Por razones de orden técnico no fue posible desgrabar los testimonios de este lunes.
GRACIELA CABAL- Escritora. Es la segunda vez que se
me invita a esta plaza, la Plaza de la Memoria- cosa que agradezco y me
emociona- para recordar a nuestros muertos de la AMIA; nuestros muertos,
digo, porque son de todos, como los de la Embajada de Israel, a pesar de
aquellos que intentan convencernos de que estos ataques fueron hechos contra
una determinada comunidad. Cuando me llamaron para convocarme, lo primero
que hice fue ir a buscar en mis archivos el texto que pronuncié en el mismo
lugar hace más de un año. Y hasta llegué a pensar que, desgraciadamente,
podría ser utilizado hoy, sin demasiadas variantes: la impunidad sigue siendo
moneda corriente; la corrupción y la injusticia siguen siendo moneda corriente.
Todo continúa igual. ¿Todo continúa siendo igual? No, de ninguna manera:
desde hace un tiempo, nuevas formas de protesta, de lucha, de repudio se
han generalizado. Ciudadanos y ciudadanas que jamás pensaron en salir a
la calle a reclamar nada lo han hecho. Con sus cacerolas. Con sus niños
montados en las espaldas. Con su bronca pero también con la alegría de participar
junto a otros en la defensa de sus derechos. Y aquí quiero detenerme un
momento, dado que está muy cercano el Día de la Mujer, el 8 de marzo. No
es casual que el símbolo de este movimiento sea la cacerola, algo tradicionalmente
unido a la imagen de la mujer, como los pañales, origen de los pañuelos
blancos de las madres y abuelas de Plaza de Mayo. Es que somos las mujeres-
cuidadoras del fuego, protectoras de la vida en todas sus formas, conservadoras
de la memoria colectiva- somos las mujeres, digo, las primeras en salir
a barrer los escombros después de las tragedias, y en plantar una y otra
vez los geranios de la celebración aún en tierra arrasada, porque de algún
modo sabemos que, al final, la vida siempre triunfa sobre la muerte. Se
me dirá- y yo también lo pienso- que la gente que salió ahora podía haberlo
hecho antes: con el primer desaparecido, con los ancianos despojados hasta
el exterminio, con los niños revolviendo la basura, con los hospitales sin
gasa y las escuelas sin techo, las privatizaciones salvajes y la entrega
del país al mejor postor. Pero los caminos de la historia no son fáciles
de transitar y lo caminos del Señor son impredecibles. Lo cierto es que
la gente está en la calle, animándose a hablar y a disentir, tomando conciencia,
reviendo sus ideas y sus prejuicios. La gente está en la calle, caminando
hombro con hombro junto a los que, hasta no hace mucho, consideraba indeseables.
La gente ha ocupado el espacio público. Y va a ser muy difícil que vuelva
a sus casas a mirar la vida a través de la pantalla de la televisión. Porque
la crisis de representatividad a que ha llegado nuestro país no tiene antecedentes.
La gente está en la calle: buscando justicia, clamando contra la impunidad,
exigiendo que se respeten sus derechos. Y esto es bueno, muy bueno para
todos. En especial para los hombres y mujeres de Memoria Activa, que, al
igual que otros grupos- la madres y Abuelas, los maestros, por nombrar algunos,-
se han convertido en ejemplos, en modelo de lucha, porque nunca se permitieron
bajar los brazos, porque siempre creyeron en el poder de la gota que horada
la piedra. Y eso, con seguridad, tiene que estar en el origen de este cambio
de actitud de tanta gente. Quizá peque de ilusa, pero algo en el aire huele
diferente: acaso la hora de la justicia se está acercando, con sus propios
tiempos. ¿Quién se hubiera animado a pensar, no hace mucho, que los mandamases
de turno, atrincherados detrás de sus escritorios, sus prebendas y sus privilegios,
no podrían ni salir a la calle, ni ir a una plaza con sus nietos, ni asomarse
a una ventana? Dios castiga sin palo y sin rebenque, diría mi abuela. Basta
de políticos grita la gente. Que se vayan todos. Y aquí también me gustaría
detenerme. Porque una cosa son los políticos que cambian de máscara pero
siempre son los mismos: ladrones, corruptos indignos que no representan
a nadie; y otra cosa, muy distinta, es la política. Hay demasiados interesados
en hacernos creer que es necesario acabar con la representatividad políticas,
el Congreso, la vigencia de la Constitución. Y eso, muchos de nosotros lo
sabemos, termina en el desastre, la violencia, la sangre. Lo que queremos
las personas de buena fe, son hombres y mujeres honrados que sí nos representen,
hombres y mujeres nuevos, en todo el sentido de la palabra, que no sean
manejados desde arriba y desde afuera. Por eso me pareció apropiado traer
a colación este pensamiento de Bertold Brecht: " El peor de los analfabetos
es el analfabeto político. El no escucha, no habla, ni participa de los
acontecimientos. El no sabe que el costo de la vida, el precio del poroto,
de la harina, del alquiler, de los zapatos y de los remedios dependen de
las decisiones políticas. El analfabeto político se enorgullece inflando
el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política
nacen las prostitutas, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos,
que es el político embustero, el corrupto lacayo de los explotadores del
pueblo". " En nuestra manos, que son las más numerosas- dice Paul Eluard-
, se encuentra el poder de aplastar a la muerte, abolir los y construir
la razón de nacer y vivir felices" ( ….). Porque sí " existe un mundo mejor,
y está en éste". Muchas gracias. ![]()
10 AÑOS DE LA MASACRE EN LA EMBAJADA DE ISRAEL
Dr. JANAN NUDEL- Psiquiatra La guerra civil Siento a veces que no me quedan palabras para reclamar aquello que se han empeñado en que no sepa. ¿Que es lo que no tengo que saber? ¿Quiénes mataron a nuestros muertos? ¿Qué quieren que sepa? ¿Qué algunas muertes tienen culpables y otras no? ¿Qué no se le puede preguntar sobre la muerte a los que matan? ¿Qué nadie debe aspirar a saber la verdad, porque se va quedando sin palabras, y quien se queda sin palabras se queda sin vida?
Cuando el poder pudo más que la memoria la voz que fue grito se volvió lagrimas, murmullo, susurro, y por último: silencio. Cuando la memoria fue más fuerte que el poder, el susurro se volvió murmullo, el murmullo se volvió grito, el grito se volvió palabra, la palabra denuncia, hubo ronquera, la ronquera se tornó voz. Mientras marcha parada en el mismo lugar la voz ya no grita, ni murmulla, ni susurra, sino dice: aquí estoy, acompañada por el sonido atemporal del Shofar.
Me dijeron que no tengo que saber la verdad, pero me digo que no puedo dejar de saber lo que vi. Me dijeron que quiero confundir, entendí que quieren confundirme. Nos maltrataron en nuestro nombre y nos decían que era por nuestro bien. Me dijeron que me calle y traté de no callarme aunque me faltaran las palabras. No hablo en nombre de los muertos, hablo sobre la muerte que llevo adentro. No hablo en nombre de los familiares de los muertos, hablo en nombre propio.
Mientras espero que las instituciones garanticen la seguridad de los ciudadanos, hablo para que nuestro espíritu salga de debajo de los escombros. No hablo sobre el juicio que se inicia sino sobre la verdad que puede desaparecer con el juicio. Alguien me preguntó:- ¿en que va a terminar esto? - creo que no va a terminar, sino que se va a interrumpir. Cuando alguien evita saber como y quien empezó el atentado, no lo puede esclarecer. - Yo le pregunté a esa persona - ¿cómo va a terminar? Y me contestó: - Nuestra causa no es ajena a la justicia. Casi todas las causas aún están sin resolver. ¿Por qué seguir?- me preguntó. - Para que quede claro que ocurrió y que no vuelva a ocurrir- le contesté. Los piqueteros organizan piquetes. Interrumpen las rutas para que nadie pueda pasar por alto su existencia y su demanda. Los desocupados caminan, no corren, no interrumpen pero se interponen. Avisan del hambre. Los que tienen sus ahorros en el corralito, usan cacerolas, denuncian y golpean. Todos tratan de ser perseverantes hasta descubrir que cuando la frustración es su destino, no existe la perseverancia para siempre. Ellos cambiaron las palabras y dijeron: la perseverancia es el destino. Una nueva forma de represión tiene el poder. Los mensajes que emite, como este: La perseverancia es el destino y no el objeto de la perseverancia. No es una persona la que reprime, es un proyecto político y económico el que reprime. Y reprimir es también que nos digan que tenemos que tener paciencia. Ser perseverantes, tener paciencia, esperar, las nuevas formas de represión. El poder se esfuerza por transmitirnos que el proyecto represor tiene el nombre de una persona: - hay que darles algo, mejor aún a alguien para que no piensen en nosotros. El poder se pregunta - ¡Qué quieren! : nosotros recién entramos y nos tratan como si nosotros hubiésemos producido el quiebre en que se encuentra la Argentina. Me pregunto: ¿Dónde están los responsables de antes? No hubo antes como no hubo muertos. Los desocupados, los piqueteros, los que fueron robados de sus ahorros, todos marchan hacia el mismo lugar: otra plaza. No están juntos por el mismo motivo, y solo pueden juntarse por distintos motivos: pero tienen en común que pelean para que algo vivo no se muera. Cuando se trata de muertos la palabra es para denunciar el silencio. No es ostentosa, es dolorosa. No es para obtener poder, es para no quedar atrapado en la desesperación. Cuando la palabra por el muerto se hizo poder, quien la pronuncia se olvidó del muerto y se acordó de sí mismo. Es uno de los caminos de la frustración en aquellos que siempre buscaron poder. Confunden la venganza con la justicia. La venganza es para siempre, la justicia es para que el castigo a los culpables permita enterrar a los muertos. Ellos nos acusan de querer vengarnos porque no conocen la palabra justicia. Nosotros pronunciamos la palabra justicia para no quedar atrapados en el deseo de venganza. La justicia ilumina mientras que la venganza oscurece. La venganza no permite que la vida siga, mientras que la justicia es para que pueda seguir la vida. La venganza fomenta el heroísmo mientras que la justicia crea otra posibilidad de amar. No tenemos que confundir quien es nuestro enemigo: son los que pusieron la bomba y quienes los ayudaron.
Esta es nuestra presencia: la plaza y la continuidad.
No fue el 18 de cada año. No fue el 18 de cada mes.
Fue el lunes de cada semana, donde se dijo todo,
contra todo y a favor de muchos. No es el lugar
de las cacerolas, ni de los piquetes, ni de las
marchas a través de las ciudades. No es lugar se
las acciones, es el lugar del tiempo. Lunes tras
lunes le damos un espacio en el tiempo a la memoria.
Nosotros tenemos memoria, no somos ni seremos memoria:
creamos un espacio para el tiempo de la memoria.
Perseguimos la justicia como podemos. - ¿Por qué
están aquí?- nos preguntan. - Para que usted nos
pregunte y nosotros no les contestemos. Para que
su escucha se transforme en palabra propia. Nuestra
manera de marchar es estar parados en una plaza.
Si caminamos nos quitan el lugar, como antes lo
hicieron con los muertos. - Se van a cansar de no
saber la verdad. - No, no nos vamos a cansar porque
no nos vamos a morir por esperar. Tratamos de impedir
que sigan matando porque estabamos cansados. Fuimos
escuchados, agredidos, valorados, reconocidos, desconocidos.
Fuimos los denunciantes y los denunciados, y el
blanco de otros, que solo pueden ser ellos mismos,
si el blanco fuimos nosotros. Soy pluralista con
un límite: la exclusión de aquel que quiere destruir
y no soy fundamentalista porque tengo un límite.
Hace muy poco mientras viajaba en un taxi el chofer
me dijo: - Me parece que esto va a terminar en una
guerra civil. Le pregunté: - ¿entre quién? - ¿Cómo
entre quién? Me contesta- Pobres contra pobres.
- ¿Y para qué?- le vuelvo a preguntar. - No sé,
me dice. - ¿No será porque es mejor muertos que
pobres?- le sugiero - No lo había pensado. A las
400 semanas y siendo las 9,53 en todos los relojes,
denuncio que se ha cometido un crimen; y que se
siguen cometiendo crímenes con bombas que causan
otras formas de muerte. ![]()
CARLOS SUSEVICH- Padre de Graciela Susevich,
víctima del atentado a la Embajada de Israel.
Ayer, 17 de marzo del 2002, hemos recordado el criminal
primer atentado contra la Comunidad Judía Argentina,
ocurrido en este país, hace ya 10 años, sin investigación,
sin ninguna pista y en la absoluta y total impunidad.
Inédito hecho en la historia de la humanidad, la
destrucción total de una sede diplomática extranjera,
que no tuvo custodia policial. Asimismo hoy recordamos
que se cumplen 7 años y 8 meses del segundo ataque
masivo contra la Comunidad, el de la AMIA, este
ataque contra la sociedad argentina, que pudo efectuarse
en razón de la facilidad con que se cometió el primero,
ambos atentados hoy, no esclarecidos. Asimismo,
hoy es mi cumpleaños de 78 años, y no hay ningún
festejo, porque en mi casa hay una silla vacía,
que sigue todavía sin ser ocupada. Como prioritaria
premisa debemos tener presente la similitud de proceder
de las fuerzas de seguridad, Policía Federal, en
este caso, en los vandálicos ataques a la Comunidad
Judía de la República Argentina, el atentado a la
Embajada y el posterior atentado a la AMIA. En el
primero no estaban presentes en el frente de la
Embajada de Israel, la custodia policial como era
su obligación, había sido levantada, y tampoco estaba
presente, la custodia policial en la Embajada de
Rumania, en la misma vereda, pero también por una
llamativa circunstancia, un supuesto llamado del
comando radioeléctrico, nunca verificado impidió
que pasara a controlar la presencia de los mismos,
al móvil policial, que debería haber constatado
dicha presencia. Al respecto son muy precisas las
declaraciones del Embajador Itzhaj Shefi, a cargo
de la representación diplomática en dicha época,
que ahora cobran relieve. Además no había circulación
alguna de tráfico por las calles Arrollo, ni tampoco
Suipacha, similitud a lo que conocimos como ZONA
LIBERADA. En el segundo atentado, el de la AMIA,
el móvil policial estacionado sobre la calle Pasteur,
asignado a la vigilancia de ese Organismo Comunitario,
tenía el equipo de comunicación, que no funcionaba.
Uno de los efectivos asignados, estaba en el bar
de la esquina y el otro aparentemente, según declaró,
estaba inclinado bajo el torpedo del vehículo, presuntamente
tratando de reparar dicho equipo, o a lo mejor,
protegiéndose eventualmente del efecto de algún
daño que podría sufrir por alguna situación accidental.
Sumado a todas estas anormalidades, aparece en escena
un personaje especialista en explosivos, suboficial
de Ejército, sugestivamente en las cercanías de
la AMIA, tomando un café en el bar de la esquina
de Corrientes y Pasteur, que según declaró, contribuyó
a remover escombros de la explosión, ¿o vaya a saber
qué?. Nos parece a los familiares, extrañas e irregulares
coincidencias, y no sabemos si se investigó toda
esta extraña situación. El ataque a la Embajada
sin el menor avance, ahora acompañado solo con una
cínica declaración pública del ex secretario penal
de la Corte, el Dr. Bisordi, que textualmente dijo:
" Que a pedido de los judíos, - rectificó luego-
de los israelíes, la explosión se produjo fuera
de la Embajada", como si esto no fuera la verdad
estricta, determinada por Peritos de varios países
y ratificada por un intachable Perito argentino,
el Comandante de Gendarmería Sr. Laborda; y el segundo
atentado, el de la AMIA en proyección de un deslucido
juicio oral, en el que los avances y retrocesos,
para su esclarecimiento, tienen lugar en todas las
sesiones, que no hace más que producir en el ánimo
de los familiares que asisten al mismo, un desaliento
constante. ¿Por qué?: Porque el motor de la trafic
usada para el hecho, apareció 48 horas después del
atentado. Porque el motor que se encontró y se peritó
en la Policía Federal, fue plantado 8 días después.
Porque sí hay restos de Amonal en los trozos de
chapa rescatados de la camioneta. Porque no hay
rastros de Amonal en los restos de chapa. Porque
los elásticos no coinciden con los del vehículo
que produjo el siniestro. Mientras que los presuntos
cómplices o posibles autores de este hecho y sus
abogados, siguen con sus argucias legales enredando
este tema en los interrogatorios del Tribunal actuante,
la ciudadanía toda pregunta: ¿ Quién investiga y
quién hace las pericias, un cuerpo de especialistas,
o una agrupación de Boys Scouts de algún club deportivo?
Las falsas pruebas plantadas en la causa AMIA, el
reconocimiento de que se quemaron cassettes que
tendrían pruebas que podían haber arrojado alguna
luz sobre los autores de este brutal crimen, la
denuncia de que se negoció, con uno de los principales
acusados, contra una importante suma de dinero,
a través del Juez de la causa, o de algún alto funcionario
de la SIDE, y decenas de otros desaciertos en este
tema, hacen que dudemos con toda razón de que se
llegue a un esclarecimiento verás. No tenemos en
el país, salvo contadas excepciones, Justicia, que
nos merezca la confianza y la certeza de que los
verdaderos culpables, pueden ser juzgados sobre
la base de una creíble investigación, porque muchos
de los que investigan, deberían a su vez ser investigados,
para tener la certeza también de que arribarán a
una real verdad, siempre y en cuanto la decisión
política de todos los sectores de gobierno y los
factores cercanos al poder se decidan a prestarse
para este fin. Ya este país, no es una Republiqueta
de cuarta, como dije tiempo atrás, es peor ahora,
los últimos gobiernos pasados han convertido a esta
nación y a todos los que en ella habitamos, en una
masa informe de pordioseros y carenciados. Nos han
robado la dignidad, la seguridad, la ética y el
orgullo de llamarnos Argentinos. Estamos esperando
la dádiva internacional, para que nos hagan llegar
alimentos y donativos en efectivo, para paliar nuestra
miseria, el hambre y la pauperización de la mayor
parte de los ciudadanos, mientras los políticos
de turno y factores de poder, los mismos de siempre,
confabulan en sospechosos contubernios para formar
futuras trenzas políticas, de espaldas al país,
pero solo velando por intereses personales, solicitando
más préstamos en el exterior, mientras no tienen
el menor pudor en asfixiar al Estado y al pueblo,
auto regulándose altas retribuciones, beneficios
adicionales y jubilaciones de privilegio, pero rasgándose
las vestiduras y acusando a los medios de comunicación,
cuando dicen que son los que incentivan la reacción
contra ellos, sin que hagan ellos mismos un examen
introspectivo de su deslucido papel, y reconozcan
que ellos y la falta de justicia verdadera, son
los que con su accionar producen este estado de
efervescencia. Ratificando este último concepto,
no hace falta más que informarse, de que las exigencias
de las donaciones llegan únicamente para ser distribuidas
por organismos no gubernamentales, centros solidarios
o fundaciones, esto solo habla bien a las claras
de la imagen que tienen en el exterior de los funcionarios
y de la dirigencia política argentina. ¿Cuánto más
reclamo podemos hacer los familiares? Si los organismos
que imparten justicia, están en su mayoría descalificados,
el más evidente, la Corte Suprema de Justicia de
la Nación, corrobora nuestra opinión. La nota aparecida
en un matutino de prestigio, el pasado 9 de este
mes, del Dr. Salvador M. Lozada, Presidente Honorario
de la Asociación Internacional de Derecho Constitucional,
que dice: "La verdadera seguridad jurídica, requiere
la sustitución de los miembros de la actual Corte,
cuya facciosa factura prefigura su actuación ulterior,
deplorable y provocadora de la indignación y el
escarnio". La única verdad concreta, de estos luctuosos
hechos son las decenas de sepulturas en el cementerio
de la Comunidad, que cubren los restos de inocentes
víctimas masacradas en los dos atentados, en nombre
de siniestras ideologías, que aún no descansan en
paz, y el total y absoluto desprejuicio de la Justicia
Argentina y de las fuerzas de seguridad para dar
con los autores. Este, el país en que habitamos,
nuestro país, y esta es la justicia y los políticos
que tenemos, pero nosotros no olvidamos, nosotros
no claudicamos y nosotros jamás perdonaremos. Gracias.![]()
LEOPOLDO SCHIFFRIN- Camarista. Con admirable
constancia Memoria Activa realiza semana a semana,
lunes tras lunes, esta protesta contra la impunidad
que inicialmente fue una protesta contra la impunidad
por el horrible atentado contra la AMIA. Pero cuando
uno escucha las expresiones, percibe el espíritu
que preside estas convocatorias, encuentra que más
allá de ello, lo que está en cuestión, es la impunidad
de los delitos de los poderosos. En la Argentina,
la impunidad se puede dividir en algunos sectores,
la primera impunidad es esta, que más directamente
nos afecta, que es la de los atentados, evidentemente
antisemitas, de la Embajada de Israel y de la AMIA.
Los cuales han conducido a procesos que son fracasos
completos y en los cuales se advierte los peores
defectos de la justicia y de la policía de la Argentina.
Los defectos que son seculares, consisten en que
todo el aparato policial de seguridad y de investigación
también judicial, se implementaron en nuestro país
ya en el siglo 19 para reprimir exclusivamente delitos
cometidos por gente de clase pobre, de los delitos
callejeros, esos son los delitos por los cuales
está pensado todo el sistema. Nunca para reprimir
delitos de mayor complejidad, de mayor dificultad.
Y además de eso hay que ver que en nuestra justicia
y en nuestra policía existió una tradición, cuanto
más se estudia más espanta, de no castigar nunca,
ni buscar nunca a los delincuentes nazis que se
refugiaron entre nosotros y estuvieron aquí en nuestro
país. Están las otras grandes impunidades que se
mencionaron aquí, la impunidad contra la cual seguimos
constantemente protestando, igual que aquellas que
primero nos convocan, la impunidad de los grandes
crímenes cometidos por la dictadura militar. Crímenes
de lesa humanidad de tal entidad que no se puede
explicar como hasta el día de hoy sigan en realidad
cuasi impunes, porque en este momentos hay algunos
pequeños avances en ese sentido. Y el tercer campo
de impunidad, es el campo de los delitos de los
grupos económicos, que también son delitos terribles,
que también causan muertes, que también causan enfermedades,
desastre, falta de educación, en fin todo lo que
se ha mencionado y conocemos bien. Pero en los cuales
hay impunidades terribles, porque uno ve por ejemplo
en el área de práctica que me toca, como muchos
delitos de carácter tributario y piensen ustedes
lo que significa la evasión tributaria entre nosotros
que tienen procesos más o menos adelantados, quedan
misteriosamente perdidos en esa niebla que tantas
veces invade los recintos tribunalicios. Como conseguir
que estas impunidades por lo menos no se repitan,
se reparen en algo, sin duda con un cambio profundo
en el aparato policial antes que nada, el único
que yo conozco, fue un intento en la provincia de
Buenos Aires que después de dos o tres meses aflojó,
y que después de un año y medio se dio por cerrado.
En cuanto a los tribunales, nunca se ha intentado
hacer una reforma, había que empezar antes que nada
por mejorar el sistema del Consejo de la Majistratura,
dar participación popular real en este, obtener
una escuela judicial obligatoria, poner participación
popular en la designación de los jueces. Sin todos
estos pasos, cualquier cosa que se haga, me parece
que va a ser muy poco fructífera. Y hay una cosa
más que quería decir, así como desde los atentados
que nos afectaron más directamente, hemos podido
tener una visión más global de la impunidad que
caracteriza la vida Argentina, por la deficiencia,
sí por cierto por su aparato político, pero también
por la específica de su aparato policial y judicial.
Hay un marco internacional que ha sido en el cual
se desarrollaron los atentados y que es difícil
que se dieran sin éste, que es el conflicto Árabe
Israelí, en este momento, la situación en Israel
es más difícil que nunca, aunque puede ser que haya
alguna leve perspectiva de arreglo. Yo creo, honestamente
, siguiendo la opinión de tantísimos israelíes y
judíos de la diáspora, que conocen el tema a fondo,
que no hay solución militar, como dice Shalom Ajshav,
que también sin una disposición de parte de los
sectores mayoritarios de Israel de abandonar buena
parte de los asentamientos, no hay posibilidades
de paz. Esa paz la necesitamos y en este momento
donde muchos medios israelíes y de la diáspora se
está pidiendo que todos elevemos nuestra voz para
que la situación de Israel y los Palestinos, llegue
a una paz justa que es posible pese a todas las
dificultades. Yo lo que hago es elevar mi voz al
cielo, pidiendo que aquí en este país nos sembremos
simientes de justicia, que permita que en el futuro
muchas salidas sean restauradas. En los momentos
de crisis tan grave también surgen esperanzas, porque
la crisis de su vocación en que pueda haber un cambio
de mentalidad colectiva y cambiar aunque sea lentamente
la situación vivida hasta ahora. Y también es necesario
que hagamos un redimensinamiento de nuestras perspectivas,
pensando que vivimos en un marco internacional terrible
por otro lado por el tipo de mentalidad que existe
en el actual gobierno norteamericano, pero por otro
lado la situación del cercano Oriente puede tener
un arreglo, puede tener una perspectiva de mejor
paz y creo que nosotros que pedimos justicia también
tenemos que pedirla allá. Que haya justicia en toda
la tierra, en la tierra de Israel y en la tierra
de Argentina. Que fluya y que haga que esas puertas
de justicia se abran y lleguen justamente a darnos
las respuestas que buscamos desde hace tantos años.
Gracias.![]()
RAÚL KOLLMANN- Periodista. Señor Ministro
Vanossi, no queremos escucharlo, no queremos escuchar
a ningún funcionario más hablar de la causa Embajada
ni de la investigación de la AMIA. No los queremos
escuchar hasta que no tengan algo en serio que decir,
hasta que no muestren un avance concreto, algún
elemento preciso, que digan algo en serio de lo
que ocurrió en los dos atentados. No queremos más
bla bla después de 10 años. Y nosotros los que venimos
peleando para que se esclarezcan los atentados,
tampoco queremos hablar generalidades ni hacer acusaciones
al aire; queremos hablar de cosas concretas, precisas.
¿Qué es lo que decimos desde hace 10 años en el
caso de la Embajada y desde hace casi 8 años en
el caso de la AMIA?. Que acá no hubo voluntad de
investigar en serio, ¿qué significa que no hubo
voluntad de investigar en serio?, que tuvimos un
gobierno de Carlos Menem en el cual se produjeron
los dos atentados y donde no había una reunión todas
las mañanas para decir- y, en que se avanzó la investigación,
por donde estamos yendo?- no hubo ninguna preocupación,
se permitió que la SIDE, la policía, que todos dieran
vueltas, que nunca aclararan nada, que hicieran
pericias, que tardaran meses y meses y meses sin
que se supiera nada. Cuando decimos no hubo voluntad
política significa eso, que no hubo un presidente
que a la mañana dijera- en que hemos avanzado hoy,
por qué no hemos avanzado-, que pusiera gente a
trabajar en esta causa para aclarar de una vez las
cosas. Esa es la primera responsabilidad, la de
los gobiernos que no mostraron ningún interés. La
segunda responsabilidad fue de las fuerzas de seguridad,
que estaban cruzados por negocios, mafias de autos,
mafias que compraban y vendían cosas truchas, mafias
que estaban en mil negocios falsos y mil negocios
ilegales. No investigaron nada porque no les convenía,
porque saltaban todos los negocios y porque no quisieron
que se vieran esos negocios. La segunda responsabilidad,
concreta, no en general, es de las fuerzas de seguridad
y de la SIDE que prefirieron seguir con sus negocios
y que de ninguna manera se interesaron por aclarar
los atentados. La tercera responsabilidad es de
la Corte Suprema, sin ninguna duda, hoy en día dicen-
bueno, no hubo conexión local, vinieron de afuera,
al final no es que hubo una conexión local como
las que se conocen- acá la camioneta fue comprada
un mes antes del atentado en el caso de la Embajada
y en algún lugar estuvo, alguien les ayudó, alguien
alquiló ese lugar donde estuvo la camioneta y donde
se armaron los explosivos. Nunca supimos nada. Tenemos
que decir que después del 11 de septiembre, a 6
meses del 11 de septiembre, podemos decir que en
Estados Unidos la investigación es un fracaso porque
nunca pescaron a nadie, nunca han logrado detener
a nadie, pero saben donde estaban los terrorista,
donde se alojaron, en que casa estaban, que autos
usaron, a que aviones se subieron. Saben las cosas
más elementales, nosotros no sabemos nada de los
atentados, no sabemos por dónde entraron los terroristas
a la Argentina si es que vinieron de afuera, dónde
se alojaron, dónde vivieron, dónde armaron la camioneta,
de dónde la sacaron, quién les ayudó. No sabemos
nada, esta es la tercera responsabilidad, la responsabilidad
de la Corte Suprema. Y quiero decir también, sin
entrar en el tema de las responsabilidades, pero
quiero hacer notar algo que se ha dicho acá hace
un ratito, El ex Embajador de Israel Itzhak Shefi,
Embajador en el momento del atentado, acaba de decir
dos cosas muy fuertes, la primera es que las autoridades
nunca quisieron investigar el caso, Israel no ha
dicho esto en 10 años, y lo segundo es alguien sabía
la hora y el momento en que se iba a hacer el atentado
y por eso no estaban los policías. Esto tampoco
se había dicho tanto, siempre ha habido buenas relaciones
como las que se vieron ayer con el Ministro Vanossi,
tiene que haber una denuncia clara también de Israel
sobre la forma en que el Estado Argentino ha tapado
el atentado. Y quiero terminar simplemente con lo
siguiente, la única chance de que se avance en las
dos causas, la de la Embajada y la de la AMIA, es
esta llama de Memoria Activa. Es muy difícil, ha
sido muy difícil mantener una plaza durante tantos
años, yo se el esfuerzo que realizan, las enormes
dificultades que ello significa, pero la verdad
es que si este cacerolazo de los lunes, si este
piquete de los lunes no se mantiene no hay esperanzas
y afortunadamente gracias a Memoria Activa hay esperanza.
Gracias. ![]()
MATILDE MELLIBOVSKY- Madre de Plaza de Mayo, Línea Fundadora.
Sobre la marcha de tantos acontecimientos y tantas recordaciones del desgraciado
24 de marzo, la actividad es tanta que no queda tiempo para pensar. Yo rápidamente
hoy hice un memo pero ahora ya no tengo ganas ni de un memo. Quiero hablar
por lo que siento en este momento. Lo que siento es un agradecimiento tremendo
por haberme invitado justo este día, por haberme invitado a participar.
Yo sé lo que significa, para el que me invitó, esta fecha y él sabe lo que
significa para mí. Es una fecha macabra, es lo más desgraciado y triste
que pasó en la historia Argentina y era el preámbulo, lo primero que nos
anunciaba la desgracia nuestra, la desgracia, dicen, de 30.000 familias,
es una cifra que debe ser aproximada. La desgracia y la destrucción de todas
nuestras familias. Fuera de eso, es muy emocionante para mí estar aquí el
día de hoy, fue muy emocionante estar hablando con los chicos de un Shule
esta semana, el Sholem Aleijem, y más emocionante fue después hablar con
los chicos del Colegio Nacional Buenos Aires, colegio por donde transitaron
mis hijos, y luego la emoción de la plaza y ahora la emoción de estar acá.
Sobre los chicos quisiera hacer una pequeña reflexión, vi una gran diferencia
entre los chicos del Shule y los chicos del Buenos Aires. Los del Buenos
Aires son muy politizados y los del Shule me parecieron espléndidos muchachos,
muy bien intencionados pero lamentablemente con una ignorancia total de
todo lo que pasó en esa época. Yo creo que habría que hablar con los chicos,
habría que educarlos, no se olviden que estamos viviendo en una época muy
espectacular donde hay que seguir la lucha y cuidar mucho las instituciones
que tenemos, las pobres y miserables instituciones que hemos conseguido.
Digo esto porque esta semana, la semana pasada, se realizó un acto en el
Congreso, en el Salón de los Pasos Perdidos, fue un acto multitudinario,
fue un acto hermoso, lleno de afecto de comprensión, con mucha intelectualidad
adherida con mucha gente adherida y algunos pocos diputados que prometieron
que al día siguiente iban a tratar la nulidad de la Obediencia Debida y
el Punto Final. Bueno lamentablemente otra vez más en la historia, los honorables
diputados no bajaron, no hicieron quórum, dicen que eran solamente 40 y
se desaprovechó una oportunidad. La oportunidad era única, porque hay que
acabar con la impunidad, y eso lo tenemos todos muy presente, hay que acabar
con la impunidad y con la no actividad de la justicia. Otras que pasaron
en esta semana, muchas muchísimas, y eso me hace recordar que una vez hace
como 10 años escribí un libro a fuerza de pulmón, pero sobre todo a fuerza
de corazón y de sentimientos; todos nosotros tendríamos que hacer ahora
un libro, acerca de su familia, acerca de su situación porque esto pasará
a ser la verdadera historia y no la historia oficial que nos enchufen después,
el gobierno de turno o el Fondo Monetario Internacional. El librito pasó
a ser un clásico y en él relato los testimonios de una veintena de madres
de desaparecidos. En ninguna forma la situación es la misma, en ninguna
forma, no, pero en aquel momento no agarró desprevenidos, desprotegidos,
tan amargados con el gobierno de la infeliz que se llamó Isabel Perón, que
prácticamente toda la población se entregó a manos de ese golpe. No tenemos
que permitir que nunca, nunca, nunca más pase. Que el nunca más no sea simplemente
una frase muy usada actualmente. Y cuando parece que el salir a la calle,
que el movilizarse es peligroso, hay que pensar que cuando uno se queda
en la casa es mucho más desgraciado y más peligroso lo que sucede. Bueno,
no tengo mucho más que contar, salvo que ayer tuvimos una marcha espléndida,
diría yo, recordando nuestros desaparecidos, repudiando el golpe del 24
de marzo del ´76 y esta vez acompañadas por un montón de gente que sale
a la calle con mucho coraje, que sale a la calle porque ya ha perdido el
miedo y salió a la calle también a acompañarnos sobre todo la gente de las
Asambleas, los cacerolazos, los piqueteros; eso es lo que tendríamos que
tratar de hacer, no romper esa unidad, tratar de estar todos juntos cada
cual tiene su peso, su fecha que recordar. Pero igual el margen de esto
tratar de establecer una unidad que es lo único que nos va a impedir volver
a pasar días tan desgraciados. Solamente quiero recordar que los días previos
al golpe fueron tan trágicos, tan densos, tan llenos de augurio, tan miserablemente
largos; solamente leía en el diario "enfrentamiento", el enfrentamiento
significaba que unos veinte tipos vestidos de civil iban a la casa de un
militante, que no estaba militando en ese momento, y lo sacaban desnudo
y descalzo de su cama, lo torturaban y lo hacían desaparecer. Todo lo que
podemos pedir, pero muy ardientemente, es que no nos agarren desprevenidos
y que estemos todos en la calle. Es mucho más seguro estar en la calle que
metido debajo de la cama. Saludo a Memoria Activa que es otro grupo de gente
tan combatiente, que se niega a aceptar la desmemoria y se niega a aceptar
las mentiras que les dicen sobre sus muertos. Ojalá que esto no dure mucho,
ojalá que se termine la impunidad, ojalá que nuestros hijos vivan en un
mundo mejor. ![]()
MARIO VILLANI- Lic. En Física, ex desaparecido. Buenos
días, y ante todo, mi más profundo agradecimiento a Memoria Activa por el
honor que me hace al dejarme hablar en esta plaza. Queridos amigos de Memoria
Activa: A 26 años del más sangriento de los golpes militares sufridos por
nuestro país, que provocó la desaparición de 30.000 luchadores. A 10 años
del siniestro atentado contra la Embajada de Israel, con su saldo de 29
víctimas que ya no están con nosotros. A 7 años y 8 meses de la bomba en
la AMIA, el peor ataque sufrido por la Comunidad Judía después de la Shoá,
el que segó 86 vidas que ya no abrazarán a sus familiares y amigos. Como
ex desaparecido, sobreviviente de cinco campos de concentración de la última
dictadura, vengo a sumarme a la exigencia de terminar con la impunidad.
Pero mi voz no es sólo mi voz, quiere ser la voz de 30.000 desaparecidos,
miles de los cuales compartieron conmigo los campos. No pudieron silenciarlos,
sus voces están presentes. Vengo a acusar a un Estado que, tanto con este
gobierno como con los que lo precedieron, les cuida las espaldas a los asesinos
del proceso, a los del atentado en la Embajada y a los que pusieron la bomba
en la AMIA. Hoy está claro para mí, y espero que para muchos más, el por
qué de la protección: entre esos asesinos está la mano de obra que este
Estado necesita cada vez más, a medida que se profundiza la crisis, para
ejercer el control social que le demanda la urgencia creciente de los reclamos
populares. 26 años pasaron desde el golpe genocida y hoy, la mayoría de
sus ejecutores están libres, caminando entre nosotros, gracias a las leyes
de impunidad del gobierno de Alfonsín. Los únicos que fueron condenados-
las cúpulas militares- fueron después indultados por Menem. 10 años pasaron
desde el atentado en la Embajada. La maldita Corte Suprema, la misma que
hoy está cuestionada y a la espera de un supuesto juicio político, se hizo
cargo de la investigación y la mandó al muere. No tomó casi ninguna medida
de prueba y hoy la causa parece estar a punto de cerrarse. 7 años y 8 meses
pasaron desde la bomba en la AMIA y recién ahora, se está implementando
el juicio oral, sólo por una parte de la causa, después de una investigación
con muy serias deficiencias, testigos falsos preparados por la policía,
declaraciones y pruebas desaparecidas en manos de las autoridades y la justicia.
Esta causa tiene 20 imputados, 15 de los cuales son policías. Además, ante
la falta de justicia en la Argentina, se vienen desarrollando juicios contra
los militares de la dictadura en diferentes países del mundo, juicios en
los cuales hemos prestado nuestro testimonio muchos de los sobrevivientes
de los campos de concentración, familiares de las víctimas y personalidades
de los Derechos Humanos, de los gremios y de la política de nuestro país.
Sin embargo todos los gobiernos de esta democracia- el de Alfonsín, el de
Menem, el de De La Rúa y ahora el de Duhalde, a través de su Ministro de
Justicia, el radical Jorge Vanossi-, han negado su colaboración con esos
juicios, rechazando todos los pedidos de extradición que hasta ahora se
han recibido. Para terminar con las impunidad, es imprescindible lograr
el juicio y castigo a todos los responsables de los aberrantes actos que
jalonan nuestra historia reciente. Lo exigimos en nombre de los 30.000 desaparecidos
de la última dictadura, de las 29 víctimas del atentado a la Embajada de
Israel, de las 86 víctimas de la bomba en la AMIA. Lo exigimos además en
nombre de Víctor Choque, de Teresa Rodríguez, de Bordón, de los piqueteros
caídos en General Mosconi, de Cabezas y Bonino. También en nombre de los
compañeros asesinados por la salvaje represión a la rebelión popular que
provocó la caída del devaluado gobierno de De La Rúa, de los tres muchachos
muertos por un policía retirado en Floresta, y de la innumerables víctimas
del gatillo fácil a lo largo y ancho del país. La demanda de juicio y castigo
lleva implícita la de depurar definitivamente a las fuerzas de seguridad
y a los servicios de inteligencia, limpiándolos de criminales, nazi- fascistas
y corruptos. Entonces podremos decir, antes que "Nunca Más", "Será Justicia".
Sostengo que lograr esto es un paso muy importante, pero no es suficiente.
Mientras siga existiendo el inicuo sistema político- social que ha necesitado
de esta metodología para sostenerse, pueden desaparecer todos los actuales
torturadores, pero volverán a ser generados cuando se los necesite. El pueblo
Argentino está harto de encubrimiento e impunidad. Está también harto de
marginalidad y miseria. Las asambleas autoconvocadas y los piquetes son
señales. Será necesario transformar este sistema en otro más justo y solidario.
Sólo entonces podremos decir "Nunca Más". Este es un largo camino; recorriéndolo,
vamos generando lazos afectivos para que podamos crecer y creer, tejiendo
redes solidarias para sostenernos. Mientras tanto, no bajemos los brazos
y sigamos manteniendo la memoria pues, como dijo Simón Wiesenthal: "La esperanza
seguirá viva mientras los hombres no olviden". Muchas Gracias. ![]()