Acto del lunes 27-11-2000subir

Enrique Burbinski - Memoria Activa

Buenos Aires, 4 de diciembre del año 2000.
Memoria Activa dice presente. Aquí en la Plaza de la Memoria, frente al Palacio de la Injusticia. Como hace 333 semanas, de presencia, de testimonio, de reclamo de Verdad y Justicia.
Porque hoy 4 de diciembre recordamos que hace 3.184 días explotara la primera bomba en la Embajada de Israel. Arroyo y Suipacha.
3.184 días de impunidad.
3.184 días de una investigación que nos avergüenza como hombres, como ciudadanos.
Aquel 17 de marzo de 1992 explotó la bomba asesinando a 26 personas, más de 100 heridos.
Pero fue otra vez más que explotó la bomba de la impunidad. Porque no pasó nada. Porque no se investigó como se debía. Porque se dejaron las condiciones básicas para que volviera a ocurrir, volvió a ocurrir el 18 de julio de 1994.
Hoy hace 2.331 días, de una mañana como hoy, de un día lunes.
Se iniciaba una semana que sería recordada por siempre y para siempre: la de la masacre de la AMIA.
86 personas asesinadas, más de 300 heridos. Heridos en el alma, heridos en el cuerpo.
Y una sociedad que se levantó pacíficamente, que construyó, construye y seguirá construyendo Memoria Activa.
Porque justicia, justicia perseguimos, para vivir en paz y en democracia.
Recordamos a quienes fallecieron en esos atentados y a las víctimas de la impunidad.
A esta hora, en su honor tocamos el shofar, y en su honor y memoria, exigimos justicia.
A las 9:53 del 4 de diciembre, el shofar de la Plaza, el shofar del pueblo, en un minuto de silencio.

Gerardo Mazur - Memoria Activa
... acabo de hablar con una de las Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora, con Laura Bonaparte, aquí presente y me acaba de decir que el estado de salud de algunos de los presos de La Tablada en el Hospital Fernandez es tremendo. Están muy cerca de una situación irreversible y pensar que mientras Massera se pasea por las calles y es necesario denunciarlo para que alguien haga algo, por el otro lado, la justicia Argentina no mira, no cumple con las directivas de la OEA que determinó la revisión de este juicio.
Es una situación tremenda, lamentable, diría ya trágica.



Fabián Skornik - Seminarista Lamroth Hakol

Nos quieren hacer creer que los hombres somos animales de costumbre, y que somos capaces de adaptarnos a cualquier situación.
Creo que esta presencia continuada por tanto tiempo, nos está mostrando que esto no es más que una teoría que fue enunciada por algunas personas en algún escritorio, en un salón, pero que no tiene nada que ver con la realidad, por lo menos con la de algunas personas.
Es cierto que esto sería aplicable a mucha gente, pero nosotros no queremos caer en esta teoría, y ser englobados por este enunciado.
Creo que el rol que a cada uno le puede tocar, puede encontrar como manifestarse y como tratar que esto no se cumpla.
El nuestro, es el de la educación y nuestro desafío va a ser permanente.
Tratar de que nuestros chicos, nuestros jóvenes, puedan crecer con un sistema de valores distinto al que está en esta sociedad y al que no nos queremos acostumbrar, al que no queremos tomar como nuestro ni como un valor impuesto, sino que vamos a intentar luchar, pelear, aprender y educarnos para que en algún momento la realidad que nos toque vivir sea distinta.
Cuándo, en el Siglo XII Rambam -nuestro gran pensador, conocido también como Maimónides- se preguntaba cuál era el motivo por el cual la gente se comportaba bien o se comportaba mal, que era lo que hacía que algunos fueran buenas personas y otros malas? Y se contestaba que a los chicos, primero, había que entusiasmarlos con algunos premios, recompensas, como pueden ser caramelos, golosinas, para que de esa manera pudieran aprender, crecer y ser mejores personas, después este incentivo era poco, había que darles ropa, luego dinero, después respeto, honor, reconocimiento público, pero hasta el final en que la persona alcanzaba un grado de sabiduría que le permitía ser buena persona, porque con eso era suficiente. Porque el valor último es ser buena persona porque hay que serlo y no por la recompensa que vamos a recibir.
Y si pensamos que la humanidad evoluciona, nos equivocamos.
Si hace tantos siglos nuestra Torá nos pide determinadas cosas que nunca pudimos cumplir, si nuestra humanidad después de siglos y siglos de existencia sigue necesitando premios y castigos para comportarse bien, nos demuestra que nuestra humanidad es todavía muy niña, muy pequeña y que todavía no creció.
Lo malo es que en esta sociedad no tenemos ni premios ni castigos, entonces ya no es que no hay buena gente porque la humanidad no maduró, sino que tampoco hay buena gente porque el sistema de premios y castigos no funciona, y a aquel que se comporta mal, le puede ir muy bien en esta vida.
Hoy quiero dar un honor a la gente que está diciendo que no se va a conformar con esto, a la gente que está afirmando que esta no es su realidad y a la gente que se va a sumar y que va a seguir peleando porque algún día, tal vez dentro de mucho, tal vez dentro de poco, podamos decir que la sociedad en que nos toca vivir, que nosotros mismos construimos está creciendo, porque encuentra a los culpables, premia a la buena gente, y porque algún día, tal vez, seremos buenas personas, porque así debe ser y sin esperar nada a cambio.
Gracias



Iris Orfali - Madrijá Lamroth Hakol
Ayer le pregunté a un chico que quería ser cuando sea grande, y él me respondió: quiero ser ingeniero. Luego, otro chico que había escuchado mi pregunta agregó: yo quiero ser médico, como mi papá.
Los chicos no han perdido la capacidad de imaginar y es por eso que en unos pocos minutos son capaces de hablarnos sobre su futuro con una seguridad admirable.
Algunos se imaginan siendo famosos, otros, simples trabajadores, otros tantos sueñan con una familia llena de hijos, y muchos otros con ser parecidos a papá y a mamá.
Como desearíamos a veces volver a aquellas épocas en donde imaginar era una tarea cotidiana, en donde no existían barreras para soñar, en donde en unos minutos nos transformábamos en otros a través de un juego, nos trasladábamos a los lugares más extraños con solo cerrar los ojos.
¿Qué pasa cuando alguien aniquila cruel y fríamente el futuro?
¿Qué pasa cuando algunos hombres deciden privar a otros de perseguir sus sueños?
¿Qué pasa con la imaginación mutilada?
¿Qué pasa cuando alguien le quita a otro la oportunidad de responder que queres ser cuando seas grande?
Así fue el 18 de julio de 1994 se mataron sueños, imaginación y muchos futuros.
A su vez, aquel 18 de julio de 1994, algunos hombres provocaron que nuestros chicos deban imaginarse entrando al colegio, atravesando barrotes firmes, los obligaron a soñarse peleando por una justicia que no llega y los forzaron a proyectarse con miedo de lo que puede pasar en una hora, dentro de un rato, o en un segundo.
Jamás, después de aquel monstruoso 18 de julio, los chicos volverán a imaginar, soñar, proyectar y jugar de la misma manera, porque su futuro y lo que imaginan acerca de él, están marcados con las huellas del recuerdo de lo que pasó.
¿Qué hacemos con nuestros chicos que crecerán abarrotados?
¿Qué hacemos con nuestros chicos para que pregunten y se informen?
¿Qué hacemos con nuestros chicos para que nunca olviden y sepan transmitirlo?
Si los chicos viven con la crítica, aprenden a condenar.
Si los chicos viven con la hostilidad, aprenden a pelear.
Si los chicos viven con miedo, aprenden a ser aprensivos.
Si los chicos viven con lástima, aprenden a compadecerse de sí mismos.
Si los chicos viven con la ridiculez, aprenden a ser tímidos.
Si los chicos viven con celos, aprenden que es la envidia.
Si los chicos viven con vergüenza, aprenden a sentirse culpables.
Si los chicos viven con tolerancia, aprenden a ser pacientes.
Si los chicos viven con estímulo, aprenden a ser confiados.
Si los chicos viven con elogios, aprenden a apreciar.
Si los chicos viven con aprobación, aprenden a quererse a sí mismos.
Si los chicos viven con aceptación, aprenden a encontrar amor en el mundo.
Si los chicos viven con reconocimiento, aprenden a tener un objetivo.
Si los chicos viven compartiendo, aprenden a ser generosos.
Si los chicos viven con honestidad y equidad, aprenden que es la verdad y la justicia.
Si los chicos viven con seguridad, aprenden a tener fe en si mismos y en quienes los rodean.
Si los chicos viven con serenidad, aprenden a tener paz espiritual.
Entonces, pidámosle a la memoria que permanezca siempre despierta, para que el olvido no le saque ventaja en un abrir y cerrar de ojos.
Pidámosle a la historia que nos cuente lo ocurrido aquel 18 de julio, para que la ignorancia no le gane la competencia.
Pidámosle a la actitud que esté siempre presente, para que ellos no puedan lograr sus objetivos.
Y bridémosle a los chicos un marco propicio para que a través de la vivencia, la información, la memoria y la acción, vayan de la mano, y para que juntos, en nuestros futuros, también crezcamos con conciencia y llenos de valores que ayudarán a que no sólo nuestros futuros personales sean futuros sólidos, sino para que también, el futuro de nuestro pueblo esté atravesado, de una vez por todas, por la libertad y por la paz.
Hatikva - esperanza, no la dejemos escapar.

 

Ana María Fernández - Psicóloga - Docente de la UBA


Gracias a Memoria Activa por permitirme dar mi testimonio, en realidad no hablo sólo en mi nombre propio, sino que traigo la adhesión de los docentes de la Cátedra de Teoría y Técnicas de Grupos y de Estudios de Género, ambas Cátedras a mi cargo.
Es importante poder estar aquí, sobre todo para aquellos que trabajamos con las ideas, que trabajamos con la cabeza, no con las manos, particularmente. Estar aquí para hacer cotidianamente una práctica de ciudadanía.
Venía para la Plaza, imbuida de las características de este acto, y pasé, como habitualmente pasamos, por una institución de la comunidad judía y vi de otra manera las vallas que están allí para poner seguridad.
¡Qué indignidad, esas vallas!
Vallas imprescindibles en los tiempos que corren, pero que es muy importante que no naturalicemos su existencia.
Están allí porque el estado de derecho no actúa. Necesitamos que todas las comunidades que viven en este país, vivan en seguridad y en igualdad.
Un modo de existencia es no naturalizar la existencia de esas vallas que protegen, pero que también aíslan y vuelven a estigmatizar.
Recordaba también, en el segundo atentado, después de la Embajada, el de la AMIA, tan terrible, pacientes que venían con un estado de desasosiego, dolor y demás, también con un fuerte duda, casi impronunciable porque los avergonzaba y era: vamos a seguir mandando a nuestros chicos a los clubes, a los colegios? No los sacaron. Eso también es resistencia.
Pero es muy fuerte que esté en peligro el espacio que nos da identidad, el espacio que nos da pertenencia colectiva. Ahí también, solo con esa duda está puesto en cuestión, las garantías del estado de derecho. Y eso nos involucra a todos, de cualquier etnia, de cualquier religión, de cualquier procedencia. Esto humilla nuestra ciudadanía y esto también es muy serio para los tiempos que vendrán, para el recuerdo de los tiempos que pasaron y también para el momento presente.
Y uno no puede dejar de preguntarse una y otra vez ¿cómo fue posible el atentado a la Embajada de Israel, cómo fue posible el atentado a la AMIA, y como puede ser que todavía esté en la sombras la producción de estos atentados a la ciudadanía en general y a la comunidad judía en particular?
Y es sin duda, la impunidad organizada, impunidad organizada, que estaba organizada y está para realizar los atentados, para borrar las huellas, para comprar funcionarios. Y es importante para todos nosotros, por eso estoy aquí también, que se esclarezcan estas cuestiones; sin embargo sabemos que las posibilidades concretas de su esclarecimiento, son cada vez más oscuras, valga la redundancia y el juego de palabras esclarecimiento y oscuridad, pero que no son mera palabra, son dolor. Dolor de todos nosotros por un país cuyo estado de derecho decepciona todos los días.
¿Cómo fueron posibles estos atentados? ¿Cómo esta impunidad organizada continúa cada día, cada vez que mueren en este país tan rico en recursos, chicos de hambre, donde mueren en oscuras palizas muchachos, por el sólo hecho de ser jóvenes, donde los jubilados no tienen la posibilidad de la dignidad de la vejez?
Mueren todos los días, y todos los días muere este estado de derecho.
Y esta impunidad organizada, también ha hecho posible estos dos atentados terribles, porque antes quedaron en la impunidad los crímenes de 30.000 desaparecidos.
En este marco, me parece fundamental que aunamos nuestras voces todos nosotros, en la cuestión del reclamo por los presos de La Tablada.
Los presos de la Tablada también son una decepción del estado de derecho. No cumplir pactos internacionales no solo trae riesgo de vida de los presos de La Tablada en huelga de hambre, sino que pone en riesgo a cada uno de nosotros.
Si no hay estado de derecho para otros, posiblemente tampoco habrá para mí cuando necesite de ese estado de derecho.
Y en ese sentido, me parece imprescindible al mismo tiempo que cada sector pueda mantener la especificidad de su reclamo, ir armando, como lo está haciendo a lo largo y ancho del país, redes de aquellos que reclamamos justicia, redes de aquellos que reclamamos memoria, redes de aquellos que reclamamos igualdad.
Porque estamos en esto, en una particular situación, donde al no esclarecerse los 30.000 desaparecidos, al no esclarecerse la cuestión de la AMIA, al mantener una suerte de insensibilidad frente a cada uno de los nuevos desaparecidos de hoy, que son los desaparecidos del hambre, los desaparecidos del empleo, los desaparecidos de la cultura, una vez más, una vez más, la impunidad organizada gana.
Son los nuevos genocidios de este capitalismo internacional, insaciable, implacable que exige que todos aquellos que queremos una sociedad de iguales, una sociedad justa, estemos aquí para dar testimonio y en cada una de las plazas por donde se reclama justicia, por donde se reclama memoria.
Gracias.

 

Acto del lunes 20-11-2000subir

 

  • Enrique Burbinski - Memoria Activa

Buenos Aires, 20 de noviembre del año 2000.
331 semanas de presencia comprometida, aquí, en la Plaza de la Memoria, en Buenos Aires.
Porque hoy recordamos que hace 3.170 días explotara la primera bomba, el 17 de marzo de 1992, en la Embajada de Israel, en Arroyo y Suipacha. La primera masacre.
Y porque la primera bomba, la primera masacre, no se investigó, no se buscó la verdad, y no se hizo justicia, volvió a ocurrir.
18 de julio de 1994. 2.317 días de aquel lunes, como hoy.
Aquel lunes que comenzaba la semana, aquel lunes que explotó la bomba. La segunda masacre en nuestra querida Buenos Aires.

Y desde aquel momento, este grupo de ciudadanos comprometidos en la búsqueda de la verdad y de la justicia, ha continuado esta tarea, sosteniéndola, comprometiéndose día a día, lunes a lunes, en este ejercicio ciudadano, comprometido de Justicia, Justicia perseguir, para vivir en paz y en democracia.

Queremos compartir con ustedes, antes del minuto de silencio, recordación y homenaje que un grupo, una delegación de Memoria Activa concurrió el viernes pasado a la noche a la Ciudad de La Plata, a presenciar la obra: "9 y 53".
La obra "9 y 53" es una obra teatral que un grupo de jóvenes, luego de 10 meses de investigación, puso en escena en el Complejo Dardo Rocha.
Realmente fue conmovedor ver el trabajo de investigación, el trabajo de guión y de puesta en escena de estos jóvenes a quienes queremos reconocer públicamente por su compromiso con la justicia y con la vida, nos han conmovido el día viernes a la noche: Horacio Rafart, Gustavo Delfino y Carla Tous, son quienes han puesto en escena, de una manera magnífica y conmovedora su compromiso con la justicia y con la vida.
Vamos a hacer todos los esfuerzos para traer esta obra a Buenos Aires y en los primeros días de diciembre y poder compartirla con todos ustedes.

A las 9 y 53, es el momento en que escuchamos el shofar de la plaza, el shofar del pueblo, este milenario instrumento que convocaba al pueblo para informarlo, para que sepa, es aquí el instrumento que este pueblo toca para recordar, para homenajear a las víctimas, para exigir justicia. Su sonido inconfundible ya en Buenos Aires, es el que nos conmueve, pero es a la vez el que renueva nuestro compromiso por la verdad y la justicia. El shofar de la plaza, el shofar del pueblo, aquí, en la Plaza de la Memoria, a las 9 y 53.

  • Gerardo Mazur - Memoria Activa
Quiero invitarlos, en nombre de Memoria Activa, al denominado "Teatro por la Identidad".
El poeta Juan Gelman, lo refiere así: " me gustaría hablarte de tus padres, y que me hables de vos, para reconocer a mi hijo y para que reconozcas en mí lo que de tu padre tengo. Los dos somos huérfanos de él". De Juan Gelman a su nieta.
El "Teatro por la Identidad", está organizado por Abuelas de la Plaza de Mayo; y todos los lunes, y hoy lunes hay función, a las 22 hs., en el Centro Cultural Recoleta.
A propósito de la duda, es el nombre de la función.
La dramaturgia corresponde a Patricia Sangaro, y está dirigida por Daniel Fanego, con un notable grupo de actores y actrices.
Hoy en el Centro Cultural Recoleta, a las 22 hs., Teatro por la Identidad, organizado por las Abuelas de Plaza de Mayo.
  • Darío Teitelbaum - Dir. Dpto. Latinoa. Hashomer Hatzair

Buenos días a todos.
Yo me lleno nuevamente de emoción al estar aquí junto a ustedes, con ustedes, a pesar de que no hablo en nombre de la Israel oficial, traigo una parte de Israel que está con ustedes, con vuestra lucha, que es nuestra lucha.
Pero desafortunadamente, vengo -estuve aquí hace unos meses, en Enero- y me encuentro muy a mi pesar, me imagino que a pesar de ustedes, conque aquí no pasó nada, conque todas las cosas que podrían haber pasado, uno se pregunta porque no pasaron.

Ahora estaba comentando con un amigo, preguntándome, porque no comienza una clase de alumnos judíos su semana de estudio aquí, en esta plaza. Una sola clase.
¿Pasa algo con la memoria? ¿Alguien no está interesado que esa transmisión, que ese legado, que esa sensación de lucha, sea transmitido a los jóvenes?
Yo creo que tenemos que preguntárnoslo esto.

Yo soy una de las personas que piensan y tienen confianza en las nuevas gestiones. Las nuevas gestiones están dirigidas a hacer nuevos cambios, a tener nuevas iniciativas, a presentar nuevas ideas. Y en ese sentido, estoy muy esperanzado de nuevas gestiones, que tendrían que tomar el tema de esta lucha, llevarlo adelante, transformarlo en una palanca de cambio.

Cada pueblo tiene su Plaza. Y esta Plaza, que para mí también es mía, la presencia aquí para mí es una cosa imprescindible cada vez que visito Buenos Aires, me hace acordar un poco a la Plaza Itzhak Rabin en la Ciudad de Tel Aviv.
Esa Plaza donde los que en un momento fuimos pocos, y ahora somos muchos. Un poco desesperanzados, pero muchos, pedidos ahí paz. Pedimos la continuación de ese proceso determinista de la pacificación entre el pueblo judío, el pueblo de Israel y los palestinos.
Y que es paz, sino libertad, justicia y estado de derecho. Y si analizo estos tres términos, es lo mismo que ustedes, que nosotros, venimos a pedir acá.
Porque la paz de esta comunidad, y por extensión, de los judíos por doquier y de los pueblos del mundo, no va a llegar hasta que no se encuentren los culpables de este crimen político, de este crimen político devastador, que no solamente tocó la esencia de la comunidad judía en la Argentina, sino de los judíos por todo el mundo.
Y yo digo crimen político, porque nosotros recordamos hace dos semanas otro crimen político, de otra magnitud y hay quienes discuten la necesidad de la transmisión del hecho del crimen político. No es solamente un crimen penal, un atentado, un asesinato, es un filicidio. Y por eso no hay que permitir que alguien separe entre el atentado mismo y los motivos del atentado. Ahí están las raíces de esta hecatombe y de lo que nosotros pasamos en Israel hace cinco años.

Quiero en nombre del Movimiento Kibutziano Hashomer Hatzair Mundial, solidarizarme con esta causa, noble, importante, significativa, y ojalá que las cosas se aclaren, ojalá que se pueda movilizar mas gente alrededor de esto, ojalá que jóvenes judíos se vean identificados, y ojalá que la paz llegue a ustedes y también a nosotros en Israel.
Gracias

  • Nelson Castro - Periodista

Bueno, buenos días para todos.

Que cosa, uno viene aquí y se conmueve de verlos a ustedes. Pero también de otras cosas que creo, con la sinceridad que siempre hablamos, tengo la necesidad de decir.
Quisiera que fueran más.
Y esto me parece que es algo fundamental para entender la importancia del ejercicio de la memoria. Porque si somos más los que tenemos memoria, tenemos la posibilidad que se haga la justicia que ustedes y que la sociedad argentina está reclamando.

  • Me preocupa que algunos piensen que esto es ya casi una postal de Buenos Aires. Y no lo es, y no debe serlo. Esto significa, esta presencia de ustedes, que necesitamos que esa de más, es, ni más ni menos, el recuerdo de una de las tragedias que marcará la historia de la Argentina, en la cual murieron seres humanos. Y en una Argentina tan acostumbrada a la muerte, no podemos permitirnos acostumbrarnos a una muerte más, a una a diez, a ochenta y seis, a las que sean. Porque en definitiva esto nos condena a otras muertes.
    Y me parece que tenemos que darnos cuenta del valor que esto tiene para la República Argentina, un país en el cual la necesidad de este ejercicio de memoria significa que aún la vida vale poco, porque esto es lo que significa.
    En un país en el cual se puede matar con total impunidad. En un país en el cual la justicia es muy lenta aún de aquellos que pueden tener las mejores intenciones, porque, para qué hablar de los otros que o no las tienen, o lo que tienen son intenciones de injusticia.
    La justicia es tan lenta, que nos genera esta injusticia, que motiva nuestra presencia hoy aquí. Porque ustedes y nosotros hoy estamos aquí por un doble hecho: por estas muertes que nos siguen doliendo hoy a setenta y seis meses y por la injusticia, que emana de la supuesta justicia. Y que hace todo más doloroso, más indignante, más impune, y encima, más peligroso para la sociedad.
    Quién planeó y lamentablemente con tanto éxito, el atentado contra la AMIA, seguramente se debe estar paseando hoy, como ayer, por algún lugar del mundo, a lo mejor por acá. A lo mejor, hasta se está riendo de todos nosotros hoy aquí. Y creo que no podemos aceptar esto.
    Y me duele mucho ver la resignación con la cual todo pasa.
    Pasa que en la justicia no hay elementos, que solamente aparecen vieron esos días inmediatamente cercanos al 18 de julio. Vieron como esos días siempre parece que va a pasar algo.
    Hoy la presencia nuestra aquí demuestra que nada pasa.
    Y como estamos, es poco probable que algo fuerte pase. Está la esperanza ahora del juicio, que ojalá pueda significar la puerta que destrabe esta necesidad de verdad que hoy tenemos.
    Pero la verdad es que parece demasiado poco para tanto.
    Es decir que 86 vidas se hayan ido hace seis años como se fueron, y hoy haya tan poco en pos de esa verdad que queremos, es muy doloroso. A mí me produce mucho dolor, a mí me produce mucha indignación. Por eso creo que como los carriles de la justicia tienen estos tiempos de injusticia sino ejercemos la memoria, no solamente no vamos a tener justicia, no tendremos el futuro de vida que necesitamos y que queremos.
    Muchas gracias.

 

  • Osvaldo Quiroga - Periodista

Hola, me da mucho gusto estar aquí, aunque no sea por un motivo que podamos festejar, sino más bien, todo lo contrario.

Después de escuchar a Nelson, a quien considero probablemente el mejor periodista de la Argentina, no es mucho lo que pueda agregar.
Decir si, y con total sinceridad, que una vez me convocó Memoria Activa (era el 5 de octubre de 1998). Ese día en esta Plaza, hablé de un gobierno que estaba terminando, hablé de la corrupción de ese gobierno (me refiero, para que sea claro, al menemismo), y pensaba, y creía, que si otra vez hablaba en la Plaza, lo iba a hacer con muchísima más esperanza, con muchísima más felicidad porque creía que profundamente las cosas iban a cambiar.

Lamentablemente no tengo, y esto lo digo desde lo más profundo de mis sentimientos, no tengo la confianza que querría tener en la justicia. No la tengo. Juro que desearía decir lo contrario. Juro que querría decir: confío en que esto se va a esclarecer. Pero no puedo creer en una justicia que, en lo que va del año con la nueva gestión, para mí no ha impulsado la causa como corresponde. No puedo creer en una justicia donde permanentemente hay ocultamiento, hay pistas que no se investigan, hay situaciones tan poco claras cuando se trata de hablar nada menos ni nada más que de la vida de 86 seres queridos. Queridos porque ya son lamentablemente patrimonio de todos. Digo porque sería mejor que fueran únicamente patrimonio de los familiares más cercanos, y hoy son patrimonio de todos.

Yo no soy un periodista que trabaja en temas generales, más bien trabajo en el campo de la cultura y cuando estaba aquí, charlando con alguno de ustedes, me acordaba, en este momento me acordé de unos versos de León Felipe que dicen así:

"yo no sé muchas cosas, es verdad,
digo tan solo lo que he visto.
Y he visto que la cuna del hombre la mecen con cuentos
que los gritos del hombre los ahogan con cuentos
y que vengo de muy lejos, y sé todos los cuentos."

Muchas gracias.


 

Acto del lunes 13-11-2000subir

  • Sergio Widder - Memoria Activa

    Lunes 13 de noviembre del año 2000.
    Como todos los lunes, semana tras semana desde el 18 de julio de 1994, estamos en la Plaza de la Memoria, frente al Palacio de la Injusticia, en este ejercicio de ciudadanía que es Memoria Activa.
    En este reclamo permanente para que estos crímenes no permanezcan impunes, para que se haga justicia, para que todos los responsables de estas tragedias que sacudieron a la sociedad argentina sean juzgados, sean condenados y sean enviados a la cárcel.
    Tenemos que seguir reclamando justicia después de 330 semanas desde el atentado contra la AMIA. Pasaron 3.163 días del atentado contra la Embajada de Israel en la ciudad de Buenos Aires, 2.310 días del atentado contra la sede de la AMIA.
    Seguimos esperando que se haga justicia, seguimos reclamando en una espera que es activa, como esta memoria que semana tras semana ejercitamos.
    Un minuto de silencio, un minuto de recordación y homenaje. Un minuto durante el cual el sonido del shofar clamará por justicia.

  • Gerardo Mazur - Memoria Activa

    Decía mi compañero que pasaron 330 semanas.
    A uno le resuena este número tan dramáticamente, que es casi inconcebible pensar a partir del hecho de la tragedia de la AMIA, y a partir del tiempo transcurrido; pensar en donde estamos, que es lo que ocurrió, adonde se llegó y esta parálisis crónica de la investigación que ya lleva tanto tiempo.
    Pero si quiero remarcar, exaltar, este espacio que denominamos desde el comienzo, desde hace 330 semanas, como la Plaza de la Memoria.Un espacio de libertad, un espacio independiente, un espacio donde desde la más antigua tradición judía queremos decir que la justicia es el organizador de la dignidad de los pueblos, y cuando exigimos justicia, estamos exigiendo un bien ciudadano que cada uno debe tener desde el momento que es gestado en la panza de su mamá. Desde allí estamos exigiendo justicia para todos.
    Justicia quiere decir educación, justicia quiere decir trabajo, justicia quiere decir igualdad ante las leyes, justicia quiere decir que no haya impunidad, justicia quiere decir que los jueces se dediquen a aquello que han jurado representar y no a lo que ocurre en general en nuestro país cuando hablamos de corrupción, cuando hablamos de falta de justicia; y decir 330 semanas, hablar de la AMIA, hablar de la Embajada y de los casos de impunidad en la Argentina, nos da vergüenza, rabia propia y ajena.
    Por eso en este espacio de libertad, los testimonios de cada una de las personas que invitamos a hablar, o aquellas que se nos acercan porque quieren manifestar su pensamiento, tienen total libertad de decir lo que quieran, porque este es un espacio de libertad. Y puede representar o no la opinión de Memoria Activa, pero lo que acá vamos a proteger, como decía Mariano Moreno, olvidado en sus expresiones por tantos políticos que se dedican a otra cosa: "daría mi vida, aunque no coincida con lo que decís, para que puedas decir lo que quieras decir".


  • Néstor Bacher - Coordinador del Colegio Martín Buber

    Que muchos sectores, grupos, holding's, políticos, personas que quieren imponer en este país una cultura, una mentalidad, en la cual la impunidad, la violencia, la indignidad, la pobreza, la ley del mas fuerte, sean vividos por todos como cosas inevitables, como dadas, como un signo característico de los tiempos modernos, como aspectos lógicos de la tan alabada globalización, probablemente se ha dicho muchas veces desde esta tan prestigiosa tribuna.
    La pelea desde las escuelas, desde mi escuela, contra esta cultura que parece prevalecer no es fácil. En cada charla, debate, reflexión, aparecen marcas fuertes en los chicos de desesperanza y escepticismo.
    Pero como educador les digo que día a días muchos docentes, la gran mayoría de los docentes, desde sus aulas le enseñan a sus alumnos niños y jóvenes, que no es así, que se puede vivir y crecer con los valores de la justicia, la dignidad, la ley, la amistad.
    Muchos especialistas en temas educativos escriben que hoy la escuela actúa como generadora de una contracultura, yo diría que desde la escuela nos preocupamos por preservar la cultura. La cultura del trabajo, del esfuerzo y del respeto.
    Pero en esta difícil tarea no estamos solos, Memoria Activa, su gente y todos los que la acompañamos, estamos peleando lunes a lunes por preservar una cultura que tenga como códigos el respeto por la vida, por la dignidad y por la tolerancia. La impunidad de las masacres de la embajada y la AMIA son los peores enemigos en esta pelea.
    Es por ello que asistir con nuestros alumnos a esta plaza tiene un valor educativo inmenso. Necesitamos mostrarles a los jóvenes que no pensamos que la única realidad posible es la que se exhibe desde la televisión, que hay que luchar, y que se puede luchar por la justicia, la dignidad, en definitiva, por un país mejor.


  • Angel Grushka - ICUF

    In memoriam Itzhak Rabin.
    Cuando elegimos el tema de la conversación de hoy -330 semanas de Memoria Activa- no imaginábamos que al contexto deberíamos sumar la pena de la desaparición de la indoblegable intérprete del sentir y pensar del protagonista de un homenaje ahora, doblemente emotivo. Con dignidad ejemplar acaba de caer la Leona Leah. ¡Honor a su vida!
    Hace apenar 9 días se cumplieron cinco, cinco ya años del vil asesinato de Itzhak Rabin, cuando acababa de recibir la multitudinaria consagración de "Héroe de la Paz", a los sones de "Shir Hashalom "- la Canción de la Paz, en la Plaza de los Reyes en Tel Aviv.(Una acotación al margen: ¿no es sintomático que en medio de angustiantes, asombrosas, horrorosas e indignantes jornadas de violencia y terror en el mismo escenario del crimen del 4 de noviembre de 1995, se produzca entre nosotros, el olvido de la memoria de un símbolo de paz?)Hemos solicitado este espacio plural que sabiamente construyó Memoria Activa, para hacer una vez más, el ejercicio de ¡olvidar el olvido!
    El olvido, esa actitud entre cobarde y acomodaticia que tanto ayuda a la desmemoria y traba el imperio de la justicia y con ello, de la libertad y de la paz.
    Itzhak Rabin, -según el testimonio de su hija- fue un guerrero duro, muy duro que nos enseñó a guerrear a mi hermano y a mí, cuando le tocaba a los nietos dijo: basta!
    Es la parábola de un hombre de su época y de sus circunstancias.
    Guerreó con convicciones políticas no exentas de paradojas, con coraza y lanza cubriendo casi hasta ocultarlos, sus sentimientos humanistas.
    Mandó a "romper con cachiporras brazos y piernas" de adolescentes palestinos, antes que derribarlos a balazos.
    Hubo, sin embargo, bajo su mando, de los dos procederes.
    Después de tres años de Intifada, comenzó a comprender que era hora de "parar con la dominación de otro pueblo" porque "tenemos que recordar (dijo en su discurso de aquel memorable 13 de septiembre de 1993 en Washington) que no encontramos vacío nuestro país cuando llegamos aquí". Y advertía a la derecha recalcitrante: "podéis olvidaros de vuestro sueño del Gran Israel".
    Rabin, que había hecho de la seguridad para Israel, un paradigma y un leit motiv. Fue aceptando progresivamente que "su enemigo" podía transformase en "su socio" en un emprendimiento común por la pacificación. Tenía a su lado a un correligionario controvertido y competitivo -Shimon Peres- que visionaba, desde la remodelación geopolítica de la región, un futuro de expansivo progreso económico y social, a condición de lograr abrir el círculo de terror y represión por la vía del reconocimiento de los derechos nacionales de los pueblos vecinos.
    A regañadientes -consignan los historiadores- Rabin fue aprobando paso a paso las gestiones pacifistas de Peres y su grupo de emisarios. Le costaba a Rabin desprenderse de su coraza de garante de la seguridad. Su condición de estratega le hizo ver que para no quedarse a mitad de los caminos históricos "tenemos que subirnos a tren de la paz, de la reconciliación y de la cooperación internacional que en estos días están dando vueltas por todo el globo". Y lo remarcaba con una expresión contundente: "¡Basta ya de lágrimas, basta ya de sangre!".
    Se aprobaron los Acuerdos de Oslo, se ratificaron en Washington, asistimos al saludo anhelado aunque reticente del 13 de septiembre, siguieron las instrumentaciones, los regateos, las provocaciones terroristas, las marchas y contramarchas. Rabin seguía en su derrotero.
    La derecha infame que presentía que la ideología de la paz marcaba el fin de su dominación política (dentro o fuera del gobierno) quería derribar al halcón devenido en paloma. Lo hostigó, lo mancilló, lo blasfemó, lo mimetizó en su SS o en un palestino, pidió su muerte... creó el clima psicológico para la muerte... a mansalva, a pura traición... lo asesinó...
    Y así fue que Rabin renació en el pueblo y en el pueblo y en el orbe como Héroe de la Paz, como el Abuelo de la Paz.
    A cinco años, la historia parece repetirse.
    Otro militar, que a la luz de los hechos no es como Rabin, pero que intentó poner el pié, con vacilaciones suicidas, en el acelerador del retardado proceso de paz, otra vez la conspiración guerrerista lo declara enemigo del sionismo disfrazado con un pañuelo palestino y sujeto a pagar con su vida si asume la determinación de cumplir con los convenios de paz, con los compromisos de paz de Rabin. Otra vez los fundamentalistas aberrantes provocan alevosamente, desatando furias contenidas ante frustraciones y miserias acumuladas, en una espiral viciosa y sangrienta de rebelión y represión en escalada escalofriante.
    Y más allá de sentimientos contrapuestos, de valores controvertidos, de inhumanidades de lo humano, de racionalidad abandonada, de prejuicios exacerbados, de ignorancias manipuladas, se nos antoja que nunca tan oportuna como hoy la reivindicación, si se quiere, la glorificación de la personalidad de Itzhak Rabin que supo decir, al momento de recibir junto a Shimon Peres y su socio Yasser Arafat, el premio Nobel de la Paz en diciembre de 1994, con la vehemencia de un soldado metamorfoseado en patriarca de la paz: "como comandante en jefe he enviado a muchos hombres a la muerte. Existe una única solución radical para proteger la vida humana. No son los tanques. No son los aviones. La única solución radical es la paz".En estas horas aciagas, asociemos nuestra ininterrumpida exigencia de justicia ante tanta muerte impune en nuestro país, un compromiso más: bregar incansablemente por la paz palestino-israelí, por la seguridad de Israel, por "dos pueblos-dos estados", por la fraternidad sin ocupación.Sería un homenaje activo y la Memoria Activa por lo bueno que hizo Itzhak Rabin hasta el sacrificio de su vida.
    A Rabien lo mataron no por santo ni por genio. Lo mataron por ser humano.
    Viva Rabin! Y sus sueños de paz!


  • Guillermo Lipis - Director Periódico Nueva Sión

    Papá, me dijo mi hija mayor hace unos años atrás
    - ¿A vos, te puede pasar lo mismo que a Cabezas?
    - No hija, no, le dije.
    - Tatiana tenía entonces 5 años y nunca le pregunté si me creyó.
    En este país de hoy no hace falta nada especial para ser violentado o morir injustamente.
    Y tampoco hace falta estar muerto para no poder defenderse.
    Basta con mirar alrededor, con mirar a los piqueteros, a los periodistas recientemente despedidos del gran diario argentino, a los pibes que andan por las calles, a las víctimas del gatillo fácil familiares, a los exiliados de la democracia en busca de mejores horizontes, a los hijos de desaparecidos negados en su verdadera identidad... a los muertos en los atentados en la Embajada de Israel o en la AMIA y sus familiares.
    La inoperancia política para resolver los problemas cotidianos y de seguridad de la gente es una forma de violencia de Estado oculta en un país paralizado y con una justicia que llega a cuentagotas, o simplemente no llega.¿Cómo explicarle a Tati que las minorías no son respetadas en su derecho a la esperanza?
    Esas minorías, señores, somos la inmensa mayoría de nosotros, ciudadanos comunes a quienes nos están robando la posibilidad de vivir en un país digno, mejor y feliz.
    La convocatoria de todos los lunes que hace Memoria Activa es una bocanada de aire fresco que debe ser escuchada e interpretada por los poderes del Estado.
    Deben comprender, al igual que los medios de comunicación más poderosos, que en el atentado a la AMIA no hay una única mirada en la búsqueda de la verdad.
    Yo no escuché ni vi en el acto organizado por Memoria Activa en el Coliseo, a un solo político de los que, alguna vez, comprometieron su apoyo al movimiento y al esclarecimiento de la causa.
    ¿Se les habrá terminado la voluntad política por las minorías? ¿O sólo les interesa estar donde están las cámaras de televisión?
    ¿Se habrán enterado que el Coliseo también estaba repleto, como el acto por el 65º aniversario de la DAIA?
    Claro, repleto de gente común y sin poder de lobby, repleto de esa misma gente a la que van a buscar cuando necesitan votos.
    La dirigencia deberá pensar cómo presentarse el próximo 18 de julio y si podrán ingresar con sus conciencias limpias al séptimo aniversario del atentado, que no se va a conmemorar en el Alvear o en el Congreso, sino frente al recuerdo de los caídos y sus familias, minorías, también, de esa mayoría que los avaló para estar donde están.Hoy, parece ser que nadie en la Argentina puede evitar un nuevo piquete, un nuevo asesinato, una nueva violación a nuestras fronteras o un nuevo atentado. Paradójicamente, las cámaras de Telenoche Investiga lo demostraron al entrar y salir por tres puntos de frontera en momentos en que recrudecía la violencia en Medio Oriente y el gobierno aseguraba que había reforzado las medidas de seguridad del país.
    ¿Quién nos está cuidando, cómo están ejerciendo su obligación de proveer a la defensa común establecida en el Preámbulo de la Constitución refrendada en 1994?
    Parece ser que el valor de la palabra está en la gente del llano, el resto termina enredado en los compromisos incumplidos de un sistema político que nos considera sólo en el momento del voto.Mientras no se sepa la verdad y estén en la cárcel los culpables, este sistema de impunidad seguirá matando a los muertos de la AMIA todos los días con un tipo de violencia oculta en un sistema político que parece haber perdido el valor de la palabra.El valor de la palabra... eso es lo que rescato de Memoria Activa, fiel a su necesidad incumplida de satisfacer justicia para sus muertos y sus familiares, para nuestros muertos.
    El valor de la palabra, valor traicionado en nombre de una política ejercida lejos de la gente y sus necesidades.
    Sepan que Nueva Sión y todo su equipo periodístico, está junto a ustedes.En mi nombre y en el de mis compañeros, quiero transmitirles que vamos a seguir acompañándolos y soy yo quien debe agradecer que me den, que nos den, la oportunidad de dignificar y dignificarnos en este espacio de resistencia activa.Por el valor de la palabra,
    por la memoria,
    y para que nunca más, seguiremos junto a ustedes.
    Muchas gracias.

 

Acto del lunes 6-11-2000subir

 

  • Enrique Burbinski - Memoria Activa
    Buenos Aires.
    Lunes 6 de noviembre del año 2000.
    Memoria Activa dice presente en la Plaza de la Memoria, frente al Palacio de la Injusticia.
    Nuestro emblema dice: Tkedek, tkedek, tirdof. Justicia, justicia perseguirás, para vivir en paz y en democracia.
    Hoy 6 de noviembre recordamos que hace 3.156 días, aquel 17 de marzo de 1992 explotó la primera bomba en la Embajada de Israel, en Arroyo y Suipacha, aquí, en nuestra Ciudad de Buenos Aires.
    Ocho años y medio. Y una investigación que no existe. Y una causa que no fue investigada. Y condiciones generales que permitieron que volviera a ocurrir.
    Como no se investigó, volvió a ocurrir el 18 de julio de 1994. Y volvió a ocurrir la masacre. Y fueron asesinadas 85 personas, hoy hace 2.303 días de impunidad, de una lucha constante y perseverante por la verdad y la justicia. 329 semanas de presencia ininterrumpida, de lucha ciudadana, de reclamo por la verdad y la justicia.
    A esta hora, a las 9 y 53, realizamos un minuto de silencio. Un minuto de recordación, de homenaje a las víctimas, que es a la vez, para nosotros, un minuto de renovado compromiso en nuestra exigencia de justicia. Que es para nosotros, el sello de esta lucha contra la impunidad. Que es para nosotros la reafirmación de este compromiso independiente de Memoria Activa.
    A las 9 y 53, como hace 329 semanas, el shofar de la plaza toca, el shofar de la plaza, el shofar del pueblo se hace escuchar aquí, en la Plaza de la Memoria.

  • Gabriel Fridman - Rabino - Comunidad Judía de Córdoba
    Frente a la inmensidad del dolor, permítanme que use palabras de otras personas, que quizás reflejen con mayor claridad lo que vengo a testimoniar y lo que vengo a decir, que en realidad es sólo un reflejo de lo que se viene testimoniando en esta plaza desde hace ya largo tiempo.
    Hace ya 2.400 años, hace muchos, pero muchos, muchos años, un hombre, un Profeta, vivía circunstancias parecidas, y decía: ¡hay de ustedes que transforman las leyes en lago tan amargo como el ajenjo, como el ajenjo, y tiran por el suelo la justicia! Ustedes odian al que defiende lo justo en el tribunal y aborrecen a todo aquél que dice la verdad.
    Y aprendemos que a veces a quienes no soportan la verdad.
    Pues bien, ya que ustedes han pisoteado al pobre, exigiéndole parte de su cosecha, estas casas de piedra que edifican, no ocuparán, pues yo se que son muchos sus crímenes, enormes sus pecados opresores de la gente buena, que hacen perder su juicio al pobre en los tribunales. Por eso el hombre prudente a veces calla, pues estamos pasando días difíciles.
    Y el Profeta Amos continúa: busquen el bien y no el mal si quieren vivir, para que así Dios esté con ustedes, aborrezcan el mal y amen el bien, impongan la justicia en los tribunales, quizás Adonai se apiade del resto del país.
    Y así habla Adonai, el Dios de los ejércitos: Y habrá lamentaciones en las plazas, y en todas las calles se escucharán los ayes.
    Qué decepción, para aquellos que suspiran por el día en el que vendrá Adonai, cómo será este día para ustedes.
    Todavía la Argentina sigue estando en épocas difíciles, todavía no hemos pasado quizás, la evocación que Echeverría hace en el matadero, todavía, entonces, tenemos la misma decepción que el Profeta Amos, y entonces cuando él clama a Dios, Dios le responde: Ponelo por escrito, que la iniquidad sepa que la memoria no callará y seguirá para siempre. Que sepan que por miles de años este mensaje se seguirá escuchando y que entonces, este mensaje acompañará a todo hombre, ser humano, hombre o mujer, que necesite refugio, que necesite acompañamiento y consuelo para afrontar la verdad y defender la vida. Por eso, al defender el honor de las víctimas, estamos defendiendo lo preciado, la vida de nuestros hijos, de nuestros nietos y del futuro, amen.

  • Ana Berezin - Psicoanalista Una filósofa (Hannah Arendt), planteó el concepto, la idea de la "banalidad del mal", y fue rápidamente considerado válido por varios, discutido por otros, en cualquier caso ampliamente difundido.
    Considero que esta, es una idea terrible, que puede llevar a justificar lo injustificable.
    El mal nunca es banal: el dolor que provoca en los hombres no es banal, la injusticia no es banal, la impunidad no es banal.
    El olvido no es banal, el silencio cómplice no lo es, la indiferencia no es banal.
    Desde hace algunas décadas, se viene afirmando la importancia de la "tolerancia frente a las diferencias", con el desafortunado olvido de que las diferencias son las que nos constituyen como semejantes.
    Por nuestras diferencias nos reconocemos como semejantes, y sentir a los otros como semejantes, viene siendo un grave olvido, tan olvidado que hay que pregonar tolerancia, desconociendo una cuestión de mínima, somos semejantes por nuestras diferencias.
    Pero, más difícil aún, qué quiere decir ese liviano "tolerar las diferencias", sino una vía directa a la indiferencia.
    Me pregunto: ¿Cuáles diferencias?
    Cuando algunos proponen y realizan actos que conducen a la destrucción, cuando niegan nuestro derecho a la vida, a la justicia, a la verdad, cuando es una diferencia que niega la vida, ¿Hay que tolerarla? ¿Dónde está el límite?
    Cuando los otros nos desconocen como semejantes ¿hay que tolerarlo?
    Y esta plaza, como muchos otros lugares, es una muestra de que no, decimos no, decimos no a seguir tolerando la indiferencia frente al sufrimiento humano, el nuestro y el de todos.
    Este modo de "supuestas tolerancias" al estilo del repetido: "ya fue", "no te metas, son así, están en otra" u otras indiferencias con grandes consecuencias, dañan nuestros lazos, nuestra pertenencia a lo humano, nos deshumanizan. Hace unos años les escribí a los compañeros de Memoria Activa que me unía a ellos menos el dolor que la esperanza. El dolor se siente, nos atraviesa, está, la esperanza hay que construirla.
    Y acompañados por todos nosotros y muchos más, ellos renuevan la esperanza, día a día. Porque siguen luchando por la verdad y la justicia, porque no toleramos el olvido, la indiferencia y la resignación.
    Sabemos que el olvido, la indiferencia y la resignación son las armas con las cuales se facilita someter a los hombres.
    No aceptamos someternos, no aceptamos pactar con el silencio.
    La palabra ha recobrado en Memoria Activa todo su valor y su sentido.
    Sabemos de verdad, saben en sus cuerpos, como en los cuerpos de los 86 muertos y en los cuerpos de los 300 heridos, y en los de los sobrevivientes, y en los de los amigos, en los cuerpos de los hijos, hermanos, padres, esposos y en nuestros cuerpos, en el de todos, sabemos de verdad que el mal no es banal, el mal nos destruye, nos produce un dolor irrevocable.
    Resistir, decir NO, renovar la esperanza es uno de nuestros modos de no banalizar el mal, porque banalizar el mal es banalizar el sufrimiento, la injusticia, la impunidad, es banalizar la vida.
    Por eso estoy acá, por eso espero seguir acompañando de la manera que mejor pueda.
    Gracias y muy especialmente: shalom!.


  • Juan Manuel Tenuta - Actor
    Agradezco a Memoria Activa, que me permita participar, este lunes, otro lunes, de encuentro, de amistad, de protesta y esperanza.
    Me hace feliz compartir este lunes y todo este tiempo, ya tan prolongado, junto a tantos hombres y mujeres, que lucha, trabajan, con creatividad, con bronca, para esclarecer nuestra tremenda tragedia de la AMIA y de la Embajada, para exigir justicia y condena a los culpables, sabiendo que nuestra acción, enaltece la dignidad humana, honra a nuestros muertos y castiga a sus asesinos.
    Si me permiten una reflexión: hace pocos días, a mi hija le preguntaron ¿Cómo es tu papá? Ella dijo: "mi papá es un hombre decente".
    Me conmovió su respuesta, pero me hizo tomar conciencia, sobre los tiempos en que vivimos: que la decencia se pueda tomar como una virtud, un mérito, cuando en verdad, es una cosa natural, propia del hombre.
    Soy de un pueblo pequeño de obreros y campesinos, (Fray Bentos) y ellos y mi madre y mis maestros, me enseñaron los valores esenciales del hombre y con ellos viví y vivo.
    Me enseñaron que lo más importante es la vida, el valor supremo. Que el amor es lo esencial, y cuando quise ser actor, en la escuela primaria, lo primero que aprendí fue (de Walt Whitman) "que aquél que camina una sola legua sin amor, camina amortajado hacia su propio funeral".
    Por amor, por dignidad y por decencia fui creciendo, apoyando la revolución española, participando en los comités de ayuda a los aliados que luchaban contra el nazismo en la segunda guerra mundial.
    Luego del triunfo contra lo más nefasto del hombre, creíamos, los decentes, que ya alumbraba un mundo nuevo, bello y justo, y que nuestros sueños y utopías se harían realidad.
    Pronto, demasiado pronto, Bertol Brecht, a través de los actores, en su obra "Arturo Wí", nos advierte que la lucha continúa, que nos preparemos, que nos unamos contra el nazismo, porque "aún está fecundo el vientre que engendró esa escoria". Yo sé que estoy con decentes en esta Plaza de la Memoria, y que hablo, y que me escuchan sólo los decentes, los que no lo son, no nos escuchan, porque nos odian tanto como nosotros a ellos.
    Pero con todo respeto, los decentes estamos obligados a desterrar el silencio, que el silencio no se transforme en complicidad, que nosotros, los decentes, que somos más, somos millones más, aquí y en el mundo, no bajemos los brazos, que hablemos, que gritemos, que nos oigan, para que no decaiga la memoria colectiva, que mantengamos las justas consignas.
    En estros tiempos no basta ser decente, hay que demostrarlo, y la decencia tiene que ver con la memoria, la verdad, la justicia, el amor. Convoquemos a todos, esta lucha es de todos, contra la prepotencia, contra la impunidad, contra la intolerancia, contra la xenofobia.
    Convoquemos a todos, sí, no todos somos iguales y esto está bien, pero seamos hermanos, hermanos en la decencia.
    En estos días comenzará el Juicio Oral por el atentado a la AMIA.
    ¿Qué pasará allí? ¿Se esclarecerá todo lo ocurrido? ¿Existirán arrepentidos y contarán todo lo que saben? ¿Los jueces, serán justos? ¿Los culpables descubiertos y condenados?
    ¿Podremos llenar esta Plaza de la Memoria y celebrar que la justicia tardó, pero cumplió? En estos días hay que estar más atentos, más unidos que nunca.
    Pero pase lo que pase, nunca nos olvidaremos de nuestros muertos, nunca dejaremos de acompañar a sus familiares, nunca dejaremos de estar comprometidos con la vida, con la dignidad, con los hermanos entrañables que luchan y trabajan por un mundo mejor.

  • Juan Carlos Volnovich - Psicoanalista
    Nos estamos acercando vertiginosamente a la fecha. Transitamos por la recta final que tiene como meta el inicio del juicio.
    Pocos días más, el Tribunal Oral Nº 3 que lleva adelante el juicio del caso AMIA, tomará la trascendente decisión de unificar o de mantener discriminados los alegatos y los interrogatorios. Y poco tiempo después, se supone, que el Tribunal Oral Nº 3, hará justicia.
    Estamos en la proximidad del juicio, y ante el mismo, se abren varios interrogantes.
    ¿Podemos alentar la esperanza que algo de la verdad circule por allí? ¿Existen buenas razones para ilusionarnos con los resultados? ¿Debemos esperar que este juicio nos ayude en la captura simbólica del horror, que a su vez nos permita olvidar la tragedia? ¿O tenemos ya sobradas pruebas de que poco, muy poco, es lo que develará el juicio?
    Los psicoanalistas sabemos muy bien que los hechos traumáticos que no se recuerdan se repiten y auguran el eterno retorno del espanto. Así, este juicio es el mayor desafío a la repetición traumática. De lo que allí pase, dependerá que se inscriba como intento de metabolización, como bálsamo para la herida abierta que empieza a cicatrizar, o que se inscriba como nuevo golpe, el peor de todos, sobre la propia llaga. De lo que allí pase dependerá que se inscriba como develamiento o como nuevo encubrimiento. Decía que los psicoanalistas sabemos muy bien que los hechos traumáticos que no se recuerdan se repiten y auguran el eterno retorno del espanto. Los psicoanalistas sabemos también, que tanto la memoria como el olvido nos son necesarios. Pero una cosa es el olvido que pasa por el recuerdo, y otra muy distinta el olvido que pasa por el ocultamiento.
    En este último, el olvido que pasa por el ocultamiento, es el que garantiza que el hecho traumático vuelva a repetirse.
    En castellano no existe una palabra para denominar ese sentimiento de pura enormidad que nos invade, cuando desesperados, recurrimos a aquellos que pueden ayudarnos a sobrevivir, a los más familiares, a los más queridos, y nos encontramos con que tienen la cara de nuestro peor enemigo, del que nos pretende muertos.
    En castellano no hay palabra para designar el desamparo, el desconcierto, la perplejidad y el horror que sentimos al sabernos destinatarios de un proyecto de exterminio llevado adelante por aquellos en quienes confiamos, por los que se supone garantes de nuestra supervivencia.
    El término que más o menos se aproxima es el de siniestro u ominoso. En castellano apenas podemos aludir como siniestro u ominoso al horror de sabernos indefensos frente a lo más familiar vuelto en contra. No hay palabras.
    En alemán sí. La voz alemana "anheimlich" (*) es sin dudas el antónimo de "heimlich" (*). Y "heimlich" (*) define lo íntimo, lo familiar, lo amigable, hogareño, lo propicio doméstico. Entonces, por el contrario, "anheimlich" (*) supone lo siniestro, lo que causa espanto, precisamente, porque siendo conocido y familiar, se revela sorpresivamente ante nosotros como hostil y espantoso.
    Y "anheimlich"(*) tiene además otros dos sentidos: el que alude a la repetición del horror y el que alude a la confusión.
    Cuando se envanece la línea que separa víctima de victimarios, amigos de enemigos, propios de ajenos.
    Freud fue muy explícito, cuando a raíz de una experiencia personal, habló de lo siniestro. Dijo: después de haber errado sin guía durante algún rato, me encontré de pronto en el mismo lugar. Mi desesperación sólo tuvo por consecuencia que después de un nuevo rodeo, vine a dar por tercera vez allí, entonces, se apoderó de mí un sentimiento que sólo podría calificar de siniestro.
    Otras situaciones que tienen en común con la anterior, el retorno involuntario a un mismo lugar, producen, sin embargo, la misma impresión de innermidad y de siniestro; por ejemplo, cuando uno se pierde sorprendido por la niebla en una montaña boscosa, y pese a todos sus esfuerzos por encontrar un camino marcado conocido, vuelve siempre al mismo lugar.
    Ojalá, entonces, que no estemos perdidos, ojalá que este juicio no nos sorprenda como niebla en montaña boscosa, ojalá que podamos encontrar el camino que nos saque del atolladero.
    Esperemos memoriosos, pero activos, para que nunca se diga que el juicio de la AMIA sólo sirvió para volver al mismo lugar, al punto de partida.
    Muchas gracias.
    (*) fonéticamente.

Acto del lunes 30-10-2000