez Galeano fue parte, con su desastrosa investigación, de la cadena de encubrimiento, que nos lleva hoy, a 9 años, a no saber la verdad. Su responsabilidad es mayor frente a la sociedad, porque como juez de la nación nos negó el derecho a la justicia.

Y así como el agua orada la piedra, nosotros no nos callaremos hasta que se haga justicia de verdad, hasta que estén entre rejas los responsables por acción u omisión del asesinato de nuestros familiares y amigos en la calle Pasteur.
Este es nuestro compromiso.
Porque queremos un país mejor, porque necesitamos una justicia justa e igualitaria que de fin una vez por todas con la corrupción y la impunidad.
Porque creemos que esto es posible y para que el dolor de tantos no se repita nunca más.subir

DISCURSO PRONUNCIADO POR MEMORIA ACTIVA EN LA PLAZA LAVALLE EN EL 8 ANIVERSARIO DE LA MASACRE EN AMIA.subir

Hoy, 15 de julio de 2002, a 2917 días de la masacre en la calle Pasteur, a 417 semanas del asesinato impune en la AMIA, a 3 días de que se cumplan 8 años del homicidio de nuestros familiares, MEMORIA ACTIVA vuelve a decir presente.

Son 8 años de dolor por la pérdida de los nuestros, agigantados día a día por la falta de justicia. 8 años de resistencia y de denuncia, sin respuesta. Cada lunes y cada aniversario del atentado hemos acusado a los responsables, hemos enumerado encubrimientos, hemos denunciado corrupción en cada uno de los poderes del Estado. Y cada año nos encontramos con nuestro país más empobrecido, con más muertos que se suman a los muertos, gracias a esos mismos responsables y esa misma corrupción, gracias a la impunidad que sigue rigiendo en la Argentina.

El lunes 18 de julio de 1994, a las 9.53, tuvo lugar el atentado criminal más importante de la historia Argentina. El edificio de la AMIA voló en pedazos, llevándose la vida de 85 personas, y marcando a fuego la vida de cada sobreviviente, de los familiares, de los heridos, de los vecinos, y la de una sociedad que hasta ese entonces, en algún lugar, suponía que la nefasta era del terrorismo de estado había concluido.

Han pasado 8 años, y esa primera impresión de que el sistema del terrorismo de Estado y encubrimiento instaurados durante la última dictadura militar seguía intacto, se fue demostrando hecho tras hecho, con el asesinato de Cabezas, de Bonino, de María Soledad, de Omar Carrasco, de los chicos de la estación de servicio de Floresta, de las masacres de Wilde e Ingeniero Budge, de los asesinados el 20 de diciembre de 2001, de tantos que jamás terminaríamos de mencionar, para concluir con las muertes de Santillán y Costeki el día 26 de junio de 2002.

El 18 de julio de 1994 voló en pedazos el edificio de la AMIA, y con él volaron nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros padres y abuelos, nuestros hermanos, nuestros amigos; con él volaron las últimas esperanzas de que la peor dictadura de nuestra historia era cosa del pasado. Han pasado 8 años y vivimos otra vez las mismas pesadillas, el mismo horror en las tres letras A marcadas a cuchillo en el pecho de nuestros jóvenes que reclaman un boleto estudiantil, lo que nos muestra brutalmente que la noche de los lápices no quedó atrás.

Han pasado 8 años y seguimos reclamando justicia, hoy con cacerolazos contra la Corte Suprema de la Injusticia, con los reclamos de los piqueteros y de los ahorristas, de las asambleas vecinales, de los trabajadores empobrecidos y de los desocupados, de todo un pueblo hastiado de tanta impunidad. La situación actual en la Argentina, del mismo modo que la causa AMIA, son consecuencia de la fragilidad de las instituciones democráticas en nuestro país. La responsabilidad de la situación actual de miseria, de falta de trabajo, de falta de educación, salud y justicia, la tiene el Estado. Del mismo modo que en la causa AMIA, que expresa el descalabro de instituciones como la policía, los servicios de inteligencia y la administración de justicia. Por eso en la causa AMIA también el que ocupa el banquillo de los acusados es el Estado.

Han pasado 8 años desde la masacre. Otra bomba, escombros. Una montaña de escombros, como las fojas de la causa AMIA. Miles de fojas que terminarán en el fondo del río, como los escombros que dejó la bomba, como los cuerpos de los desaparecidos arrojados por los asesinos de la dictadura. Porque el crimen de la AMIA fue posible porque antes volaron la Embajada y nadie fue castigado, porque antes los genocidas de la dictadura fueron premiados con la Obediencia Debida, el Punto Final y el Indulto.

Han pasado 8 años desde la masacre, y 10 meses del inicio del Juicio Oral contra los imputados. Hace 10 meses que venimos escuchando el desastre de la instrucción, que saca a la luz una investigación podrida hecha por un incapaz, tolerada y aplaudida por corruptos e incapaces, y sostenida por el Estado Nacional, más allá de quien nos gobierne.

Sabemos con certeza que la falta de decisión política de los sucesivos gobiernos para llegar a la verdad imposibilita que conozcamos los nombres de los responsables intelectuales y materiales del crimen. Aún así nosotros somos parte en el juicio para que se conozca el pavoroso relato de la cadena de complicidades, de corrupción, incompetencia, ocultamiento y necedad que envuelven la causa AMIA. Porque conocemos los nombres de los encubridores y luchamos para que éstos, por lo menos, salgan a la luz y vayan a la cárcel.

El 18 de julio de 1994 voló en pedazos el edificio de la AMIA, y se llevó con él 85 vidas. Pero esas vidas no son números, tenían nombres. Se llamaban Agustín, Noemí, Andrés, Analía, Paola, Cristian, Dora. No aceptaremos que nuestros muertos sean un número más, una estadística de la macabra impunidad, porque tenían rostros, y más aún, tenían vidas.

Nosotros, los sobrevivientes, también tenemos nombres. Nosotros tenemos rostro y damos la cara.

Tenemos una extensa lista de culpables. Culpables sin rostro. Rostros asesinos en las sombras que probablemente jamás conoceremos.Manos sin rostro que accionaron un botón y desparramaron la muerte.

Tenemos una extensa lista de culpables. Culpables con rostro, con nombre y apellido, y todos ellos ocuparon u ocupan un lugar de poder. Culpables con rostros y manos que firmaron decretos, sentencias, negociados, que se estrecharon con otras manos para sellar pactos de silencio, de odio y encubrimiento.

Personajes con rostro, con nombre y apellido, que hoy ya tienen sentencia: ·

  • Ex jefe de la SIDE, ex presidente de la Comisión Bicameral de Seguimiento de la Investigación de los Atentados a la Embajada de Israel y la AMIA. Avaló todo el accionar del juzgado, cajoneando toda la información y las denuncias que podrían haber esclarecido algo de estos crímenes: CARLOS SORIA: CULPABLE ·
  • Banquero, ex presidente de la DAIA, entregó a cambio de réditos, prebendas y poder a nuestros muertos, volviéndolos a sepultar bajo los escombros: RUBÉN BERAJA. CULPABLE ·
  • Los fiscales del juzgado, jamás pudieron explicar por qué no investigaron, por qué no cumplieron con su deber, ni quién les dio la orden de no hacerlo. Los Batman y Robin de la impericia: FISCALES MULLEN Y BARBACCIA. CULPABLES ·
  • Juez de instrucción, responsable de la frustración de los familiares de las víctimas por no conocer la verdad y obtener justicia, encubridor, responsable de la destrucción de pruebas y la extorsión a imputados, responsable de la vergonzosa instrucción: JUAN JOSÉ GALEANO. CULPABLE ·
  • Responsables de no custodiar, de no proteger, de la destrucción de pruebas, de encubrimientos, partícipes necesarios del atentado: POLICÍA FEDERAL Y POLICÍA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES. CULPABLES
  • Secretaría de Inteligencia del Estado, ocultaron actividades de seguimiento e infiltración de células terroristas previas al atentado, información que podría haber evitado la masacre, encubrieron la masacre: LA SIDE Y HUGO ANZORREGUI. CULPABLES ·
  • Ex Ministro del Interior, autor de la famosa servilleta, consintió la impunidad, el encubrimiento y las complicidades de las fuerzas de seguridad a su cargo; jefe desde las sombras del poder de acuerdos que han llevado a que esta causa esté donde esté: CARLOS CORACH. CULPABLE ·
  • Ministro del Interior en el momento del atentado, ex Vicepresidente, ex Gobernador, glorificador de su propio Decreto del 75 que ordenó aniquilar la subversión tratando de justificar los crímenes de la TRIPLE A; consintió la impunidad, el encubrimiento y las complicidades de todas las fuerzas de seguridad a su cargo. Responsable directo, por acción u omisión, de que el atentado tuviera lugar. Este señor con las manos manchadas de sangre, hoy representa a la democracia argentina en el exterior, y designa a un Embajador para temas judíos en Argentina: CARLOS RUCKAUF CULPABLE ·
  • Ex presidente de la Nación, aparentó un compromiso que nunca asumió, ni con el pueblo ni con la causa AMIA, sus ministros amenazaron a miembros de MEMORIA ACTIVA, responsable de la decisión política de no investigar: FERNANDO DE LA RÚA. CULPABLE ·
  • Presidente de la Nación Argentina, ex Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, máximo responsable de la maldita policía, jefe máximo de los policías imputados como partícipes necesarios en los asesinatos de la AMIA, responsable hoy de la impunidad: EDUARDO DUHALDE: CULPABLE ·
  • Ex presidente de la Nación, las masacres de la Embajada y de la AMIA ocurrieron bajo su mandato, responsable de consentir la impunidad, la impericia y la ineptitud en la causa AMIA, máximo responsable de que se haya perdido la posibilidad de conocer la verdad y que se haga justicia; posible responsable de acuerdos y pactos que permitieron que el atentado tuviera lugar y quedara impune: CARLOS MENEM. CULPABLE
Pese a todos estos nefastos personajes, existe otra Argentina posible. Por eso estamos todos aquí. Por eso en las calles, las plazas y los puentes cada vez hay más gente venciendo los miedos y la indiferencia, resistiendo, rechazando un modelo y a gobernantes que no nos representan. Tenemos memoria y no olvidamos. Porque queremos vivir en paz y en democracia y porque privilegiamos la vida. Y porque tenemos memoria, desde la militancia, el compromiso y la acción, resistiremos todos los lunes desde esta plaza y cada día de nuestras vidas. Para saber la verdad. Para que se haga justicia. Para que todos los culpables, encubridores y cómplices vayan presos. Para tener una vida digna. Para que nuestros muertos puedan descansar en paz.

 

DISCURSO PRONUNCIADO POR DIANA MALAMUD EN NOMBRE DE MEMORIA ACTIVA EN EL ACTO DEL 7 ANIVERSARIO DE LA MASACRE DE LA AMIA, EN LA PLAZA LAVALLE.subir

Hoy, lunes 16 de julio de 2001, a 7 años, a 365 semanas, a 2553 días de la masacre de nuestros familiares en la AMIA, MEMORIA ACTIVA dice presente.A 7 años del crimen de la calle Pasteur.

Año 1994. Lunes 18 de julio. 9 y 53. Escombros. Otra vez una bomba, y escombros. Olor a amonal y escombros. Olor a muerte y escombros. Sueños truncos bajo los escombros. Futuros quebrados bajo los escombros. 85 muertos bajo los escombros. Nuestros hijos bajo los escombros. Nuestros padres bajo los escombros. Nosotros, los sobrevivientes, bajo los escombros. El país entero, bajo los escombros.

Año 2001. El año del nombramiento del reciclado ministro Cavallo. El año de la profundización del ajuste. Ajuste que significa, entre otras cosas, baja de jubilaciones, recortes de salarios, listas de despidos, eliminación de planes trabajar y la poda del presupuesto educativo. Estas medidas se nos presentan como las adecuadas para paliar el déficit, cuando en realidad están orientadas sólo a pagar la deuda externa. Nos quieren engañar deliberadamente diciendo que estas medidas disminuirán el riesgo país. Pero todos sabemos que el desempleo y la falta de educación, aumentan el déficit económico. Y ninguna medida ha anunciado el gobierno para paliar el déficit de justicia.

Año 1994. Escombros. El atentado hace explotar el edificio de la AMIA - DAIA, las instituciones centrales de la comunidad judía en la Argentina. Los dirigentes comunitarios, lejos de reclamar justicia, cruzaron la plaza para disculparse con las autoridades de turno por las denuncias de los familiares de los muertos.

Año 2001. Los dirigentes comunitarios de hoy, siguiendo la tradición, aceptan las disculpas del jefe del ejército, General Brinzoni, por haber contratado a un abogado nazi. Durante estos 7 años, los dirigentes comunitarios y el ex embajador de Israel en Argentina, Isaac Avirán, se entrevistaron en visita protocolar con muchas personalidades, cuyos nombres aparecen ahora como presuntos responsables de asociación ilícita, contrabando de armas, lavado de dinero, negociados y otras delicias de nuestro tiempo. Ellos entregaron, a cambio de prebendas y poder, a nuestros muertos, y los volvieron a sepultar bajo los escombros. La dirigencia comunitaria se pavonea con los fiscales defendiendo lo indefendible, la instrucción del juez Galeano. No lideran la búsqueda de la verdad y la justicia. Es por esto que, a diferencia de AMIA - DAIA, no nos alcanza con que se confirme la existencia de la Trafic, se juzgue a los policías y a Telleldín. Nuestros muertos merecen mucho más para no seguir atrapados bajo los escombros.

Año 1994. Otra bomba y escombros. Otra causa e idénticos escombros. Una montaña incontable de escombros, como las fojas de la causa AMIA. Miles de fojas que terminarán en el fondo del río, como los escombros que dejó la bomba, como los cuerpos de los desaparecidos arrojados por los asesinos de la dictadura. El mismo río, los mismos escombros. No se puede esconder ni tapar tanto dolor bajo los escombros. Porque el crimen de la AMIA fue posible porque antes volaron la Embajada y nadie fue castigado, porque antes los genocidas de la dictadura fueron premiados con la Obediencia Debida, el Punto Final y el indulto.

Año 2001. Simulacro de justicia, más escombros. El año del juicio oral. Este año los ojos de todo el mundo apuntarán hacia la Argentina, para ver cómo, al fin, se hace justicia. Lo que en realidad verán, es la presunta responsabilidad de unos pocos en el armado y entrega de la camioneta que voló la AMIA. Lo que el mundo verá será el cierre definitivo de la causa AMIA. Lo que el mundo ni nosotros veremos en el juicio oral, es el juzgamiento de los asesinos de la AMIA. Ni de los autores materiales e intelectuales, ni de los cómplices y encubridores de la masacre, ni de los cómplices y encubridores de la falta de investigación. No veremos al juez de la causa Galeano, ni a los fiscales Mullen, Nisman y Barbaccia explicar por qué no investigaron, porqué no cumplieron con sus responsabilidades, ni quién les dio la orden de no hacerlo. No veremos en el juicio oral, en el banquillo de los acusados, al entonces Secretario de Inteligencia del Estado, Hugo Anzorregui, ni a los sucesivos ministros del interior, Ruckauf y Corach, responsables máximos de las fuerzas de seguridad del país, que por acción u omisión, permitieron que el atentado tuviera lugar y consintieron la impunidad, el encubrimiento y las complicidades de todas las fuerzas de seguridad a su cargo. No veremos ni al ex presidente Carlos Saúl Menen, ni al actual presidente Fernando De La Rúa, dar explicaciones acerca de la falta de decisión política de encontrar a los culpables de la masacre de nuestros familiares. Sin embargo, no perdemos la esperanza de ver algún día ante un tribunal de la nación al ex Presidente Carlos Menen, hoy procesado como Jefe en las sombras de una asociación ilícita, juzgado por ser el responsable máximo de la asociación lícita cuando ocurrieron las dos masacres.

Año 1994. Escombros. El día 18 de julio los asesinos volaron el edificio de la AMIA. A los pocos días el juez Galeano, a su vuelta de Venezuela, anunció que nos íbamos a caer de espaldas. Hace 7 años que nos venimos cayendo de espaldas sobre los escombros. Una investigación tan desastrosa que el juzgado no solo no encontró a los culpables, sino que ni siquiera encontró a las víctimas. En el año 97 nuestros abogados pidieron al juzgado que se determinara el número de muertos de la masacre. El juzgado respondió, una vez más, téngase presente.

Año 2001. Aparece, como una burla macabra, el muerto vivo Patricio Irala, demostrando que toda esta investigación es una enorme farsa. De esta misma denuncia, entre otras, dejamos constancia en nuestra presentación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA. Ante esa misma Comisión, este gobierno nacional propuso el nombramiento de un observador para presenciar el juicio oral. Pero ni la Comisión lo nombró, ni el gobierno facilitó los fondos necesarios. Otra estrategia del gobierno de De La Rúa para aparentar un compromiso que no ha asumido. Del mismo modo que la campaña publicitaria que ofrece una recompensa por información, en la semana del aniversario de la masacre. Idéntica estrategia de distracción a la utilizada por el gobierno de Menem. Campaña publicitaria no es justicia. Idénticas promesas bajo los escombros.

Año 2001. El indicador de moda es el riesgo país, nuestra imagen frente al mundo. Nos quieren vender que el riesgo país es un número que aparece en la pantalla de la televisión. El riesgo país es en realidad 7 años de impunidad organizada. El riesgo país es 30.000 desaparecidos. El riesgo país es José Luis Cabezas maniatado, torturado y asesinado en Pinamar; es María Soledad violada, torturada y asesinada en Catamarca. El riesgo país son los más de 20 muertos de la Embajada. El riesgo país son las decenas de niños que mueren de hambre todos los días. El riesgo país son los sin techo, los desocupados, las víctimas del gatillo fácil. El riesgo país son los 85 muertos de la AMIA. El verdadero riesgo país es la falta de políticas, la falta de educación, la falta de justicia. El riesgo país es el que nos quiere atrapar bajo los escombros. Y no lo vamos a permitir. Desde la militancia, el compromiso y la acción, resistiremos, todos los lunes desde esta plaza y cada día de nuestras vidas. Para saber la verdad. Para que se haga justicia. Para tener una vida digna. Para que nuestros muertos puedan descansar en paz. ESCOMBROS NUNCA MÁS.

DISCURSO DEL 17 DE JULIO DE 2000 subir

A seis años de la masacre de nuestros familiares en la calle Pasteur, nos seguimos preguntando quién matò a los muertos de la AMIA. Cada lunes por la mañana, desde hace 313 semanas, el paisaje de Buenos Aires se transforma. Cada lunes, desde hace seis largos años, los integrantes de Memoria Activa nos convertimos en voz, en plaza, en monumento, en el sonido del shofar, en un grito de justicia. Esto ocurre cada semana desde hace 313 desgarradoras semanas, desde hace 2191 angustiantes días.
Y seguimos, seis años después, en Plaza Lavalle, porque entendemos que debemos ser protagonistas en la búsqueda de la verdad. Porque exigimos la justicia que desde hace seis años se nos niega.
El 18 de julio de 1996 nos preguntábamos cómo explicarles a los sobrevivientes, a las familias de las víctimas, que todo seguía igual. Que a dos años del atentado seguíamos sin saber quién mató a los muertos de la AMIA.
El 18 de julio de 1997 recordamos a nuestros seres queridos. Cerramos los ojos y vimos desfilar ante nosotros sus vidas, sus sueños, sus esfuerzos y esperanzas; su ilusorio deseo de vivir, su irrespetuosa locura de vivir, su desafiante pensamiento de vivir. Y cuando los abrimos, encontramos la misma desolación de siempre: seguíamos sin saber quién mató a los muertos de la AMIA.
El 18 de julio de 1998 dijimos que la bomba seguía estallando cada día contra la vergonzante impunidad que nos rodeaba. La bomba estallaba en cada una de las víctimas que tenían derecho a vivir; y seguiría estallando mientras no se hiciera justicia. Cuatro años después la bomba seguía estallando, porque todavía ignorábamos quién mató a los muertos de la AMIA.
El 18 de julio de 1999 recreamos imágenes de las vidas de las víctimas en la mañana del 18 de julio del 94, antes de que sin saberlo y sin poder evitarlo se escaparan de nuestras vidas para siempre. Habían pasado cinco años y seguíamos sin saber quién mató a los muertos de la AMIA.
A lo largo de estos seis terribles años, cada lunes y cada aniversario denunciamos las tramas de la impunidad que rodean la causa AMIA.
Hablamos del campo fértil que tenían los terroristas para cometer otro atentado en nuestro país, porque en dos años la Corte Suprema de Justicia no había investigado el atentado a la embajada de Israel.
Señalamos la desatención de la Cancillería de los avisos previos al atentado, y la falta total de control en las fronteras argentinas.
Denunciamos la negligencia en la recolección de pruebas, la falta de custodia en el edificio de la AMIA al momento del atentado, y la complicidad de las fuerzas de seguridad nacionales y provinciales en la falta de avances de la investigación: sembraron pruebas falsas, advirtieron a los procesados de su próxima detención, perdieron pruebas para siempre, prepararon testigos falsos, ocultaron información.
Dijimos que el juzgado del Dr. Galeano no investigó todas las pistas, que desestimó arbitrariamente pruebas relevantes, que dejó prescribir la causa contra Telleldín. Señalamos la absoluta ineficacia de la investigación, tomando en cuenta que el mismo juez de la causa reconoció en la elevación a juicio oral que las acciones tendientes a obtener información pusieron en la superficie actos de corrupción pública y privada que sin lugar a dudas son las razones mismas de la sensación de impunidad. Denunciamos a los Fiscales de la causa que en vez de representarnos y hacer su trabajo se dedicaron según ellos a respetar los tiempos del juez.
Hablamos de la convivencia de la dirigencia comunitaria judía con las autoridades del momento. Los mismos dirigentes que después del acto del 18 de julio del 97 cruzaron la Plaza de Mayo para pedir perdón al gobierno menemista por los abucheos de la gente, son los mismos que sostienen esta causa en el estado en que se encuentra; son los que ahora solicitaron al gobierno de la Alianza, y lo consiguieron, la sanción de la ley del arrepentido. Memoria Activa repudia la sanción de esta ley: a los asesinos les corresponde la cárcel.
Denunciamos que la conexión local del atentado a la AMIA era el Estado argentino, que había articulado la manera de encubrir a los culpables para nunca llegar a la verdad.
Cinco años después del atentado estaba claro que no se trataba de un tema jurídico, sino de un tema eminentemente político.
El gobierno menemista nos acusó, entre otras cosas, de ser un grupo político opositor. El gobierno aliancista nos dice que ser críticos de la investigación es estar a favor de los policías imputados. Hoy se aproxima el juicio oral, que juzgará sólo una mínima porción de esta causa. Muchos apuestan a que con este juicio se termine este tema de una vez por todas. Intentarán cerrar la causa AMIA y encontrar a los culpables que quieren encontrar. Intentarán cerrar el círculo del encubrimiento y de la complicidad. Intentarán ahogar la búsqueda de la verdad y de la justicia.
Los gobiernos se sucedieron. Los dos crearon inútiles fuerzas de elite formadas siempre por los mismos uniformados y no uniformados a los que habría que investigar. Los dos hicieron promesas que nunca cumplieron. Los dos demostraron su falta de voluntad política para esclarecer el atentado.
En estos seis años vimos repetirse a nuestro alrededor los mismos crímenes, los mismos muertos, los mismos familiares reclamando justicia por sus muertos: los crímenes del gatillo fácil, de periodistas, la embajada, la AMIA, todos ellos impunes.
Se debe terminar esta impunidad. Acabar con la impunidad, entre otras cosas, significaría :
Que la voladura de la AMIA no sea una causa perdida, justificada por el tan conocido "se hizo todo lo posible", porque todavía no se hizo casi nada, y que se investigue y castigue a todos los funcionarios y políticos que permitieron que esto ocurra.
Acabar con la impunidad, entre otras cosas, significaría :
que el estado nos garantice seguridad, nos brinde la posibilidad de vivir en un país donde la justicia actúe de manera independiente, y que la verdad sea la única protagonista.
Que los políticos empiecen a hacer su trabajo para el cual fueron elegidos, y que se dejen de negociar con nuestro futuro.
El día que empecemos a ver voluntad política de que alguna de estas cosas ocurran, vamos a empezar a confiar.
El día en que algún gobierno decida sacar los barriles de cemento de las puertas de todas las instituciones judías, va a ser el día en que demuestren que tienen la decisión de cuidar a su gente, y no al revés, porque sino una parte de la sociedad tendrá que empezar a amurallarse, y después otra, y otra, hasta que todos quedemos encerrados.
No somos nosotros los que debemos vivir en estas cárceles de cemento, son los asesinos, los encubridores, los cómplices, los complacientes, los que no investigan, los que no nos cuidan.
A nosotros nos gusta el aire libre y por eso elegimos esta plaza, porque no nos escondemos.
En estos seis años seguimos sin respuesta a la pregunta fundamental: quién mató a los muertos de la AMIA. Por eso, seis años después, siguen vigentes las palabras que pronunciamos en nuestro primer acto, a cuatro meses del atentado:

Hoy estamos aquí, en la última esquina de sus vidas, en la primera esquina del largo camino que nos toca transitar reclamando justicia.
Porque hace seis años se apagaron sus risas, nuestras risas y todas las risas compartidas que ya no serán. Porque se esfumaron sus sueños, nuestros sueños y el sinfín de sueños compartidos en nubes de explosivos y horror.
Y porque esa mañana salieron de sus casas como todas las mañanas y no volvieron
MERECEN JUSTICIA.
Y porque no olvidaremos
EXIGIMOS JUSTICIA.
Y porque la ley de la vida dice que los padres no entierran a sus hijos
RECLAMAMOS JUSTICIA.
Y por todos los que ya no verán crecer a sus hijos
PEDIMOS JUSTICIA.
Y por todos los que no se harán viejos junto a los suyos
EXIGIMOS JUSTICIA.
Y porque nos amaron
GRITAMOS JUSTICIA.
Y porque los amamos
DEMANDAMOS JUSTICIA.
Y porque sus voces reclaman desde el centro mismo de la tierra
EXIGIMOS JUSTICIA.

Y porque repudiamos al terrorismo en cualquiera de sus manifestaciones, la violencia, el odio entre los pueblos y la discriminación
LUCHAMOS POR JUSTICIA.
Y merecen justicia, porque del lugar del universo en donde estén, o desde adentro nuestro, sólo después de hacer justicia nuestros muertos podrán descansar en paz.

SOLO SERA JUSTICIA CUANDO SEPAMOS DE VERDAD ¿QUIÉN MATÓ A LOS MUERTOS DE LA AMIA?!!

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18 DE JULIO DE 1999
DISCURSO DE MEMORIA ACTIVA EN EL ACTO DE PASTEUR subir

Era el domingo 17 de julio de 1994. Estaba sentada con mi esposo Andrés mirando con entusiasmo la final del mundial de fútbol por la tele, nuestras hijas revoloteaban alrededor.
En ese mismo momento los asesinos ultimaban detalles. Y sin saberlo y sin poder evitarlo Andrés al día siguiente saldría a trabajar y se iría de nuestras vidas para siempre.
Era el 18 de julio de 1994. Tenía 8 meses y mi mamá Silvana me arrullaba entre sus brazos, yo me dejaba mecer, me dejaba alimentar, y sin saberlo y sin poder evitarlo sus brazos no me abrazarían más, y porque tenía 8 meses no pude preguntarme cómo se haría para guardar en la piel un abrazo para siempre.
Mientras tanto a esta hora, en este lugar, hace 5 años, las versiones de los Ruckauf, Menem, Pássero, Anzorreguy, del director de la flamante Secretaría de Seguridad Interior, Brigadier Antonietti, del Jefe de Migraciones, Hugo Franco, se entrecruzaban: la bomba es producto de la interna judía, renuncio, pido perdón, envío condolencias al primer ministro israelí.
5 años, 5 años alcanzaron y sobraron para que algunos funcionarios del aparato estatal, aprobaran con calificación de sobresaliente todas las materias: metodología del encubrimiento, ingeniería de obstrucciones, teoría del equilibrio mafioso, dinero y bancos, epistemología del engaño, entre tantas otras materias de la especialidad, y contaron con un apoyo extraordinario de maestros particulares aprendices de políticos. La adquisición de estos conocimientos indispensables para garantizar el mal común la hicieron y la siguen haciendo sobre la sangre de nuestros muertos.
Pero 5 años no fue tiempo suficiente para que ante semejante profesionalidad del terror alguna voz de la oposición política se alzara a reclamar por el esclarecimiento del homicidio múltiple de nuestros familiares.
Cabe la pregunta: ¿por qué? Y automáticamente llega la respuesta: porque a nadie le interesan los muertos, porque los muertos no votan.
Era el lunes 18 de julio de 1994. Nosotros tomamos el desayuno con nuestro hijo Agustín, más tarde él entraría a su trabajo en la AMIA. Sin saberlo y sin poder evitarlo se escaparía de nuestras vidas para siempre.
A esta hora, en este lugar, hace 5 años, asesinaban a nuestros familiares al estallar la sede de la AMIA.
5 años, 5 años alcanzaron y sobraron para realizar una investigación judicial que no ha aportado datos concretos sobre los hechos y los responsables del atentado; y lejos de permitir conocer la verdad de lo ocurrido, en ciertas ocasiones ha confundido aún más los hechos. Una investigación que adolece de graves irregularidades, que además de impedir el avance y la claridad sobre lo ocurrido, pone en serio peligro la posibilidad de que alguna vez se pueda juzgar y condenar a los responsables.
Es por esto que hoy, a 5 años del inicio de esta investigación, sabemos prácticamente lo mismo que sabíamos una semana después del atentado. Tenemos las mismas pocas certezas y las mismas grandes dudas que entonces.
A las 13:40 hs del mismo día del atentado, la policía determinó la calidad del explosivo utilizado. Poco menos de una semana después se supo que el atentado había sido ocasionado desde un automóvil, estilo Trafic, y que había estado estacionado los últimos 4 días a cuadras de Pasteur al 600.
No se supo entonces, ni tampoco se conoce hoy, a 5 años, quiénes fueron los autores materiales e intelectuales del atentado, por qué manos pasó la camioneta hasta llegar al estacionamiento, por quién fue retirada de allí, y qué sucedió hasta las 9:53 del lunes 18 de julio de 1994.
Pero hace 5 años, a esta hora, en este lugar, ya se sabían algunas respuestas. Wilson Dos Santos había pronosticado el atentado a la AMIA y nunca fue tomado en cuenta. Años después se transformó en el testigo estrella buscado por la Brigada Antiterrorista de Palacios hasta los confines del Brasil. Cuando apareció, se había transformado de taxi boy en agente de inteligencia de los servicios brasileños. Tanto él como su amante iraní Nasrim Mokthari fueron interrogados tarde y sin ningún resultado.
Era el 18 de julio de 1994. Tenía 12 años, dentro de poco tiempo entraría de la mano de mi padre Kuky al templo a hacer mi Bar Mitzva, y seríamos dos hombres que caminaríamos juntos por la vida, pero sin saberlo y sin poder evitarlo se me escapó de mis manos y me quedé como único hombre, cruelmente y sin serlo todavía.
Mientras tanto a esta hora, en este lugar, hace 5 años, la justicia no se ocupó de preservar la integridad de todas y cada una de las pruebas que tal vez pudieran haber contribuido a develar la verdad, así como nadie se ocupó de preservar la vida de nuestros familiares.
5 años, 5 años alcanzaron y sobraron para que el juez Galeano, ocupado en esta única causa, consiguiera el apoyo incondicional de la Comisión Bicameral del Congreso y de la dirigencia comunitaria judía. Pero 5 años no fue tiempo suficiente para terminar de armar el rompecabezas que hace años el mismo juez decía tener armado en un 70%.
Era el 18 de julio de 1994. Tenía una imprenta frente a la AMIA, y la bomba no preguntó al tocar a mi puerta ¿acá son judíos? antes de matar a mi socio, a nuestro empleado, y de cambiarme la vida para siempre.
Mientras tanto, a esta hora, en este lugar, hace 5 años, se embolsaban restos humanos junto con escombros bajo la relajada mirada de la Policía Federal de Pássero, fuerza de una reputación comparable a la de la regenteada por el gobernador Duhalde.
5 años, 5 años alcanzaron y sobraron para jamás dilucidar las flagrantes contradicciones entre los informes de esa misma policía de las comisarías 5ta y 7ma, encargadas de la custodia del edificio de la AMIA, y las declaraciones de algunos de sus miembros citados como testigos.
Era el lunes 18 de julio de 1994. Mi esposa Dorita sacaba mi ropa del armario, un rato más tarde sin saberlo y sin poder evitarlo se escapaba de mi vida, y ya nunca podré preguntarle dónde guardaba mis cosas ni dónde escondía los secretos de tantos años compartidos.
Mientras tanto a esta hora, en este lugar, hace 5 años, ya estaba entre los escombros el motor de la Trafic especialmente preparada para soportar una carga superior a la normal. Dicho motor tenía dueño: Carlos Alberto Telleldín.
Telleldín, su concubina Boragni, sus socios mecánicos y duplicadores de autos Jaimes, Cotoras, Nitzcaner y su amigo Hugo Pérez eran sospechosos por el simple hecho de mentir y encubrirse mutuamente. ¿Por qué el juez Galeano procesó sólo a Telleldín? ¿Qué clase de protección tienen todos ellos? Galeano incluso juzgó prescripta la única causa que vinculaba a Telleldín con el ataque a la AMIA.
Era el 18 de julio de 1994. Mis compañeros de trabajo Mirta, Verónica, Nomi, Rita, Marisa, Norberto, Claudio, Yanina, Naum, Jaime; todos los de adentro y todos los que caminaban por la calle Pasteur, los que esperaban, los que tenían sueños y los que sufrían, los que gozaban, ninguno de ellos pudieron elegir. Fui compañera de trabajo de los que no sobrevivieron y de los que sobrevivieron. Soy la que mira los nombres en el muro, la que acaricia los nombres, la que guarda secretos de esos nombres.
Mientras tanto, a esta hora, en este lugar, hace 5 años, volaba el edificio de la AMIA, atentado que al Juez ni siquiera se le ocurrió reconstruir.
En poco tiempo se va a llevar adelante el juicio oral y público contra Telleldín y los policías de la Provincia de Buenos Aires acusados de ser partícipes necesarios del atentado contra la AMIA.
Hemos solicitado en los últimos años más de doscientas medidas de prueba nacidas en el más elemental sentido común, imprescindible para llevar adelante cualquier investigación seria. Nosotros, los damnificados, los familiares de las víctimas tuvimos que pedirlas.
Estamos convencidos de que todas estas medidas debieron llevarse a cabo antes. Porque de lo contrario parecerá que se imparte justicia, parecerá que así se alcanza alguna verdad. En definitiva, será el punto final para convalidar una investigación pobre e impunemente inconclusa.
No estamos en contra del juicio oral, estamos en contra de que no se hayan realizado todas las medidas.
¿De qué clase de juicio oral estamos hablando, cuando después de 5 años las pruebas elementales no se han hecho?
¿De qué clase de juicio oral estamos hablando, cuando después de 5 años sólo se lo imputa a Telleldín como partícipe del crimen de la AMIA, cuando se encuentra debidamente acreditada la responsabilidad de su banda y su concubina?
¿De qué clase de investigación estamos hablando, cuando después de 5 años no se sabe quién proveyó los explosivos, ni quién voló la AMIA, ni quién o quienes hicieron la tarea de inteligencia previa al atentado?
La elevación a juicio oral de Telleldín y los malditos policías es una migaja de verdad y es, en definitiva, el cierre de la causa porque parece existir la decisión política de que no haya nada más.
Es el 18 de julio de 1999. Hace 260 semanas que, lunes a lunes, Memoria Activa exige justicia en la Plaza Lavalle. Sentimos el sonido del shofar, el minuto de silencio, el punzante estruendo de la sirena en cada aniversario, cada uno de los listones de algarrobo del monumento de la plaza, las lágrimas que abonaron la tierra estos años en espera de justicia
A esta hora, en este lugar, después de 5 años, es evidente que no estamos hablando de un tema jurídico. Estamos hablando de un tema eminentemente político.
Muchos apuestan a que con un juicio oral a unos pocos se terminará de una vez por todas el tema AMIA, porque no quieren seguir pagando costos políticos indefinidamente.
En este país siempre se apuesta.
La apuesta de que un ataque como el de la Embajada no iba a volver a suceder, de que fue un error, un accidente, se llevó un centenar de vidas el 18 de julio.
A muy pocos les importó que semejante crimen volviera a ocurrir, y ocurrió.
A muy pocos les importa la seguridad de las personas, y de las fronteras.
A los partidos políticos no le importan estas muertes impunes.
Tienen veleidades de ingenieros políticos, de arquitectos de una supuesta gobernabilidad, y miran permanentemente a otro lado cuando se trata de defender a rajatabla los derechos de la gente, el derecho a la verdad y a la vida, y tantos otros que son continuamente violados por algunos e ignorados por otros en esta castigada democracia.
Estamos hartos de promesas incumplidas.
Todos apuestan y esto no es un juego.
Ya no quedan dudas: la conexión local del atentado a la AMIA es el Estado Argentino, que ha articulado la manera de encubrir a los culpables para nunca llegar a la verdad.
No hay más alternativa. La pérdida de tiempo es un delito. Nadie en su sano juicio puede afirmar que no hemos tenido una exagerada paciencia.
Vamos a agotar todas las vías jurídicas y políticas, nacionales e internacionales para impedir este acto de impunidad.
Es por esto que el día viernes 16 de julio hemos presentado en Washington, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, una denuncia contra el Estado argentino por haber violado el derecho a la vida y a la integridad física de las innumerables víctimas del atentado.
Denunciamos, en nuestra presentación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, al Estado argentino por haber violado el derecho de las víctimas y de sus familiares a obtener justicia de parte de los tribunales locales, violando así el derecho a las garantías judiciales.
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