Lunes 6 de enero de 1997

Ayer, con una mezcla de horror, indignación y bronca, leíamos el titular del diario Página 12 que decía: "El gobierno, la policía y la justicia mantuvieron en secreto una nueva profanación al cementerio judío de La Tablada." El motivo resulta obvio: se realizó por encargo de dos suboficiales de la policía bonaerense. Ninguna fuente oficial sabe explicar por qué se mantuvo todo oculto. En realidad todo parece más de lo mismo. El problema es que lo mismo es basura, y lo peor es que uno parece ser el tacho. Nosotros estamos enojados, descreídos, embroncados y tristes. El gobierno argentino siempre mira hacia otro lado cuando debe cuidar, cuando debe proteger, cuando debe aclarar. Parece ser que sólo es experto en promesas y en aconsejar a otros mandatarios.
Nosotros no somos políticos ni nos interesa, no queremos poder. Tan sólo somos gente común que un día nos tocó soportar la pesadilla de ver morir a nuestros familiares en un atentado terrorista; esas cosas que veíamos en las películas y que nos parecían de ficción; cosas que a uno no podían pasarles. Pero estamos acá, parados, con la frente en alto, con la convicción de que no debemos callar. Debemos gritar para reinventarlos. Debemos continuar para no borrarlos de nuestras mentes. Debemos insistir para no olvidar que a todos nos asesinaron un poco. Debemos recordar para que no vuelva a suceder. Tenemos un compromiso con la verdad. No vamos a olvidar. No vamos a callar hasta que toda la basura esté en su sitio, hasta que los culpables tengan nombre y apellido, y hasta que podamos dormir y caminar en paz.


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Lunes 13 de enero de 1997

SANTIAGO MELLIDOVSKY. Padre de Graciela Mellidovsky, desaparecida durante la dictadura.
Aquí, de espaldas a la casa de la justicia que no llega, todos los lunes se ejercita un acto de solidaridad humana fundamental. Y aquí estoy, el lunes en plaza Lavalle, el jueves en Plaza de Mayo.
Leo y escribo la historia de la humanidad como una cadena de infinitos eslabones y en constante crecimiento. Y en los primeros eslabones veo los trabajos del gran alfarero en seleccionar el mejor barro para moldear al primer hombre y soplar en su boca su espíritu divino. Veo los dedos del alfarero moldeando, con los restos descartados del barro, otras figuras humanas, apurado porque no puede quebrar sus propias reglas ante el cercano shabat. Y se olvida de insuflarles su espíritu. Crea así hombres y mujeres sin sentimientos. Son los íncubos y súcubos, que con esos eslabones fuertes y falsos nunca se desprenderán de la cadena de la historia humana. Se puede entender así que la historia es obra de la casualidad. Los íncubos se procrean y son responsables de las guerras, de los exterminios, de las intolerancias raciales, el terror de la embajada de Israel y de la A.M.I.A. Y esta terrible, desolada, desgarrante historia argentina, capítulo terrorismo, con su secuela de tantos muertos, nos convoca cada lunes pidiendo justicia.

 


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Lunes 20 de enero de 1997

¿Cuál es el balance de estos dos años y medio? Un puñado de oficiales de la policía provincial detenidos y procesados por participación necesaria en el atentado, por haber sido quienes facilitaron el coche bomba. Un puñado de ex carapintadas expertos en explosivos, sospechados de algún grado de conocimiento del atentado, que curiosamente aquel 18 de julio fueron de los primeros en merodear entre los escombros. Y a pesar de no ser el objeto directo de la investigación, una enorme cantidad de policías involucrados en gravísimos hechos de corrupción policial; hechos de tanta gravedad que se ven empequeñecidos con la enormidad de la tragedia y los muertos de la A.M.I.A. . Servidores de la ley que, lejos de protegernos, utilizaban las prerrogativas de sus uniformes para enriquecerse con sus sucios e ilegales negocios. Y quienes tienen el deber legal de investigar albergan en su interior a delincuentes comunes indignos de utilizar el uniforme que la sociedad les confía. No escuchamos las voces de las más altas autoridades provinciales alentando la investigación ni preocupados porque se haga justicia.


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Lunes 27 de enero de 1997

Han transcurrido 132 semanas y nuestro sentimiento de preocupación se ahonda cada vez más. Somos testigos de los hechos más terribles que cualquier mortal hubiera imaginado jamás. El gobierno argentino tiene en su haber un Secretario de Seguridad bonaerense, el señor Eduardo de Lázari, que sostiene que pintar svásticas en el muro de un cementerio judío no es un atentado; y que, a pesar de la gravedad del hecho, no lo informó oportunamente por tratarse de una de las tantas circunstancias que el señor Secretario maneja diariamente. Cabe recordar que este mismo señor fue el que le prometió un cuerpo de elite de su confianza al juez Galeano para investigar el atentado contra la A.M.I.A. y llegar así hasta las últimas consecuencias.
El gobierno argentino tiene en su haber un Ministro del Interior, el doctor Carlos Corach, que se jacta de investigaciones, por demás insuficientes, en relación a las amenazas dirigidas al hospital israelita; que hoy duermen en algún cajón del juzgado del doctor Branca. Este señor ministro también se ocupó de elogiar el trabajo realizado por la D.A.I.A. sobre documentos que, entre otros, ponen de manifiesto las políticas discriminatorias de la Dirección de Migraciones contra los inmigrantes que huían del régimen nazi. Sin embargo, a la hora de viajar a Israel para arreglar negocios, el señor ministro no vaciló en elegir al interventor de migraciones, señor Hugo Franco, quien había arrojado la hipótesis de que la bomba en la A.M.I.A. era fruto de una disputa interna entre la colectividad judía.
El gobierno argentino tiene en su haber la responsabilidad no asumida de los homicidios múltiples de la Embajada y de la A.M.I.A. sin esclarecer, y de actos discriminatorios antijudíos que se esconden para no ser investigados en profundidad, lo cual nos lleva a una situación de indefensión e impunidad cada vez más grave y cada vez más preocupante.
Es por ello que los familiares de las víctimas del atentado a la A.M.I.A. responsabilizamos al gobierno del presidente Menem por la inacción, la complicidad, el ocultamiento de información y la falta de sensibilidad frente a tan horrendos crímenes; así como también por hechos de similar envergadura que sucedan en un futuro aquí, en nuestro país de la impunidad. El mismo país de la impunidad donde anteayer fuera ejecutado el fotógrafo de la revista Noticias, José Luis Cabezas. Por él, y por nuestros muertos, exigimos el inmediato esclarecimiento y castigo a los responsables.


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Lunes 3 de febrero de 1997

Esta semana la silueta del horror se dibujó nuevamente en nuestros corazones. Muchos de nosotros nos encontramos en medio de otra marcha, esta vez en reclamo por el esclarecimiento del brutal homicidio de José Luis Cabezas. Otra vez se volvían a instalar en nuestras almas la amargura y el profundo dolor con los que venimos aprendiendo a convivir desde hace treinta meses. Sin embargo, y a pesar de unos cuantos, nuestras mentes están en condiciones de advertir con claridad que José Luis Cabezas y nuestros muertos son víctimas de la misma impunidad que se ha instalado en nuestro país. Esta impunidad amparada por Menem, Duhalde, Corach y compañía, no sólo se ha cobrado la vida de otro reportero sino que además se perpetúa en cada una de las acciones y los dichos de los funcionarios gubernamentales ocurridos a lo largo de esta semana. En este sentido sus manifestaciones, acciones u omisiones, así como también circunstancias que rodean al mismo crimen tienen mucho que ver con algunas de las denuncias que los familiares de las víctimas del atentado a la A.M.I.A. venimos haciendo en Memoria Activa desde hace 133 semanas.
En primer lugar, el secuestro de José Luis se produjo en una zona de Pinamar fuertemente custodiada, circunstancia que sólo puede ocurrir luego de definir con precisión la tan tristemente célebre zona libre. Esto nos recuerda los innumerables testimonios de personas para quienes el silencio y la calma de la calle Pasteur eran muy llamativos aquella mañana del 18 de julio, los cuales nunca fueron debidamente investigados. Luego se perpetró el asesinato; y a pesar de la tan renombrada experiencia previa de la fuerza policial de la provincia, que según Duhalde es la mejor del país, no se estableció vallado alguno alrededor del vehículo incendiado. El vehículo fue trasladado un par de horas después de su hallazgo, hecho que, según peritos expertos, significaba la eventual destrucción de evidencias que podrían haber sido importantes para el esclarecimiento del homicidio. Este hecho también nos resulta familiar, si recordamos análogas circunstancias que ocurrieron luego del atentado a la A.M.I.A. Poco después aparecieron las expresiones del gobierno. Cual casete de letra archiconocida, Menem aseguró: "No vamos a parar hasta saber quién o quiénes fueron los autores materiales, y si es que los hubo, los responsables intelectuales". Esta vez Menem no pidió perdón, tal vez porque no se siente responsables por el crimen de José Luis Cabezas. A pesar de que el 25 de enero Menem le ordenó a su súper Ministro del Interior que se pusiera a disposición de la policía bonaerense para colaborar en la investigación, poco tiempo pasó para que este claramente manifestara que las investigaciones no estaban a cargo del ministerio del interior; de manera tal que resultara evidente el deslinde de responsabilidades hacia el gobernador Duhalde. Volvemos a ser moneda de cambio entre perversos intereses políticos, que lo único que promueven es la distracción y la dilución de la responsabilidad del gobierno en una supuesta responsabilidad de toda la sociedad.
Pero el horror con mayúscula continuó. Rápidamente se constituyó un cuerpo de élite en la Provincia de Buenos Aires para investigar el crimen de Cabezas. Nuestra lamentable experiencia indica que sería importante empezar a investigar a ese mismo grupo, porque tal vez entre ellos se encuentren los culpables y/o cómplices; al igual que Ribelli y Salguero, este último vinculado, además, al segundo atentado al cementerio de La Tablada. Todo indica que por acción u omisión la policía de Duhalde aparece involucrada esta vez en un homicidio simple, no múltiple; será por esa razón que se prometen recompensas que se triplican día a día, porque la situación lo exige; si bien no existe ninguna estructura preparada para recibir la información y analizarla seriamente. Simultáneamente, se ofrecen indultos por anticipado, y se solicita la participación del F.B.I., quizás para rastrear la conexión internacional del crimen de José Luis.
Entre tanto el tiempo pasa, los supuestos testigos comienzan a complicar la investigación, y mientras tanto los asesinos se vanaglorian del crimen cometido, y confían en el gobierno nacional que les cuida las espaldas. El mismo cuidado que el presidenciable Duhalde les proporcionó a los asesinos de nuestros familiares cuando dijo que el crimen de Cabezas es un quiebre en la historia argentina desde la restauración democrática de 1983. Parece ser que el gobernador ya se olvidó que la voladura de la A.M.I.A. es el más grave atentado perpetrado contra una comunidad judía desde la Segunda Guerra Mundial.
Con Menem, Duhalde, Corach, y el ex Ministro del Interior, que habría pedido desesperadamente que no se lo vinculara al tema del atentado a la A.M.I.A. porque tenía aspiraciones vicepresidenciales, difícilmente cambie la historia de impunidad absoluta. Sólo nuestra presencia en esta plaza, nuestro reclamo permanente de esclarecimiento del atentado a la sede de la A.M.I.A. y nuestro cotidiano ejercicio de la memoria harán que algún día sea justicia.


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Lunes 10 de febrero de 1997

DRA.MARÍA DEL CARMEN VERDÚ. Integrante de CORREPI.
No encuentro otro camino para comenzar a hablar que el de pensar en el autoritarismo, en la represión y la impunidad. Al hablar de autoritarismo, represión e impunidad debo referirme a una amenaza que aparece en el horizonte de nuestra ya restringidas libertades ndividuales.
Los organismos de derechos humanos y las organizaciones antirrepresivas recibimos una copia de un proyecto de ley denominada ley antiterrorista. Este proyecto ya tenía dictamen favorable de la comisión de legislación penal, y está suscripto por diputados oficialistas de segunda y tercera línea. Es un proyecto que además de definir el terrorismo de una forma tan amplia y tan ambigua que todo acto que tenga por objeto exigir una concesión de las autoridades públicas puede ser calificado como un delito terrorista, crea también para la investigación de este tipo de figuras el agente encubierto, el arrepentido y el informante. Habilita a la Justicia Federal a mantener el sumario en secreto sin ningún tipo de límites, y duplica todos los plazos procesales convirtiendo todas las garantías del debido proceso y de la defensa en juicio en letra muerta. La excusa que esgrimen los autores de estos proyectos es que hay que tranquilizar a la colectividad judía que clama por resultados en la investigación de la A.M.I.A.
El conjunto de los organismos que nos hemos alzado, alarmados, contra este proyecto, entendemos que estamos frente a un nuevo avance en la represión; que no servirá para investigar otra cosa que reclamos populares y conflictos sociales, y para perseguir opositores políticos, militantes gremiales o estudiantiles.
En la CORREPI creemos que el Estado cuenta con suficientes armas para investigar y castigar delincuentes. Lo que no tiene es la voluntad y la decisión política de convertir aquello de "investigaremos hasta las últimas consecuencias" en una realidad más allá del eufemismo.

RAFAEL FREDA. Presidente de S.I.G.L.A.
Un país que se dio el lujo de azuzar el odio y la falta de solidaridad entre su gente, porque el poder emborracha. Hay judíos en el gobierno olvidados de su judería, hay homosexuales en el gobierno olvidados de su sexualidad, todos se han emborrachado de poder; y por eso esta justicia tiene estos jueces y estos policías.
No vamos a ser nunca todos iguales, lo que importa es que seamos todos hermanos. Cada uno de los chicos que lloran en su casa escondidos, cada judío que tiene que ver cómo su club y su templo se transforma en una fortaleza asediada, se transforma en una herida más. Tenemos que cambiar este país ahora. Estos jueces nombrados por padrinos insultan la justicia. Estos gobernantes borrachos de poder insultan la política. Debemos luchar contra eso. Luchar todos hasta el recuerdo y la justicia.

CELIA BIRENBAUM. Actriz y cantante.
Por nuestra Constitución Nacional tenemos la libertad de opinión y expresión, claro, siempre que el poder no considere que estamos en algún error, de acuerdo a sus principios. Tenemos la libertad de información, educación y asociación, siempre y cuando no se perturben las normas establecidas. Tenemos el derecho al trabajo, pero crece la desocupación. Sostenemos que nadie puede ser culpable sin pruebas, sin embargo las cárceles están llenas de inocentes y los asesinos son indultados. Aborrecemos el genocidio pero mueren de hambre miles de niños. Enarbolamos la igualdad, sin embargo en la lucha diaria no es lo mismo un blanco que un negro, un homosexual que un heterosexual, un joven que un anciano. Se profanan tumbas y se atacan impunemente cementerios. No nos dejemos dominar por al camino que nos marca el sistema: abatimiento, miedo, impunidad. Debemos decirle basta a la mentira y a la violencia, que hoy reina cada vez más destructiva y despiadada.


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Lunes 17 de febrero de 1997

Hace muchos meses, cuando se trataba de determinar el tipo y la cantidad de explosivo utilizado en el atentado a la sede de la A.M.I.A., las versiones que circulaban entonces afirmaban que se trataba de nitrato de amonio, de fácil adquisición por tratarse de una sal que se emplea como fertilizante. El 20 de enero pasado dos ciudadanos israelíes se presentaron en el juzgado del Dr. Galeano con el propósito de brindar declaración testimonial en la causa A.M.I.A. Uno de ellos cumple funciones de desactivación de explosivos en la policía de Israel desde hace diecinueve años y desarrolló tareas de apoyo durante la semana posterior al atentado. En relación al tipo de explosivo utilizado, el experto manifestó que no se trataría de explosivos de producción doméstica sino industrial. Si nos remontáramos en el tiempo recordaríamos que hacia fines de 1995 el juez Galeano encabezó el allanamiento a Campo de Mayo y realizó varias detenciones como consecuencia de dicho procedimiento. Hasta allí había llegado gracias a las investigaciones -o pases de facturas- que llevara adelante Juan José Ribelli, el hombre de total confianza, según Klodczyk; este, a su vez, el mejor jefe que tuvo la policía, según Duhalde, quien recientemente se transformara en el adalid de los derechos humanos y en acérrimo luchador por el esclarecimiento de la ejecución de José Luis Cabezas. Es posible que Ribelli haya llegado hasta Campo de Mayo para lograr, una vez más, el desvío de la investigación. Sin embargo, el auto de procesamiento de los carapintadas demuestra que Jorge Pacífico estaba en condiciones de traer armamento de todo tipo y color desde el exterior, en particular podía conseguir cualquier clase de explosivo en Paraguay. Todos sabemos cuál fue la respuesta de la Cámara Federal a esa presentación de Galeano. Su negativa no fue precisamente porque el juez echara a mano de una legislación existente para aplicar la figura del testigo encubierto, sino porque la Cámara no podía precisar cuáles eran los jefes de esa asociación ilícita. ¿Cuál sería hoy la opinión de la Cámara respecto de este tema, aun cuando considerara la opinión de los israelíes? Probablemente la misma, porque aunque abundara información acerca de la eventual participación de Pacífico y algún diputado en el atentado, se trata de voluntad política, y no sólo de leyes.
La impunidad que padecemos los argentinos son fruto de leyes y de decretos legales que, por supuesto, no gozan de legitimidad en la sociedad. Esa misma impunidad nos sigue acorralando porque tememos que la investigación del atentado concluya en el juicio contra Ribelli, Leal, Ibarra y Bareiro, como si fuese una gran victoria del poder político por depurar sus instituciones. Ese mismo poder político que inmediatamente después del homicidio de Cabezas impone con una rapidez asombrosa el urgente tratamiento de una ley antiterrorista. Pero hay algo más. Se practica otra vez la discriminación cuando se dice que es para conformar a los judíos. Los familiares de las víctimas del atentado a la A.M.I.A. estamos una vez más ante una trampa perversa. La posibilidad de que sea sancionada una ley que ponga en peligro las libertades individuales -total es para conformar a los judíos-; y la eventual coartada del juez: sin esa ley no puedo esclarecer el atentado. Nosotros sabemos que no se trata sólo de leyes; se trata de la voluntad política de quienes debieran aplicarlas para encontrar a los responsables del homicidio múltiple de nuestros familiares, cuyo esclarecimiento venimos exigiendo desde hace 135 semanas.


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Lunes 24 de febrero de 1997

Dr. DANIEL STRAGA. Abogado de la CORREPI.
En junio de 1992, cuando transcurrían apenas tres meses del atentado a la embajada de Israel, el presidente Menem, refiriéndose a las Madres de Plaza de Mayo, sostenía una de sus máximas: "Dejad que los muertos se ocupen de los muertos". Era una frase continuadora del sistema de impunidad que se venía y que venía él proponiendo para nuestra sociedad. En mayo del 95 el escritor peruano Vargas Llosa, preguntado por el diario El País, de España, acerca de la impunidad en nuestro continente, aconsejaba enterrar el pasado a fin de poder construir el futuro y proteger la democracia. Justamente ese día de mayo del 95 se estaba por cumplir un año de la masacre de la A.M.I.A. y ocho años de la impunidad de la masacre de Ingeniero Budge. Albert Einstein había dicho que el mundo de hoy no es tan peligroso por aquellos que hacen el mal, sino por todos los que se detienen a mirar cómo los otros hacen ese mal.
El sábado pasado en Página 12 Pasquini Durán interpretaba que siempre lo que se busca es despolitizar los crímenes de Estado. Ni el gatillo fácil, ni la voladura de la A.M.I.A. y la Embajada, ni el homicidio de Cabezas son cuestiones de orden político. Así rehúyen responsabilidades. Y en esto de despolitizar, pasado el primer momento, se debe apostar siempre al olvido, por el paso del tiempo, y reducir esas demandas de justicia a un grupo de militancias consecuentes. Y me pregunto: ¿Lo han logrado? ¿Cuántos encumbrados dirigentes políticos estaban los primeros lunes de Memoria Activa y ya no se encuentran? ¿Cuántos estaban en las marchas por Walter Bulascio y después no estuvieron más? Milan Kundera nos enseñaba que la lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido.


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Lunes 3 de marzo de 1997

Un lunes. Otro lunes. Una semana. Tantas semanas. Un mes. Casi treinta y dos meses de aquel 18 de julio de 1994 en que se llevó a cabo el atentado contra la A.M.I.A. Tanto tiempo de respuestas fáciles a un hecho tan horroroso. Tanto tiempo de escribir pequeños párrafos referentes a esta masacre en las páginas blancas de los diarios con letras cada vez más opacas, cuando fue un crimen tan negro regado con tantas letras rojas. Y seguimos luchando. Y seguimos esperando que los asesinos sean hallados. . Asesinos que no conocían a sus víctimas, nunca las habían visto; ni siquiera el día del atentado las vieron. El principal sospechoso del ataque realizado hace casi dos años en Oklahoma confesó, según diarios de Estados Unidos, que necesitaban que hubiera víctimas para lograr más impacto, por eso cronometraron el estallido para que ocurriera de día, cuando se moviliza más gente. Poco les importó que tal perfecta cronometrización dejara un saldo de 168 muertos. La misma deducción emplearon los que colocaron la bomba en la A.M.I.A. Eligieron muy bien el día, la hora, la calle y la institución, si lo que querían era segar la mayor cantidad de vidas humanas. Terroristas de allá y de acá con idénticas similitudes y con los mismos horrendos razonamientos. Pero hay una diferencia. Los asesinos de Oklahoma fueron hallados. Serán juzgados y posiblemente reciban la pena máxima. Los de aquí siguen libres, amparándose en una impunidad que muchos niegan. El ministro Corach consideró razonable que la gente tenga poca confianza en la justicia, pero negó que haya impunidad en la Argentina. Si no hay impunidad, señor Ministro, ¿dónde están los criminales que volaron la A.M.I.A. y la embajada de Israel? ¿Dónde están los asesinos de José Luis Cabezas, de María Soledad Morales, y de tantos otros masacrados? Hay impunidad. Está tomando una consistencia tan espesa que la ve hasta el más simple de los ciudadanos y se rebela. Ya todos sabemos hasta dónde llega el poder de una idea maligna, pero queda la parte más importante: el pago de la culpa.
El señor Presidente de la Nación declaró que los crímenes aberrantes y arteros cometidos en nuestro país no quedarán impunes. Que el gobierno se ocupe de que así sea. Cuando esto suceda, todo un pueblo ahora desilusionado y conmovido por tantos atropellos contra la vida humana, volverá a creer en la justicia.


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Lunes 3 de marzo de 1997

HUGO ROTERO. Jefe de fotógrafos de la revista Noticias.
Sé que la injusticia y la impunidad tienen un aliado muy grande que es la desmemoria; por eso vine a agradecerles a todos ustedes que hayan sumado a mi compañero y amigo José Luis Cabezas a la lucha esta de todos los lunes de venir a reclamar justicia. Son muy pocas las palabras que me salen en este momento porque es muy intenso el dolor que yo siento por haber perdido al compañero y al amigo; me imagino el dolor que deben de sentir ustedes después de las atroces cosas que han vivido, después de lo que pasó con la A.M.I.A., después de lo que pasó con la embajada de Israel. Hablando de justicia, de injusticia, de lo que se investiga y de lo que no se investiga, no creo que exista el crimen perfecto, pero sí existe la investigación imperfecta. Si nos quieren hacer creer que la embajada de Israel voló por una garrafa, o si nos quieren hacer creer que mi compañero José Luis investigaba no sé qué hato de delincuentes comunes, todos sabemos en el fondo que es mentira.

FANY MANDELBAUM. Periodista.
Venía pensando que cuando el 10 de septiembre de 1990 en Catamarca apareció el cadáver de una adolescente masacrada, todos pensaron que era un cadáver más y que no se iba a investigar y que se iba a tapar, porque indudablemente al poder no le interesaba saber quién había matado a María Soledad. Pasaron seis años y medio y seguimos sin tener al asesino de María Soledad preso. Pero sin embargo la gente no se quedó callada. Fueron 185 marchas pidiendo justicia, en silencio, gritando justicia en silencio. Y además en la puerta de la Catedral cantando "no tenemos miedo". Cuando hacemos un minuto de silencio no lo hacemos sólo por las víctimas de la A.M.I.A. o por José Luis Cabezas. Lo hacemos por todos nosotros. Porque mientras la impunidad siga dando vueltas por la Argentina, mientras los asesinos sigan sueltos, mientras no sepamos quién es el que está al lado nuestro, y mientras la justicia no actúe como corresponde, cualquiera de nosotros es un blanco móvil. Sólo me resta pedir que siempre digamos presente


LAURA BONAPARTE. Madre de Plaza de Mayo; línea fundadora.
Un día que pasa sin encontrar a los culpables de las masacres es un día que aumenta complicidades, pero además es un día que hace más criminal, si es posible, el crimen cometido contra la A.M.I.A. Esto que voy a leer es en homenaje a las víctimas del atentado a la A.M.I.A., todavía sin esclarecer. Es el último mensaje que el mundo recibió del guetto de Varsovia:
"El mundo guarda silencio. El mundo lo sabe, es incomprensible que no lo sepa, y guarda silencio. El vicario de Dios en el Vaticano guarda silencio. Hay silencio en Londres y Washington; los judíos norteamericanos guardan silencio. Este silencio es incomprensible, horripilante." En nuestro país, Argentina, el Presidente guarda silencio. Es incomprensible que no lo sepa. Y guarda silencio. Hay silencio en la justicia y en los uniformados. El pueblo argentino no grita lo suficientemente alto para obligar a encontrar a los culpables y juzgarlos y condenarlos. Las bandas asesinas, cebadas en la sangre de civiles; la triple A, el terrorismo de Estado y toda la historia de masacres a la población civil no puede quedar en silencio.

HORNA STOLIAR. Directora de educación y cultura de la Organización Sionista Mundial.
El Talmud uno de nuestros sabios afirmó: "al shloshá dvarim haolam omed: al haemet, al hadin ve al hashalom." El mundo se sostiene sobre tres pilares: la verdad, la justicia y la paz.


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Lunes 10 de marzo de 1997

DANIEL MUCHNIK. Periodista.
En el siglo XVII, un rabino de Amsterdam, que más tarde fue maestro de Espinoza, escribió la siguiente frase: "Lo que fue una vez, permanece eternamente como posibilidad". El talmudista se refería a la crueldad magna que fue la expulsión de los judíos de España. Sin embargo la frase tienen su lógica: las cosas se repiten, los hombres patean la misma piedra dos veces, muchas veces tropiezan, se entregan sin exigir lo que les corresponde. La historia, como alguna vez razonó Isaac Asimov, está plagada de insensatez y de genio creador. Pero por sobre todo de muchísima insensatez. Lo significativo de la expresión del talmudista fue que 300 años después el filósofo alemán Adorno reflexionó acerca del genocidio del campo de Auschwitz con la siguiente aseveración: "Lo que fue una vez, permanece eternamente como posibilidad". Por lo que sabe no hay prueba alguna de que Adorno haya leído al talmudista de Amsterdam, maestro de Espinoza. El talmudista y Adorno se abrazaron a igual conclusión, como si el pasado y el futuro pertenecieran a una misma unidad, como si no pudieran es separarse: una cosa es lo que fue, otra muy distinta es lo que vendrá. Si la impunidad no cesa mañana podemos ser víctimas de ella cualquiera de nosotros. Así de simple y así de trágico. Impunidad porque no hay esclarecimiento. La impunidad es ocultamiento de los culpables. La impunidad es un eslabón de un sistema donde la corrupción es el eje de la vida cotidiana. La impunidad es el gatillo fácil. Y es la impunidad la misma que fomenta este vaciamiento de identidad que sentimos los argentinos, de razón de ser. La impunidad es el policía que mira para el otro lado, el juez que pide la prebenda, el periodista que vive en la ensoñación de un país que no es real, es decir, el periodista es cómplice del sistema. La impunidad es la falta de coherencia, es la antidemocracia. Impunidad es someter a la pobreza a millones de ciudadanos argentinos. . Si no le ponemos límites a la impunidad, si no exigimos justicia, si no tenemos memoria activa, entonces sí lo que fue una vez permanece eternamente como posibilidad. No podemos permitir que este siglo concluya ya cerca sin aportarnos la esperanza de que los culpables salgan a la superficie, de conocer sus rostros y sus nombres.

EDUARDO FALICOF.
Traigo mensaje que es para dar apoyo a una juventud judía que en Paraná, todos los meses, está presente en una plaza, al aire libre, reclamando como ustedes. Decía Bécquer: "Qué solos se quedan los muertos". Pero nuestros muertos, los argentinos que murieron por la razón de la sinrazón, no están solos. Nosotros estamos aquí para que nadie pueda olvidar, para que ninguno deje de reclamar, para que nuestros muertos no se sientan solos. Aun en estos tiempos donde la justicia aparece ante nuestros ojos como vacía de contenido, no debemos desfallecer en el intento de que la verdad aparezca. Y el brazo de esa ley que necesitamos todos, con fuerza y sin revanchismos esgrima el castigo. Es esta la justicia que reclamamos, la que necesitamos para que nuestras conciencias puedan descansar, para que nuestros hijos no desconfíen del futuro, para poder mirarnos a los ojos y entender que silenciar nuestro reclamo sería ser cómplice de la barbarie y de la incultura. No cejaremos en el intento de pedir justicia. No dejemos que la apatía nos invada. Ayer fue Buenos Aires. Mañana quién sabe dónde puede ser.

SILVIA CHAB. Directora de Nueva Sión.
En una semana más se cumplirán cinco años de la voladura de la embajada de Israel, cinco años en los que no fue el brazo de la justicia el que alcanzó a los responsables, sino que sólo los cubrió el manto de silencio y la impunidad. Silencio y olvido que cubrieron también los rostros y los nombres de las víctimas que nunca más fueron nombrados, y de los que muchos ni recuerdan siquiera el número. En este país del no me acuerdo, como lo llamaba María Elena Walsh, parecemos condenados a repetir las historias siniestras de asesinatos impunes que comenzaron quién sabe cuándo, pero que día a día se actualiza tomando nuevas formas y cobrando nuevas víctimas. En dos semanas más se cumplirán 21 años del golpe militar que bañó de sangre, espanto y dolor a nuestro país durante siete siniestros años, destruyendo física y moralmente a toda una generación, y dejando profundas huellas en toda la sociedad. ¿Cuántos argentinos se acuerdan hoy del horror vivido en esos años Sólo en un contexto de impunidad y desmemoria son capaces hoy los verdugos de ayer de volver a dar la cara y estampar su firma en un documento cuestionador de nuestra democracia y de sus representantes, mejores o peores, pero elegidos con libertad. Hoy, a dos años y ocho meses de la A.M.I.A., a cinco años de la Embajada, a 21 años de Videla y de Camps, sólo los imbéciles podrían seguir creyendo en los perversos argumentos con que se pretendería confundir a la opinión pública convirtiendo a las víctimas en victimarios, diciendo de los desaparecidos "por algo será", diciendo de la voladura de la Embajada "había un arsenal en el sótano", diciendo de la A.M.I.A. "lo hicieron los propios judíos". Debemos seguir sosteniendo y profundizando esta democracia que logramos conseguir y que algunos pretenden cercenar, mutilar, y quizás hasta suplantar por sistemas a los que la mayoría de los argentinos les hemos dicho nunca más.

HUGO PIUCIL. Integrante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.
Alguna vez algunos, por el año 1930 en adelante, fueron modificando los contenidos básicos de nuestra educación para ir creando una sociedad individualista e insolidaria. Imperceptiblemente y de a poco llegamos al momento en que se fue derramando el vaso, cuando a partir del año 1975 empezaron a actuar las tres A, matando gente; y posteriormente la gente del proceso.¿Qué hilo conductor había en Tucumán para que Bussi actuara de la manera en que todos saben que actuó? ¿Qué hilo conductor había en Acosta y en todos los torturadores? ¿Qué hilo conductor había en los médico de Tucumán, civiles, no militares, que en la escuela de Famaillá, introduciendo un electrodo en las vaginas de las chicas detenidas y embarazadas, mataban los fetos y después a las madres? Estos hechos aberrantes ocurrieron en la Argentina, en una época que no debemos olvidar. Este hilo conductor también vino a poner el explosivo en la embajada de Israel, hizo volar la A.M.I.A., este hilo conductor es el que llevó a la muerte a Cabezas. Fue el hilo conductor de la impunidad. Todos se sintieron impunes, todos estuvieron convencidos que podían cometer cualquier latrocinio en este país porque no iban a ser castigados. Los Etchecolaz, los Camps de la Provincia de Buenos Aires actuaron así porque estaban convencidos de que nunca les iba a llegar el castigo. Alguna vez hubo algún atisbo para condenar a algunos, pero por desgracia vinieron la obediencia debida, el punto final, las instrucciones a los fiscales y el posterior indulto. Nosotros tenemos que luchar codo a codo para encontrar el camino de la solidaridad, la paz, la libertad y la democracia. Si no lo hacemos seguirán avanzando.


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Lunes 24 de marzo de 1997

LUIS MAJUL. Periodista.
Todos los días, en la radio donde trabajo, cuento los días que pasaron desde el atentado a la A.M.I.A., y cuando me equivoco de día, centenares de oyentes me hacen recordar los días exactos que pasaron. No sólo pasaron muchos días del atentado contra la A.M.I.A., sino también muchos del brutal atentado contra la embajada de Israel y 21 años del golpe militar más sangriento de la historia, del que instauró en la conciencia de los argentinos el "por algo será". ¿En qué se parecen estos tres hechos? Que son sinónimo de impunidad. La decisión de este gobierno de indultar a señores como Videla, Massera y Agosti es sinónimo de impunidad y desmemoria. Una sociedad que todavía dice "por algo será" cuando se habla de los atentados contra la A.M.I.A. y la embajada de Israel es una sociedad que peca de desmemoria y puede volver a sufrir lo que ya sufrió. ¿Por qué este gobierno no hace nada respecto del tema de la A.M.I.A.? Porque no tiene voluntad política de hacerlo. Hay infinidad de datos que prueban esto. ¿Por qué la Corte Suprema sigue dando vuelta con la falsa hipótesis de que hubo una implosión o con la falsa y prejuiciosa hipótesis de que lo que pasó en la embajada de Israel es una lucha interna entre israelíes. La verdad es porque hay miembros de la Corte Suprema que son antisemitas. Lo expresan solapadamente. No es necesario que tengan el pasado de Barra, un nazi declarado. Yo, como periodista, comparando la información, analizando las primeras pericias del atentado contra la embajada de Israel y la última prejuiciosa pericia puedo concluir con que los miembros de la Corte Suprema que alientan esas falsas hipótesis son antisemitas, porque no tienen ningún dato para sustentar eso.
¿Cuál es la función de cada uno en el medio de tanta desmemoria e impunidad. Seguir haciendo lo que hacen ustedes, generar más memoria. El ejercicio de la memoria es casi revolucionario en un país donde una noticia tapa a la otra en cuestión de horas. Pero también la acción cívica debe ser revolucionaria. A mí me gustaría que las organizaciones judías encabezaran un pedido, acompañadas de todas las organizaciones sociales no judías, para que definitivamente se le quite a la Corte Suprema de Justicia la potestad para investigar el atentado a la embajada de Israel. El propio Ministro de Justicia Jasán dijo que lo prudente sería que esa investigación estuviera en manos de un solo juez. Que la maneje un solo juez de la Corte, si es posible el menos antisemita de todos, o que la maneje un juez federal, como lo está manejando Galeano, con muchos errores, con mucho voluntarismo, pero con voluntad política, la que no tiene este gobierno para llegar al final de esta investigación.
Si los dirigentes políticos, la justicia y la dirigencia civil se dieran cuenta de que cada cosa que hacen a favor de la investigación los reconcilia con la sociedad seguramente harían muchas más cosas.
Yo les pido que sigan viniendo aquí. Este hecho significa que mucha gente no va a olvidar. A la memoria hay que agregarle más presión, pacífica, civil, para que no quede un solo minuto más la investigación del atentado a la embajada de Israel en manos de la Corte Suprema de justicia.

ROMINA ASÍS. Estudiante secundaria.
Somos alumnos de un colegio judío, y qué. Podríamos ser familiares de José Luis Cabezas, compañeros de María Soledad, amigos de Walter Bulascio, sobrevivientes de los atentados contra la Embajada y la A.M.I.A., vecinos del Gran Buenos Aires víctimas del gatillo fácil, hijos de tantos desaparecidos. Pero no lo somos. Y sin embargo estos horrores deberían afectarnos e involucrarnos a todos: somos seres humanos, y es precisamente la humanidad la que está en juego. Sumado a esto los responsables de esclarecer, juzgar y condenar a los autores de estos hechos muestran una constante falta de respeto frente a nuestros reclamos, nuestros derechos y nuestro dolor. Se atenta así contra nuestra seguridad, contra el valor de la vida y la libertad. Entonces la justicia se transforma en injusticia. La injusticia genera impotencia y esta, resignación. ¿Qué hacer entonces? ¿Resignarnos a venir los lunes con el reclamo por el atentado a la A.M.I.A., los miércoles con los jubilados y los jueves con la presencia en Plaza de Mayo? Con estas preguntas no queremos restar importancia ni a Memoria Activa ni a las otras instancias mencionadas, que creemos esenciales, sobre todo en una sociedad como la nuestra que tan fácilmente tiende a olvidar. Dejamos abierta la propuesta a unirnos y manifestarnos juntos. Y hoy, 24 de marzo de 1997, a 21 años del golpe militar lo hacemos con particular vehemencia.

MARÍA GUTMAN. Madre de Plaza de Mayo.
Vengo aquí de nuevo a hablar como argentina, como judía, como madre de Plaza de Mayo. Las múltiples identidades fortalecen al ser humano. No puedo ser argentina solamente, judía solamente, madre de Plaza de Mayo solamente. En cambio, la síntesis de los tres valores me ha forjado y fortalecido.
Se cumplen hoy 21 años del golpe que llevó al poder a la feroz dictadura de los militares genocidas. El ejercicio de la memoria no es una abstracción retórica, sino un hecho práctico, cotidiano. Sin memoria no hay justicia. El sistema que nos agobia preferiría que perdiésemos la memoria y que elaborásemos el duelo, como suelen decir. Nosotras no elaboramos ningún duelo. Nuestros seres queridos siguen vivos y por eso seguimos luchando. El saldo de la dictadura fue nefasto, 30000 detenidos desaparecidos que no sabemos dónde están, qué hicieron con ellos; si es que están muertos quiénes fueron sus asesinos. La desaparición forzada de personas es un crimen de lesa humanidad en cualquier lugar del mundo. Aquí, en cambio, las leyes aberrantes de punto final y obediencia debida promovidas por el gobierno de Alfonsín, y el infame decreto del indulto de Menem liberaron a los criminales que habían torturado y asesinado a toda una generación de argentinos. La impunidad es signo que impusieron las clases dirigentes de nuestro país. Hay impunidad para el terrorismo de Estado, para la policía de gatillo fácil, para matar de hambre a las mayorías populares, para vaciar las escuelas y los hospitales públicos, para la corrupción, para la injusticia. Esa misma impunidad puso en libertad a quienes asesinaron a nuestros hijos, y esa misma impunidad dio pie a las terribles masacres de la Embajada y de la A.M.I.A.
El régimen de injusticia que nos agobia sería muy feliz si Memoria Activa no existiera. Por eso tenemos que seguir viniendo aquí. Este es el único moscardón que los molesta y los pincha fuerte.

MARCELO POLAKOFF Director de la comunidad Jerusalén.
Pensaba si Purim es un día triste o alegre. De entrada uno diría que es una fiesta alegre, la más alegre. Tenemos el precepto de comer y de tomar, incluso con el permiso único en el año de pasarse un poquito de copas hasta no poder distinguir entre el malvado y el justo de la historia. Nos disfrazamos y hacemos mucho ruido. Sin embargo, tal como un borracho parece bien alegre, es muy probable que bajo su disfraz esté escondiendo algún tipo de amargura. ¿Es Purim alegre o triste? Podemos mirarlo de dos maneras. Purim significa suertes, la suerte que tiró Aman para elegir el día de la destrucción de nuestro pueblo. Trasunta aquí la idea de que la vida es una especie de lotería, en la que todo puede pasar. Pero también está en nosotros la voluntad de transformar posibles desgracias en alegrías, de no esperar el número deseado sino ir a buscarlo. En Purim también hay que enviar alimentos y ofrecer dinero a quienes carecen de medios para proveerse solos de su sustento.
La tradición nos sigue desafiando a saber que nunca el festejo es de a uno, que nunca la alegría es completa mientras haya quien no tenga motivos para festejar. Memoria Activa, con su ritual de los lunes, viene a tomar postura por el sentido, viene a apostar por la justicia como respuesta al azar, viene a poner la cara y la voz frente al olvido y la indiferencia. Y por más que algunos pretendan lo contrario, ni nos arrodillamos, ni nos callamos.


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Lunes 31 de marzo de 1997

MARCELO BIRMAJER. Periodista.
Estas infamias que dicen los antisemitas de que la bomba en la Embajada la puso un judío, recuerda el argumento medieval de que los judíos para Pesaj hacíamos el pan ácimo con sangre de niños. El mismo tipo de disparate, la misma búsqueda retorcida de argumentos inverosímiles, se mantiene en el tiempo. Estos neonazis siguen inventando argumentos tan inverosímiles como los de la Edad Media.
Tenemos una desventaja respecto de los asesinos: no somos asesinos. No podemos poner bombas en los colegios donde van sus hijos, ni en las mutuales donde atienden a sus ancianos y a sus enfermos. Tenemos la misma desventaja que tenía el bando republicano en la Guerra Civil Española: nosotros no podemos bombardear Guernica. Pero esa desventaja es nuestra principal fortaleza. Hay un secreto militar que los nazis no han aprendido: incluso en esa locura infernal que es la guerra la victoria está del lado de quienes creen en la santidad de la vida humana. Puede sonar ingenuo, pero si revisamos la historia, el bando que se ha impuesto ha sido siempre finalmente el de los que creen en la santidad de la vida humana.
Estos nazis que pusieron las bombas en la A.M.I.A. y en la embajada de Israel están podridos por dentro y se quebrarán al menor impacto. Caerán como árboles podridos. Nosotros nos hemos visto obligados a convivir con el dolor, pero nuestra columna vertebral está sana. Nos han impactado duramente pero acá estamos de pie. Nos han puesto una bomba en nuestra casa y seguimos viviendo en nuestra casa. Nos han puesto una bomba por ser judíos y seguimos siendo judíos. Nos han puesto una bomba por ser humanos y seguimos siendo humanos. No nos hemos convertido en basura ni en perros asesinos como ellos. Esa es nuestra más poderosa arma. Y por eso vamos a vencer, y la muerte no tendrá poder.

ALEJANDRO ROFMAN.Economista
Yo quisiera hacer una reflexión sobre el tema de la memoria. Me refiero a la memoria de los que pretendemos que la sociedad no olvide, recordándole todos los días lo que debe incorporar como un factor fundamental para construir el futuro. No es un simple hecho retórico ni una recopilación de hechos históricos, sino una memoria militante. Y la militancia de la memoria es un desafío que tenemos hoy todos los argentinos. Los que sufrimos en carne propia los dos hechos que han sido expuestos, como los que padecimos en la historia argentina moderna y contemporánea hechos tan aberrantes, tan sanguinarios, tan criminales como estos. Entonces la memoria debe convertirse en un contenido de transmisión, en un esfuerzo colectivo de construcción de una visión del futuro que se base en la recuperación de la justicia. Sólo así entonces la memoria será también una construcción para cambiar la sociedad.

GREGORIO KLIMOVSKY. Cientifico
La memoria tiene que estar unida a una conciencia del presente, para hacer el balance de cómo es nuestra sociedad, puesto que cuando una sociedad está descompuesta y no funciona los actos en contra de la dignidad humana se pueden suceder impunemente.
Permítanme un balance alarmante de nuestra situación. Tenemos un gobierno con tres poderes. El Poder Ejecutivo, que está sujeto a contradicciones tales como la que hizo decir en un momento determinado al Presidente de la República, que está a favor de la vida y por eso se opone al aborto. Pero al mismo tiempo, cuando mataron al hijo del petrolero Ibáñez dijo que estaba a favor de la pena de muerte, lo cual no parece que fuese confuso y contradictorio. Lo peor es que el Poder Ejecutivo está trabajando con decretos de necesidad y urgencia en enormes cantidades, cosa que nunca ocurrió en nuestro país. Y cuando se pasa por alto al Poder Legislativo donde están nuestros representantes, ya empieza a haber poca diferencia con una dictadura. El Poder Legislativo está muchas veces sometido al arbitrio de sectores que no quieren realmente enfrentar la realidad, y a los que les cuesta un trabajo terrible, por ejemplo, formar una comisión para investigar la corrupción. Y en cuanto al Poder Judicial, estos jueces que aveces se nombran sin el menor antecedente, estos jueces que son corruptos o inmorales, no están garantizando para nada que aquí funcione la justicia. De manera que creo que estamos en una situación alarmante, en la que lo que funciona bien no es un poder del Estado sino un poder cultural que es el periodismo, los medios; donde, de alguna manera, junto con sociedades y organizaciones, se mantiene viva la conciencia de la gente; y esto creo que es bueno, aunque el señor Presidente tenga la costumbre de decir que todo lo que pasa es culpa de los periodistas.
Y quiero referirme a lo que es lo indignante en el funcionamiento de la Corte; al tercer peritaje, que vino de la Academia de Ingeniería. En el informe, se dice que con probabilidad 0,999 está garantizado que la explosión vino del interior de la Embajada. Si me permiten, ya que soy matemático, quiero decir que para calcular probabilidades con semejante exactitud, se necesita una cantidad de datos y pruebas que en un tema como este es absolutamente imposible. Otro dato llamativo es que uno de los que hizo la investigación no la hizo nunca sobre el campo mismo, la hizo reconstruyendo el edificio y sus entornos con una computadora; y suponiendo que la bomba había explotado desde adentro, hizo con la computadora una simulación para ver si el derrumbe correspondía o no para ese tipo de hipótesis. Creo que un miembro de la Academia Nacional de Ingeniería juegue con simulaciones de ese tipo y llegue a conclusiones tan graves, es una verdadera burla científica, por no hablar de burla ética. Por consiguiente, algunos jueces de la Corte, al tomar en cuenta ese tipo de información, está cometiendo una vieja táctica que se utiliza siempre en estas circunstancias y a las que podemos asistir también en otros casos terribles como el caso Cabezas: cuando hay un atentado, cuando hay una víctima, lo que hay que hacer es echarle la culpa a la víctima. Este tipo de tácticas es lo más repugnante que se puede admitir.
Por consiguiente mi reflexión es que tenemos que estar bastante atentos, no solamente a no perder la memoria, sino a hacer un diagnóstico claro de lo que está pasando. Cuando un gobierno es arbitrario, reaccionario, confuso; los atentados, la impunidad y el peligro para las colectividades minoritarias es realmente muy grande.


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Lunes 7 de abril de 1997


El próximo jueves se cumplen mil días del atentado a la A.M.I.A. Mil días de aquel 18 de julio de 1994 en que nuestros seres amados salieron de sus casas como lo hacían todas las mañanas, y al poco tiempo, en la calle Pasteur al 600, cayeron fuera del mundo y entraron en un territorio de tinieblas y silencio. Mil días de un día que para nosotros no acabará nunca, porque desde ese día las pesadillas giran adentro nuestro como jirones de una niebla venenosa y nos sacuden oleadas lacerantes de dolor. Mil días en que los padres lloramos a nuestros hijos muertos, en que hijos crecen sin padres, en que esposos y esposas extrañan a sus compañeros, en que hermanos no pueden cubrir ese vacío que deja la ausencia definitiva de otro hermano.
Mil días de libertad para los asesinos, Mil días de la masacre . Para nosotros el dolor. Para los criminales protección y posiblemente ascensos. Hace pocos días un representante de nuestro gobierno democrático dijo: los muertos, muertos están. No para nosotros, ni para ninguna persona que llora el asesinato del ser amado. Ellos siguen vivos en nuestros corazones y a través de nuestra lucha son ellos los que piden justicia. A mil días del atentado a la A.M.I.A., a mil días del dolor, del horror, de la muerte, proclamamos nuestro lema de justicia y memoria para que sí, algún día podamos fortalecer la paz, honrar la vida y afianzar el nunca más.


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Lunes 14 de abril de 1997

MAURICIO KITAIGOROVSKY. Luchador por los derechos de los discapacitados.
Estamos ante el edificio que debería ser emblema de la justicia, aunque de alguna manera se ha convertido en símbolo de la impunidad. Con su majestuosa escalinata también simboliza para los discapacitados la indife+rencia que nos obstruye el paso, quebrada apenas por una rampa hecha para cumplir con una sentencia judicial, y que no es más que un poco de cosmética para las cámaras y los diarios. Pero no es una rampa hacia la verdadera integración ni lo será hasta que los tres millones de discapacitados argentinos sean aceptados por la sociedad porque quiere hacerlo, y no porque le es impuesto con leyes y reglamentos que a pocos les interesa respetar.
A ustedes también les ofrecen de vez en cuando alguna rampa cosmética hacia la esperanza, pero la puerta de la justicia sigue allí arriba, al final de una escalinata que parece interminable; y eso también es, en parte, fruto de la indiferencia. La indiferencia trae consigo su propia impunidad que es muy difícil de romper, porque no hay cosa más fácil de clamar que la conciencia de los indiferentes.
Hace diez años, A.M.I.A. empezó a transitar un camino difícil, para comenzar a integrar a sus veinte mil discapacitados. Esa obra en cuya génesis participaron por lo menos dos de los heridos del atentado a la A.M.I.A., Ramón Gutman y Norma Lew, fue de las primeras en reiniciarse después del 18 de julio. Y en sus tantas idas y vueltas no estuvo ni está ausente la indiferencia de algunos, disfrazada en ocasiones con gestos ampulosos y discursos emotivos, pero vestida de acciones muchas veces vacías.
En idish solemos decir: "Svet sain gut", cuyo significado va mucho más allá de su traducción literal, algo así como que todo se va a solucionar. Hoy, a mil y un días de aquel lunes de 1994 y a cinco años de la voladura de la Embajada, esas palabras parecerían ser impropias y de sabor amargo. Y sin embargo, aunque en el próximo seder de Pesaj sigamos llorando las sillas vacías, tratemos de pronunciarlas con fervor. Porque como dijo hace unos días Shimón Peres, el futuro debe construirse a partir del futuro mismo, pero sin jamás olvidar el pasado. Una propuesta válida para todos nosotros. Para los que desde la discapacidad vemos crecer a nuestros hijos con esperanzas, y para quienes aun desde su dolor quieren hacer florecer ilusiones y recuerdos. No dejemos de intentarlo.

RICARDO HALAC. Escritor.
Cuando vengo a Memoria Activa no puedo dejar de pensar que esa mañana terrible en vez de 86 muertos podrían haber sido 87. Porque yo soy el director del Centro Cultural Chagall, que es un centro que reúne a intelectuales y artistas argentinos en el ámbito de la A.M.I.A. Diez días antes del atentado el Centro Cultural Chagall se había mudado a Ayacucho 632, por lo cual, tal vez, alguna mano especial, algún ángel, el destino, no sé, decidió que yo debía seguir vivo. Pero no así muchos entrañables amigos que, sin merecerlo, murieron esta mañana. Recuerdo las palabras de un filósofo que decía que la mayoría de los hombres hacen la historia sin saberlo. Yo no quiero que seamos de esos hombres. Quiero que nosotros tomemos conciencia de lo que está sucediendo, en un país donde mucha gente prefiere hacer la historia sin darse cuenta. No solamente tenemos que luchar contra el olvido, sino que tenemos que hacerle entender a mucha gente, especialmente gente del poder, que el atentado a la A.M.I.A. es una marca indeleble en la historia de la Argentina. Porque los pueblos no se recuerdan solamente por sus buenos hechos. Hay un país que ha dado muy buenos músicos a la humanidad, pero también ha construido campos de concentración, y no nos vamos a olvidar de eso.
La Argentina ha producido el tango y a Jorge Luis Borges, pero también tiene en su seno asesinos que ocasionaron la masacre de la A.M.I.A. ¿Qué más tenemos que hacer para que el poder se ponga en movimiento y continúe esta investigación lenta y perezosa? Tenemos que esperar que se descubra una madeja, dicen, que lleva hasta sectores de uniformados más altos. ¿Hasta cuándo vamos a sostener esta impunidad? Yo, que soy la víctima número 87 que se salvó, voy a pedir justicia hasta que se haga.

TAMARA RIJMAN. Estudiante.
Me levanté a la mañana y me vestí como un día cualquiera. Pero al ver la cara de mis padres sentados frente al televisor comprendí que ese día iba a quedar en mi memoria para siempre. Imágenes de tanta muerta injusta, bronca, terrorismo, violencia, tristeza; otra vez lo mismo. Pasaron años de ese horrible día, y la bronca y la tristeza siguen presentes. Tenía entonces once años. Todavía tengo tantas preguntas sin respuesta. Me siento impotente, quiero gritar ya basta, estamos cansados de impunidad, estamos cansados de reconocer a nuestro colegio por los barrotes que lo rodean, estamos cansados de esperar que encuentren a los culpables. Somos conscientes que la única forma para que no se repita es no olvidar y seguir reclamar justicia.

JORGE AGUILES. Pastor del Consejo de Iglesias.
Nunca creí que iban a pasar tantos años de caminar juntos a la comunidad judía. Nosotros somos cristianos y hemos sentido profundamente aquel día que estalló la bomba, los muertos inocentes; un ayudante de un pastor que pasaba por la puerta murió también. Y en la A.M.I.A. también murieron creyentes cristianos, de manera que esto nos concierne a todos. Antes escuchamos a diferentes oradores hablar de que todo se mueve cuando hay conveniencia política, se busca a los culpables rápidamente porque conviene políticamente. Esto es inmoral. Porque todos los muertos de esta manera sanguinaria merecen que les haga justicia.
Todos estos años de caminar juntos me produce un sentimiento de hermandad, de acercamiento. Ojalá que la sangre derramada de los inocentes hable, como dice el Antiguo Testamento, mejor que la de Abel. Y creo que está hablando. Porque muchas cosas han cambiado desde que se han producido estos actos clamando justicia. La sangre de los inocentes está hablando. Creo que si se sigue con firmeza, manteniendo bien en alto la memoria y la llama ardiendo, proclamando que no olvidamos y que reclamamos justicia, la justicia un día reinará en nuestra tierra.


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Lunes 21 de abril de 1997

"Tengo la absoluta convicción de que la impunidad ha comenzado a desandar el camino", afirmó Duhalde en plena arremetida preelectoral. Tal vez el gobernador provincial prefirió no hablar acerca de la responsabilidad de miembros de su propia policía, procesados y presos preventivamente, como partícipes necesarios del atentado perpetrado contra la sede de la A.M.I.A. Tal vez prefirió no hablar nunca en relación al crimen de la calle Pasteur porque había ocurrido fuera de su jurisdicción, aun cuando su policía estuviera involucrada. O tal vez el gobernador provincial no esté al tanto de que Juan José Ribelli organizó su propia detención a cargo de los comisarios Bianchi, Sosa, González y Machuca; este último aparentemente vinculado con el Secretario General de la Presidencia, Alberto Kohan. Quizás el aspirante al sillón de Rivadavia esté algo entretenido con las idas y vueltas del video robado del juzgado del Dr. Galeano. Sin embargo, en esa cinta de regalo para el juez, Telleldín menciona a Alberto Daniel Piotti como uno de los miembros del gobierno provincial que le había propuesto algún tipo de arreglo para que no revelara el destinatario final de la Traffic. Esto no debería sorprendernos. No es la primera vez que Piotti saldría a defender a miembros de "la mejor policía del mundo". Cuando todavía estaban presos los policías protegidos de Ribelli, involucrados en la masacre de Wilde, una jueza de Lomas de Zamora recibió el pedido de un comisario de trasladar a los mismos al Servicio Penitenciario ante el temor de que se fugaran. De hecho, uno de ellos, Marcos Rodríguez, ya lo había logrado y continúa aún prófugo. Mientras atendía dicha solicitud, la jueza recibió la visita del Secretario de Seguridad Interior Alberto Piotti, quien iba a interceder para que el traslado de los muchachos de Ribelli no se llevara a cabo. Este episodio consta en la causa de la masacre de Wilde, probablemente en manos del comisario Vicat, que hoy colabora con el juzgado de Galeano.
No pueden existir innumerables organizaciones delictivas, engendradas y alimentadas en el seno de la policía provincial, capaces de cometer robos, extorsiones, secuestros, homicidios simples y múltiples; y tampoco pueden existir como tales sin el amparo de funcionarios políticos que posean cierta envergadura y gocen de mucha inmunidad.
Entretanto, Ribelli busca protección en Balcarce 50, y elige a Cúneo Libarona como abogado. Antes del seudo escándalo del video, y quizás a modo de advertencia, el Dr. Corach le había solicitado a dirigentes de A.M.I.A. y D.A.I.A. que desistieran de ser partes querellantes en la causa, para no acosar al gobierno. El gobierno de Menem le debe estar muy agradecido a Cúneo Libarona por motivos familiares varios; y al mismo tiempo, debe estar preocupado por las diecinueve causas que tiene pendientes la Sra. Matilde Menéndez, cuyo destino también fuera el juzgado del Dr. Galeano.
Ante semejante fárrago de intereses políticos, de facturas entre Menem y Duhalde, de videos robados y pistas falsas plantadas, los familiares de las víctimas seguimos reclamando que se profundice esta magra y lentísima investigación que hoy tenemos. El fantasma de futuras agresiones existe, aun cuando el Presidente Menem sostenga que se siente orgulloso de la Policía Federal Argentina, una de las mejores policías del mundo, que nos da protección y seguridad, más allá de los delitos que se producen aquí o en cualquier otra parte del planeta. Tal vez, cuando volaron la A.M.I.A., y mataron a nuestros 86 familiares, Menem se había trasladado con su gloriosa policía a otra galaxia.


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Lunes 28 de abril de 1997

Dr. BERNARDO BEIDERMAN. Ex profesor de Derecho Penal en la U.B.A.
Dentro del panorama de la criminalidad argentina encontramos un cuadro muy nutrido de impunidad y de frustración. ¿Cuáles son las causas determinantes de tanta injusticia e impunidad? Sin agotar la enorme constelación de causas, a la vista saltan algunas. Por ejemplo insuficiencia presupuestaria; mal sistema de reclutamiento y designación de jueces; complicidades larvadas en fuerzas de seguridad; cierto conjunto de jueces, abogados, políticos y productores de publicidad disfrazados de periodistas famélicos de notoriedad y menesterosos de ciencia, conciencia y decoro; y a veces concurre también para este resultado la sustitución de la sede judicial por los escenarios televisivos. Y dentro de este cuadro destacan las dos vesánicas masacres de la embajada de Israel y la A.M.I.A. En el primero de estos casos, después de un quinquenio de un procedimiento casi desértico, un gran bostezo procesal, repentinamente se produce un desperezamiento muy estruendoso, muy publicitado: el descubrimiento, con un método matemático computadorizado, academicista, proclamado a los cuatro vientos por el presidente de la Corte Suprema de Justicia. Y para dentro de pocos días se anuncia un insólito contrapunto, en la televisión, entre los peritos que se pronunciaron en los albores del juicio y los peritos sobrevinientes al conjuro de la computadora. Nosotros hubiéramos preferido que ese esfuerzo se hubiese empeñado en descubrir a quiénes pudieron haber tenido interés en cometer el atentado.
En cuanto a la masacre de A.M.I.A., aunque con paso vacilante, el Tribunal se iba encaminando hacia la apertura de algún yacimiento que procesalmente nos permita desentrañar autores y sancionar conductas. Pero repentinamente se han producido algunos viles ensayos en procura de la inhabilitación de esta investigación.
Yo estimo que la Corte Suprema de Justicia no puede, de un modo colegiado, conseguir eficacia en la investigación. Debe necesariamente encomendar a un magistrado la investigación, la instrucción, con lo cual no pierde de ninguna manera su competencia y jurisdicción originarias. Mientras tanto, del estéril sumario de la masacre de la Embajada y la torpedeada investigación de la A.M.I.A., de lo uno y lo otro Dios nos salve.

SERGIO KIERNAN. Periodista.
En julio vamos a recodar el tercer aniversario de la bomba que destruyó a la A.M.I.A. Vamos a volver a expresar nuestra indignación y vamos a volver a escuchar excusas y promesas. También vamos a recibir la solidaridad de todos aquellos que, dentro y fuera de nuestro país, no se olvidan del atentado. Va a ser un momento para preguntarnos qué pasó realmente, Y como el año pasado, y como el anterior, nos vamos a dar cuenta de que no sabemos. Tenemos algunos retazos de la historia, podemos entrever una trama oscura, sospechar algunas identidades y mecanismos. Pero no sabemos qué pasó. ¿Cómo puede ser que ocurra esto? En la base del fracaso de esta investigación hay un hecho muy claro: la participación de policías. En cada difícil etapa de estos casi tres años, siempre aparece un policía. Cuando se compra y se vende una camioneta hay policías involucrados. Cuando se descubren presiones para detener o confundir la investigación, aparecen policías. Cuando se amenaza veladamente a los testigos para que se callen, también hay policías. Este hecho es central. En medio del peor atentado de nuestra historia hay involucrados como partícipes esenciales agentes del Estado, personas que visten un uniforme con nuestro escudo nacional. Estas personas, por simple lucro, traicionan a su país. Ellos les dieron los medios a terroristas para atacar un edificio civil, a cuadras de las sedes de los poderes nacionales. Ellos ayudaron a desmentir que los argentinos tengamos soberanía en nuestra propia Capital. Les dieron ayuda y socorro a enemigos armados de la Nación. Y todo esto lo hicieron por dinero o por odio racial, o por ambas razones miserables. Ya tenemos los nombres de algunos de estos policías. Que no tengamos todos, y que a 145 semanas del atentado sigamos preguntándonos cómo fue la operación y quiénes plantaron la bomba, muestra que los compañeros de estos policías delincuentes prefieren cuidar el negocio a servir al país que representan. Realmente es para preguntarse qué clase de sistema permiten que anden sueltos e impunes.
El caso Cabezas, y los sistemáticos escándalos de corrupción y de violencia, que afloran casi todos los días, muestran que el atentado a la A.M.I.A. no fue un evento excepcional, sino nada más que el más extremo y más sangriento producido por un estado de cosas. Un estado de cosas que pide una limpieza, una reforma, pide juicio y castigo a los criminales; y también a los criminales de uniforme. La clara movilización y el reclamo de los argentinos, por fin están obligando al poder nacional a hacer algo. Y esto es un paso en el muy doloroso y costoso proceso de hacernos ciudadanos, de reclamar transparencia y ley. Va a haber justicia para las víctimas de la A.M.I.A. cuando los culpables sean castigados; y sobre todo, cuando quede claro que no se puede volver a cometer un ataque salvaje y racista porque dejó de existir esta complicidad, esta estructura que permite este tipo de cosas.

MANUELA FINGUERET. Directora de la revista Plural.
Cada uno de nosotros reconoce esquinas en su vida. Estas esquinas individuales pueden reconstruir las esquinas nuestras. Pero también hay esquinas colectivas. Seguramente con los años esta esquina será reconocida como la esquina Memoria Activa, así como la Plaza de Mayo será reconocida como la esquina "Madres". Yo he escrito un poema que se llama Pasteur esquina ochenta y seis.
Un estallido nombra el instante de la danza macabra.
Temblor, dicen los que oyeron
y miran la columna de huesos que acompaña la agonía.
Voces de un coro a punto de gritar
ese único grito que no cesa,
aquí estamos.
Fulgor, dicen los que vieron el instante
en que la furia es humo salvaje,
y miran arrancar piedras que desnudan lamentos.
Horror, dicen los que olieron minúsculas partículas
que cubren de polvo el día que agoniza a punto de gritar,
aquí estamos.
Hay una morada en esa esquina de piedra, huesos y polvo,
con ochenta y seis gritos que repiten,
aquí estamos.


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Lunes 5 de mayo de 1997

ESTELA CARLOTTO. Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.
No nos podemos acostumbrar a transitar esta historia tan terrible en este país que tendría que ser un paraíso. No nos acostumbramos porque nos robaron lo más querido. Memoria, memoria para exigir verdad y justicia. Memoria para poder mirarnos a los ojos y decir que no estamos solos. Que sumamos voluntades. Que sembramos esta plaza mirando esta mole que nos niega lo que nos merecemos como seres humanos: saber la verdad y no convivir con los asesinos en las calles.
Veinte años de lucha como madre, como abuela, pueden decirles a ustedes que con el corazón abierto los acompañamos, porque el dolor de ustedes es el nuestro. Cuando estas cosas pasan no es contra nadie, es contra todos. Por eso todos tenemos que recordar. Esas vidas que nos sacaron. Ese mirar la cara del hijo que no envejece porque lo mataron. De no encontrar al niño que crece no sabemos dónde porque lo robaron. Este dolor es de todos. Para señalar a los culpables. Para que no tengan paz mientras vivan. Cada minuto que pasa se profundiza el dolor pero no se abandona. Esa vida que nos robaron es una luz que nos guía, que nos ilumina, que nos dice adelante, no aflojen, que la verdad y el tiempo bueno van a llegar. No vamos a doblegarnos. Vamos a dejar la vida pidiendo verdad y justicia.

ELVIRA MUSERI. Estudiante.
Me contaron que en el reino del revés los periodistas tienen libertad de expresión. Y la justicia se aplica instantáneamente. Me contaron que en el reino del revés los maestros son considerados el orgullo nacional, y así son remunerados. Que los policías todavía existen y su deber es proteger a los ciudadanos. Me contaron que en el reino del revés las granadas son sólo frutas y las camionetas sólo un medio de transporte. Me contaron que en el reino del revés la muerte está regida por la naturaleza, y los muertos tienen el derecho de descansar en paz. Me contaron que en el reino del revés las plazas son lugares donde los lunes hay obras de títeres y los miércoles campeonatos de ajedrez para los abuelos; y la pobreza no existe. Me contaron que en el reino del revés cada 18 de julio se festeja el día de la justicia. Qué malo es que esto nos suene extraño. Lamentablemente yo vivo en Argentina, en el revés del reino del revés.

Dr. RUBÉN SAFERSTEIN. Rabino de la Comunidad Max Nordeau.
Durante el año 1942 se empezó a poner en práctica la llamada solución final, la matanza de millones de judíos en los campos de exterminio. En ese mismo año, bajo la presión de la opinión pública internacional, los países aliados hicieron una protesta y una advertencia a Alemania, a la luz de los informes que ya eran conocidos, acerca de los transportes de judíos de los países ocupados a los lugares donde fueron asesinados. En ese momento, diferentes instituciones se establecieron en el mundo a fin de reunir material sobre los crímenes que los nazis estaban llevando a cabo, y sugerir el modo en que podían ser castigados por ello. Sin embargo, los judíos no estuvieron representados en esos organismos, a pesar de ser las víctimas principales de lo que estaba ocurriendo. Hacia el fin de la guerra, al formularse en la ciudad de Londres los principios legales de acuerdo a los cuales los criminales de guerra nazis debían ser castigados en el futuro, se enunciaron allí tres categorías de crímenes: crímenes contra la paz, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad. A raíz de esa decisión se constituyó en 1946 el Tribunal Militar Internacional en la ciudad de Neuremberg, que juzgó finalmente a 24 líderes nazis, y que fue conocido como el juicio de Neuremberg. A lo largo de 403 sesiones públicas, el mundo conoció detalles de lo que fue la conferencia de Vanseg, en la que se debatió la implementación de la solución final. Escuchó hablar de los grupos de tareas, que actuaron impunemente en la entonces Unión Soviética. Y conoció el plan diseñado para liquidar la revuelta del gueto de Varsovia y sus combatientes en 1943. El Tribunal de Neuremberg se dio cuenta de que la cuestión judía era central en la ideología y políticas nazis; juzgó a los 24 acusados en un dictamen que conmovió al mundo, el cual no salía de su estupor por tanta barbarie cometida en el propio siglo XX. Desde ese momento hasta hoy, más de siete mil personas fueron juzgadas por su participación en crímenes efectuados en nombre del nazismo. Los más conocidos fueron Adolf Eichman durante los años 60 y Erik Priebke en la actualidad. La decisión fue y es terminante: la de buscar justicia; la de no permitir que los crímenes contra la humanidad prescriban; a diferencia de lo ocurrido en nuestro país donde, lamentablemente, hechos similares se consideran prescriptos y debemos convivir con los asesinos en libertad.
Hoy conmemoramos el día del holocausto y el heroísmo; y quiero recordar en esta plaza, frente al Palacio de Tribunales, que este día debería ser no sólo un símbolo, sino el ejemplo de la búsqueda de justicia. Lamentablemente al recordar la destrucción de la embajada de Israel y la A.M.I.A., no vemos que las instancias políticas decidan sin ambigüedades ni dilaciones hacer justicia plena, cuando efectivamente está en sus posibilidades hacerlo. Por eso el sentido de este espacio, para no ceder nunca al olvido ni a la impunidad.


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Lunes 12 de mayo de 1997

La semana pasada apareció en el diario Pagina 12 una nota titulada HUBO UN AVISO PREVIO, en relación al atentado a la AMIA.
Los familiares accedimos a la información y se trata de una carta fechada el 18 de mayo de 1994, enviada por un integrante de los servicios de inteligencia, con 25 años de experiencia, quien se encontraba en ese momento preso en la cárcel de Junín.
Dicha c arta estaba dirigida al Juez Federal Dr. Adolfo Literas y fue recibida por el jefe de Despacho de dicha unidad carcelaria Jorge Núñez Mendoza.
La carta, más o menos, dice: "..he recibido información de inteligencia que da cuenta de un grupo operativo que concurrió a una reunión secreta realizada en San Pablo, de la cual participaron, entre ellos, ciudadanos de origen árabe, para que efectúen relevamientos de inteligencia en objetivos judíos en Argentina y formen un equipo para operaciones especiales en Argentina y Brasil. Se pudo saber que el blanco preferido es la DAIA. Si bien un atentado (factible dentro de los próximos 6 meses) en ese blanco sería una cuestión enmarcada dentro de la problemática judeo-árabe sería muy conveniente por la repercusión mundial que podría generar complicando futuras grandes inversiones."

Como dijimos antes esta carta llegó a un Juzgado Federal dos meses antes del atentado y corrió la misma suerte que la denuncia del brasileño Wilson Do Santos ante el consulado argentino en Milán, semanas antes del 18 de julio: se recibieron denuncias y no hicieron absolutamente nada efectivo para prevenir y advertir la masacre cometida contra nuestros 86 familiares.
Hoy volvemos a preguntarnos lo mismo que desde hace casi tres años:¿quién debió cuidarlos?¿quién nos cuida ahora?¿quién se encarga de la inteligencia en este país, tan eficiente en detectar supuestos focos de subversión? ¿quién es responsable? y ¿de qué modo el gobierno se hizo y hace cargo de todo esto?
La realidad nos demuestra que después de 147 semanas nadie se ha hecho responsable. Creemos que esto ocurre por muchas razones, entre otras:
1-porque no ha habido decisión política por parte del gobierno para que las fuerzas de seguridad hagan su trabajo, y llegado el caso autoinvestigarse.
2-porque la causa fue inundada de pistas falsas
3-porque el no haber tenido respuesta alguna a nuestra solicitud de entrevista con el Presidente Menem, es una clara demostración de còmo el gobierno no se hizo ni hace cargo.
Podríamos seguir enumerando razones, no vale la pena, ya todos las conocemos.
Ahora sabemos que el 18 de mayo de 1994 ya había gente que conocía lo que iba a suceder y no hizo nada para impedirlo.


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Lunes 19 de mayo de 1997

ELEONORA NOVA ALBERTI. Cantante.
En los atentados a la Embajada y la A.M.I.A. perdí amigos. Perdimos todos mucha gente. Estamos acostumbrados en Argentina a perder a nuestra gente. Espero y es mi anhelo que dejemos de contar a los que perdemos. En Argentina no se condena, y cuando se condena se indulta. Espero que esto, tan ingrato y tan injusto, un día no ocurra más. Lo que único que nos queda es poder contarles a los que vienen después de nosotros es que un día hubo condenados que pagaron sus culpas. Es todo lo que pido. Cuando se haga justicia por los muertos de la Embajada, de la A.M.I.A., y por todos los otros muertos de nuestro país, q ue hoy no se sabe quiénes son los culpables; podremos todos estar tranquilos.

MICHEL MONTRUIL. Director educativo de los programas Leatid de las comunidades judías en Europa.
Se te ha declarado hombre, lo que es bueno. Lo que Dios reclama de ti; tan sólo practicar la justicia, amar la piedad y caminar humildemente con tu Dios.
Quiero compartir con ustedes este sentido encuentro de cada lunes. Traigo conmigo el sentimiento de la judería europea y de los sectores democráticos de Europa en general. La justicia es una de las tres instrucciones que Dios le dio al hombre para ser humano. Me uno al pedido de justicia como única posibilidad de seguir construyendo comunidades de mujeres y hombres libres, y por lo tanto responsables por el otro. No puedo dejar de recordar las palabras de Zola, pronunciadas hace un siglo: "Yo acuso". Así como entonces quiero exhortar con vosotros un único, inextinguible, reclamo de justicia.


1.614 días del 17 de marzo de 1992

770 días del 18 de julio de 1994

HORACIO BALLESTER. Integrante del CE.MI.DA.
Nos queríamos referir al terrorismo, incluso refiriéndonos a lo que dice el diccionario sobre terrorismo: dominación por el terror; sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror. A su vez terror se define como : miedo, espanto, pavor por un mal que amenaza o un peligro que se teme. A la luz de esta definición, queríamos analizar la conducta del gobierno. Por lo pronto, en el orden interno, son unos terroristas. Porque es claro que para practicar el terrorismo no hacen falta acciones violentas ni cruentas; crear el pavor. ¿Y acaso no es crear pavor la falta de trabajo; dejar a los jubilados durante 48 horas sin medicamentos; la inestabilidad laboral; la falta de seguridad en la educación? También vemos el doble mensaje presidencial en cuanto a lo que él considera el terrorismo internacional. El Presidente Menem está dispuesto a adherir, aparentemente, a todo lo que organicen el grupo de los siete y Estados Unidos con respecto al terrorismo internacional. Pero parece que lo único que loe interesa son las víctimas norteamericanas o europeas, no lo que pasa acá en la República Argentina. Incluso acepta que es un acto terrorista una bomba colocada en una base militar en Arabia Saudita, a miles de kilómetros del territorio estadounidense. En esa base estaban nada más que tropas estadounidenses, británicas y francesas. Al margen de que uno está en desacuerdo con la presunta ideología de quien colocó la bomba, eso no es un acto terrorista, es una acto nacionalista. En cambio sí son actos claramente terroristas los que han sido cometidos acá contra la embajada de Israel y la A.M.I.A.
¿Cómo es posible que cuatro años después, cuando ya no queda ni el más mínimo rastro de polvo de lo que fue la explosión, se exija recién ahora la lista de los que estaban adentro? Pareciera que la Corte quisiera trasladarle la responsabilidad a la embajada de Israel. Indudablemente el gobierno no quiere descubrir la conexión argentina, lo cual no nos asombra en absoluto. Si indultó a los jefes máximos, a los ideólogos de todo eso, cómo no va a proteger a los ejecutores. Pero seguiremos peleando hasta que la justicia se haga.

IRMA BEIGEl. Escritora.
Aquí, de espaldas a ese monumento a la frustración, y junto a la escultura que honra la memoria de los seres queridos asesinados; quiero decir algo de lo que me atraganta. Por ejemplo que en esta sociedad argentina hay gente que no cumple con su deber; que hay gente que sabe mucho más de lo que dice, que hay quienes se encargan de poner piedras y dar vueltas todas las señales para confundir los caminos. Cuando la voluntad y los recursos para llegar a la verdad existen, no hay misterio que resista. En la época de la tecnología a los argentinos nos da vergüenza que a esta altura de las causas de los atentados se den a publicidad pericias dudosas, como la de la otra semana, y que existan jueces de la Corte que las avalen temerariamente. Esta sociedad argentina perdió la inocencia junto a la vida de sus hermanos. Ya basta de embrollar las causas. Hay que decirles a los que no cumplen con su deber que estamos cansados. No somos ciudadanos de segunda, tenemos derechos y obligaciones. Queremos recibir lo que está escrito en la Constitución: que nos garanticen la vida y que la justicia alcance a todos por igual.

DIRECTOR DE "LAS PATAS DE LA MENTIRA".
Las víctimas, sus familiares, y todos los ciudadanos de bien reclamamos justicia; y lo hacemos con nuestra presencia. Los responsables de administrarla tendrán que escucharnos. Nosotros no nos vamos a callar. Nuestra expectativa está dirigida a que la investigación avance efectivamente. Pero todos sabemos que el tiempo atenta contra la búsqueda de pruebas. Además la justicia lenta no es justicia. Todos los responsables de la parálisis de la investigación son también responsables de esta profunda herida que no puede comenzar a cicatrizar.
Con León Felipe decimos: "¿Pero qué es la justicia? ¿La justicia es esto? ¿Un truco de pista, un número de circo, un pim pam pum de feria, un vocablo gracioso para distraer a los hombres? Respondedme. Que me conteste alguien qué es la justicia. Silencio. Silencio." Que el silencio se haga respuesta, eso estamos pidiendo.
Con Paul Eluard decimos: "En nombre de los desaparecidos, martirizados y masacrados por no querer reconocer las sombras, debemos nuestra cólera encauzar; y hacer que el hierro se levante para guardar la imagen alta de los sin culpa, acorralados, que triunfarán en todas partes. Que mil veces y mil veces pasaremos en nuestro carro, y que mil veces en la Tierra alzaremos de nuevo nuestro tinglado."
Y con Neruda digo: "Yo quiero vivir en un mundo en que los seres sean solamente humanos. Quiero que la gran mayoría, la única mayoría, todos, puedan hablar, leer, escuchar, florecer. No entendí nunca la lucha sino para que esta termine. No entendí nunca el rigor sino para que el rigor no exista."

CLARA ISRAEL. Integrante de Familiares de detenidos y desaparecidos por razones políticas.
Al caminar hace algunos minutos hacia esta plaza contemplé ese edificio que se yergue enfrente nuestro, los Tribunales. Ese edificio vacío; vacío de lo que nosotros exigimos permanentemente. Sin embargo en esta plaza sentimos el calor de los seres queridos. El calor de los que luchan cada día para que los atentados no se repitan. En esta plaza hay dos placas: la primera, por los 142 abogados desaparecidos durante la última dictadura militar. La otra, que lleva inscripto el nombre de las 86 víctimas del atentado a la A.M.I.A. Esas placas tienen el fuego del amor, de las ilusiones; de todo lo que pedían, pensaban y luchaban todos los nuestros seres queridos.
Aquí ejercemos una memoria activa. Que no es memoria solamente, sino que nos demos la mano y sigamos; para enfrentar este modelo que mata, que tortura, que desaparece, que secuestra niños, que mata tantos jóvenes. Eso es memoria activa. Todos juntos venceremos. Vida y solidaridad, son los dos principios de derechos humanos que nos dignifican y por los cuales luchamos.


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Lunes 26 de mayo de 1997

Eduardo Galeano escribió acerca de la memoria mutilada:"la memoria del poder no recuerda: bendice. Ella justifica la perpetuación del privilegio por derecho de herencia, otorga impunidad a los crímenes de los que mandan y proporcionan coartadas a su discurso, que miente con admirable sinceridad".
Nosotros también decimos: el poder de nuestro país trabaja denodadamente para hacernos creer que están haciendo todo lo posible para encontrar a los asesinos de nuestros familiares y llegar así hasta las últimas consecuencias, cuando en realidad no quieren arriesgarse a tocar a todos aquellos que podrían estar vinculados a la masacre de la AMIA.
Eduardo Galeano escribió acerca de la memoria rota: "el poder no admite más raíces que las que necesita para proporcionar coartadas a sus crímenes: la impunidad exige la desmemoria. La memoria rota nos hace creer que estamos condenados a la resignación":
Nosotros también decimos: acá estamos. Y seguiremos estando. A pesar de los infructuosos esfuerzos del Ministro del Interior por echarnos, a pesar de la pretensión de muchos de querer aislarnos y convertir la causa de la AMIA en un tema exclusivamente judío, a pesar de que el brazo judicial de Balcarce 50 nos quiere hacer creer que la investigación de la masacre de la Embajada de Israel no merece ser profundizada porque ya pasó demasiado tiempo. No podrán destruirnos la memoria porque no nos van a condenar a la resignación.
Eduardo Galeano escribió acerca de la memoria porfiada: "¿la historia se repite?¿O se repite sólo como penitencia de quienes son incapaces de escucharla?
Nosotros también decimos: los mismos crímenes, los mismos muertos, los mismos familiares reclamando justicia por sus muertos. Los crímenes del gatillo fácil, los crímenes perpetrados contra periodistas, los crímenes perpetrados contra la embajada y la AMIA. Los crímenes son los mismos. El escenario, la escenografía y los actores también son los mismos: la impunidad en nuestra castigada democracia.
Eduardo Galeano concluyó en "Memorias y Desmemorias": "No hay historia muda. Por mucho que la quemen, por mucho que la rompan, por mucho que la mientan, la memoria humana se niega a callarse la boca. El tiempo que fue sigue latiendo".
Nosotros también concluímos: nuestro tiempo seguirá latiendo. Aunque transcurran cientos de semanas. Aunque quieran hacernos creer ante cada nuevo aniversario que ya tienen la causa resuelta.
Nuestro tiempo seguirá latiendo porque no vamos a aceptar ninguna otra cosa que no sea la verdad.
Nuestro tiempo seguirá latiendo, porque no vamos a aceptar ninguna otra cosa que a los culpables juzgados y castigados.
Nuestro tiempo seguirá latiendo aunque lamentablemente tengamos que citar las palabras de otro Galeano que no es precisamente el juez a cargo de la causa.
Nuestro tiempo seguirá latiendo porque los que ya no tienen voz son los que más voz tienen.


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Lunes 16 de junio de 1997

Tres años atrás, sus hombres, los de la mejor policía del mundo, ya habían tomado una decisión sin precedentes: cruzar la Avda. Gral Paz para participar del atentado más sangriento perpetrado contra un blanco civil judío en la Capital del país de la impunidad.
Paradójicamente, el pasado martes 10 de junio fue el propio gobernador Duhalde quien decidió cruzar la Gral.Paz para comprometerse personalmente ante el Juez Galeano en la investigación de la voladura de la AMIA.
Este hecho resulta por demás llamativo, sobre todo si tenemos en cuenta que, ni siquiera durante los primeros días posteriores al atentado, el Dr.Duhalde emitió opinión alguna al respecto. Es más, circularon versiones acerca de que por aquellos días, el Dr.Duhalde habría compartido la hipotesis de la implosión junto con Hugo Franco.
A qué se debe esta irrupción volcánica en el juzgado de Galeano de quien es responsable de las policías que entregaron el vehículo que voló la AMIA?
Se pueden ensayar distintas hipótesis, pero sólo una parecería encajar en este repentino interés del aspirante a Presidente de la Nación.
Semanas atrás, la Comisión Bicameral de Seguimiento de la Investigación del atentado a la AMIA habría llegado a un acuerdo respecto de la ley antiterrorista: no habría sanción de dicha ley siempre y cuando se incorporaran algunas reformas al Código Penal, en particular, en el artículo 41, en el cual quedaría incluída la figura del arrepentido.
Por cierto que las urgencias de Duhalde no son las mismas que las de la Bicameral, en especial cuando se trata de ubicar a Prellezo como arrepentido y poder resolver así un crimen que aún empaña su sueño presidencial mucho más que la masacre de la AMIA: el crimen de José Luis Cabezas, que efectivamente ocurrió en su territorio.
En consecuencia, la realidad vuelve a señalar, de manera despiadada, que la voluntad de esclarecer crímenes sólo responde a aspiraciones políticas de particulares. Pero la impronta profunda e indeleble es aún mucho más dolorosa: trabajan para ocultar la verdad y negar la posibilidad de que se haga justicia.
Casi tres años atras, sus hombres, también los de la mejor policía del mundo, ya habían mentido: el cabo 1ero. Jorge Bordón y el Sgto. Adolfo Guzmán de la Policía Federal eran los únicos dos testigos que sostenían que el volquete de la empresa Santa Rita había llegado a las 8 de la mañana a la puerta de la AMIA. Todos los testimonios señalan que dicho volquete había llegado apenas 15 minutos antes de la explosión. Tal vez, el testimonio de los policías no era importante, y es así que las explicaciones siguen brillando por su ausencia.
Hace un poco más de dos años atrás eran asesinadas 168 personas en el atentado de Oklahoma. Hoy los americanos conocen el asesino, que ya ha sido juzgado y condenado.
Hace casi tres años atrás, nuestro Presidente balbuceaba un pedido de perdón ofensivo e irrespetuoso que todavía hoy circula en nuestra memoria y nos indigna. Si en lugar de buscar inútilmente nuestro perdón el Dr. Menem se hubiese propuesto esclarecer la masacre de nuestros familiares, su sueño de que Argentina formara parte del primer mundo tal vez, y aunque sea en parte, ya se habría cumplido.


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Lunes 19 de agosto de 1997

Han pasado más de cuatro años del feroz atentado a la embajada de Israel, y recién ahora la Corte Suprema de Justicia, encargada del esclarecimiento de la masacre, considera necesario solicitar las pericias realizadas por expertos extranjeros, y la nómina completa del personal que en ese momento se hallaba en el edificio. Y esto ocurre recién ahora; lo cual no hace otra cosa que poner de manifiesto, una vez más, la constante ineficiencia e incompetencia desplegada por la Corte durante más de cuatro años. En forma paralela, y de manera harto llamativa, se filtró a través de los medios información acerca de un peritaje local que demostraría que se trató de una implosión.
No somos ingenuos. Este constante doble discurso del poder, que se sintetiza en un " me intereso, pero a la vez no soy responsable de nada", ya no nos sorprende. De hecho, la inoperancia de la Corte durante dos años, que prácticamente llevara al cierre de la causa, dio luz verde a los asesinos de nuestros familiares para que intentaran otra vez, exitosamente, otro homicidio múltiple, con un saldo de muertes aun muy superior al primero. ¿A quiénes podían temerle? ¿A la justicia de nuestro país, a las fuerzas de seguridad de nuestro país; o tal vez al poder político de nuestro país? Hasta ahora la Corte Suprema reaccionó cuando se la trató de inoperante, y hasta entonces, se perdieron otras ochenta y seis vidas. La historia fatalmente nos demuestra que el dicho popular "más vale tarde que nunca", no es real. La justicia no puede ni debe llegar tarde, porque llegar tarde es lo mismo que no llegar nunca. Sin duda, no es lo mismo discutir sobre informes de pericias a destiempo, que sobre la sangre de tantos muertos. Ellos fueron víctimas de la impunidad; ellos y nosotros somos víctimas de la impunidad que continúa.
¿Acaso no es impunidad que el comisario general Pedro Klodczyk mantuviera como jefe de la Brigada de Lanús al comisario Juan José Ribelli quien, personalmente o a través de su gente de confianza, vigilara desde el primero de julio hasta el diez de julio de 1994, el domicilio de Telleldín; tal como se determinó a través de los registros de comunicaciones de seis teléfonos celulares, que eran propiedad de Ribelli, y por los cuales pagaba 2.500 pesos mensuales? ¿Qué tan importante era la transacción que allí se llevaría a cabo, para merecer semejante despliegue de vigilancia? Tal vez sí lo era, ya que uno de los policías que participaba de dicha custodia le manifestó a un testigo que "ya se va a acordar de nosotros, porque va a ocurrir algo grande y se va a enterar por todos los diarios". Lamentablemente así fue. ¿Acaso no es impunidad que el mismo Ribelli promoviera una recaudación de dinero para arreglar al juzgado donde se tramitaba la causa de la masacre de Wilde; el encargado de velar por la seguridad de la Provincia, Alberto Piotti, no tomara cartas en el tema? ¿Acaso no es impunidad que el gobernador de la Provincia de Buenos Aires dé por concluido los servicios de Klodczyk y Piotti, sin investigar sus gestiones y responsabilidades en estos y otros tantos hechos? ¿Acaso no es impunidad que estos dos señores dejen sus cargos de manera sugestivamente similar a la del ex jefe de la Policía Federal, Passero, quien desapareciera de escena inmediatamente después del atentado a la A.M.I.A., sin que nadie le pidiera ningún tipo de explicación?
A pesar del hedor a complicidad que llega desde la Provincia de Buenos Aires hasta aquí, conservamos las esperanzas de que el atentado a la A.M.I.A. se esclarezca. Los familiares de las víctimas nunca podremos recuperar a quienes tanto amamos. Sin embargo, por ese amor creemos imprescindible que ese reclamo de justicia siga estando en pie junto a todos ustedes.
Lunes 21 de abril de 1997

Tal vez para muchos 1000 días no significa nada. Por lo general las situaciones en el tiempo se cuentan de muchas maneras, en años, en semanas, en meses. Nosotros aprendimos a contar la impunidad desde otro lugar, de otro modo, desde la bronca y el dolor. Y es por eso que contamos los días, los minutos, los segundos, que cada vez son más.
Nadie cuidó a los muertos de la AMIA, nadie cuidó a los cientos de heridos y vecinos. Nadie cuidó nuestras familias y nuestros sueños. La impunidad es cada vez mayor, crece con los días y con la nostalgia. Con la amargura de lo que debió ser y no fue.
Cada lunes desde hace 143 semanas, las nueve y cincuenta y tres nos encuentra dentro de un minuto de silencio frente al Palacio de Tribunales. Nos sorprende junto a mucha gente que hizo propio este reclamo de justicia y memoria y lunes a lunes nos acompañan con su presencia, su entereza, su preocupación y su denuncia.
Cada 18, las 9 y 53 nos encuentra frente a lo que fue el edificio de la AMIA, y los nombres de nuestros familiares nos enfrentan desde uno paneles negros, ya casi despintados, con un edificio que vemos cómo se va alzando detrás y nada tiene que ver con nosotros y con la sangre derramada allí. Nosotros seguimos viendo tan sólo un agujero y gritos de dolor y desesperación.
Pese a los 1000 días, el tiempo se detuvo en un instante, en una bomba, en todo el humo que empaña la investigación.
No hay culpables. No se hace justicia.
Seguiremos de pie, exigiendo, reclamando, gritando "Queremos Justicia".


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