LUNES 4 DE MARZO DE 2002

Por razones de orden técnico no fue posible desgrabar los testimonios de este lunes.


LUNES 11 DE MARZO DE 2002

GRACIELA CABAL- Escritora. Es la segunda vez que se me invita a esta plaza, la Plaza de la Memoria- cosa que agradezco y me emociona- para recordar a nuestros muertos de la AMIA; nuestros muertos, digo, porque son de todos, como los de la Embajada de Israel, a pesar de aquellos que intentan convencernos de que estos ataques fueron hechos contra una determinada comunidad. Cuando me llamaron para convocarme, lo primero que hice fue ir a buscar en mis archivos el texto que pronuncié en el mismo lugar hace más de un año. Y hasta llegué a pensar que, desgraciadamente, podría ser utilizado hoy, sin demasiadas variantes: la impunidad sigue siendo moneda corriente; la corrupción y la injusticia siguen siendo moneda corriente. Todo continúa igual. ¿Todo continúa siendo igual? No, de ninguna manera: desde hace un tiempo, nuevas formas de protesta, de lucha, de repudio se han generalizado. Ciudadanos y ciudadanas que jamás pensaron en salir a la calle a reclamar nada lo han hecho. Con sus cacerolas. Con sus niños montados en las espaldas. Con su bronca pero también con la alegría de participar junto a otros en la defensa de sus derechos. Y aquí quiero detenerme un momento, dado que está muy cercano el Día de la Mujer, el 8 de marzo. No es casual que el símbolo de este movimiento sea la cacerola, algo tradicionalmente unido a la imagen de la mujer, como los pañales, origen de los pañuelos blancos de las madres y abuelas de Plaza de Mayo. Es que somos las mujeres- cuidadoras del fuego, protectoras de la vida en todas sus formas, conservadoras de la memoria colectiva- somos las mujeres, digo, las primeras en salir a barrer los escombros después de las tragedias, y en plantar una y otra vez los geranios de la celebración aún en tierra arrasada, porque de algún modo sabemos que, al final, la vida siempre triunfa sobre la muerte. Se me dirá- y yo también lo pienso- que la gente que salió ahora podía haberlo hecho antes: con el primer desaparecido, con los ancianos despojados hasta el exterminio, con los niños revolviendo la basura, con los hospitales sin gasa y las escuelas sin techo, las privatizaciones salvajes y la entrega del país al mejor postor. Pero los caminos de la historia no son fáciles de transitar y lo caminos del Señor son impredecibles. Lo cierto es que la gente está en la calle, animándose a hablar y a disentir, tomando conciencia, reviendo sus ideas y sus prejuicios. La gente está en la calle, caminando hombro con hombro junto a los que, hasta no hace mucho, consideraba indeseables. La gente ha ocupado el espacio público. Y va a ser muy difícil que vuelva a sus casas a mirar la vida a través de la pantalla de la televisión. Porque la crisis de representatividad a que ha llegado nuestro país no tiene antecedentes. La gente está en la calle: buscando justicia, clamando contra la impunidad, exigiendo que se respeten sus derechos. Y esto es bueno, muy bueno para todos. En especial para los hombres y mujeres de Memoria Activa, que, al igual que otros grupos- la madres y Abuelas, los maestros, por nombrar algunos,- se han convertido en ejemplos, en modelo de lucha, porque nunca se permitieron bajar los brazos, porque siempre creyeron en el poder de la gota que horada la piedra. Y eso, con seguridad, tiene que estar en el origen de este cambio de actitud de tanta gente. Quizá peque de ilusa, pero algo en el aire huele diferente: acaso la hora de la justicia se está acercando, con sus propios tiempos. ¿Quién se hubiera animado a pensar, no hace mucho, que los mandamases de turno, atrincherados detrás de sus escritorios, sus prebendas y sus privilegios, no podrían ni salir a la calle, ni ir a una plaza con sus nietos, ni asomarse a una ventana? Dios castiga sin palo y sin rebenque, diría mi abuela. Basta de políticos grita la gente. Que se vayan todos. Y aquí también me gustaría detenerme. Porque una cosa son los políticos que cambian de máscara pero siempre son los mismos: ladrones, corruptos indignos que no representan a nadie; y otra cosa, muy distinta, es la política. Hay demasiados interesados en hacernos creer que es necesario acabar con la representatividad políticas, el Congreso, la vigencia de la Constitución. Y eso, muchos de nosotros lo sabemos, termina en el desastre, la violencia, la sangre. Lo que queremos las personas de buena fe, son hombres y mujeres honrados que sí nos representen, hombres y mujeres nuevos, en todo el sentido de la palabra, que no sean manejados desde arriba y desde afuera. Por eso me pareció apropiado traer a colación este pensamiento de Bertold Brecht: " El peor de los analfabetos es el analfabeto político. El no escucha, no habla, ni participa de los acontecimientos. El no sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, de la harina, del alquiler, de los zapatos y de los remedios dependen de las decisiones políticas. El analfabeto político se enorgullece inflando el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nacen las prostitutas, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos, que es el político embustero, el corrupto lacayo de los explotadores del pueblo". " En nuestra manos, que son las más numerosas- dice Paul Eluard- , se encuentra el poder de aplastar a la muerte, abolir los y construir la razón de nacer y vivir felices" ( ….). Porque sí " existe un mundo mejor, y está en éste". Muchas gracias.


LUNES 18 DE MARZO DE 2002

10 AÑOS DE LA MASACRE EN LA EMBAJADA DE ISRAEL

Dr. JANAN NUDEL- Psiquiatra La guerra civil Siento a veces que no me quedan palabras para reclamar aquello que se han empeñado en que no sepa. ¿Que es lo que no tengo que saber? ¿Quiénes mataron a nuestros muertos? ¿Qué quieren que sepa? ¿Qué algunas muertes tienen culpables y otras no? ¿Qué no se le puede preguntar sobre la muerte a los que matan? ¿Qué nadie debe aspirar a saber la verdad, porque se va quedando sin palabras, y quien se queda sin palabras se queda sin vida?

Cuando el poder pudo más que la memoria la voz que fue grito se volvió lagrimas, murmullo, susurro, y por último: silencio. Cuando la memoria fue más fuerte que el poder, el susurro se volvió murmullo, el murmullo se volvió grito, el grito se volvió palabra, la palabra denuncia, hubo ronquera, la ronquera se tornó voz. Mientras marcha parada en el mismo lugar la voz ya no grita, ni murmulla, ni susurra, sino dice: aquí estoy, acompañada por el sonido atemporal del Shofar.

Me dijeron que no tengo que saber la verdad, pero me digo que no puedo dejar de saber lo que vi. Me dijeron que quiero confundir, entendí que quieren confundirme. Nos maltrataron en nuestro nombre y nos decían que era por nuestro bien. Me dijeron que me calle y traté de no callarme aunque me faltaran las palabras. No hablo en nombre de los muertos, hablo sobre la muerte que llevo adentro. No hablo en nombre de los familiares de los muertos, hablo en nombre propio.

Mientras espero que las instituciones garanticen la seguridad de los ciudadanos, hablo para que nuestro espíritu salga de debajo de los escombros. No hablo sobre el juicio que se inicia sino sobre la verdad que puede desaparecer con el juicio. Alguien me preguntó:- ¿en que va a terminar esto? - creo que no va a terminar, sino que se va a interrumpir. Cuando alguien evita saber como y quien empezó el atentado, no lo puede esclarecer. - Yo le pregunté a esa persona - ¿cómo va a terminar? Y me contestó: - Nuestra causa no es ajena a la justicia. Casi todas las causas aún están sin resolver. ¿Por qué seguir?- me preguntó. - Para que quede claro que ocurrió y que no vuelva a ocurrir- le contesté. Los piqueteros organizan piquetes. Interrumpen las rutas para que nadie pueda pasar por alto su existencia y su demanda. Los desocupados caminan, no corren, no interrumpen pero se interponen. Avisan del hambre. Los que tienen sus ahorros en el corralito, usan cacerolas, denuncian y golpean. Todos tratan de ser perseverantes hasta descubrir que cuando la frustración es su destino, no existe la perseverancia para siempre. Ellos cambiaron las palabras y dijeron: la perseverancia es el destino. Una nueva forma de represión tiene el poder. Los mensajes que emite, como este: La perseverancia es el destino y no el objeto de la perseverancia. No es una persona la que reprime, es un proyecto político y económico el que reprime. Y reprimir es también que nos digan que tenemos que tener paciencia. Ser perseverantes, tener paciencia, esperar, las nuevas formas de represión. El poder se esfuerza por transmitirnos que el proyecto represor tiene el nombre de una persona: - hay que darles algo, mejor aún a alguien para que no piensen en nosotros. El poder se pregunta - ¡Qué quieren! : nosotros recién entramos y nos tratan como si nosotros hubiésemos producido el quiebre en que se encuentra la Argentina. Me pregunto: ¿Dónde están los responsables de antes? No hubo antes como no hubo muertos. Los desocupados, los piqueteros, los que fueron robados de sus ahorros, todos marchan hacia el mismo lugar: otra plaza. No están juntos por el mismo motivo, y solo pueden juntarse por distintos motivos: pero tienen en común que pelean para que algo vivo no se muera. Cuando se trata de muertos la palabra es para denunciar el silencio. No es ostentosa, es dolorosa. No es para obtener poder, es para no quedar atrapado en la desesperación. Cuando la palabra por el muerto se hizo poder, quien la pronuncia se olvidó del muerto y se acordó de sí mismo. Es uno de los caminos de la frustración en aquellos que siempre buscaron poder. Confunden la venganza con la justicia. La venganza es para siempre, la justicia es para que el castigo a los culpables permita enterrar a los muertos. Ellos nos acusan de querer vengarnos porque no conocen la palabra justicia. Nosotros pronunciamos la palabra justicia para no quedar atrapados en el deseo de venganza. La justicia ilumina mientras que la venganza oscurece. La venganza no permite que la vida siga, mientras que la justicia es para que pueda seguir la vida. La venganza fomenta el heroísmo mientras que la justicia crea otra posibilidad de amar. No tenemos que confundir quien es nuestro enemigo: son los que pusieron la bomba y quienes los ayudaron.

Esta es nuestra presencia: la plaza y la continuidad. No fue el 18 de cada año. No fue el 18 de cada mes. Fue el lunes de cada semana, donde se dijo todo, contra todo y a favor de muchos. No es el lugar de las cacerolas, ni de los piquetes, ni de las marchas a través de las ciudades. No es lugar se las acciones, es el lugar del tiempo. Lunes tras lunes le damos un espacio en el tiempo a la memoria. Nosotros tenemos memoria, no somos ni seremos memoria: creamos un espacio para el tiempo de la memoria. Perseguimos la justicia como podemos. - ¿Por qué están aquí?- nos preguntan. - Para que usted nos pregunte y nosotros no les contestemos. Para que su escucha se transforme en palabra propia. Nuestra manera de marchar es estar parados en una plaza. Si caminamos nos quitan el lugar, como antes lo hicieron con los muertos. - Se van a cansar de no saber la verdad. - No, no nos vamos a cansar porque no nos vamos a morir por esperar. Tratamos de impedir que sigan matando porque estabamos cansados. Fuimos escuchados, agredidos, valorados, reconocidos, desconocidos. Fuimos los denunciantes y los denunciados, y el blanco de otros, que solo pueden ser ellos mismos, si el blanco fuimos nosotros. Soy pluralista con un límite: la exclusión de aquel que quiere destruir y no soy fundamentalista porque tengo un límite. Hace muy poco mientras viajaba en un taxi el chofer me dijo: - Me parece que esto va a terminar en una guerra civil. Le pregunté: - ¿entre quién? - ¿Cómo entre quién? Me contesta- Pobres contra pobres. - ¿Y para qué?- le vuelvo a preguntar. - No sé, me dice. - ¿No será porque es mejor muertos que pobres?- le sugiero - No lo había pensado. A las 400 semanas y siendo las 9,53 en todos los relojes, denuncio que se ha cometido un crimen; y que se siguen cometiendo crímenes con bombas que causan otras formas de muerte.


CARLOS SUSEVICH- Padre de Graciela Susevich, víctima del atentado a la Embajada de Israel. Ayer, 17 de marzo del 2002, hemos recordado el criminal primer atentado contra la Comunidad Judía Argentina, ocurrido en este país, hace ya 10 años, sin investigación, sin ninguna pista y en la absoluta y total impunidad. Inédito hecho en la historia de la humanidad, la destrucción total de una sede diplomática extranjera, que no tuvo custodia policial. Asimismo hoy recordamos que se cumplen 7 años y 8 meses del segundo ataque masivo contra la Comunidad, el de la AMIA, este ataque contra la sociedad argentina, que pudo efectuarse en razón de la facilidad con que se cometió el primero, ambos atentados hoy, no esclarecidos. Asimismo, hoy es mi cumpleaños de 78 años, y no hay ningún festejo, porque en mi casa hay una silla vacía, que sigue todavía sin ser ocupada. Como prioritaria premisa debemos tener presente la similitud de proceder de las fuerzas de seguridad, Policía Federal, en este caso, en los vandálicos ataques a la Comunidad Judía de la República Argentina, el atentado a la Embajada y el posterior atentado a la AMIA. En el primero no estaban presentes en el frente de la Embajada de Israel, la custodia policial como era su obligación, había sido levantada, y tampoco estaba presente, la custodia policial en la Embajada de Rumania, en la misma vereda, pero también por una llamativa circunstancia, un supuesto llamado del comando radioeléctrico, nunca verificado impidió que pasara a controlar la presencia de los mismos, al móvil policial, que debería haber constatado dicha presencia. Al respecto son muy precisas las declaraciones del Embajador Itzhaj Shefi, a cargo de la representación diplomática en dicha época, que ahora cobran relieve. Además no había circulación alguna de tráfico por las calles Arrollo, ni tampoco Suipacha, similitud a lo que conocimos como ZONA LIBERADA. En el segundo atentado, el de la AMIA, el móvil policial estacionado sobre la calle Pasteur, asignado a la vigilancia de ese Organismo Comunitario, tenía el equipo de comunicación, que no funcionaba. Uno de los efectivos asignados, estaba en el bar de la esquina y el otro aparentemente, según declaró, estaba inclinado bajo el torpedo del vehículo, presuntamente tratando de reparar dicho equipo, o a lo mejor, protegiéndose eventualmente del efecto de algún daño que podría sufrir por alguna situación accidental. Sumado a todas estas anormalidades, aparece en escena un personaje especialista en explosivos, suboficial de Ejército, sugestivamente en las cercanías de la AMIA, tomando un café en el bar de la esquina de Corrientes y Pasteur, que según declaró, contribuyó a remover escombros de la explosión, ¿o vaya a saber qué?. Nos parece a los familiares, extrañas e irregulares coincidencias, y no sabemos si se investigó toda esta extraña situación. El ataque a la Embajada sin el menor avance, ahora acompañado solo con una cínica declaración pública del ex secretario penal de la Corte, el Dr. Bisordi, que textualmente dijo: " Que a pedido de los judíos, - rectificó luego- de los israelíes, la explosión se produjo fuera de la Embajada", como si esto no fuera la verdad estricta, determinada por Peritos de varios países y ratificada por un intachable Perito argentino, el Comandante de Gendarmería Sr. Laborda; y el segundo atentado, el de la AMIA en proyección de un deslucido juicio oral, en el que los avances y retrocesos, para su esclarecimiento, tienen lugar en todas las sesiones, que no hace más que producir en el ánimo de los familiares que asisten al mismo, un desaliento constante. ¿Por qué?: Porque el motor de la trafic usada para el hecho, apareció 48 horas después del atentado. Porque el motor que se encontró y se peritó en la Policía Federal, fue plantado 8 días después. Porque sí hay restos de Amonal en los trozos de chapa rescatados de la camioneta. Porque no hay rastros de Amonal en los restos de chapa. Porque los elásticos no coinciden con los del vehículo que produjo el siniestro. Mientras que los presuntos cómplices o posibles autores de este hecho y sus abogados, siguen con sus argucias legales enredando este tema en los interrogatorios del Tribunal actuante, la ciudadanía toda pregunta: ¿ Quién investiga y quién hace las pericias, un cuerpo de especialistas, o una agrupación de Boys Scouts de algún club deportivo? Las falsas pruebas plantadas en la causa AMIA, el reconocimiento de que se quemaron cassettes que tendrían pruebas que podían haber arrojado alguna luz sobre los autores de este brutal crimen, la denuncia de que se negoció, con uno de los principales acusados, contra una importante suma de dinero, a través del Juez de la causa, o de algún alto funcionario de la SIDE, y decenas de otros desaciertos en este tema, hacen que dudemos con toda razón de que se llegue a un esclarecimiento verás. No tenemos en el país, salvo contadas excepciones, Justicia, que nos merezca la confianza y la certeza de que los verdaderos culpables, pueden ser juzgados sobre la base de una creíble investigación, porque muchos de los que investigan, deberían a su vez ser investigados, para tener la certeza también de que arribarán a una real verdad, siempre y en cuanto la decisión política de todos los sectores de gobierno y los factores cercanos al poder se decidan a prestarse para este fin. Ya este país, no es una Republiqueta de cuarta, como dije tiempo atrás, es peor ahora, los últimos gobiernos pasados han convertido a esta nación y a todos los que en ella habitamos, en una masa informe de pordioseros y carenciados. Nos han robado la dignidad, la seguridad, la ética y el orgullo de llamarnos Argentinos. Estamos esperando la dádiva internacional, para que nos hagan llegar alimentos y donativos en efectivo, para paliar nuestra miseria, el hambre y la pauperización de la mayor parte de los ciudadanos, mientras los políticos de turno y factores de poder, los mismos de siempre, confabulan en sospechosos contubernios para formar futuras trenzas políticas, de espaldas al país, pero solo velando por intereses personales, solicitando más préstamos en el exterior, mientras no tienen el menor pudor en asfixiar al Estado y al pueblo, auto regulándose altas retribuciones, beneficios adicionales y jubilaciones de privilegio, pero rasgándose las vestiduras y acusando a los medios de comunicación, cuando dicen que son los que incentivan la reacción contra ellos, sin que hagan ellos mismos un examen introspectivo de su deslucido papel, y reconozcan que ellos y la falta de justicia verdadera, son los que con su accionar producen este estado de efervescencia. Ratificando este último concepto, no hace falta más que informarse, de que las exigencias de las donaciones llegan únicamente para ser distribuidas por organismos no gubernamentales, centros solidarios o fundaciones, esto solo habla bien a las claras de la imagen que tienen en el exterior de los funcionarios y de la dirigencia política argentina. ¿Cuánto más reclamo podemos hacer los familiares? Si los organismos que imparten justicia, están en su mayoría descalificados, el más evidente, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, corrobora nuestra opinión. La nota aparecida en un matutino de prestigio, el pasado 9 de este mes, del Dr. Salvador M. Lozada, Presidente Honorario de la Asociación Internacional de Derecho Constitucional, que dice: "La verdadera seguridad jurídica, requiere la sustitución de los miembros de la actual Corte, cuya facciosa factura prefigura su actuación ulterior, deplorable y provocadora de la indignación y el escarnio". La única verdad concreta, de estos luctuosos hechos son las decenas de sepulturas en el cementerio de la Comunidad, que cubren los restos de inocentes víctimas masacradas en los dos atentados, en nombre de siniestras ideologías, que aún no descansan en paz, y el total y absoluto desprejuicio de la Justicia Argentina y de las fuerzas de seguridad para dar con los autores. Este, el país en que habitamos, nuestro país, y esta es la justicia y los políticos que tenemos, pero nosotros no olvidamos, nosotros no claudicamos y nosotros jamás perdonaremos. Gracias.


LEOPOLDO SCHIFFRIN- Camarista. Con admirable constancia Memoria Activa realiza semana a semana, lunes tras lunes, esta protesta contra la impunidad que inicialmente fue una protesta contra la impunidad por el horrible atentado contra la AMIA. Pero cuando uno escucha las expresiones, percibe el espíritu que preside estas convocatorias, encuentra que más allá de ello, lo que está en cuestión, es la impunidad de los delitos de los poderosos. En la Argentina, la impunidad se puede dividir en algunos sectores, la primera impunidad es esta, que más directamente nos afecta, que es la de los atentados, evidentemente antisemitas, de la Embajada de Israel y de la AMIA. Los cuales han conducido a procesos que son fracasos completos y en los cuales se advierte los peores defectos de la justicia y de la policía de la Argentina. Los defectos que son seculares, consisten en que todo el aparato policial de seguridad y de investigación también judicial, se implementaron en nuestro país ya en el siglo 19 para reprimir exclusivamente delitos cometidos por gente de clase pobre, de los delitos callejeros, esos son los delitos por los cuales está pensado todo el sistema. Nunca para reprimir delitos de mayor complejidad, de mayor dificultad. Y además de eso hay que ver que en nuestra justicia y en nuestra policía existió una tradición, cuanto más se estudia más espanta, de no castigar nunca, ni buscar nunca a los delincuentes nazis que se refugiaron entre nosotros y estuvieron aquí en nuestro país. Están las otras grandes impunidades que se mencionaron aquí, la impunidad contra la cual seguimos constantemente protestando, igual que aquellas que primero nos convocan, la impunidad de los grandes crímenes cometidos por la dictadura militar. Crímenes de lesa humanidad de tal entidad que no se puede explicar como hasta el día de hoy sigan en realidad cuasi impunes, porque en este momentos hay algunos pequeños avances en ese sentido. Y el tercer campo de impunidad, es el campo de los delitos de los grupos económicos, que también son delitos terribles, que también causan muertes, que también causan enfermedades, desastre, falta de educación, en fin todo lo que se ha mencionado y conocemos bien. Pero en los cuales hay impunidades terribles, porque uno ve por ejemplo en el área de práctica que me toca, como muchos delitos de carácter tributario y piensen ustedes lo que significa la evasión tributaria entre nosotros que tienen procesos más o menos adelantados, quedan misteriosamente perdidos en esa niebla que tantas veces invade los recintos tribunalicios. Como conseguir que estas impunidades por lo menos no se repitan, se reparen en algo, sin duda con un cambio profundo en el aparato policial antes que nada, el único que yo conozco, fue un intento en la provincia de Buenos Aires que después de dos o tres meses aflojó, y que después de un año y medio se dio por cerrado. En cuanto a los tribunales, nunca se ha intentado hacer una reforma, había que empezar antes que nada por mejorar el sistema del Consejo de la Majistratura, dar participación popular real en este, obtener una escuela judicial obligatoria, poner participación popular en la designación de los jueces. Sin todos estos pasos, cualquier cosa que se haga, me parece que va a ser muy poco fructífera. Y hay una cosa más que quería decir, así como desde los atentados que nos afectaron más directamente, hemos podido tener una visión más global de la impunidad que caracteriza la vida Argentina, por la deficiencia, sí por cierto por su aparato político, pero también por la específica de su aparato policial y judicial. Hay un marco internacional que ha sido en el cual se desarrollaron los atentados y que es difícil que se dieran sin éste, que es el conflicto Árabe Israelí, en este momento, la situación en Israel es más difícil que nunca, aunque puede ser que haya alguna leve perspectiva de arreglo. Yo creo, honestamente , siguiendo la opinión de tantísimos israelíes y judíos de la diáspora, que conocen el tema a fondo, que no hay solución militar, como dice Shalom Ajshav, que también sin una disposición de parte de los sectores mayoritarios de Israel de abandonar buena parte de los asentamientos, no hay posibilidades de paz. Esa paz la necesitamos y en este momento donde muchos medios israelíes y de la diáspora se está pidiendo que todos elevemos nuestra voz para que la situación de Israel y los Palestinos, llegue a una paz justa que es posible pese a todas las dificultades. Yo lo que hago es elevar mi voz al cielo, pidiendo que aquí en este país nos sembremos simientes de justicia, que permita que en el futuro muchas salidas sean restauradas. En los momentos de crisis tan grave también surgen esperanzas, porque la crisis de su vocación en que pueda haber un cambio de mentalidad colectiva y cambiar aunque sea lentamente la situación vivida hasta ahora. Y también es necesario que hagamos un redimensinamiento de nuestras perspectivas, pensando que vivimos en un marco internacional terrible por otro lado por el tipo de mentalidad que existe en el actual gobierno norteamericano, pero por otro lado la situación del cercano Oriente puede tener un arreglo, puede tener una perspectiva de mejor paz y creo que nosotros que pedimos justicia también tenemos que pedirla allá. Que haya justicia en toda la tierra, en la tierra de Israel y en la tierra de Argentina. Que fluya y que haga que esas puertas de justicia se abran y lleguen justamente a darnos las respuestas que buscamos desde hace tantos años. Gracias.


RAÚL KOLLMANN- Periodista. Señor Ministro Vanossi, no queremos escucharlo, no queremos escuchar a ningún funcionario más hablar de la causa Embajada ni de la investigación de la AMIA. No los queremos escuchar hasta que no tengan algo en serio que decir, hasta que no muestren un avance concreto, algún elemento preciso, que digan algo en serio de lo que ocurrió en los dos atentados. No queremos más bla bla después de 10 años. Y nosotros los que venimos peleando para que se esclarezcan los atentados, tampoco queremos hablar generalidades ni hacer acusaciones al aire; queremos hablar de cosas concretas, precisas. ¿Qué es lo que decimos desde hace 10 años en el caso de la Embajada y desde hace casi 8 años en el caso de la AMIA?. Que acá no hubo voluntad de investigar en serio, ¿qué significa que no hubo voluntad de investigar en serio?, que tuvimos un gobierno de Carlos Menem en el cual se produjeron los dos atentados y donde no había una reunión todas las mañanas para decir- y, en que se avanzó la investigación, por donde estamos yendo?- no hubo ninguna preocupación, se permitió que la SIDE, la policía, que todos dieran vueltas, que nunca aclararan nada, que hicieran pericias, que tardaran meses y meses y meses sin que se supiera nada. Cuando decimos no hubo voluntad política significa eso, que no hubo un presidente que a la mañana dijera- en que hemos avanzado hoy, por qué no hemos avanzado-, que pusiera gente a trabajar en esta causa para aclarar de una vez las cosas. Esa es la primera responsabilidad, la de los gobiernos que no mostraron ningún interés. La segunda responsabilidad fue de las fuerzas de seguridad, que estaban cruzados por negocios, mafias de autos, mafias que compraban y vendían cosas truchas, mafias que estaban en mil negocios falsos y mil negocios ilegales. No investigaron nada porque no les convenía, porque saltaban todos los negocios y porque no quisieron que se vieran esos negocios. La segunda responsabilidad, concreta, no en general, es de las fuerzas de seguridad y de la SIDE que prefirieron seguir con sus negocios y que de ninguna manera se interesaron por aclarar los atentados. La tercera responsabilidad es de la Corte Suprema, sin ninguna duda, hoy en día dicen- bueno, no hubo conexión local, vinieron de afuera, al final no es que hubo una conexión local como las que se conocen- acá la camioneta fue comprada un mes antes del atentado en el caso de la Embajada y en algún lugar estuvo, alguien les ayudó, alguien alquiló ese lugar donde estuvo la camioneta y donde se armaron los explosivos. Nunca supimos nada. Tenemos que decir que después del 11 de septiembre, a 6 meses del 11 de septiembre, podemos decir que en Estados Unidos la investigación es un fracaso porque nunca pescaron a nadie, nunca han logrado detener a nadie, pero saben donde estaban los terrorista, donde se alojaron, en que casa estaban, que autos usaron, a que aviones se subieron. Saben las cosas más elementales, nosotros no sabemos nada de los atentados, no sabemos por dónde entraron los terroristas a la Argentina si es que vinieron de afuera, dónde se alojaron, dónde vivieron, dónde armaron la camioneta, de dónde la sacaron, quién les ayudó. No sabemos nada, esta es la tercera responsabilidad, la responsabilidad de la Corte Suprema. Y quiero decir también, sin entrar en el tema de las responsabilidades, pero quiero hacer notar algo que se ha dicho acá hace un ratito, El ex Embajador de Israel Itzhak Shefi, Embajador en el momento del atentado, acaba de decir dos cosas muy fuertes, la primera es que las autoridades nunca quisieron investigar el caso, Israel no ha dicho esto en 10 años, y lo segundo es alguien sabía la hora y el momento en que se iba a hacer el atentado y por eso no estaban los policías. Esto tampoco se había dicho tanto, siempre ha habido buenas relaciones como las que se vieron ayer con el Ministro Vanossi, tiene que haber una denuncia clara también de Israel sobre la forma en que el Estado Argentino ha tapado el atentado. Y quiero terminar simplemente con lo siguiente, la única chance de que se avance en las dos causas, la de la Embajada y la de la AMIA, es esta llama de Memoria Activa. Es muy difícil, ha sido muy difícil mantener una plaza durante tantos años, yo se el esfuerzo que realizan, las enormes dificultades que ello significa, pero la verdad es que si este cacerolazo de los lunes, si este piquete de los lunes no se mantiene no hay esperanzas y afortunadamente gracias a Memoria Activa hay esperanza. Gracias.


LUNES 25 DE MARZO DE 2002

MATILDE MELLIBOVSKY- Madre de Plaza de Mayo, Línea Fundadora. Sobre la marcha de tantos acontecimientos y tantas recordaciones del desgraciado 24 de marzo, la actividad es tanta que no queda tiempo para pensar. Yo rápidamente hoy hice un memo pero ahora ya no tengo ganas ni de un memo. Quiero hablar por lo que siento en este momento. Lo que siento es un agradecimiento tremendo por haberme invitado justo este día, por haberme invitado a participar. Yo sé lo que significa, para el que me invitó, esta fecha y él sabe lo que significa para mí. Es una fecha macabra, es lo más desgraciado y triste que pasó en la historia Argentina y era el preámbulo, lo primero que nos anunciaba la desgracia nuestra, la desgracia, dicen, de 30.000 familias, es una cifra que debe ser aproximada. La desgracia y la destrucción de todas nuestras familias. Fuera de eso, es muy emocionante para mí estar aquí el día de hoy, fue muy emocionante estar hablando con los chicos de un Shule esta semana, el Sholem Aleijem, y más emocionante fue después hablar con los chicos del Colegio Nacional Buenos Aires, colegio por donde transitaron mis hijos, y luego la emoción de la plaza y ahora la emoción de estar acá. Sobre los chicos quisiera hacer una pequeña reflexión, vi una gran diferencia entre los chicos del Shule y los chicos del Buenos Aires. Los del Buenos Aires son muy politizados y los del Shule me parecieron espléndidos muchachos, muy bien intencionados pero lamentablemente con una ignorancia total de todo lo que pasó en esa época. Yo creo que habría que hablar con los chicos, habría que educarlos, no se olviden que estamos viviendo en una época muy espectacular donde hay que seguir la lucha y cuidar mucho las instituciones que tenemos, las pobres y miserables instituciones que hemos conseguido. Digo esto porque esta semana, la semana pasada, se realizó un acto en el Congreso, en el Salón de los Pasos Perdidos, fue un acto multitudinario, fue un acto hermoso, lleno de afecto de comprensión, con mucha intelectualidad adherida con mucha gente adherida y algunos pocos diputados que prometieron que al día siguiente iban a tratar la nulidad de la Obediencia Debida y el Punto Final. Bueno lamentablemente otra vez más en la historia, los honorables diputados no bajaron, no hicieron quórum, dicen que eran solamente 40 y se desaprovechó una oportunidad. La oportunidad era única, porque hay que acabar con la impunidad, y eso lo tenemos todos muy presente, hay que acabar con la impunidad y con la no actividad de la justicia. Otras que pasaron en esta semana, muchas muchísimas, y eso me hace recordar que una vez hace como 10 años escribí un libro a fuerza de pulmón, pero sobre todo a fuerza de corazón y de sentimientos; todos nosotros tendríamos que hacer ahora un libro, acerca de su familia, acerca de su situación porque esto pasará a ser la verdadera historia y no la historia oficial que nos enchufen después, el gobierno de turno o el Fondo Monetario Internacional. El librito pasó a ser un clásico y en él relato los testimonios de una veintena de madres de desaparecidos. En ninguna forma la situación es la misma, en ninguna forma, no, pero en aquel momento no agarró desprevenidos, desprotegidos, tan amargados con el gobierno de la infeliz que se llamó Isabel Perón, que prácticamente toda la población se entregó a manos de ese golpe. No tenemos que permitir que nunca, nunca, nunca más pase. Que el nunca más no sea simplemente una frase muy usada actualmente. Y cuando parece que el salir a la calle, que el movilizarse es peligroso, hay que pensar que cuando uno se queda en la casa es mucho más desgraciado y más peligroso lo que sucede. Bueno, no tengo mucho más que contar, salvo que ayer tuvimos una marcha espléndida, diría yo, recordando nuestros desaparecidos, repudiando el golpe del 24 de marzo del ´76 y esta vez acompañadas por un montón de gente que sale a la calle con mucho coraje, que sale a la calle porque ya ha perdido el miedo y salió a la calle también a acompañarnos sobre todo la gente de las Asambleas, los cacerolazos, los piqueteros; eso es lo que tendríamos que tratar de hacer, no romper esa unidad, tratar de estar todos juntos cada cual tiene su peso, su fecha que recordar. Pero igual el margen de esto tratar de establecer una unidad que es lo único que nos va a impedir volver a pasar días tan desgraciados. Solamente quiero recordar que los días previos al golpe fueron tan trágicos, tan densos, tan llenos de augurio, tan miserablemente largos; solamente leía en el diario "enfrentamiento", el enfrentamiento significaba que unos veinte tipos vestidos de civil iban a la casa de un militante, que no estaba militando en ese momento, y lo sacaban desnudo y descalzo de su cama, lo torturaban y lo hacían desaparecer. Todo lo que podemos pedir, pero muy ardientemente, es que no nos agarren desprevenidos y que estemos todos en la calle. Es mucho más seguro estar en la calle que metido debajo de la cama. Saludo a Memoria Activa que es otro grupo de gente tan combatiente, que se niega a aceptar la desmemoria y se niega a aceptar las mentiras que les dicen sobre sus muertos. Ojalá que esto no dure mucho, ojalá que se termine la impunidad, ojalá que nuestros hijos vivan en un mundo mejor.


MARIO VILLANI- Lic. En Física, ex desaparecido. Buenos días, y ante todo, mi más profundo agradecimiento a Memoria Activa por el honor que me hace al dejarme hablar en esta plaza. Queridos amigos de Memoria Activa: A 26 años del más sangriento de los golpes militares sufridos por nuestro país, que provocó la desaparición de 30.000 luchadores. A 10 años del siniestro atentado contra la Embajada de Israel, con su saldo de 29 víctimas que ya no están con nosotros. A 7 años y 8 meses de la bomba en la AMIA, el peor ataque sufrido por la Comunidad Judía después de la Shoá, el que segó 86 vidas que ya no abrazarán a sus familiares y amigos. Como ex desaparecido, sobreviviente de cinco campos de concentración de la última dictadura, vengo a sumarme a la exigencia de terminar con la impunidad. Pero mi voz no es sólo mi voz, quiere ser la voz de 30.000 desaparecidos, miles de los cuales compartieron conmigo los campos. No pudieron silenciarlos, sus voces están presentes. Vengo a acusar a un Estado que, tanto con este gobierno como con los que lo precedieron, les cuida las espaldas a los asesinos del proceso, a los del atentado en la Embajada y a los que pusieron la bomba en la AMIA. Hoy está claro para mí, y espero que para muchos más, el por qué de la protección: entre esos asesinos está la mano de obra que este Estado necesita cada vez más, a medida que se profundiza la crisis, para ejercer el control social que le demanda la urgencia creciente de los reclamos populares. 26 años pasaron desde el golpe genocida y hoy, la mayoría de sus ejecutores están libres, caminando entre nosotros, gracias a las leyes de impunidad del gobierno de Alfonsín. Los únicos que fueron condenados- las cúpulas militares- fueron después indultados por Menem. 10 años pasaron desde el atentado en la Embajada. La maldita Corte Suprema, la misma que hoy está cuestionada y a la espera de un supuesto juicio político, se hizo cargo de la investigación y la mandó al muere. No tomó casi ninguna medida de prueba y hoy la causa parece estar a punto de cerrarse. 7 años y 8 meses pasaron desde la bomba en la AMIA y recién ahora, se está implementando el juicio oral, sólo por una parte de la causa, después de una investigación con muy serias deficiencias, testigos falsos preparados por la policía, declaraciones y pruebas desaparecidas en manos de las autoridades y la justicia. Esta causa tiene 20 imputados, 15 de los cuales son policías. Además, ante la falta de justicia en la Argentina, se vienen desarrollando juicios contra los militares de la dictadura en diferentes países del mundo, juicios en los cuales hemos prestado nuestro testimonio muchos de los sobrevivientes de los campos de concentración, familiares de las víctimas y personalidades de los Derechos Humanos, de los gremios y de la política de nuestro país. Sin embargo todos los gobiernos de esta democracia- el de Alfonsín, el de Menem, el de De La Rúa y ahora el de Duhalde, a través de su Ministro de Justicia, el radical Jorge Vanossi-, han negado su colaboración con esos juicios, rechazando todos los pedidos de extradición que hasta ahora se han recibido. Para terminar con las impunidad, es imprescindible lograr el juicio y castigo a todos los responsables de los aberrantes actos que jalonan nuestra historia reciente. Lo exigimos en nombre de los 30.000 desaparecidos de la última dictadura, de las 29 víctimas del atentado a la Embajada de Israel, de las 86 víctimas de la bomba en la AMIA. Lo exigimos además en nombre de Víctor Choque, de Teresa Rodríguez, de Bordón, de los piqueteros caídos en General Mosconi, de Cabezas y Bonino. También en nombre de los compañeros asesinados por la salvaje represión a la rebelión popular que provocó la caída del devaluado gobierno de De La Rúa, de los tres muchachos muertos por un policía retirado en Floresta, y de la innumerables víctimas del gatillo fácil a lo largo y ancho del país. La demanda de juicio y castigo lleva implícita la de depurar definitivamente a las fuerzas de seguridad y a los servicios de inteligencia, limpiándolos de criminales, nazi- fascistas y corruptos. Entonces podremos decir, antes que "Nunca Más", "Será Justicia". Sostengo que lograr esto es un paso muy importante, pero no es suficiente. Mientras siga existiendo el inicuo sistema político- social que ha necesitado de esta metodología para sostenerse, pueden desaparecer todos los actuales torturadores, pero volverán a ser generados cuando se los necesite. El pueblo Argentino está harto de encubrimiento e impunidad. Está también harto de marginalidad y miseria. Las asambleas autoconvocadas y los piquetes son señales. Será necesario transformar este sistema en otro más justo y solidario. Sólo entonces podremos decir "Nunca Más". Este es un largo camino; recorriéndolo, vamos generando lazos afectivos para que podamos crecer y creer, tejiendo redes solidarias para sostenernos. Mientras tanto, no bajemos los brazos y sigamos manteniendo la memoria pues, como dijo Simón Wiesenthal: "La esperanza seguirá viva mientras los hombres no olviden". Muchas Gracias.