LUNES 5 DE FEBRERO DE 2001

Fany Mandelbaum - Periodista.
Uno tiene que pedirles disculpas a ustedes por este incidente, que si es repetido, la policÌa deberÌa saber quien es este senor. Quizas deberÌa estar prontuariado, como corresponde, y la vigilancia, policial que hay en este lugar, deberÌa haberlo reconocido, y el incidente no hubiera sucedido. Pero bueno, son las cosas que pasan cuando quienes deben actuar no actuan.
Cuando me invitaron a hablar en este acto (que no es la primera vez que lo hago) me puse a hojear papeles que uno va guardando en un sobre que dice AMIA.
Denuncias que le llegan a uno por que es periodista, y porque cuando llegaron a donde tenÌan que llegar - que es el juzgado del Dr. Galeano -quizas no fueron tomadas en cuenta.
Entre esas denuncias, hay una carta fechada en marzo de 1997, manuscrita, que es la fotocopia de la misma carta que le fue enviada al Juez Galeano por el Sr. Corbo.
El Sr. Corbo es el papa de un chico que iba en un auto y fue masacrado por policÌas en Wilde. Masacre que nunca fue aclarada, pero que para tapar esa masacre y para tapar el accionar de los policÌas entre los que estaban el comisario Ojeda, que es el cunado de Ribelli, para tapar eso y pagar a los jueces que tenÌan que dejar en libertad y no investigar, para pagar a los peritos policiales, que tenÌan que cambiar el destino de las balas, habÌa que recaudar dinero; habÌa un grupo de policÌas que era el encargado de recaudar el dinero.
Uno de esos policÌas (que esta detenido) tambien le escribio al juez Galeano pidiendole que protegiera su vida y que lo citara para contar como actuaba Ribelli y sus acolitos.
Ustedes se enteraron de algo de esto? Salio algo de esto a la luz? La masacre de Wilde fue aclarada en algun momento? no.
Galeano hizo algo? Si lo hizo no me entere.

De todos esos papeles que estuve revisando, llego a mis manos, de la investigacion que se hizo en la calle Tapiales, 4 dÌas despues de la bomba. El policÌa que hizo esa investigacion -a pedido mÌo- encontro elementos que probaban que en ese departamento algo estaba pasando, algo habÌa pasado y gente muy rara habÌa estado viviendo.
Como la policÌa es jerarquica, todo ese material el lo elevo a su comisario, el comisario lo elevo al juez Berger de San Isidro, el juez Berger se lo elevo al POC.
Por si ustedes se olvidaron, el POC es el policÌa que preserva el orden constitucional. Ese grupo de policÌas, cobraba sueldos que salÌan de nuestros bolsillos, ese grupo de policÌas, lo que hizo fue tapar. Absolutamente nada. Ni siquiera le agrego la investigacion al juez Galeano. Cinco anos despues, se hizo un allanamiento en el departamento de la calle Tapiales. Cinco anos despues, se encontraron todavÌa elementos en ese departamento.
Cuando la iranÌ bajo del avion, pidio permiso para hacer un llamado telefonico. , Saben ustedes a donde llamo?
Al departamento de la calle Tapiales.
El Sr. Moshe Rabbani -hasta que tuvo departamento-, saben ustedes donde vivio?
En el departamento de la calle Tapiales,
Yo me pregunto, el juez Galeano puede seguir, entre comillas, investigando el Caso AMIA, con todos estos elementos, con todas las cintas borradas , con todos las cosas que desaparecieron?
No hay respuesta.
El viernes un grupo de ciudadanos , que deberÌa haber sido mucho mas grande, que como hoy deberÌamos estar muchos mas, abrazo el Palacio de tribunales, para que,( parece una paradoja) para que se cumpla la ley. La ley no se cumple. Quienes estan encargados en hacerla cumplir, miran para el otro lado. Tuvieron un mes completo de vacaciones en enero.
Hoy comienzan las actividades aquÌ en frente. Ojala se pongan las pilas, ojala pacÌficamente podamos seguir exigiendo justicia.
Desde esta plaza, y de todos los lugares, para que nuestros muertos, nuestros 87 muertos -por que Norma Lew es otra de las vÌctimas de la masacre de la AMIA-, para que todos estos muertos puedan descansar en paz y nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos, podamos seguir creyendo en un paÌs justo.
Gracias.

Nicolás Lew

Mañana martes 6 de febrero, va a ser un día muy triste para mi, para mi papá y para todos aquellos que tuvieron la dicha y el orgullo de conocer a mi mamá.
Mañana sería su cumpleaños número 58, ella era Norma Lew, presidenta de Memoria Activa y directora del departamento de Acción Social de AMIA.
Ella, al igual que todos los que estamos acá y todos aquellos que colaboran y participan de variadas formas de Memoria Activa, buscaba con todas sus fuerzas y energías el esclarecimiento del atentado contra la sede de la AMIA.
Ese fatídico 18 de julio de 1994, ella sobrevivió a la bomba, no así mi hermano Agustín quien también trabajaba en la AMIA, de tan solo 21 años y toda una vida por delante, así como tampoco 85 vidas más que asesinaron ese día.
Mi mamá sobrevivió a la bomba, no así a una Argentina corrupta y cómplice, que protege y fomenta la impunidad, que no cuida a sus ciudadanos, que no brinda una justicia digna de ser llamada justicia, que protege a los asesinos y a sus cómplices.
Por esto hoy estamos acá, en esta plaza, como desde hace 342 semanas exigiendo justicia, reclamando lo que nos vienen negando desde hace ya casi 7 años, queremos saber quien mato a los muertos de la AMIA, queremos saber porque no se investigó de manera eficiente, queremos conocer a los culpables, a los autores materiales e intelectuales, a los encubridores, a los que sembraron pistas falsas, a los que ocultaron evidencias, a los que desde el poder del estado y desde el poder comunitario protegieron y avalaron una investigación deplorable, que a casi 7 años no puede llegar a un resultado verídico y justo.
A 342 semanas seguimos diciendo presente, seguimos exigiendo justicia, porque yo quiero vivir en un país libre donde no tenga miedo, donde las instituciones protejan y cuiden a los ciudadanos, donde no haya necesidad de reclamar lo que el estado está obligado a dar, donde no tengamos que salir a la calle a gritar y pedir por justicia.
Mañana va a ser un día muy triste, pero con el mejor de los recuerdos de mi mamá Norma y de su inclaudicable lucha por encontrar a los asesinos de mi hermano Agustín y de las 85 víctimas más, seguiremos de pie, como todos los lunes en esta plaza exigiendo JUSTICIA.


LUNES 12 DE FEBRERO DE 2001
Graciela B. Cabal
CELEBRAR LA VIDA
Ante todo quiero decirles que me siento especialmente honrada y conmovida por la posibilidad que me han dado de participar en este acto, de hablar en este lugar. Un lugar tan cargado de símbolos, de presencias, paradójicamente hablando de vida, que, en este momento, es uno de Los Lugares (como la Plaza de Mayo de los jueves, como lo fue la Carpa Blanca). El lugar, en contraposición a los no lugares -espacios sin identidad propia, a los que nadie se siente pertenecer.
Hay cosas que no tiene nombre. Una de las cosas que no tiene nombre es el atentado contra la AMIA, que continua impune después de seis años y medio.
En este país que yo amo tanto, la impunidad es moneda corriente. La corrupción y la injusticia son moneda corriente. Y no nos sorprenden.
Desde los más pequeños hechos de la vida cotidiana, hasta los acontecimientos mas tremendos que aparecen en las primeras planas de los diarios y en las pantallas de la televisión. Y sepan que lo que digo con dolor y con vergüenza. Pero no con culpa. Porque la culpa de lo que pasa en nuestro país no es de todos, como quieren tranquilizarse algunos, ni tampoco de Dios, como quieren tranquilizarse otros: la culpa es de los mandamases de turno, hombres y mujeres que tienen nombre y apellido, pero no tienen vergüenza, que van cambiando de cara pero siempre son los mismos y dicen las mismas palabras...
El caso de la AMIA, y el de la embajada de Israel, no son hechos aislados. Suceden en un país lleno de heridas que no pueden cicatrizar porque continúan impunes. El país de los desaparecidos (palabra inventada en argentina, que privilegio), de los arrojados al mar, de las tumbas profanadas, de los libros quemados, de las niñas violadas y muertas a golpes, de los viejos abandonados a su suerte, de los bebes convertidos en botín de guerra, de los chicos vendidos, drogados, prostituidos, alquilados para la mendicidad.
Pero nadie es responsable. Nadie va preso. Nunca aparece un culpable. Acá solo se investiga a las víctimas. Algo habrá hecho: meterse en la política, ir a bailar, sacar fotos comprometidas, escribir esos libros (o leerlos), tener demasiados hijos, o no querer tenerlos, trabajar en ese diario, pasar por esa calle justo a esa hora, ser boliviano, paraguayo, jujeño peruano, judío.
Una de las circunstancias mas perversas que rodean la "investigación" acerca del atentado contra la AMIA, así como el de la embajada de Israel, es tratar de demostrarlos como ataque contra una determinada comunidad. Pero el hecho terrible que sucedió nos sucedió a todos, le sucedió a la Argentina.
Que curioso: se insiste en que de alguna u otra manera los responsables somos todos. Y se evita cuidadosamente señalar que los muertos son de todos.
Trabajar por la justicia, de eso se trata. Y conservar la memoria. Conservarla a través de actos como estos encuentros de los lunes, focos de resistencia contra la desesperanza, conjuros contra la muerte, trincheras desde donde defender la vida y, por qué no?, la alegría.
Suena inapropiada la palabra alegría en un ámbito como éste? Pienso que no. Hablo de la alegría como forma de defensa contra los canallas y los timoratos, que nos quieren silenciosos, aislados, tristes, muertos en vida. Y nosotros lo que queremos es justamente celebrar la vida. También la de aquellos que hoy no están.
Que el esclarecimiento de estos hechos depende de la voluntad política de nuestros gobernantes, y que el enemigo es grande y pisa fuerte, ya lo sabemos.
Pero también sabemos, porqué nos lo contaron nuestras abuelas cuando éramos chicos -y las abuelas nunca mienten-, que los mosquitos son capaces de ganarles a los leones, que los consejos se burlan de los lobos, que los pobres campesinos engatusan a los gigantes, y que los tontos retontos nos guiñan el ojo mientras se quedan con las mas hermosas de las princesas.
Pertenezco a una generación que creyó que la justicia era posible, que era posible cambio y la alegría. Con Sartre, Gramsci, pertenezco a una generación que creyó en "la expansión del campo de lo posible". Y que ahora sigue actuando como si lo creyera, defendiendo a la alegría pese a todo, exigiendo justicia. Con "el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad"

Abel Zabala
Vengo a dar mi testimonio respecto al hecho que nos convoca.
Vivo a 200 km. De aquí, pero el 18 de julio de 1994 amanecí en una sala de terapia intermedia del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro donde mi corazón había sido reparado doce días atrás.
Encendí el televisor en el preciso momento en que las cámaras comenzaban a llegar al lugar del atentado.
Y, entonces, sufrí el sacudón cuyo recuerdo me sigue conmocionando.
Fue el despertar a una realidad inconcebible.
En la Fundación me sentía instalado en una burbuja del primer mundo... burbuja de excelencia tecnológica, científica y humana... Vivía emocionándome las 24 horas al observar el desvelo, el sacrificio, las vigilias de tanta gente para salvar una vida... peleándole a la muerte cada vida sin medir tiempo, cansancio, sueño...
Y la pantalla me despertaba, impiadosamente, mostrando un brutal contraste... recordándome como seres (supuestamente de la misma especie) no trepidan en segar vidas indiscriminadamente, consumando crímenes monstruosos.
El hecho ya ha sido debidamente tipificado y ha merecido todo tipo de manifestaciones de condena. Simplemente digo que suscribo las más categóricas pero serenas (fruto de reflexión, no del odio) y asimismo adhiero al reclamo - cada vez mas vehemente- de esclarecimiento y justicia.
Confío en que, desde el fondo del dolor asumido heroicamente vaya creciendo nuestra fuerza para seguir construyendo un futuro sin violencia.
Sobre toda la tierra arrasada siempre sobreviven brotes que repueblan el páramo, cuando llega la lluvia....
Sobre las grandes tragedias, el alma humana siempre encuentra algún retoño de esperanza que crece cuando lo riega el amor.
Cuando un pueblo tiene memoria convierte cada muerto en bandera tras la que se encolumnan las voluntades dispuestas a luchar por la libertad, la justicia y la dignidad humana.

LUNES 19 DE FEBRERO DE 2001

Mónica Gutierrez - Periodista
Estamos aquí para hacer memoria.
Estamos aquí par mantener activa la memoria.
Estamos en actitud de oración, pero no hemos venido a orar.
Nos conmueven las vibraciones todavía lacerantes de un crimen atroz pero no hemos venido a compartir el dolor.
Nos une en nuestras diferencias la certeza de que cada vida es única e irrepetible y por lo tanto sagrada.
Por eso estamos aquí, como todos los lunes, a esta misma hora y fatídica hora para confrontar con el poder.
Venimos a pedir una ves más a los detentan el poder que lo ejerzan, que lo usen, que hagan lo que tienen que hacer.
Venimos a recordarles que nuestra impaciente espera continua, que nos apremia conocer la verdad, que lo que aun no sabemos nos sofoca, nos arde, nos humilla.
No nos mueve el pasado, trabajamos para levantar la monumental hipoteca que nos compromete el futuro.
Son muchas las preguntas que no tienen respuesta:
Quién lo hizo? Quien lo planifico? Quien lo financio? Quién condujo la camioneta? Quien aporto el material? Quien lo detono?
Necesitamos saber estas cosas pero también es imprescindible conocer quienes lo hicieron posible. Que oscuros negocios, que tramas ocultas, que siniestras alquimias de perversión y conveniencia y desidia aportaron lo imprescindible para tan monstruoso resultado final?
Estamos empecinados en conocer la verdad y en demandar justicia.
Para hacer la justicia posible hace falta conocer la verdad, y para llegar hasta ella es indispensable decisión política.
La causa AMIA es mucho más que la investigación de un atentado. La causa AMIA es un viaje tenebroso al centro de la corrupción, a los oscuros repliegues del poder. Para llegar al final habrá que atravesar la espesa trama en la que las cuestiones publicas se entrelazan impúdicamente con los negocios privados.
Habrá que enfrentarse con la pesada maquinaria que protege los emprendimientos criminales de mayor o menor porte que anidan en las instituciones. Y eso, todos los sabemos ya, no se logra sin costos. Para afrontarlos hace falta decisión política.
Estamos aquí para reclamar esa DECISION POLITICA.
Estamos aquí, una vez mas para decir NO.
No a la abulia de los que pueden, y no hacen. NO a las morosidades cómplices. NO a las especulaciones costo-beneficio. NO a la impunidad y a los complejos mecanismos que la hacen posible. NO a la deliberada y prolija preservación de un estado de cosas que solo garantiza mas y mas de lo mismo.

Abraham Huberman - Historiador
A pocas cuadras de aquí , en la calle Lavalle, pero hace muchos años atrás, en el año 1919 ocurrieron hechos atroces.
Fue La Semana Trágica.
En esa época había una huelga general, había graves conflictos obreros y el gobierno decidió llamar al ejercito para reprimirlos.
Fue en esa circunstancia cuando también desde muy cerca de aquí, desde la calle Córdoba y Florida, salió un grupo de jóvenes alentados por jefes navales para ir al barrio de los rusos y atacarlos y darles una lección por si ellos no llegaban al centro.
Fueron por los conventillos de este barrio, atacaron a la gente a la mañana que salía a comprar leche, entraron en los conventillos, torturaron, mataron. Los policías de las comisarias 7ª y 9ª arrastraban a las víctimas por la calle, torturándolos y nada podía frenar esa barbarie que estaba sucediendo en ese momento.
Parecía como si Buenos Aires fuera no Buenos Aires, sino una de las ciudades Europeas donde en ese momento estaban ocurriendo hechos similares.
Mientras tanto aquí decían que las huelgas que aquí estaban sucediendo tenían un parecido y eran prácticamente una reedición del levantamiento que un año antes había tenido lugar en Petrogrado. La fabrica (no se entiende), era como la fábrica (no se entiende), tal era la diferencia, y los obreros de Bs. As. que luchaban por un mejor salario eran como los revolucionarios bolcheviques. Hasta apareció un presidente del Soviet Supremo. Era el periodista Pedro Valls que trabajaba en el Diario Idishe de aquella época. Fue arrestado y a él le indilgaron el título de Presidente del Soviet de ambas orillas del Plata.
Los judíos de aquella época, no tenían muchos medios para defenderse y lo que atinaron a hacer fue sacar el manifiesto llamado 150.000 israelitas. Este manifiesto prácticamente imploraba por la vigencia de los derechos mínimos de los judíos de aquella época. Las organizaciones obreras de aquella época, las organizaciones judías, no participaron en ese manifiesto porque consideraban que trataba de concitar la piedad y no tener la justicia. Solamente el diputado Alfredo Palacios salió a defender a los judíos y dijo que los judíos estaban en su patria y que tenían el apoyo de los mejores.
Mientras que el jefe de policía, que en ese momento era el Gral. Dellepiane dijo que excesos suceden siempre, pero que el ejército no había dado tales órdenes. Nada se hizo en aquel entonces, nada absolutamente. La impunidad, como Uds. ven, ya había empezado a actuar desde ese entonces.
Los judíos se preguntaban atónitos porque había sucedido esto, acaso ellos habían participado de los hechos que originaron esa terrible represión? Acaso ellos habían tenido alguna parte en esto?
Alguien que fue consultado respondió diciendo que el grave defecto de la comunidad judía en la argentina era justamente su inofensividad. Porque no tenían ninguna protección, porque no había nadie que hubiera podido salir a defenderlos.
En el manifiesto de esta legión cívica que salieron a cometer estos asesinatos decían que iban a atacar el barrio de los catalanes y el barrio de los rusos, pero evidentemente con los catalanes era otra cosa porque detrás de ellos había un gobierno que podía protestar. Detrás de los judíos no había absolutamente nadie. Se encontraron solos, totalmente solos en aquella época.
Esta impunidad que comenzó a manifestarse ya en 1919 se ha prolongado hasta el día de hoy. Esperemos poner fin a eso.
Muchas gracias.

LUNES 26 DE FEBRERO DE 2001

LAURA BONAPARTE - Madre de Plaza de Mayo - Línea Fundadora.

Queridos amigos, estos días han pasado muchas cosas, la muerte de José Luis D'Andrea Mohr han sido un golpe mortal para todos los organismos de derechos humanos, y para los que estamos luchando por lo que la justicia sea real, verdadera. No nos importa los nombres de los jueces nos interesa que los jueces hablen y que los jueces nos escuchen y que resuelvan en función de las pruebas que se le han presentado, caiga quien caiga pero la justicia debe existir. Yo quería invitarlos a todos, por que todos somos participes, los 30.000 desaparecidos, son desaparecidos a la sociedad, no solamente a los familiares, para la marcha del 24/3, hemos convocado a todos los organismos no solamente de derechos humanos, sino también a las centrales de trabajadores y a la población en general, porque nosotras insistimos que los desaparecidos eran ciudadanos, estudiantes, trabajadores, profesionales que caminaban entre nosotras y si una fuese religiosa diría que sus espíritus nos acompañan permanentemente en cada acto que hace la AMIA para reclamar por la justicia y la verdad. Gracias.

CARMEN GONZALEZ - Abogada, especialista en temas de la mujer.

Quizás ante la magnitud de la cifra que estamos oyendo, de fecha, de personas, lo mío va hacer un testimonio muy pequeño y va hacer un testimonio de una familia. Para nosotros, para nuestra familia, el aniversario de los 25 años, va a ser el 20/4/76 se llevaron de acá, de metros, del estudio que hoy ocupo yo y donde yo trabajo al padre de mis hijas Hector Sobel, que esta en esa plaquita y en otra dentro del Palacio, que estaba trabajando. Cortaron la calle, y nunca, nunca, nunca supimos una palabra de él. Todo esto fue terrible desde la vista de la familia, desde esa vida que habíamos llevado de casi 17 materias casados juntos, y con las dos hijas, una que nació un mes después de recibirnos y una un año después. Yo pensaba en ese momento como curtida y dura por mi militancia, que esta desaparición que era en abril 76, una muerte. No dudé en darle esa información a mis hijas, que tenían 10 y 11 años, y se criaron como que papá estaba muerto. Vivieron una doble vida en las escuelas, en todos lados hablando de dos maneras, pero pensando que su papá estaba muerto. Y yo creía -ilusa de mí- que eso podía arreglarlas en un futuro. Ninguna de mis hijas vive en la argentina hoy. No quieren vivir acá porque siempre me dicen: mamá en el subte puede estar el tipo que mató al viejo, al lado nuestro. Uno pensaba que este tipo de situaciones haciendo toda una red familiar iban a poder cambiar la historia y no es así. Y hay algo mas definitorio todavía, que por eso hoy quería traerlo como parte de mi experiencia personal y de mi vida, que desde ese momento yo durante muchos años con una frecuencia al principio semanal, después mensual, después se iba espaciando, pero nunca paré; tenia un sueño espantoso que me despertaba a la noche aullando por que veía un hombre parado al lado de mi cama. El hombre me miraba, no me hablaba, no me hacia nada, pero a mí me hacía entrar en un absoluto pánico. El 23/12 pasado estaba yo en Gesell en un primer piso, durmiendo con una nenita en la cama, y abrí los ojos y vi un hombre. Y ese hombre era de verdad. No era el hombre de mis sueños, yo pegué el aullido que tenia ensayado durante 25 años por que el hombre era un ratero, había entrado a robar. Mi aullido fue tal porte y tal violencia, que el tipo saltó del balcón a la calle y se escapo. Y ahí yo pensé que hago? y dije: cuando Hector Sobel desapareció, yo hice un recurso de Habeas Corpus, hice una denuncia por secuestro, en aquel momento recorrí cuarteles, fui a la SIDE esa misma noche, que me dijeron que haces acá, ándate vos estas loca. Yo creía profundamente en que podía saber algo. Cuando me pasa esta situación concreta digo no, no, yo no quiero ir a la policía por el ratero, por que lo más probable es que entre y me terminen de robar acá. De modo tal que esa vez no fui a la policía ahora, y sin embargo sigo las búsquedas, pienso que él, es uno más del 20 % de judíos desaparecidos de la lista de la CONADEP. Pienso que acá en el 5 piso de Palacio tengo un expediente de búsqueda en que la policía federal contesta que nunca hubo una cédula a nombre de él, lo que es absolutamente falso pero no tengo el número. En que seguimos moviéndonos, e ido a ver al juez Garzon (yo soy hija de españoles por tanto tengo nacionalidad española) y llevé un expediente de 750 fojas para unir al expediente de los argentinos. En ese plano todavía, a pesar de la impunidad, a pesar de las malas respuestas de la justicia, yo digo que hay que seguir trabajando y golpeando ahí por que es en el único lugar que creo que puede haber una diferencia para nosotros por lo menos en el caso mío saber que pasó. Nada más.

 


LUNES 5 DE FEBRERO DE 2001 LUNES 12 DE FEBRERO DE 2001
LUNES 19 DE FEBRERO DE 2001 LUNES 26 DE FEBRERO DE 2001