LUNES 1 DE JULIO DE 2002

MARCELO POLAKOFF- Rabino "Se enseñó que por ocho cosas el mundo se destruye: por los malos juicios, por la idolatría, por la perversión, por el asesinato, por la desecración del nombre de Dios, por los agravios, por la soberbia y por la calumnia" Taná deBei Eliahu Rabá, cap. 15 Se ha destruído nuestro mundo infinitas veces. Y esta vez, ocho veces. Ocho años. 8. por los malos juicios El número ocho es también un número especial en la tradición judía. De acuerdo a la Torá (el Pentateuco), era el día de la consagración de los sacerdotes, después de siete días previos de una intensa preparación. El octavo día entonces era el día en que se hacían cargo de sus tareas quienes iban a liderar al pueblo, los que se ocuparían del servicio divino. Aquí, mientras tanto, en Buenos Aires, capital de la impunidad, después de siete años de injusticia, llegó el octavo y seguimos igual, sencillamente porque quienes debían consagrarse a su tarea, como líderes del pueblo, nunca se hicieron cargo. Malos juicios y más que un servicio, un "ser-vicio". 8. por la idolatría El ocho es también el símbolo del pacto entre Dios y el hombre, realizado a través del ritual de la circuncisión justamente en el octavo día desde el nacimiento. Un pacto que es antecedido en el texto bíblico por una consigna divina: "Anda delante de Mi y sé íntegro". Pero la integridad se volvió idolatría cuando somos testigos de que los únicos pactos que sí se sostienen son los pactos de silencio entre los principales sospechosos acusados en el juicio de colaborar en la preparación de la masacre de 85 personas. 8. por la perversión El octavo mandamiento. No robar. La imagen más clara (o más turbia) de lo que significa perversión y robo está todavía a metros de Ciudad Universitaria, donde aún siguen ubicados sin cuidado alguno los escombros y los restos de la AMIA. Como una muestra gratis de la responsabilidad de la justicia argentina. Muy eficaz en fallar a favor de los intereses de turno, y completamente inoperante para lo demás, donde generalmente falla. Todavía recuerdo a aquel pobre infeliz que puso en venta un pedazo de mármol del edificio, hurtado de entre los escombros. La perversión se ha robado a la justicia. 8. por el asesinato De todo el Pentateuco son casualmente y solamente ocho los versículos sobre los que se debate en el Talmud acerca de su autoría. Tradicionalmente se sostiene que el texto de la Torá le fue dictado íntegramente por Dios a Moisés en el Monte Sinaí, pero ¿qué sucede con esos ocho versículos finales donde se nos relata acerca de la muerte y del entierro del mismo Moisés? ¿Quién los escribió? ¿Cómo? Moisés murió sin poder entrar a la Tierra Prometida. En nuestro país yacen 85 asesinados en AMIA que no pudieron tener la vida prometida. Y a ocho años vista, todavía sigue en debate quien escribirá la verdad sobre sus muertes. 8. por la desecración del nombre de Dios De acuerdo a Maimónides la "tzedaká", que se podría traducir en un sentido amplio como "justicia social", tiene ocho grados diferentes en función de cómo se vinculan aquellos que la necesitan con aquellos que la pueden brindar. En el escalón más alto de su lista se ubica aquel que se convierte en socio del necesitado, o el que le da un préstamo importante a fin de que aquel salga de esa situación y ya no dependa más de la voluntad ajena. Y en el peldaño más bajo se encuentra aquel que ayuda a desgano. Y este último, a pesar de su desgano, también cumple con su prójimo (y por ende con Dios). Pues entonces el nombre divino (y el de cada uno de nosotros) se desecra cuando seguimos necesitados de justicia, y la justicia no llega. De buena gana la recibiríamos aún si nos la brindan con desgano. Pero lamentablemente ni siquiera tenemos escalera, y por ahora seguimos a los tumbos en el subsuelo. 8. por los agravios Sheminí Atzeret es una fiesta judía muy poco conocida. Su nombre significa "La Asamblea del Octavo" porque que sucede al octavo día de la celebración de Sucot (la festividad de las cabañas). Dentro de las pocas costumbres que conservó este día se encuentra el recitado de la oración "Izkor", la plegaria por medio de la cual recordamos comunitariamente a nuestros muertos, y es a partir de este día en que dentro de la oración central del servicio religioso se comienza a hacer un pedido especial por las lluvias. Con Memoria Activa hemos atravesado la asamblea del octavo año en la reunión semanal de cada lunes, después de más de 400 semanas, recitando a nuestro modo el Izkor, recordando a nuestros muertos en cada voz, en cada silencio, en cada sonido del shofar y en cada reclamo de justicia. Y aunque sigan lloviendo los agravios, igual que Sheminí Atzeret, cada lunes sigue siendo "mikrá kodesh", una asamblea sagrada. 8. por la soberbia Ocho son también los días de la festividad de Janucá, la celebración de las luminarias que recuerda el milagro de una pequeña vasija de aceite consagrado que brilló encendido en el Templo de Jerusalem una vez que los macabeos lo reinauguraran después de haber sido vilipendiado por manos griegas hace más de 2000 años. Una discusión talmúdica entre las escuelas de Hilel y Shamai da cuenta de cómo encender el candelabro de ocho velas para celebrar la fiesta. Los seguidores de Hilel dicen que hay que encender el primer día una vela, el segundo dos y así sucesivamente hasta llegar al octavo día con el candelabro completo. La escuela de Shamai opina lo contrario, vale decir que el primer día se encienden ocho velas y se va reduciendo la cantidad hasta llegar a una sola vela en el octavo día. La ley recogió la postura de Hilel, bajo el sabio principio de que en cuestiones de santidad siempre es mejor ascender que descender. Y a ocho años de la AMIA, nos encontramos ante la soberbia de quienes nos quieren hacer ver que vamos avanzando, cuando a medida que pasan los días vamos presenciando un desfile de irregularidades, complicidades, mantos de silencio, corrupción y desvíos que hacen que la causa casi no tenga consecuencias. Y que siga descendiendo. 8. por la calumnia El octavo es en realidad el número que representa el comienzo de la historia. Es que si prestamos atención al Génesis, una vez que se sucedieron los seis días de la Creación, llegó el séptimo día, el Shabat, en el que Dios descansó de su obra. Y el día en que el ser humano empezó a construir su destino fue el número ocho. Ocho años pasaron, y todavía se nos calumnia al no permitirnos empezar a construir la historia de quienes perdimos. Y se nos calumnia cuando lo que en el fondo se pretende es justamente terminar con la historia del atentado a la AMIA. Pero insistimos siete años, y también ocho, y vamos a insistir los que hagan falta. Porque si el mundo se destruye por estas ocho cosas, el mismo texto del Taná deBei Eliahu Rabá unos renglones más adelante afirma que el mundo se salva de esa destrucción por cuatro cosas: por la tzedaká, por la justicia, por la verdad y por la paz. Y hoy, a ocho años, a pesar de esas ocho, volvemos a renovar nuestro compromiso con estas cuatro. Amén.


MARÍA INÉS BOGOMOLNY- Pedagoga. Estoy acá para aportar al reclamo colectivo de justicia, para hacer crecer la memoria entre todos en medio de la intemperie que nos cobija, porque hoy empieza julio y en todas las plazas del país hay reclamos contra la impunidad, por derechos incumplidos, por las pérdidas de certezas y vidas, y porque ganamos en preguntas pero nos sigue acorralando la violencia. Estoy acá porque cada vez somos más los que seguimos empecinados en construir a pesar de la destrucción sistemática a la que estamos sometidos desde hace tanto tiempo. Hoy quiero compartir con Ustedes mi emocionado recuerdo de Norma Lew, mi compañera de banco en la escuela secundaria, en ese entonces Norma Heller. Fuimos al Normal 7, allá lejos y hace tiempo en la última época de la década del cincuenta. Les puedo hablar del patio con glisinas, del portero que se llamaba Agustín, de nuestra alegría, preocupaciones y despreocupaciones adolescentes. Nos divertimos mucho en esos tiempos en que las carcajadas brotaban casi sin motivo. Y los lunes, como hoy, llegábamos media hora antes de que tocara el timbre de entrada para compartir los descubrimientos del amor en ese fin de semana de las que ya tenían novio o comentar Hiroshima Monamur absoluta vanguardia del cine en ese momento y símbolo vigente. La división era numerosa y por eso nos sentábamos de a tres en dos bancos, Dorita, Norma y yo. Recuerdo como si fuera hoy, el calor de nuestros cuerpos amuchados, grabando corazones mientras los profesores hablaban en el frente y las sopladas durante las pruebas como primeras prácticas y ejercicio de solidaridad cercana. En 1960 egresamos como maestras y nos internamos, cada una, en el propio camino de vida. Curiosamente fue de crecimiento y servicio a los demás. Supe que Dorita siguió abogacía, Norma fue una extraordinaria trabajadora social muy innovadora y yo me dediqué a la educación y a la escritura para chicos. Fue precisamente la escritura lo que nos volvió a reunir con Norma, hace 8 años, las pruebas y los dolores personales del país se fueron presentando ya no estábamos juntas para poder soplarnos. En el verano de 1994 me llamaron del departamento de educación creativa de O.R.T Argentina, para proponerme hacer 2 revistas para la red de escuelas judías, como parte de los festejos por los cien años de AMIA. El material a crear estaba dirigido a los chicos para contarles la historia de la AMIA durante ese siglo transcurrido. Me entusiasmó mucho la idea, porque me permitió resumir mi historia familiar y conectarme profundamente con mis raíces. Convoqué a Gusti Roldán para ilustrar desde el humor, me puse a investigar exhaustivamente, fui a los archivos de la biblioteca, leí libros y publicaciones de todas las décadas del este siglo y realicé entrevistas, entre ellas la que le hice a Norma, el viernes 15 de julio. El reencuentro nos dio una gran alegría a las dos y pasamos toda la mañana en su oficina de la calle pasteur, entre la entrevista que fui a hacerle, los innumerables cafecitos que sirvió y los relatos de nuestras vidas al estilo que desarrollamos las mujeres por necesidad ocupándonos muy bien de varias cosas a la vez. Todo esto sumado a las consultas permanentes de empleados por distintos motivos de trabajo y un llamado de Jorge, su marido. Ella atendía todo con una dedicación y responsabilidad que me impresionó, me volvía la admiración por ella de los tiempos de escuela. Yo temía entorpecer su trabajo, pero ella me pedía que no me fuera para seguir charlando como en los viejos tiempos. Hacíamos memoria y se nos alegraba el corazón. El lunes siguiente, 18 de julio, yo tenía que volver a ir a AMIA entre las 9Hs y las 10Hs, en eso había quedado. Pero a las 12 de la noche anterior, como un aviso interior inconsciente pienso ahora, cambié de planes para el martes y no fui. A esa hora, la brutal explosión la escuche desde un colectivo, el mundo que habíamos compartido la mañana del viernes se había venido abajo. La vida me había puesto en la necesidad, la obligación y el compromiso de contarle a los chicos un hecho para el que no teníamos palabras. El proyecto originario quedó trunco, hubo que modificarlo. La publicación, una sola finalmente, salió en octubre de ese año, su título "Un siglo, una sigla", la tapa es una larga cadena humana formada por seres diferentes tomados de la mano, que se despliega en forma de espiral. Y la contratapa, tiene la imagen de la plaza del congreso, en esa primera tarde lluviosa y helada, después del atentado, donde fuimos tantos para pedir por la solidaridad, por la tolerancia, por el respeto, por la convivencia. No al olvido, sí a la memoria, exigimos justicia. A pesar de las muertes, nos seguimos ocupando de la vida, la memoria y la solidaridad, cada uno desde el lugar que fue construyendo en su vida, desde el lugar que puede. Y acá estamos.


LUNES 8 DE JULIO DE 2002

FABIO "MOSQUITO" SANCINETTO- Actor, director y docente de teatro. Hola muy buenos días, para mí es una gran responsabilidad estar aquí esta mañana junto a ustedes, observándolos. No preparé un discurso, solamente vengo a hablar con el corazón, con mis sentimientos y voy a expresar lo que yo siento. Decía que es una gran responsabilidad, estoy un poco nervioso, porque tengo que asumir hoy ante todos ustedes un acto de responsabilidad y de compromiso con la justicia y la verdad. Desde que tengo uso de razón, he sido educado en una familia que me ha brindado todo, y la realidad me ha brindado más que muerte, angustia y depresión. Una muerte que nos iguala, actos de una irresponsabilidad de quienes nos gobiernan, actos con alto contenido de destrucción. Quiero seguir evitando eso, quiero negarme a eso, no quiero esa realidad para mi país, para mi sociedad. Quiero la verdad, quiero la justicia y quiero ante ustedes hacerme responsable del futuro de todos. Señoras y señores, que más se puede agregar ante lo que estamos viviendo día a día, el hambre, la miseria, tan desproporcionada, gente que sufre, que cada día empobrece un poco más, espíritus que no encuentran valores y somos testigos de las luchas poderosas de los mafiosos. Hoy nos gobiernan mafias, nos gobiernan jueces corruptos, nos gobiernan políticos hipócritas y mentirosos, hay algunas excepciones muy pocas, que esas mismas mafias quieren destruir esas excepciones. Nos quieren destruir a nosotros pidiendo la verdad. Yo soy artista, y a veces cuando subo a un escenario pienso en la gente que nos viene a ver a cada función, pienso en qué nos une en ese momento, que soy artista y hablo con el corazón. Señoras y señores estoy con ustedes, estaré en cada lucha porque no quiero más muerte ni miseria en mi país. Agradezco a la señora Ana que me ha convocado aquí, ojalá que descubramos muy pronto la verdad y ojalá que todos los responsables de tanta masacre estén de una vez por todas presos, porque merecen estar en una cárcel junto a tantos genocidas de nuestra sociedad. Muchas gracias, hasta siempre y mi corazón está con ustedes.


JUAN GUREVICH- Memoria Activa. El juez Galeano dictó el 7 de noviembre de 2001 la falta de mérito de Nasip Hadat, Javier Pablo Hadat, Pablo Daniel Hadat y Guillermo Hadat. Al no realizar el juez Galeano nuevas medidas instructorias para modificar la falta de mérito, impide de hecho que estas personas sean citadas por el Tribunal Oral Federal N°3, donde se ha pedido la presentación de los mencionados. Esta inacción del juez Galeano es aún más grave por cuanto el mismo tampoco resuelve desde hace más de 7 años, la situación procesal de los nombrados, como tampoco dicta resolución sobre Alberto Jacinto Canore Edul, Gabriel Meli, Víctor Alejandro Antonio José Quiroga, Roberto Rosauro Valdés, Eduardo Telleldín y Claudio Cotora. El Tribunal Oral Federal N°3 el día 17 de agosto de 2001, le hace saber al juez Galeano sobre la necesidad de resolver todas esas situaciones de indefinición, que de persistir frustrarían el conocimiento de los hechos. El juez Galeano informó al Tribunal que aún no había resuelto la situación de los nombrados, por lo tanto la exhortación del Tribunal superior no ha tenido efecto a pesar de los años transcurridos, que la actitud de dictar la falta de mérito sobre esas personas y no resolver sobre su situación procesal hace virtualmente imposible la investigación respecto de las personas mencionadas en el marco del juicio oral. Por ello Memoria Activa, por intermedio de sus letrados, Dres. Zuppi y Jacoby, ha requerido al juez Galeano que defina esta situación, de lo contrario se agravia al debido proceso y la falta de resolución consagra la impunidad.


LUNES 15 DE JULIO DE 2002

Dr. DAVID BAIGUN- Penalista, Profesor U.B.A. Buenos días queridos amigos, agradezco la invitación porque para todos nosotros, sobretodo para los que pretendemos defender el derecho, la colaboración con los organizadores de este acto es un deber casi religioso. La pancarta que ustedes leen, juicio al juicio, inicia una nueva etapa en el proceso crítico a la investigación, a la pesquisa que comenzara o mal comenzara, ya hace años. Como todos ustedes saben hubo extraordinarias deficiencias en el proceso de investigación, pruebas no realizadas, omisiones de tipo imperdonables en la pesquisa, testimonios no tomados. Lo que es más grave desvíos de los objetivos del proceso, enderezando hacia un lugar cuando en realidad la verdad estaba requiriendo que se dirigiera en otro sentido. Y podríamos enumerar, y ya lo han dicho los abogados de Memoria Activa, una cantidad de deficiencias que, por supuesto, necesitan mucho más tiempo del que disponemos. Pero hay un elemento al cual yo me quiero referir y que me parece importante, y es la duración del proceso que es una garantía que tienen todos los habitantes, pero no es una garantía para el procesado como todos creen, es una garantía también para la querella y también es una garantía que tienen las víctimas. Esta es una verdad que para muchos no es conocida, cuando se hable de los procesos penales, de las garantías en los procesos penales, se cree que esa garantía va dirigida exclusivamente a aquellos que son acusados y procesados, es cierto el procesado forma parte de ese escenario pero no se debe olvidar la presencia del querellante, ni tampoco se debe olvidar a las víctimas, a sus familias y a la comunidad que ha sido lesionada por un acto atroz del que ya los amigos nos han hablado y que recordamos permanentemente. Aquí hay varios alumnos de las escuelas, que estudian historia, esa garantía de la duración del proceso no es una novedad en la sociedad moderna, ya existía en la época de la carta magna, ustedes estudiarán la carta magna de 1215, existía ya en las partidas de Alfonso el sabio y se hablaba de una duración máxima de 2 años. Ya saben ustedes, no es necesario decirlo, como la realidad aquí está excediendo los plazos que fueron previstos ya hace 700 u 800 años. Y en la actualidad casi todas las constituciones modernas, Canadá, Portugal, España, todas prevén una duración razonable del plazo, no es posible que los procesos se prolonguen indefinidamente, porque esa prolongación afecta a los derechos vitales del ciudadano. En este proceso es cierto, hay una complejidad específica pocas veces vista por la misma naturaleza del atentado, eso es cierto y algunos pueden arduir que frente a una investigación de esta naturaleza, se hace realmente difícil acortar los términos. Admitamos que eso es exacto, que este proceso es complejo pero dentro de ese contexto la instrucción en sí de jueces instructores, no han tomado las medidas necesarias que el comienzo de esta investigación requería. Han dejado escapar algunas medidas fundamentales, que debían haberse tomado en ese momento. Y yo creo, sinceramente, que esta garantía de la duración del proceso, es importantísimo no sólo para el procesado sino también para toda la comunidad, para las víctimas, para la querella. No pueden pasar sin pena ni gloria estas deficiencias del proceso al archivo histórico, no podemos admitir que estas deficiencias se han enterrado o puesto bajo un epitafio. Estas deficiencias tienen responsables y esos responsables son los jueces y los jueces tienen una responsabilidad no sólo institucional sino también una responsabilidad pública, y es el contralor popular en definitiva, el que nos va a decir si la justicia, que es la opinión pública y de la justicia, ha procedido correctamente o no. Yo personalmente creo, y esto me parece que debemos internalizarlo en nuestras memorias, los pueblos no pueden quedar indiferentes, no deben quedar indiferentes cuando se violan garantías de este tipo. Creo que no obstante, todos los conflictos, los problemas que tiene la sociedad argentina, hay reacciones que ya son definitivas, que ya son una conquista para nuestra sociedad, y una de esas reacciones es la de no permitir que estas violaciones que se han producido al proceso, y en definitiva al estado de derecho, queden sin ninguna compensación. El pueblo en definitiva, de esto estoy convencido, mediante ese contralor popular va, en definitiva, a juzgar también a estos jueces que no han cumplido con su deber. Muchas gracias.


RAUL KOLLMANN- Periodista. Hace 8 años que venimos diciendo que el atentado contra la AMIA no se investiga porque no se quieren investigar las mafias argentinas. Esto es lo que está detrás de por qué no hay resultados en la investigación. No hubo desde el principio un gobierno que quisiera saber qué es lo hubo detrás de este ataque. ¿Por qué?. Porque tal vez estaba detrás del ataque el dinero de las campañas electorales, los negocios de la policía, los increíbles negocios de los servicios de inteligencia. Nunca quisieron investigar porque como después se demostró, por ejemplo estaba detrás el negocio de los robos de autos de la Policía Bonaerense, el negocio de los robos de autos de la Policía Federal. Hace unos días un titular de la S.I.D.E. me dijo: se gastaron 8 millones de dólares en la investigación del caso AMIA. Se robaron 8 millones de dólares, por eso nadie quiere investigar, porque esto es lo que hay detrás de la investigación, esto es lo que hay detrás del atentado, dinero sucio, negocios sucios, esto es lo que está pasando, ningún gobierno quiso meterse con eso y por eso no hay una verdadera investigación de lo que pasa. Y en algún momento dijeron, "bueno es exagerado el dolor produce estos desequilibrios es un poco exagerado lo que ustedes dicen", y también estaban los que decían "es un problema de los judíos, este atentado ellos están muy dolidos por esto y están con este argumento de las mafias y de todo lo que pasa porque es un dolor muy grande". Esta semana se bajaron como candidatos electorales a presidente 2 candidatos y que argumento dieron, nadie lo sabe bien, todos dicen "y no nos iban a dejar gobernar". ¿Qué significa eso? Carlos Reuteman después volvió a Santa Fé y dijo: "ahora vienen las represalias, nos van a tirar con misiles", están hablando de ajustes de cuentas, de venganzas, es el idioma de la mafia. Acá, y todos lo suponen, hay amenazas, hay extorsiones, intimidaciones, nadie explica qué es lo que está pasando, por qué de golpe se bajan 2 candidatos presidenciales. Nadie quiere investigar por qué ocurrieron los saqueos, quién los incentivó, por qué no los investigan. ¿No será que también hay mafia detrás de eso, hay mafia detrás de que se bajaron los candidatos presidenciales, no hay mafia detrás de la profanaciones de tumbas que hemos visto en el cementerio islámico?. Porque profanar un cementerio, como ha ocurrido también con los cementerios de la comunidad judía, no es un negocio, no es un robo que alguien se queda con un dinero. Ahí hay un gesto, hay un mensaje, es yo te hago esto porque se me da la gana, y le pagan a gente para que vayan con martillos a destruir tumbas, es un mensaje mafioso, no se metan con nosotros, no se metan con la policía, no designen un garantista, no se metan con la mafia. Esas mafias que nosotros denunciábamos desde hace 8 años siguen actuando y por eso no avanzamos ni un milímetro en la investigación del caso AMIA. ¿Cuál es el único camino para avanzar, para enfrentar a estas mafias que nos están asediando, que no permitieron la investigación y que hoy producen todos los días nuevos resultados, amenazas, que bajen los candidatos, saqueos, profanaciones? El único camino es este, es el de Memoria Activa semana tras semana con un esfuerzo increíble, sin dinero, sin apoyos, sin el recurso de nadie, acá peleándola para que no haya olvido. Es el esfuerzo de todos los demás familiares que la han peleado semana tras semana también. No hay otro camino, el camino no es el silencio, no es el silencio de los candidatos que se bajaron sin decir quién es que los amenaza y si está la mafia de Menem o la de Duhalde, cuales son las mafias, no es el silencio el camino. El camino es este, el de Memoria Activa y el de los demás familiares. El conjunto de la población Argentina tiene que saber que el esclarecimiento del caso AMIA no es un problema de los judíos, es un problema de todos nosotros porque no es a los judíos a los que afecta el caso AMI, las mafias detrás de la AMIA son las mafias que nos tienen amenazados a todos. Gracias.


MATILDE MELLIBOVSKY- Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, C.E.L.S. Me he querido hacer cargo de este papel, que lo considero muy importante, muy justo y en el mundo del revés…GALEANO ADALID DE LA JUSTICIA La palabra adalid según el diccionario de la Real Academia Española, quiere decir guía y cabeza. También distingue a un muy señalado individuo de algún partido, corporación o escuela. Es bueno aclarar también que la palabra adalid, a veces, muchas veces, demasiadas veces, tiene bastante que ver con achacar, que no es una palabra cualquiera. Es un verbo, una acción. ¿Qué significa achacar?. Yo achaco, tú achacas, él achaca, todos achacamos... Véase para más claridad, la historia de las corporaciones en Argentina. Pero, ¿qué significa achacar para el Diccionario de la Real Academia?. Significa atribuir, imputar a alguien un delito, una culpa, un defecto o una desgracia, generalmente con malicia y sin fundamento. A quién, por ejemplo, podríamos atribuirle uno u otro vocablo. Adalid a Mariano Moreno estaría Bien. A Rubén Beraja, no. Para achacar, en su significación lunfarda o académica, dejo la elección a cada uno de ustedes. Van a necesitar un cuaderno de 100 páginas, por lo menos y sin margen. Volvemos al inefable Galeano. Su tarea jurídica en el caso AMIA ya tiene dimensión histórica. Ha tenido una trascendencia y resonancia que ni siquiera la geografía y la kinesiología le han podido poner límites. Su contribución a las normas y procedimientos del Código Penal en su investigación e instrucción de la causa que nos ocupa, son un modelo a imitar en los próximos siglos, no sólo en nuestro país; también en Haití y en Borneo, por no citar a la islas Fidji y porque no a Rapa Nui, llamada vulgarmente Isla de Pascua. Esta gigantesca tarea de más de 150.000 fojas ha eclipsado al Espasa Calpe y a la Enciclopedia Británica. No se necesita demasiada imaginación para comparar sus fallos con las decisiones tomadas por algunos jueces durante el reciente Mundial de Futbol Corea-Japón. El poder educativo de estos fallos involucra a miles y miles de personas y amplía la posibilidad de enriquecer el lenguaje de estas poblaciones con palabras e interjecciones inéditas. Hemos elegido algunas pruebas que permiten justificar con creces la calificación de adalid de la justicia. Prueba 1 - El Juicio no es televisado. Sabia medida. Más allá que la decisión no haya sido del juez, estamos persuadidos. Nos damos cuenta que el juez no ha querido agregar una preocupación más a la gente, en medio de la crisis que se está padeciendo. No hay televisión para ahorrar angustia. Ultimos estudios científicos han demostrado que cuanto mejor es no saber nada de estas cosas y disminuir, así, las posibilidades de pólipos malignos en el colon. Prueba 2 - A Ana Boragni, esposa de Telleldín, se le adjudica la misma responsabilidad penal que a su marido. Pero semejante acusación encontró un obstáculo insalvable: el respeto del Juez por los derechos de la mujer. En este caso, de una mujer valiente que ayudó a su esposo a mantener el nivel de vida de la casa. Galeano, por su formación, cuida la santidad del matrimonio. Señores, pensemos en valores. Prueba 3 - Tenemos reducidores de autos, policías, comisarios, miembros de la SIDE, abogados, jueces, dirigentes, testigos de identidad reservada, políticos, ministros, presidentes, ñoquis, comisión bicameral y, por ahí, también asesores multifunción. Algunos se preguntaran: ¿qué es esto: un conjunto o un cardumen? Cuidado señores. Mucho cuidado con lo que se dice. Hay que recuperar el respeto perdido por las investiduras. Hay peces gordos y peces escuálidos. Hay tiburones y mojarritas. Hay pulpos y delfines. Hay peces voladores y bagres. Consecuencia: hay cada vez más escuálidos que no entienden estas jerarquías. Qué hizo Galeano con toda esta pescadería. Mantuvo la tan sabia premisa de "no innovar". Preservó los olores de origen. Permitió, ecología mediante, que el grande se coma al chico. Defendió a ultranza la extraterritorialidad. Una cosa es allá y otra acá. Acá, las 200 millas de plataforma continental. Así, se protege toda la pescadería bajo el marco legal de la obediencia debida, o sea, el respeto a las jerarquías. Sólo pueden pescar el FMI y los balleneros japoneses; con la sabia restricción de no cambiarle la salinidad al agua marina y el PH. Allá, fuera de nuestro territorio, bajo el marco de sus propias leyes, que de ninguna manera pueden aplicarse en nuestro país. La única excepción: empresas, bancos y personalidades distinguidas del ámbito oficial, podrán enviar sus dinerillos al exterior, amparados por el principio civilizador de la propiedad privada. En síntesis: ¡Téngase presente no innovar! Prueba 4 - Se le pagó a Telleldín 400.000 dólares. Ojo. Esto fue antes del corralito. Debemos entender la diferencia sustancial entre una extorsión y una beca, una dádiva, un estímulo para evitar un futuro incierto en la causa. El futuro tiene que ser cierto. Hay que revalorizar la palabra bien empeñada cuando el juez así lo dictamina. El respeto a su decisión es lo primero. Si se rompe la cadena, corremos el riesgo terrible de que se resquebraje el inodoro. Prueba 5 - ¿Qué pasó con los restos de la Trafic y con los restos de la AMIA, con los restos humanos?. Se dice maliciosamente que los tiraron al río. ¡No señores!. Los depositaron en el río. Con el mayor de los respetos. Acaso el agua, el agua bendita no fue albergue de varios de nuestros prohombres. El agua es un bien de la humanidad. Allí nadie los podrá usurpar. Alguien se tenía que preocupar por el cuidado de todo esto. Prueba 6 - Galeano sabe, por su exquisita formación helénica, que hay que proteger la duda. Que la verdad no pasa por las certezas. Nadie es Dios. La certeza cierra puertas y ventanas. La verdad es un camino a seguir, no una meta. Desde este marco filosófico, se atrevió con extraordinaria valentía y sin ocultamientos, a destruir pruebas y quemar videos. ¡Qué personalidad, por Dios! Así protegió de asechanzas injustificadas a sí mismo, a los fiscales y a las querellas de AMIA y sobre todo de DAIA. Preservó su unión monolítica. Si hubiera sucedido lo contrario y se hubieran guardado todas esas pruebas, ¿tendríamos acaso un nueva edificio en Pasteur 633? Nosotros creemos que a esta altura de los acontecimientos y a 8 años del atentado a AMIA, que Galeano debe ser nombrado cuanto antes Presidente de la Corte Suprema de Justicia. ¡Téngase presente! Bueno, ahora bien en el mundo del derecho, en la Argentina que le pertenece a todos sus habitantes, no queremos a los Galeanos. Queremos justicia, queremos pan, queremos trabajo, queremos dignidad para todos. Lo que queremos es otro país, no esta porquería, no esta cloaca que nos avergüenza. Démonos las manos y el corazón para construir un país mejor, que esa construcción dependa de todos todos nosotros. Hagámoslo ya, antes de provocar una ecatombe.


ALEJANDRO PERCIA- LEANDRO LANGENAUER Alumnos Colegio Martín Buber. En los últimos tiempos se han sucedido diferentes hechos que transformaron a la Sociedad Argentina de la vida comunitaria y en la vida de la comunidad judía que nos afectaron a todos de alguna forma. Como jóvenes que estamos fuertemente involucrados en la vida comunitaria, hemos crecido viendo esta realidad sufriendo las consecuencias del atentado a la AMIA, perpetrado hace 8 largos años y la debacle económica del país. Demasiados años porque aún quedan impunes los autores de esta masacre, porque nuestra vida diaria se ha visto afectada por cuestiones de seguridad, de miedos, controles más estrictos, el jugarse día a día la entrada a la escuela, al club o al Templo. La comunidad judía supo ser una de las más grandes de Latinoamérica, con una actividad cultural solo superada por el Estado de Israel. Sus escuelas fueron motivo de orgullo por su nivel académico y sus efectos de transmisión de nuestras raíces lo cual produjo un fuerte sentimiento de pertenencia que se refleja en las diversas actividades del plano social, deportivo y solidario. Una de la principales consecuencias de la bomba es el progresivo desmantelamiento de las instituciones comunitarias y por lo tanto la disminución de la vida dentro de la misma, por un lado el miedo de pertenecer a una escuela o club judío y por otro, la dificultad creciente del nivel económico de sostener una familia en el marco de nuestros establecimientos. Todo parece indicar que cada vez es más complicado permanecer dentro de la comunidad. Las gestiones que se están llevando a cabo han provocado que las instituciones se vean obligadas a cerrar sus puertas o fusionarse con otras para continuar de pie, a raíz de esto muchos judíos deben alejarse y quedar apartados. La situación de nuestra colectividad no es ajena a la del país, muchos de nuestros dirigentes han cedido todos los mandatos de los economistas de turno y de esta manera la política comunitaria es un fiel reflejo de las políticas implementadas por menemistas, delaruístas o duhaldistas. Es necesario ser conscientes de que a esta situación no se llegó de un día para el otro, tuvieron que llevarse a cabo 2 atentados y una consistente política económica de vaciamiento, que implica la destrucción de casi todas las producciones que con tanto esfuerzo se lograron. Y justamente hoy debemos lamentar un nuevo hecho, la designación de un funcionario de origen judío con rango de embajador, para tratar asuntos vinculados con la comunidad en el ámbito de la sociedad civil. ¿Acaso todavía tenemos que dar cuenta de nuestra identidad o compromiso con el país que nos vio nacer? Nos encontramos con este presente en el que nos vemos aparentemente debilitados y con más incógnitas que respuestas, con la necesidad imperiosa de reconstruir y salir adelante, y rehacer nuestros lazos, raíces y sobre todo nuestro futuro. Como jóvenes de 17 años, somos conscientes de que esta no es una misión fácil, pero deseamos manifestar que es nuestro turno, que queremos asumir el compromiso de levantar a la comunidad, que al nacer, nuestros padres decidieron por nosotros dar nuestra identidad, y ahora nos toca tomar la posta y continuar. Hoy es nuestra elección, queremos seguir viviendo como judíos en la Argentina. Ser judío es un modo de identidad que se construye a través de toda la vida, es hora de asumir nuestra responsabilidades, ya no podemos delegar las decisiones en los mismos de siempre. Por esto a 8 años de este hecho impune, deseamos aportar a nuestra comunidad el compromiso de volver una vez más a reafirmar la vida, como lo viene haciendo Memoria Activa semana tras semana. Nos proponemos renovar la alianza del judaísmo con la vida, lo cual implica construir, crear, producir, amar, continuar.


VÍCTOR DE GENNARO- Secretario General de la C.T.A. Realmente, con profundo respeto y emoción vengo a traer en nombre de la Central de trabajadores Argentinos una expresa solidaridad, un particular agradecimiento y un certero compromiso. Solidaridad con los asesinados y sus familiares de esa masacre de ya, hace 8 años. No única, como aquí se mencionaba, que abrió las puertas a una actitud de nuestros compatriotas de Memoria Activa para que lunes a lunes se efectivizara acá, frente a este palacio, que debería ser la expresión más alta de la justicia, de ese reclamo de un no a la impunidad. Por eso un agradecimiento, muy particular, muy especial porque estos lunes de Memoria Activa están en la base de una construcción colectiva de toda nuestra sociedad, paradoja ésta de instalar días especiales, como si hiciera forma o necesidad demostrar una perseverancia absoluta de resistencia. Ahí están los jueves de las Madres de Plaza de Mayo frente a la dictadura militar, ahí están los miércoles de nuestros compañeros jubilados frente a la democracia formal del parlamento, y acá están los lunes de Memoria Activa frente a este palacio. Por eso yo no dudo en agradecer que estos lunes fueron parte de esa gota que orara la piedra y que permitió que a partir de ese 19 y 20 de diciembre, de esa actitud de rebelión masiva, se planteara hoy el juicio a esta Corte Suprema que es la que apaña los niveles de injusticias existentes. Impunidad de hoy de este genocidio por planificación de la desigualdad, hija de la impunidad de aquel otro genocidio de hace 26 años, nosotros no podemos, no debemos acostumbrarnos a las muertes, ni a las muertes de esos 100 chicos por día que tributamos por hambre de pan en un país, que ha sido y puede ser, granero del mundo. De esos viejos que se nos mueren antes de tiempo por no tener respuestas del PAMI, o no recibir una justa retribución, después de tantos años de aporte. Pero fundamentalmente, no podemos acostumbrarnos a los asesinatos, no solo a esas muertes, al asesinato en la Embajada o en la AMIA, a los asesinatos de Darío o Maximiliano. Por eso, sí, tenemos que asumir entre todos un compromiso muy particular hoy, cuando uno ve que tratan de sectarizarnos y dividirnos, que es algo que nos pertenece a todos. Yo no quiero dejar pasar de decirles, compatriotas, que me sentí sorprendido, después hasta indignado, con intentar dividir que hay intereses distintos de la comunidad judía con muchos de nosotros, me sorprendió pero luego me indignó cuando presuponía que hacía un favor nombrando a un representante para hablar de los problemas judíos, con rango de Embajador, se equivocan esos señores, si tratan de dividirnos. El problema de la AMIA no es de la comunidad judía, es un problema de comunidad argentina que reclama el cese de la impunidad. Por eso siento que hoy cuando uno ve la televisión, y parece mentira, que durante estos últimos días nos hablan de lo que va a pasar después de mayo como para hacernos olvidar de la realidad presente de injusticia, y con la zanahoria de elecciones truchas quieren que nos olvidemos de esta realidad doliente. Nosotros sí tenemos que reafirmar un compromiso, compromiso que yo sentí hace pocos días, que hay que hacer un crack, que hay que cambiar. Hace muy pocos días, después de las muertes de Maximiliano y Darío, llovía pero caminábamos lentamente, unificando las fuerzas populares para repudiar el asesinato hacia la Plaza de Mayo. Hace 8 años atrás también nos hacíamos una unidad popular que caminaba con la lluvia a la Plaza del Congreso para repudiar los asesinatos, y yo digo, está bien, es fundamental que podamos ser capaces de superar nuestras limitaciones, debilidades y sectarismos, para unirnos caminando, aún en las adversidades, para repudiar los asesinatos pero tenemos de ser capaces de comprometernos a tener la misma capacidad de unirnos, de superar los sectarismos no solo para repudiar los asesinatos sino para evitarlos y construir un país diferente por nuestros hijos, por ellos que son el futuro. Gracias.


DISCURSO PRONUNCIADO POR MEMORIA ACTIVA EN LA PLAZA LAVALLE EN EL 8 ANIVERSARIO DE LA MASACRE EN AMIA.

Hoy, 15 de julio de 2002, a 2917 días de la masacre en la calle Pasteur, a 417 semanas del asesinato impune en la AMIA, a 3 días de que se cumplan 8 años del homicidio de nuestros familiares, MEMORIA ACTIVA vuelve a decir presente.

Son 8 años de dolor por la pérdida de los nuestros, agigantados día a día por la falta de justicia. 8 años de resistencia y de denuncia, sin respuesta. Cada lunes y cada aniversario del atentado hemos acusado a los responsables, hemos enumerado encubrimientos, hemos denunciado corrupción en cada uno de los poderes del Estado. Y cada año nos encontramos con nuestro país más empobrecido, con más muertos que se suman a los muertos, gracias a esos mismos responsables y esa misma corrupción, gracias a la impunidad que sigue rigiendo en la Argentina.

El lunes 18 de julio de 1994, a las 9.53, tuvo lugar el atentado criminal más importante de la historia Argentina. El edificio de la AMIA voló en pedazos, llevándose la vida de 85 personas, y marcando a fuego la vida de cada sobreviviente, de los familiares, de los heridos, de los vecinos, y la de una sociedad que hasta ese entonces, en algún lugar, suponía que la nefasta era del terrorismo de estado había concluido.

Han pasado 8 años, y esa primera impresión de que el sistema del terrorismo de Estado y encubrimiento instaurados durante la última dictadura militar seguía intacto, se fue demostrando hecho tras hecho, con el asesinato de Cabezas, de Bonino, de María Soledad, de Omar Carrasco, de los chicos de la estación de servicio de Floresta, de las masacres de Wilde e Ingeniero Budge, de los asesinados el 20 de diciembre de 2001, de tantos que jamás terminaríamos de mencionar, para concluir con las muertes de Santillán y Costeki el día 26 de junio de 2002.

El 18 de julio de 1994 voló en pedazos el edificio de la AMIA, y con él volaron nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros padres y abuelos, nuestros hermanos, nuestros amigos; con él volaron las últimas esperanzas de que la peor dictadura de nuestra historia era cosa del pasado. Han pasado 8 años y vivimos otra vez las mismas pesadillas, el mismo horror en las tres letras A marcadas a cuchillo en el pecho de nuestros jóvenes que reclaman un boleto estudiantil, lo que nos muestra brutalmente que la noche de los lápices no quedó atrás.

Han pasado 8 años y seguimos reclamando justicia, hoy con cacerolazos contra la Corte Suprema de la Injusticia, con los reclamos de los piqueteros y de los ahorristas, de las asambleas vecinales, de los trabajadores empobrecidos y de los desocupados, de todo un pueblo hastiado de tanta impunidad. La situación actual en la Argentina, del mismo modo que la causa AMIA, son consecuencia de la fragilidad de las instituciones democráticas en nuestro país. La responsabilidad de la situación actual de miseria, de falta de trabajo, de falta de educación, salud y justicia, la tiene el Estado. Del mismo modo que en la causa AMIA, que expresa el descalabro de instituciones como la policía, los servicios de inteligencia y la administración de justicia. Por eso en la causa AMIA también el que ocupa el banquillo de los acusados es el Estado.

Han pasado 8 años desde la masacre. Otra bomba, escombros. Una montaña de escombros, como las fojas de la causa AMIA. Miles de fojas que terminarán en el fondo del río, como los escombros que dejó la bomba, como los cuerpos de los desaparecidos arrojados por los asesinos de la dictadura. Porque el crimen de la AMIA fue posible porque antes volaron la Embajada y nadie fue castigado, porque antes los genocidas de la dictadura fueron premiados con la Obediencia Debida, el Punto Final y el Indulto.

Han pasado 8 años desde la masacre, y 10 meses del inicio del Juicio Oral contra los imputados. Hace 10 meses que venimos escuchando el desastre de la instrucción, que saca a la luz una investigación podrida hecha por un incapaz, tolerada y aplaudida por corruptos e incapaces, y sostenida por el Estado Nacional, más allá de quien nos gobierne.

Sabemos con certeza que la falta de decisión política de los sucesivos gobiernos para llegar a la verdad imposibilita que conozcamos los nombres de los responsables intelectuales y materiales del crimen. Aún así nosotros somos parte en el juicio para que se conozca el pavoroso relato de la cadena de complicidades, de corrupción, incompetencia, ocultamiento y necedad que envuelven la causa AMIA. Porque conocemos los nombres de los encubridores y luchamos para que éstos, por lo menos, salgan a la luz y vayan a la cárcel.

El 18 de julio de 1994 voló en pedazos el edificio de la AMIA, y se llevó con él 85 vidas. Pero esas vidas no son números, tenían nombres. Se llamaban Agustín, Noemí, Andrés, Analía, Paola, Cristian, Dora. No aceptaremos que nuestros muertos sean un número más, una estadística de la macabra impunidad, porque tenían rostros, y más aún, tenían vidas.

Nosotros, los sobrevivientes, también tenemos nombres. Nosotros tenemos rostro y damos la cara.

Tenemos una extensa lista de culpables. Culpables sin rostro. Rostros asesinos en las sombras que probablemente jamás conoceremos.Manos sin rostro que accionaron un botón y desparramaron la muerte.

Tenemos una extensa lista de culpables. Culpables con rostro, con nombre y apellido, y todos ellos ocuparon u ocupan un lugar de poder. Culpables con rostros y manos que firmaron decretos, sentencias, negociados, que se estrecharon con otras manos para sellar pactos de silencio, de odio y encubrimiento.

Personajes con rostro, con nombre y apellido, que hoy ya tienen sentencia: ·

Pese a todos estos nefastos personajes, existe otra Argentina posible. Por eso estamos todos aquí. Por eso en las calles, las plazas y los puentes cada vez hay más gente venciendo los miedos y la indiferencia, resistiendo, rechazando un modelo y a gobernantes que no nos representan. Tenemos memoria y no olvidamos. Porque queremos vivir en paz y en democracia y porque privilegiamos la vida. Y porque tenemos memoria, desde la militancia, el compromiso y la acción, resistiremos todos los lunes desde esta plaza y cada día de nuestras vidas. Para saber la verdad. Para que se haga justicia. Para que todos los culpables, encubridores y cómplices vayan presos. Para tener una vida digna. Para que nuestros muertos puedan descansar en paz.

LUNES 22 DE JULIO DE 2002

VICENTE MULEIRO- Escritor. Yo creo que, una y otra vez, de una manera casi compulsiva, se nos presenta, con respecto al atentado a la AMIA, la necesidad de pensar y volver a pensar, por qué aquí, por qué en Argentina, por qué en Buenos Aires. Se trata de pensar en ciertas condiciones, en algunas constantes históricas que en nuestro país le dan un inevitable marco al crimen, que hacen de nuestro país un lugar donde las tensiones en las que está en juego cualquier presencia del poder estatal o paraestatal, terminan, con demasiada frecuencia en el crimen. Una historia mínima sobre como el poder vio siempre al otro, al semejante, podría arrojar algunas pistas. Fue aquí donde se justificaron genocidios que cimentaron riquezas a partir del valor de la renta de la tierra, fue aquí donde bajo la máscara de cruzadas civilizatorias se ampliaron las fronteras de un poder estatal que repartió, sobre todo, expoliación. Fue aquí donde se hicieron desde el nacimiento mismo del país, las más terribles levas, secuestros practicados por el estado para emplear a la gente en luchas muchas veces facciosas. Fue aquí, fueron nuestras clases poderosas, las que investidas de una esperpéntica patente de nobleza practicaron una supuesta superioridad racial que les sirvió, de acuerdo a la época y a los intereses en juego, para denostar a los nativos como infectados de un mal incurable que les permitía explotarlos sin culpa, o para denostar a la plebe marina a cualquier reclamo de las masas inmigrantes que incomodara su comodidad rentística. Fue aquí donde se inventó y se practicó la picana. Fue aquí donde se destriparon una y otra vez, las garantías cívicas. Fue aquí donde el poder extendió el más terrible permiso para matar durante la dictadura más atroz que haya conocido América Latina. Entonces, por qué no aquí, por qué no en un país con tan asentada tradición de que el crimen no paga, más aún de que el crimen es utilizado como un arma privilegiada del poder. Una añeja historia de impunidad entregó el escenario propicio. En el lugar de la supuesta protección es donde se encuentra el que desarma a las organizaciones que se han dado los hombres para dejar de resolver sus conflictos con el terrible expediente de la eliminación del otro, acá el poder elimina, ha eliminado, sigue protegiendo aún hoy a los varones de la muerte y a sus esbirros. En el atentado a la AMIA también están las marcas de un viejo odio, del odio con el que se edificaron nuestras instituciones e hicieron del sueño de la pluralidad una estafa. Hay otros factores, pero sin esa base perversa de una institucionalidad matadora es difícil imaginarse el atentado a la AMIA y la larga historia de crímenes que la Argentina conoce, que 2 x 3 vuelve para decirnos que es ahí, en la conformación odiadora del poder, donde está la luz verde que presienten los que hacen de la muerte un programa. Aún hoy la realidad retorna para decirnos que las marcas del terror están mucho más presentes de lo que estamos dispuestos a reconocer y sabemos que los muertos, las víctimas, los vencidos, los eliminados no estarán reivindicados hasta que no seamos capaces de desarmar y vencer esta larga vigencia de un poder carnívoro. Nada más.


SARA VINOCUR- Lic. en Letras. La verdad es que estoy muy honrada de compartir en esta plaza de la memoria y de espaldas tener este monumento de la injusticia, es muy pesado por los que venimos recorriendo tanto camino. Veo mucha gente que pertenece a mi generación, también he visto en estos actos gente muy joven, pero mi generación tiene una memoria lejana, que se remonta en mi caso particular, en mi historia, en mis comienzos como docente, en mi salida de la universidad; a Onganía por ejemplo, a esa noche de los bastones largos, a esas proclamas tan terroríficas que creo que fueron más terroríficas todavía como proclamas que las de la dictadura que las escribió un señor que hoy es progresista, Mariano Grondona. Y lo tengo que decir porque en la mesa de él se sienta tanta gente y creo que la memoria hay que activarla siempre, no hay que hacerle el juego a estos señores que le dan un espacio a un Massera por ejemplo para que haga su descargo. Estoy hablando sueltamente porque en mi memoria surgen todos estos nombres, surge la historia de cada uno que es la historia de todos los que estamos hoy aquí. Surgen las tres A en el 74, surge el septiembre terrible en que mucha gente que trabajábamos también en la docencia y en la cultura quedamos exiliados o amenazados de muerte, yo en ese momento tenía dos chicos chiquitos y me acuerdo que me tuve que ir de Buenos Aires, sin saber bien por qué, porque yo era docente y porque quería que mis alumnos fueran mejores personas y que fueran seres libres. Y esto era ser subversivo en este país, sigue siendo subversivo. Y después el 76, terrorífico, cosas tan increíble que uno hoy las repite y parecen imposibles, es decir, uno recibía un telegrama que lo declaraba prescindible, potencialmente peligroso para el Estado, tal cual lo digo, y lo inhabilitaba a trabajar en los organismos estatales y privados, es decir era un desaparecido en vida, y ante quién reclamar en ese momento. Después llegaban las fechas, llegaban las listas y había que irse y no era fácil teniendo chicos chicos, no teniendo dinero, teniendo padres enfermos, así que los exilios eran varios, fueron en el interior del país en un cuartucho durante muchos meses. Son muchas historias, historias que yo sé que compartimos tantos, de las que hoy no pensaba hablar pero en todo esto bueno les estoy contando quizás porque me siento entre amigos, entre iguales. Pero lo tremendo de hoy y lo maravilloso también de hoy, que creo sinceramente que la historia está pegando otra vuelta porque la gente está saliendo a la calle, y no es sólo un problema del corralito, vemos que se multiplican las asambleas, vemos que los cacerolazos siguen, vemos que los piqueteros están presentes, vemos que hay una usina cultural que bulle y que se contrapone porque nuestro país es así, surge una agrupación acá y existe la otra allá que tienen sus diferencias pero no importa están surgiendo en un momento estoy segura que todos vamos a estar juntos luchando por lo mismo, que es por la verdad, por la justicia, por la dignidad, por ser seres humanos y poder desarrollarnos como tales. Es un lunes especial, como decías vos, porque está muy próximo el aniversario de los 8 años en que todos fuimos conmovidos y nos quedamos azorados de esta catástrofe, pero que era previsible con alguien que había ascendido al poder, con alguien que tiene nombre y apellido, y por eso hoy el tema de la memoria y de esta Memoria Activa que se tiene que reactivar más porque vuelve a surgir ese nombre, porque a pesar del que se vayan todos ellos se quieren quedar todos y repartirse lo poco que hay, estoy hablando de los Menem, de los Duhalde, estoy hablando de los Ruckauf que hace unos días tuvo la brillante idea de crear un organismo para asuntos judíos, esto es insólito. Estoy hablando de esta gente que tiene toda esta historia en este país y que yo recuerdo al viejo Jacobo Timerman, le digo el viejo con cariño, cuando decía "ojo que si Menem asume el poder van a pasar cosas terribles" y nos habló de la entrada del lavado de dinero, del narcotráfico y mucha gente miró para otro lado. Creo que aún hoy hay gente que sigue defendiendo la licuadora, la cuota, por eso digo que estos actos son tan importantes y esta trama que se está tejiendo desde el poder, porque evidentemente se está tejiendo entre los Duhaldes y entre los Menems, hay que cortarla, hay que estar en la calle, tiene que haber más cacerolazos, se tiene que redoblar las protestas. Yo quería para el día de hoy, quizá por esta cosa de las letras y quizá porque las palabras a veces se gastan, leerles un poema de alguien que sufrió mucho también y que estoy segura que es muy querido p0or todos ustedes, que es Pablo Neruda y que se murió de tristeza, de tantos exilios y de tantas muertes. Dice así: Tal vez Tal vez el olvido sobre la tierra, como una capa, Puede desarrollar el crecimiento y alimentar la vida, Puede ser, como el humus sombrío en el bosque Tal vez, Tal vez el hombre herrero como una brasa, A los golpes del hierro sobre el hierro, Sin entrar en las ciegas ciudades del carbón Sin cerrar la mirada Precipitarse abajo en hundimientos, aguas, Minerales, catástrofes Tal vez, pero mi plato es otro Mi alimento es distinto Mis ojos no vinieron para morder olvido Mis labios se abren sobre todo el tiempo Y todo el tiempo No solo una parte del tiempo ha gastado mis manos Por eso te hablaré de estos dolores que quisiera apartar Te obligaré a vivir una vez más entre sus quemaduras No para detenernos como en una estación al partir Ni tampoco para golpear con la frente la tierra Ni para llenarnos el corazón con agua salada Sino para caminar conociendo Para tocar la rectitud Con decisiones infinitamente cargadas de sentido Para que la severidad sea una condición de la alegría Para que así seamos invencibles. Pablo Neruda, "Canto general". Justicia y castigo a los culpables. Gracias por estar aquí.


LUNES 29 DE JULIO DE 2002

JUAN CASTRO- Periodista. Es la primera vez que me dicen distinguido en mi vida. La semana pasada cuando hicimos un informe en el programa tuve una discusión con Carla Churnovsky, que es parte del panel del programa. Ella dijo: "yo soy judía y siento más la bomba de la AMIA", yo dije: "pará yo soy argentino, soy humano también la siento". No es por hacer una encuesta: ¿Cuántos Católicos Apostólicos Romanos hay acá? Que levanten las manos. ¿Cuántos Ateos? ¿Cuántos Budistas? Ok, me encantó, pensaba que los habíamos dejado solos y que nos podíamos juntar cuando nos meten la mano en el bolsillo. Estoy con bronca, estoy triste, estoy desalentado. Quiero hablar de la gente que estuvo después de la bomba y no está. Lo importante es que los que estamos en esta plaza podamos saber, aunque intuyamos de donde vino, cual fue la conexión local y quienes son los responsables. Pero si nos multiplicamos, hijos, sobrinos, amigos, y todos los lunes nos encontramos acá va a valer la pena. 2020, 3000 para no olvidarnos. La verdad qué bueno que no los dejamos solos, porque para mí también la bomba me la pusieron a mí, no sólo por ser argentino sino por ser humano. La sentí propia, no podía creer y no puedo creer las imágenes, Y cada vez que pienso en esas 86 caras que no están y las multiplico por todos ustedes, y me da bronca porque no merecemos un país así. Seremos haraganes, nos llevaremos las toallas de los hoteles pero somos buena gente y tenemos cultura de laburo. Gracias.


RODOLFO BRACELI - Escritor. Si me permiten para aprovechar mejor estos minutos, voy a leer unas palabras sobre LA ESPERANZA ACTIVA. Han pasado 8 años desde que se consumó ese crimen de suma humanidad que fue la voladura de la AMIA. Todo está como era entonces. La impunidad goza de buena salud y saca pecho mientras se pasea del brazo con la "Justicia", a la vista de todos. ¿Cómo es posible que todo esté como era entonces? Es posible porque habitamos un país que ni siquiera es un virreinato. Un país en el que, desde hace l0 años, 12 años, 25 años, por lo menos, se viene sembrando desparpajo, frivolidad, despojo, descerebración, analfabetismo, hambre. Es posible porque aquí los bien comidos se pasaron la vida lavándose las manos y recién pusieron el grito en el cielo contra la injusticia cuando les tocó el corazón del alma, el alma del bolsillo. Es posible que el multiplicado crimen de la AMIA esté como era entonces porque sucedió en una Argentina gobernada -con el consentimiento reiterado de las urnas- por tipos carismáticos y caraduras que decidieron confundir heroísmo con impunidad y eficacia con alevosa obscenidad. Es posible porque aquí no se privatizó nada, se rifatizó todo y al peor postor. Porque aquí, en la última década primermundista, no quedaron ni los mástiles (desgracia con suerte porque hoy, ¿qué bandera izaríamos?) Es posible la nada, la aparente nada en el caso AMIA, porque aquí, en la última década de simulada democracia a la frivolidad se la transformó en religión, a la desvergüenza se la llamó "cintura política" y a la mafia se la convirtió en ideología. Es posible porque el Poder Judicial se transformó, como bien se dice, en Poder Perjudicial. Y porque el cholulismo y la obsecuencia fueron convertidos en rasgos de nuestra política exterior. Es posible porque, realmente, en la década del 90, sí, llegamos a ser un país del Primer Mundo. ¿Pero qué fuimos del primer mundo? Fuimos el inodoro y el bidet. Es posible la nada en el caso AMIA tras 8 años, porque a las relaciones carnales con el país del Norte (relaciones en las que fuimos partenaire, triste objeto sexual porque desempeñó el rol de una prostituta encima mal pagada) le sumamos, aquí, las relaciones prostitutenses, entre el Poder Eje-putivo y el Poder Per-judicial de la suma Corte. Es posible la nada en el caso AMIA porque el país, aparte de rifatizado, vaciado y convertido en un agujero con forma de mapa, fue sembrado por el hambre y analfabetismo. Es posible la nada en el caso AMIA porque, más allá y más acá de aquella bomba pensada afuera y permitida adentro por un patético monarca que por estos días quiere volver para lotear lo que queda de país, porque más allá y más acá de aquella bomba aquí se vienen cometiendo miles, cientos de miles de otros crímenes. ¿Cuántos ancianos mueren cada día antes de lo debido? ¿Cuántos niños son descerebrados cada día? ¿Cuántos jóvenes son arrojados al abismo de un futuro vacío? Pero, ¿qué, qué tiene que ver el hambre y la analfabetización de millones con la irresolución del caso AMIA? Muchísimo que ver: se trata de la misma mascarada, del mismo paquete. La Injusticia es el atroz común denominador de hambre, analfabetización e impunidad. Las cosas por su nombre: cuando una sociedad y sus representantes elegidos permiten que los crímenes se traspapelen en el olvido no contribuye con eso a la reconciliación, ni a "cicatrizar viejas heridas", por el contrario, contribuye a la consolidación de la impunidad, contribuye a que los crímenes planificados se vuelvan perfectos. Crímenes perfectos porque están avalados por el cerrojo del olvido. Las cosas por su nombre: cuando la Justicia es sólo simulación termina por ser socia de los crímenes consumados y semilla de los crímenes por consumar. Las cosas por su nombre: tan criminales como aquellos que ponen las bombas o envían misiles, son los que promueven el olvido, la confusión y la indiferencia. Los 8 años de franela, de simulación y fantochada de la Suma Justicia argentina significan, diariamente, la reiteración del espantoso crimen. Es como si aquella bomba de hace 8 años se volviera a activar cada día. Sí sí, ahora, aquí, está explotando la bomba nuevamente. Esto que nos pasa es una vergüenza. Y es un crimen. Un crimen reiterado. Luego de 8 años, ¿qué hacer frente a la justicia anclada? Lo peor que podemos hacer es caer en la resignación. No nos podemos dar el lujo del desaliento. La democracia, la genuina, no está ni en la adolescencia ni está en la niñez; no gatea todavía, está en pañales y muy amenazada. La democracia espera por nosotros. Espera por esa Justicia pendiente, a la que tenemos que sembrar con la ciencia de la paciencia. Asimismo a la memoria, para que semille el futuro, la tenemos que mantener activa. Recordémonos además, cada día, que la esperanza no es una puerilidad, la esperanza es un derecho y ahora es una obligación. Estamos hablando de la esperanza hacedora, de la esperanza activa. Mientras no haya justicia alumbradora aquella bomba de hace 8 años explotará cada día. Estemos alertas, nos está acechando el virus contagioso del desaliento: a la injusticia no le sumemos nuestra resignación. No le aflojemos. Para enfrentar y doblegar la pornografía de las relaciones carnales de quienes ya sabemos, acoplemos la memoria activa con la esperanza activa. No bajemos los brazos, nuestro insomnio debe continuar. Si bajamos los brazos, si arriamos la memoria activa y la esperanza activa, ¿qué sentido, qué sentido tendrá la vida de nuestros muertos? ¿y qué sentido, qué sentido tendrá la vida de los que, por casualidad, estamos vivos?


VERA JARACH- Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Periodista. Hola amigos, hoy la plaza rinde homenaje a nuestra amiga y compañera de tantos años María Adela Antokoletz. Yo me niego a pensar que no está, ella está de alguna manera adentro de nosotros como están las madres y las maestras verdaderas que cuando mueren están ahí en nuestro interior y las podemos consultar, de hecho las consultamos, cuando tenemos dudas, cuando tenemos preguntas sin respuestas y bueno está presente en las personas que la admiraron, que la conocieron, entre todos los medios y los actos la han recordado muchísimo en estos días contando su historia, su trayectoria. Pero yo creo que el verdadero homenaje está en seguir adelante, como ella hubiera querido que siguiéramos adelante con nuestras luchas, cada uno en su empeño, en su camino, cada uno con lo que siente que debe hacer. Y bueno como lo mío es el tema de la memoria estamos aquí en Memoria Activa, yo voy a referirme a algo del pasado, de la memoria y como se refleja en el presente. Lo haré como si estuviera en mi casa y entre gente amiga para contar algo del ayer mío y de todos nosotros, de esa historia en común que nos ha hermanado a todos, historias de muchos dolores, muchas pérdidas, muchas heridas abiertas, pero también de solidaridades y de convicciones que justamente hay que seguir para obtener lo que queremos, que es verdad, justicia. Bueno, entonces yo les voy a contar algo mío y algo de todos nosotros, porque pienso que lo más importante es relacionar el ayer, la memoria abriéndola, activándola como se hace aquí en esta plaza todos los lunes, abriéndola al futuro porque es la única manera que tenemos de establecer nexos que nos permitan descubrir nuevos síntomas de algo que pasó y no nos debe de volver a pasar, pero aveces vuelve a pasar. Y hablando de esos nexos y de algo que pasó recientemente les diré que tuve un verdadero furor hacia mis entrañas hace un par de semanas, yendo al Colegio Nacional Carlos Pellegrini donde habían amenazado a algunos chicos pertenecientes al Centro de Estudiantes, eran las mismas amenazas que tuvo un chico del Mariano Moreno y de otros colegios, del Nacional Buenos Aires, amenazas que nos recuerdan pavorosamente al pasado, amenazas de no sigan pidiendo el boleto estudiantil, recuerden bien la noche de los lápices, terribles. Y amenazas de ese tipo hubo otras, muy recientes a un juez que se atreve a investigar a ex represores, también amenazas solapadas que fueron denunciadas por algunos de la Asociación de ex detenidos desaparecidos. Bueno todo esto nos induce a decir: bueno, estos son malos síntomas. Ya sé que lo que se quiere es infundir miedo y que hemos aprendido a vencer el miedo, pero está y nos preocupa. Y entonces a mí me viene a la memoria de mi infancia y de preguntas que empezaron ahí y siguen, siguen. Preguntas relacionadas con dos temas candentes, uno es la justicia y la injusticia, y otro es la vida y la muerte. Mi padre era abogado y tenía un alto concepto de la justicia, nos lo transmitía como que era el valor supremo de las sociedades, que aseguraba el buen funcionamiento de estas sociedades, y yo lo creía, porque era una niña lo creía, y sigo creyéndolo ahora pero de alguna otra manera. El otro gran valor que se transmitía en mi familia, era el de la vida, la vida valor supremo y santo que había que defender, proteger, había que respetar la vida de los demás y la propia, de respetar a todos y exigir el respeto a uno mismo. Bueno todo eso era verdad pero había contradicciones y una niña también las descubría muy pronto, piensen ustedes que poco tiempo antes de mi nacimiento, 10 años antes, había terminado la primer guerra mundial, allí habían muerto millones en el campo de batalla, en las trincheras. Mi propio padre había sido herido varias veces y había quedado mutilado, y había un lugar una tumba, una lápida que me había impresionado muchísimo, esa lápida decía lo siguiente: "Mi madre me dijo ve y yo la espero aquí". Si ustedes lo piensan es terrible. Y después, qué pasó después, bueno con respecto a la justicia, ¿era justicia que cualquier opositor del régimen fascista italiano, si hiciera pública su oposición, luego fuera reprimido, muchas veces golpeado, muchas veces matado? ¿era justicia que a los 10 años de pronto yo descubriera que era distinta y que por ser distinta, por ser judía, las nuevas leyes raciales me impedían ir a la escuela con mis compañeras?. Bueno habían empezado las persecuciones y si nosotros nos salvamos, por suerte, refugiándonos en la Argentina. Ahí las pesadillas parecieron terminar, para nosotros y era un mundo nuevo, un mundo de democracia, en ese entonces de libertad, y nos asentamos muy bien en la Argentina. Mientras tanto, pasaron los años, terminó la guerra hubo un saldo espantoso de nuevo de muertes, el balance nos trajo las informaciones sobre el terror, sobre los millones que habían muerto en los campos de exterminio. Sobre la sangre vertida y sobre los escombros, en Europa, renacían sin embargo, los países que tanto habían sufrido. Mientras tanto nosotros aquí, crecíamos, nos hacíamos adultos, formábamos nuestras familias y descubríamos que esa democracia y ese estado de derecho eran interrumpidos con frecuencia por regímenes de facto, y los hubo algunos que crearon contextos que nos hacían acordar muy a menudo de lo que había pasado en nuestra infancia, en la Italia de Mussollini. Estos contextos se hicieron más graves en los 60 y en los 70, sobre todo para mí fueron los 70 los años peores, porque ahí hubo miles de secuestrados desaparecidos y entre ellos, mi única hija. Y ahí estaba, la historia que volvía, porque en Italia yo había perdido a mi abuelo muerto en un campo de concentración, en Auschwitz. El en Auschwitz, mi hija en había sido llevada a la ESMA. Mi abuelo probablemente, casi seguramente murió en una cámara de gas, y casi seguramente mi hija, en las aguas del Río de la Plata. Y entonces las preguntas se multiplicaban siempre, las de mi infancia volvían ¿tengo que creer en la justicia, tengo que creer en la defensa de la santidad de la vida?, y me parecía que no había nunca una contestación. Y una vez hablé de esto con María Adela, y como está en mi interior ella me contesta, y me dice: "sí parece que no hay, pero tenemos que luchar para que la haya, no hay que descreer, hay que luchar por la justicia, hay que luchar para defender la vida, para que nunca más haya tanta impunidad". Y entonces yo le creo, cuando ella nos decía con esa serenidad y vehemencia que había que seguir adelante, que no había que hacer justicia por mano propia yo sigo creyendo en esto. Bueno no quiero dejar toda esta amargura y todas estas cosas aquí, y quiero contarles algo lindo, algo que me hubiera gustado que María Adela estuviera en esta nueva cosa de la que voy a hablar. Se trata de un bosque para recordar a nuestros desaparecidos y a todas las víctimas, también las víctimas más recientes de las nuevas represiones, y bueno es el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires junto con nosotros la Fundación Memoria Histórica y Social Argentina, y con el apoyo de los distintos organismos de derechos humanos, se va a inaugurar en septiembre, casi seguramente el 6 de septiembre, está ahí un poco en duda la fecha un paseo de los derechos humanos en recordación de las víctimas en villa lugano, en un parque indoamericano, que está allí. Hubo un permiso ya hace años, porque la Fundación hace muchos años está detrás de esto, pero hubo también muchas trabas burocráticas como hay siempre, y finalmente este año el Gobierno de la Ciudad puso de nuevo en movimiento este proyecto y se va a inaugurar. Entonces hemos plantado como 450 árboles allí y el árbol ahí es el símbolo de la vida, de esa vida que durante la dictadura fue terriblemente masacrada, y estamos implicando a toda la gente del barrio para que protejan ese bosque, para que entiendan que es una cosa para ellos, que se apropien del bosque y de las ideas, y de los que significa. Así que están todos invitados. Nada más.