LUNES 1 DE OCTUBRE DE 2001

Juan Gurevich - Memoria Activa

Transcribimos a continuación, párrafos relevantes del escrito presentado por Memoria Activa, patrocinada por el Dr. Alberto Zuppi en la causa AMIA, el mismo día del inicio del juicio oral. Esta presentación la motiva la comunicación del juez Galeano reconociendo que procedió a la destrucción de la prueba fílmica de declaraciones y otros elementos técnicos agregados a dicha causa. El juez Galeano reconoce haber ordenado a uno de sus secretarios para que procediera a la destrucción de estas pruebas. Galeano manifiesta que dispuso que se filmaran las declaraciones que prestaba el imputado Carlos Telleldín quien se negaba a ampliar su indagatoria y en el espíritu de resguardar, de alguna manera, el contenido y la espontaneidad de la reunión. Que resulta extrañamente irregular que el juez de la causa filme a un detenido con la excusa de que se niega a su declaración indagatoria, si es que tal filmación no iba a ser usada nunca en contra del que declaraba. Aunque Galeano no hace referencia a los motivos que lo llevaron a disponer la realización de las filmaciones que dispuso destruir, así como las razones que justifiquen la producción de las otras pruebas que también fueron destruidas, justo es pensar que deben ser semejantes a las que invoca para filmar a Carlos Telleldín. Que el artículo 233 del Código Procesal penal da claras indicaciones sobre la conservación de la prueba que el juez Galeano violó. Que habiendo involucrado en esta maniobra a otro personal del tribunal que dirige y no pudiéndose precisar el alcance de la maniobra, Memoria Activa solicitó la realización de un Sumario Administrativo con el propósito de determinar si la conducta descripta es la del artículo 255 del Código Penal y en su caso remitir las actuaciones al Consejo de la Magistratura para su tratamiento. Que teniendo en cuenta que el propio juez ha confesado haber destruido pruebas de diversa índole, es presumible que esto pueda continuar ocurriendo, lo que pone en peligro la conservación de las pruebas que la instrucción obtenga o haya obtenido, por lo que Memoria Activa solicitó la separación o suspensión de Juan José Galeano del cargo que ocupa hasta tanto esta situación sea debidamente aclarada o juzgada. En este estado de las actuaciones judiciales, Memoria Activa una vez más declara que no persigue reparación económica alguna, declaración ratificada en las actuaciones que se encuentran en trámite ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, que designó como veedor en el juicio al Dr. Claudio Grossman. Además, frente a las interesadas imputaciones que Memoria Activa persigue la nulidad del juicio, en beneficio de algunos imputados en particular, reclazamos enfáticamente semejante disparate. Sostenemos y accionamos para que el juicio en trámite se resuelva conforme a derecho hasta el final del mismo. Desde hace 376 semanas, todos los lunes exigimos en esta plaza: verdad y justicia, siendo estas las premisas fundamentales que seguiremos defendiendo en el juicio.


Alumnos del Colegio Weiztman - 7º grado: Ezequiel Freidzon- Matías Dobzewicz

Un lunes más. 9.53 de la mañana. Una vez más, Memoria Activa se reune frente a tribunales pidiendo que se haga justicia. Nos reunimos para pensar, recordar y jamás olvidar. para estar junto a las personas que sufrieron y sufren por esas horrorosas bombas que mataron a familiares, amigos y seres queridos de ayer, hoy y siempre. TERRORISMO, el diccionario lo define como una lucha violenta ejercida por grupos extremistas para crear un clima de inseguridad o para derribar el gobierno de un país. De un país? Destruyeron vidas, familias, un mundo. Hace más de 7 años que en un atentado atroz perdimos 85 almas, 85 proyectos de vida, de sueños de futuro. ¿Cuánto tiempo más podemos tolerar esa injusticia? ¿Cuánto tiempo más podemos descansar sin saber quienes son los que se llevaron a 85 personas, solo por odio y locura? Si bien los atentados fueron a dos objetivos netamente judíos, los muertos y las familias que hoy y siempre sufren por ellos no pertenecen solo a nuestro pueblo. JUSTICIA, JUSTICIA PERSEGUIRÁS. ¿Hasta cuándo vamos a tener que seguir pidiendo justicia? Como todos nosotros sabemos muy bien, no solo en Argentina sucedieron estos actos de barbarie. También en otras partes del mundo el terrorismo derrama víctimas inocentes. Como hace pocos días en Estados unidos, donde murieron miles de personas. Si cada uno de los que vivimos en el mundo ponemos nuestro granito de arena para cambiar esto, vamos a vivir en un mundo mejor, donde no tengamos que reunirnos todos los lunes para lamentar la pérdida de seres queridos y exigir justicia, sino para venir y disfrutar de una plaza en medio del sol. Hace más de 7 años que esperamos respuestas, respuestas que nunca llegan, pero no dejamos de esperar. Es nuestro deseo que en este nuevo año se descubran a todas las personas que tuvieron algo que ver con este monstruoso atentado, y que cada uno sea castigado por lo que hizo. Es nuestro deseo que haya justicia y que nadie tenga miedo de salir a la calle. Es nuestro deseo que en el juicio oral se sepa todo lo que nos ocultaron durante todo este tiempo. Hace más de 7 años que reclamamos justicia, justicia por esas 85 personas. Reclamamos justicia y recordamos para que esto no vuelva a pasar más. Nunca más. y por eso decimos: justicia, justicia, perseguirás.


Horacio Volgelfang - Médico

Para estar aquí, este primer lunes de octubre frente a ustedes, me prometí no buscar la cita justa, no pensar la frase exacta y no encontrar la indiscutible relación de las torres gemelas con la AMIA. Quise dejar fluir los recuerdos en libre asociación, como un activo ejercicio psicoanalítico de la memoria. Así aparecieron las imágenes de mis 12 años, cuando comencé a ir todos los días, desde Paysandú y Añasco en la Paternal, hasta Pasteur 633 en el Once. Todos los días. El Seminario para maestros de la AMIA. Cuatro horas, todos los días. Amigos que ya no veo, el trolebus, mi Bar Miztvá, Max Furmansky Cantor litúrgico. El Profesor Royansky eligiéndome para participar en el concurso de escritura en idish, que organizaba el IWO. Yo diciéndole que no, porque no era muy bueno con el idish. Y él contestándome: Io, sí. Confirmando lapidariamente mis limitaciones. "Pero usted tiene sentimientos", agregó. La guerra de los seis días, mi primera novia. La AMIA todos los días. La Torá. Jaim N. Bialik, Ber Borojof. Mis primeros pasos en el sionismo humanista socialista. La AMIA todos los días. Un trozo de poema: "no creais que soy amigo de todos los judíos, porque los hay quienes todo lo venden, todo lo negocian, de esos no soy amigo yo." Y la AMIA todos los días. Vinieron los años de la carrera, medicina, la cirugía cardiovascular infantil, el Hospital de niños. Mis hijas, un segundo matrimonio, el Hospital Garraham, mi vida. Ese lunes de julio estaba en Toronto, en el Hospital para niños enfermos, completando mi formación en conservar congeladas válvulas y arterias del corazón, que puedan usarse para operar otros corazones enfermos. Conservar vida más allá de la vida. Durante el desayuno me acercaron un fax. En el mi mujer me decía: explotó una bomba en la AMIA. Nosotros estamos bien, pero esto es un horror. La AMIA nuevamente, y ahora para siempre, volvió a instalarse en mí, todos los días. Los segundos que tardé en llegar a un teléfono, llamar a Buenos Aires, hablar con mis padres, resultaron eternos, pero me sirvieron para entender todo. Nuevamente la infalibilidad de los actos de asesinatos masivos, llevados a cabo por suicidas, la casi imposibilidad para evitarlos, el apoyo material y de inteligencia indispensable de la conexión antisemita local, la premeditada ineptitud del gobierno para gobernar, su falta de acción para investigar y su gran actividad tratando de ocultar lo inocultable. Eso es complicidad. Hubiera querido abrazar a mis hijas y llorar, pero estaba lejos. Hubiera querido sin dejar de llorar, ayudar, pero estaba lejos. Y desde lejos lloré. Busqué en todos los diarios. Apenas una foto con una mínima leyenda en un sólo diario del martes, y nunca más. Ni miércoles, ni jueves. Nunca más nada más. En los diarios de Toronto, la AMIA ya había desaparecido. Pero para mí volvía a estar, en mi vida, todos los días. Les agradezco profundamente haberme dado la oportunidad de activar mi memoria para ejercer este derecho inalienable de recordar y sentir. El reconocer mis raíces me ayuda a salir de los escombros del miedo que producen todos los bombazos cotidianos. Y me permite agradecer a aquellos que me ayudan a sepultar los jirones del alma, esos pedazos de uno que ya no renacerán, que serán recuerdo. Del mapa de la ciudad de mi adolescencia, desapareció un casillero, pero en la geografía de mi dolor la AMIA está todos los días. Gracias.

 


LUNES 8 DE OCTUBRE DE 2001

LAURA GINSBERG

Han pasado dos semanas desde la iniciación del debate oral, que nada tiene de debate y demasiado tiene de oralidad. Las extensas lecturas del Secretario interrumpidas por las partes y por una superabundante cantidad de "téngase presente" del Tribunal al mejor estilo Galeano, dejan entrever el futuro de esta construcción judicial. Pero como no se trata solamente de un tema jurídico, sino de un problema político, vale la pena detenerse para hacer un repaso de los acontecimientos que rodearon el inicio de este denominado juicio histórico. Antes de empezar, el día 21 de septiembre la SIDE le negaba al Tribunal Oral cualquier información sobre el sumario interno que investiga las irregularidades cometidas por dicho organismo durante la investigación de la masacre de la AMIA, por tratarse de información secreta. El Tribunal no tuvo mejor idea que pedirle a la propia SIDE los decretos secretos que regulan su accionar cuando, si no mal recuerdo, los decretos secretos del Ejecutivo hay que ir a buscarlos a la Secretaría Legal y Técnica de la Nación, en Balcarce 24. Hubo otros hechos significativos que rodearon el comienzo del juicio. El 25 de septiembre apareció en el Boletín Oficial el quinto decreto firmado de apuro por De la Rúa, en relación a la investigación del crimen de nuestros familiares. Pero este quinto decreto, el 1198 del 2001, no es como los anteriores: a través del mismo, De la Rúa faculta a los magistrados a sustituir la identidad, proveer recursos económicos, el cambio de ocupación y de domicilio a aquellos testigos e imputados que hubiesen colaborado con la investigación. En consecuencia, no sólo no le alcanzaron los 4 decretos anteriores, sino que tampoco le alcanza la ley del arrepentido para garantizar la libertad de los criminales ni para darle un salvoconducto a Galeano. Este juicio va a hacer agua por todas partes, porque en menos de un año no lograron armar todo el marco legal necesario para sostener el montaje. Pocos días después se radicó la denuncia por la destrucción de videos, ya denunciada por Lifschitz el año pasado en el juzgado de Bonadío y aparecieron nuevos videos que vuelven a corroborar la capacidad de negociación de Galeano con Telleldín que, por cierto, lejos está de ser un perejil sino más bien una pieza indispensable del encubrimiento oficial. El descontrol prosiguió con las declaraciones de Ramón Mestre, que abrió la boca y puso en peligro el pacto de impunidad gestado por Menem y De la Rúa. El Ministro del Interior, que nada hizo para proveer al Tribunal Oral con los sumarios internos de la SIDE, fue el primer funcionario de la Alianza que acusó públicamente al menemismo como responsable político de la masacre de la AMIA. Nilda Garré fue la segunda funcionaria que cargó contra el menemismo, y corrió peor suerte. Garré, confiada en el espíritu justiciero de los hermanos De la Rúa, apostó a una tercera declaración del testigo C, quizás con el propósito de que reconociera a través de fotografías al funcionario menemista que trabajaba en Presidencia de la Nación y viajaba periódicamente a Irán para informar sobre el estado de las investigaciones. Esta maniobra se saldría de los límites, razón por la cual la físcalía y la DAIA le pidieron la renuncia amenazando con uno de los cucos favoritos de la DAIA: Garré está politizando la causa. Esta es una evidencia más del papel que ha jugado la DAIA durante todos estos años para no poner en peligro los negocios entre Estados. Los compromisos contraídos llegaron al punto tal de que las presiones ejercidas por la DAIA acerca de qué funcionario se queda, qué funcionario se va y quién tiene que reemplazarlo son efectivas independientemente del gobierno que se trate. Garré alzó su mano para votar a favor de la ley del arrepentido cuando la DAIA lo pedía, aunque en la intimidad la funcionaria decía que no estaba de acuerdo. Garré hizo propia la falsa dicotomía de sostener el juicio o la libertad de los imputados, que de todos modos la pueden obtener amparados en el último decreto presidencial. En el terreno de lo político, Garré es para la causa AMIA lo mismo que Lifschitz es en su aspecto jurídico: ambos salieron de las cuevas estatales en las cuales los códigos son los mismos sin importar quién es el administrador de turno. Y esos códigos están celosamente custodiados por la DAIA, responsable de haber acompañado al Estado argentino en este desastre de investigación y en esta parodia de juicio oral. Una vez más, vuelvo a comprobar lo ya dicho en esta plaza el 15 de marzo de 1999 y en el quinto aniversario de la masacre de la calle Pasteur: el Estado Nacional es la conexión local del atentado, por los pactos pre-establecidos, por la participación de su servicio de inteligencia en el crimen, por el conocimiento previo de que el atentado iba a ocurrir y el consentimiento de su comisión, por la destrucción de pruebas y por el ocultamiento posterior, indispensables para sostener esta mentira. Esta es para mí la verdad de los hechos, que seguramente no va a salir de una sala de audiencias en donde todo está preparado para seguir negociando con los imputados, garantizando su impunidad y la del negociador.


Horacio Salas - Escritor

A lo largo de estos años, todo ha sido dicho: el dolor, la indignación, el reclamo de justicia; ha pasado el tiempo y hay algo que se mantiene incólume: la constancia, la tenacidad. En estos días de la historia del mundo que nos ha tocado vivir, frente a los atentados en las Torres Gemelas es bueno recordar que nuestro país ha conocido en carne propia el dolor y los efectos del terrorismo cobarde capaz de ensañarse en inocentes. A quienes llevamos en carne viva los atentados realizados en Buenos Aires, no puede sorprendernos la feroz crueldad de lo ocurrido en Nueva York, porque tenemos, porque guardamos memoria. La memoria no sólo es base de las tradiciones, la memoria es la base misma de la cultura. Sin memoria no hay cultura, porque esta comenzaría a desañarecer en el aire, a hacerse humo en poco tiempo. Sostener la memoria es la única forma de cubrir nuestra cuota de seres humanos e impedir que actos similares se repitan. Pero para que no se reiteren hay que luchar también contra la impunidad de los hechos ocurridos. Porque la impunidad es un intento de disolver la historia, de hundirla poco a poco en el olvido. En otras palabras: la memoria, es -y será- una lucha a brazo partido a favor de la justicia. Y además, sobre todo en estos momentos, se debe insistir en un elemento: la tolerancia con el distinto. El terrorismo, en cualquier parte del mundo es siempre fruto de la intolerancia, de aquellos que se sienten los detentadores de la verdad. Y la verdad sólo puede construirse sobre una suma de verdades. Sólo se puede pelear en nombre de la justicia, tratando de ser justos, y ser justos es también luchar contra la impunidad y luchar contra la impunidad, antes y sobre todo en estos momentos, es mantener la memoria, porque la esencia misma de la justicia sólo puede sostenerse mediante una memoria que al mismo teimpo nos impida caer en la tentación de alentar algún nuevo autoritarismo cuyo proyecto incluye siempre eliminar la justicia. Para evitarlo: tolerancia, memoria y justicia: lo demás viene por añadidura.


LUNES 15 DE OCTUBRE DE 2001

Diana Malamud - Memoria Activa

Memoria Activa se ha presentado como parte en la causa en la que denunciaron los fiscales Mullen y Barbaccia a Nilda Garré. El propósito de nuestra denuncia es conocer la verdad de la historia relativa al testigo de identidad reservada C. Identidad reservada sui generis, ya que es reservada para nuestra parte y para las defensas, pues Marta Nercellas, abogada de Beraja y de la DAIA estuvo presente en el interrogatorio, sobre el que ahora se anda diciendo que Garré, al referirse a este testigo puso en peligro un pacto que existiría con el gobierno alemán. Esto es una patraña, una nueva pantalla de humo de las que estamos acostumbrados en la causa AMIA. ¿De qué identidad reservada se habla, cuando una abogada particular presenció la declaración de un testigo tan secreto que no lo llaman ni por su nombre? ¿De que identidad reservada se habla, cuando la abogada de una de las partes estuvo en México con el juez, los fiscales y los secretarios? ¿Reservada, para quién? Nuestros abogados han denunciado también este hecho ante la Cámara de Apelaciones solicitando se determine la responsabilidad administrativa y penal de los funcionarios y magistrados intervinientes y se le remita el caso al Consejo de la Magistratura para que se sume a la denuncia ya hecha por disponer la destrucción de pruebas. Hemos escuchado a los policías Leal y Ribelli. Leal cuando fue interrogado por nuestros abogados, no supo explicar lo que hacía con Tellendín y su intento de extorsión parece bastante claro. Ribelli habló imperturbablemente durante cinco horas, tocando todos los temas que se le imputan. Escuchamos nuevamente a Galeano transando con Telledín el pago de 400.000 dólares contra su respuesta a un pliego de preguntas, pago este que se hizo como también se probó escuchando los arreglos que hacía Tellendín para cobrar el dinero y la apertura de las cuentas el mismo día en el que declara, imputándolos a los policías comandados por Ribelli. Memoria Activa reiteradamente ha dicho que no busca la condena de policías por corruptos, sino por su directa relación con el atentado a la AMIA. Cada día de juicio que transcurre resulta más claro que se está ante un gigantesco engaño, ante una parodia de investigación comandada por un juez y apoyada por las fiscalías y las otras querellas, para encubrir la participación de los organismos de seguridad. Memoria Activa dijo reiteradamente que busca a los asesinos de nuestros familiares y amigos, pero también irá con el mismo tesón detrás de aquellos funcionarios y magistrados, indignos de la investidura con los que fueron honrados, que han colaborado para que este caso sea la vergüenza a la que asistimos, donde no sólo Galeano no investigó nada, sino que además ha destruido pruebas. Los efectos de su conducta ya están en el juicio: Ribelli aduce haber dado unas explicaciones diferentes a las que reconoce Galeano con relación a su entrega del famoso video, pero ahora reclama que fue filmado y que la destrucción de los videos que dispuso el juez no tiene porqué ir en su contra. Hoy se abre, quizás, una nueva etapa, y confiamos que los funcionarios y magistrados involucrados en estas maniobras que hemos venido denunciando desde hace cuatro años, responda no sólo con sus cargos ante los groseros imcumplimientos, sino con su propia libertad.

Jorge Bucay - Psicoanalista - Escritor.

Es siempre halagador haber sido invitado a hablar con ustedes, y es siempre difícil, porque siempre me pregunto que tendría yo para decir. Y se me ocurría viniendo para aquí, que para ser fiel a mí, me gustaría contarles algo para decirles lo que les quiero decir. Uno de los más importantes pintores de la historia de la humanidad, Leonardo Da Vinci, en su cabeza pintaba y dibujaba las imágenes y los bocetos de su más grande obra, según él decía: el mural de La última Cena. Y pintaba e imaginaba como iba a ser ese mural. En aquel entonces se pintaba con modelos vivos, se conseguía personas que posaran para ser pintadas. Y entonces el gran maestro empezó a hacer su obra de la periferia hacia el centro, como solía hacer él. Y cuando llegó a pintar la imagen de Judas, la imagen de la traición, la imagen de la actitud miserable para los compañeros, la imagen de la destrucción de los otros, la imagen de aquél que podría vender al otro por unas monedas, no encontraba un modelo en las calles de la ciudad. Y entonces fue hasta la cárcel y empezó a ver a la gente detenida y empezó a ver a cada prisionero, y eligió entre ellos a aquél que tenía la mirada más torva, el gesto más adusto, la mirada más traidora, el aspecto más cruel y miserable. Y habló con las autoridades de la cárcel y pidió que le prestaran al detenido para usarlo como modelo para pintar al Judas de La Última Cena. Y así fue. Da Vinci llevó a su estudio al hombre y pintó, basado en él, el Judas que hoy está representado en La Última Cena. Pasaron muchos meses y el cuadro se fue terminando, pero luego, durante muchísimo tiempo el cuadro quedó detenido. Faltaba la imagen de Jesucristo en la mitad del cuadro. Faltaba alguien que sirviera como modelo para pintar esta imagen, la imagen del hijo de Dios, que supuestamente representaba para el mismo Leonardo Da Vinci, la imagen de la bondad, la imagen de la infinita misericordia, la imagen de lo mejor del ser humano. Y no encontraba a la persona que pudiera posar. Y pasaron meses y meses, se dice que más de un año, mientras Da Vinci seguía buscando la imagen antes de terminar el cuadro. Hasta que un día, paseando por la plaza, encontró un joven, sentado sobre el pasto, mirando nada, escuchando los pájaros cantar, con una paz increíble, y se dio cuenta de que ese era el hombre. Entonces se acercó y le dijo: estoy haciendo un cuadro, soy Leonardo Da Vinci y quisiera que poses para mi. El hombre le dijo: como no maestro, será un honor volver a posar para vos. Entonces Da Vinci le dijo: volver a posar? Yo ya te pinté? Si, hace un año y medio. Estabas haciendo un cuadro, creo de La Última Cena. Yo te pinté a vos? Si, yo estaba preso en ese momento, me llevaste de la cárcel para hacer la imagen de Judas. Se sorprendió el hombre cuando se dio cuenta que estaba pintando con su misma imagen la imagen de Jesucristo. Cuando terminó de trabajar, Leonardo Da Vinci se sentó con el hombre y el dijo: cómo puede ser que la misma persona que yo pinté ahora esté eligiéndola para el otro rol. Y entonces el hombre le dijo después que me pintaste y me diste las monedas que me diste, volví a la cárcel y me quedé pensando mucho en ser el emblema de la traición, me quedé pensando mucho después de verme en el mural representando la traición, representando lo peor, pensé, que pasa conmigo que soy el que peor representa esta historia, y entonces, a partir de verme en ese mural, empecé a pensar sobre mi destino, sobre mi escencia, sobre quién soy. Y viéndome, algo pasó en mi durante este año, algo sucedió que en realidad se modificó en mi cuando pude ver lo que habías visto en mi. Me decidí que cuando saliera mi vida iba a ser otra, y salí y me dediqué a ayudar a los demás, y me dediqué a sacar lo mejor de mí, y me dediqué a encontrar en mi esta bondad que hoy decís que representa la imagen que vos ves del hijo de Dios para tu cuadro. Y pensaba en esta anéctota que siempre me sorprendió, tanto más cuando viendo en presencia y en persona el mural de La Última Cena, uno mira las dos caras y puede darse cuenta que son la misma persona -los invito a que lo hagan, se van a sorprender- la misma persona que representa la maldad, es la que representa la bondad máxima, no en el mismo momento, sino en un momento posterior. Y pensaba en esto, porque quería venir a decirles a ustedes, por si no lo saben, que Memoria Activa ha funcionado como Leonardo Da Vinci. Venía para decirles a ustedes, que Memoria Activa ha tenido una gran tarea. La tarea era poner en un mural, para que todo el mundo vea la maldad, la traición, la hipocresía, el asesinato, la cara de aquellos que están complicados en el atentado de la AMIA. Y entonces, quiero que sepan que si nosotros, los argentinos, los que de alguna manera vivimos esta historia un poco más lejos que ustedes, los que no tuvimos la conciencia de pertenecer desde el principio a Memoria Activa, cuando nosotros podamos ver en el mural que representa la tarea de ustedes, cuando podamos ver en el juicio a la AMIA la cara de la maldad, la cara de aquella traición, la cara de todos los errores cometidos, quizás por una vez Argentina pueda verse en ese cuadro siniestro de sus propias actitudes, quizás pueda encontrar lo mejor de él. Y quizás, finalmente, podamos salir de la cárcel condenada de nuestro futuro para armar un futuro mejor, un futuro que tenga el rostro de la solidaridad, un futuro que tenga el rostro del amor, y sobre todo, un futuro que tenga el rostro de la justicia. Gracias.

Jorge Halperín - Periodista.

Buenos días. La mañana del 18 de julio de 1994, mi esposa y mi hermana se habían citado en la AMIA para consultar en su Bolsa de Trabajo. Por distintas razones, las dos faltaron a la cita sin avisarse. Y desde entonces, recuerdan obsesivamente dos episodios: el horror del atentado y también lo que no les ocurrió. Lo digo porque en el fondo, todos vivimos con lo que pasó y también vivimos con lo que pudo y puede pasar. El último 11 de septiembre vi morir otra vez a los muertos de la AMIA y reviví con las terribles imágenes de las torres gemelas aquel otro video de los edificios humeantes de Buenos Aires después del atentado contra la Embajada de Israel. La verdad, siento que nuestra época huele a podrido: muchas personas inventaron un Frankenstein -crearon en sus mentes un Dios criminal que pide venganza, les encomienda asesinar y les dice que asesinar es un derecho legítimo-. Por otro lado, se propaga el sentimiento cobarde y miserable de celebrar como una victoria y un acto de heroísmo el matar a gente indefensa. Hace tiempo que vengo pensando en esta lógica macabra de que los conflictos se dirimen no lamentando las víctimas inocentes, sino eligiendo especialmente a gente inocente e indefensa para atacarla. No es el cálculo de las lamentables bajas civiles, como dice esa frase de los que hacen la guerra, sino el proyecto vampírico de beber la sangre de los que nada tienen que ver. Hay un abismo entre los terroristas y el dirigente gremial que irresponsablemente deja sin transporte en el medio del día a millones de personas para hacer una protesta gremial y después dice lamentar los perjuicios que sufre la gente. Lo sé. No confundo a un dirigente gremial con un terrorista. Pero hay una lógica común: meter a los inocentes a la fuerza, usarlos como rehenes de un conflicto para conseguir los objetivos políticos. Dejemos a los dirigentes gremiales con su irresponsabilidad y volvamos a los terroristas: muchos de ellos también dicen que lamentan las víctimas civiles. Desde luego que hay terroristas y, demencialmente, hasta hay gente que defiende derechos humanos, unos y otros capaces de decir que lo de las torres gemelas fue una operación de cirugía contra el imperialismo y punto o que los que estaban dentro de las torres eran todos capitalistas chupasangre y merecían sufrir y morir. Hay gente que dice esas cosas. Pero la mayoría dice lamentar las víctimas. Sin embargo, son hipócritas: necesitan que mueran civiles y que mueran horriblemente para que mi esposa, mi hermana y todos pensemos en lo que nos puede ocurrir. Partiendo de una misma matriz criminal, no importa si unos ataques ocurrieron en la gran potencia imperial y otros en una institución solidaria de un país de la Periferia, hay dos dolorosas diferencias entre los atentados contra las Twin Towers y la bomba de la AMIA: los norteamericanos sintieron los ataques de septiembre como una herida infringida a todos ellos. Seamos sinceros: en la Argentina no pasó lo mismo. Muchos argentinos sintieron que era un problema de la colectividad judía y hasta el propio ex presidente lenguaraz se lamentó de lo que había sufrido una comunidad extranjera. La segunda diferencia reside en que en la Argentina ser víctima es morir dos veces. Primero, la muerte física. Luego, las víctimas son atrapadas en una teleraña hecha de silencios, ocultamientos, pactos ruines y complicidades criminales. No sólo tenemos instituciones permeables a cualquier violación, sino también la gente que, para muestra basta un botón, en un altísimo porcentaje huyó de sus responsabilidades en las mesas electorales de ayer, quiero decir, una dirigencia, unas instituciones y una sociedad con un lamentable bajísimo nivel de conciencia cívica. Pido perdón si parezco muy pesimista, pero no lo soy. Al contrario, estoy convencido de que nuestra sociedad tiene reservas morales y que este cuadro difícil agiganta el coraje cívico de los que pelean por la justicia, como Memoria. Aún con todas sus fallas, nuestra sociedad es la única que llevó a los dictadores nazis al banquillo no lo hicieron ni los alemanes, es la que tiene en cana al gran indultador y es la que hoy juzga a los cómplices del gran crimen contra la AMIA. Si los terroristas tienen células dormidas que apuestan al tiempo, la Argentina posee el capital humano de la gente que todos los días le arrebata al olvido los crímenes, los criminales y sus víctimas. Por eso no sólo pido justicia para las víctimas de la bomba en la AMIA. Estoy convencido de que la justicia va a llegar. Muchas gracias.


LUNES 22 DE OCTUBRE DE 2001

Diana Malamud - Memoria Activa

Escuchamos la noticia de que la agrupación que lidera Osama Bin Laden, Al Qaeda se atribuyó hace un año el atentado contra la sede de la AMIA y anticipó que iba a atacar a Estados Unidos. Una vez más, una nueva cortina de humo intenta por todos los medios esconder los escombros que sepultaron a nuestros familiares y amigos en la calle Pasteur. Cortina de humo que no muestra otra cosa que nos robaron siete años de nuestra vida con mentiras, desinvestigaciones judiciales y lamentos políticos. La Cancillería, la SIDE y el juez Juan José Galeano tienen tanta credibilidad como Al Qaeda y Osama Bin Laden. Esta nueva pista se suma a la ya existentes iraní y siria. O sea, tendremos una nueva pista sin investigar. De todos modos, en medio del juicio oral, en medio de la causa contra Galeano que se tramita en el juzgado del juez Bonadío, en medio de la resolución del TOF citando a declarar a Hugo Anzorregui y su personal de la SIDE, en medio de todo esto: esta noticia solo ha llevado a una disputa entre la SIDE, la Cancillería y el juez Galeano para ver quien de ellos es el responsable de tamaña desinvestigación. Como siempre, son responsables todos y finalmente no será responsable ninguno. Tamaño conflicto para la Dra. Nercellas, que no sabrá a quien de ellos respaldar primero. "Casualmente" están ocurriendo hechos alrededor de nuestra causa dentro y fuera del Tribunal. Y lo que queda más claro de todo esto es lo que venimos repitiendo en esta plaza desde hace más de siete años: la investigación de la causa AMIA es una parodia llena de encubrimientos, complicidades, desvíos, responsabilidades e irresponsabilidades. A lo único que nos llevan es a reafirmar una vez más que es el Estado argentino el responsable final de no poder llegar a la verdad, para encontrar, juzgar y castigar a todos los asesinos de AMIA. Las noticias, las discusiones, las opiniones y las culpabilidades se entrecruzan vertiginosamente. Y en todo este último tiempo, muy poco hemos oído hablar de nuestros muertos. Hubieron 85 muertos. 85 familias destruidas. 85 mundos irrecuperables. 85 personas asesinadas que tuvieron una vida, fueron más que un número y existieron. Por ellos seguiremos exigiendo y trabajando por verdad y justicia. Para terminar, queremos compartir una opinión de un participante en el foro del chat del diario La Nación del sábado 20 respecto a las últimas noticias: Si Racing no sale campeón¿le vamos a hechar la culpa también a Al Qaeda? ¿el derrumbe de Fuerte Apache no habrá sido un simulacro de entrenamiento de agentes de bin Laden? Hay Galeano, Galeano ... cómo me hubiese gustado estudiar abogacía para ser como vos!

Adolfo Castelo - Periodista.

Buenos días, muchas gracias por convocarme. Decía el filósofo Papini algunas cosas sobre el tiempo a las que yo, con absoluta irrespetuosidad le agregaría ciertas cosas sobre la memoria, la espera y la justicia. Oímos que el tiempo y la memoria patalean a nuestra puerta, como un ejército de demonios descalzos. Cada día y cada recuerdo es un demonio, cada hora es un demonio, cada minuto es un demonio. ¿Nadie se da cuenta? ¿Nadie se atreve a decirlo? ¿Tendremos, pues, que recordarles con espando a los dueños del poder real, que cada día, cada hora, cada minuto, nos hace menos jóvenes, menos fuertes y menos eternos...? ¿Tendremos que decirles otra vez más, con angustia, que tenemos poco aire para respirar, pocas bocas para besar, pocos momentos para creer, pocos instantes para olvidar? El tiempo es nuestro y no aceptaremos de ninguna manera que pase en vano. Ha llegado, creemos y deseamos que la justicia vea lo que hace. Muchas gracias.


LUNES 29 DE OCTUBRE DE 2001

Gerardo Mazur - Memoria Activa

Seguramente todos ustedes han leído las declaraciones de la Sra. Hebe de Bonafini acerca del periodista Horacio Verbitsky. También deben haber leído tiempo antes, sus declaraciones acerca del terrorista Bin Laden y de lo sucedido en las torres gemelas, de ese acto monstruoso, de ese horror sucedido en Nueva York. Simplemente nosotros, Memoria Activa, queremos repudiar esas declaraciones, estamos en total desacuerdo, estamos en total desacuerdo en la calificación peyorativa de ser judío, de lo cual la mayoría de los integrantes (no todos son judíos en Memoria Activa) estamos orgullosos del rol que tenemos en Memoria Activa y de nuestra identidad. Nos parece un disparate esto. Simplemente queremos repudiarlo, no merece mayores comentarios, pero si decir que el Sr. Horacio Verbitsky, uno de los más distinguidos, valientes periodistas de la Argentina, es presidente del CELS. Y el CELS es cofirmante de nuestra demanda contra el Estado Argentino ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.


Lía Lerner - Psicóloga

No es la primera vez que estoy en esta plaza en mi condición de judía identificada con lo que nos pasa como tales, pero siento que hoy es distinto. La vez anterior me sentía parte de un grupo humano que luchaba porque se hiciera justicia y porque dejara de ser una promesa para convertirse en una regla de vida. Hoy estos aquí, no solo como judía sino como ciudadana del mundo y me siento menos sola y menos discriminada; hoy son parte del mundo occidental que está en riesgo y siento el mismo miedo que deben estar sintiendo millones de personas en distintas latitudes, hoy me siento parte de un mundo que está en riesgo porque hay alguien que inspirado en el odio que los judíos conocemos como víctimas y no como victimarios; hoy, digo, me siento parte de las muchas otras víctimas inocentes que son tales solo por pertenecer al mundo occidental; hoy me siento menos sola, hoy, me siento con menos impotencia porque estamos aprendiendo una lección fundamental, ahora ya no somos "los otros" sino somos parte de otros a los que les une el mismo sentimiento: el miedo a lo que no se puede controlar, a lo que vendrá, hasta donde llegará la locura de los fanatismos, de las ortodoxias extremas que no aceptan que seamos diferentes. Desde mi profesión siempre he intentado transmitir que no busquemos solo lo que nos identifica, sino además aprendamos a vivir en las diferencias, así y solo así podremos convivir en paz. Paz, palabra que se ha vuelto cada vez más utópica, cada vez más lejana y que me induce a hacer una reflexión: defendámosnos, estemos unidos, confiemos en cada uno de nosotros y en nuestro grupo de pertenencia y reconozcamos que tenemos miedo. No hay que avergonzarse de sentirlo, todos lo experimentamos frente a lo que no sabemos manejar, tener miedo no es ser cobarde, es aceptar que hemos perdido la estabilidad de nuestro diario quehacer. El miedo es una señal de que algo puede suceder, pero no debe paralizarnos, sino advertirnos para estar siempre alertas, cuando algo nos sorprende es porque hay una mente malsana que sabe de nuestros descuidos o exceso de confiabilidad. Hoy debemos buscar nuevas formas de vida que incluyan la clara conciencia de lo que está pasando pero que al mismo tiempo nos deje espacio para seguir trabajando, estudiando, reflexionando, sin perder tanto tiempo en pensar adonde nos podemos ir. En este momento el hogar, la familia, los amigos, los que piensan como uno, son los que marcan las fronteras de la seguridad, pero sobre todo admitamos que tenemos miedo y que este es, como dice Becker en su libro "El valor del miedo" es una señal que todavía no está sucediendo, él dice también que tener miedo puede ser una buena noticia pues confirmaría que el resultado temido aún no está ocurriendo. El miedo nos acompañó siempre a judíos y a no judíos porque hay una diversidad infinita de miedos posibles, y hoy estamos más unidos que siempre en un miedo común que es el miedo a lo inesperado, a lo desconocido, a lo que no se puede controlar. Pero hay antídotos: para algunos será la fe en Dios, para otros la fe en las instituciones, para otros la confianza en el destino. Yo personalmente tengo fe en el hombre, a pesar de todo, de los Ben Laden que siempre existieron pero que no lograron destruirnos totalmente. Tengo fe en la capacidad reparatoria de los hombres que tienen ideales, que conservan su dignidad de tales, que son humanistas y humanitarios. Creo en el hombre que tantas veces ha reconstruido el mundo otras tantas veces destruidos por el principio del mal, creo en el hombre que ha seguido creando a pesar del hambre, creo en el hombre que aprendió a repartir el pan, creo en el hombre que se detiene cuando pasa al lado de un hombre caído, creo en el hombre que hace de la solidaridad, del compañerismo, de la lealtad su estilo de vida, creo en el hombre que repara lo que otros destruyen, en el que sigue adelante con la fe en un mundo mejor y no se amilana cuando el cielo se cubre de nubes de tormenta, creo en el hombre que tiene miedo pero no se paraliza, se toma de la mano de quien esté a su lado y sigue la marcha hacia el futuro aunque el presente no le de demasiadas opciones, creo en la enfermedad como lenguaje que hay que descifrar para encontrar el camino a la salud, tal vez parte de la humanidad está muy enferma por sed de poder, por ambición de venganza, pero también hay otra parte que está sana, que busca justicia, pero también paz, que quiere lo mejor para la humanidad y que solo pide el derecho a elegir la melodía con la que quiere transitar por esta vida. Yo tengo miedo por los míos, por la humanidad, quizá también por mi, pero no me siento sola y entonces el miedo se convierte en un impulso a la acción, a programar apostando a un futuro quizá más cotidiano, pero, ¿tendría sentido el hoy si no confiáramos en el mañana? No me van a ganar... soy la de la dura cerviz porque soy judía, sigo apostando a la vida, sigo mi camino cotidiano y busco sortear gimnásticamente los escollos que la historia me puede poner en el camino, tengo miedo, pero no estoy sola, hay mucha más gente ahora que como yo tiene miedo y me toma de la mano (simbólicamente hablando) sin preguntarme si soy judía o no. Y ahora pertenezco al mundo occidental, a ese mundo que un delirante quiere destruir pero no estoy sola; soy judía entre judíos y ciudadana de este mundo que está en riesgo. Quizá este sea el momento de adecuar ciertas pautas de vida: seamos un poco más humildes y posterguemos las manifestaciones de nuestro poder económico (el que todavía lo puede conservar) pues hay mucho hambre y carencia; busquemos socializarnos, estar juntos con amigos, sin preocuparnos demasiado por lo que hay en la mesa y más por lo que hay en los corazones y en las mentes; no nos enfermemos por lo que no podemos hacer y gocemos de lo que todavía podemos hacer, encontremos disfrute en las cosas simples porque tal vez las circunstancias nos lleven a limitar los placeres demasiado rebuscados; seamos cada vez más solidarios pues siempre habrá alguien que tenga menos que uno, no dejemos de mantener activa la mente porque "las ideas no se matan", no dejemos de soñar en un mundo mejor y tratemos de ser parte y obrero de esa construcción. Eso se consigue si cada uno de nosotros trata de ser mejor, este es un mundo que está cambiando, no vemos muy claro hacia donde, pero estemos alertas para no marginarnos ni quedar solos. Seamos económicos y no mas preocupaciones acerca de las cosas superfluas, no más resentimientos estériles, no más reproches ante lo que ya pasó. Busquemos paz en nuestras almas, tal vez todos juntos logremos restaurar la paz perdida. En la vez anterior les propuse el mundo que yo quiero, hoy quiero dejar otra propuesta de los valores que debemos cuidar para conservar el mundo que queremos: Esta es mi oración de todos los días para el mundo que aún me toca vivir y en el que habitarán mis hijos, nietos, parientes, amigos, hermanos en mis raíces de humanidad: Justicia: real, equitativa, ejemplo para nuestra historia. Solidaridad: que no dejemos a nadie solo en la desgracia, en la enfermedad o en la indigencia. Lealtad: que sólo nos prometan y nos prometamos aquello que se pueda cumplir. Derecho al conocimiento: como posibilidad de crecimiento, de darse cuenta, para aprender a vivir y a preservarse. Igualdad de oportunidades: que las virtudes para ganar sean las potencialidades, la perseverancia, la vocación, el esfuerzo y las reales condiciones personales. Veracidad: que no se logren objetivos personales a través del fraude, el engaño y la mentira. Humanidad: que "el hombre no sea lobo para el hombre" sino que haya sensibilidad para entender al prójimo y que alguien no se sienta mejor porque a él no le pasa... Belleza: en la armonía de los vínculos, en el equilibrio de los deberes y los derechos, en la apertura de las posibilidades, en la distancia virtual y real de lo proyectado y lo realizable. Ya se, éste que propongo es un mundo de valores ideales, pero es un camino para transitar, no debemos alejarnos demasiado de él aunque encontremos escollos. Yo creo que la vida es un trabajo, pues entonces trabajemos para defenderla y sostenerla en estos andamios aunque sean ideales.


Joe Goldman - Periodista.

No me puedo olvidar que dos semanas después de la masacre de la AMIA, el juzgado de Galeano, la Policía Federal y la SIDE sólo habían rastreado 3 de los 50 edificios de la zona afectada. Esta es la cosa más elemental en cualquier investigación. En gran parte hoy estamos donde estamos, debido a la falta de investigación desde la mañana del 18 de julio. Cuando le pregunté a un gran amigo -Carlos Juvenal- sobre la falta de investigación, Juvenal me contó que en Argentina si hay un muerto la policía pone una pistola en la mano del desafortunado, escribe una nota y cierran la causa como suicidio en diez minutos con complicidad del juez. "No es por esconder algo", dijo Carlos, "es simplemento por no querer trabajar. Es más importante que no se enfríe la pizza". La policía, no sólo no investigó después del atentado más grave de la historia de esta país. Ellos destruyeron pruebas, dejando la zona sin vallas, pisando evidencia y hasta sacando comida del camión de pan Sacaan. Ese camión podría ser una pieza clave de evidencia, si no fuera porque descansa en el fondo del Río de la Plata, como la mayoría de los escombros que se retiraron del lugar. Unos meses después, una de los familiares de las víctimas de la AMIA, que recibió varias llamadas amenazantes, avisó a la DAIA. El famoso comisario de la DAIA le dijo que ellos manejarían el asunto con la Policía Federal y que ella no debía decir nada a los medios de comunicación. Unas horas después esta mujer recibió otra llamada amenazándola de vuelta y preguntándole porque había ido a la DAIA. Al poco tiempo, el Dr. Beraja, el comisario y otros oficiales de la DAIA descubrieron una placa en homenaje a la Policía Federal por su gran trabajo en el caso AMIA. En 1997 un ex agente del FBI fue contratado por algunos influyentes líderes de la colectividad judía norteamericana. Su trabajo -investigar los atentados en Argentina (especialmente el de la AMIA). Me contactó poco después de llegar y lo ayudé a organizar entrevistas. Hablamos mucho durante esas tres semanas sobre diversos temas como agentes de seguridad, de inteligencia y policía en Argentina; antisemitismo; el juez Galeano y la investigación judicial (o la falta de la misma). Varias veces me sorprendió con preguntas que para nosotros, que vivimos acá, parecen estúpidas. Por ejemplo: . Quién es este Ibrahim al Ibrahim y que hacía como jefe de seguridad en el aeropuerto internacional? . Cómo es que nadie investigó la presencia -el poder de Al Kassar en Argentina? . Qué hacía Galeano viajando a Venezuela y Europa? Buscando pistas internacionales? No hay en Argentina servicios de inteligencia o Cancillería, para hacerlo? . Cómo es que Galeano puede ofrecer dinero a testigos, especialmente si no hay leyes que lo dejan hacer? Después de tres semanas, este hombre, altamente entrenado y con más de veinte años trabajando en contraterrorismo, decidió no seguir la investigación. "Es imposible", me dijo. "Para armar un buen trabajo, es fundamental tener gente confiable adentro de los juzgados, la policía, los servicios de inteligencia y seguridad. Aquí no están dadas las condiciones porque todos están metidos en algo raro, protegiendo a alguien o a ellos mismos. Y lo peor es que hasta los líderes de la comunidad judía no tienen interés en investigar lo que pasó". En julio de 1997, pocos días antes del tercer aniversario, en esta plaza escuchamos estas palabras: "Ya no basta con reclamar genéricamente: Basta de impunidad. Basta de complicidades, basta de obstrucciones solapadas y basta de distraernos de aniversario en aniversario". Créase o no, Rubén Beraja fue el autor de esas palabras. Hace unas semanas la abogada de la DAIA dijo que "no veía nada malo" en la quema de evidencia por parte del juez Galeano. Pero la DAIA si vió algo malo en las gestión de Nilda Garré, y fue por eso que presionó al gobierno hasta lograr su alejamiento. Quizás Nilda Garré y su unidad estaban investigando demasiado a Carlos Menem y eso molestó a la DAIA? En estos días somos espectadores del Juicio Oral de la causa AMIA. Un juicio-circo cuyo único desenlace parece el fracaso rotundo de la verdad. Quizás nunca se pueda saber que fue lo que pasó. Pero sí podemos averiguar quienes fueron los responsables de que la verdad no saliera a la luz. Gracias.


Nilda Garré - Diputada electa.

Ante todo quiero agradecer la posibilidad de participar en este encuentro semanal en esta plaza, que Memoria Activa ha convertido en un símbolo de lucha, en un espacio de militancia por la justicia, en un lugar de construcción de la memoria. Desde hace siete años, los sobrevivientes de aquella tragedia, todos los lunes junto con los padres, las esposas y los esposos, los hijos y los hernamos de los que murieron, cumplen con ese mandato ineludible de seguir impulsando la búsqueda de toda la verdad y la condena de todos los culpables y de todos los encubridores. También participamos, por supuesto, los otros y las otras, los que no tuvimos la dolorosa situación de perder algún ser querido en esa tragedia, pero que nos sentimos de alguna manera, la madre de Sebastián, o la esposa del arquitecto Malaumd, o el familiar cercano de todos los que ese día se quedaron ahí para siempre. Somos los seres humanos dolorosamente impactados por lo inexplicable, lo terrible, lo que inicialmente como decía recién la Dra. que habló en primer término, sentimos miedo, ese miedo que predispone incluso, al silencio. Pero también, somos los ciudadanos que queremos vivir en una sociedad con libertad, con justicia y con memoria, en una sociedad que merezca ser vivida. Hubo otra plaza, la plaza de la denuncia y de la lucha, donde un grupo muy reducido de Madres, primero, de las víctimas, todos los jueves, a la misma hora, hacían una marcha silenciosa alrededor de una pirámide, la Pirámide de Mayo, que además es el símbolo fundacional de nuestra vida independiente como Nación. Ese grupo inicial, pequeño y solitario, se le sumaron después, miles de esos otros y otras solidarios con esa lucha. Y esa imagen de esas Madres del pañuelo blanco recorrió el mundo y quedó como un símbolo de la resistencia de la Argentina contra las dictaturas homicidas. Quedó además, como un símbolo de la búsqueda de la justicia y del derecho a la verdad. Estas plazas tienen grandes semejanzas, pero hay una diferencia que me hace a mí sentir angustiada, impotente: aquella plaza, la de las Madres, era una forma de lucha, la única posible en los comienzos, en el marco de una dictadura sengrienta para la Argentina. Lo doloroso es que tenga que seguir siendo esta plaza, que ya ha perdido su nombre original, y es sólo la plaza de Memoria Activa; que frente a este palacio, que debería ser el símbolo de la justicia en la Argentina, en una democracia esta plaza tiene que seguir siendo un escenario y un espacio para luchar por la justicia. En una democracia que nos costó mucho conseguir y donde pensamos que no teníamos ya que padecer ese tipo de problemas. La causa de la Embajada y de la AMIA deben ser, y van a quedar seguramente así registrados en la historia Argentina, como los más graves ejemplos de un Estado democrático pero que no funciona adecuadamente, al menos en dos de sus poderes, los que están más vinculados a esto: el ejecutivo y el judicial. Hay todo tipo de fallas estructurales y funcionales del aparato estatal. Hay una falta de previsión, de reacción y de coordinación. No funcionaron ni migraciones, ni las policías, ni los mecanismos de control de seguimientos de explosivos. No funcionó nada, ni antes ni después. Y después, tampoco funcionó nada porque hay gravísimas inconductas, gravísimas impericias y negligencias, y además, montones de actitudes dolosas para encubrir -porque esa es la verdad- para encubrir un atentado. Además, la corrupción marcó todo este proceso e inflitró todas estas instituciones con sus consecuencias desintegradoras del orden social y además como factor generador de impunidad permanente. En conciencia de todo esto, y de que esta lucha, que es la lucha de todos, la lucha por la verdad, la lucha por la justicia, cuando asumí como Viceministra del Interior, sabía que tenía a cargo, también, la conducción de una Unidad especial que se había creado en el marco del poder ejecutivo para apoyar la investigación y el juicio oral cuya iniciación era inminente. El Decreto le daba a esa Unidad funciones que me parecieron que era un espacio que había que aprovechar para ayudar, para descorrer velos, para romper tabúes, para marcar cosas que no habían sido bien hechas incluso, aunque había una especie de temor reverencial a no criticar nada, todo el que quería señalar algo mal hecho parecía un verdadero saboteador, ustedes lo saben de sobra. No obstante, pensamos que investigar en el aparato del Poder Ejecutivo, saber porqué migraciones no sólo no tenía informatizados los pasos fronterizos, sobre todo después del primer atentado, donde ya la posibilidad del segundo no era un exceso de imaginación, sino que era una posibilidad concreta en Argentina, sabiendo, además, como sabíamos por los cables que se recibían de distintas Embajadas, que la Argentina era un objetivo posible para el terrorismo, para desarrollar acá, justamente por las condiciones de impunidad con que había podido desarrollar su primer atentado, era un lugar bastante adecuado para realizar con pocos riesgos un nuevo acto terrorista. No obstante, nada estaba preparado. Frente a los reiterados reclamos de que se hiciera a posteriori, con todo lo que esto significa para el éxito de una investigación, lo tardío, reiteradas respuestas del Director de esa institución, alegaban falta de fondos. En los años en que más manteca se tiró al techo inutilmente en la Argentina, en los años de enormes hechos de corrupción, donde los funcionarios muchas veces no disimulaban para nada y comían caviar delante de los que no tenían que comer, no había plata para informatizar migraciones. Pero aún no habiendo plata, se pueden hacer las cosas a veces. Las empezamos a hacer, tardíamente, mal, porque habían pasado siete años y el estado de conservación de esas más de 3 millones de cifras no era obviamente el mejor, pero hoy están ya -o por lo menos en el momento en que yo me fui- tres meses informatizados los 45 días anteriores y los posteriores. Esperemos que esté todo el material, porque tampoco se preservaron los planes de vuelo de las compañías aéreas, las listas de pasajeros de los barcos y los ingresos por las fronteras, ni siquiera los posteriores al hecho, que bueno ya nadie puede dudar que tenía que estar previsto un mecanismo para que eso se informatizara automáticamente. Y eso está siendo estudiado hoy por los servicios de la SIDE y la Policía Federal, y esperemos que de esos cruzamientos podamos rescatar algo todavía que sirva para la investigación. También por ejemplo, impulsamos la cantidad de exhortos que estaban demorados en la República del Brasil. Debo decir que hubo la mejor buena voluntad y predisposición del Estado brasileño en el área de su Ministerio de Justicia, que es el que básicamente nosotros pudimos ver, no sólo para contestar los demorados, algunos se contestaron, pero había algunos muy importantes y están todavía sin contestar. Pero la verdad es que nos requerían que también hubiera una presencia permanente de alguien del juzgado y del ministerio público y de ser posible también, del Poder Ejecutivo Nacional, para hacer la Procuración, el seguimiento permanente de esos trámites. Los fiscales incluso en alguno de los Estados brasileños nos recordaron que ellos tienen facultades de investigación y que pueden investigar, si se les pide, si se les reclama, si se les sugiere, simplemente, mediante los mecanismos establecidos en los tratados internacionales. Es decir, que podríamos contar con más información si hay una decisión firme en este sentido. También quisimos que se iniciaran los sumarios (estoy citando simplemente ejemplos de cosas que se podrían haber hecho y no se hicieron) para determinar las responsabilidades de los organismos del poder ejecutivo. Por supuesto, la SIDE, como ustedes saben, era lo más emblemático. Los sumarios se hicieron, se que se trabajó mucho. Hablé permanentemente con el abogado sumariante, y se que hay varios cuerpos donde se han interrogado a los distintos funcionarios y donde hay mucho escrito. Ahora resta otra batalla que tenemos que dar y es conocer esas conclusiones. La SIDE no puede ser un lugar del secreto permanente en la Argentina. En ningún país es así. Lo que es secreto, las leyes de secreto deben respetarse restrictivamente y de acuerdo a la finalidad para las que fueron hechas, es decir, información que pueda comprometer la seguridad nacional o la relación con otros países, con otros servicios de inteligencia. Pero si hay empleados de la SIDE que han cometido hechos ilícitos, que han obstaculizado una investigación, que han generado pistas falsas, o que han bombardeado o perdido pruebas, o no evaluado adecuadamente, no pueden tener un fuero especial. Tienen que ser investigados como cualquier ciudadano, y tienen que estar a disposición de la justicia en ese sentido. Por eso, espero que conozcamos los resultados. Si no conocemos los resultados, hay que dar una lucha en ese sentido, porque en todo caso, es muy poco lo que podrá ser argumentado como secreto de Estado por alguna relación especial con servicios de otros países que colaboraron con la investigación. Viendo el expediente, simplemente pidiendo algunas de las piezas que están, raspando interrogatorios, hemos visto algunos absolutamente formales, donde no se han hecho ningún tipo de contrapreguntas, no se hicieron siquiera repreguntas, no hubo careos, no se abundó ni se profundizó en las contradicciones en que incurrieron muchos de los testigos, por supuesto no hablo ya de los imputados. Es decir, pareciera que lo elemental, lo que está escrito en esa enorme cantidad de cuerpos, no se quizo realmente que fuera eficiente y que sirviera. En Diciembre del año 2000, entre las cosas que nos parecía que había que profundizar, estaba el testimonio famoso del Testigo C, que ha motivado tantos comentarios, tanto ruido, incluso denuncias del Ministerio Público, en esta causa en la que hubo, creo que ninguna denuncia del Ministerio Público. Pero esta se consideró un tema lo suficientemente importante, como para hacerlo objeto de una denuncia penal. En esas conversaciones iniciales, el Estado Alemán, a través de sus servicios de informaciones hacía conocer la predisposición del Testigo C de volver a prestar un nuevo testimonio en esta causa, y rogaba que se hiciera saber esto a la brevedad posible para preparar ese nuevo testimonio. Hablamos con los integrantes del Ministerio Público, hablamos con el juez, hablamos incluso con la Dra. Nercellas, abogada de una de las querellas, porque ella había estado presente en el segundo testimonio de ese testigo, para preguntarles si estimaban, como a mi juicio surguía del texto del testimonio, que era conveniente preservar un nuevo testimonio. Recibimos una respuesta absolutamente inequívoca en el sentido de que era conveniente tener un nuevo testimonio del Testigo C. Un testigo que hablaba desde como se infiltraban los grupos de estudiantes, hasta como se infiltraban las policías, hasta como se usaban empresas que eran simplemente empresas fachadas para realizar actividades también de protección a sus enviados, a sus células latentes en la Argentina. En su segundo testimonio, por supuesto, habla mucho más de lo que fue el encubrimiento desde los más altos niveles del Estado, de la investigación, en un sentido positivo el encubrimiento de las culpabilidades y responsabilidades. Pero incluso ya en el primer testimonio había mucho para repreguntar y mucho para profundizar hoy en este mundo en que comprendemos tan claramente lo que implica tener células latentes, células dormidas. Esas conversaciones dieron resultado positivo, pero el juez Galeano no ordenó ese testimonio. El 19 de marzo mandé una nota a la SIDE y a la DUIA pidiéndole que atento a lo que pedía la Cámara Federal, se profundizaran todas las pistas vinculadas a relaciones entre funcionarios argentinos e iraníes y también todo lo vinculado a la provisión de explosivos. Pocos días después, la SIDE me respondió que para poder profundizar sobre lo que ya había, era fundamental un nuevo testimonio del Testigo C, que quizás permitiría precisamente esa profundización. A fines de marzo, un nuevo ofrecimiento del Gobierno Alemán, diciendo que el Testigo C sigue estando a disposición, ese testigo que como ustedes saben, además en el año 2000 declaró a su pedido, nadie desde acá mandó un exhorto pidiendo un nuevo testimonio. El primero del año '98 lo ofreció el Estado Alemán, y una vez que se supo lo que dijo, parece que nadie tuvo interés en seguir profundizando ese testimonio. En junio, y atento que a pesar de las numerosas conversaciones no se avanzaba, me presenté en el expediente, pidiéndole si la única, ninguna de las querellas lo hizo -algunas no tenían ni conocimiento de lo que decía el testigo- el Ministerio Público tampoco lo había hecho, entonces me presenté en el expediente pidiéndole al juez Galeano un nuevo testimonio del Testigo C. Pocos días después, el juez se dirigió a la SIDE, diciéndole que quería saber si consideraba conveniente ese testimonio, atento el interés manifestado por la Dra. Garré, que quería saber si la SIDE quería o no tomar ese testimonio. A fines de junio volví a preguntar a la SIDE sobre las gestiones vinculadas al Testigo C, ya que siendo un testigo, no de identidad reservada como se sostiene, simplemente es un testigo protegido, un testigo que requiere protección porque puede ser objeto de una venganza atento a las declaraciones que comprometen a altísimos funcionarios del gobierno iraní y al propio gobierno en su conjunto. Pero en ningún caso de identidad reservada, el nombre del testigo figura en el acta, en el testimonio, sino que queda reservada en su sobre lacrado que se guarda en un lugar seguro y en el acta, justamente, se remite a la existencia de ese sobre. Así que no estamos ante un testigo de identidad reservada. Los iraníes saben muy bien quien es este testigo, era un tercero en los servicios de seguridad iraní y se han dado cuenta que se escapó, no es un hombre justamente que haya que ocultar su identidad. Además ya ha declarado en dos causas. Exitosamente, porque permitieron esclarecer hechos graves ocurridos en Europa. Cuando le pregunté a la SIDE por estas gestiones, el 20 de julio la SIDE me contestó que no había recibido instrucciones del juzgado para un nuevo testimonio. El juzgado es obviamente el que tiene que ordenar ese testimonio. Galeano dijo después, en un oficio referido a otro tema, que el Gobierno Alemán condicionó el uso del testigo sólo a la causa AMIA bajo el riesgo que cualquier otro uso, por ejemplo dice, debate de su contenido en público o en medios de prensa, pueda perjudicar el espíritu de colaboración de ese país. Es decir ya no estamos hablando de que se proteje la identidad del testigo, sino que lo que no se quiere es la difusión del contenido del testimonio. Digamos las cosas como son, digámolas claramente. Yo quiero saber si un Estado serio como el alemán en un momento tan grave para el mundo, por el augue de estas maniobras de terrorismo que nos han generado tanto miedo e inseguridad a todos y que en unos minutos apenas, en poco más de una hora mataron miles de muertos que logramos percibir dramáticamente por los medios de comunicación, si algún Estado va a retacear su apoyo para esclarecer un hecho de la gravedad del que vivió la Argentina. El 30 de agosto, entonces, solicité a la SIDE su evaluación sobre cuales eran los ejes para un interrogatorio, si tenía ya los álbumes de fotos para que pudiera reconocer el Testigo C, si se había hecho inteligencia sobre las descripciones que el Testigo C hace del supuesto emisario que hubo para las negociaciones vinculadas al encubrimiento en nuestro país. La SIDE me contestó el 28 de septiembre en nota que recibí en mi despacho el 4 de octubre, me pidieron la renuncia el 4 a la noche, que los ejes estaban, los álbumes de fotos estaban y todo estaba listo. En ningún momento me informó que había la menor notificación del Estado alemán en el sentido de que el Testigo C no pudiera dar su testimonio. Quizás no surja de él todo lo que esperamos, a lo mejor, incluso, puede ser que haya que desechar parte de lo que allí se dice, pero lo que no se puede es no intentar este testimonio, salvo que al hacerlo uno esté tratando de lograr otro objetivo, como sea, no aclarar algunas cosas o proteger a los encubridores. Esta es un poco la explicación de lo que a mí me parece que ocurrió, como molestaba mi insistencia en ese testigo. Cuando hablé con el Dr. Hercman, presidente de la DAIA, sorprendida por su pedido de renuncia público, él me dijo que el testigo se había perdido seguramente por las filtraciones en la prensa. La prensa, y yo quizás de alguna manera -sugería- podíamos haber tenido que ver con esas filtraciones y los alemanes ahora, en una especie de represalia diplomática, se negaban a facilitar ese testigo. Me extrañó la firmeza que mostraban sus dichos y le hice estas mismas preguntas, además la identidad del testigo estaba revelada desde el año anterior, desde el año 2000, junio de 2000 un artículo de Clarín, había sido reiterada nuevamente por otro artículo de Clarín de julio de 2001, porqué recién ahora los alemanes iban a enojarse, justo en el momento de mayor sensibilidad mundial, por este problema. No me supo contestar, pero incluso me afirmó que había un viaje a París del Dr. Galeano, inminente, que en ese viaje, iba a darse la posibilidad de este interrogatorio. El viaje que ustedes han leío en los diarios este día que está vinculado a otros testigos. Les vuelvo a reiterar, hasta el día 15 de octubre que yo estuvo en la Unidad, porque aceptaron mi renuncia el día 16, no había ningún exhorto del juez Galeano librado en la causa, pidiendo el testimonio del Testigo C. Y más aún, tanto este viaje a París como el viaje a Estados Unidos, se tramitaban con conocimiento de la unidad que actuaba como enlace para los trámites que había que hacer en Cancillería o en la SIDE, según los casos, de manera que si hubiera estado previsto en París un testimonio a alguien más de los testigos que prestaron ahora declaración, hubiera pasado por la Unidad. Yo espero que todavía, atento que el testigo sigue estando y que Alemania sigue teniendo el testigo a disposición, el Dr. Galeano entienda que este es un testimonio importante, y que se dicen cosas que la Argentina necesita saber, en todo caso descartar o confirmar, sin prejuzgar, pero por lo menos sí, tratar de investigar. También me dijo el Dr. Hercman que yo politizaba la participación en esta unidad. Parece que denunciar encubridores se entiende como politización. Y yo creo realmente en eso haber actuado con la mejor conciencia y con el máximo de ética en cuanto a no hacer ningún tipo de uso que hubiera sido inmoral e intolerable, en beneficio mío o de algún sector concreto. Solamente creí que colaboraba con la verdad, con la justicia. Y si tuve a veces alguna pelea, insistencias reiteradas ante algún organismo por cosas que no cumplían, fue porque creía que esa era mi misión. Yo no soy de las que cuando voy a un cargo hago la plancha en ese cargo. Me parece la negación de la responsabilidad de un funcionario. Hay mucho todavía por hacer. Este es un episodio. Yo quería venir acá un poco a rendir cuentas y decirles lo que a mi juicio pasó. Y agradecerles además el apoyo que he tenido de Memoria Activa al retirarme de la gestión. Pero seguimos todavía con algo pendiente para todos, y que es perseguir la justicia sin ningún tipo de claudicación, como una forma además de reemplazar lo que hace el mundo civilizado que es la justicia por mano propia. Queremos que ese símbolo que está atrás nuestro cumpla con su misión, y los funcionarios judiciales investiguen y lleguen a la verdad. Queremos hacerlo por supuesto con racionalidad, con equilibrio, pero no con tibieza, no con blandura ni tampoco con complacencias temerosas a denunciar lo que se hizo mal. Creemos que hay que señalar todo lo que se encubrió y a todos los que encubrieron. Tenemos que denunciar también a las sombras del poder, dentro del poder. Tenemos que denunciar y luchar contra los que no quieren pasar ciertos límites que se autofijan quien sabe en base a qué criterios. Tenemos también que dejar de lado a los que alientan con no criticar nada, porque mientras tanto, mientras estas actitudes perduren y si triunfan, los 85 muertos siguen muriéndose todos los días una vez más, y esta plaza, y este pueblo argentino que quiere justicia, sigue esperando. Me gustaría recordar esta frase, para terminar, de Milan Kundera, que dice: que la lucha del hombre contra el poder ilegítimanente ejercido, es también la lucha de la memoria contra el olvido, que es la que ustedes, de alguna manera están haciendo desde hace siete años. Muchas gracias.

 

 


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