Mañana martes 6 de febrero, va a ser
un día muy triste para mi, para mi papá y para todos aquellos
que tuvieron la dicha y el orgullo de conocer a mi mamá.
Mañana sería su cumpleaños número 58, ella
era Norma Lew, presidenta de Memoria Activa y directora del departamento
de Acción Social de AMIA.
Ella, al igual que todos los que estamos acá y todos aquellos que
colaboran y participan de variadas formas de Memoria Activa, buscaba con
todas sus fuerzas y energías el esclarecimiento del atentado contra
la sede de la AMIA.
Ese fatídico 18 de julio de 1994, ella sobrevivió a la bomba,
no así mi hermano Agustín quien también trabajaba
en la AMIA, de tan solo 21 años y toda una vida por delante, así
como tampoco 85 vidas más que asesinaron ese día.
Mi mamá sobrevivió a la bomba, no así a una Argentina
corrupta y cómplice, que protege y fomenta la impunidad, que no
cuida a sus ciudadanos, que no brinda una justicia digna de ser llamada
justicia, que protege a los asesinos y a sus cómplices.
Por esto hoy estamos acá, en esta plaza, como desde hace 342 semanas
exigiendo justicia, reclamando lo que nos vienen negando desde hace ya
casi 7 años, queremos saber quien mato a los muertos de la AMIA,
queremos saber porque no se investigó de manera eficiente, queremos
conocer a los culpables, a los autores materiales e intelectuales, a los
encubridores, a los que sembraron pistas falsas, a los que ocultaron evidencias,
a los que desde el poder del estado y desde el poder comunitario protegieron
y avalaron una investigación deplorable, que a casi 7 años
no puede llegar a un resultado verídico y justo.
A 342 semanas seguimos diciendo presente, seguimos exigiendo justicia,
porque yo quiero vivir en un país libre donde no tenga miedo, donde
las instituciones protejan y cuiden a los ciudadanos, donde no haya necesidad
de reclamar lo que el estado está obligado a dar, donde no tengamos
que salir a la calle a gritar y pedir por justicia.
Mañana va a ser un día muy triste, pero con el mejor de
los recuerdos de mi mamá Norma y de su inclaudicable lucha por
encontrar a los asesinos de mi hermano Agustín y de las 85 víctimas
más, seguiremos de pie, como todos los lunes en esta plaza exigiendo
JUSTICIA. ![]()
LAURA BONAPARTE - Madre de Plaza de Mayo - Línea Fundadora.
Queridos amigos, estos días han pasado muchas
cosas, la muerte de José Luis D'Andrea Mohr han sido un golpe mortal para
todos los organismos de derechos humanos, y para los que estamos luchando
por lo que la justicia sea real, verdadera. No nos importa los nombres
de los jueces nos interesa que los jueces hablen y que los jueces nos
escuchen y que resuelvan en función de las pruebas que se le han presentado,
caiga quien caiga pero la justicia debe existir. Yo quería invitarlos
a todos, por que todos somos participes, los 30.000 desaparecidos, son
desaparecidos a la sociedad, no solamente a los familiares, para la marcha
del 24/3, hemos convocado a todos los organismos no solamente de derechos
humanos, sino también a las centrales de trabajadores y a la población
en general, porque nosotras insistimos que los desaparecidos eran ciudadanos,
estudiantes, trabajadores, profesionales que caminaban entre nosotras
y si una fuese religiosa diría que sus espíritus nos acompañan permanentemente
en cada acto que hace la AMIA para reclamar por la justicia y la verdad.
Gracias. ![]()
CARMEN GONZALEZ - Abogada, especialista en temas de la mujer.
Quizás ante la magnitud de la cifra que estamos
oyendo, de fecha, de personas, lo mío va hacer un testimonio muy pequeño
y va hacer un testimonio de una familia. Para nosotros, para nuestra familia,
el aniversario de los 25 años, va a ser el 20/4/76 se llevaron de acá,
de metros, del estudio que hoy ocupo yo y donde yo trabajo al padre de
mis hijas Hector Sobel, que esta en esa plaquita y en otra dentro del
Palacio, que estaba trabajando. Cortaron la calle, y nunca, nunca, nunca
supimos una palabra de él. Todo esto fue terrible desde la vista de la
familia, desde esa vida que habíamos llevado de casi 17 materias casados
juntos, y con las dos hijas, una que nació un mes después de recibirnos
y una un año después. Yo pensaba en ese momento como curtida y dura por
mi militancia, que esta desaparición que era en abril 76, una muerte.
No dudé en darle esa información a mis hijas, que tenían 10 y 11 años,
y se criaron como que papá estaba muerto. Vivieron una doble vida en las
escuelas, en todos lados hablando de dos maneras, pero pensando que su
papá estaba muerto. Y yo creía -ilusa de mí- que eso podía arreglarlas
en un futuro. Ninguna de mis hijas vive en la argentina hoy. No quieren
vivir acá porque siempre me dicen: mamá en el subte puede estar el tipo
que mató al viejo, al lado nuestro. Uno pensaba que este tipo de situaciones
haciendo toda una red familiar iban a poder cambiar la historia y no es
así. Y hay algo mas definitorio todavía, que por eso hoy quería traerlo
como parte de mi experiencia personal y de mi vida, que desde ese momento
yo durante muchos años con una frecuencia al principio semanal, después
mensual, después se iba espaciando, pero nunca paré; tenia un sueño espantoso
que me despertaba a la noche aullando por que veía un hombre parado al
lado de mi cama. El hombre me miraba, no me hablaba, no me hacia nada,
pero a mí me hacía entrar en un absoluto pánico. El 23/12 pasado estaba
yo en Gesell en un primer piso, durmiendo con una nenita en la cama, y
abrí los ojos y vi un hombre. Y ese hombre era de verdad. No era el hombre
de mis sueños, yo pegué el aullido que tenia ensayado durante 25 años
por que el hombre era un ratero, había entrado a robar. Mi aullido fue
tal porte y tal violencia, que el tipo saltó del balcón a la calle y se
escapo. Y ahí yo pensé que hago? y dije: cuando Hector Sobel desapareció,
yo hice un recurso de Habeas Corpus, hice una denuncia por secuestro,
en aquel momento recorrí cuarteles, fui a la SIDE esa misma noche, que
me dijeron que haces acá, ándate vos estas loca. Yo creía profundamente
en que podía saber algo. Cuando me pasa esta situación concreta digo no,
no, yo no quiero ir a la policía por el ratero, por que lo más probable
es que entre y me terminen de robar acá. De modo tal que esa vez no fui
a la policía ahora, y sin embargo sigo las búsquedas, pienso que él, es
uno más del 20 % de judíos desaparecidos de la lista de la CONADEP. Pienso
que acá en el 5 piso de Palacio tengo un expediente de búsqueda en que
la policía federal contesta que nunca hubo una cédula a nombre de él,
lo que es absolutamente falso pero no tengo el número. En que seguimos
moviéndonos, e ido a ver al juez Garzon (yo soy hija de españoles por
tanto tengo nacionalidad española) y llevé un expediente de 750 fojas
para unir al expediente de los argentinos. En ese plano todavía, a pesar
de la impunidad, a pesar de las malas respuestas de la justicia, yo digo
que hay que seguir trabajando y golpeando ahí por que es en el único lugar
que creo que puede haber una diferencia para nosotros por lo menos en
el caso mío saber que pasó. Nada más. ![]()