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Acto
del lunes 27-11-2000
Enrique
Burbinski - Memoria Activa
Buenos Aires, 4 de diciembre del año 2000.
Memoria Activa dice presente. Aquí en la Plaza de
la Memoria, frente al Palacio de la Injusticia. Como hace
333 semanas, de presencia, de testimonio, de reclamo de
Verdad y Justicia.
Porque
hoy 4 de diciembre recordamos que hace 3.184 días
explotara la primera bomba en la Embajada de Israel. Arroyo
y Suipacha.
3.184 días de impunidad.
3.184 días de una investigación que nos avergüenza
como hombres, como ciudadanos.
Aquel 17 de marzo de 1992 explotó la bomba asesinando
a 26 personas, más de 100 heridos.
Pero fue otra vez más que explotó la bomba
de la impunidad. Porque no pasó nada. Porque no se
investigó como se debía. Porque se dejaron
las condiciones básicas para que volviera a ocurrir,
volvió a ocurrir el 18 de julio de 1994.
Hoy hace 2.331 días, de una mañana como hoy,
de un día lunes.
Se iniciaba una semana que sería recordada por siempre
y para siempre: la de la masacre de la AMIA.
86 personas asesinadas, más de 300 heridos. Heridos
en el alma, heridos en el cuerpo.
Y una sociedad que se levantó pacíficamente,
que construyó, construye y seguirá construyendo
Memoria Activa.
Porque justicia, justicia perseguimos, para vivir en paz
y en democracia.
Recordamos
a quienes fallecieron en esos atentados y a las víctimas
de la impunidad.
A esta hora, en su honor tocamos el shofar, y en su honor
y memoria, exigimos justicia.
A las 9:53 del 4 de diciembre, el shofar de la Plaza, el
shofar del pueblo, en un minuto de silencio.
Gerardo Mazur - Memoria Activa
...
acabo de hablar con una de las Madres de Plaza de Mayo -
Línea Fundadora, con Laura Bonaparte, aquí
presente y me acaba de decir que el estado de salud de algunos
de los presos de La Tablada en el Hospital Fernandez es
tremendo. Están muy cerca de una situación
irreversible y pensar que mientras Massera se pasea por
las calles y es necesario denunciarlo para que alguien haga
algo, por el otro lado, la justicia Argentina no mira, no
cumple con las directivas de la OEA que determinó
la revisión de este juicio.
Es una situación tremenda, lamentable, diría
ya trágica.
Fabián Skornik - Seminarista Lamroth Hakol
Nos quieren hacer creer que los hombres somos animales de
costumbre, y que somos capaces de adaptarnos a cualquier
situación.
Creo que esta presencia continuada por tanto tiempo, nos
está mostrando que esto no es más que una
teoría que fue enunciada por algunas personas en
algún escritorio, en un salón, pero que no
tiene nada que ver con la realidad, por lo menos con la
de algunas personas.
Es
cierto que esto sería aplicable a mucha gente, pero
nosotros no queremos caer en esta teoría, y ser englobados
por este enunciado.
Creo que el rol que a cada uno le puede tocar, puede encontrar
como manifestarse y como tratar que esto no se cumpla.
El
nuestro, es el de la educación y nuestro desafío
va a ser permanente.
Tratar de que nuestros chicos, nuestros jóvenes,
puedan crecer con un sistema de valores distinto al que
está en esta sociedad y al que no nos queremos acostumbrar,
al que no queremos tomar como nuestro ni como un valor impuesto,
sino que vamos a intentar luchar, pelear, aprender y educarnos
para que en algún momento la realidad que nos toque
vivir sea distinta.
Cuándo,
en el Siglo XII Rambam -nuestro gran pensador, conocido
también como Maimónides- se preguntaba cuál
era el motivo por el cual la gente se comportaba bien o
se comportaba mal, que era lo que hacía que algunos
fueran buenas personas y otros malas? Y se contestaba que
a los chicos, primero, había que entusiasmarlos con
algunos premios, recompensas, como pueden ser caramelos,
golosinas, para que de esa manera pudieran aprender, crecer
y ser mejores personas, después este incentivo era
poco, había que darles ropa, luego dinero, después
respeto, honor, reconocimiento público, pero hasta
el final en que la persona alcanzaba un grado de sabiduría
que le permitía ser buena persona, porque con eso
era suficiente. Porque el valor último es ser buena
persona porque hay que serlo y no por la recompensa que
vamos a recibir.
Y si pensamos que la humanidad evoluciona, nos equivocamos.
Si hace tantos siglos nuestra Torá nos pide determinadas
cosas que nunca pudimos cumplir, si nuestra humanidad después
de siglos y siglos de existencia sigue necesitando premios
y castigos para comportarse bien, nos demuestra que nuestra
humanidad es todavía muy niña, muy pequeña
y que todavía no creció.
Lo malo es que en esta sociedad no tenemos ni premios ni
castigos, entonces ya no es que no hay buena gente porque
la humanidad no maduró, sino que tampoco hay buena
gente porque el sistema de premios y castigos no funciona,
y a aquel que se comporta mal, le puede ir muy bien en esta
vida.
Hoy
quiero dar un honor a la gente que está diciendo
que no se va a conformar con esto, a la gente que está
afirmando que esta no es su realidad y a la gente que se
va a sumar y que va a seguir peleando porque algún
día, tal vez dentro de mucho, tal vez dentro de poco,
podamos decir que la sociedad en que nos toca vivir, que
nosotros mismos construimos está creciendo, porque
encuentra a los culpables, premia a la buena gente, y porque
algún día, tal vez, seremos buenas personas,
porque así debe ser y sin esperar nada a cambio.
Gracias
Iris Orfali - Madrijá Lamroth Hakol
Ayer
le pregunté a un chico que quería ser cuando
sea grande, y él me respondió: quiero ser
ingeniero. Luego, otro chico que había escuchado
mi pregunta agregó: yo quiero ser médico,
como mi papá.
Los
chicos no han perdido la capacidad de imaginar y es por
eso que en unos pocos minutos son capaces de hablarnos sobre
su futuro con una seguridad admirable.
Algunos se imaginan siendo famosos, otros, simples trabajadores,
otros tantos sueñan con una familia llena de hijos,
y muchos otros con ser parecidos a papá y a mamá.
Como
desearíamos a veces volver a aquellas épocas
en donde imaginar era una tarea cotidiana, en donde no existían
barreras para soñar, en donde en unos minutos nos
transformábamos en otros a través de un juego,
nos trasladábamos a los lugares más extraños
con solo cerrar los ojos.
¿Qué
pasa cuando alguien aniquila cruel y fríamente el
futuro?
¿Qué pasa cuando algunos hombres deciden privar
a otros de perseguir sus sueños?
¿Qué pasa con la imaginación mutilada?
¿Qué pasa cuando alguien le quita a otro la
oportunidad de responder que queres ser cuando seas grande?
Así
fue el 18 de julio de 1994 se mataron sueños, imaginación
y muchos futuros.
A su vez, aquel 18 de julio de 1994, algunos hombres provocaron
que nuestros chicos deban imaginarse entrando al colegio,
atravesando barrotes firmes, los obligaron a soñarse
peleando por una justicia que no llega y los forzaron a
proyectarse con miedo de lo que puede pasar en una hora,
dentro de un rato, o en un segundo.
Jamás, después de aquel monstruoso 18 de julio,
los chicos volverán a imaginar, soñar, proyectar
y jugar de la misma manera, porque su futuro y lo que imaginan
acerca de él, están marcados con las huellas
del recuerdo de lo que pasó.
¿Qué
hacemos con nuestros chicos que crecerán abarrotados?
¿Qué hacemos con nuestros chicos para que
pregunten y se informen?
¿Qué hacemos con nuestros chicos para que
nunca olviden y sepan transmitirlo?
Si
los chicos viven con la crítica, aprenden a condenar.
Si los chicos viven con la hostilidad, aprenden a pelear.
Si los chicos viven con miedo, aprenden a ser aprensivos.
Si los chicos viven con lástima, aprenden a compadecerse
de sí mismos.
Si los chicos viven con la ridiculez, aprenden a ser tímidos.
Si los chicos viven con celos, aprenden que es la envidia.
Si los chicos viven con vergüenza, aprenden a sentirse
culpables.
Si los chicos viven con tolerancia, aprenden a ser pacientes.
Si los chicos viven con estímulo, aprenden a ser
confiados.
Si los chicos viven con elogios, aprenden a apreciar.
Si los chicos viven con aprobación, aprenden a quererse
a sí mismos.
Si los chicos viven con aceptación, aprenden a encontrar
amor en el mundo.
Si los chicos viven con reconocimiento, aprenden a tener
un objetivo.
Si los chicos viven compartiendo, aprenden a ser generosos.
Si los chicos viven con honestidad y equidad, aprenden que
es la verdad y la justicia.
Si los chicos viven con seguridad, aprenden a tener fe en
si mismos y en quienes los rodean.
Si los chicos viven con serenidad, aprenden a tener paz
espiritual.
Entonces,
pidámosle a la memoria que permanezca siempre despierta,
para que el olvido no le saque ventaja en un abrir y cerrar
de ojos.
Pidámosle a la historia que nos cuente lo ocurrido
aquel 18 de julio, para que la ignorancia no le gane la
competencia.
Pidámosle a la actitud que esté siempre presente,
para que ellos no puedan lograr sus objetivos.
Y
bridémosle a los chicos un marco propicio para que
a través de la vivencia, la información, la
memoria y la acción, vayan de la mano, y para que
juntos, en nuestros futuros, también crezcamos con
conciencia y llenos de valores que ayudarán a que
no sólo nuestros futuros personales sean futuros
sólidos, sino para que también, el futuro
de nuestro pueblo esté atravesado, de una vez por
todas, por la libertad y por la paz.
Hatikva
- esperanza, no la dejemos escapar.
Ana
María Fernández - Psicóloga - Docente
de la UBA
Gracias a Memoria Activa por permitirme dar mi testimonio,
en realidad no hablo sólo en mi nombre propio, sino
que traigo la adhesión de los docentes de la Cátedra
de Teoría y Técnicas de Grupos y de Estudios
de Género, ambas Cátedras a mi cargo.
Es
importante poder estar aquí, sobre todo para aquellos
que trabajamos con las ideas, que trabajamos con la cabeza,
no con las manos, particularmente. Estar aquí para
hacer cotidianamente una práctica de ciudadanía.
Venía
para la Plaza, imbuida de las características de
este acto, y pasé, como habitualmente pasamos, por
una institución de la comunidad judía y vi
de otra manera las vallas que están allí para
poner seguridad.
¡Qué indignidad, esas vallas!
Vallas imprescindibles en los tiempos que corren, pero que
es muy importante que no naturalicemos su existencia.
Están allí porque el estado de derecho no
actúa. Necesitamos que todas las comunidades que
viven en este país, vivan en seguridad y en igualdad.
Un modo de existencia es no naturalizar la existencia de
esas vallas que protegen, pero que también aíslan
y vuelven a estigmatizar.
Recordaba
también, en el segundo atentado, después de
la Embajada, el de la AMIA, tan terrible, pacientes que
venían con un estado de desasosiego, dolor y demás,
también con un fuerte duda, casi impronunciable porque
los avergonzaba y era: vamos a seguir mandando a nuestros
chicos a los clubes, a los colegios? No los sacaron. Eso
también es resistencia.
Pero es muy fuerte que esté en peligro el espacio
que nos da identidad, el espacio que nos da pertenencia
colectiva. Ahí también, solo con esa duda
está puesto en cuestión, las garantías
del estado de derecho. Y eso nos involucra a todos, de cualquier
etnia, de cualquier religión, de cualquier procedencia.
Esto humilla nuestra ciudadanía y esto también
es muy serio para los tiempos que vendrán, para el
recuerdo de los tiempos que pasaron y también para
el momento presente.
Y
uno no puede dejar de preguntarse una y otra vez ¿cómo
fue posible el atentado a la Embajada de Israel, cómo
fue posible el atentado a la AMIA, y como puede ser que
todavía esté en la sombras la producción
de estos atentados a la ciudadanía en general y a
la comunidad judía en particular?
Y
es sin duda, la impunidad organizada, impunidad organizada,
que estaba organizada y está para realizar los atentados,
para borrar las huellas, para comprar funcionarios. Y es
importante para todos nosotros, por eso estoy aquí
también, que se esclarezcan estas cuestiones; sin
embargo sabemos que las posibilidades concretas de su esclarecimiento,
son cada vez más oscuras, valga la redundancia y
el juego de palabras esclarecimiento y oscuridad, pero que
no son mera palabra, son dolor. Dolor de todos nosotros
por un país cuyo estado de derecho decepciona todos
los días.
¿Cómo
fueron posibles estos atentados? ¿Cómo esta
impunidad organizada continúa cada día, cada
vez que mueren en este país tan rico en recursos,
chicos de hambre, donde mueren en oscuras palizas muchachos,
por el sólo hecho de ser jóvenes, donde los
jubilados no tienen la posibilidad de la dignidad de la
vejez?
Mueren todos los días, y todos los días muere
este estado de derecho.
Y esta impunidad organizada, también ha hecho posible
estos dos atentados terribles, porque antes quedaron en
la impunidad los crímenes de 30.000 desaparecidos.
En
este marco, me parece fundamental que aunamos nuestras voces
todos nosotros, en la cuestión del reclamo por los
presos de La Tablada.
Los presos de la Tablada también son una decepción
del estado de derecho. No cumplir pactos internacionales
no solo trae riesgo de vida de los presos de La Tablada
en huelga de hambre, sino que pone en riesgo a cada uno
de nosotros.
Si no hay estado de derecho para otros, posiblemente tampoco
habrá para mí cuando necesite de ese estado
de derecho.
Y en ese sentido, me parece imprescindible al mismo tiempo
que cada sector pueda mantener la especificidad de su reclamo,
ir armando, como lo está haciendo a lo largo y ancho
del país, redes de aquellos que reclamamos justicia,
redes de aquellos que reclamamos memoria, redes de aquellos
que reclamamos igualdad.
Porque
estamos en esto, en una particular situación, donde
al no esclarecerse los 30.000 desaparecidos, al no esclarecerse
la cuestión de la AMIA, al mantener una suerte de
insensibilidad frente a cada uno de los nuevos desaparecidos
de hoy, que son los desaparecidos del hambre, los desaparecidos
del empleo, los desaparecidos de la cultura, una vez más,
una vez más, la impunidad organizada gana.
Son los nuevos genocidios de este capitalismo internacional,
insaciable, implacable que exige que todos aquellos que
queremos una sociedad de iguales, una sociedad justa, estemos
aquí para dar testimonio y en cada una de las plazas
por donde se reclama justicia, por donde se reclama memoria.
Gracias.
Acto
del lunes 20-11-2000
-
Enrique
Burbinski - Memoria Activa
Buenos Aires, 20 de noviembre del año 2000.
331 semanas de presencia comprometida, aquí, en la
Plaza de la Memoria, en Buenos Aires.
Porque hoy recordamos que hace 3.170 días explotara
la primera bomba, el 17 de marzo de 1992, en la Embajada de
Israel, en Arroyo y Suipacha. La primera masacre.
Y porque la primera bomba, la primera masacre, no se investigó,
no se buscó la verdad, y no se hizo justicia, volvió
a ocurrir.
18 de julio de 1994. 2.317 días de aquel lunes, como
hoy.
Aquel lunes que comenzaba la semana, aquel lunes que explotó
la bomba. La segunda masacre en nuestra querida Buenos Aires.
Y
desde aquel momento, este grupo de ciudadanos comprometidos
en la búsqueda de la verdad y de la justicia, ha continuado
esta tarea, sosteniéndola, comprometiéndose
día a día, lunes a lunes, en este ejercicio
ciudadano, comprometido de Justicia, Justicia perseguir, para
vivir en paz y en democracia.
Queremos
compartir con ustedes, antes del minuto de silencio, recordación
y homenaje que un grupo, una delegación de Memoria
Activa concurrió el viernes pasado a la noche a la
Ciudad de La Plata, a presenciar la obra: "9 y 53".
La obra "9 y 53" es una obra teatral que un grupo
de jóvenes, luego de 10 meses de investigación,
puso en escena en el Complejo Dardo Rocha.
Realmente fue conmovedor ver el trabajo de investigación,
el trabajo de guión y de puesta en escena de estos
jóvenes a quienes queremos reconocer públicamente
por su compromiso con la justicia y con la vida, nos han conmovido
el día viernes a la noche: Horacio Rafart, Gustavo
Delfino y Carla Tous, son quienes han puesto en escena, de
una manera magnífica y conmovedora su compromiso con
la justicia y con la vida.
Vamos a hacer todos los esfuerzos para traer esta obra a Buenos
Aires y en los primeros días de diciembre y poder compartirla
con todos ustedes.
A
las 9 y 53, es el momento en que escuchamos el shofar de la
plaza, el shofar del pueblo, este milenario instrumento que
convocaba al pueblo para informarlo, para que sepa, es aquí
el instrumento que este pueblo toca para recordar, para homenajear
a las víctimas, para exigir justicia. Su sonido inconfundible
ya en Buenos Aires, es el que nos conmueve, pero es a la vez
el que renueva nuestro compromiso por la verdad y la justicia.
El shofar de la plaza, el shofar del pueblo, aquí,
en la Plaza de la Memoria, a las 9 y 53.
Quiero
invitarlos, en nombre de Memoria Activa, al denominado "Teatro
por la Identidad".
El poeta Juan Gelman, lo refiere así: " me gustaría
hablarte de tus padres, y que me hables de vos, para reconocer a mi
hijo y para que reconozcas en mí lo que de tu padre tengo. Los
dos somos huérfanos de él". De Juan Gelman a su nieta.
El "Teatro por la Identidad", está organizado por Abuelas
de la Plaza de Mayo; y todos los lunes, y hoy lunes hay función,
a las 22 hs., en el Centro Cultural Recoleta.
A propósito de la duda, es el nombre de la función.
La dramaturgia corresponde a Patricia Sangaro, y está dirigida
por Daniel Fanego, con un notable grupo de actores y actrices.
Hoy en el Centro Cultural Recoleta, a las 22 hs., Teatro por la Identidad,
organizado por las Abuelas de Plaza de Mayo.
-
Darío
Teitelbaum - Dir. Dpto. Latinoa. Hashomer Hatzair
Buenos
días a todos.
Yo me lleno nuevamente de emoción al estar aquí junto
a ustedes, con ustedes, a pesar de que no hablo en nombre de la Israel
oficial, traigo una parte de Israel que está con ustedes, con
vuestra lucha, que es nuestra lucha.
Pero desafortunadamente, vengo -estuve aquí hace unos meses,
en Enero- y me encuentro muy a mi pesar, me imagino que a pesar de
ustedes, conque aquí no pasó nada, conque todas las
cosas que podrían haber pasado, uno se pregunta porque no pasaron.
Ahora
estaba comentando con un amigo, preguntándome, porque no comienza
una clase de alumnos judíos su semana de estudio aquí,
en esta plaza. Una sola clase.
¿Pasa algo con la memoria? ¿Alguien no está interesado
que esa transmisión, que ese legado, que esa sensación
de lucha, sea transmitido a los jóvenes?
Yo creo que tenemos que preguntárnoslo esto.
Yo soy
una de las personas que piensan y tienen confianza en las nuevas gestiones.
Las nuevas gestiones están dirigidas a hacer nuevos cambios,
a tener nuevas iniciativas, a presentar nuevas ideas. Y en ese sentido,
estoy muy esperanzado de nuevas gestiones, que tendrían que
tomar el tema de esta lucha, llevarlo adelante, transformarlo en una
palanca de cambio.
Cada
pueblo tiene su Plaza. Y esta Plaza, que para mí también
es mía, la presencia aquí para mí es una cosa
imprescindible cada vez que visito Buenos Aires, me hace acordar un
poco a la Plaza Itzhak Rabin en la Ciudad de Tel Aviv.
Esa Plaza donde los que en un momento fuimos pocos, y ahora somos
muchos. Un poco desesperanzados, pero muchos, pedidos ahí paz.
Pedimos la continuación de ese proceso determinista de la pacificación
entre el pueblo judío, el pueblo de Israel y los palestinos.
Y que es paz, sino libertad, justicia y estado de derecho. Y si analizo
estos tres términos, es lo mismo que ustedes, que nosotros,
venimos a pedir acá.
Porque la paz de esta comunidad, y por extensión, de los judíos
por doquier y de los pueblos del mundo, no va a llegar hasta que no
se encuentren los culpables de este crimen político, de este
crimen político devastador, que no solamente tocó la
esencia de la comunidad judía en la Argentina, sino de los
judíos por todo el mundo.
Y yo digo crimen político, porque nosotros recordamos hace
dos semanas otro crimen político, de otra magnitud y hay quienes
discuten la necesidad de la transmisión del hecho del crimen
político. No es solamente un crimen penal, un atentado, un
asesinato, es un filicidio. Y por eso no hay que permitir que alguien
separe entre el atentado mismo y los motivos del atentado. Ahí
están las raíces de esta hecatombe y de lo que nosotros
pasamos en Israel hace cinco años.
Quiero
en nombre del Movimiento Kibutziano Hashomer Hatzair Mundial, solidarizarme
con esta causa, noble, importante, significativa, y ojalá que
las cosas se aclaren, ojalá que se pueda movilizar mas gente
alrededor de esto, ojalá que jóvenes judíos se
vean identificados, y ojalá que la paz llegue a ustedes y también
a nosotros en Israel.
Gracias
Bueno,
buenos días para todos.
Que cosa,
uno viene aquí y se conmueve de verlos a ustedes. Pero también
de otras cosas que creo, con la sinceridad que siempre hablamos, tengo
la necesidad de decir.
Quisiera que fueran más.
Y esto me parece que es algo fundamental para entender la importancia
del ejercicio de la memoria. Porque si somos más los que tenemos
memoria, tenemos la posibilidad que se haga la justicia que ustedes
y que la sociedad argentina está reclamando.
-
Me
preocupa que algunos piensen que esto es ya casi una postal de Buenos
Aires. Y no lo es, y no debe serlo. Esto significa, esta presencia
de ustedes, que necesitamos que esa de más, es, ni más
ni menos, el recuerdo de una de las tragedias que marcará la
historia de la Argentina, en la cual murieron seres humanos. Y en
una Argentina tan acostumbrada a la muerte, no podemos permitirnos
acostumbrarnos a una muerte más, a una a diez, a ochenta y
seis, a las que sean. Porque en definitiva esto nos condena a otras
muertes.
Y me parece que tenemos que darnos cuenta del valor que esto tiene
para la República Argentina, un país en el cual la necesidad
de este ejercicio de memoria significa que aún la vida vale
poco, porque esto es lo que significa.
En un país en el cual se puede matar con total impunidad. En
un país en el cual la justicia es muy lenta aún de aquellos
que pueden tener las mejores intenciones, porque, para qué
hablar de los otros que o no las tienen, o lo que tienen son intenciones
de injusticia.
La justicia es tan lenta, que nos genera esta injusticia, que motiva
nuestra presencia hoy aquí. Porque ustedes y nosotros hoy estamos
aquí por un doble hecho: por estas muertes que nos siguen doliendo
hoy a setenta y seis meses y por la injusticia, que emana de la supuesta
justicia. Y que hace todo más doloroso, más indignante,
más impune, y encima, más peligroso para la sociedad.
Quién planeó y lamentablemente con tanto éxito,
el atentado contra la AMIA, seguramente se debe estar paseando hoy,
como ayer, por algún lugar del mundo, a lo mejor por acá.
A lo mejor, hasta se está riendo de todos nosotros hoy aquí.
Y creo que no podemos aceptar esto.
Y me duele mucho ver la resignación con la cual todo pasa.
Pasa que en la justicia no hay elementos, que solamente aparecen vieron
esos días inmediatamente cercanos al 18 de julio. Vieron como
esos días siempre parece que va a pasar algo.
Hoy la presencia nuestra aquí demuestra que nada pasa.
Y como estamos, es poco probable que algo fuerte pase. Está
la esperanza ahora del juicio, que ojalá pueda significar la
puerta que destrabe esta necesidad de verdad que hoy tenemos.
Pero la verdad es que parece demasiado poco para tanto.
Es decir que 86 vidas se hayan ido hace seis años como se fueron,
y hoy haya tan poco en pos de esa verdad que queremos, es muy doloroso.
A mí me produce mucho dolor, a mí me produce mucha indignación.
Por eso creo que como los carriles de la justicia tienen estos tiempos
de injusticia sino ejercemos la memoria, no solamente no vamos a tener
justicia, no tendremos el futuro de vida que necesitamos y que queremos.
Muchas gracias.
Hola,
me da mucho gusto estar aquí, aunque no sea por un motivo que
podamos festejar, sino más bien, todo lo contrario.
Después
de escuchar a Nelson, a quien considero probablemente el mejor periodista
de la Argentina, no es mucho lo que pueda agregar.
Decir si, y con total sinceridad, que una vez me convocó Memoria
Activa (era el 5 de octubre de 1998). Ese día en esta Plaza,
hablé de un gobierno que estaba terminando, hablé de
la corrupción de ese gobierno (me refiero, para que sea claro,
al menemismo), y pensaba, y creía, que si otra vez hablaba
en la Plaza, lo iba a hacer con muchísima más esperanza,
con muchísima más felicidad porque creía que
profundamente las cosas iban a cambiar.
Lamentablemente
no tengo, y esto lo digo desde lo más profundo de mis sentimientos,
no tengo la confianza que querría tener en la justicia. No
la tengo. Juro que desearía decir lo contrario. Juro que querría
decir: confío en que esto se va a esclarecer. Pero no puedo
creer en una justicia que, en lo que va del año con la nueva
gestión, para mí no ha impulsado la causa como corresponde.
No puedo creer en una justicia donde permanentemente hay ocultamiento,
hay pistas que no se investigan, hay situaciones tan poco claras cuando
se trata de hablar nada menos ni nada más que de la vida de
86 seres queridos. Queridos porque ya son lamentablemente patrimonio
de todos. Digo porque sería mejor que fueran únicamente
patrimonio de los familiares más cercanos, y hoy son patrimonio
de todos.
Yo no
soy un periodista que trabaja en temas generales, más bien
trabajo en el campo de la cultura y cuando estaba aquí, charlando
con alguno de ustedes, me acordaba, en este momento me acordé
de unos versos de León Felipe que dicen así:
"yo
no sé muchas cosas, es verdad,
digo tan solo lo que he visto.
Y he visto que la cuna del hombre la mecen con cuentos
que los gritos del hombre los ahogan con cuentos
y que vengo de muy lejos, y sé todos los cuentos."
Muchas
gracias.
Acto
del lunes 13-11-2000
-
Sergio
Widder - Memoria Activa
Lunes 13 de noviembre del año 2000.
Como todos los lunes, semana tras semana desde el 18 de julio
de 1994, estamos en la Plaza de la Memoria, frente al Palacio
de la Injusticia, en este ejercicio de ciudadanía que
es Memoria Activa.
En este reclamo permanente para que estos crímenes
no permanezcan impunes, para que se haga justicia, para que
todos los responsables de estas tragedias que sacudieron a
la sociedad argentina sean juzgados, sean condenados y sean
enviados a la cárcel.
Tenemos que seguir reclamando justicia después de 330
semanas desde el atentado contra la AMIA. Pasaron 3.163 días
del atentado contra la Embajada de Israel en la ciudad de
Buenos Aires, 2.310 días del atentado contra la sede
de la AMIA.
Seguimos esperando que se haga justicia, seguimos reclamando
en una espera que es activa, como esta memoria que semana
tras semana ejercitamos.
Un minuto de silencio, un minuto de recordación y homenaje.
Un minuto durante el cual el sonido del shofar clamará
por justicia.
-
Gerardo
Mazur - Memoria Activa
Decía mi compañero que pasaron 330 semanas.
A uno le resuena este número tan dramáticamente,
que es casi inconcebible pensar a partir del hecho de la tragedia
de la AMIA, y a partir del tiempo transcurrido; pensar en
donde estamos, que es lo que ocurrió, adonde se llegó
y esta parálisis crónica de la investigación
que ya lleva tanto tiempo.Pero
si quiero remarcar, exaltar, este espacio que denominamos
desde el comienzo, desde hace 330 semanas, como la Plaza de
la Memoria.Un
espacio de libertad, un espacio independiente, un espacio
donde desde la más antigua tradición judía
queremos decir que la justicia es el organizador de la dignidad
de los pueblos, y cuando exigimos justicia, estamos exigiendo
un bien ciudadano que cada uno debe tener desde el momento
que es gestado en la panza de su mamá. Desde allí
estamos exigiendo justicia para todos.
Justicia quiere decir educación, justicia quiere decir
trabajo, justicia quiere decir igualdad ante las leyes, justicia
quiere decir que no haya impunidad, justicia quiere decir
que los jueces se dediquen a aquello que han jurado representar
y no a lo que ocurre en general en nuestro país cuando
hablamos de corrupción, cuando hablamos de falta de
justicia; y decir 330 semanas, hablar de la AMIA, hablar de
la Embajada y de los casos de impunidad en la Argentina, nos
da vergüenza, rabia propia y ajena.Por
eso en este espacio de libertad, los testimonios de cada una
de las personas que invitamos a hablar, o aquellas que se
nos acercan porque quieren manifestar su pensamiento, tienen
total libertad de decir lo que quieran, porque este es un
espacio de libertad. Y puede representar o no la opinión
de Memoria Activa, pero lo que acá vamos a proteger,
como decía Mariano Moreno, olvidado en sus expresiones
por tantos políticos que se dedican a otra cosa: "daría
mi vida, aunque no coincida con lo que decís, para
que puedas decir lo que quieras decir".
-
Néstor
Bacher - Coordinador del Colegio Martín Buber
Que muchos sectores, grupos, holding's, políticos,
personas que quieren imponer en este país una cultura,
una mentalidad, en la cual la impunidad, la violencia, la
indignidad, la pobreza, la ley del mas fuerte, sean vividos
por todos como cosas inevitables, como dadas, como un signo
característico de los tiempos modernos, como aspectos
lógicos de la tan alabada globalización, probablemente
se ha dicho muchas veces desde esta tan prestigiosa tribuna.La
pelea desde las escuelas, desde mi escuela, contra esta cultura
que parece prevalecer no es fácil. En cada charla,
debate, reflexión, aparecen marcas fuertes en los chicos
de desesperanza y escepticismo.
Pero como educador les digo que día a días muchos
docentes, la gran mayoría de los docentes, desde sus
aulas le enseñan a sus alumnos niños y jóvenes,
que no es así, que se puede vivir y crecer con los
valores de la justicia, la dignidad, la ley, la amistad.Muchos
especialistas en temas educativos escriben que hoy la escuela
actúa como generadora de una contracultura, yo diría
que desde la escuela nos preocupamos por preservar la cultura.
La cultura del trabajo, del esfuerzo y del respeto.
Pero en esta difícil tarea no estamos solos, Memoria
Activa, su gente y todos los que la acompañamos, estamos
peleando lunes a lunes por preservar una cultura que tenga
como códigos el respeto por la vida, por la dignidad
y por la tolerancia. La impunidad de las masacres de la embajada
y la AMIA son los peores enemigos en esta pelea.Es
por ello que asistir con nuestros alumnos a esta plaza tiene
un valor educativo inmenso. Necesitamos mostrarles a los jóvenes
que no pensamos que la única realidad posible es la
que se exhibe desde la televisión, que hay que luchar,
y que se puede luchar por la justicia, la dignidad, en definitiva,
por un país mejor.
-
Angel
Grushka - ICUF
In memoriam Itzhak Rabin.
Cuando elegimos el tema de la conversación de hoy -330
semanas de Memoria Activa- no imaginábamos que al contexto
deberíamos sumar la pena de la desaparición
de la indoblegable intérprete del sentir y pensar del
protagonista de un homenaje ahora, doblemente emotivo. Con
dignidad ejemplar acaba de caer la Leona Leah. ¡Honor
a su vida!Hace
apenar 9 días se cumplieron cinco, cinco ya años
del vil asesinato de Itzhak Rabin, cuando acababa de recibir
la multitudinaria consagración de "Héroe
de la Paz", a los sones de "Shir Hashalom "-
la Canción de la Paz, en la Plaza de los Reyes en Tel
Aviv.(Una
acotación al margen: ¿no es sintomático
que en medio de angustiantes, asombrosas, horrorosas e indignantes
jornadas de violencia y terror en el mismo escenario del crimen
del 4 de noviembre de 1995, se produzca entre nosotros, el
olvido de la memoria de un símbolo de paz?)Hemos
solicitado este espacio plural que sabiamente construyó
Memoria Activa, para hacer una vez más, el ejercicio
de ¡olvidar el olvido!
El olvido, esa actitud entre cobarde y acomodaticia que tanto
ayuda a la desmemoria y traba el imperio de la justicia y
con ello, de la libertad y de la paz.
Itzhak Rabin, -según el testimonio de su hija- fue
un guerrero duro, muy duro que nos enseñó a
guerrear a mi hermano y a mí, cuando le tocaba a los
nietos dijo: basta!Es
la parábola de un hombre de su época y de sus
circunstancias.
Guerreó con convicciones políticas no exentas
de paradojas, con coraza y lanza cubriendo casi hasta ocultarlos,
sus sentimientos humanistas.
Mandó a "romper con cachiporras brazos y piernas"
de adolescentes palestinos, antes que derribarlos a balazos.
Hubo, sin embargo, bajo su mando, de los dos procederes.
Después de tres años de Intifada, comenzó
a comprender que era hora de "parar con la dominación
de otro pueblo" porque "tenemos que recordar (dijo
en su discurso de aquel memorable 13 de septiembre de 1993
en Washington) que no encontramos vacío nuestro país
cuando llegamos aquí". Y advertía a la
derecha recalcitrante: "podéis olvidaros de vuestro
sueño del Gran Israel".Rabin,
que había hecho de la seguridad para Israel, un paradigma
y un leit motiv. Fue aceptando progresivamente que "su
enemigo" podía transformase en "su socio"
en un emprendimiento común por la pacificación.
Tenía a su lado a un correligionario controvertido
y competitivo -Shimon Peres- que visionaba, desde la remodelación
geopolítica de la región, un futuro de expansivo
progreso económico y social, a condición de
lograr abrir el círculo de terror y represión
por la vía del reconocimiento de los derechos nacionales
de los pueblos vecinos.
A regañadientes -consignan los historiadores- Rabin
fue aprobando paso a paso las gestiones pacifistas de Peres
y su grupo de emisarios. Le costaba a Rabin desprenderse de
su coraza de garante de la seguridad. Su condición
de estratega le hizo ver que para no quedarse a mitad de los
caminos históricos "tenemos que subirnos a tren
de la paz, de la reconciliación y de la cooperación
internacional que en estos días están dando
vueltas por todo el globo". Y lo remarcaba con una expresión
contundente: "¡Basta ya de lágrimas, basta
ya de sangre!".Se
aprobaron los Acuerdos de Oslo, se ratificaron en Washington,
asistimos al saludo anhelado aunque reticente del 13 de septiembre,
siguieron las instrumentaciones, los regateos, las provocaciones
terroristas, las marchas y contramarchas. Rabin seguía
en su derrotero.
La derecha infame que presentía que la ideología
de la paz marcaba el fin de su dominación política
(dentro o fuera del gobierno) quería derribar al halcón
devenido en paloma. Lo hostigó, lo mancilló,
lo blasfemó, lo mimetizó en su SS o en un palestino,
pidió su muerte... creó el clima psicológico
para la muerte... a mansalva, a pura traición... lo
asesinó...
Y así fue que Rabin renació en el pueblo y en
el pueblo y en el orbe como Héroe de la Paz, como el
Abuelo de la Paz.A
cinco años, la historia parece repetirse.
Otro militar, que a la luz de los hechos no es como Rabin,
pero que intentó poner el pié, con vacilaciones
suicidas, en el acelerador del retardado proceso de paz, otra
vez la conspiración guerrerista lo declara enemigo
del sionismo disfrazado con un pañuelo palestino y
sujeto a pagar con su vida si asume la determinación
de cumplir con los convenios de paz, con los compromisos de
paz de Rabin. Otra vez los fundamentalistas aberrantes provocan
alevosamente, desatando furias contenidas ante frustraciones
y miserias acumuladas, en una espiral viciosa y sangrienta
de rebelión y represión en escalada escalofriante.Y
más allá de sentimientos contrapuestos, de valores
controvertidos, de inhumanidades de lo humano, de racionalidad
abandonada, de prejuicios exacerbados, de ignorancias manipuladas,
se nos antoja que nunca tan oportuna como hoy la reivindicación,
si se quiere, la glorificación de la personalidad de
Itzhak Rabin que supo decir, al momento de recibir junto a
Shimon Peres y su socio Yasser Arafat, el premio Nobel de
la Paz en diciembre de 1994, con la vehemencia de un soldado
metamorfoseado en patriarca de la paz: "como comandante
en jefe he enviado a muchos hombres a la muerte. Existe una
única solución radical para proteger la vida
humana. No son los tanques. No son los aviones. La única
solución radical es la paz".En
estas horas aciagas, asociemos nuestra ininterrumpida exigencia
de justicia ante tanta muerte impune en nuestro país,
un compromiso más: bregar incansablemente por la paz
palestino-israelí, por la seguridad de Israel, por
"dos pueblos-dos estados", por la fraternidad sin
ocupación.Sería
un homenaje activo y la Memoria Activa por lo bueno que hizo
Itzhak Rabin hasta el sacrificio de su vida.
A Rabien lo mataron no por santo ni por genio. Lo mataron
por ser humano.
Viva Rabin! Y sus sueños de paz!
-
Guillermo
Lipis - Director Periódico Nueva Sión
Papá, me dijo mi hija mayor hace unos años atrás
- ¿A vos, te puede pasar lo mismo que a Cabezas?
- No hija, no, le dije.
- Tatiana tenía entonces 5 años y nunca le pregunté
si me creyó.En
este país de hoy no hace falta nada especial para ser
violentado o morir injustamente.
Y tampoco hace falta estar muerto para no poder defenderse.
Basta con mirar alrededor, con mirar a los piqueteros, a los
periodistas recientemente despedidos del gran diario argentino,
a los pibes que andan por las calles, a las víctimas
del gatillo fácil familiares, a los exiliados de la
democracia en busca de mejores horizontes, a los hijos de
desaparecidos negados en su verdadera identidad... a los muertos
en los atentados en la Embajada de Israel o en la AMIA y sus
familiares.La
inoperancia política para resolver los problemas cotidianos
y de seguridad de la gente es una forma de violencia de Estado
oculta en un país paralizado y con una justicia que
llega a cuentagotas, o simplemente no llega.¿Cómo
explicarle a Tati que las minorías no son respetadas
en su derecho a la esperanza?
Esas minorías, señores, somos la inmensa mayoría
de nosotros, ciudadanos comunes a quienes nos están
robando la posibilidad de vivir en un país digno, mejor
y feliz.La
convocatoria de todos los lunes que hace Memoria Activa es
una bocanada de aire fresco que debe ser escuchada e interpretada
por los poderes del Estado.
Deben comprender, al igual que los medios de comunicación
más poderosos, que en el atentado a la AMIA no hay
una única mirada en la búsqueda de la verdad.Yo
no escuché ni vi en el acto organizado por Memoria
Activa en el Coliseo, a un solo político de los que,
alguna vez, comprometieron su apoyo al movimiento y al esclarecimiento
de la causa.
¿Se les habrá terminado la voluntad política
por las minorías? ¿O sólo les interesa
estar donde están las cámaras de televisión?
¿Se habrán enterado que el Coliseo también
estaba repleto, como el acto por el 65º aniversario de
la DAIA?
Claro, repleto de gente común y sin poder de lobby,
repleto de esa misma gente a la que van a buscar cuando necesitan
votos.La
dirigencia deberá pensar cómo presentarse el
próximo 18 de julio y si podrán ingresar con
sus conciencias limpias al séptimo aniversario del
atentado, que no se va a conmemorar en el Alvear o en el Congreso,
sino frente al recuerdo de los caídos y sus familias,
minorías, también, de esa mayoría que
los avaló para estar donde están.Hoy,
parece ser que nadie en la Argentina puede evitar un nuevo
piquete, un nuevo asesinato, una nueva violación a
nuestras fronteras o un nuevo atentado. Paradójicamente,
las cámaras de Telenoche Investiga lo demostraron al
entrar y salir por tres puntos de frontera en momentos en
que recrudecía la violencia en Medio Oriente y el gobierno
aseguraba que había reforzado las medidas de seguridad
del país.
¿Quién nos está cuidando, cómo
están ejerciendo su obligación de proveer a
la defensa común establecida en el Preámbulo
de la Constitución refrendada en 1994?Parece
ser que el valor de la palabra está en la gente del
llano, el resto termina enredado en los compromisos incumplidos
de un sistema político que nos considera sólo
en el momento del voto.Mientras
no se sepa la verdad y estén en la cárcel los
culpables, este sistema de impunidad seguirá matando
a los muertos de la AMIA todos los días con un tipo
de violencia oculta en un sistema político que parece
haber perdido el valor de la palabra.El
valor de la palabra... eso es lo que rescato de Memoria Activa,
fiel a su necesidad incumplida de satisfacer justicia para
sus muertos y sus familiares, para nuestros muertos.
El valor de la palabra, valor traicionado en nombre de una
política ejercida lejos de la gente y sus necesidades.Sepan
que Nueva Sión y todo su equipo periodístico,
está junto a ustedes.En
mi nombre y en el de mis compañeros, quiero transmitirles
que vamos a seguir acompañándolos y soy yo quien
debe agradecer que me den, que nos den, la oportunidad de
dignificar y dignificarnos en este espacio de resistencia
activa.Por
el valor de la palabra,
por la memoria,
y para que nunca más, seguiremos junto a ustedes.
Muchas gracias.
Acto
del lunes 6-11-2000
-
Enrique
Burbinski - Memoria Activa
Buenos Aires.
Lunes 6 de noviembre del año 2000.
Memoria Activa dice presente en la Plaza de la Memoria, frente al
Palacio de la Injusticia.
Nuestro emblema dice: Tkedek, tkedek, tirdof. Justicia, justicia perseguirás,
para vivir en paz y en democracia. Hoy
6 de noviembre recordamos que hace 3.156 días, aquel 17 de
marzo de 1992 explotó la primera bomba en la Embajada de Israel,
en Arroyo y Suipacha, aquí, en nuestra Ciudad de Buenos Aires.
Ocho años y medio. Y una investigación que no existe.
Y una causa que no fue investigada. Y condiciones generales que permitieron
que volviera a ocurrir. Como
no se investigó, volvió a ocurrir el 18 de julio de
1994. Y volvió a ocurrir la masacre. Y fueron asesinadas 85
personas, hoy hace 2.303 días de impunidad, de una lucha constante
y perseverante por la verdad y la justicia. 329
semanas de presencia ininterrumpida, de lucha ciudadana, de reclamo
por la verdad y la justicia.
A esta hora, a las 9 y 53, realizamos un minuto de silencio. Un minuto
de recordación, de homenaje a las víctimas, que es a
la vez, para nosotros, un minuto de renovado compromiso en nuestra
exigencia de justicia. Que es para nosotros, el sello de esta lucha
contra la impunidad. Que es para nosotros la reafirmación de
este compromiso independiente de Memoria Activa.
A las 9 y 53, como hace 329 semanas, el shofar de la plaza toca, el
shofar de la plaza, el shofar del pueblo se hace escuchar aquí,
en la Plaza de la Memoria.
-
Gabriel
Fridman - Rabino - Comunidad Judía de Córdoba
Frente a la inmensidad del dolor, permítanme que use palabras
de otras personas, que quizás reflejen con mayor claridad lo
que vengo a testimoniar y lo que vengo a decir, que en realidad es
sólo un reflejo de lo que se viene testimoniando en esta plaza
desde hace ya largo tiempo. Hace
ya 2.400 años, hace muchos, pero muchos, muchos años,
un hombre, un Profeta, vivía circunstancias parecidas, y decía:
¡hay de ustedes que transforman las leyes en lago tan amargo
como el ajenjo, como el ajenjo, y tiran por el suelo la justicia!
Ustedes odian al que defiende lo justo en el tribunal y aborrecen
a todo aquél que dice la verdad.
Y aprendemos que a veces a quienes no soportan la verdad.
Pues bien, ya que ustedes han pisoteado al pobre, exigiéndole
parte de su cosecha, estas casas de piedra que edifican, no ocuparán,
pues yo se que son muchos sus crímenes, enormes sus pecados
opresores de la gente buena, que hacen perder su juicio al pobre en
los tribunales. Por eso el hombre prudente a veces calla, pues estamos
pasando días difíciles.
Y el Profeta Amos continúa: busquen el bien y no el mal si
quieren vivir, para que así Dios esté con ustedes, aborrezcan
el mal y amen el bien, impongan la justicia en los tribunales, quizás
Adonai se apiade del resto del país.
Y así habla Adonai, el Dios de los ejércitos: Y habrá
lamentaciones en las plazas, y en todas las calles se escucharán
los ayes.
Qué decepción, para aquellos que suspiran por el día
en el que vendrá Adonai, cómo será este día
para ustedes. Todavía
la Argentina sigue estando en épocas difíciles, todavía
no hemos pasado quizás, la evocación que Echeverría
hace en el matadero, todavía, entonces, tenemos la misma decepción
que el Profeta Amos, y entonces cuando él clama a Dios, Dios
le responde: Ponelo por escrito, que la iniquidad sepa que la memoria
no callará y seguirá para siempre. Que sepan que por
miles de años este mensaje se seguirá escuchando y que
entonces, este mensaje acompañará a todo hombre, ser
humano, hombre o mujer, que necesite refugio, que necesite acompañamiento
y consuelo para afrontar la verdad y defender la vida. Por
eso, al defender el honor de las víctimas, estamos defendiendo
lo preciado, la vida de nuestros hijos, de nuestros nietos y del futuro,
amen.
-
Ana
Berezin - Psicoanalista Una
filósofa (Hannah Arendt), planteó el concepto, la idea
de la "banalidad del mal", y fue rápidamente considerado
válido por varios, discutido por otros, en cualquier caso ampliamente
difundido.
Considero que esta, es una idea terrible, que puede llevar a justificar
lo injustificable.
El mal nunca es banal: el dolor que provoca en los hombres no es banal,
la injusticia no es banal, la impunidad no es banal.
El olvido no es banal, el silencio cómplice no lo es, la indiferencia
no es banal. Desde
hace algunas décadas, se viene afirmando la importancia de
la "tolerancia frente a las diferencias", con el desafortunado
olvido de que las diferencias son las que nos constituyen como semejantes.
Por nuestras diferencias nos reconocemos como semejantes, y sentir
a los otros como semejantes, viene siendo un grave olvido, tan olvidado
que hay que pregonar tolerancia, desconociendo una cuestión
de mínima, somos semejantes por nuestras diferencias.
Pero, más difícil aún, qué quiere decir
ese liviano "tolerar las diferencias", sino una vía
directa a la indiferencia. Me
pregunto: ¿Cuáles diferencias?
Cuando algunos proponen y realizan actos que conducen a la destrucción,
cuando niegan nuestro derecho a la vida, a la justicia, a la verdad,
cuando es una diferencia que niega la vida, ¿Hay que tolerarla?
¿Dónde está el límite?
Cuando los otros nos desconocen como semejantes ¿hay que tolerarlo?
Y esta plaza, como muchos otros lugares, es una muestra de que no,
decimos no, decimos no a seguir tolerando la indiferencia frente al
sufrimiento humano, el nuestro y el de todos. Este
modo de "supuestas tolerancias" al estilo del repetido:
"ya fue", "no te metas, son así, están
en otra" u otras indiferencias con grandes consecuencias, dañan
nuestros lazos, nuestra pertenencia a lo humano, nos deshumanizan.
Hace unos
años les escribí a los compañeros de Memoria
Activa que me unía a ellos menos el dolor que la esperanza.
El dolor se siente, nos atraviesa, está, la esperanza hay que
construirla.
Y acompañados por todos nosotros y muchos más, ellos
renuevan la esperanza, día a día. Porque siguen luchando
por la verdad y la justicia, porque no toleramos el olvido, la indiferencia
y la resignación.
Sabemos que el olvido, la indiferencia y la resignación son
las armas con las cuales se facilita someter a los hombres.
No aceptamos someternos, no aceptamos pactar con el silencio.
La palabra ha recobrado en Memoria Activa todo su valor y su sentido.
Sabemos
de verdad, saben en sus cuerpos, como en los cuerpos de los 86 muertos
y en los cuerpos de los 300 heridos, y en los de los sobrevivientes,
y en los de los amigos, en los cuerpos de los hijos, hermanos, padres,
esposos y en nuestros cuerpos, en el de todos, sabemos de verdad que
el mal no es banal, el mal nos destruye, nos produce un dolor irrevocable.
Resistir, decir NO, renovar la esperanza es uno de nuestros modos
de no banalizar el mal, porque banalizar el mal es banalizar el sufrimiento,
la injusticia, la impunidad, es banalizar la vida.
Por eso estoy acá, por eso espero seguir acompañando
de la manera que mejor pueda.
Gracias y muy especialmente: shalom!.
-
Juan
Manuel Tenuta - Actor
Agradezco a Memoria Activa, que me permita participar, este lunes,
otro lunes, de encuentro, de amistad, de protesta y esperanza.
Me hace feliz compartir este lunes y todo este tiempo, ya tan prolongado,
junto a tantos hombres y mujeres, que lucha, trabajan, con creatividad,
con bronca, para esclarecer nuestra tremenda tragedia de la AMIA y
de la Embajada, para exigir justicia y condena a los culpables, sabiendo
que nuestra acción, enaltece la dignidad humana, honra a nuestros
muertos y castiga a sus asesinos. Si
me permiten una reflexión: hace pocos días, a mi hija
le preguntaron ¿Cómo es tu papá? Ella dijo: "mi
papá es un hombre decente".
Me conmovió su respuesta, pero me hizo tomar conciencia, sobre
los tiempos en que vivimos: que la decencia se pueda tomar como una
virtud, un mérito, cuando en verdad, es una cosa natural, propia
del hombre. Soy
de un pueblo pequeño de obreros y campesinos, (Fray Bentos)
y ellos y mi madre y mis maestros, me enseñaron los valores
esenciales del hombre y con ellos viví y vivo.
Me enseñaron que lo más importante es la vida, el valor
supremo. Que el amor es lo esencial, y cuando quise ser actor, en
la escuela primaria, lo primero que aprendí fue (de Walt Whitman)
"que aquél que camina una sola legua sin amor, camina
amortajado hacia su propio funeral".
Por amor, por dignidad y por decencia fui creciendo, apoyando la revolución
española, participando en los comités de ayuda a los
aliados que luchaban contra el nazismo en la segunda guerra mundial.
Luego del triunfo contra lo más nefasto del hombre, creíamos,
los decentes, que ya alumbraba un mundo nuevo, bello y justo, y que
nuestros sueños y utopías se harían realidad.
Pronto,
demasiado pronto, Bertol Brecht, a través de los actores, en
su obra "Arturo Wí", nos advierte que la lucha continúa,
que nos preparemos, que nos unamos contra el nazismo, porque "aún
está fecundo el vientre que engendró esa escoria".
Yo sé
que estoy con decentes en esta Plaza de la Memoria, y que hablo, y
que me escuchan sólo los decentes, los que no lo son, no nos
escuchan, porque nos odian tanto como nosotros a ellos.
Pero con todo respeto, los decentes estamos obligados a desterrar
el silencio, que el silencio no se transforme en complicidad, que
nosotros, los decentes, que somos más, somos millones más,
aquí y en el mundo, no bajemos los brazos, que hablemos, que
gritemos, que nos oigan, para que no decaiga la memoria colectiva,
que mantengamos las justas consignas. En
estros tiempos no basta ser decente, hay que demostrarlo, y la decencia
tiene que ver con la memoria, la verdad, la justicia, el amor.
Convoquemos
a todos, esta lucha es de todos, contra la prepotencia, contra la
impunidad, contra la intolerancia, contra la xenofobia.
Convoquemos a todos, sí, no todos somos iguales y esto está
bien, pero seamos hermanos, hermanos en la decencia. En
estos días comenzará el Juicio Oral por el atentado
a la AMIA.
¿Qué pasará allí? ¿Se esclarecerá
todo lo ocurrido? ¿Existirán arrepentidos y contarán
todo lo que saben? ¿Los jueces, serán justos? ¿Los
culpables descubiertos y condenados? ¿Podremos
llenar esta Plaza de la Memoria y celebrar que la justicia tardó,
pero cumplió? En
estos días hay que estar más atentos, más unidos
que nunca.
Pero pase lo que pase, nunca nos olvidaremos de nuestros muertos,
nunca dejaremos de acompañar a sus familiares, nunca dejaremos
de estar comprometidos con la vida, con la dignidad, con los hermanos
entrañables que luchan y trabajan por un mundo mejor.
-
Juan
Carlos Volnovich - Psicoanalista
Nos estamos acercando vertiginosamente a la fecha. Transitamos por
la recta final que tiene como meta el inicio del juicio.
Pocos días más, el Tribunal Oral Nº 3 que lleva
adelante el juicio del caso AMIA, tomará la trascendente decisión
de unificar o de mantener discriminados los alegatos y los interrogatorios.
Y poco tiempo después, se supone, que el Tribunal Oral Nº
3, hará justicia. Estamos
en la proximidad del juicio, y ante el mismo, se abren varios interrogantes.
¿Podemos alentar la esperanza que algo de la verdad circule
por allí? ¿Existen buenas razones para ilusionarnos
con los resultados? ¿Debemos esperar que este juicio nos ayude
en la captura simbólica del horror, que a su vez nos permita
olvidar la tragedia? ¿O tenemos ya sobradas pruebas de que
poco, muy poco, es lo que develará el juicio? Los
psicoanalistas sabemos muy bien que los hechos traumáticos
que no se recuerdan se repiten y auguran el eterno retorno del espanto.
Así, este juicio es el mayor desafío a la repetición
traumática. De lo que allí pase, dependerá que
se inscriba como intento de metabolización, como bálsamo
para la herida abierta que empieza a cicatrizar, o que se inscriba
como nuevo golpe, el peor de todos, sobre la propia llaga. De lo que
allí pase dependerá que se inscriba como develamiento
o como nuevo encubrimiento. Decía
que los psicoanalistas sabemos muy bien que los hechos traumáticos
que no se recuerdan se repiten y auguran el eterno retorno del espanto.
Los psicoanalistas sabemos también, que tanto la memoria como
el olvido nos son necesarios. Pero una cosa es el olvido que pasa
por el recuerdo, y otra muy distinta el olvido que pasa por el ocultamiento.
En este último, el olvido que pasa por el ocultamiento, es
el que garantiza que el hecho traumático vuelva a repetirse.
En castellano
no existe una palabra para denominar ese sentimiento de pura enormidad
que nos invade, cuando desesperados, recurrimos a aquellos que pueden
ayudarnos a sobrevivir, a los más familiares, a los más
queridos, y nos encontramos con que tienen la cara de nuestro peor
enemigo, del que nos pretende muertos.
En castellano no hay palabra para designar el desamparo, el desconcierto,
la perplejidad y el horror que sentimos al sabernos destinatarios
de un proyecto de exterminio llevado adelante por aquellos en quienes
confiamos, por los que se supone garantes de nuestra supervivencia.
El término que más o menos se aproxima es el de siniestro
u ominoso. En castellano apenas podemos aludir como siniestro u ominoso
al horror de sabernos indefensos frente a lo más familiar vuelto
en contra. No hay palabras.
En alemán sí. La voz alemana "anheimlich"
(*) es sin dudas el antónimo de "heimlich" (*). Y
"heimlich" (*) define lo íntimo, lo familiar, lo
amigable, hogareño, lo propicio doméstico. Entonces,
por el contrario, "anheimlich" (*) supone lo siniestro,
lo que causa espanto, precisamente, porque siendo conocido y familiar,
se revela sorpresivamente ante nosotros como hostil y espantoso.
Y "anheimlich"(*) tiene además otros dos sentidos:
el que alude a la repetición del horror y el que alude a la
confusión.
Cuando se envanece la línea que separa víctima de victimarios,
amigos de enemigos, propios de ajenos. Freud
fue muy explícito, cuando a raíz de una experiencia
personal, habló de lo siniestro. Dijo: después de haber
errado sin guía durante algún rato, me encontré
de pronto en el mismo lugar. Mi desesperación sólo tuvo
por consecuencia que después de un nuevo rodeo, vine a dar
por tercera vez allí, entonces, se apoderó de mí
un sentimiento que sólo podría calificar de siniestro.
Otras situaciones que tienen en común con la anterior, el retorno
involuntario a un mismo lugar, producen, sin embargo, la misma impresión
de innermidad y de siniestro; por ejemplo, cuando uno se pierde sorprendido
por la niebla en una montaña boscosa, y pese a todos sus esfuerzos
por encontrar un camino marcado conocido, vuelve siempre al mismo
lugar. Ojalá,
entonces, que no estemos perdidos, ojalá que este juicio no
nos sorprenda como niebla en montaña boscosa, ojalá
que podamos encontrar el camino que nos saque del atolladero.
Esperemos memoriosos, pero activos, para que nunca se diga que el
juicio de la AMIA sólo sirvió para volver al mismo lugar,
al punto de partida.
Muchas gracias. (*)
fonéticamente.
Acto
del lunes 30-10-2000 |