Bernardo Gruman - Ciudadano de la plaza.
Buen día. Estimados amigos: Desde
hace mucho tiempo, tenía el deseo de expresar mi solidaridad con
Memoria Activa. Hoy lo hago de viva voz, en la seguridad y la
convicción de representar a muchos ciudadanos aquí presentes como
así también a las mujeres y hombres ausentes que comulgan con
nuestras ideas y luchan, algunos desde el anonimato, contra la
impunidad y corrupción. A 372 semanas de la masacre de la AMIA
y antes de la Embajada de Israel, todavía no se han encontrado
a los criminales y sus instigadores. Lo que se han desviado, con
mucha intención las pistas que eventualmente podrían haber llevado
a un posible esclarecimiento. Yo soy un inmigrante salvado de
la Shoa. Soy por tradición judío (no ortodoxo), soy por nacimiento
polaco (nací en Varsovia), soy por nostalgia francés (hice mis
estudios en París) y soy por adopción argentino. Llegué a este
entonces bendito país a los 12 años de edad. Ahora tengo 78 años
con hijos, nietas y un bisnieto argentinos. Al arribar yo no sabía
hablar castellano. Lo aprendí fácilmente y, cosa curiosa, saben
quién me ayudaba a hacer los deberes? Cáiganse de espaldas: el
vigilante de la esquina. Esto ocurrió en el barrio de Villa Crespo.
Menciono este detalle, comparándolo por ejemplo con la policía
bonaerense de ahora. Como ven es una diferencia del día a la noche.
Mi esposa es judía checa y también ella se salvó de la Shoa. Toda
mi familia o más bien gran parte de ella, abuelos, tíos, primos
y demás familiares murieron en las cámaras de gas. Todos eran
judíos polacos. En cambio, mis tíos y primos que vivían en Francia
se salvaron, dado que actuaban en la Resistencia francesa y desde
los bosques luchaban como partisanos contra la bestia nazi. Debido
al antisimitismo reinante en Polonia, mis padres escaparon a Francia,
el país de la gran Revolución de 1789, gran defensor de los derechos
humanos, cuyo escudo reza: Libertad, igualdad, Fraternidad!! También
ahí nos discriminaban. Cuando tenía seis años, mis compañeros
en el colegio del estado, me insultaban sin haber hecho yo provocación
alguna. "Judío sucio", me decían. Como ser en castellano "judío
de mierda". Ello afianzó más mi dignidad de hombre judío y me
dije entonces: Bérele o Bernardito, no te doblegues, ten siempre
la frente alta, porque judíos fueron tus antepasados que sufrieron
más que vos por los pogroms en la época de los zares en Rusia,
como asimismo en Polonia, antes por las Cruzadas, por la Inquisición
y otros hechos atroces, hasta llegar a la Shoa donde los nazis
masacraron a seis millones de judíos entre los cuales se encontraban
un millón quinientos mil niños. Debo agregar además, que durante
la dictadura militar, en el año 1976, fui amenazado por el solo
hecho de ser judío, avisándome en una carta que próximamente iba
a ser "boleta". Esa circunstancia, nos obligó a mi compañera y
a mí a expatriarnos. Por todo lo que acabo de mencionar y mucho
más, soy un miembro solidario de Memoria Activa. Todos los lunes,
llueva o truene, digo presente: desde el momento en que la AMIA
sufrió esa explosión con la tristemente famosa Trafic. Yo casualmente
me salvé, por cuanto hacía solamente 5 minutos antes había concurrido
a la AMIA para hacer un trámite. Agradezco profundamente a los
organizadores de los actos de Memoria Activa, por haberme permitido
expresar mis vivencias, sentimientos e inquietudes como un ciudadano
mas de la plaza y, reitero, esencialmente contra la impunidad.
Sólo espero que se haga justicia. Como corolario, les voy a leer
dos poemas míos. Uno que escribí hace 60 años aproximadamente
que se titula "Libertad", y el otro "Máximas para mis hijos",
escrito en el año 1969. ![]()
LIBERTAD: Todos los hombres deben siempre tener Presente lo que significa la dignidad y El honor de ser libres. La libertad es fruto de una lucha Continua desde la creación humana. La libertad solo se consigue con tesón Y perseverancia. Hay hombres que se creen superiores: Son los pedantes. Hay hombres que se creen inferiores: Son los temerosos. Vivir libre, es respirar a pleno pulmón. MAXIMAS PARA MIS HIJOS: Quisiera ser... ¡Despierta tus sentidos dormidos! Muéstrate a ti mismo tus capacidades. Ten fe y confianza. Descarta los pensamientos dubitativos. Eres joven aún. Tus posibilidades múltiples son. No debes desaprovecharlas. Decisión, voluntad, ahínco. No más pleitesías ni honores Para aquellos que creen ser Supremos por sus dineros!! Su padre, año 1969. Para mis hijas mellizas Elena y Diana y para mi hijo Héctor de 19 y 16 años respectivamente. Muchas gracias.
Oscar Raúl Cardoso - Periodista.
Es esta, creo, estoy en conflicto
con la memoria, la tercera o cuarta vez que Memoria Activa ha
tenido la gentileza de invitarme a prestar el testimonio. Y siendo
así, y teniendo en cuenta las más de 300 semanas que nos separan
del hecho que motiva esta presencia, les debo confesar que cuando
venía para acá, yo miraba, pensaba lo que les iba a decir, organizar
las ideas, sintiendo el vértigo de la originalidad. No para parecer
distinto, ni más ni menos inteligente que los otros oradores que
han estado en esta plaza, sino para decir algo que sirva. Que
en verdad esta presencia alguien viéndola con ironía o con cinismo,
puede considerarla tautológica. Una repetición innecesaria. Reflexionando
sobre esto, me hizo ver que lo importante no es lo nuevo que se
diga en estas circunstancias, sino acumular diciendo lo mismo.
Reclamando la justicia que, como conocemos del origen de los tiempos,
en la filosofía occidental, los filósofos decían (Platón, Aristóteles,
y aún antes que ellos), definían la buena vida. La vida que merece
ser vivida. No como una buena vida como acumulación de cosas materiales
o circunstancias de comodidad, sino aquella que justificaba. Que
hace que el hombre se pueda mirar -hoy en un espejo, antes en
aguas quietas- ver su rostro y decir: hay una razón para que yo
esté aquí. Sin justicia no hay ninguna razón para que ninguno
estemos aquí. La justicia, en el caso que nos ocupa en esta manifestación,
en estos lunes de Memoria Activa, es saber que hasta tanto no
tengamos la verdad, no la conozcamos, vamos a tener nuestra memoria,
pero más grave aún, nuestro futuro comprometido. Sin respuesta
a los interrogantes, sin justicia, sin (como dijeron los que me
precedieron) un juicio justo, no hay futuro de libertad para la
sociedad argentina. Digo bien, para toda la sociedad argentina,
no sólo para la comunidad judía, para toda la sociedad argentina,
ese futuro y también su memoria, su recuerdo, está comprometido
por la mentira. De modo tal, que aunque solo sea una redundancia,
lo único que puedo aportar como testimonio, es sumarme a ese reclamo
de justicia. Muchas gracias. ![]()
Álvaro Abós -
Escritor - Periodista.
Buenos días. A requerimiento de Memoria Activa, vengo a dar mi
testimonio a este lugar donde tantos me han precedido, para expresar
que como argentino y como escritor, me duele el crimen cometido
en la AMIA el 18 de julio de 1994, como si hubiera sucedido ayer.
Dentro de pocos días, comenzará en este lugar un proceso que seguramente
no nos contentará, porque la impunidad de los criminales persiste
y uno de los tantos desamparos a los que nos arrojó el crimen
continúa mortificándonos en la Argentina: me refiero a la sensación
de que quienes deberían cuidarnos, son nuestros enemigos. A este
mismo edificio vino el lunes 22 de julio de 1985 Jorge Luis Borges,
para escuchar una sesión del juicio a los militares genocidas.
Al salir, declarándose escéptico, dijo: "descreo de castigos y
premios, como descreo del infierno y del cielo". Pero agregó:
"sin embargo, no condenar el crimen sería fomentar la impunidad
y convertirse en su cómplice". Sabemos que la justicia no es de
este mundo, y que la justicia y el estado de este país están degradados,
pero también sabemos que debemos reclamarlas sin pausa, porque
cada esfuerzo que hagamos para restaurar la utopía de un orden
justo es una victoria contra la impotencia y el desánimo. Otro
escritor, Primo Levi, que sobrevivió a un campo de concentración,
decía que él no podía comprender el odio nazi -quizás en ese caso,
comprender era justificar- pero podía esforzarse en comprender
"de dónde nacía ese odio". Hay una cualidad preciosa en la vida
de los seres humanos, y de las sociedades que es la perseverancia,
la paciencia, la "ardiente paciencia", como la llamaba un poeta.
Por eso, cada vez que caen una mujer o un hombre inermes, como
sucedió en AMIA, caemos todos y la civilización retrocede; pero
cada vez que alguien vence el miedo y la inercia, cada vez que
se recuerda y se reclama justicia, aún con un gesto pequeño y
cotidiano, todos ganamos una gran batalla. Es por estas y otras
muchas razones que traigo en este lunes 10 de septiembre de 2001,
el testimonio de mi dolor y también el de mi homenaje, agradecimiento
y admiración a Memoria Activa, por esta "ardiente paciencia" para
librar cada día, un combate por la dignidad de todos nosotros.
Gracias. 10-09-01 Dr. Abel Fainstein - Psicoanalista. Años atrás,
en los pasillos de la institución que hoy presido, la APA, conocí
a "Chiesa y Galarraga", nuestros imprenteros. Yo era el Director
del Centro de extensión comunitaria y tuve la oportunidad de trabajar
con ellos en relación a nuestras impresiones institucionales.
Su trato me llevó a encargarles luego mi propia papelería. Me
parecieron buena gente. El 18 de julio de 1994 estando atendiendo
en mi consultorio, a pocas, pero no tan pocas cuadras de aquí,
escuché el estruendo de lo que luego supe fue el atentado a la
AMIA. Fue brutal. Era obvio que algo grave había pasado. El impacto
fue también brutal cuando me enteré de lo sucedido. Eran muchas
vidas perdidas, pero no solo eso. Junto al atentado a la Embajada
de Israel, lo ocurrido dinamitaba también, mi lugar en el mundo,
el país donde nací y al que tengo la sensación de haber nacido
queriendo: la Argentina. Provengo de gauchos judíos. Disfruté
de la Escuela Bialik de Villa Devoto cada tarde durante el jardín
de infantes y la escuela primaria judía. Pertenezco a una familia
tradicionalmente judía. Tengo a mi padre, abuelos y familiares
cercanos enterrados en cementerios judíos. La AMIA es parte de
nuestro patrimonio comunitario y cultural, y el edificio de Pasteur
era un referente obligado cuando decíamos AMIA. Algo de todo eso
cayó entre los escombros. Pese a que las personas muertas no eran
de mi conocimiento directo, teníamos mucho en común en esas circunstancias.
Aún los transeúntes ocasionales de la calle Pasteur o los obreros
que trabajaban en el edificio. Sin embargo cuando a las pocas
horas me enteré que Galarraga estaba entre los muertos, sentí
un nuevo impacto. El que se tratara de alguien con quien había
tenido trato directo me acercaba aún más a la tragedia y a los
familiares y amigos de las víctimas. Por este motivo agradecí
hace tiempo atrás el llamado de Humberto Chiesa para que hablara
en estas reuniones. Me permitiría decir algo de esto que hoy comparto
con ustedes. Sin embargo, el encuentro recién se concreta hoy
por invitación de un colega que acercó mi nombre, y debo entonces
a ustedes un nuevo agradecimiento por poder dar aquí mi testimonio.
Un testimonio que incluye al del grupo de colegas de la APA que
después del atentado y en conjunto con el Hospital de Clínicas
José de San Martín, atentimos a los damnificados y sus familias
trabajando para evitar su victimización, y que desde entonces
funciona en nuestra institución para estudiar los efectos de la
realidad social y en especial de la violencia social sobre el
psiquismo. Sabemos de las implicancias de dar testimonio en el
contexcto individual y social. Sobre todo cuando la inseguridad
jurídica favorece la sensación de desamparo. Dar testimonio ordena
el tiempo y el espacio, haciendo posible el proceso de elaboración.
Ayuda al ejercicio activo de la memoria, y por consiguiente, también
a la construcción del imaginario social. En lo personal es una
forma de elaboración, de implicarse en lo sucedido, que como escribió
Joe Goldman, es lo contrario a olvidar, esconderse o no comprometerse.
Es además el resultado de un proceso de elaboración y como tal,
requiere de un tiempo previo de trabajo psíquico. Quizá el tiempo
que medió entre el primer llamado de Humberto Chiesa y el día
de hoy, y que no fue poco. Dar testimonio permite reconocerse,
pasar a ser protagonista activo de la historia en vez de quedar
en el lugar fijo de damnificado, o pero aún, de víctima. Sabemos
que esto último además de compromete nuestro bienestar, favorece
el volvernos depositarios de aspectos renegados por el resto de
la sociedad, con el consiguiente perjuicio para el devenir del
conjunto de la misma. Como psicoanalistas, sabemos de la acción
de la realidad social sobre el psiquismo, ya sea estructurándolo
o desestructurándolo. También de los efectos nocivos de desmentir
sus efectos. De esto, y por esto, vengo a dar testimonio ante
ustedes. Jorge Semprun, víctima del holocausto y de diferentes
totalitarismos, nos ha enseñado estas cosas en "La escritura o
la vida". Fue el orador inaugural del reciente Congreso Psicoanalítico
Internacional, y habló allí parafraseando a Freud en "El porvenir
de una ilusión " de: "la ilusión de un porvenir". Apostamos a
ello cuando estamos aquí ofreciendo nuestros testimonios y reclamando
justicia. Muchas gracias. ![]()
Dr. Abel Fainstein - Psicoanalista.
Años atrás, en los pasillos de la
institución que hoy presido, la APA, conocí a "Chiesa y Galarraga",
nuestros imprenteros. Yo era el Director del Centro de extensión
comunitaria y tuve la oportunidad de trabajar con ellos en relación
a nuestras impresiones institucionales. Su trato me llevó a encargarles
luego mi propia papelería. Me parecieron buena gente. El 18 de
julio de 1994 estando atendiendo en mi consultorio, a pocas, pero
no tan pocas cuadras de aquí, escuché el estruendo de lo que luego
supe fue el atentado a la AMIA. Fue brutal. Era obvio que algo
grave había pasado. El impacto fue también brutal cuando me enteré
de lo sucedido. Eran muchas vidas perdidas, pero no solo eso.
Junto al atentado a la Embajada de Israel, lo ocurrido dinamitaba
también, mi lugar en el mundo, el país donde nací y al que tengo
la sensación de haber nacido queriendo: la Argentina. Provengo
de gauchos judíos. Disfruté de la Escuela Bialik de Villa Devoto
cada tarde durante el jardín de infantes y la escuela primaria
judía. Pertenezco a una familia tradicionalmente judía. Tengo
a mi padre, abuelos y familiares cercanos enterrados en cementerios
judíos. La AMIA es parte de nuestro patrimonio comunitario y cultural,
y el edificio de Pasteur era un referente obligado cuando decíamos
AMIA. Algo de todo eso cayó entre los escombros. Pese a que las
personas muertas no eran de mi conocimiento directo, teníamos
mucho en común en esas circunstancias. Aún los transeúntes ocasionales
de la calle Pasteur o los obreros que trabajaban en el edificio.
Sin embargo cuando a las pocas horas me enteré que Galarraga estaba
entre los muertos, sentí un nuevo impacto. El que se tratara de
alguien con quien había tenido trato directo me acercaba aún más
a la tragedia y a los familiares y amigos de las víctimas. Por
este motivo agradecí hace tiempo atrás el llamado de Humberto
Chiesa para que hablara en estas reuniones. Me permitiría decir
algo de esto que hoy comparto con ustedes. Sin embargo, el encuentro
recién se concreta hoy por invitación de un colega que acercó
mi nombre, y debo entonces a ustedes un nuevo agradecimiento por
poder dar aquí mi testimonio. Un testimonio que incluye al del
grupo de colegas de la APA que después del atentado y en conjunto
con el Hospital de Clínicas José de San Martín, atentimos a los
damnificados y sus familias trabajando para evitar su victimización,
y que desde entonces funciona en nuestra institución para estudiar
los efectos de la realidad social y en especial de la violencia
social sobre el psiquismo. Sabemos de las implicancias de dar
testimonio en el contexcto individual y social. Sobre todo cuando
la inseguridad jurídica favorece la sensación de desamparo. Dar
testimonio ordena el tiempo y el espacio, haciendo posible el
proceso de elaboración. Ayuda al ejercicio activo de la memoria,
y por consiguiente, también a la construcción del imaginario social.
En lo personal es una forma de elaboración, de implicarse en lo
sucedido, que como escribió Joe Goldman, es lo contrario a olvidar,
esconderse o no comprometerse. Es además el resultado de un proceso
de elaboración y como tal, requiere de un tiempo previo de trabajo
psíquico. Quizá el tiempo que medió entre el primer llamado de
Humberto Chiesa y el día de hoy, y que no fue poco. Dar testimonio
permite reconocerse, pasar a ser protagonista activo de la historia
en vez de quedar en el lugar fijo de damnificado, o pero aún,
de víctima. Sabemos que esto último además de compromete nuestro
bienestar, favorece el volvernos depositarios de aspectos renegados
por el resto de la sociedad, con el consiguiente perjuicio para
el devenir del conjunto de la misma. Como psicoanalistas, sabemos
de la acción de la realidad social sobre el psiquismo, ya sea
estructurándolo o desestructurándolo. También de los efectos nocivos
de desmentir sus efectos. De esto, y por esto, vengo a dar testimonio
ante ustedes. Jorge Semprun, víctima del holocausto y de diferentes
totalitarismos, nos ha enseñado estas cosas en "La escritura o
la vida". Fue el orador inaugural del reciente Congreso Psicoanalítico
Internacional, y habló allí parafraseando a Freud en "El porvenir
de una ilusión " de: "la ilusión de un porvenir". Apostamos a
ello cuando estamos aquí ofreciendo nuestros testimonios y reclamando
justicia. Muchas gracias. ![]()
Naomí Meyer - Fundadora de la Comunidad Bet-El.
Quería compartir con ustedes algunas
palabras que escribió Marshall hace varios años. Estamos reunidos
aquí porque tenemos memoria. ¿Y que es memoria? La memoria puede
ser una prisión que encierre la creatividad del alma humana. La
memoria puede estar en el dolor y la sangre que fluye de las heridas
abiertas por mil latigazos. La memoria puede producir una parálisis
que nos deje encadenados para siempre a antiguos tormentos o a
luminosos sueños de gloria, sin escapatoria posible. La memoria
es también la facultad del hombre de atesorar en recónditas zonas
de su mente, aquellas sonrisas, miradas, lágrimas, sufrimientos
y amor, que constituyen la celebración del pasado. La memoria
puede ser la fuerza que impulsa al ser humano a nuevas dimensiones
de vida y amor; hacia un nuevo futuro desconocido hasta ahora.
La memoria es también un puente vital en el cual se fusionan pasado
y presente, transformando el futuro, si uno puede encontrar la
fortaleza necesaria para combatir con los poderes que quieren
mantener el status-quo y esa insensibilidad que se disfraza de
madurez y profundidad. La falta de memoria, encadena al hombre
a la rueda sin fin del eterno retorno, donde "ein jadash tajat
hashemesh", nada es nuevo bajo el sol, y donde escena tras escena
de brutalidad, humanidad, sufrimiento, es repetida una y otra
vez. La falta de memoria lleva al alma humana a vivir prisionera
de un pasado condenado a la eterna repetición, en el cual sentimientos,
emociones, frustraciones, errores y dolor, están destinados a
ser repetidos, donde los árboles no tienen raíces, y donde la
identidad es artificialmente fabricada. Estamos reunidos aquí,
para recordar la falta de justicia. Es fácil olvidar... pero no
olvidaremos! Es fácil estar callado... pero no nos callaremos!
Es fácil ser insensible al dolor del hermano... pero no seremos
insensibles y abriremos nuestros corazones. Ejerzamos nuestra
memoria para que nunca más permitamos que persona o fuerza alguna
tomen la ley en sus propias manos. Aseguremos la voluntad de la
mayoría reafirmando los derechos de las minorías. Afrontemos con
honestidad y profundidad la extraordinaria complejidad de los
problemas que se nos presentan. Renunciemos a todo credo idólatra
que nos haga caer en la magia y la mitología. Que nuestra memoria
nos sirva de tal modo, que los sueños dorados del pasado, así
como sus tormentos y dolores, puedan fundirse juntos en una democracia
social flexible que sea capaz de responder a las exigencias del
futuro. Si así lo hacemos, habremos respondido al pasado; estaremos
respondiendo al momento; estaremos respondiendo al futuro. Está
escrito en el libro de Devarim (30:19): "Convoco al cielo y a
la tierra a testimoniar contra ti en este día. Ante ti he desplegado
la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Por lo tanto,
elige la Vida, que tú y tus hijos puedan vivir". "Ubajarta bajaim..."
Escogd, pues la vida. Muchas gracias.![]()
Quique Churba - Memoria Activa
El martes 11 de
septiembre, en horas de la mañana, volvimos a
vivir el horror. Distintos escenario, el mismo
horror. Otro vehículo suicida que impacta contra
un blanco civil. Y más tarde otro, y otro, y un
cuarto avión que parece no alcanzar el objetivo,
pero sí la masacre fue cumplida. Un sin número
de muertos. El mismo horror. Uno, cientos o miles
de seres humanos, producen el mismo dolor. Otra
vez la dantesca escena, los edificios que se desmoronan
sobre la gente. Un chofer suicida, un piloto suicida.
Los cuerpos mutilados, los desaparecidos, el olor
a muerte. Los gritos del espanto vuelven a invadir
el mundo. Nuestro mundo. Otro país, el mismo atentado.
Nosotros, desde Memoria Activa, rechazamos el
fanatismo terrorista, los fundamentalismos, y
reivindicamos la vida. No nos alineamos con la
venganza, sí con la búsqueda y el castigo a los
culpables. Nosotros nos solidarizamos con los
familiares de las víctimas de este inmensa tragedia.
Desde la creación del hombre, la vida en el mundo
es su condición más sagrada, y en este sentido,
creemos en el derecho de los seres humanos sin
distinción de raza, color, religión o condición
social, a vivir. Este fue otro ataque a la humanidad.
Una vez mas somos vulnerables. Lo repudiamos desde
lo más profundo del ser. Estamos expuestos y la
indiferencia con estas masacres es el caldo de
cultivo de la impunidad. El único alineamiento
que protege la vida es con la justicia y la verdad.
En las masacres de la Embajada de Israel y de
la AMIA, ambas investigaciones nos avergüenzan.
Llevaron la impunidad a sus últimas consecuencias.
Con una instrucción incompleta, no podemos esperar
un juicio justo. El fracaso de la investigación
después de 7 años, obliga a Memoria Activa a seguir
creando las condiciones para que la ética y la
justicia se pronuncien. Solo resta esperar que
ante el horror compartido llegue nuestro mensaje
como hace 374 lunes: "Justicia, justicia perseguirás,
para que vivas" ![]()
Marcelo Polakoff - Seminarista
"Tojelet memushaja
majalá lev", o sea "la esperanza que se demora
enferma al corazón". Así dice el Rey Salomón en
la Biblia, en el capítulo 13 del libro de los
Proverbios. Enorme sabiduría comprimida en tan
pocas palabras. Es que a condición de que no se
la prolongue demasiado, de que no se desmesure
su expectación, la esperanza es realmente buena.
De hecho, además, es un síntoma de cambio, una
sedienta pasión por un futuro más prometedor.
Porque el que no espera, y no por eso desespera,
es como si aceptara pasivamente la situación en
la que se halla, sin pretender modificación o
avance alguno. Sin embargo, la esperanza, como
la memoria, es por definición activa. Por eso
no existe esperanza desinteresada. Pero cuando,
como dice la Biblia, la esperanza se demora, enferma
el corazón. Y frente al octavo Rosh Hashaná desde
el atentado a la AMIA, quienes estamos aquí lunes
tras lunes, es evidente que tenemos el corazón
enfermo. Y con los atentados del martes en Estados
Unidos, más aún. Vivimos en un mundo que tiene
el Occidente con poco fundamente y el Oriente
con mucho fundamentalismo. Y estamos enfermos
de ser espectadores de frases hechas, enfermos
de tener que seguir repitiendo que la onda expansiva
de cualquier atentado tiene que vivirse como propia,
enfermos de seguir insistiendo en que la impunidad
es la mejor garantía para un próximo desastre,
y más aún, estamos enfermos de exigir lo que por
derecho nos pertenece. Pues bendita sea nuestra
enfermedad. Porque nos aleja de la indiferencia
y de la apatía. Porque nos hace doler cuando a
otros les duele, no importa cuán lejos se hallen.
Porque nos hace partícipes necesarios de la lucha
por un país mejor. Porque nos contagia pasión
por la justicia. Y porque nos incuba asco por
la impunidad. Rosh Hashaná, el año nuevo judío
que comienza en este atardecer es también llamado
Iom Hazikaron. Día del recuerdo. Y hoy volvemos
a recordar a nuestros familiares y amigos asesinados.
Rosh Hashaná también es llamado Iom Truá. Día
del toque de shofar. Y seguimos tocando aún sin
que aquí enfrente, en el palacio, se escuche.
Enfermo del corazón por la esperanza demorada,
como todos ustedes, como todos los lunes, cada
vez que me voy de esta plaza, me siento más sano.
Pero me voy a curar, nos vamos a curar todos,
cuando llegue algún Rosh Hashaná que pueda ser
con justicia, también llamado Iom Hadim, el Día
del Juicio. Shaná Tová.
Laura Ginsberg
Otra vez el horror.
Otra vez la masacre y la devastación. Otra vez
el dolor, la angustia, la desolación, la pérdida
definitiva y permanente a la vez. Otra vez el
derecho a la vida de miles y miles de personas
que caminaban, trabajaban o estudiaban herido
de muerte violenta. Otra vez la voladura de la
AMIA y la masacre de nuestros familiares en la
calle Pasteur ante nuestros ojos. Otra vez las
certezas oficiales que no se hicieron esperar.
Como siempre, el cerebro de la criminalidad está
afuera, lejos, inhallable, pero poderoso, como
siempre. Otra vez carece de importancia el hecho
que algunos de sus súbditos suicidas ya estaban
en la mira del FBI desde hacía mucho tiempo y
no se hizo nada al respecto. Otra vez carece de
importancia alguna que los terroristas hubieran
residido en territorio norteamericano, que se
hubieran entrenado en territorio norteamericano,
y que contaran con una consistente red de apoyo
local integrada por una cantidad indeterminada
de personas de filiación desconocida, también
habitantes del suelo norteamericano. Otra vez
la trampa perversa de ser parte de un conflicto
bélico, detrás del cual De la Rúa ya se encolumnó
cual obediente soldado en deuda, sin importarle
que las voladuras de la embajada de Israel y la
AMIA ocurrieron poco tiempo después de la intervención
activa de su predecesor Menem en la guerra del
Golfo. Hace meses atrás, el Secretario de Estado
norteamericano, Colin Powell, sabía de qué hablaba
ante la Comisión de Defensa del Senado, cuando
dijo: "El terrorismo forma parte del lado oscuro
de la globalización. Es triste, pero es una de
las consecuencias de hacer negocios en todo el
mundo, negocios que nosotros, como norteamericanos,
no dejaremos de hacer". Otra vez el derecho a
la vida es ultrajado y las víctimas son y seguirán
siendo la moneda de cambio de los intereses de
los Estados que se dicen democráticos. Mientras
los crímenes se siguen cometiendo, seguimos padeciendo
la injusticia y la mentira institucionalizadas
de industria nacional. Los De la Rúa y compañía
no perdieron la oportunidad de parlotear acerca
de su comprensión de la situación por la terrible
experiencia vivida hace 7 y casi 10 años. Un capítulo
aparte merece Galeano. Este juez experto se puso
a disposición de las autoridades estadounidenses
para colaborar con el esclarecimiento de los atentados.
En efecto, Galeano podría poner en práctica su
capacidad de negociación con los principales sospechosos,
tal como lo hizo con Telleldín. Podría dar cátedra
acerca de cómo se destruye y/o pierde evidencia
de manera deliberada, de cómo se apremian testigos
y de cómo se escribe un código de procedimientos
para cada ocasión. Galeano podría poner en práctica
su capacidad para lograr la sanción de leyes que
garanticen los fines más siniestros. También estaría
en condiciones de demostrar sus habilidades para
hacer lobby con el establishment judío norteamericano,
ya que algunas voces comentan que, en las oficinas
de Melvyn Weiss, los Picasso alternan con una
foto que el multimillonario comparte con el mismísimo
Galeano. Es más, este juez que se ha dedicado
más de 7 años de su vida profesional con exclusividad
a encontrar los responsables de la voladura de
la AMIA podría detallar los requisitos para montar
un juicio oral y así vender una parodia de justicia.
Pero no nos engañemos. Galeano no llegó hasta
acá en soledad. Galeano es el articulador de una
política de Estado imprescindible para que la
propia estructura del Estado Nacional no tenga
que sentarse en el banquillo de los acusados durante
el juicio que comenzará el próximo lunes. Este
juicio no es sinónimo de justicia. No será un
juicio justo y como resultado del mismo no vamos
a saber la verdad de lo que pasó. Los jueces del
Tribunal Oral Federal Nº 3 siguen los pasos de
Galeano. Ya resolvieron que la reconstrucción
no la van a hacer y que el juicio no se va a transmitir
por televisión para quitarle la trascendencia
nacional e internacional que tiene. Nos rechazaron
testigos que no son menores como Corach, Di Tella,
Hugo Franco, Itzhak Aviran y los empleados del
juzgado de Galeano por "super abundantes", como
si hubiera "muchos" ministros del Interior o de
Relaciones Exteriores, o "muchos" jefes de la
Dirección Nacional de Migraciones, o "muchos"
empleados del juzgado que conozcan el código propio
que se escribió Galeano para instruir esta causa.
Nuestra intervención en el juicio oral será determinante
para denunciar todas las irregularidades que se
cometan, a pesar de las advertencias de los abogados
de DAIA y AMIA en el sentido que no permitirán
"politizar" el juicio. Todos sabemos que este
juicio pretende cerrar el tema, porque ni el Estado
argentino, ni la dirigencia de la comunidad judía
ni el Estado de Israel están dispuestos a sostenerlo
abierto por más tiempo. Finalizado el juicio,
no se habla más de la masacre de la AMIA. En nuestro
país, los juicios, vienen a cerrar la impunidad
de los crímenes, mientras que los gobiernos -
Menem o De la Rúa- intentan venderle al resto
del mundo que en Argentina hay "justicia". Otra
vez volverán a fracasar.![]()
Tomás Abraham - Filósofo.
Por primera vez
en mi vida he decidido visitar mi país natal,
Rumania, y ver la ciudad en la que nací, Timisoara,
y en la que nació mi padre, Sighisoara. Mis padres
y yo dejamos Rumania en septiembre de 1948 y jamás
volvimos. Les propuse volver, 53 años después,
junto a mi mujer. Acabo de regresar. Nunca vi
Sinagogas encadenadas. Jamás sospeché la sensación
que se puede sentir ante candados que cuelgan
en las puertas de templos cerrados. Nunca supe
ni imaginé que es recorrer un cementerio abandonado
mientras se busca una tumba y se rasga el moho
de la lápida para descubrir el lugar final de
mi abuelo. Nunca estuve en un pueblo de 30.000
habitantes en el que vive un solo judío de 88
años quien sobrevivió tres años en Auschiwtz.
Jamás vi de este modo lo que significa la palabra
genocidio. No es matar a millones en un campo
de exterminio. No es liquidar cuerpos. Masacrar
poblaciones. Es más que eso, es borrar de la faz
de la tierra a un pueblo con su historia, sus
creencias, sus símbolos, sus fiestas, sus comidas,
sus lugares de encuentro. Eso es lo que vi en
mi pueblo y en el de mi padre, especialmente en
el de mi padre. No voy a olvidar lo que me sucedió
en el momento en que el señor Raducan -el de 88
años- levantó su brazo para alcanzar sobre un
ropero una gran llave de hierro con la que me
abrió una doble puerta que conectaba al vestíbulo
con la Sinagoga. Esa luz aún me hace llorar. Entré
en el templo de mis ancestros, hermoso, radiante,
de colores vivos, ventanales enormes, un templo
ortodoxo con su altar en el medio, sin órgano,
y un semicírculo de bancos sobre peldaños de colores
claros, pasteles, del crema al celeste. Nunca
vi una Sinagoga así, alegre, con dos palmeras
dibujadas sobre una pared que simbolizan a la
ciudad de Jerusalem. Un templo maravilloso, pequeño,
para una comunidad de 180 familias de la que no
quedó nadie, salvo el señor Raducan. Por eso lloré,
y por eso lloro, porque todo estaba preparado
para iniciar un servicio religioso en ese mismo
momento, porque se sentía que en aquel lugar la
gente acababa de irse a sus casas para almorzar
el sábado después de la ceremonia, pero por supuesto
que esto no era así: el templo estaba vivo y su
gente muerta. Pero esta muerte es doble. Porque
nadie está para evocarla, no hay descendientes,
es tierra arrasada. Mi presencia junto a los de
los míos, estableció un contacto que seguramente
hace mucho nadie había hecho. Vi el nombre de
mi abuelo, vi su tumba también. Entré a la casa
de mi padre, lo hice junto a él, la misma que
dejó cuando tenía nuevo años, hace 71. No había
cambiado, por suerte, recorrimos el jardín de
su abuela, mi bisabuela, huerto que mi padre recordaba
mucho más grande, quizás tanto como lo marca la
diferencia entre su cuerpo actual y el de su infancia.
Quería evocar esto que me acaba de suceder junto
a ustedes, porque ustedes sí están evocando, si
están haciendo testimonio en este día de Rosh
Hashaná. Gracias. 17-09-01 Marcelo Polakoff -
Seminarista "Tojelet memushaja majalá lev", o
sea "la esperanza que se demora enferma al corazón".
Así dice el Rey Salomón en la Biblia, en el capítulo
13 del libro de los Proverbios. Enorme sabiduría
comprimida en tan pocas palabras. Es que a condición
de que no se la prolongue demasiado, de que no
se desmesure su expectación, la esperanza es realmente
buena. De hecho, además, es un síntoma de cambio,
una sedienta pasión por un futuro más prometedor.
Porque el que no espera, y no por eso desespera,
es como si aceptara pasivamente la situación en
la que se halla, sin pretender modificación o
avance alguno. Sin embargo, la esperanza, como
la memoria, es por definición activa. Por eso
no existe esperanza desinteresada. Pero cuando,
como dice la Biblia, la esperanza se demora, enferma
el corazón. Y frente al octavo Rosh Hashaná desde
el atentado a la AMIA, quienes estamos aquí lunes
tras lunes, es evidente que tenemos el corazón
enfermo. Y con los atentados del martes en Estados
Unidos, más aún. Vivimos en un mundo que tiene
el Occidente con poco fundamente y el Oriente
con mucho fundamentalismo. Y estamos enfermos
de ser espectadores de frases hechas, enfermos
de tener que seguir repitiendo que la onda expansiva
de cualquier atentado tiene que vivirse como propia,
enfermos de seguir insistiendo en que la impunidad
es la mejor garantía para un próximo desastre,
y más aún, estamos enfermos de exigir lo que por
derecho nos pertenece. Pues bendita sea nuestra
enfermedad. Porque nos aleja de la indiferencia
y de la apatía. Porque nos hace doler cuando a
otros les duele, no importa cuán lejos se hallen.
Porque nos hace partícipes necesarios de la lucha
por un país mejor. Porque nos contagia pasión
por la justicia. Y porque nos incuba asco por
la impunidad. Rosh Hashaná, el año nuevo judío
que comienza en este atardecer es también llamado
Iom Hazikaron. Día del recuerdo. Y hoy volvemos
a recordar a nuestros familiares y amigos asesinados.
Rosh Hashaná también es llamado Iom Truá. Día
del toque de shofar. Y seguimos tocando aún sin
que aquí enfrente, en el palacio, se escuche.
Enfermo del corazón por la esperanza demorada,
como todos ustedes, como todos los lunes, cada
vez que me voy de esta plaza, me siento más sano.
Pero me voy a curar, nos vamos a curar todos,
cuando llegue algún Rosh Hashaná que pueda ser
con justicia, también llamado Iom Hadim, el Día
del Juicio. Shaná Tová.
Carlos Susevich - Padre de víctima de la masacre de la Embajada de Israel.
Buenos días. Por
razones que son obvias, al iniciar este acto,
no podemos dejar de referirnos a la tremenda barbarie
desatada por el odio de grupos terroristas el
pasado martes 11 de septiembre, en la ciudad de
New York, y al horror que hemos percibido al observar
las imágenes transmitidas, de lo que significa
la demencia irracional del terrorismo mundial.
Es muy lamentable que tenga que haber ocurrido
esta tremenda y horrible masacre, en la que perdieron
la vida miles de inocentes, a cuyos familiares
hacemos llegar nuestro más sentido recuerdo de
pésame y solidaridad, para que buena parte del
mundo tome conciencia de lo que significa una
sociedad que vive jaqueada desde su nacimiento
por constantes y brutales atentados terroristas
-me refiero concretamente a Israel- y que aquí,
en nuestro país, la ciudadanía y especialmente
nuestra comunidad, perciba que nadie está a salvo,
sino toma conciencia que debemos todos involucrarnos
y luchar para desterrar para siempre la existencia
del terrorismo, venga del sector que sea. Hoy,
17 de septiembre de 2001, recordamos que se cumplen
9 años y medio del brutal atentado cometido contra
la Embajada de Israel con el resultado de 29 muertos
-entre los que está una hija mía- y más de 200
heridos, primer ataque masivo antisemita en Argentina,
la destrucción total de una representación diplomática,
primer e inédito hecho en los anales de la historia
de la humanidad, sin ningún sospechoso individualizado
ni detenido, pero también mañana, 18 de septiembre
de 2001, se cumplirán 7 años y dos meses del subsiguiente
trágico atentado de la AMIA, que dejó también
85 víctimas fatales y más de 300 heridos. Estos
dos atentados, sin duda planeados en el exterior,
fueron posibles debido a la sospechosa complicidad
en su autoría material, de sectores denominados
genéricamente como conexión local, que tenían
la obligación irrenunciable de proteger a los
que en esos dos lugares desarrollaban pacíficamente
sus lícitas tareas, y me refiero concreta y estrictamente,
a las fuerzas de seguridad argentinas, que albergan
en algún sector, bolsones de profundos sentimientos
racistas, desprovistos del honor del que deben
hacer gala los afectados a tareas de vigilancia
y protección de la vida y seguridad de todos los
que habitamos este suelo. Estos dos bárbaros magnicidios
tuvieron lugar durante un pasado gobierno, seriamente
sospechado de graves conexiones con sectores políticos
de países que protegen, entrenan y encubren asesinos
terroristas, y casi con absoluta certeza, como
venganza por el incumplimiento de falsas promesas
y mentirosos proyectos fantasiosos de quien detentaba
la primera magistratura del gobierno que estaba
en el poder. En cuanto a la investigación del
atentado a la Embajada de Israel, a cargo de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación, que solo
tiene de suprema su inoperancia total y absoluta,
con la única y honorable salvedad de la actividad
desarrollada por el Secretario Penal de la misma,
el Dr. Canevari, que trabaja exhaustivamente en
este tema, seguiremos denunciando un evidente
desinterés y posible encubrimiento por parte de
los nueve integrantes de la Corte, que solo se
limitan a un diluido e inconsistente comunicado
de prensa, cada vez que se acerca un nuevo aniversario
de este brutal crimen, y corrobora esta aseveración,
el informe elaborado y hecho público por la Comisión
Bicameral de Seguimiento de los atentados, el
pasado mes de febrero de 1998 que decía textualmente:
"que es palmariamente visible, que la Corte Suprema
no ha actuado con la debida diligencia y eficiencia
que la investigación requería, y que la instrucción
de la causa llevada a cabo por un órgano colegiado
como es la Suprema Corte de Justicia de la Nación,
llevó al fracaso de la investigación. Lapidario,
no?. En cuanto a la investigación del segundo
atentado, el de la AMIA, esta investigación está
plagada de desaciertos, falsas pistas, pruebas
perdidas, aparición de testigos ahora por la profusión
de avisos de la recompensa de $ 3.000.000 que
distorsionan sus declaraciones, y luego se desdicen,
el rechazo por el juzgado del requerimiento de
distintas medidas procesales, pedidas por los
letrados de los familiares, el desdoblamiento
de la causa en innumerables cuerpos, que aunque
forman parte del mismo juicio, no se conocen,
el no haber accedido a la reconstrucción del hecho,
y el no haberse citado a innumerables testigos,
que podrían haber aportado datos importantes,
todo esto configura un panorama bastante difícil
de poder llevar adelante con resultados óptimos,
la substanciación del juicio que se iniciará el
próximo 24 de septiembre, y como corolario, la
declaración, varios años después, de quien fuera
secretario del juzgado que actúa en esta investigación,
quien denunció, ahora, gravísimas faltas de acción
del juez actuante, el mismo q ue se ofreció para
colaborar con la investigación de los atentados
en Estados Unidos. Esta situación da pié a un
doble análisis objetivo, observamos en referencia
al grave atentado en los EE.UU., como en pocos
días u horas, una decisión política fuerte, equivocada
o no, permite acentuar una investigación profunda,
y comenzar a producir resultados, sean estos ciertos
o equivocados, se verán a posteriori. Pero en
cambio aquí, en nuestro país, no hubo ni hay decisión
política para investigar responsablemente los
dos atentados, a pesar de la promesa de los actuales
integrantes del gobierno, que nunca cumplieron,
y recién ahora se toma en cuenta, hechos conocidos
hace años, que en las tres fronteras y en la Ciudad
del Este, tienen asiento sectores de fundamentalismo
terrorista. Lástima que ya hubo dos atentados
con las víctimas conocidas. Pero si hay algo que
agrede a los sentimientos de los familiares de
las víctimas de ambos atentados, es el total desinterés
de todos los integrantes de los partidos políticos,
cuyos representantes están en sus bancas, tanto
Senadores como Diputados, solo preocupados organizando
trenzas políticas, en un intenso enfrentamiento
por sectores de poder y exclusivamente dedicados
a conseguir ventajas personales. Ni que hablar
de integrantes del gobierno, todos ellos luchan
para perpetuarse en sus puestos, cuidando no ser
desplazados, y tienen conciencia que la ciudadanía
no les cree en absoluto ni a ellos ni a los políticos,
ya que todos percibimos que tienen un doble discurso,
mientras los familiares de las víctimas y todo
el pueblo, sufre las consecuencias de su deplorable
actitud. Por eso, en estos días, en que se inicia
el nuevo año judío y en el que los familiares
tendremos algún lugar vacío; yo en mi mesa el
de mi hija; a los familiares nos ha causado sorpresa
y desconcierto, observar la intensa movilización
político-gubernamental, a la que se han sumado
nuestras autoridades desde el trágico atentado
acaecido el martes pasado en EE.UU., actitudes
que nunca vimos en años anteriores. O será que
ciertos factores de intereses y dependencia tienen
más fuerza que el recuerdo de más de 110 ciudadanos
argentinos masacrados todavía sin investigación
ni justicia? Nunca olvidaremos actitudes, nombres
y comportamientos de los factores de poder de
este, nuestro país. Nunca declinaremos nuestra
lucha, ni tampoco jamás claudicaremos. Muchas
gracias. ![]()
DISCURSOS DEL 24 DE SEPTIEMBRE DE 2001
Diana Malamud - Memoria Activa
El
inicio del juicio oral
abre una puerta a otra
parte del camino. Entramos
en la cuenta recesiva,
hoy, lunes 24 de septiembre
de 2001, es el comienzo
del final de esto que
llamamos causa AMIA. El
mundo los estará mirando,
no podrán ante los ojos
del mundo seguir sosteniendo
tanta impunidad, y ésta
es hoy nuestra principal
esperanza. Esta es la
razón por la cual estamos
adentro de este juicio,
porque tenemos expectativas
en esta nueva etapa. Expectativas
de que salgan de las tinieblas
de la impunidad todos
los que trabajaron para
ocultar, para encubrir,
para destruir la posibilidad
de llegar algun día a
obtener la verdad. Sabemos
que lo que se perdió es
irrecuperable y sabemos
también que hay responsables
de ello. Expectativas
de que el mundo constate
las irregularidades que
venimos denunciando lunes
a lunes en esta plaza
desde hace más de 7 años
y ante la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos de
la OEA. Los ojos del mundo
los estarán observando.
· La Comisión Interamericana
de Derechos Humanos envió
a su presidente, Dr. Claudio
Grossman, como veedor
para toda la causa AMIA.
Será la única persona
ajena al proceso que tendrá
un lugar en la sala de
audiencias. Escribió el
diario Clarín: "De todas
las presencias, la que
más agitó los ánimos en
el Gobierno y en el ambiente
judicial es la del jurista
chileno Grossman. No sólo
por el peso de la figura
-además de presidente
de la CIDH es el decano
de la American University-
sino por su misión: al
final del juicio redactará
un informe sobre la calidad
jurídica de la investigación.
Si bien el Gobierno pidió
que el informe se limitara
al juicio oral, terminará
por abarcar toda la causa
AMIA". Su presencia es
producto de nuestra demanda
contra el Estado argentino
ante la Comisión. Allí
denunciamos que el Estado
"omitió su deber de prevenir,
investigar y sancionar
el atentado" y violó "el
derecho de las víctimas
y sus familiares a obtener
justicia". Ahora muchos
se están subiendo a nuestro
tren, pareciera que muchos
dejaron de considerarnos
locos, pareciera que cada
vez se dificulta más sostener
lo insostenible. El Juez
Galeano jamás ha hecho
la plancha, siempre nadó
con su mejor estilo para
ir hundiendo una a una
todas las fojas de la
causa AMIA, y con ellas
nuestra posibilidad de
encontrar la verdad. Sin
embargo servirá si el
Tribunal Oral Federal
Nº 3 hace como debe y
como esperamos su trabajo.
Servirá, nos servirá a
los familiares, nos servirá
a los argentinos, si a
raíz de este juicio hay
castigo para todos los
que hicieron posible que
esta investigación sea
un modelo mundial de lo
que no se debe hacer.
Valdrá la pena si no se
intenta, una vez más,
ocultar el encubrimiento,
el mal desempeño, la complicidad,
y los grandes negociados
que han venido sucediendo
en esta causa ya desde
antes de aquel espantoso
18 de julio de 1994. Ya
nadie podrá sostener que
la instrucción del Juez
Galeano ha sido impecable,
cuando él mismo acaba
de reconocer que filmaba
a imputados y testigos
a escondidas y que luego
destruyó los videos. ¿Quién
podrá asegurarnos que
no destruyó otras pruebas?,
¿quién podrá convencernos
de que siguió los procedimientos
que impone la ley?. Por
esto, esta mañana, presentamos
ante el Tribunal Oral
Federal, un pedido de
citación a Galeano para
saber que otras pruebas
destruyó, y ante la Cámara,
solicitamos se lo aparte
de la causa AMIA mal llamada
residual. Este juicio
servirá para demostrarle
al mundo el minucioso
trabajo realizado por
las fuerzas de seguridad
para que nunca se pueda
encontrar a los asesinos
de la AMIA. Hoy pesa más
que nunca sobre la cabeza
del Juez Galeano y de
los Fiscales Mullen, Barbaccia
y Nisman que se llegue
a un juicio con tan poco,
pesa sobre ellos haber
perdido miserablemente
el tiempo. Pesará sobre
ellos, y sobre todos los
de más arriba que ellos.
Pesará sobre ellos y sobre
los de más abajo que ellos
que jugaron a la obediencia
debida. Pesará sobre ellos
y sobre los de los costados,
que debían ser dedos acusadores
y sin embargo sostuvieron
e impulsaron esta farsa,
disfrazándose de víctimas.
Pesará sobre todos ellos
que jamás sepamos a ciencia
cierta quién mató a los
muertos de la AMIA. Pesará
sobre los que ejercieron
el poder entonces y ahora,
que nuestros familiares
permanezcan por siempre
sepultados bajo los escombros.
Y lo que es peor, pesará
sobre todos ellos los
posibles y futuros atentados,
porque todos ellos consintieron
la impunidad. Este Tribunal
Oral tiene hoy una dura
y dificil prueba, nos
deberá demostrar que existe
una ley y que es cumplida.
Nos deberán demostrar
que existe castigo para
los partícipes, para los
complices y para los encubridores.
Este Tribunal Oral tiene
la posibilidad de abrir
el camino para que los
culpables y todos los
que contribuyeron a que
jamás podamos saber toda
la verdad, sean castigados.
Los ojos del mundo estarán
puestos en ellos, nuestros
ojos estarán puestos en
ellos, los ojos de los
padres de los muertos
estarán puestos en ellos,
los ojos de los hijos
de los muertos estarán
puestos en ellos, los
ojos de los esposos de
los muertos estarán puestos
en ellos, los ojos de
los hermanos y amigos
de los muertos estarán
puestos en ellos. Y lo
que es peor, 85 muertos
pesarán sobre sus espaldas
cada día que pase y no
se haga justicia.
Mauricio Tenembaum - Convergencia
Desde
la iniciación de la lucha
de los familiares por
un auténtico conocimiento
de cual fue la tragedia
y cuales fueron los responsables,
porqué se eligió nuestro
país y porqué se eligió
la AMIA, DAIA, IWO, y
porqué se eligió la comunidad
judía para el segundo
atentando que se realizó
en nuestro país; es que
un grupo de dirigentes
de nuestra comunidad no
conformes con la tradicional
lentitud, concupiscencia
y por último complicidad
de los dirigentes y las
instituciones madres de
la comunidad tuvieron
siempre, entendíamos que
era imprescindible que
los familiares se organizaran,
y así desde el comienzo
de Memoria Activa, un
grupo de instituciones,
el ICUF, Convergencia,
el Bund, el Grupo Encuentro,
decidió jugarse al lado
de ellos. Entendíamos
que el poder político
tenía una larga tradición
en el mundo, de tener
la complicidad, el silencio
de dirigentes de las comunidades.
Desde que el antisemitismo
moderno existe, el proceso
Dreyfuss fue el punto
de partida de una experiencia
de ese tipo. Hubo ministros
judíos en el gobierno
francés. Hubo financistas
judíos amigos y socios
de los militares franceses.
Miraron para un costado,
y así se pudo realizar
el proceso que condenó
a Dreyfuss. Otra experiencia
terrible fue la de la
planificación de la solución
final del problema judío
en Van Si. Se conocían
los detalles. El gobierno
norteamericano conocía
cual era el programa,
porque así se lo había
hecho llegar el Congreso
Judío Mundial y algunos
combatientes antifascistas
que tenían información
de lo que se preparaba.
Sin embargo, judíos miembros
de la Suprema Corte, judíos
miembros del gobierno
de Roosevelt, decían no
lo podemos creer, esto
está fraguado. De la mismo
manera, hubo una experiencia
terrible durante la existencia
de la unión Soviética.
Los mejores hijos de la
intelectualidad judía,
que militaban en el Comité
antifascista, que habían
manifestado su fe y su
confianza y su amor por
su país, fueron asesinados
y fusilados con la complicidad
y el silencio de los dirigentes
de la Comunidad judía
Soviética y con la complicidad
de jueces también judíos.
Y por último, llegamos
a esta experiencia. Dudábamos
de que podía ser posible
que realmente se tuviera
una actitud combativa,
sin embargo el pueblo
judío exigía una combatividad
que se manifestó en la
Plaza de los Congresos
con la tarde de los paraguas.
Cientos de miles de personas
dijeron: queremos que
se haga una investigación,
que se averigüe que es
lo que ocurrió, porqué
no se hizo nada con el
atentado a la Embajada
y sabiendo que detrás
de esto corríamos el riesgo
de que se repitiera el
tercer atentado. El tercer
atentado afortunadamente
no se dio, pero el plan
criminal de los terroristas
se sigue llevando a la
práctica. El atentado
contra las torres gemelas
es un acto que merece
la condena unánime, sin
ningún tipo de atenuante,
que condujo a la muerte
a miles de norteamericanos,
hijos del pueblo, miembros
de 50 países que trabajaban
a la primera hora. Eran
los pobres de Nueva York,
esos fueron asesinados,
y cuando decimos sin atenuantes,
es porque entendemos que
a veces hay gente que
tiene confusiones y no
entiende que todos los
actos de terrorismo son
todos reaccionarios, porque
son actos que se hacen
a espaldas del trabajoso
hecho político que conduce
a consolidar la democracia,
conduce a mejorar las
condiciones de vida de
los pueblos. Son actos
cometidos por perversos
fanáticos, que de ninguna
manera merecen el mejor
y el menor de los respetos.
Es así que en esta tribuna
que levanto en nombre
de los compañeros de las
cuatro instituciones que
teníamos que decir algo
de que no todos los dirigentes
estuvieron distantes de
Memoria Activa ni de los
familiares, que no todos
los dirigentes estuvieron
distantes de la exigencia
del esclarecimiento, que
no todos los dirigentes
fueron cómplices del apoyo
en calidad de buena persona
o en calidad de hombre
honesto del Dr. Galeano.
De que había un sector
minoritario, pero que
de cualquier modo salimos
al encuentro de prejuicios
que instalaban que la
combatividad de los miembros
de Memoria Activa tenía
que ver porque sufrían
en carne propia el dolor
pero no sabían como había
que actuar en materia
política. Después descalificaban
la combatividad de Memoria
Activa, después descalificaron
el abucheo del acto en
la calle Pasteur, y por
último, terminaron descalificando
el pedido de Memoria Activa
para que la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos tomara
actuación. Hoy entonces,
quienes hemos acompañado
y lo seguiremos haciendo
a Memoria Activa, exigimos
justicia, pero decimos
que cada uno de los hechos
que yo he narrado, el
proceso Dreyfuss, la solución
final del problema judío,
los casos de la persecución
antisemita en la Unión
Soviética, como muchos
otros, que se sepa que
todo se conoció, que muchos
fueron condenados, que
muchos sufrieron en carne
propia, no solamente la
condena de la justicia
como ocurrió en Nuremberg,
sino que tuvieron el oprobio
de los pueblos y están
incorporados a la lista
de los indeseables dentro
del pueblo judío. Por
lo tanto soy optimista
y acompaño a Memoria Activa
en no bajar los brazos,
en entender que si esas
cosas pudieron esclarecerse,
si Dreyfuss pudo estar
en libertad, si los asesinos
nazis fueron condenados
en Nuremberg y en muchos
otros lugares, si lo mismo
se hizo en la Unión Soviética
desde el punto de vista
político-ideológico, lo
mismo va a ocurrir acá,
se va a saber quienes
fueron los criminales,
tarde o temprano se los
va a condenar porque ya
están condenados por la
opinión pública, están
condenados por todos los
bien pensantes, fundamentalmente
porque tienen a Memoria
Activa y crecientes números
de luchadores de derechos
humanos que nos acompañan
en esta acción. Shalom.
![]()
Osvaldo Baratucci - Sec. Gral. de ARGRA
Comienza el juicio por
el atentado perpetrado
contra la sede de la AMIA.
Un acto terrorista llevado
a cabo no solo contra
la comunidad judía, sino
contra toda la sociedad.
Contra todos aquellos
que pretendemos vivir
en un mundo mejor, menos
injusto, más solidario,
basado en la comprensión
y no en el odio, en la
integración y no en la
segregación. Comienza
el juicio sobre la base
de una investigación deficiente,
llena de puntos oscuros.
No sabemos donde se armó
la Trafic con los explosivos
que detonaron ese día,
quién manejó esa camioneta
hasta la sede de la AMIA.
No sabemos nada de los
terrositas, cómo entraron
al país, por donde entraron,
donde se alojaron. No
sabemos que organización
hay atrás del atentado
y muchos otros datos que
no han sido investigados
con la profundidad, el
profesionalismo y la seriedad
que semejante hecho merece.
De esto, los argentinos
sabemos bastante. Porque
la gran mayoría de juicios
que se han llevado adelante
en los últimos años para
juzgar hechos violentos
-recordemos María Soledad,
el soldado Carrazco, Bordón,
y tantos otros que no
han tomado estado público-
sufrieron y sufren las
mismas deficiencias, líneas
de investigaciones falsas,
destrucción de pruebas,
testigos falsos, presiones
políticas. Y llegamos
a la instancia judicial
sin tener a la totalidad
de los responsables en
el banquillo de los acusados.
Los reporteros gráficos
hemos sufrido esto en
la investigación y el
juicio que se llevó adelante
por esclarecer el crimen
de nuestro compañero José
Luis Cabezas. No esclarecer
totalmente estos terribles
hechos, es dejar una puerta
abierta para que el terrorismo
internacional lo vuelva
a repetir. El 11 de septiembre,
en los Estados Unidos
de América, hemos tenido
otra prueba contundente
de esto. Pero a pesar
de todo, los argentinos
nunca clamamos por venganza.
Si reclamamos justicia.
Nuestras Madres y Abuelas
de Plaza de Mayo, nuestros
HIJOS de desaparecidos
que sufrieron en carne
propia los horrores del
terrorismo de estado,
que es también terrorismo,
nunca clamaron por venganza,
si reclaman justicia.
Los familiares de los
muertos en la Embajada
de Israel y en la AMIA,
no claman por venganza,
si por justicia. Es hora
que el altivo y soberbio
norte mire hacia abajo
y vea al sur, donde sabemos
de sufrimientos, de persecuciones,
de injusticias, de miedo,
de hambre, de terrorismo
y de terrorismo de estado,
de torturas y desapariciones,
de niños desnutridos y
enfermos. Por todo esto,
y en honor a la memoria
de los muertos de las
torres gemelas y a la
de todos los muertos inocentes
del terrorismo, unánomos
en un solo grito: no a
la venganza, si a la justicia.
No queremos más guerras,
no queremos más muertos.
7 años han pasado desde
el atentado de la AMIA.
7 años, dos gobiernos
con sus diferentes Ministros,
Diputados, Senadores,
Jueces, Cortes Supremas,
jefes de la SIDE, de la
Policía, de las Fuerzas
Armadas. 7 años han pasado,
y no sabemos nada. Por
eso estamos hoy aquí junto
a Memoria Activa. Porque
queremos saber, queremos
entender, queremos renovar
el compromiso de seguir
exigiendo justicia para
nuestros muertos, para
nosotros, para nuestros
hijos. No es una guerra
del bien contra el mal.
Es una lucha de los que
amamos la vida, la paz,
la solidaridad entre los
pueblos, contra los amantes
de la muerte, de la opresión
y la violencia. Quiero
terminar, citando una
frase que leí ayer y me
impactó muchísimo. La
escribió Eduardo Galeano,
y decía: "En la lucha
del bien contra el mal,
siempre es el pueblo quien
pone los muertos". Gracias.
David Baigún - Penalista - Prof. de la UBA.
Ayer,
fue el atentado de la
Embajada, y todos nos
quedamos perplejos, azorados,
en el asombro. Después,
el atentado de la AMIA,
y nuevamente el asombro.
Esa perplejidad que es
totalmente irracional,
que proviene de nuestras
emociones. Hace pocos
días, el terror en Nueva
York, en Washington, los
miles de desaparecidos,
y vuelve la perplejidad,
volvemos al asombro. Tal
vez mañana, nuevamente
el asombro ante el arraso
de pueblos, y porqué no
mañana otro nuevo atentado
con granadas o elementos
sofisticados, o guerras
bacteriológicas. Siempre,
siempre, en el asombro.
Y yo me pregunto, es que
este mundo nos quiere
acostumbrar al asombro
como si fuera un hecho
de la naturaleza? Es que
se nos quiere mostrar
la historia como si el
terror formara parte de
la civilización? Es que
somos impotentes para
cambiar este rumbo? Yo
creo que el primer paso,
es recuperar la memoria.
Volver al modelo de justicia
que el ideario del iluminismo
pregonó hace ya más de
dos siglos. Una justicia
real, que surja de un
Estado democrático, de
la igualdad social, de
jueces comprometidos con
la verdad, y no genuflexos
ante el poder. De jueces
que en ningún momento
dejen de indignarse ante
las atrocidades y de pensar
en las víctimas. Acostumbrarnos
al asombro, es sinónimo
de pasividad y de quietismo.
Nuestra actitud debe ser
la contrapartida. Luchar
por una justicia de hombres
probos, que condene a
los responsables de las
atrocidades, que no se
embarque como aquí se
dijo en el camino de la
venganza. Por eso, como
decía muy bien recién
Tenembaum, somos optimistas.
Somos optimistas no porque
la justicia actual de
nuestro país se acerque
a este modelo de justicia,
no por eso, lejos están
de este modelo. Somos
optimistas porque existen
hombres solidarios dispuestos
a combatir hasta última
instancia. Y esta justicia
que nosotros tenemos,
deberá tener en cuenta,
y sentirá seguramente
la presión de todos aquellos
ciudadanos que siempre
amamos la libertad, que
luchamos por ella y que
hemos sido siempre contrarios
a la venganza. ![]()
Víctor Abramovich - Director del CELS
La lucha histórica de los organismos de derechos humanos contra la impunidad, es básicamente, la lucha por el respeto del estado de derecho y por el fortalecimiento de las instituciones democráticas. La impunidad es, en esencia, la falta de respuesta de las instituciones democráticas a las demandas sociales de justicia. La impunidad es, básicamente, el producto de la deficiencia de las instituciones democráticas. De la justicia, de la policía, de los organismos de inteligencia, de la administración del Estado.