LUNES 5 DE NOVIEMBRE DE 2001

Tita - Ciudadana de la Plaza.

Queridos amigos, el testimonio que voy a dar no va a ser el de Laura Gisnberg ni el de Diana Malamud, porque yo voy a hablar desde el corazón.
Vengo a dar testimonio como una ex detenida-desaparecida, por los dichos de la señora Hebe de Bonafini que me produjeron tanto dolor.
Nací en un hogar judío tradicional, donde se me enseñó con el ejemplo, a ser
solidaria, hospitalaria y acompañar al ser que sufría, enseñanza que siempre
ejercité y que en el año 1976 las practiqué con más énfasis, porque se trataba
de salvar seres humanos, y como yo estoy por la vida, no puedo entender que
alguien se alegre por la muerte de nadie. Asi que abrí las puertas de mi casa
y ayudé a gente amiga y no amiga, cuyas vidas estaban en peligro. No pregunté jamás de que raza, nacionalidad, ni religión eran, y casualmente eran más los no judíos que los judíos; para mi eran seres humanos que necesitaban ayuda para seguir viviendo. En mi casa encontraron techo, comida y abrigo, por eso no concibo como se puede descalificar a un ser humano por su credo, que es lo que me pasó a mi en los dos campos de concentración "El Banco" y "El Olimpo", donde me torturaron y humillaron por ser judía, diciéndome que todos los judíos
pertenecíamos al sionismo internacional, y que queríamos instaurarlo en el
mundo; y muy bien lo relata Horacio Verbistky en Página 12 del 28 de octubre
pasado, donde describe la tortura psocológica a un chico y a una señora que
eran judíos. Me sorprendí al leer el artículo, y la veracidad del hecho, porque esa señora, casualmente, era yo, que nunca lo había contado ni a mis propios hijos que en ese momento se estaban enterando, porque tenía pudor de todo ese infierno. Por eso me hirieron el tilde de judío y agente norteamericano.
Pero no todas las personas son iguales. Mis compañeros de campo, que la
mayoría eran no judíos, me ayudaron a sobrellevar ese infierno, con sus actos
de solidaridad y amor, dándome ánimo a diario para seguir viviendo, y uno
de ellos arriesgó su propia vida cuando le exigieron arreglar la picana eléctrica que se había descompuesto, y él bajó el voltaje de ella, y eso salvó muchas vidas, entre ellas la mía. Mario Vigliani, muchas gracias.
Fui a declarar ante el juez Gabriel Cavallo por el robo de bebés contra el turco Julián, porque en mi casa estuvo una chica embarazada que después encontré en el campo de concentración "El Olimpo", y su embarazo continuaba. Luego me enteré de la desaparición de ella y de su bebé. Declaré sobre la violencia de este ser tenebroso que tiene que estar en la cárcel de por vida; sin embargo, le pedí al señor Juez que le provean de una celda limpia y un buen plado de comida, cosa que él a nosotros nos negó.
Con este testimonio quiero demostrar que no estamos ni por la venganza, ni
por la muerte. Estamos por la vida y la justicia, que espero llegue pronto.
Gracias, mis queridos amigos por acompañarme todos los lunes a Memoria Activa,
que es donde pedimos esa justicia que tanto necesitamos.


Equipo de Escuela de Madrijim de Hebraica.


Así como otras veces utilizaron este espacio jóvenes en formación para luego
ser educadores, hoy estamos acá los que compartimos con ellos su recorrido en
el pasaje de rol.
Quienes trabajamos en educación no formal con adolescentes, recreamos los
valores de nuestro pueblo, educando para la paz. Así lo dijo Adolfo Pérez
Esquivel: "La paz es una dinámica de construcción de relaciones entre las
personas y los pueblos; es una dinámica de vida. Es ver cómo podemos convivir
y respetarnos a pesar de las diferencias; cada uno de nosotros tiene una
identidad, y somos diferentes, todos tenemos una forma de pensar, creencias, y
la paz es aprender cómo podemos compartirlas en lugar de ser intolerentes.
Tenemos que generar una cultura de paz".
Nuestra tarea nos permite conocer las inquietudes de nuestros adolescentes con
relación a la importancia no tan sólo de estar informados, sino también de ser
críticos a la hora de leer las notas de diarios y revistas o de oír diferentes
discursos de tantas personalidades que se pronuncian cotidianamente. Poder
pensar a quién le habla cada uno de los que da uno u oro discurso, poder leer
entre líneas.
Nuestra sociedad, en donde la información fluye muy rápidamente y una noticia
se tapa con otra como si tuvieran todas la misma relevancia, debería tomar
esta actitud crítica de los jóvenes y no la ignorante postura de creer que
aquello que no ocupa una tapa de diario, no es importante o no está sucediendo.
En un época como la presente, en donde tantas ideologías cayeron, nos proponemos educar para recuperar éticamente los valores del mundo y para ello es necesario no apartarse, no aislarse y dedicarse sólo a preservar la ética
personal o familiar, sino actuar para transformarlo.
El mensaje conjunto de esa ética fue resumido por un sabio judío del Siglo I,
en una expresión que tiene hoy igual o más actualidad que entonces. Dijo
Hillel: "sino yo por mi, quién?", es decir, todos debemos defender nuestra
salud, nuestra vida, nuestra familia, somos irremplazables en ello. Pero
agregó, "si yo sólo para mi, qué?", la vida sin solidaridad, responsabilidad
por el destino del otro, amor al prójimo y búsqueda de justicia, no tiene
sentido. Y finalizó, "si no ahora, cuándo?". Lo que se espera de cada uno
de nosotros, es que actuemos ya.


Dov Noy - Profesor Emérito de la Univ. Hebrea de Jerusalem

Queridos amigos.
La palabra recordar, tanto en el Tanaj, como en la Torá, tiene dos connotaciones, también para otros pueblos: una positiva y una negativa.
El aspecto positivo tiene que ver con recordarás el día sábado y el aspecto negativo tiene que ver con recordarás lo que te hizo amalek y eso es una connotación negativa.
En Israel nosotros recordamos muy bien a aquellos chicos que se fueron y no volvieron, y también recordamos a los que murieron en el atentado de la AMIA y en el atentado de la Embajada.
En Israel todo esto no solo está relacionado con la Argentina, sino con todos los otros espacios y con el tema de la Shoá, del Holocausto y también con el tema del amor por todo lo que no debe desaparecer, entre ello el idioma idish y la cultura judía.
Yo estoy aquí por una misión, por un Simposio que ha organizado la Fundación IWO acerca del idish frente al nuevo milenio, he tenido clases en la Fundación, y voy a tener también clases, en idish, mañana en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de Luján.
Tengamos la esperanza que el amor, y esta esperanza que tenemos nosotros en un futuro, serán más fuertes que la tristeza de aquellos que ya no están y que han desaparecido antes de tiempo. Tengamos la esperanza
.


Angel Grushka - ICUF.


Entrañables compañeras y compañeros de la Plaza de la Memoria, veteranos
y noveles.
Otra vez, y otra... y otra, nos plantamos en este lar porteño para subrayar
la persistencia en un reclamo irrenunciable: Justicia y verdad, y resistencia
inconciliable a la impunidad sistemática de un sistema perverso de exclusión,
de ajuste sostenido, de miseria material y moral.
Y lo hacemos como ciudadanos dolidos y sensibilizados por una masacre que
ocurrió hace más de 7 años. Porqué?, para qué?, cómo?, quién?, para quién?
Preguntas sin respuestas, con abundantes mentirosas promesas de respuestas...
y en estos días: matinée y vespertina con el gran circo del juicio oral en
Comodoro Py.
Estamos aquí, y desde aquí convocamos a unir los justos reclamos de las justas
causas que nos conmueven, que conmueven y movilizan a nuestros conciudadanos
sufrientes como nosotros, que conmueven, movilizan y organizan a esa inmensa
humanidad que quiere cada mañana un nuevo amanecer más luminoso, más bello, más sano, más comido, más trabajado, más pacífico.
Por esto proponemos a ustedes apenas unos instantes de reflexión, de emoción
y de determinación dirigiendo nuestro pensamiento hacia un 4 de noviembre de
1995 -cuando resonaban aún los estruendos del derrumbe y el asesinato en
Pasteur 633.
Infausto y desesperanzador 4 de noviembre, que parece pasar desapercibido más
allé del aterrador retumbar de la metralla "inteligente" que mata, que destruye y que mete miedo... más allá de la inmolación desesperante y desesperada.
Una vez más, porqué? para qué? a beneficio de quién?
Aquel 4 de noviembre de 1995 otoñal en la Plaza de los Reyes de Tel Aviv,
a la vista de 150.000 manifestantes por la paz Palestino-Israelí, un fanático
homicida incitado y alimentado con el odio racista y ultranacionalista, abatía traicioneramente a un duro halcón, devenido en su tiempo histórico en blanca paloma mensajera de la esperanza, de la fraternidad, de la convivencia
pacífica, de la realización de los universales derechos de autodeterminación
de los pueblos.
Aquella jornada del magnicidio del Primer Ministro Itzjak Rabin, estaba
destinada a ratificar, a consolidar, con la aquiescencia popular, el decisivo
proceso de Paz que el otrora guerrero de la tercera generación de sabras,
de nacidos en israel, había inaugurado en 1992, en la gélida Oslo.
No hubo en este alevoso crimen dirigido al corazón y al cerebro de la decisión
estratégica y ética de acabar con el derramamiento de sangre en la tierra
prometida, un solitario asesino alienado. El joven estudiante universitario
empuñó un arma y gatilló con precisión conforme a un plan, y como producto
de una incitación política, propagandística y psicológica que se simbolozó
en aquellas deplorables pancartas que mostraban el rudo rostro de Rabin
bajo el típico pañuelo palestino, o su esbelto cuerpo en uniforme S.S.
El odio a la Paz debía tener para una derecha recalcitrante, guerresrista
y dominadora un destinatario simbólico. El que encarnaba el revolucionario
paradigma del medio Oriente a fines del siglo XX: A Rabin lo mataron, no
por guerrero, ni por genio; lo mataron porque era humano.
Porque siendo conciente de los riesgos que implicaba transitar el sendero
de la paz, de los riesgos de la existencia amenazante de "los enemigos de la
paz que intentan perjudicarnos" -según él decía, minutos antes de ser baleado por la espalda- anunciaba a todos los vientos: Israel no tiene otro camino, el sendero de la paz es mejor que el sendero de la guerra; en nuestras manos tenemos una gran oportunidad y debemos aprovecharla. Seis años después, podemos decir que pese a todo, aún está abierta.
Cuando Rabin refrendó los acuerdos de Oslo -los sabios acuerdos de Oslo-
junto a su socio Arafat, estaba rememorando aquella advertencia de uno de
los discutibles pero no ignorable pilar del joven Estado de Israel: David Ben Gurión, que leyó la Declaración de la Independencia el 14 de mayo de 1948. En la amenazante década del '30 señalaba: Toda fuerza que no se apoye en una base moral, carece de futuro". "Nunca se impuso a la larga en la historia de los pueblos la fuerza física, ni es por sí sola suficiente para mantener el poder durante generaciones. Yo estoy a favor del derecho de autodeterminación para cada pueblo. No hay duda sobre el hecho de que el pueblo árabe de Eretz Israel (Palestina) tiene el derecho a la autodeterminación".
"Un programa político -continuaba-carente de la más amplia comprensión por los
derechos de los árabes no solo indica ausencia de sensibilidad y de integredad,
sino al mismo tiempo, ausencia de realismo político..."
Se va entendiendo porqué y para qué se disparó aquella bala explosiva el 4 de noviembre de 1995? En Rabin había al fin predominado el humanismo socialista
que alimentó su juventud y sus sueños redentores.
Retened las advertencias de Ben Gurión -tan válidas en los angustiantes años del
auge nazifascista como en este horror de la guerra fantasmal contra un enemigo
ignoto e invisible.
Del crimen de Rabin a ahora, pareciera que triunfó el campo de la no Paz: sigue
derramándose sangre, de unos y otros. Entonces, como en aquella tarde en la hoy
Plaza Rabin, entonemos al unísono Shir Hashalom, la Canción de la Paz, rememorando la imagen del héroe de la paz: "Mirad adelante con esperanza y no a través de la mira del fusil. No digáis un día vendrá, haced que ese día venga.
"Ayudemos a que alumbre, no murmurando una plegaria, sino cantando como un gran grito la Canción de la Paz".
Fueron las últimas palabras de Rabin, su legado inmarcesible: "Ha llegado la hora
de la paz. Basta ya de lágrimas y de sangre. Basta ya".
Será el modo de reconocernos. porque también la lucha por la paz, es la lucha por
la justicia, es la lucha contra la impunidad.
Si somos sensibles, si somos íntegros, si queremos actuar con realismo político como lo reclamaba Ben Gurión, contribuyamos a que se haga tangible realidad, la convivencia de Israel y Palestina, con justicia y con seguridad.
Priviligiemos el mutuo reconocimiento de sus inalienables derechos al progreso
y a la seguridad, antes que el afán de dominación del inefable Sharon.
Seamos leales al legado de Rabin. Digámosle no a la ocupación, no al terror.
Será un modo de fortalecernos en nuestro propio grito de Justicia, justicia perseguirás.
El premio Nobel de la Paz, Itzjak Rabin, subrayó: existe una única solución radical
para proteger la vida humana. No son los tanques, no son los aviones (y en estas horas de tormentas del desierto montañoso) no son las bombas, no son los misiles teledirigidos, no son los suicidas. La única solución radical es la paz, es la Justicia con mayúsculas.

 


LUNES 12 DE NOVIEMBRE DE 2001

Laura Bonaparte - Madre de Plaza de Mayo - Línea Fundadora.

Queridos compañeros, queridos amigos, en este estar permanente recuperando la memoria, para que los jueces apuren un poco más su carrera hacia la justicia, que además sea una justicia completa, no de a retazos y de a poquito, demorada en el tiempo demasiados años. Estoy contenta que se hayan anulado las leyes de Obediencia Debida y de Punto Final. Quién no puede estar contento con un acto así? Es como recuperar la justicia. Pero recuperar una justicia que tendría que marchar en jet, y no en carreta. Porqué, Porqué, me pregunto yo, la justicia demora tanto para resolver juicios terribles como el atentado a la Embajada, como el brutal atentado a la AMIA? Han pasado muchos años. Yo he recogido personalmente, he encontrado la fosa común que hay aquí en Buenos Aires, en el cementerio de Avellaneda. He recogido argumentos, fotografías donde he encontrado del padre de mis hijos, solamente su cabeza, porque el cuerpo estaba quemado junto con otras cinco personas más, entre ellos, una mujer embarazada. Todo eso. Han pasado 25 años. Esta bien que por fin vamos a dejar de tener genocidas sueltos en la calle. Por fin -y espero que la justicia también lo contemple- que no tome el límite de los 70 años. Los crímenes de lesa humanidad no tienen vencimiento. Se continúan en el tiempo. No podemos encontrar y compartir un ámbito geográfico como es la República Argentina, no solamente esta plaza y no solamente los lugares de la Capital Federal, con los genocidas que se pasean en sus coches con vidrios polarizados. Yo reclamo a la justicia. No tengo nada que agradecer, porque la en la guerra contra la impunidad, nos la debían. La lucha que hemos dado para lograr que las leyes de Obediencia Debida y de Punto final sean derogadas, ha sido muy larga. No voy a decir que haya agradecimiento. Voy a decir: porqué no antes. Si ahora encuentran razones, es que esas razones no existían antes también? Porqué esa demora, porqué ese sufrimiento, caramba!! Los jueces saben -más que ninguno- que el poder judicial es el único poder no político que da estructura a una sociedad. Si no hay una terceridad que indique a los ciudadanos que es lo malo y que es lo bueno, que es lo correcto y que es lo incorrecto, esa sociedad entra en anómia, que es algo así como decir en anarquía. Cualquiera puede asaltar, cualquiera puede matar, total sabe que demorarán 25 años en condenarlo, total saben que cuando cumplan 70 años van a estar en libertad. Porque yo no creo que sea estar preso ser mantenidos en una casa, en los mejores barrios, con todas las condiciones óptimas cumplidas. Yo no voy a decir que no me alegro con esta ley. No voy a decir que hay un alivio a la pesadumbre. Pero también reclamo a la justicia: no demoren más. Nosotras también tenemos más de 70 años. Queremos saber que pasó con nuestros hijos, pero queremos además, condenar a los genocidas porque pensamos en el futuro, no por venganza. Nosotras sabemos que la justicia es la única que puede evitar la venganza. Queremos justicia para saber realmente que pasó con la AMIA. Queremos justicia para saber que pasó con la Embajada. No nos conformamos con que haya testigos de esta clase y testigos de primera, de segunda y de tercera. Nosotros sabemos que ellos saben, y queremos la verdad. Queremos el cese de impunidad para todos los que han cometido crímenes tan deleznables como los que aquí he nombrado. Gracias compañeros. .


Marga Steinwasser - Traductora.

Queridos conciudadanos: Cuando hace más de 7 años se produjo el atentado contra la AMIA, este hecho no solo transformó en un instante y para siempre la vida de los seres queridos de las 85 víctimas. A medida que pasaba el tiempo y no se producían respuestas concretas con respecto a los responsables involucrados en este hecho -es más, fuimos y somos testigos de las tranzas y encubrimientos en los distintos ámbitos de poder gubernamentales y comunitarios- también en mi interior algo cambiaba. Sentí que no podía quedarme una vez más con los brazos cruzados esperando que alguien hiciera justicia por mi, o que simplemente estas 85 personas fueran borradas de la memoria colectiva. Y por eso estamos aquí, todos los lunes: somos un grupo de hombres y mujeres, totalmente heterogéneo: distintas edades, diferentes credos, trabajamos, estudiamos y nos movemos en ámbitos totalmente distintos, seguramente, de no haberse producido el atentado, nunca nos hubiéramos conocido. Pero ahora nos encontramos acá, en la plaza, para reclamar todos juntos, por justicia y evitar el olvido. Quisiera compartir con ustedes un texto de Eduardo Galeano. "La desmemoria" "Estoy leyendo una novela de Louise Erdrich. A cierta altura, un bisabuelo encuentra a su bisnieto. El bisabuelo está completamente chocho (sus pensamientos tienen el color del agua) y sonríe con la misma beatífica sonrisa de su bisnieto recién nacido. El bisabuelo es feliz porque ha perdido la memoria que tenía. El bisnieto es feliz porque no tiene, todavía, ninguna memoria. He aquí, pienso, la felicidad perfecta. Yo no la quiero." Tampoco ninguno de nosotros reunidos acá queremos ese tipo de felicidad. Muchas gracias. .


Daniel Muchnik - Periodista.

Buenos días a todos. Esta es la tercera oportunidad que llego a esta plaza para hablar en la tribuna de Memoria Activa. Desde la primera vez se han sucedido oradores, se han escuchado imprecaciones, ruegos, desafíos, cuestionamientos muy serios. Se habló de sueños y de utopías. De recuerdos personales lacerantes y de fantasmas que no se van y nos siguen rondando. ¿Vale la pena el esfuerzo de ustedes cada lunes?, me pregunto. Lo vale. Lo vale por el simple hecho del goteo sobre la piedra que ha posibilitado que en estos últimos diez años haya cambiado la conciencia de mucha gente que estaba dormida. Vale porque muchísima gente que vivía en el olimpo o en la mentira ejercida desde los gobiernos ha podido correr la cortina y descubrir la realidad. Esa realidad es un enredo, es una madeja de intereses, de contradicciones y de luchas mafiosas. Hay muchas mafias. Aquella mentira fue acorralada por las voces de Memoria Activa y de innumerables luchadores. Aquella mentira terminó por ser abofeteada con la movilización ciudadana en las marchas. Frente a la mentira LA LUCHA POR LA VIDA, POR LAS UTOPÍAS, POR EL DESEO DE UN PAÍS MEJOR, POR UN PAÍS SIN SAQUEADORES. En todos estos años, la impunidad ha sido el eje del devenir histórico de nuestra patria. Impunidad para matar, impunidad para delinquir, impunidad para robar, impunidad para mentir, impunidad desde el poder, desde los rincones políticos, impunidad en las decisiones económicas tomadas en la Casa Rosada o en el Palacio de Hacienda. Todo ello ha sido el resultado de una profundísima crisis, en una caída del sistema inmunológico de la Argentina, en una patología que es la inmovilidad o la simple contemplación o la paciente espera de algunos para que desde el Poder se den los primeros pasos para esclarecer la verdad. Crisis económica, crisis política, crisis de las instituciones. Crisis que no tuvieron castigo para los verdugos. A los verdugos que pusieron explosivos o a los verdugos que no cumplieron con las promesas electorales o a los verdugos con rasgos de psicopatía que aumentan la pobreza, la exclusión y el desamparo en el país. Los excluídos, los espantados, los sin esperanza en la Argentina, ya suman 14 millones de argentinos, sobre un total de 37 millones de habitantes. La impunidad tiene innumerables rostros. No es solamente el juez que no dicta sentencia, que no realiza las actuaciones que debe. La impunidad es, a también la de los que los que nos llevaron al actual desbarranque económico y político que no han sido juzgados, que necesitan un Nuremberg, que no se hagan los distraídos, y que pasean por el mundo como "dirigentes responsables". Asoman, pese a todo, luces esperanzadoras. Decisiones judiciales que ponen freno a injusticias, políticos lúcidos -los hay-, economistas ahora, con compromiso social. En fin. Están apareciendo los cambios. Aleluya por los cambios. Pero la lucha parece ser larga. Hay que armarse de paciencia y bregar desde la militancia, desde el afecto, desde las ganas de hacerlo. Vivamos por la memoria de los seres queridos y rodeándonos de seres queridos. Luchemos desde la vida, desde el ejercicio de la vida. Y como dice José Saramago, el portugués premio Nobel, en uno de sus poemas: "En la isla tantas veces habitada en la que estamos hay noches, mañanas y madrugadas en la que no es preciso morir. Entonces sabemos todo lo que fue y será el mundo aparece definitivamente explicado y nos penetra una gran serenidad, y se dicen las palabras que lo significan". Concluye Saramago: "Cada uno de nosotros es la vida. Que eso nos baste". Gracias.

 


LUNES 19 DE NOVIEMBRE DE 2001

Dany SCHOCRON

Vengo desde hace 5 años a esta Plaza todos los Lunes., para acompañar en forma silenciosa a los familiares.... para que sepan que pese a todo no están tan solos.... Vine desde la indignación, al ver como se los maltrataba, como se burlaban de ellos, de nosotros... como se armaban las redes de la impunidad, del encubrimiento.... y como se diluía la poca esperanza de justicia y de verdad. Vine desde el dolor al ver que se estaba repitiendo los mismos procedimientos del pasado, creando confusión, falsas expectativas, testigos armados, desinformación..... Me conmovió tanta mentira, tanta indiferencia, tanta desfachatez.... Me conmovió tanta burla que venía desde el poder.... Me indignó ver nacer y crecer todas las complicidades..... las del poder político, las del poder policial, las institucionales, las comunitarias.... Y en general, somos los que estamos hoy. No somos mas. Y con el tiempo nos fuimos reconociendo, muy de a poco , a través de un cambio de miradas, de un saludo fugaz. Nos vamos acomodando generalmente en los mismos lugares, en los mismos sectores, como aferrándonos a un lugar concreto, como diciendo.... "este es mi pedazo de plaza"..... Pero también hay lugares ahora vacíos, que se sienten cada Lunes, de compañeros, de madres, de familiares que venían todos las semanas y hoy ya no están... Han dado testimonio en esta plaza las voces mas lúcidas de este país. Resulta a veces muy difícil explicar con palabras, tanta confusión.... Y a veces nos sacude mas ese grito hueco del shofar, que tanto impacta al que lo escucha por 1º vez.... cacofónico, angustiante, desgarrador, que exige justicia y nos recuerda que ya ha pasado otra semana mas sin ella.... No quisiera que seamos molestos como el tábano, como uno se vez se dijo aquí....Quisiera que esta Plaza sea todas las semanas una Plaza de constante denuncia, con casos concretos en donde la justicia sigue siendo ciega. Una plaza para darle voz a los que no tienen voz, y facilitarle este medio a los que no son escuchados por nadie..... Quisiera ver mas testimonios de representantes de comunidades marginadas, mas familiares víctimas del gatillo fácil, y de la carpa negra, mas ex combatientes.... mas voces representativas de los excluidos de este sistema, ....quisiera ver mas luchadores de todo signo, mas gente que pelea desde el llano.... Me gustaría ver pancartas donde aparezcan visiblemente los casos donde la justicia estuvo ausente . Recuerdo siempre al matrimonio Rochelle que venía todas las semanas, reclamando justicia con la foto de su hijo en 1 avioneta . Decididamente no vengo a escuchar discursos políticos.... Pasaron por aquí muchos políticos, candidatos, miembros de la comision bicameral del esclarecimiento de la AMIA, tratando de justificar lo injustificable...... Azorado contemplé semanas atrás el largo testimonio, a manera de conferencia de prensa, que nos ofreció (y nos castigó....) Nilda Garré, tratando de hacernos entender la importancia del famoso testigo C, y haciendo de cuenta como si nunca hubiese estado en el Ministerio del Interior. Me pareció una nueva burla hacia todos nosotros.... Hay una gran indiferencia política para la causa AMIA....lqué nos puede sorprender?? Si es la misma indiferencia, que posibilitó el aumento de la mortalidad infantil, con mas desnutrición, mas analfabetismo, mas desempleo, mas violencia, mas corrupción.... Y aquí estoy, como todos los Lunes para tener una memoria activa. para no ser desmemoriado para no ser sordo ni ciego ni mudo que es lo que siempre han querido los golpistas de este país. Ese fue el modelo que ahora estamos padeciendo, No pensar, no "meterse" , no comprometerse, ser indiferentes.... PENSAR ES UN HECHO REVOLUCIONARIO, como bien dice la escultura ganadora en la Parque de la Memoria Lamentablemente hoy nos toca estar aquí porque no hemos resuelto los ayeres violentos, los ayeres traumáticos de nuestra historia.... tantos pero tantos casos no resueltos... con el hilo conductor de la falta de justicia.... Ayer se cumplieron 80 años de la masacre de los trabajadores de la lana en la Patagonia, mañana allá enfrente, reclamaremos a la Suprema Corte la anulación de las vergonzosas Leyes de la obediencia debida y punto final, firmadas por la mayoría de los legisladores "obedientes" de aquel momento, entre ellos el actual Presidente otrora senador, y el otrora Presidente ahora senador.... Tenemos una cultura del indulto, de puntos finales...una historia de falta de justicia ... Y entonces, ¿qué podemos esperar de la farsa que se montó alrededor del juicio actual ... ¿Seguirá siendo acaso un eslabón mas de esa cadena que viene de tantos años atrás????? Escombros nunca mas .... dice la convocotaria.... Pero los escombros ya no están..... Fueron arrojados junto al Rio de la Plata....y nuevamente desaparecieron en ese inmenso cementerio de agua.... Los escombros verdaderos son los de nuestra Argentina en ruinas, la de sus instituciones, destruidas sistemáticamente en el tiempo, con mil, diez mil o treinta mil explosiones no resueltas, siempre por falta de justicia.... Qué clase de sociedad puede tener futuro, donde los corruptos viven en la impunidad.... y al hambre y miseria de su gente se la considera como "espiritu ahorrativo"... y en la medida que no se aclare nuestro hoy, seguirá habiendo mañanas mas violentos, mas dolorosos y mas traumáticos..... y aquí estamos, para exigir verdad y justicia para reconstruir los escombros de esta Argentina, los escombros de la AMIA, los escombros que han dejado tanta impunidad..... .


LUNES 26 DE NOVIEMBRE DE 2001

Liliana Mizrahi - Escritora

Siempre que me invitan me siento muy honrada y quiero agradecerles la posibilidad de estar con ustedes. Pensé en leerles un fragmento de una carta que escribe Maimónides, un médico y filósofo judío que vivió entre los años 1135 y 1204, y le escribe a su maestro Yafet. En ese momento Maimónides vivía en Egipto y era el médico del rey y también de su comunidad en Fustat. "... Sirvo a los demás y a mí mismo, según mis fuerzas. Vivo en Fustat y el rey en El Cairo, el tratamiento del rey me resulta muy pesado, porque es imposible no verle todos los días y a primera hora. Subo a El Cairo en la madrugada y vuelvo a Fustat a mediodía. Llego hambriento a mi casa y encuentro en el vestíbulo un gentío que me espera: cristianos, hijos de gentiles y judíos, también muchos musulmanes, personas importantes y vulgares, jueces, comisarios, amigos y enemigos. Una mezcla de gente que conocen la hora de mi llegada. Me bajo del animal, me lavo las manos y saldo a su encuentro con el fin de calmarles y regarles que me den tiempo para tomar una comida insignificante. Luego salgo a curarles, a escribo notas y recetas médicas para sus enfermedades, ellos siguen allí y no se van hasta la noche. Conversan entre ellos y yo después también los escucho y hablo con cada uno. Esta es mi ocupación diaria...". El vestíbulo de la casa de Maimónides, es una metáfora de la tolerancia, del reconocimiento de nuestras semejanzas humanas y de nuestras diferencias culturales. La humanidad actual también está enferma, es una humanidad doliente que espera la paz que nos curará y todavía no llega. Nosotros no convivimos en el espíritu de Maimónides y sus pacientes. Somos habitantes de un mundo fragmentado por guerras. Somos testigos de innumerables historias de horror. Y apenas comenzamos el siglo, que ya está desbordado de matanzas. Si bien hemos conquistado una mayor libertad y franqueza, hemos perdido intuición. El egoísmo violente y el materialismo disparan la capacidad destructiva del hombre, que cada día nos resulta más familiar. Los códigos éticos parecen ser inservibles y descartables, entonces son muchas las cosas que se derrumban y vivimos sepultados bajo los escombros de una amoralidad siniestra. Homicidio y suicidio van de la mano. Hoy se mata con un autobomba, atravesando una torre con un avión, con misiles o con bacterias por correo. Se mata, más lentamente, con la desocupación, la ignorancia y la miseria. Se mata larvadamente con el miedo y la mentira. Se mata con el abandono y la indiferencia. Se mata con estruendo o silenciosamente con el aislamiento y la desesperanza. El arma infalible, que siempre mata: es la injusticia. La acumulación de matanzas nos hace sentir rehenes de un aparato conspirador. El odio abunda, no escasea y comienza a tener un papel decisivo en los asuntos internacionales. El mandamiento principal del odio dice: Tu matarás!. El odio se ha convertido en una fe. El terrorismo salvaje es un fenómeno propio de políticas salvajes que se inter relacionan y producen hechos salvajes, obligándonos a condiciones de vida salvaje. El terrorismo salvaje, es un mondo de emboscadas, que expresa el resentimiento, la necesidad de venganza y la rabia ciega. El odio quiere alcanzar la historia a cualquier precio, incluso el de la propia autodestrucción. ¿En qué se parecen los terroristas y los que manipulan el poder político? En su desprecio por la vida ajena. Se diferencias en los discursos, en las intenciones que dicen tener, en los métodos, pero con el tiempo logran los mismos resultados: matan. En la guerra y en la política se crean afinidades inesperadas. La zozobra a la que estamos sometidos es destructiva, nos impone crisis permanentes que se pueden transformar en un pesimismo agotados, en escepticismo o en una desdicha caótica. Nuestra dignidad está ultrajada. La constante incertidumbre nos empuja al exilio interior, la conciencia de nuestra precariedad natural toca fondo, la noción de nuestra vulnerabilidad está acrecentada como nunca la hemos sentido, la transitoriedad que intuíamos es concreta. Los miedos que sentimos son arcaicos, primitivos. Dice Bertrand Russell: "Nuestro mundo ha generado un extraño concepto de seguridad y una moralidad torcida. Mientras las armas son protegidas como tesoros, los niños son expuestos a la incineración". También es cierto que podemos aprender muchas cosas bajo la presión de la historia que nos toca. Es un gran esfuerzo para todos nosotros vivir y sobrevivir en estos tiempos históricos, pero podemos contribuir a mejorar un poco las cosas ejercitando nuestra responsabilidad. Maimónides lo entiende así cuando dice: "... sirvo a los demás y a mí mismo según mis fuerzas". Ejercemos nuestra responsabilidad siendo conscientes de la multiplicación geométrica de seres despojados, excluídos y condenados al exterminio. Ejercemos nuestra responsabilidad reconociendo al que tenemos al lado como nuestro semejante necesitado de ayuda. Ejercemos nuestra responsabilidad a través de la lucidez crítica, de la amistad y de la solidaridad. Maimónides nos dice: "... No desistáis de hacer el bien a todos los que podáis e instruid a cualquiera sin diferencias". Ejercemos nuestra responsabilidad cotidiana a través del amor, porque esa es el arma o mejor dicho el instrumento que nos va a salvar. Muchas gracias.

Gerardo Mazur - Memoria Activa

Quiero decir dos palabras con relación a la Suprema Corte de Justicia. Estuve pensando en Moliere y estuve pensando en Ionesco, y a partir de esta bibliografía, quiero agradecer a los miembros de la Suprema Corte, la extraordinaria investigación que hicieron del atentado contra la Embajada de Israel, una investigación profunda, que en muy poco tiempo, en menos de un mes, logró que los responsables aquí y allá estuvieran presos. Esto evitó, como ustedes saben seguramente, el atentado a la AMIA. No hubo 85 muertos, ellos están con nosotros. Hoy no han podido venir a la plaza, por razones personales, pero están y estarán con nosotros. Debo decir también que ellos jamás aceptaron las influencias de los políticos. De los otros poderes, como nos enseñaron en nuestra niñez y adolescencia, que la independencia de poderes permitía llegar a que la gente viva dignamente y en seguridad, por supuesto, después del atentado a la Embajada así esclarecido, las entidades judías no tuvieron que buscar protección, poner barriles, poner cemento, poner personas que cuidaran la vida de la población de las entidades. Esto no ha ocurrido para nada. Tampoco ha ocurrido que se dejaran influenciar por las otras personas, por los políticos, por este "sexteto mayor" de Corach, Beraja, Dobniewsky, Hercman, Nercellas, Galeano. No jamás ha ocurrido nada de eso. Fue esclarecido enseguida lo del Senado, como ustedes saben muy bien, este Senado es transparente, nunca pasó nada. El dinero volvió a las arcas públicas y se transformó en obras. No hubo inundaciones en Buenos Aires. También ocurrió con el episodio de las armas, ustedes saben que esto fue esclarecido, y no solo esclarecido, sino que tienen condenas todos los responsables, entre 15 y 25 años, como dice la Ley. Como dice la Ley, y ahora estamos todos protegidos. Esto ha sido una maravilla y nosotros no estamos acá en la plaza.

Alumnos de la Escuela Martín Buber. Alejandra Birger y Leslie Socstel Cuando desde el colegio se nos propuso la posibilidad de estar hoy acá para poder decirles una palabras, tuvimos una mezcla de sensaciones y nos surgieron varias dudas. ¿Qué tenemos nosotros para decir? Luego de reflexionar nos dimos cuenta de que tenemos mucho para decir. Somos parte de la comunidad judía y como tal exigimos, igual que ustedes lunes a lunes desde Memoria Activa, justicia. Somos jóvenes, y como tales, tenemos la responsabilidad de no quedarnos callados, de luchar por alcanzar el mundo en el que queremos vivir. Somos también argentinos y vivimos la inseguridad y el miedo que se siente hoy en la calle. Sentimos también que la solución no está en irse del país, sino en pelear por lo que merecemos, un país con justicia e igualdad, donde los asesinos y corruptos sean castigados verdaderamente. Creemos que para esto es necesario abrir los ojos, darnos cuenta que debemos actuar unidos. No podemos dejar que nos insulten ignorando nuestros reclamos. Han pasado poco más de siete años desde aquel oscuro 18 de julio de 1994, cuando los relojes se clavaron a las 9:53. Teníamos tan solo 10 años cuando esto ocurrió y el recuerdo de este terrible hecho nos acompaña desde entonces. Perdimos la inocencia, al ver que las cosas volvían a suceder, otro atentado más invadió nuestra ciudad, tan solo 2 años después de lo ocurrido en la Embajada de Israel. Nos preguntábamos como una persona, si se la puede llamar así, podía ser capaz de causar tanto daño y destrucción. Aún hoy, con 17 años no encontramos la respuesta, sino que se intensificó la duda. Los actos de terror se repitieron desde entonces hasta el día de hoy. Paradas acá, no podíamos dejar de pasar la oportunidad para expresar nuestra admiración por la fuerza y entereza que demuestran semana a semana los integrantes de Memoria Activa, concurriendo a esta misma plaza, pase lo que pase, haciéndose oír aunque los demás hagan oídos sordos. Es necesario agradecerles por el ejemplo que nos están brindando a nosotros, a toda la sociedad y a aquellos que vendrán. Esperamos contar con su misma fuerza, para poder continuar y colaborar con la labor que se emprende desde acá, ese es el legado que recibimos.

Darío Feigín - Rabino de la Comunidad Amijai.

Buenos días. Yo también les agradezco por el honor y el kavot de estar aquí con mi testimonio. El Libro bíblico de Iov es un poema que saca a la luz el eterno tema del sufrimiento humano, y lo pone arriba del tapete, manifestando nuestra impotencia frente al dolor y frente a lo incomprensible. Junto con esto, Iov maldice el día de su nacimiento, reconociendo que vivir no es sólo sobrevivir, sino que debe haber un "para qué", un propósito, que nos acerque significado. Y no ve tal posibilidad, sin que el camino sea abierto por el inclaudicable valor de la Justicia. Iov sabe que es inocente, y no entiende porqué sufre, ni porqué Dios permite tal sufrimiento inmerecido. Sus 3 amigos: Elifaz, Bildad y Tzofar, tratan de convencerlo de que algo malo habrá hecho, como se escuchaba en nuestro país en la época del procedo, o como aún hoy, los necios pretenden encontrar un porqué a los atentados a la Embajada y a la AMIA, cargando de responsabilidad a nuestros muertos y a Israel, y no a los asesinos y a quienes los ayudaron aún desde las instituciones oficiales, haciéndose igualmente culpables. Pero Iov sabe que desde su desgracia, su vida adquirió otro sentido, a partir de su búsqueda de Justicia. Después de sus amigos, aparece otro personaje, llamado Elihú, que trata de convencerlo de que los hombres no podemos entender, y que sólo Dios es quien hará justicia. A diferencia de Elihú, Iov cree, aunque no entiende, que Dios tiene sus caminos, pero que a los hombres nos cabe, como deber religioso, como una Mitzvá, asociarnos a Él en aquello que sí podemos hacer para acercar algo más de esa Justicia, necesaria para el hombre, como oxígeno para el alma. Desde aquellos días de horror, el sufrimiento nos cambió. Desde entonces no somos los mismos. Pero la respuesta judía no es callar frente a la apología a la impunidad. Y tampoco es resignarse a dejar de buscar la Verdad y la Justicia, por lo menos, aquella que nos compete a los hombres aquí en la tierra. Iov era un hombre de fe. Pero no de esa fe pasiva, que nos empuja a quedar cruzados de brazos, esperando un milagro del más allá. Ni tampoco esa fe resignada, que nos llama a poner la otra mejilla. La fe de Iov es la fe de quien se juega por lo que cree, como ustedes, militantes de Memoria Activa, y hombres y mujeres de bien, que se juntan aquí todos los lunes. Es la fe de quienes no declaman una Argentina mejor, sino que contribuyen a esto desde sus actos cotidianos. Ustedes ya saben que es mentira que el tiempo cicatriza las heridas. Ustedes ya saben que las heridas, el dolor, y la angustia, quedan abiertas para toda la vida. Quisiera dejarles junto con mi afecto, mi plegaria para que ellos descansen en paz, y para que sus memorias sigan siendo para nosotros una bendición. Y junto con esto, para que algún día podamos todos encontrar paz en nuestras almas, esa paz que sólo será posible, si hay Justicia.

Ricardo Monner Sans - Abogado.

Debe ser la cuarta o quinta vez que se me invita para un lunes, y conversar. Y por cierto que en cada una de esas oportunidades yo agradecí, siempre creyendo que era desde lo más profundo de mi corazón que ese agradecimiento se producía. Confieso que siempre hay para más con ustedes, porque a mí no se me escapa el honor especial que ustedes me han dispensado para este primer lunes, después de aquél martes 20 de noviembre de 2001. Hay un símbolo en esta invitación que yo no puedo señalar con palabras. Ustedes me han permitido que yo me acerque en esto, lo que es la militancia permanente de todos los lunes y de todos los días de este movimiento central en Argentina, para decir que yo también he puesto mi cuota en esta lucha contra la impunidad, más allá de la grosería del 20 de noviembre de 2001. Ustedes tenían razón. Siempre lo supimos. Pero sépase que el martes pasado le pusieron la firma a la razón de ustedes. Acá no se puede más investigar a los funcionarios de este país, han dicho los señores que ocupan, con razón o sin ella, los sitiales más altos de aquel Poder Judicial que tendría que realizar el mandato del Preámbulo, es decir: "afianzar la Justicia". Ahora, ya está claro. Ustedes necesitaban una partida de nacimiento, más allá de las Lauras del 97, más allá de las evocaciones de cada uno de estos años, ahora se han puesto las huellas digitales. Con el poder, no. Se llama poder el funcionariado de turno, o se llame poder al poder económico, que por entonces y por ahora, nos sigue gobernando. Y yo le decía a algún amigo nuestro, que yo me permití bajar de este sistema que permite la computadora, aquello que yo decía -no, en julio de 2001 cuando las cosas estaban más claras-, sino en julio de 2000, ocho meses entonces de aquel diciembre del 99. Y yo que en el acierto o en el error no me había sumado a la euforia de diciembre del 99, decía en julio de 2000: AMIA nos pertenece a todos, es uno de los temas centrales de impunidad y corrupción; es, junto con armas, el tema central de nuestro tiempo. 16 de julio de 2000. Pero me preguntaba, ocho meses después: ¿es impunidad y corrupción, o acaso continuismo? A la luz de noviembre de 2001, creo que está la respuesta. Esto -decía yo en julio de 2000- no es tema de los judíos. Es tan claro como que estoy harto de la discriminación al revés. Beraja es de ascendencia judía -decía yo por ese entonces- y yo no lo soy. Beraja tuvo para sus manejos financieros el apoyo del aparato económico, en Pedro Pou, hoy asesor del liberado de Don Torcuatro. Algunos se acordaron de Pedro Pou sólo cuando bajó el pulgar del Banco Mayo, y nosotros nos habíamos preocupado de Pedro Pou mucho antes, del desmanejo y del sentido de aquello que pudiera tocar solamente un sector social o a un sector de ascendencia judía. Y en la necesaria evocación de aquel julio de 2000, para demostrar como la lucha de ustedes continúa, se profundiza y acaba de tener, entonces, desde la Corte Suprema esta partida de nacimiento, decía: AMIA y hoy, julio de 2000. Es cuestión que le interese al establishment? O es cuestión de maquillaje? La predicada política de purificar el Poder Judicial (julio de 2000), conviene hoy? Preguntaba yo. Y hablaba de la Corte Suprema delarruísta quien ya había santificado el decreto de reducción salarial y que había pontificado frente al derecho a la verdad y los militares, estos que acaban de ser evocados para hacer el considerando décimo, una especie de comunicado de prensa que han hecho para que sepan los jueces de todas las causas, para que sepan los fiscales de todas las causas, para que sepan todos los hombres y mujeres que estamos comprometidos con investigaciones de corrupción, que con el poder no hay que meterse. Estos mismos escribían por entonces, anatematizando a un fiscal como Cañón en Bahía Blanca, hombre que ha tenido la valentía de denunciar cosas muy severas. La lucha por AMIA, por la dignificación de las condiciones de trabajo, por la corrupción estructural, por las armas, decíamos en julio de 2000, es tema del gobierno actual? Me preguntaba por entonces. Qué es hoy lo emblemático?, cerraba aquello. Solazarse con lo que es consecuencia y no causa? O meter la mano a fondo de las causas que se vinculan con el modelo económico y social de nuestro tiempo? Ha pasado -apenas- desde aquel entonces, un año y cuatro meses, y lo cierto es que ahora todo está más claro; lo cierto es que ustedes ahora acaban de recibir un homenaje por parte de estos que imaginaron un entierro de primera para el caso de venta ilegal de armas, y que por suerte hicieron el grotesco de un entierro de quinta, para que en doce páginas se pudiera aniquilar seis años y ocho meses de una investigación que comencé el 15 de marzo del 95. Ahora ustedes tienen más razón que nunca. Ahora está claro que lo que ustedes empezaron a plantear al día siguiente de AMIA, es la única lucha posible en Argentina. Entre los toqueteos de los llamados dirigentes partidarios -digo así porque dirigente supone dirigir y yo no tengo muy claro a quienes dirigen los llamados dirigentes-; entre el toqueteo de ellos y estas formas horizontales de comunicarnos, estas formas expresivas de demostrar nuestra indignación y de seguir caminando y construir desde ella, ha recibido para ustedes un aplauso el 20 de noviembre de 2001. La indignación que nos causa la ilusión de ellos en lavarse las manos de ellos, el haber construido un fallo que hiere todos los principios del derecho constitucional en la República Argentina y todos los propios precedentes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, ha necesitado ser el grotesco que aquí se hablaba en el inicio de esta conversación. Ese grotesco, legitima esto. Pero AMIA debe ser multiplicado por todos los que por afuera del tema de AMIA también tenemos cosas por decir. En el momento de inflexión, de angustia, de impunidad, de oficialización de la impunidad, la lucha continúa. Pero la lucha continúa en un escalón más arriba. Sépase que hoy, la soberanía pasa por la decisión de cada uno de nosotros; de estar ya no delegando cada dos años en un cuarto oscuro electoral, cuando los hombre del sistema votan cuatro veces por día en la Argentina de nuestro tiempo. Que esto quede como mensaje de hoy. Que quede como mi agradecimiento más profundo porque ustedes han querido asociarme, casi como un símbolo, a algo que -sin falsas modestias- digo desde la emoción, que me queda grande. Ustedes están haciendo, vienen haciendo y seguirán haciendo cosas mucho más importantes de las que a mí me ha tocado hacer. Porque la importancia de ustedes es la persistencia, es el no claudicar, es el derrotar el "no te metás", es derrotar el sálvese quien pueda, es derrotar el "primero yo". Ustedes hacen de la solidaridad, la razón de la existencia de vivir. Gracias por haberme permitido estar con ustedes. .