Lunes
6 de enero de 1997
Ayer, con una mezcla de horror, indignación y bronca, leíamos
el titular del diario Página 12 que decía: "El gobierno,
la policía y la justicia mantuvieron en secreto una nueva profanación
al cementerio judío de La Tablada." El motivo resulta obvio:
se realizó por encargo de dos suboficiales de la policía
bonaerense. Ninguna fuente oficial sabe explicar por qué se mantuvo
todo oculto. En realidad todo parece más de lo mismo. El problema
es que lo mismo es basura, y lo peor es que uno parece ser el tacho.
Nosotros estamos enojados, descreídos, embroncados y tristes.
El gobierno argentino siempre mira hacia otro lado cuando debe cuidar,
cuando debe proteger, cuando debe aclarar. Parece ser que sólo
es experto en promesas y en aconsejar a otros mandatarios.
Nosotros no somos políticos ni nos interesa, no queremos poder.
Tan sólo somos gente común que un día nos tocó
soportar la pesadilla de ver morir a nuestros familiares en un atentado
terrorista; esas cosas que veíamos en las películas y
que nos parecían de ficción; cosas que a uno no podían
pasarles. Pero estamos acá, parados, con la frente en alto, con
la convicción de que no debemos callar. Debemos gritar para reinventarlos.
Debemos continuar para no borrarlos de nuestras mentes. Debemos insistir
para no olvidar que a todos nos asesinaron un poco. Debemos recordar
para que no vuelva a suceder. Tenemos un compromiso con la verdad. No
vamos a olvidar. No vamos a callar hasta que toda la basura esté
en su sitio, hasta que los culpables tengan nombre y apellido, y hasta
que podamos dormir y caminar en paz.

Lunes
13 de enero de 1997
SANTIAGO
MELLIDOVSKY. Padre de Graciela Mellidovsky, desaparecida durante la
dictadura.
Aquí, de espaldas a la casa de la justicia que no llega, todos
los lunes se ejercita un acto de solidaridad humana fundamental. Y aquí
estoy, el lunes en plaza Lavalle, el jueves en Plaza de Mayo.
Leo y escribo la historia de la humanidad como una cadena de infinitos
eslabones y en constante crecimiento. Y en los primeros eslabones veo
los trabajos del gran alfarero en seleccionar el mejor barro para moldear
al primer hombre y soplar en su boca su espíritu divino. Veo
los dedos del alfarero moldeando, con los restos descartados del barro,
otras figuras humanas, apurado porque no puede quebrar sus propias reglas
ante el cercano shabat. Y se olvida de insuflarles su espíritu.
Crea así hombres y mujeres sin sentimientos. Son los íncubos
y súcubos, que con esos eslabones fuertes y falsos nunca se desprenderán
de la cadena de la historia humana. Se puede entender así que
la historia es obra de la casualidad. Los íncubos se procrean
y son responsables de las guerras, de los exterminios, de las intolerancias
raciales, el terror de la embajada de Israel y de la A.M.I.A. Y esta
terrible, desolada, desgarrante historia argentina, capítulo
terrorismo, con su secuela de tantos muertos, nos convoca cada lunes
pidiendo justicia.

Lunes
20 de enero de 1997
¿Cuál
es el balance de estos dos años y medio? Un puñado de
oficiales de la policía provincial detenidos y procesados por
participación necesaria en el atentado, por haber sido quienes
facilitaron el coche bomba. Un puñado de ex carapintadas expertos
en explosivos, sospechados de algún grado de conocimiento del
atentado, que curiosamente aquel 18 de julio fueron de los primeros
en merodear entre los escombros. Y a pesar de no ser el objeto directo
de la investigación, una enorme cantidad de policías involucrados
en gravísimos hechos de corrupción policial; hechos de
tanta gravedad que se ven empequeñecidos con la enormidad de
la tragedia y los muertos de la A.M.I.A. . Servidores de la ley que,
lejos de protegernos, utilizaban las prerrogativas de sus uniformes
para enriquecerse con sus sucios e ilegales negocios. Y quienes tienen
el deber legal de investigar albergan en su interior a delincuentes
comunes indignos de utilizar el uniforme que la sociedad les confía.
No escuchamos las voces de las más altas autoridades provinciales
alentando la investigación ni preocupados porque se haga justicia.
Lunes
27 de enero de 1997
Han transcurrido 132 semanas y nuestro sentimiento de preocupación
se ahonda cada vez más. Somos testigos de los hechos más
terribles que cualquier mortal hubiera imaginado jamás. El gobierno
argentino tiene en su haber un Secretario de Seguridad bonaerense, el
señor Eduardo de Lázari, que sostiene que pintar svásticas
en el muro de un cementerio judío no es un atentado; y que, a
pesar de la gravedad del hecho, no lo informó oportunamente por
tratarse de una de las tantas circunstancias que el señor Secretario
maneja diariamente. Cabe recordar que este mismo señor fue el
que le prometió un cuerpo de elite de su confianza al juez Galeano
para investigar el atentado contra la A.M.I.A. y llegar así hasta
las últimas consecuencias.
El gobierno argentino tiene en su haber un Ministro del Interior, el
doctor Carlos Corach, que se jacta de investigaciones, por demás
insuficientes, en relación a las amenazas dirigidas al hospital
israelita; que hoy duermen en algún cajón del juzgado
del doctor Branca. Este señor ministro también se ocupó
de elogiar el trabajo realizado por la D.A.I.A. sobre documentos que,
entre otros, ponen de manifiesto las políticas discriminatorias
de la Dirección de Migraciones contra los inmigrantes que huían
del régimen nazi. Sin embargo, a la hora de viajar a Israel para
arreglar negocios, el señor ministro no vaciló en elegir
al interventor de migraciones, señor Hugo Franco, quien había
arrojado la hipótesis de que la bomba en la A.M.I.A. era fruto
de una disputa interna entre la colectividad judía.
El gobierno argentino tiene en su haber la responsabilidad no asumida
de los homicidios múltiples de la Embajada y de la A.M.I.A. sin
esclarecer, y de actos discriminatorios antijudíos que se esconden
para no ser investigados en profundidad, lo cual nos lleva a una situación
de indefensión e impunidad cada vez más grave y cada vez
más preocupante.
Es por ello que los familiares de las víctimas del atentado a
la A.M.I.A. responsabilizamos al gobierno del presidente Menem por la
inacción, la complicidad, el ocultamiento de información
y la falta de sensibilidad frente a tan horrendos crímenes; así
como también por hechos de similar envergadura que sucedan en
un futuro aquí, en nuestro país de la impunidad. El mismo
país de la impunidad donde anteayer fuera ejecutado el fotógrafo
de la revista Noticias, José Luis Cabezas. Por él, y por
nuestros muertos, exigimos el inmediato esclarecimiento y castigo a
los responsables.

Lunes
3 de febrero de 1997
Esta semana la silueta del horror se dibujó nuevamente en nuestros
corazones. Muchos de nosotros nos encontramos en medio de otra marcha,
esta vez en reclamo por el esclarecimiento del brutal homicidio de José
Luis Cabezas. Otra vez se volvían a instalar en nuestras almas
la amargura y el profundo dolor con los que venimos aprendiendo a convivir
desde hace treinta meses. Sin embargo, y a pesar de unos cuantos, nuestras
mentes están en condiciones de advertir con claridad que José
Luis Cabezas y nuestros muertos son víctimas de la misma impunidad
que se ha instalado en nuestro país. Esta impunidad amparada
por Menem, Duhalde, Corach y compañía, no sólo
se ha cobrado la vida de otro reportero sino que además se perpetúa
en cada una de las acciones y los dichos de los funcionarios gubernamentales
ocurridos a lo largo de esta semana. En este sentido sus manifestaciones,
acciones u omisiones, así como también circunstancias
que rodean al mismo crimen tienen mucho que ver con algunas de las denuncias
que los familiares de las víctimas del atentado a la A.M.I.A.
venimos haciendo en Memoria Activa desde hace 133 semanas.
En primer lugar, el secuestro de José Luis se produjo en una
zona de Pinamar fuertemente custodiada, circunstancia que sólo
puede ocurrir luego de definir con precisión la tan tristemente
célebre zona libre. Esto nos recuerda los innumerables testimonios
de personas para quienes el silencio y la calma de la calle Pasteur
eran muy llamativos aquella mañana del 18 de julio, los cuales
nunca fueron debidamente investigados. Luego se perpetró el asesinato;
y a pesar de la tan renombrada experiencia previa de la fuerza policial
de la provincia, que según Duhalde es la mejor del país,
no se estableció vallado alguno alrededor del vehículo
incendiado. El vehículo fue trasladado un par de horas después
de su hallazgo, hecho que, según peritos expertos, significaba
la eventual destrucción de evidencias que podrían haber
sido importantes para el esclarecimiento del homicidio. Este hecho también
nos resulta familiar, si recordamos análogas circunstancias que
ocurrieron luego del atentado a la A.M.I.A. Poco después aparecieron
las expresiones del gobierno. Cual casete de letra archiconocida, Menem
aseguró: "No vamos a parar hasta saber quién o quiénes
fueron los autores materiales, y si es que los hubo, los responsables
intelectuales". Esta vez Menem no pidió perdón, tal
vez porque no se siente responsables por el crimen de José Luis
Cabezas. A pesar de que el 25 de enero Menem le ordenó a su súper
Ministro del Interior que se pusiera a disposición de la policía
bonaerense para colaborar en la investigación, poco tiempo pasó
para que este claramente manifestara que las investigaciones no estaban
a cargo del ministerio del interior; de manera tal que resultara evidente
el deslinde de responsabilidades hacia el gobernador Duhalde. Volvemos
a ser moneda de cambio entre perversos intereses políticos, que
lo único que promueven es la distracción y la dilución
de la responsabilidad del gobierno en una supuesta responsabilidad de
toda la sociedad.
Pero el horror con mayúscula continuó. Rápidamente
se constituyó un cuerpo de élite en la Provincia de Buenos
Aires para investigar el crimen de Cabezas. Nuestra lamentable experiencia
indica que sería importante empezar a investigar a ese mismo
grupo, porque tal vez entre ellos se encuentren los culpables y/o cómplices;
al igual que Ribelli y Salguero, este último vinculado, además,
al segundo atentado al cementerio de La Tablada. Todo indica que por
acción u omisión la policía de Duhalde aparece
involucrada esta vez en un homicidio simple, no múltiple; será
por esa razón que se prometen recompensas que se triplican día
a día, porque la situación lo exige; si bien no existe
ninguna estructura preparada para recibir la información y analizarla
seriamente. Simultáneamente, se ofrecen indultos por anticipado,
y se solicita la participación del F.B.I., quizás para
rastrear la conexión internacional del crimen de José
Luis.
Entre tanto el tiempo pasa, los supuestos testigos comienzan a complicar
la investigación, y mientras tanto los asesinos se vanaglorian
del crimen cometido, y confían en el gobierno nacional que les
cuida las espaldas. El mismo cuidado que el presidenciable Duhalde les
proporcionó a los asesinos de nuestros familiares cuando dijo
que el crimen de Cabezas es un quiebre en la historia argentina desde
la restauración democrática de 1983. Parece ser que el
gobernador ya se olvidó que la voladura de la A.M.I.A. es el
más grave atentado perpetrado contra una comunidad judía
desde la Segunda Guerra Mundial.
Con Menem, Duhalde, Corach, y el ex Ministro del Interior, que habría
pedido desesperadamente que no se lo vinculara al tema del atentado
a la A.M.I.A. porque tenía aspiraciones vicepresidenciales, difícilmente
cambie la historia de impunidad absoluta. Sólo nuestra presencia
en esta plaza, nuestro reclamo permanente de esclarecimiento del atentado
a la sede de la A.M.I.A. y nuestro cotidiano ejercicio de la memoria
harán que algún día sea justicia.

Lunes
10 de febrero de 1997
DRA.MARÍA
DEL CARMEN VERDÚ. Integrante de CORREPI.
No encuentro otro camino para comenzar a hablar que el de pensar en
el autoritarismo, en la represión y la impunidad. Al hablar de
autoritarismo, represión e impunidad debo referirme a una amenaza
que aparece en el horizonte de nuestra ya restringidas libertades ndividuales.
Los organismos de derechos humanos y las organizaciones antirrepresivas
recibimos una copia de un proyecto de ley denominada ley antiterrorista.
Este proyecto ya tenía dictamen favorable de la comisión
de legislación penal, y está suscripto por diputados oficialistas
de segunda y tercera línea. Es un proyecto que además
de definir el terrorismo de una forma tan amplia y tan ambigua que todo
acto que tenga por objeto exigir una concesión de las autoridades
públicas puede ser calificado como un delito terrorista, crea
también para la investigación de este tipo de figuras
el agente encubierto, el arrepentido y el informante. Habilita a la
Justicia Federal a mantener el sumario en secreto sin ningún
tipo de límites, y duplica todos los plazos procesales convirtiendo
todas las garantías del debido proceso y de la defensa en juicio
en letra muerta. La excusa que esgrimen los autores de estos proyectos
es que hay que tranquilizar a la colectividad judía que clama
por resultados en la investigación de la A.M.I.A.
El conjunto de los organismos que nos hemos alzado, alarmados, contra
este proyecto, entendemos que estamos frente a un nuevo avance en la
represión; que no servirá para investigar otra cosa que
reclamos populares y conflictos sociales, y para perseguir opositores
políticos, militantes gremiales o estudiantiles.
En la CORREPI creemos que el Estado cuenta con suficientes armas para
investigar y castigar delincuentes. Lo que no tiene es la voluntad y
la decisión política de convertir aquello de "investigaremos
hasta las últimas consecuencias" en una realidad más
allá del eufemismo.
RAFAEL FREDA. Presidente de S.I.G.L.A.
Un país que se dio el lujo de azuzar el odio y la falta de solidaridad
entre su gente, porque el poder emborracha. Hay judíos en el
gobierno olvidados de su judería, hay homosexuales en el gobierno
olvidados de su sexualidad, todos se han emborrachado de poder; y por
eso esta justicia tiene estos jueces y estos policías.
No vamos a ser nunca todos iguales, lo que importa es que seamos todos
hermanos. Cada uno de los chicos que lloran en su casa escondidos, cada
judío que tiene que ver cómo su club y su templo se transforma
en una fortaleza asediada, se transforma en una herida más. Tenemos
que cambiar este país ahora. Estos jueces nombrados por padrinos
insultan la justicia. Estos gobernantes borrachos de poder insultan
la política. Debemos luchar contra eso. Luchar todos hasta el
recuerdo y la justicia.
CELIA
BIRENBAUM. Actriz y cantante.
Por nuestra Constitución Nacional tenemos la libertad de opinión
y expresión, claro, siempre que el poder no considere que estamos
en algún error, de acuerdo a sus principios. Tenemos la libertad
de información, educación y asociación, siempre
y cuando no se perturben las normas establecidas. Tenemos el derecho
al trabajo, pero crece la desocupación. Sostenemos que nadie
puede ser culpable sin pruebas, sin embargo las cárceles están
llenas de inocentes y los asesinos son indultados. Aborrecemos el genocidio
pero mueren de hambre miles de niños. Enarbolamos la igualdad,
sin embargo en la lucha diaria no es lo mismo un blanco que un negro,
un homosexual que un heterosexual, un joven que un anciano. Se profanan
tumbas y se atacan impunemente cementerios. No nos dejemos dominar por
al camino que nos marca el sistema: abatimiento, miedo, impunidad. Debemos
decirle basta a la mentira y a la violencia, que hoy reina cada vez
más destructiva y despiadada.
Lunes
17 de febrero de 1997
Hace
muchos meses, cuando se trataba de determinar el tipo y la cantidad
de explosivo utilizado en el atentado a la sede de la A.M.I.A., las
versiones que circulaban entonces afirmaban que se trataba de nitrato
de amonio, de fácil adquisición por tratarse de una sal
que se emplea como fertilizante. El 20 de enero pasado dos ciudadanos
israelíes se presentaron en el juzgado del Dr. Galeano con el
propósito de brindar declaración testimonial en la causa
A.M.I.A. Uno de ellos cumple funciones de desactivación de explosivos
en la policía de Israel desde hace diecinueve años y desarrolló
tareas de apoyo durante la semana posterior al atentado. En relación
al tipo de explosivo utilizado, el experto manifestó que no se
trataría de explosivos de producción doméstica
sino industrial. Si nos remontáramos en el tiempo recordaríamos
que hacia fines de 1995 el juez Galeano encabezó el allanamiento
a Campo de Mayo y realizó varias detenciones como consecuencia
de dicho procedimiento. Hasta allí había llegado gracias
a las investigaciones -o pases de facturas- que llevara adelante Juan
José Ribelli, el hombre de total confianza, según Klodczyk;
este, a su vez, el mejor jefe que tuvo la policía, según
Duhalde, quien recientemente se transformara en el adalid de los derechos
humanos y en acérrimo luchador por el esclarecimiento de la ejecución
de José Luis Cabezas. Es posible que Ribelli haya llegado hasta
Campo de Mayo para lograr, una vez más, el desvío de la
investigación. Sin embargo, el auto de procesamiento de los carapintadas
demuestra que Jorge Pacífico estaba en condiciones de traer armamento
de todo tipo y color desde el exterior, en particular podía conseguir
cualquier clase de explosivo en Paraguay. Todos sabemos cuál
fue la respuesta de la Cámara Federal a esa presentación
de Galeano. Su negativa no fue precisamente porque el juez echara a
mano de una legislación existente para aplicar la figura del
testigo encubierto, sino porque la Cámara no podía precisar
cuáles eran los jefes de esa asociación ilícita.
¿Cuál sería hoy la opinión de la Cámara
respecto de este tema, aun cuando considerara la opinión de los
israelíes? Probablemente la misma, porque aunque abundara información
acerca de la eventual participación de Pacífico y algún
diputado en el atentado, se trata de voluntad política, y no
sólo de leyes.
La impunidad que padecemos los argentinos son fruto de leyes y de decretos
legales que, por supuesto, no gozan de legitimidad en la sociedad. Esa
misma impunidad nos sigue acorralando porque tememos que la investigación
del atentado concluya en el juicio contra Ribelli, Leal, Ibarra y Bareiro,
como si fuese una gran victoria del poder político por depurar
sus instituciones. Ese mismo poder político que inmediatamente
después del homicidio de Cabezas impone con una rapidez asombrosa
el urgente tratamiento de una ley antiterrorista. Pero hay algo más.
Se practica otra vez la discriminación cuando se dice que es
para conformar a los judíos. Los familiares de las víctimas
del atentado a la A.M.I.A. estamos una vez más ante una trampa
perversa. La posibilidad de que sea sancionada una ley que ponga en
peligro las libertades individuales -total es para conformar a los judíos-;
y la eventual coartada del juez: sin esa ley no puedo esclarecer el
atentado. Nosotros sabemos que no se trata sólo de leyes; se
trata de la voluntad política de quienes debieran aplicarlas
para encontrar a los responsables del homicidio múltiple de nuestros
familiares, cuyo esclarecimiento venimos exigiendo desde hace 135 semanas.

Lunes
24 de febrero de 1997
Dr.
DANIEL STRAGA. Abogado de la CORREPI.
En junio de 1992, cuando transcurrían apenas tres meses del atentado
a la embajada de Israel, el presidente Menem, refiriéndose a
las Madres de Plaza de Mayo, sostenía una de sus máximas:
"Dejad que los muertos se ocupen de los muertos". Era una
frase continuadora del sistema de impunidad que se venía y que
venía él proponiendo para nuestra sociedad. En mayo del
95 el escritor peruano Vargas Llosa, preguntado por el diario El País,
de España, acerca de la impunidad en nuestro continente, aconsejaba
enterrar el pasado a fin de poder construir el futuro y proteger la
democracia. Justamente ese día de mayo del 95 se estaba por cumplir
un año de la masacre de la A.M.I.A. y ocho años de la
impunidad de la masacre de Ingeniero Budge. Albert Einstein había
dicho que el mundo de hoy no es tan peligroso por aquellos que hacen
el mal, sino por todos los que se detienen a mirar cómo los otros
hacen ese mal.
El sábado pasado en Página 12 Pasquini Durán interpretaba
que siempre lo que se busca es despolitizar los crímenes de Estado.
Ni el gatillo fácil, ni la voladura de la A.M.I.A. y la Embajada,
ni el homicidio de Cabezas son cuestiones de orden político.
Así rehúyen responsabilidades. Y en esto de despolitizar,
pasado el primer momento, se debe apostar siempre al olvido, por el
paso del tiempo, y reducir esas demandas de justicia a un grupo de militancias
consecuentes. Y me pregunto: ¿Lo han logrado? ¿Cuántos
encumbrados dirigentes políticos estaban los primeros lunes de
Memoria Activa y ya no se encuentran? ¿Cuántos estaban
en las marchas por Walter Bulascio y después no estuvieron más?
Milan Kundera nos enseñaba que la lucha del hombre contra el
poder es la lucha de la memoria contra el olvido.

Lunes
3 de marzo de 1997
Un lunes. Otro lunes. Una semana. Tantas semanas. Un mes. Casi treinta
y dos meses de aquel 18 de julio de 1994 en que se llevó a cabo
el atentado contra la A.M.I.A. Tanto tiempo de respuestas fáciles
a un hecho tan horroroso. Tanto tiempo de escribir pequeños párrafos
referentes a esta masacre en las páginas blancas de los diarios
con letras cada vez más opacas, cuando fue un crimen tan negro
regado con tantas letras rojas. Y seguimos luchando. Y seguimos esperando
que los asesinos sean hallados. . Asesinos que no conocían a
sus víctimas, nunca las habían visto; ni siquiera el día
del atentado las vieron. El principal sospechoso del ataque realizado
hace casi dos años en Oklahoma confesó, según diarios
de Estados Unidos, que necesitaban que hubiera víctimas para
lograr más impacto, por eso cronometraron el estallido para que
ocurriera de día, cuando se moviliza más gente. Poco les
importó que tal perfecta cronometrización dejara un saldo
de 168 muertos. La misma deducción emplearon los que colocaron
la bomba en la A.M.I.A. Eligieron muy bien el día, la hora, la
calle y la institución, si lo que querían era segar la
mayor cantidad de vidas humanas. Terroristas de allá y de acá
con idénticas similitudes y con los mismos horrendos razonamientos.
Pero hay una diferencia. Los asesinos de Oklahoma fueron hallados. Serán
juzgados y posiblemente reciban la pena máxima. Los de aquí
siguen libres, amparándose en una impunidad que muchos niegan.
El ministro Corach consideró razonable que la gente tenga poca
confianza en la justicia, pero negó que haya impunidad en la
Argentina. Si no hay impunidad, señor Ministro, ¿dónde
están los criminales que volaron la A.M.I.A. y la embajada de
Israel? ¿Dónde están los asesinos de José
Luis Cabezas, de María Soledad Morales, y de tantos otros masacrados?
Hay impunidad. Está tomando una consistencia tan espesa que la
ve hasta el más simple de los ciudadanos y se rebela. Ya todos
sabemos hasta dónde llega el poder de una idea maligna, pero
queda la parte más importante: el pago de la culpa.
El señor Presidente de la Nación declaró que los
crímenes aberrantes y arteros cometidos en nuestro país
no quedarán impunes. Que el gobierno se ocupe de que así
sea. Cuando esto suceda, todo un pueblo ahora desilusionado y conmovido
por tantos atropellos contra la vida humana, volverá a creer
en la justicia.

Lunes
3 de marzo de 1997
HUGO
ROTERO. Jefe de fotógrafos de la revista Noticias.
Sé que la injusticia y la impunidad tienen un aliado muy grande
que es la desmemoria; por eso vine a agradecerles a todos ustedes que
hayan sumado a mi compañero y amigo José Luis Cabezas
a la lucha esta de todos los lunes de venir a reclamar justicia. Son
muy pocas las palabras que me salen en este momento porque es muy intenso
el dolor que yo siento por haber perdido al compañero y al amigo;
me imagino el dolor que deben de sentir ustedes después de las
atroces cosas que han vivido, después de lo que pasó con
la A.M.I.A., después de lo que pasó con la embajada de
Israel. Hablando de justicia, de injusticia, de lo que se investiga
y de lo que no se investiga, no creo que exista el crimen perfecto,
pero sí existe la investigación imperfecta. Si nos quieren
hacer creer que la embajada de Israel voló por una garrafa, o
si nos quieren hacer creer que mi compañero José Luis
investigaba no sé qué hato de delincuentes comunes, todos
sabemos en el fondo que es mentira.
FANY
MANDELBAUM. Periodista.
Venía pensando que cuando el 10 de septiembre de 1990 en Catamarca
apareció el cadáver de una adolescente masacrada, todos
pensaron que era un cadáver más y que no se iba a investigar
y que se iba a tapar, porque indudablemente al poder no le interesaba
saber quién había matado a María Soledad. Pasaron
seis años y medio y seguimos sin tener al asesino de María
Soledad preso. Pero sin embargo la gente no se quedó callada.
Fueron 185 marchas pidiendo justicia, en silencio, gritando justicia
en silencio. Y además en la puerta de la Catedral cantando "no
tenemos miedo". Cuando hacemos un minuto de silencio no lo hacemos
sólo por las víctimas de la A.M.I.A. o por José
Luis Cabezas. Lo hacemos por todos nosotros. Porque mientras la impunidad
siga dando vueltas por la Argentina, mientras los asesinos sigan sueltos,
mientras no sepamos quién es el que está al lado nuestro,
y mientras la justicia no actúe como corresponde, cualquiera
de nosotros es un blanco móvil. Sólo me resta pedir que
siempre digamos presente
LAURA BONAPARTE. Madre de Plaza de Mayo; línea fundadora.
Un día que pasa sin encontrar a los culpables de las masacres
es un día que aumenta complicidades, pero además es un
día que hace más criminal, si es posible, el crimen cometido
contra la A.M.I.A. Esto que voy a leer es en homenaje a las víctimas
del atentado a la A.M.I.A., todavía sin esclarecer. Es el último
mensaje que el mundo recibió del guetto de Varsovia:
"El mundo guarda silencio. El mundo lo sabe, es incomprensible
que no lo sepa, y guarda silencio. El vicario de Dios en el Vaticano
guarda silencio. Hay silencio en Londres y Washington; los judíos
norteamericanos guardan silencio. Este silencio es incomprensible, horripilante."
En nuestro país, Argentina, el Presidente guarda silencio. Es
incomprensible que no lo sepa. Y guarda silencio. Hay silencio en la
justicia y en los uniformados. El pueblo argentino no grita lo suficientemente
alto para obligar a encontrar a los culpables y juzgarlos y condenarlos.
Las bandas asesinas, cebadas en la sangre de civiles; la triple A, el
terrorismo de Estado y toda la historia de masacres a la población
civil no puede quedar en silencio.
HORNA
STOLIAR. Directora de educación y cultura de la Organización
Sionista Mundial.
El Talmud uno de nuestros sabios afirmó: "al shloshá
dvarim haolam omed: al haemet, al hadin ve al hashalom." El mundo
se sostiene sobre tres pilares: la verdad, la justicia y la paz.

Lunes 10 de marzo de 1997
DANIEL
MUCHNIK. Periodista.
En el siglo XVII, un rabino de Amsterdam, que más tarde fue maestro
de Espinoza, escribió la siguiente frase: "Lo que fue una
vez, permanece eternamente como posibilidad". El talmudista se
refería a la crueldad magna que fue la expulsión de los
judíos de España. Sin embargo la frase tienen su lógica:
las cosas se repiten, los hombres patean la misma piedra dos veces,
muchas veces tropiezan, se entregan sin exigir lo que les corresponde.
La historia, como alguna vez razonó Isaac Asimov, está
plagada de insensatez y de genio creador. Pero por sobre todo de muchísima
insensatez. Lo significativo de la expresión del talmudista fue
que 300 años después el filósofo alemán
Adorno reflexionó acerca del genocidio del campo de Auschwitz
con la siguiente aseveración: "Lo que fue una vez, permanece
eternamente como posibilidad". Por lo que sabe no hay prueba alguna
de que Adorno haya leído al talmudista de Amsterdam, maestro
de Espinoza. El talmudista y Adorno se abrazaron a igual conclusión,
como si el pasado y el futuro pertenecieran a una misma unidad, como
si no pudieran es separarse: una cosa es lo que fue, otra muy distinta
es lo que vendrá. Si la impunidad no cesa mañana podemos
ser víctimas de ella cualquiera de nosotros. Así de simple
y así de trágico. Impunidad porque no hay esclarecimiento.
La impunidad es ocultamiento de los culpables. La impunidad es un eslabón
de un sistema donde la corrupción es el eje de la vida cotidiana.
La impunidad es el gatillo fácil. Y es la impunidad la misma
que fomenta este vaciamiento de identidad que sentimos los argentinos,
de razón de ser. La impunidad es el policía que mira para
el otro lado, el juez que pide la prebenda, el periodista que vive en
la ensoñación de un país que no es real, es decir,
el periodista es cómplice del sistema. La impunidad es la falta
de coherencia, es la antidemocracia. Impunidad es someter a la pobreza
a millones de ciudadanos argentinos. . Si no le ponemos límites
a la impunidad, si no exigimos justicia, si no tenemos memoria activa,
entonces sí lo que fue una vez permanece eternamente como posibilidad.
No podemos permitir que este siglo concluya ya cerca sin aportarnos
la esperanza de que los culpables salgan a la superficie, de conocer
sus rostros y sus nombres.
EDUARDO
FALICOF.
Traigo mensaje que es para dar apoyo a una juventud judía que
en Paraná, todos los meses, está presente en una plaza,
al aire libre, reclamando como ustedes. Decía Bécquer:
"Qué solos se quedan los muertos". Pero nuestros muertos,
los argentinos que murieron por la razón de la sinrazón,
no están solos. Nosotros estamos aquí para que nadie pueda
olvidar, para que ninguno deje de reclamar, para que nuestros muertos
no se sientan solos. Aun en estos tiempos donde la justicia aparece
ante nuestros ojos como vacía de contenido, no debemos desfallecer
en el intento de que la verdad aparezca. Y el brazo de esa ley que necesitamos
todos, con fuerza y sin revanchismos esgrima el castigo. Es esta la
justicia que reclamamos, la que necesitamos para que nuestras conciencias
puedan descansar, para que nuestros hijos no desconfíen del futuro,
para poder mirarnos a los ojos y entender que silenciar nuestro reclamo
sería ser cómplice de la barbarie y de la incultura. No
cejaremos en el intento de pedir justicia. No dejemos que la apatía
nos invada. Ayer fue Buenos Aires. Mañana quién sabe dónde
puede ser.
SILVIA
CHAB. Directora de Nueva Sión.
En una semana más se cumplirán cinco años de la
voladura de la embajada de Israel, cinco años en los que no fue
el brazo de la justicia el que alcanzó a los responsables, sino
que sólo los cubrió el manto de silencio y la impunidad.
Silencio y olvido que cubrieron también los rostros y los nombres
de las víctimas que nunca más fueron nombrados, y de los
que muchos ni recuerdan siquiera el número. En este país
del no me acuerdo, como lo llamaba María Elena Walsh, parecemos
condenados a repetir las historias siniestras de asesinatos impunes
que comenzaron quién sabe cuándo, pero que día
a día se actualiza tomando nuevas formas y cobrando nuevas víctimas.
En dos semanas más se cumplirán 21 años del golpe
militar que bañó de sangre, espanto y dolor a nuestro
país durante siete siniestros años, destruyendo física
y moralmente a toda una generación, y dejando profundas huellas
en toda la sociedad. ¿Cuántos argentinos se acuerdan hoy
del horror vivido en esos años Sólo en un contexto de
impunidad y desmemoria son capaces hoy los verdugos de ayer de volver
a dar la cara y estampar su firma en un documento cuestionador de nuestra
democracia y de sus representantes, mejores o peores, pero elegidos
con libertad. Hoy, a dos años y ocho meses de la A.M.I.A., a
cinco años de la Embajada, a 21 años de Videla y de Camps,
sólo los imbéciles podrían seguir creyendo en los
perversos argumentos con que se pretendería confundir a la opinión
pública convirtiendo a las víctimas en victimarios, diciendo
de los desaparecidos "por algo será", diciendo de la
voladura de la Embajada "había un arsenal en el sótano",
diciendo de la A.M.I.A. "lo hicieron los propios judíos".
Debemos seguir sosteniendo y profundizando esta democracia que logramos
conseguir y que algunos pretenden cercenar, mutilar, y quizás
hasta suplantar por sistemas a los que la mayoría de los argentinos
les hemos dicho nunca más.
HUGO
PIUCIL. Integrante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.
Alguna vez algunos, por el año 1930 en adelante, fueron modificando
los contenidos básicos de nuestra educación para ir creando
una sociedad individualista e insolidaria. Imperceptiblemente y de a
poco llegamos al momento en que se fue derramando el vaso, cuando a
partir del año 1975 empezaron a actuar las tres A, matando gente;
y posteriormente la gente del proceso.¿Qué hilo conductor
había en Tucumán para que Bussi actuara de la manera en
que todos saben que actuó? ¿Qué hilo conductor
había en Acosta y en todos los torturadores? ¿Qué
hilo conductor había en los médico de Tucumán,
civiles, no militares, que en la escuela de Famaillá, introduciendo
un electrodo en las vaginas de las chicas detenidas y embarazadas, mataban
los fetos y después a las madres? Estos hechos aberrantes ocurrieron
en la Argentina, en una época que no debemos olvidar. Este hilo
conductor también vino a poner el explosivo en la embajada de
Israel, hizo volar la A.M.I.A., este hilo conductor es el que llevó
a la muerte a Cabezas. Fue el hilo conductor de la impunidad. Todos
se sintieron impunes, todos estuvieron convencidos que podían
cometer cualquier latrocinio en este país porque no iban a ser
castigados. Los Etchecolaz, los Camps de la Provincia de Buenos Aires
actuaron así porque estaban convencidos de que nunca les iba
a llegar el castigo. Alguna vez hubo algún atisbo para condenar
a algunos, pero por desgracia vinieron la obediencia debida, el punto
final, las instrucciones a los fiscales y el posterior indulto. Nosotros
tenemos que luchar codo a codo para encontrar el camino de la solidaridad,
la paz, la libertad y la democracia. Si no lo hacemos seguirán
avanzando.

Lunes
24 de marzo de 1997
LUIS
MAJUL. Periodista.
Todos los días, en la radio donde trabajo, cuento los días
que pasaron desde el atentado a la A.M.I.A., y cuando me equivoco de
día, centenares de oyentes me hacen recordar los días
exactos que pasaron. No sólo pasaron muchos días del atentado
contra la A.M.I.A., sino también muchos del brutal atentado contra
la embajada de Israel y 21 años del golpe militar más
sangriento de la historia, del que instauró en la conciencia
de los argentinos el "por algo será". ¿En qué
se parecen estos tres hechos? Que son sinónimo de impunidad.
La decisión de este gobierno de indultar a señores como
Videla, Massera y Agosti es sinónimo de impunidad y desmemoria.
Una sociedad que todavía dice "por algo será"
cuando se habla de los atentados contra la A.M.I.A. y la embajada de
Israel es una sociedad que peca de desmemoria y puede volver a sufrir
lo que ya sufrió. ¿Por qué este gobierno no hace
nada respecto del tema de la A.M.I.A.? Porque no tiene voluntad política
de hacerlo. Hay infinidad de datos que prueban esto. ¿Por qué
la Corte Suprema sigue dando vuelta con la falsa hipótesis de
que hubo una implosión o con la falsa y prejuiciosa hipótesis
de que lo que pasó en la embajada de Israel es una lucha interna
entre israelíes. La verdad es porque hay miembros de la Corte
Suprema que son antisemitas. Lo expresan solapadamente. No es necesario
que tengan el pasado de Barra, un nazi declarado. Yo, como periodista,
comparando la información, analizando las primeras pericias del
atentado contra la embajada de Israel y la última prejuiciosa
pericia puedo concluir con que los miembros de la Corte Suprema que
alientan esas falsas hipótesis son antisemitas, porque no tienen
ningún dato para sustentar eso.
¿Cuál es la función de cada uno en el medio de
tanta desmemoria e impunidad. Seguir haciendo lo que hacen ustedes,
generar más memoria. El ejercicio de la memoria es casi revolucionario
en un país donde una noticia tapa a la otra en cuestión
de horas. Pero también la acción cívica debe ser
revolucionaria. A mí me gustaría que las organizaciones
judías encabezaran un pedido, acompañadas de todas las
organizaciones sociales no judías, para que definitivamente se
le quite a la Corte Suprema de Justicia la potestad para investigar
el atentado a la embajada de Israel. El propio Ministro de Justicia
Jasán dijo que lo prudente sería que esa investigación
estuviera en manos de un solo juez. Que la maneje un solo juez de la
Corte, si es posible el menos antisemita de todos, o que la maneje un
juez federal, como lo está manejando Galeano, con muchos errores,
con mucho voluntarismo, pero con voluntad política, la que no
tiene este gobierno para llegar al final de esta investigación.
Si los dirigentes políticos, la justicia y la dirigencia civil
se dieran cuenta de que cada cosa que hacen a favor de la investigación
los reconcilia con la sociedad seguramente harían muchas más
cosas.
Yo les pido que sigan viniendo aquí. Este hecho significa que
mucha gente no va a olvidar. A la memoria hay que agregarle más
presión, pacífica, civil, para que no quede un solo minuto
más la investigación del atentado a la embajada de Israel
en manos de la Corte Suprema de justicia.
ROMINA
ASÍS. Estudiante secundaria.
Somos alumnos de un colegio judío, y qué. Podríamos
ser familiares de José Luis Cabezas, compañeros de María
Soledad, amigos de Walter Bulascio, sobrevivientes de los atentados
contra la Embajada y la A.M.I.A., vecinos del Gran Buenos Aires víctimas
del gatillo fácil, hijos de tantos desaparecidos. Pero no lo
somos. Y sin embargo estos horrores deberían afectarnos e involucrarnos
a todos: somos seres humanos, y es precisamente la humanidad la que
está en juego. Sumado a esto los responsables de esclarecer,
juzgar y condenar a los autores de estos hechos muestran una constante
falta de respeto frente a nuestros reclamos, nuestros derechos y nuestro
dolor. Se atenta así contra nuestra seguridad, contra el valor
de la vida y la libertad. Entonces la justicia se transforma en injusticia.
La injusticia genera impotencia y esta, resignación. ¿Qué
hacer entonces? ¿Resignarnos a venir los lunes con el reclamo
por el atentado a la A.M.I.A., los miércoles con los jubilados
y los jueves con la presencia en Plaza de Mayo? Con estas preguntas
no queremos restar importancia ni a Memoria Activa ni a las otras instancias
mencionadas, que creemos esenciales, sobre todo en una sociedad como
la nuestra que tan fácilmente tiende a olvidar. Dejamos abierta
la propuesta a unirnos y manifestarnos juntos. Y hoy, 24 de marzo de
1997, a 21 años del golpe militar lo hacemos con particular vehemencia.
MARÍA
GUTMAN. Madre de Plaza de Mayo.
Vengo aquí de nuevo a hablar como argentina, como judía,
como madre de Plaza de Mayo. Las múltiples identidades fortalecen
al ser humano. No puedo ser argentina solamente, judía solamente,
madre de Plaza de Mayo solamente. En cambio, la síntesis de los
tres valores me ha forjado y fortalecido.
Se cumplen hoy 21 años del golpe que llevó al poder a
la feroz dictadura de los militares genocidas. El ejercicio de la memoria
no es una abstracción retórica, sino un hecho práctico,
cotidiano. Sin memoria no hay justicia. El sistema que nos agobia preferiría
que perdiésemos la memoria y que elaborásemos el duelo,
como suelen decir. Nosotras no elaboramos ningún duelo. Nuestros
seres queridos siguen vivos y por eso seguimos luchando. El saldo de
la dictadura fue nefasto, 30000 detenidos desaparecidos que no sabemos
dónde están, qué hicieron con ellos; si es que
están muertos quiénes fueron sus asesinos. La desaparición
forzada de personas es un crimen de lesa humanidad en cualquier lugar
del mundo. Aquí, en cambio, las leyes aberrantes de punto final
y obediencia debida promovidas por el gobierno de Alfonsín, y
el infame decreto del indulto de Menem liberaron a los criminales que
habían torturado y asesinado a toda una generación de
argentinos. La impunidad es signo que impusieron las clases dirigentes
de nuestro país. Hay impunidad para el terrorismo de Estado,
para la policía de gatillo fácil, para matar de hambre
a las mayorías populares, para vaciar las escuelas y los hospitales
públicos, para la corrupción, para la injusticia. Esa
misma impunidad puso en libertad a quienes asesinaron a nuestros hijos,
y esa misma impunidad dio pie a las terribles masacres de la Embajada
y de la A.M.I.A.
El régimen de injusticia que nos agobia sería muy feliz
si Memoria Activa no existiera. Por eso tenemos que seguir viniendo
aquí. Este es el único moscardón que los molesta
y los pincha fuerte.
MARCELO
POLAKOFF Director de la comunidad Jerusalén.
Pensaba si Purim es un día triste o alegre. De entrada uno diría
que es una fiesta alegre, la más alegre. Tenemos el precepto
de comer y de tomar, incluso con el permiso único en el año
de pasarse un poquito de copas hasta no poder distinguir entre el malvado
y el justo de la historia. Nos disfrazamos y hacemos mucho ruido. Sin
embargo, tal como un borracho parece bien alegre, es muy probable que
bajo su disfraz esté escondiendo algún tipo de amargura.
¿Es Purim alegre o triste? Podemos mirarlo de dos maneras. Purim
significa suertes, la suerte que tiró Aman para elegir el día
de la destrucción de nuestro pueblo. Trasunta aquí la
idea de que la vida es una especie de lotería, en la que todo
puede pasar. Pero también está en nosotros la voluntad
de transformar posibles desgracias en alegrías, de no esperar
el número deseado sino ir a buscarlo. En Purim también
hay que enviar alimentos y ofrecer dinero a quienes carecen de medios
para proveerse solos de su sustento.
La tradición nos sigue desafiando a saber que nunca el festejo
es de a uno, que nunca la alegría es completa mientras haya quien
no tenga motivos para festejar. Memoria Activa, con su ritual de los
lunes, viene a tomar postura por el sentido, viene a apostar por la
justicia como respuesta al azar, viene a poner la cara y la voz frente
al olvido y la indiferencia. Y por más que algunos pretendan
lo contrario, ni nos arrodillamos, ni nos callamos.

Lunes
31 de marzo de 1997
MARCELO
BIRMAJER. Periodista.
Estas infamias que dicen los antisemitas de que la bomba en la Embajada
la puso un judío, recuerda el argumento medieval de que los judíos
para Pesaj hacíamos el pan ácimo con sangre de niños.
El mismo tipo de disparate, la misma búsqueda retorcida de argumentos
inverosímiles, se mantiene en el tiempo. Estos neonazis siguen
inventando argumentos tan inverosímiles como los de la Edad Media.
Tenemos una desventaja respecto de los asesinos: no somos asesinos.
No podemos poner bombas en los colegios donde van sus hijos, ni en las
mutuales donde atienden a sus ancianos y a sus enfermos. Tenemos la
misma desventaja que tenía el bando republicano en la Guerra
Civil Española: nosotros no podemos bombardear Guernica. Pero
esa desventaja es nuestra principal fortaleza. Hay un secreto militar
que los nazis no han aprendido: incluso en esa locura infernal que es
la guerra la victoria está del lado de quienes creen en la santidad
de la vida humana. Puede sonar ingenuo, pero si revisamos la historia,
el bando que se ha impuesto ha sido siempre finalmente el de los que
creen en la santidad de la vida humana.
Estos nazis que pusieron las bombas en la A.M.I.A. y en la embajada
de Israel están podridos por dentro y se quebrarán al
menor impacto. Caerán como árboles podridos. Nosotros
nos hemos visto obligados a convivir con el dolor, pero nuestra columna
vertebral está sana. Nos han impactado duramente pero acá
estamos de pie. Nos han puesto una bomba en nuestra casa y seguimos
viviendo en nuestra casa. Nos han puesto una bomba por ser judíos
y seguimos siendo judíos. Nos han puesto una bomba por ser humanos
y seguimos siendo humanos. No nos hemos convertido en basura ni en perros
asesinos como ellos. Esa es nuestra más poderosa arma. Y por
eso vamos a vencer, y la muerte no tendrá poder.
ALEJANDRO
ROFMAN.Economista
Yo quisiera hacer una reflexión sobre el tema de la memoria.
Me refiero a la memoria de los que pretendemos que la sociedad no olvide,
recordándole todos los días lo que debe incorporar como
un factor fundamental para construir el futuro. No es un simple hecho
retórico ni una recopilación de hechos históricos,
sino una memoria militante. Y la militancia de la memoria es un desafío
que tenemos hoy todos los argentinos. Los que sufrimos en carne propia
los dos hechos que han sido expuestos, como los que padecimos en la
historia argentina moderna y contemporánea hechos tan aberrantes,
tan sanguinarios, tan criminales como estos. Entonces la memoria debe
convertirse en un contenido de transmisión, en un esfuerzo colectivo
de construcción de una visión del futuro que se base en
la recuperación de la justicia. Sólo así entonces
la memoria será también una construcción para cambiar
la sociedad.
GREGORIO
KLIMOVSKY. Cientifico
La memoria tiene que estar unida a una conciencia del presente, para
hacer el balance de cómo es nuestra sociedad, puesto que cuando
una sociedad está descompuesta y no funciona los actos en contra
de la dignidad humana se pueden suceder impunemente.
Permítanme un balance alarmante de nuestra situación.
Tenemos un gobierno con tres poderes. El Poder Ejecutivo, que está
sujeto a contradicciones tales como la que hizo decir en un momento
determinado al Presidente de la República, que está a
favor de la vida y por eso se opone al aborto. Pero al mismo tiempo,
cuando mataron al hijo del petrolero Ibáñez dijo que estaba
a favor de la pena de muerte, lo cual no parece que fuese confuso y
contradictorio. Lo peor es que el Poder Ejecutivo está trabajando
con decretos de necesidad y urgencia en enormes cantidades, cosa que
nunca ocurrió en nuestro país. Y cuando se pasa por alto
al Poder Legislativo donde están nuestros representantes, ya
empieza a haber poca diferencia con una dictadura. El Poder Legislativo
está muchas veces sometido al arbitrio de sectores que no quieren
realmente enfrentar la realidad, y a los que les cuesta un trabajo terrible,
por ejemplo, formar una comisión para investigar la corrupción.
Y en cuanto al Poder Judicial, estos jueces que aveces se nombran sin
el menor antecedente, estos jueces que son corruptos o inmorales, no
están garantizando para nada que aquí funcione la justicia.
De manera que creo que estamos en una situación alarmante, en
la que lo que funciona bien no es un poder del Estado sino un poder
cultural que es el periodismo, los medios; donde, de alguna manera,
junto con sociedades y organizaciones, se mantiene viva la conciencia
de la gente; y esto creo que es bueno, aunque el señor Presidente
tenga la costumbre de decir que todo lo que pasa es culpa de los periodistas.
Y quiero referirme a lo que es lo indignante en el funcionamiento de
la Corte; al tercer peritaje, que vino de la Academia de Ingeniería.
En el informe, se dice que con probabilidad 0,999 está garantizado
que la explosión vino del interior de la Embajada. Si me permiten,
ya que soy matemático, quiero decir que para calcular probabilidades
con semejante exactitud, se necesita una cantidad de datos y pruebas
que en un tema como este es absolutamente imposible. Otro dato llamativo
es que uno de los que hizo la investigación no la hizo nunca
sobre el campo mismo, la hizo reconstruyendo el edificio y sus entornos
con una computadora; y suponiendo que la bomba había explotado
desde adentro, hizo con la computadora una simulación para ver
si el derrumbe correspondía o no para ese tipo de hipótesis.
Creo que un miembro de la Academia Nacional de Ingeniería juegue
con simulaciones de ese tipo y llegue a conclusiones tan graves, es
una verdadera burla científica, por no hablar de burla ética.
Por consiguiente, algunos jueces de la Corte, al tomar en cuenta ese
tipo de información, está cometiendo una vieja táctica
que se utiliza siempre en estas circunstancias y a las que podemos asistir
también en otros casos terribles como el caso Cabezas: cuando
hay un atentado, cuando hay una víctima, lo que hay que hacer
es echarle la culpa a la víctima. Este tipo de tácticas
es lo más repugnante que se puede admitir.
Por consiguiente mi reflexión es que tenemos que estar bastante
atentos, no solamente a no perder la memoria, sino a hacer un diagnóstico
claro de lo que está pasando. Cuando un gobierno es arbitrario,
reaccionario, confuso; los atentados, la impunidad y el peligro para
las colectividades minoritarias es realmente muy grande.

Lunes
7 de abril de 1997
El próximo jueves se cumplen mil días del atentado a la
A.M.I.A. Mil días de aquel 18 de julio de 1994 en que nuestros
seres amados salieron de sus casas como lo hacían todas las mañanas,
y al poco tiempo, en la calle Pasteur al 600, cayeron fuera del mundo
y entraron en un territorio de tinieblas y silencio. Mil días
de un día que para nosotros no acabará nunca, porque desde
ese día las pesadillas giran adentro nuestro como jirones de
una niebla venenosa y nos sacuden oleadas lacerantes de dolor. Mil días
en que los padres lloramos a nuestros hijos muertos, en que hijos crecen
sin padres, en que esposos y esposas extrañan a sus compañeros,
en que hermanos no pueden cubrir ese vacío que deja la ausencia
definitiva de otro hermano.
Mil días de libertad para los asesinos, Mil días de la
masacre . Para nosotros el dolor. Para los criminales protección
y posiblemente ascensos. Hace pocos días un representante de
nuestro gobierno democrático dijo: los muertos, muertos están.
No para nosotros, ni para ninguna persona que llora el asesinato del
ser amado. Ellos siguen vivos en nuestros corazones y a través
de nuestra lucha son ellos los que piden justicia. A mil días
del atentado a la A.M.I.A., a mil días del dolor, del horror,
de la muerte, proclamamos nuestro lema de justicia y memoria para que
sí, algún día podamos fortalecer la paz, honrar
la vida y afianzar el nunca más.

Lunes
14 de abril de 1997
MAURICIO
KITAIGOROVSKY. Luchador por los derechos de los discapacitados.
Estamos ante el edificio que debería ser emblema de la justicia,
aunque de alguna manera se ha convertido en símbolo de la impunidad.
Con su majestuosa escalinata también simboliza para los discapacitados
la indife+rencia que nos obstruye el paso, quebrada apenas por una rampa
hecha para cumplir con una sentencia judicial, y que no es más
que un poco de cosmética para las cámaras y los diarios.
Pero no es una rampa hacia la verdadera integración ni lo será
hasta que los tres millones de discapacitados argentinos sean aceptados
por la sociedad porque quiere hacerlo, y no porque le es impuesto con
leyes y reglamentos que a pocos les interesa respetar.
A ustedes también les ofrecen de vez en cuando alguna rampa cosmética
hacia la esperanza, pero la puerta de la justicia sigue allí
arriba, al final de una escalinata que parece interminable; y eso también
es, en parte, fruto de la indiferencia. La indiferencia trae consigo
su propia impunidad que es muy difícil de romper, porque no hay
cosa más fácil de clamar que la conciencia de los indiferentes.
Hace diez años, A.M.I.A. empezó a transitar un camino
difícil, para comenzar a integrar a sus veinte mil discapacitados.
Esa obra en cuya génesis participaron por lo menos dos de los
heridos del atentado a la A.M.I.A., Ramón Gutman y Norma Lew,
fue de las primeras en reiniciarse después del 18 de julio. Y
en sus tantas idas y vueltas no estuvo ni está ausente la indiferencia
de algunos, disfrazada en ocasiones con gestos ampulosos y discursos
emotivos, pero vestida de acciones muchas veces vacías.
En idish solemos decir: "Svet sain gut", cuyo significado
va mucho más allá de su traducción literal, algo
así como que todo se va a solucionar. Hoy, a mil y un días
de aquel lunes de 1994 y a cinco años de la voladura de la Embajada,
esas palabras parecerían ser impropias y de sabor amargo. Y sin
embargo, aunque en el próximo seder de Pesaj sigamos llorando
las sillas vacías, tratemos de pronunciarlas con fervor. Porque
como dijo hace unos días Shimón Peres, el futuro debe
construirse a partir del futuro mismo, pero sin jamás olvidar
el pasado. Una propuesta válida para todos nosotros. Para los
que desde la discapacidad vemos crecer a nuestros hijos con esperanzas,
y para quienes aun desde su dolor quieren hacer florecer ilusiones y
recuerdos. No dejemos de intentarlo.
RICARDO
HALAC. Escritor.
Cuando vengo a Memoria Activa no puedo dejar de pensar que esa mañana
terrible en vez de 86 muertos podrían haber sido 87. Porque yo
soy el director del Centro Cultural Chagall, que es un centro que reúne
a intelectuales y artistas argentinos en el ámbito de la A.M.I.A.
Diez días antes del atentado el Centro Cultural Chagall se había
mudado a Ayacucho 632, por lo cual, tal vez, alguna mano especial, algún
ángel, el destino, no sé, decidió que yo debía
seguir vivo. Pero no así muchos entrañables amigos que,
sin merecerlo, murieron esta mañana. Recuerdo las palabras de
un filósofo que decía que la mayoría de los hombres
hacen la historia sin saberlo. Yo no quiero que seamos de esos hombres.
Quiero que nosotros tomemos conciencia de lo que está sucediendo,
en un país donde mucha gente prefiere hacer la historia sin darse
cuenta. No solamente tenemos que luchar contra el olvido, sino que tenemos
que hacerle entender a mucha gente, especialmente gente del poder, que
el atentado a la A.M.I.A. es una marca indeleble en la historia de la
Argentina. Porque los pueblos no se recuerdan solamente por sus buenos
hechos. Hay un país que ha dado muy buenos músicos a la
humanidad, pero también ha construido campos de concentración,
y no nos vamos a olvidar de eso.
La Argentina ha producido el tango y a Jorge Luis Borges, pero también
tiene en su seno asesinos que ocasionaron la masacre de la A.M.I.A.
¿Qué más tenemos que hacer para que el poder se
ponga en movimiento y continúe esta investigación lenta
y perezosa? Tenemos que esperar que se descubra una madeja, dicen, que
lleva hasta sectores de uniformados más altos. ¿Hasta
cuándo vamos a sostener esta impunidad? Yo, que soy la víctima
número 87 que se salvó, voy a pedir justicia hasta que
se haga.
TAMARA
RIJMAN. Estudiante.
Me levanté a la mañana y me vestí como un día
cualquiera. Pero al ver la cara de mis padres sentados frente al televisor
comprendí que ese día iba a quedar en mi memoria para
siempre. Imágenes de tanta muerta injusta, bronca, terrorismo,
violencia, tristeza; otra vez lo mismo. Pasaron años de ese horrible
día, y la bronca y la tristeza siguen presentes. Tenía
entonces once años. Todavía tengo tantas preguntas sin
respuesta. Me siento impotente, quiero gritar ya basta, estamos cansados
de impunidad, estamos cansados de reconocer a nuestro colegio por los
barrotes que lo rodean, estamos cansados de esperar que encuentren a
los culpables. Somos conscientes que la única forma para que
no se repita es no olvidar y seguir reclamar justicia.
JORGE
AGUILES. Pastor del Consejo de Iglesias.
Nunca creí que iban a pasar tantos años de caminar juntos
a la comunidad judía. Nosotros somos cristianos y hemos sentido
profundamente aquel día que estalló la bomba, los muertos
inocentes; un ayudante de un pastor que pasaba por la puerta murió
también. Y en la A.M.I.A. también murieron creyentes cristianos,
de manera que esto nos concierne a todos. Antes escuchamos a diferentes
oradores hablar de que todo se mueve cuando hay conveniencia política,
se busca a los culpables rápidamente porque conviene políticamente.
Esto es inmoral. Porque todos los muertos de esta manera sanguinaria
merecen que les haga justicia.
Todos estos años de caminar juntos me produce un sentimiento
de hermandad, de acercamiento. Ojalá que la sangre derramada
de los inocentes hable, como dice el Antiguo Testamento, mejor que la
de Abel. Y creo que está hablando. Porque muchas cosas han cambiado
desde que se han producido estos actos clamando justicia. La sangre
de los inocentes está hablando. Creo que si se sigue con firmeza,
manteniendo bien en alto la memoria y la llama ardiendo, proclamando
que no olvidamos y que reclamamos justicia, la justicia un día
reinará en nuestra tierra.

Lunes
21 de abril de 1997
"Tengo
la absoluta convicción de que la impunidad ha comenzado a desandar
el camino", afirmó Duhalde en plena arremetida preelectoral.
Tal vez el gobernador provincial prefirió no hablar acerca de
la responsabilidad de miembros de su propia policía, procesados
y presos preventivamente, como partícipes necesarios del atentado
perpetrado contra la sede de la A.M.I.A. Tal vez prefirió no
hablar nunca en relación al crimen de la calle Pasteur porque
había ocurrido fuera de su jurisdicción, aun cuando su
policía estuviera involucrada. O tal vez el gobernador provincial
no esté al tanto de que Juan José Ribelli organizó
su propia detención a cargo de los comisarios Bianchi, Sosa,
González y Machuca; este último aparentemente vinculado
con el Secretario General de la Presidencia, Alberto Kohan. Quizás
el aspirante al sillón de Rivadavia esté algo entretenido
con las idas y vueltas del video robado del juzgado del Dr. Galeano.
Sin embargo, en esa cinta de regalo para el juez, Telleldín menciona
a Alberto Daniel Piotti como uno de los miembros del gobierno provincial
que le había propuesto algún tipo de arreglo para que
no revelara el destinatario final de la Traffic. Esto no debería
sorprendernos. No es la primera vez que Piotti saldría a defender
a miembros de "la mejor policía del mundo". Cuando
todavía estaban presos los policías protegidos de Ribelli,
involucrados en la masacre de Wilde, una jueza de Lomas de Zamora recibió
el pedido de un comisario de trasladar a los mismos al Servicio Penitenciario
ante el temor de que se fugaran. De hecho, uno de ellos, Marcos Rodríguez,
ya lo había logrado y continúa aún prófugo.
Mientras atendía dicha solicitud, la jueza recibió la
visita del Secretario de Seguridad Interior Alberto Piotti, quien iba
a interceder para que el traslado de los muchachos de Ribelli no se
llevara a cabo. Este episodio consta en la causa de la masacre de Wilde,
probablemente en manos del comisario Vicat, que hoy colabora con el
juzgado de Galeano.
No pueden existir innumerables organizaciones delictivas, engendradas
y alimentadas en el seno de la policía provincial, capaces de
cometer robos, extorsiones, secuestros, homicidios simples y múltiples;
y tampoco pueden existir como tales sin el amparo de funcionarios políticos
que posean cierta envergadura y gocen de mucha inmunidad.
Entretanto, Ribelli busca protección en Balcarce 50, y elige
a Cúneo Libarona como abogado. Antes del seudo escándalo
del video, y quizás a modo de advertencia, el Dr. Corach le había
solicitado a dirigentes de A.M.I.A. y D.A.I.A. que desistieran de ser
partes querellantes en la causa, para no acosar al gobierno. El gobierno
de Menem le debe estar muy agradecido a Cúneo Libarona por motivos
familiares varios; y al mismo tiempo, debe estar preocupado por las
diecinueve causas que tiene pendientes la Sra. Matilde Menéndez,
cuyo destino también fuera el juzgado del Dr. Galeano.
Ante semejante fárrago de intereses políticos, de facturas
entre Menem y Duhalde, de videos robados y pistas falsas plantadas,
los familiares de las víctimas seguimos reclamando que se profundice
esta magra y lentísima investigación que hoy tenemos.
El fantasma de futuras agresiones existe, aun cuando el Presidente Menem
sostenga que se siente orgulloso de la Policía Federal Argentina,
una de las mejores policías del mundo, que nos da protección
y seguridad, más allá de los delitos que se producen aquí
o en cualquier otra parte del planeta. Tal vez, cuando volaron la A.M.I.A.,
y mataron a nuestros 86 familiares, Menem se había trasladado
con su gloriosa policía a otra galaxia.

Lunes
28 de abril de 1997
Dr.
BERNARDO BEIDERMAN. Ex profesor de Derecho Penal en la U.B.A.
Dentro del panorama de la criminalidad argentina encontramos un cuadro
muy nutrido de impunidad y de frustración. ¿Cuáles
son las causas determinantes de tanta injusticia e impunidad? Sin agotar
la enorme constelación de causas, a la vista saltan algunas.
Por ejemplo insuficiencia presupuestaria; mal sistema de reclutamiento
y designación de jueces; complicidades larvadas en fuerzas de
seguridad; cierto conjunto de jueces, abogados, políticos y productores
de publicidad disfrazados de periodistas famélicos de notoriedad
y menesterosos de ciencia, conciencia y decoro; y a veces concurre también
para este resultado la sustitución de la sede judicial por los
escenarios televisivos. Y dentro de este cuadro destacan las dos vesánicas
masacres de la embajada de Israel y la A.M.I.A. En el primero de estos
casos, después de un quinquenio de un procedimiento casi desértico,
un gran bostezo procesal, repentinamente se produce un desperezamiento
muy estruendoso, muy publicitado: el descubrimiento, con un método
matemático computadorizado, academicista, proclamado a los cuatro
vientos por el presidente de la Corte Suprema de Justicia. Y para dentro
de pocos días se anuncia un insólito contrapunto, en la
televisión, entre los peritos que se pronunciaron en los albores
del juicio y los peritos sobrevinientes al conjuro de la computadora.
Nosotros hubiéramos preferido que ese esfuerzo se hubiese empeñado
en descubrir a quiénes pudieron haber tenido interés en
cometer el atentado.
En cuanto a la masacre de A.M.I.A., aunque con paso vacilante, el Tribunal
se iba encaminando hacia la apertura de algún yacimiento que
procesalmente nos permita desentrañar autores y sancionar conductas.
Pero repentinamente se han producido algunos viles ensayos en procura
de la inhabilitación de esta investigación.
Yo estimo que la Corte Suprema de Justicia no puede, de un modo colegiado,
conseguir eficacia en la investigación. Debe necesariamente encomendar
a un magistrado la investigación, la instrucción, con
lo cual no pierde de ninguna manera su competencia y jurisdicción
originarias. Mientras tanto, del estéril sumario de la masacre
de la Embajada y la torpedeada investigación de la A.M.I.A.,
de lo uno y lo otro Dios nos salve.
SERGIO
KIERNAN. Periodista.
En julio vamos a recodar el tercer aniversario de la bomba que destruyó
a la A.M.I.A. Vamos a volver a expresar nuestra indignación y
vamos a volver a escuchar excusas y promesas. También vamos a
recibir la solidaridad de todos aquellos que, dentro y fuera de nuestro
país, no se olvidan del atentado. Va a ser un momento para preguntarnos
qué pasó realmente, Y como el año pasado, y como
el anterior, nos vamos a dar cuenta de que no sabemos. Tenemos algunos
retazos de la historia, podemos entrever una trama oscura, sospechar
algunas identidades y mecanismos. Pero no sabemos qué pasó.
¿Cómo puede ser que ocurra esto? En la base del fracaso
de esta investigación hay un hecho muy claro: la participación
de policías. En cada difícil etapa de estos casi tres
años, siempre aparece un policía. Cuando se compra y se
vende una camioneta hay policías involucrados. Cuando se descubren
presiones para detener o confundir la investigación, aparecen
policías. Cuando se amenaza veladamente a los testigos para que
se callen, también hay policías. Este hecho es central.
En medio del peor atentado de nuestra historia hay involucrados como
partícipes esenciales agentes del Estado, personas que visten
un uniforme con nuestro escudo nacional. Estas personas, por simple
lucro, traicionan a su país. Ellos les dieron los medios a terroristas
para atacar un edificio civil, a cuadras de las sedes de los poderes
nacionales. Ellos ayudaron a desmentir que los argentinos tengamos soberanía
en nuestra propia Capital. Les dieron ayuda y socorro a enemigos armados
de la Nación. Y todo esto lo hicieron por dinero o por odio racial,
o por ambas razones miserables. Ya tenemos los nombres de algunos de
estos policías. Que no tengamos todos, y que a 145 semanas del
atentado sigamos preguntándonos cómo fue la operación
y quiénes plantaron la bomba, muestra que los compañeros
de estos policías delincuentes prefieren cuidar el negocio a
servir al país que representan. Realmente es para preguntarse
qué clase de sistema permiten que anden sueltos e impunes.
El caso Cabezas, y los sistemáticos escándalos de corrupción
y de violencia, que afloran casi todos los días, muestran que
el atentado a la A.M.I.A. no fue un evento excepcional, sino nada más
que el más extremo y más sangriento producido por un estado
de cosas. Un estado de cosas que pide una limpieza, una reforma, pide
juicio y castigo a los criminales; y también a los criminales
de uniforme. La clara movilización y el reclamo de los argentinos,
por fin están obligando al poder nacional a hacer algo. Y esto
es un paso en el muy doloroso y costoso proceso de hacernos ciudadanos,
de reclamar transparencia y ley. Va a haber justicia para las víctimas
de la A.M.I.A. cuando los culpables sean castigados; y sobre todo, cuando
quede claro que no se puede volver a cometer un ataque salvaje y racista
porque dejó de existir esta complicidad, esta estructura que
permite este tipo de cosas.
MANUELA
FINGUERET. Directora de la revista Plural.
Cada uno de nosotros reconoce esquinas en su vida. Estas esquinas individuales
pueden reconstruir las esquinas nuestras. Pero también hay esquinas
colectivas. Seguramente con los años esta esquina será
reconocida como la esquina Memoria Activa, así como la Plaza
de Mayo será reconocida como la esquina "Madres". Yo
he escrito un poema que se llama Pasteur esquina ochenta y seis.
Un estallido nombra el instante de la danza macabra.
Temblor, dicen los que oyeron
y miran la columna de huesos que acompaña la agonía.
Voces de un coro a punto de gritar
ese único grito que no cesa,
aquí estamos.
Fulgor, dicen los que vieron el instante
en que la furia es humo salvaje,
y miran arrancar piedras que desnudan lamentos.
Horror, dicen los que olieron minúsculas partículas
que cubren de polvo el día que agoniza a punto de gritar,
aquí estamos.
Hay una morada en esa esquina de piedra, huesos y polvo,
con ochenta y seis gritos que repiten,
aquí estamos.

Lunes
5 de mayo de 1997
ESTELA
CARLOTTO. Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.
No nos podemos acostumbrar a transitar esta historia tan terrible en
este país que tendría que ser un paraíso. No nos
acostumbramos porque nos robaron lo más querido. Memoria, memoria
para exigir verdad y justicia. Memoria para poder mirarnos a los ojos
y decir que no estamos solos. Que sumamos voluntades. Que sembramos
esta plaza mirando esta mole que nos niega lo que nos merecemos como
seres humanos: saber la verdad y no convivir con los asesinos en las
calles.
Veinte años de lucha como madre, como abuela, pueden decirles
a ustedes que con el corazón abierto los acompañamos,
porque el dolor de ustedes es el nuestro. Cuando estas cosas pasan no
es contra nadie, es contra todos. Por eso todos tenemos que recordar.
Esas vidas que nos sacaron. Ese mirar la cara del hijo que no envejece
porque lo mataron. De no encontrar al niño que crece no sabemos
dónde porque lo robaron. Este dolor es de todos. Para señalar
a los culpables. Para que no tengan paz mientras vivan. Cada minuto
que pasa se profundiza el dolor pero no se abandona. Esa vida que nos
robaron es una luz que nos guía, que nos ilumina, que nos dice
adelante, no aflojen, que la verdad y el tiempo bueno van a llegar.
No vamos a doblegarnos. Vamos a dejar la vida pidiendo verdad y justicia.
ELVIRA
MUSERI. Estudiante.
Me contaron que en el reino del revés los periodistas tienen
libertad de expresión. Y la justicia se aplica instantáneamente.
Me contaron que en el reino del revés los maestros son considerados
el orgullo nacional, y así son remunerados. Que los policías
todavía existen y su deber es proteger a los ciudadanos. Me contaron
que en el reino del revés las granadas son sólo frutas
y las camionetas sólo un medio de transporte. Me contaron que
en el reino del revés la muerte está regida por la naturaleza,
y los muertos tienen el derecho de descansar en paz. Me contaron que
en el reino del revés las plazas son lugares donde los lunes
hay obras de títeres y los miércoles campeonatos de ajedrez
para los abuelos; y la pobreza no existe. Me contaron que en el reino
del revés cada 18 de julio se festeja el día de la justicia.
Qué malo es que esto nos suene extraño. Lamentablemente
yo vivo en Argentina, en el revés del reino del revés.
Dr. RUBÉN SAFERSTEIN. Rabino de la Comunidad Max Nordeau.
Durante el año 1942 se empezó a poner en práctica
la llamada solución final, la matanza de millones de judíos
en los campos de exterminio. En ese mismo año, bajo la presión
de la opinión pública internacional, los países
aliados hicieron una protesta y una advertencia a Alemania, a la luz
de los informes que ya eran conocidos, acerca de los transportes de
judíos de los países ocupados a los lugares donde fueron
asesinados. En ese momento, diferentes instituciones se establecieron
en el mundo a fin de reunir material sobre los crímenes que los
nazis estaban llevando a cabo, y sugerir el modo en que podían
ser castigados por ello. Sin embargo, los judíos no estuvieron
representados en esos organismos, a pesar de ser las víctimas
principales de lo que estaba ocurriendo. Hacia el fin de la guerra,
al formularse en la ciudad de Londres los principios legales de acuerdo
a los cuales los criminales de guerra nazis debían ser castigados
en el futuro, se enunciaron allí tres categorías de crímenes:
crímenes contra la paz, crímenes de guerra, crímenes
contra la humanidad. A raíz de esa decisión se constituyó
en 1946 el Tribunal Militar Internacional en la ciudad de Neuremberg,
que juzgó finalmente a 24 líderes nazis, y que fue conocido
como el juicio de Neuremberg. A lo largo de 403 sesiones públicas,
el mundo conoció detalles de lo que fue la conferencia de Vanseg,
en la que se debatió la implementación de la solución
final. Escuchó hablar de los grupos de tareas, que actuaron impunemente
en la entonces Unión Soviética. Y conoció el plan
diseñado para liquidar la revuelta del gueto de Varsovia y sus
combatientes en 1943. El Tribunal de Neuremberg se dio cuenta de que
la cuestión judía era central en la ideología y
políticas nazis; juzgó a los 24 acusados en un dictamen
que conmovió al mundo, el cual no salía de su estupor
por tanta barbarie cometida en el propio siglo XX. Desde ese momento
hasta hoy, más de siete mil personas fueron juzgadas por su participación
en crímenes efectuados en nombre del nazismo. Los más
conocidos fueron Adolf Eichman durante los años 60 y Erik Priebke
en la actualidad. La decisión fue y es terminante: la de buscar
justicia; la de no permitir que los crímenes contra la humanidad
prescriban; a diferencia de lo ocurrido en nuestro país donde,
lamentablemente, hechos similares se consideran prescriptos y debemos
convivir con los asesinos en libertad.
Hoy conmemoramos el día del holocausto y el heroísmo;
y quiero recordar en esta plaza, frente al Palacio de Tribunales, que
este día debería ser no sólo un símbolo,
sino el ejemplo de la búsqueda de justicia. Lamentablemente al
recordar la destrucción de la embajada de Israel y la A.M.I.A.,
no vemos que las instancias políticas decidan sin ambigüedades
ni dilaciones hacer justicia plena, cuando efectivamente está
en sus posibilidades hacerlo. Por eso el sentido de este espacio, para
no ceder nunca al olvido ni a la impunidad.

Lunes
12 de mayo de 1997
La
semana pasada apareció en el diario Pagina 12 una nota titulada
HUBO UN AVISO PREVIO, en relación al atentado a la AMIA.
Los familiares accedimos a la información y se trata de una carta
fechada el 18 de mayo de 1994, enviada por un integrante de los servicios
de inteligencia, con 25 años de experiencia, quien se encontraba
en ese momento preso en la cárcel de Junín.
Dicha c arta estaba dirigida al Juez Federal Dr. Adolfo Literas y fue
recibida por el jefe de Despacho de dicha unidad carcelaria Jorge Núñez
Mendoza.
La carta, más o menos, dice: "..he recibido información
de inteligencia que da cuenta de un grupo operativo que concurrió
a una reunión secreta realizada en San Pablo, de la cual participaron,
entre ellos, ciudadanos de origen árabe, para que efectúen
relevamientos de inteligencia en objetivos judíos en Argentina
y formen un equipo para operaciones especiales en Argentina y Brasil.
Se pudo saber que el blanco preferido es la DAIA. Si bien un atentado
(factible dentro de los próximos 6 meses) en ese blanco sería
una cuestión enmarcada dentro de la problemática judeo-árabe
sería muy conveniente por la repercusión mundial que podría
generar complicando futuras grandes inversiones."
Como
dijimos antes esta carta llegó a un Juzgado Federal dos meses
antes del atentado y corrió la misma suerte que la denuncia del
brasileño Wilson Do Santos ante el consulado argentino en Milán,
semanas antes del 18 de julio: se recibieron denuncias y no hicieron
absolutamente nada efectivo para prevenir y advertir la masacre cometida
contra nuestros 86 familiares.
Hoy volvemos a preguntarnos lo mismo que desde hace casi tres años:¿quién
debió cuidarlos?¿quién nos cuida ahora?¿quién
se encarga de la inteligencia en este país, tan eficiente en
detectar supuestos focos de subversión? ¿quién
es responsable? y ¿de qué modo el gobierno se hizo y hace
cargo de todo esto?
La realidad nos demuestra que después de 147 semanas nadie se
ha hecho responsable. Creemos que esto ocurre por muchas razones, entre
otras:
1-porque no ha habido decisión política por parte del
gobierno para que las fuerzas de seguridad hagan su trabajo, y llegado
el caso autoinvestigarse.
2-porque la causa fue inundada de pistas falsas
3-porque el no haber tenido respuesta alguna a nuestra solicitud de
entrevista con el Presidente Menem, es una clara demostración
de còmo el gobierno no se hizo ni hace cargo.
Podríamos seguir enumerando razones, no vale la pena, ya todos
las conocemos.
Ahora sabemos que el 18 de mayo de 1994 ya había gente que conocía
lo que iba a suceder y no hizo nada para impedirlo.

Lunes
19 de mayo de 1997
ELEONORA
NOVA ALBERTI. Cantante.
En los atentados a la Embajada y la A.M.I.A. perdí amigos. Perdimos
todos mucha gente. Estamos acostumbrados en Argentina a perder a nuestra
gente. Espero y es mi anhelo que dejemos de contar a los que perdemos.
En Argentina no se condena, y cuando se condena se indulta. Espero que
esto, tan ingrato y tan injusto, un día no ocurra más.
Lo que único que nos queda es poder contarles a los que vienen
después de nosotros es que un día hubo condenados que
pagaron sus culpas. Es todo lo que pido. Cuando se haga justicia por
los muertos de la Embajada, de la A.M.I.A., y por todos los otros muertos
de nuestro país, q ue hoy no se sabe quiénes son los culpables;
podremos todos estar tranquilos.
MICHEL
MONTRUIL. Director educativo de los programas Leatid de las comunidades
judías en Europa.
Se te ha declarado hombre, lo que es bueno. Lo que Dios reclama de ti;
tan sólo practicar la justicia, amar la piedad y caminar humildemente
con tu Dios.
Quiero compartir con ustedes este sentido encuentro de cada lunes. Traigo
conmigo el sentimiento de la judería europea y de los sectores
democráticos de Europa en general. La justicia es una de las
tres instrucciones que Dios le dio al hombre para ser humano. Me uno
al pedido de justicia como única posibilidad de seguir construyendo
comunidades de mujeres y hombres libres, y por lo tanto responsables
por el otro. No puedo dejar de recordar las palabras de Zola, pronunciadas
hace un siglo: "Yo acuso". Así como entonces quiero
exhortar con vosotros un único, inextinguible, reclamo de justicia.
1.614 días del 17 de marzo de 1992
770
días del 18 de julio de 1994
HORACIO
BALLESTER. Integrante del CE.MI.DA.
Nos queríamos referir al terrorismo, incluso refiriéndonos
a lo que dice el diccionario sobre terrorismo: dominación por
el terror; sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir
terror. A su vez terror se define como : miedo, espanto, pavor por un
mal que amenaza o un peligro que se teme. A la luz de esta definición,
queríamos analizar la conducta del gobierno. Por lo pronto, en
el orden interno, son unos terroristas. Porque es claro que para practicar
el terrorismo no hacen falta acciones violentas ni cruentas; crear el
pavor. ¿Y acaso no es crear pavor la falta de trabajo; dejar
a los jubilados durante 48 horas sin medicamentos; la inestabilidad
laboral; la falta de seguridad en la educación? También
vemos el doble mensaje presidencial en cuanto a lo que él considera
el terrorismo internacional. El Presidente Menem está dispuesto
a adherir, aparentemente, a todo lo que organicen el grupo de los siete
y Estados Unidos con respecto al terrorismo internacional. Pero parece
que lo único que loe interesa son las víctimas norteamericanas
o europeas, no lo que pasa acá en la República Argentina.
Incluso acepta que es un acto terrorista una bomba colocada en una base
militar en Arabia Saudita, a miles de kilómetros del territorio
estadounidense. En esa base estaban nada más que tropas estadounidenses,
británicas y francesas. Al margen de que uno está en desacuerdo
con la presunta ideología de quien colocó la bomba, eso
no es un acto terrorista, es una acto nacionalista. En cambio sí
son actos claramente terroristas los que han sido cometidos acá
contra la embajada de Israel y la A.M.I.A.
¿Cómo es posible que cuatro años después,
cuando ya no queda ni el más mínimo rastro de polvo de
lo que fue la explosión, se exija recién ahora la lista
de los que estaban adentro? Pareciera que la Corte quisiera trasladarle
la responsabilidad a la embajada de Israel. Indudablemente el gobierno
no quiere descubrir la conexión argentina, lo cual no nos asombra
en absoluto. Si indultó a los jefes máximos, a los ideólogos
de todo eso, cómo no va a proteger a los ejecutores. Pero seguiremos
peleando hasta que la justicia se haga.
IRMA
BEIGEl. Escritora.
Aquí, de espaldas a ese monumento a la frustración, y
junto a la escultura que honra la memoria de los seres queridos asesinados;
quiero decir algo de lo que me atraganta. Por ejemplo que en esta sociedad
argentina hay gente que no cumple con su deber; que hay gente que sabe
mucho más de lo que dice, que hay quienes se encargan de poner
piedras y dar vueltas todas las señales para confundir los caminos.
Cuando la voluntad y los recursos para llegar a la verdad existen, no
hay misterio que resista. En la época de la tecnología
a los argentinos nos da vergüenza que a esta altura de las causas
de los atentados se den a publicidad pericias dudosas, como la de la
otra semana, y que existan jueces de la Corte que las avalen temerariamente.
Esta sociedad argentina perdió la inocencia junto a la vida de
sus hermanos. Ya basta de embrollar las causas. Hay que decirles a los
que no cumplen con su deber que estamos cansados. No somos ciudadanos
de segunda, tenemos derechos y obligaciones. Queremos recibir lo que
está escrito en la Constitución: que nos garanticen la
vida y que la justicia alcance a todos por igual.
DIRECTOR
DE "LAS PATAS DE LA MENTIRA".
Las víctimas, sus familiares, y todos los ciudadanos de bien
reclamamos justicia; y lo hacemos con nuestra presencia. Los responsables
de administrarla tendrán que escucharnos. Nosotros no nos vamos
a callar. Nuestra expectativa está dirigida a que la investigación
avance efectivamente. Pero todos sabemos que el tiempo atenta contra
la búsqueda de pruebas. Además la justicia lenta no es
justicia. Todos los responsables de la parálisis de la investigación
son también responsables de esta profunda herida que no puede
comenzar a cicatrizar.
Con León Felipe decimos: "¿Pero qué es la
justicia? ¿La justicia es esto? ¿Un truco de pista, un
número de circo, un pim pam pum de feria, un vocablo gracioso
para distraer a los hombres? Respondedme. Que me conteste alguien qué
es la justicia. Silencio. Silencio." Que el silencio se haga respuesta,
eso estamos pidiendo.
Con Paul Eluard decimos: "En nombre de los desaparecidos, martirizados
y masacrados por no querer reconocer las sombras, debemos nuestra cólera
encauzar; y hacer que el hierro se levante para guardar la imagen alta
de los sin culpa, acorralados, que triunfarán en todas partes.
Que mil veces y mil veces pasaremos en nuestro carro, y que mil veces
en la Tierra alzaremos de nuevo nuestro tinglado."
Y con Neruda digo: "Yo quiero vivir en un mundo en que los seres
sean solamente humanos. Quiero que la gran mayoría, la única
mayoría, todos, puedan hablar, leer, escuchar, florecer. No entendí
nunca la lucha sino para que esta termine. No entendí nunca el
rigor sino para que el rigor no exista."
CLARA
ISRAEL. Integrante de Familiares de detenidos y desaparecidos por razones
políticas.
Al caminar hace algunos minutos hacia esta plaza contemplé ese
edificio que se yergue enfrente nuestro, los Tribunales. Ese edificio
vacío; vacío de lo que nosotros exigimos permanentemente.
Sin embargo en esta plaza sentimos el calor de los seres queridos. El
calor de los que luchan cada día para que los atentados no se
repitan. En esta plaza hay dos placas: la primera, por los 142 abogados
desaparecidos durante la última dictadura militar. La otra, que
lleva inscripto el nombre de las 86 víctimas del atentado a la
A.M.I.A. Esas placas tienen el fuego del amor, de las ilusiones; de
todo lo que pedían, pensaban y luchaban todos los nuestros seres
queridos.
Aquí ejercemos una memoria activa. Que no es memoria solamente,
sino que nos demos la mano y sigamos; para enfrentar este modelo que
mata, que tortura, que desaparece, que secuestra niños, que mata
tantos jóvenes. Eso es memoria activa. Todos juntos venceremos.
Vida y solidaridad, son los dos principios de derechos humanos que nos
dignifican y por los cuales luchamos.

Lunes
26 de mayo de 1997
Eduardo
Galeano escribió acerca de la memoria mutilada:"la memoria
del poder no recuerda: bendice. Ella justifica la perpetuación
del privilegio por derecho de herencia, otorga impunidad a los crímenes
de los que mandan y proporcionan coartadas a su discurso, que miente
con admirable sinceridad".
Nosotros también decimos: el poder de nuestro país trabaja
denodadamente para hacernos creer que están haciendo todo lo
posible para encontrar a los asesinos de nuestros familiares y llegar
así hasta las últimas consecuencias, cuando en realidad
no quieren arriesgarse a tocar a todos aquellos que podrían estar
vinculados a la masacre de la AMIA.
Eduardo Galeano escribió acerca de la memoria rota: "el
poder no admite más raíces que las que necesita para proporcionar
coartadas a sus crímenes: la impunidad exige la desmemoria. La
memoria rota nos hace creer que estamos condenados a la resignación":
Nosotros también decimos: acá estamos. Y seguiremos estando.
A pesar de los infructuosos esfuerzos del Ministro del Interior por
echarnos, a pesar de la pretensión de muchos de querer aislarnos
y convertir la causa de la AMIA en un tema exclusivamente judío,
a pesar de que el brazo judicial de Balcarce 50 nos quiere hacer creer
que la investigación de la masacre de la Embajada de Israel no
merece ser profundizada porque ya pasó demasiado tiempo. No podrán
destruirnos la memoria porque no nos van a condenar a la resignación.
Eduardo Galeano escribió acerca de la memoria porfiada: "¿la
historia se repite?¿O se repite sólo como penitencia de
quienes son incapaces de escucharla?
Nosotros también decimos: los mismos crímenes, los mismos
muertos, los mismos familiares reclamando justicia por sus muertos.
Los crímenes del gatillo fácil, los crímenes perpetrados
contra periodistas, los crímenes perpetrados contra la embajada
y la AMIA. Los crímenes son los m