LUNES 6 DE MAYO DE 2002

DIANA MALAMUD - MEMORIA ACTIVA .

A 2849 días de la masacre de nuestros familiares y amigos en la calle Pasteur. A 407 semanas del asesinato impune de la Amia. A casi 8 años de ese maldito lunes, y pese a muchos, seguimos presentes en esta plaza. En una sórdida semana de juicio oral en la cuál recibieron en vivo y en directo quienes estuvieron presentes en Comodoro Py, una clase magistral sobre cómo en nuestro país se cometen una impresionante serie de actos delictivos, en los cuáles no sólo están envueltos los ladrones, los reducidores de autos, los intermediarios, sino también policías, desde cabos a comisarios y jefes, abogados, jueces y dirigentes. Queda clarísimo porqué a nadie le convenía que este juicio fuera televisado. La sociedad hubiera tenido la oportunidad de enterarse, como lo hizo en el caso Cabezas y María Soledad Morales, cómo se liberan zonas, cómo se extorsiona a los delincuentes, cómo se comparten los botines, desde lo imaginable hasta lo inimaginable: prostitución, drogas, autos, gatillo fácil, vidas, y atentados qué? La semana que pasó constituye una semana trágica en la historia judicial argentina. Sería sencillo para MEMORIA ACTIVA decir que fue la semana de nuestro éxito, donde se probó una y cada una de las cosas que venimos denunciando solos desde hace casi ocho años en cuanto foro hemos tenido. No estamos contentos por las numerosas felicitaciones y manifestaciones de apoyo que nos han hecho llegar, a nosotros y a nuestros abogados. Ya sabíamos que desgraciadamente teníamos razón. Nada fue nuevo ni para nosotros, ni para los que lunes a lunes nos acompañan en esta plaza y conocen nuestro accionar y nuestra postura. Somos conscientes del vil entramado de mentiras y verdades. Somos conscientes que día a día queda palpable en el Tribunal Oral Federal la complicidad de la no investigación. En la `ultima jornada, quedó tan en evidencia el encubrimiento de los que debieron investigar, que hasta la fiscalía debió acompañar la petición de un abogado defensor, de girar las actuaciones a la Cámara Federal y al consejo de la magistratura por la magnitud de las irregularidades en la causa. Ha quedado al descubierto, por boca de Telleldín, el mayor escándalo en el que se ha envuelto un juez indigno como Galeano, sus secretarios De Gamas y Velasco, los fiscales Muellen y Barbaccia y una camarista como Riva Aramayo. Con el dinero de nuestros impuestos el juez Galeano extorsionó a Telleldín por una indagatoria, se le pagó 400.000 dólares y 5000 dólares por mes durante dos años, les dieron bienes como heladeras, freezer, computadoras. Se pagaron las fianzas a él y de su concubina Ana Boragni en la causa que tramitaba el juez Marquevich. Telleldín calificó como mafiosos o delincuentes a personajes que van desde los integrantes de la querella AMIA/DAIA Dobniewsky y Beraja que ponían y sacaban a su antojo, hasta el chirolita de Galeano. Sinvergüenzas que pretenden obtener réditos políticos de los muertos de la AMIA. Que no vacilan en venderle al país una historia que hiede a corrupción y mentiras. Una investigación podrida hecha por un incapaz y tolerada y aplaudida por corruptos e incapaces. Telledín contó lo que hemos denunciado en esta plaza, cómo se le había garantizado, que caratulado por encubrimiento, saldría en libertad al prescribir la acción y cómo fue Memoria Activa la que arruinó ese arreglo con una apelación a la que debieron plegarse los demás. ¿Hacía falta seguir escuchando a Telleldín para darse cuenta de esto? ¿Acaso no era la fiscalía la que representaba los intereses del pueblo? Queda claro como fue en estos casi 8 años el papel de los fiscales, riéndose de los familiares, mientras comían empanadas y tomaban vino en la casa del imputado Nitzcaner, con el objetivo de arreglar una declaración. Recordemos aquella tarde en la Comisión Bicameral de lnvestigación de los Atentados, presidida por Carlos Soria, actual jefe de la SIDE, cuando los fiscales, sin empacho y sin ponerse colorados decían por toda respuesta:"nosotros acompañamos los tiempos del Juez." A qué intereses responde hoy, a qué acuerdos, que Galeano siga al frente de esta causa. Quién o quienes se siguen beneficiando por la no investigación. Qué otros compromisos y negocios se celebraron y celebran a espaldas de los familiares y de la verdad. El día que podamos responder a estas preguntas, más allá de la trafic, de una brigada u otra brigada de policías, podremos empezar a pensar con seriedad en una justicia creíble. Desde Memoria Activa hemos venido bregando y denunciando, en esta plaza y ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el consentimiento de la impunidad. Esto nos valió la crítica de propios y extraños, y parece que la causa AMIA sólo ha servido para convertirse en un extenso libro de quejas. Los escombros de la AMIA no quedaron ni en Ciudad Universitaria ni tapados por el río, se extendieron a lo largo y ancho de nuestro país. Situación que deja al descubierto la falta de justicia y corrupción que dan fondo a la situación política, social y económica la cual sufrimos hoy todos los argentinos. Y muchas veces, lamentablemente se pierde entre la infinidad de papeles y denuncias el verdadero significado de las cosas. La causa AMIA no es solamente una causa judicial, son 85 vidas deshechas, son familias con una triste historia por siempre, son hijos por siempre sin padre y padres por siempre sin hijos. Es más que papeles, es una muerte insoportable. Por esto exigimos a aquellos fiscales y jueces de la Nación que se consideran honestos y dignos en el ejercicio de la tarea que esta sociedad les ha delegado, que se involucren y comprometan, desde sus roles, en esta causa. Es hora de que hagan algo sino toda la justicia terminará salpicada. MEMORIA ACTIVA no lucha para castigar ni a mafiosos de la duplicación de autos, personajes sin escrúpulos ni honor que se alimentan de las miserias sociales, ni a policías envilecidos y corruptos. MEMORIA ACTIVA siempre buscó la verdad y castigo a los culpables de la alevosa masacre de AMIA. Pero también, y les pido que escuchen y lo recuerden, MEMORIA ACTIVA perseguirá sin cejar a todos los personajes funestos que han hecho de la causa criminal más importante de la historia argentina, el pavoroso relato de corrupción, incompetencia, ocultamientos y necedad al que asistimos en los últimos días. Hemos instruído a nuestros abogados para que procedan a presentar a la Cámara Federal copia de la declaración de Telledín para introducir nuevamente el pedido, ya hecho por nosotros a mediados del año pasado, para que Galeano sea apartado de lo que queda de la causa AMIA , y se envíen los antecedentes al Consejo de la Magistratura para que se sumen a las dos denuncias ya presentadas por nosotros contra este mamarracho.


HORACIO BALLESTER- Presidente de C.E.M.I.D.A. Buenos días, agradezco profundamente a Memoria Activa que una vez más me haya concedido el alto honor de dirigirme a este destacado grupo de luchadores que, a pesar de todo, no afloja, sigue dando un ejemplo a toda la República, en el reclamo por sus derechos. Los ocupantes de este Palacio de la Injusticia, como lo denominamos en Memoria Activa, continúan otorgando impunidad a los ejecutores, instigadores y encubridores de los infames atentados contra la Embajada de Israel y a la DAIA/AMIA. Hasta la fachada exterior del edificio lo simboliza: a poco de comenzar las convocatorias de Memoria Activa, se inició la presunta reparación de las Tablas de la Ley que coronan el Palacio; desde entonces, y ya van varios años, permanecen tapadas con esas vergonzosas chapas. Dado el tiempo transcurrido no me caben dudas que se trata de una sanción simbólica contra este encomiable grupo de luchadores, asumiendo así la errónea postura de creer que las Tablas de la Ley son una propiedad privada del pueblo judío encarnado en esta Organización, ignorando además, que aquí no están todos los judíos de Argentina, ni tampoco que todos los que aquí estamos somos judíos, ni que en los atentados hubo una elevada proporción de víctimas practicantes de otras religiones. A pesar de las luchas, la calidad del sistema judicial argentino, sigue en constante deterioro como lo muestra el Juicio Oral por los atentados contra la AMIA y la Embajada, donde es muy poco lo que se ha progresado a pesar del tiempo transcurrido y de lo mucho que se ha gastado. La imperfección de la justiciase muestra también, entre otras cosas, en los recursos de amparo tramitados contra el corralito, en los que el 75% de los concedidos corresponden a montos superiores a los U$D 100.000 cada uno, una noble causa envilecida por estas actitudes. Vemos también grandes esfuerzos que se gastan en investigar un supuesto complot contra el ex presidente De La Rua, a pesar de que nadie duda que cayó víctima de su propia incapacidad. En este orden de ideas, si el pueblo argentino no logra evitarlo, el FMI obtendrá finalmente la reforma de la Ley de Quiebras y la anulación de la subversión económica, con las cuales se terminarán de extranjerizar las pocas empresas argentinas que aún quedan y terminará, el procesamiento de delincuentes- entre otros- de la talla de Cavallo, los hermanos Rohm y Pedro Pou, así como de Repsol YPF y del Banco de los Andes. Esta impunidad, unida a la inoperancia gubernamental para combatir males sociales como la miseria, la pobreza, la falta de trabajo, el belicismo, todo ello combinado con el colapso de los sistemas públicos de salud, educación y previsión social provocan una tremenda inseguridad y violencia, en el país y en el mundo. Las equivocadas y tendenciosas medidas económicas, y la insensibilidad y corrupción de los políticos, provocan un genocidio mucho mayor que el que puede ocasionar un uniformado accionando irresponsablemente una ametralladora contra una multitud indefensa, sin embargo en algunos casos, lamentablemente pocos, éstos son sancionados como genocidas, mientras que aquellos siguen disfrutando como grandes señores de sus dineros mal habidos. La simple aplicación de medidas represivas, por duras que sean, jamás terminarán con la violencia individual ni la colectiva de organizaciones o países, incluido el terrorismo al que rechazamos en cualquier forma en que se manifieste, en especial al de Estado. Como dijera el filósofo Balk: "En la vida hay que aprovechar la experiencia ajena, pues la propia cuesta mucho y llega tarde". Nosotros hemos vivido una durísima experiencia en la que ni con 30.000 muertos una dictadura militar pudo mantenerse en el poder. La triste historia universal también nos muestra que con represalias, por duras que fuesen, jamás se logró ninguna pacificación. Ni olvido ni venganza, Justicia, es lo que clamamos en esta Plaza de la Memoria desde hace casi 8 años, y seguiremos luchando hasta que el último de los ejecutores y de los incitadores de los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA, así como sus encubridores, estén donde deben estar, en la cárcel, pagando por la comisión de infames delitos que tanto daño y dolor han causado a gente inocente. Basta de impunidad.


LUNES 13 DE MAYO DE 2002

JUAN GUREVICH- Memoria Activa. Nuestra sociedad y, en particular, las víctimas de la AMIA tienen derecho a informarse en forma directa sobre la forma de cómo se administra justicia en nuestro país. Así el juicio de la AMIA ante la Cámara Federal, que tiene el rol emblemático de cómo se ejercen los derechos y deberes de todos ante los estrados judiciales debe ser televisado en forma total o por lo menos parcial, porque su difusión asegura el estado de derecho. Al mismo tiempo de tener un significado docente permitirá ponernos en contacto con todos los mecanismos jurídicos que hacen a la administración de justicia, hoy tan cuestionada por el pueblo. Debemos fortalecer el valor propio de la justicia y afianzarla con actos que contribuyan a poner en plena vigencia las garantías constitucionales, ello lo podemos obtener con la televisasión directa del juicio oral a todo el país. Conoceremos los hechos de primera mano, evitaremos ocultamientos y distorsiones asegurando la libertad de cada uno y la difusión de la conciencia jurídica de comunidad. También beneficiaremos a la democracia al saber como se ejercen los derechos ante los tribunales judiciales, en momentos en que nuestro país está sometido a la crisis socio económica más profunda de su historia. Conocedores los jueces de estas circunstancias de hecho, que quebraron la paz social y estos principios jurídicos, deben poner al alcance de quienes no son abogados, la verdad y la confianza en la justicia. Memoria Activa en la continuidad de su lucha, sustentando sus principios con las entidades defensoras de los derechos humanos, insistirá en este pedido de televisasión hasta que sea recepcionado por la justicia.


ALEJANDRO FABRI- Periodista Deportivo. No es mi costumbre pero voy a leer. Dos son las palabras que me vienen a la mente en estos momentos, archivo y memoria. Dante Panceri, un reconocido periodista que se dedicó al deporte que falleció hace algunos años, siempre las nombraba cuando explicaba cuales eran los argumentos de un periodista para trascender en su oficio. El archivo permite encontrar rápidamente los datos, las razones, los por qué de cada hecho, de cada noticia. La memoria periodística implica poner el pasado frente a nosotros, hacernos sentir que lo que ocurrió, lo estamos viviendo ahora. Esta vocación es tan dolorosa como necesaria. Cuando pasó lo que pasó estábamos con mi mujer en el mundial de los Estados Unidos, más precisamente en la Ciudad de Boston. Un día después de la final vimos por televisión en el hotel algo que nos remitió al atentado contra la Embajada de Israel. Los heridos, las ambulancias, los uniformes, las calles- la televisión no tenía sonido- todo parecía ser Buenos Aires, era Buenos Aires, un infierno a la distancia. Sin embargo no concordaba la fecha con el aniversario del atentado en suipacha y arroyo, no entendíamos el por qué de la nota de la televisión americana. Hasta que el llamado de una familiar nos alertó, nos desesperó y nos dejó abatidos. Las imágenes del mundial de fútbol y todo lo que nos había significado quedaron olvidadas en un par de segundos, otra vez un atentado, de nuevo la masacre. ¿Y ahora como se sigue?. Hoy ya pasó el mundial de Francia, estamos a las puertas de Corea Japón, se derrumbaron las Torres Gemelas, los atentados terroristas en Medio Oriente parecen no tener fin. Todo esto a hecho crecer desmesuradamente nuestro archivo y la memoria se ve obligada a registrar dolores, reclamos, protestas, exigencias de justicia. Como en una película que no termina, como en una canción que repite siempre los mismos temas, los mismos nombres, las mismas injusticias. Ese profundo dolor por lo que pasó, por los que hoy no nos acompañan, esa bronca interminable que nos hace pensar en una espiral infinita que junta pasado y presente, que unifica todos nuestros muertos en un reclamo común, ese de la justicia. Pero el archivo de la injusticia, de lo que no se resuelve, de lo que no se investiga también sigue sumando fojas. El peso de tanto palabrerío hueco nos irrita, nos hace creer que alguna vez podremos poner todo en su lugar. Nosotros los periodistas muchas veces quisiéramos ser detectives, jueces, abogados, fiscales, quisiéramos ocupar otro lugar para que tanta demora, tanta sospecha, tanto empeño en tapar el sol con las manos lleguen a su fin y poder darle al mundo la noticia que queremos dar, para lo que estamos los periodistas también para dar noticias. Que se llegó a la verdad consultando al archivo y apelando a la memoria, como siempre lo quiso Dante Panseri. Nada más, gracias. . .


LUNES 20 DE MAYO DE 2002

GUSTAVO ROLDAN- Escritor. Yo estuve cerca esa mañana, a cinco cuadras tengo la oficina, donde voy a trabajar. Estaba trabajando con palabras cuando escuché la explosión. Subí a la terraza, vi humo a lo lejos, bajé, todo el mundo bajaba y caminaba y corría, y se preguntaba. Y no sé porque en ese momento se me cruzaba una sola palabra, la palabra palabra. Tal vez por eso hoy quiera traerles una historia que tiene que ver con las palabras. Cuenta una vieja leyenda oriental que en una perdida isla vivían tres pescadores, que todas las mañanas iban a tirar sus redes al mar para conseguir alimento para su familia. Sabían una oración que decían todas las mañanas, que alguna vez habían aprendido y después habían olvidado, y quedaba solamente lo que ellos recordaban, que decía así: "Señor, vos sos uno nosotros somos tres. Te pedimos piedad para nosotros." Y después tiraban las redes, volvían a sus casas al atardecer, cocían, tejían, arreglaban las redes nuevamente para salir al otro día y volver otra vez a decir esa única oración que conocían: "Señor, vos sos uno nosotros somos tres. Te pedimos piedad para nosotros." Después de muchísimos años de soledad, un día vieron pasar un enorme barco que se acercó a la isla, y de allí bajó un rabino, un sacerdote, un hombre sabio; alguien, no sabemos bien quién. Que vino y les preguntó qué rezaban ellos. Y ellos les dijeron que sabían solamente esa pequeña oración, entonces el hombre sabio les dijo un montón de palabras sabias, muchas oraciones, bellas oraciones que ellos trataron de recordar. Se las hicieron repetir una y otra vez, el hombre subió nuevamente a su barco y se fue. Los hombres quedaron solos, trataron de recordar las palabras hermosas que les habían enseñado y no pudieron. Entonces siguieron diciendo la única oración que siempre recordaban: "Señor vos sos uno nosotros somos tres. Te pedimos piedad para nosotros." Lamentaron mucho no haber podido memorizar las hermosas oraciones que había aprendido. Pasaron los años, siguieron haciendo la misma vida, repetida todos los días, y todos los atardeceres. Hasta que un día volvieron a ver que el barco pasaba, pero pasaba de largo, no se detenía esta vez para que baje nadie y ellos pudieran preguntar de nuevo como eran esas hermosas palabras. Entonces comenzaron a caminar, caminaron sobre el agua, corrieron sobre el agua hasta llegar al lado del barco. El hombre sabio que alguna vez les había enseñado la oración se asomó, mirándolos parados sobre el mar . Ellos le preguntaron, cual era la oración que les había enseñado, porque se la habían olvidado. El hombre sabio miró desde arriba del barco y les preguntó: ¿Ustedes siguen rezando esa oración simple que sabían?. Sí es la única que recordamos, la que dice: "Señor vos sos uno nosotros somos tres. Te pedimos piedad para nosotros." El hombre sabio los miró, pensó, y les dijo: no vale la pena, sigan ustedes rezando esa oración. Y el barco siguió de largo. Por qué me acordé de esta historia para contar ahora, porque creo que tenemos que volver a aprender, a descubrir, a encontrar donde están algunas palabras que nos ayuden a caminar sobre el agua.


LAURA DEVATCH- Escritora. Buenos días, yo estoy muy emocionada y agradecida por poder compartir con todos este momento de solidario dolor, recordando todos estos días y todos estos años de impunidad. Traigo para compartir algunos textos porque estoy convencida que los textos literarios dicen mucho más de lo que uno se propone a veces, o por lo menos así pueden ser entendidos. Y bueno tengo la convicción profunda de que narrar historias y compartir poemas o experiencias poéticas, es lo que realmente nos ayuda a resistir y a poder enfrentar todo tipo de injusticia y todo tipo de impunidad. Es un pequeño poema que se llama "Pretensión": "Quisiera entrar por el ojo de una aguja al reino de la gente Donde ninguna edad fuera pecado Ningún sexo demasiado pequeño Ningún ser un poco menos." Y una versión libre de unas historias orientales que yo titulé "Cuento en la arena": En cierto país muy lejano, vivía un niño que nada tenía. Se las arreglaba con algunas limosnas y raterías que realizaba para poder comer. Todos los atardeceres iba al mercado, donde un narrador contaba cuentos. Entre ellos el de un ratón que había caído en un balde de leche y para no ahogarse, nadó y nadó moviendo las patas alrededor del balde. Por fin pudo saltar afuera y escapar, pisando sobre lo sólido, con el movimiento había convertido la leche en manteca. Pasó mucho tiempo y el niño que escuchó a los cuentos, los contó a su vez y se le encendió el deseo de más cuentos. Aprendió a leer y a escribir en un país en el que casi ningún muchacho como él podía hacerlo. Escribía en el suelo, y la gente que lo escuchaba narrar empezó a entender que los cuentos reposaban en la arena en forma de palabras. Cierto día el joven fue condenado a muerte solo por haber robado un pan, los guardias lo colgaron de los pulgares en pleno desierto para que muriera al sol. Languidecía sintiendo la muerte cerca. Empezó entonces a estirar y estirar una pierna muy de a poco hasta que logró rozar la arena y escribir con el dedo del pie: "había una vez un ratón y otro ratón", entonces los ratones treparon por la pierna del joven ascendieron por la ropa , recorrieron cada uno de los brazos y con pequeños mordiscos cortaron las sogas que lo aprisionaron. El narrador escapó y siguió sembrando sus cuentos sobre todas las arenas. Nada más.


RICARDO FORSTER- Filósofo. Buenos días a todos. Que decir cuando las palabras se han vaciado, cuando las palabras que intentamos recordar de nosotros mismos han gastado su presencia, su intensidad, su potencia. Que decir cuando detrás nuestro la humillación argentina, la mentira, la impunidad, el poder que ha mostrado, a lo largo del tiempo, su larga impudicia ocupa y se ocupa de ocultar, de mentir, de hacernos creer que la justicia ya no puede tener lugar en la tierra de los argentinos. Recuerdo un testimonio de un escritor Ruso, que pasó casi dos décadas en los campos de concentración Siberianos, que un día recordó su condición humana cuando una palabra afloró desde lo más profundo de su interior. Esa palabra que había olvidado, como había olvidado muchas otras cosas al volverle lentamente a la memoria le fue permitiendo hacerse cargo de su pasado, de esa memoria que estaba dañada, lastimada; pudo recordar cada momento de su vida, pudo volver a sentir que un nombre cobijaba la esperanza de su futuro. Cuando una sociedad, cuando un país, cuando nosotros como individuos perdemos nuestro nombre propio, perdemos nuestra biografía, perdemos nuestras palabras esenciales, perdemos la capacidad de recordar de saber que venimos de algún sitio, que hay dolores en nosotros, que hay felicidades postergadas, que hay humillaciones, que hay destinos, que hubo ilusiones; si perdemos toda esa dimensión que constituye lo esencial de lo humano para simplemente girar enloquecidamente alrededor de la miseria económica, de la impunidad, del vacío y de la mentira; creo que no solamente nos perdemos como sociedad, nos perdemos como país que necesita un destino, sino que esencialmente que nos perdemos como individuos, dejamos de ser, ya no somos poseedores absolutamente de nada. Yo creo que el lugar de memoria, de Memoria Activa, dos palabras que a veces parecen no tocarse, ser capaz de recordar, porque yo asocio paradójicamente la memoria a un viejo texto de un filósofo maravilloso que se llamó Ernest Blóque decía que en ciertos momentos de la vida los seres humanos tienen derecho a la contemplación, tienen derecho a mirar hacia atrás y a recoger todo lo que han vivido, tienen derecho a mirar sin que se les pida más acción y más acción porque toda su vida estuvo destinada a vivir intensamente, y que hay épocas únicas de contemplación, de mesura donde es posible ver pájaros volar, donde es posible recordar la vida, los amores, las experiencias y donde uno se puede sentar a mirar las cosas suceder. En la Argentina no hay oportunidad de eso, en Argentina la memoria se convierte en urgencia, la memoria se convierte en resistencia, la memoria es lo único que nos queda en un tiempo de desfondamientos, en un tiempo donde hemos perdido lo esencial de nosotros mismos y solo podemos recobrarlo si somos capaces, quizás como ese anciano que contemplaba el mundo después de haberlo vivido, de saber que el mundo solo puede volver a tener un sentido si nuestros muertos queridos, no solamente son guardados en nuestra memoria, sino que se convierten en resistencia, en acción, en voluntad, en sueño, en esperanza, en libertad; y si somos capaces de devolverle a esas antiguas palabras, a esas venerables palabras, a esas humanas palabras su verdadero y único sentido. No hay justicia en Argentina sin memoria, no hay justicia en Argentina sin equidad, no hay justicia en la Argentina si la justicia no es capaz de abandonar ese lugar de impunidad y habitar las plazas de este país donde todavía gran parte de esta sociedad exige, una y otra vez, justicia, memoria, libertad, basta de impunidad. Gracias. .

 


LUNES 27 DE MAYO DE 2002

SARITA PENCHANSKY- Ciudadana de la plaza. El Diccionario de la Real Academia Española define la palabra memoria como la potencia del alma por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado. Pero si digo Memoria Activa, la palabra memoria toma un significado distinto. Porque, en mi opinión, aparecen todos los tiempos verbales. Es decir, aparecen el pasado, pero enseguida el pasado toma la vigencia del presente, como si mi propio reloj, o mejor aún, mis almanaques de la memoria se actualizan muy rápido y me conectan con un montón de cosas. Albert Einstein decía que no está claro que pueda llamarse al judaísmo religión en el sentido habitual de la palabra . No se exige del judío ninguna creencia, sino el cumplimiento de la vida en un sentido comunitario. No hay comunidad sin memoria y en el judaísmo la historia es fundamentalmente memoria. La actividad de la memoria para mi, que soy, porque así me lo han dicho, ciudadana de la Plaza, me conecta con lo que hago, con mi colaboración con Memoria Activa. Me conecta con las caras, con los rostros, con los gestos de muchos de sus integrantes y tengo la sensación que cada vez que hacemos algo, nos estamos abrazando. Me parece que las causas nobles le dan un valor al tiempo que ninguna cotización del dolor puede alcanzar jamás, porque es muy claro que tiene que ver con la vida y la dignidad de la vida y no con la especulación, que produce tumores en las fibras sensibles y obstáculos fuertes en el abrazo. Pero, además,aparece otro tiempo que para mi es fundamental. El tiempo Futuro que en la metáfora del hebreo bíblico es presente y es pasado, y conecta al hombre vivo con aquellos que lo precedieron y aquellos que vendrán después de él. En Memoria Activa, en la activación de la memoria buscando justicia, lo que hacemos, sobre todo aquí en la Plaza, es conjugar elTiempoFuturo Se transforma en acción la protesta. Se crea, me parece una base muy fuerte, no con el Fondo Monetario Internacional, sino con nosotros mismos, para que el destino y la justicia funcionen juntos y para todos. Eso es para mi la Plaza - eso es para mi Memoria Activa Y no me importa estar emocionada y leer bien o mal estas palabras. Al contrario - Me pone bien estar emocionada por algo que lo vale y encima, tener la oportunidad que ésta emoción que me recorre el cuerpo, pueda compartirla con Ustedes. Muchas Gracias


JULIO MENAJOVSKY- Miembro Comisión Directiva A.R.G.R.A., TEA fotoperiodismo. Buenos días a todos, es la primera vez que me toca personalmente dar testimonio en esta plaza, pero no así a nuestra Asociación que siempre estuvo, desde el primer día con Memoria Activa y con los familiares de los atentados de la Embajada de Israel y de la AMIA. Quiero decirles que me siento Memoria Activa por muchas razones: Primero porque mi trabajo como fotógrafo me hace trabajar permanentemente con la memoria. Nuestro material de trabajo nos permite cristalizar en una imagen aquello que la memoria puede llegar a traicionar, transformar, resignificar a partir de distintas lecturas que se le pueden dar a cada situación desde cada momento diferente en que uno se encuentra o se topa con una imagen. Pero nosotros la tenemos que hacer en el momento en que todo sucede, cuando no podemos reflexionar qué significa o qué va significar históricamente algo que está ocurriendo frente a nuestra cámara. Todos nuestros sentidos, toda nuestra memoria emotiva, todo lo que nosotros hemos aprendido, todo lo que hemos leído, escuchado se pone en juego en una breve fracción de segundo para plasmar una imagen. A mí me tocó el triste privilegio de ser uno de los primeros fotógrafos que llegó ese 18 de julio a la sede de la AMIA, estaba haciendo fotos a pocas cuadras, haciendo una cola de desocupados buscando trabajo en un aviso que había salido en el diario, esas colas que se armaban, largas, allá por el año 1994 mucho antes de esta hiper desocupación que hoy vemos todos. Y estaba sacando fotos cuando de golpe tembló la tierra y se empezaron a escuchar que caían los vidrios de todos lados y sin saber a donde había que ir, que era lo que estaba ocurriendo me di cuenta que algo importante, algo trascendente estaba ocurriendo y me pregunté qué debía hacer yo con mi cámara. Mi profesión me hubiera llevado a correr inmediatamente hacia lo que estaba ocurriendo, allí donde el sonido me indicaba que algo había pasando; sin embargo no pude ir corriendo sabía que me iba a encontrar con algo que no iba a querer fotografiar, que hubiera querido que no ocurriera cerca de mi para no tener que dejar una imagen, sé que esa cámara en ese momento me iba a molestar y a su vez iba a ser mi aliada. Llegué, unos 15 o 20 minutos más tarde. Podrán ustedes saber lo que pudo haberme pasado a mí, como les pasó a todos los que estuvimos allí en ese momento. Hice fotografías, no las reconozco, no era yo el que estaba sacando fotos, no era mi manera de vincularme con la realidad, con la belleza, con lo que hay que comunicar. Me encontré con el horror, me encontré con el espanto. Saqué esas fotografías y me pesaron inmediatamente en mi cámara, sabía que estaba haciendo algo que no podía dejar de hacer, que era mi manera de estar presente, de comprometerme con lo que estaba ocurriendo. Esas fotografías luego fueron publicadas en los diarios y seguramente en algún momento, quizá ya ahora, forme parte de la historia de la Argentina y se recurra a ellas para saber qué pasó. No quiero hacer paralelismos fáciles, pero sí me han pedido una reflexión con respecto a la denegatoria de la Cámara Federal en cuanto de no televisar la imágenes del juicio. Y utilizo esta situación personal que a mí me ha tocado vivir para poner una reflexión aquí en esta plaza, ante mis hermanos de memoria, porque me siento Memoria Activa, y porque soy Memoria Activa por mi trabajo, porque dejamos testimonio de lo que vemos y lo que nos toca vivir. Vamos a remitirnos a otras situaciones históricas, en otros contextos. Vietnam, si yo les pregunto a ustedes qué texto recuerdan de Vietnam, qué ensayo que haya explicado con mucha más profundidad y articulando distintos haberes que seguramente se habrán plasmado en muchos de los kilos y toneladas de papel que se han escrito sobre Vietnam a 25 años de historia, ¿quién recuerda alguno de esos textos?. Quizá alguno recuerde uno, quizá otro recuerde algún otro, quizá algunos no recuerden nada, también nos encontramos con la dificultad de contarles a las generaciones, a nuestros hijos, qué significó Vietnam. Pero si yo les pregunto a ustedes, ¿ qué imagen recuerdan de Vietnam? Donde poner los ojos en una imagen que resuma, que haya quedado, como esa cristalización de la memoria colectiva de lo que significó Vietnam y seguramente todos encontraremos dos o tres y quizás sean las mismas imágenes, la de un coronel jefe de la policía de Sud Vietnam liquidando sin juicio previo a un sospechoso en una calle de Saigón, ¿la recuerdan esa foto? Y también de una nenita que corre desnuda con su cuerpo quemado por el Napalm. Estoy lejos de pensar que una imagen vale más que mil palabras, pero es cierto que esa imagen nos trae las mil palabras necesarias para explicar el horror y para aprender de nuestra memoria. Vamos a otro contexto, vamos a otra situación histórica más cercana y más dolorosa para nosotros, los desaparecidos en Argentina. En nuestro país hubo 30.000 desaparecidos, 365 campos de concentración. Pregunto, ¿Qué imagen hay, qué imagen tenemos, que fotografía mostró el momento en que era secuestrado un sospechoso o un incriminado o inocente o alguien que estuvo en la lista de los secuestradores de los grupos de tareas?. No hay fotos. ¿Qué fotos tenemos de los campos de concentración? ¿Qué fotos tenemos del secuestro de los niños? ¿Qué fotos tenemos de la entrega de un chico secuestrado a padres que no lo son y que luego fraguaron su identidad?. Sin embargo estas fotografías que no están, también fotografías desaparecidas, porque el cerco de terror que se generó en la sociedad argentina fue tan grande que no hubo imágenes ni posibilidades de tomarlas. ¿Cuánto tiempo le ha costado a la sociedad argentina hacerse cargo de su propia historia?. ¿Cuánto le ha costado a la sociedad argentina reflejarse en el propio espejo del horror que anida en la historia y en la realidad de nuestro país?. Son estas dos reflexiones las que me llevan a pensar sobre la, me cuesta calificar la palabra exacta porque se trata de cuestiones legales, se trata de decisiones que se las debe discutir en el plano de lo jurídico, pero en el plano de lo social, en el plano de la construcción de la memoria, en el plano de la identidad de nuestra historia, ¿Qué significa esta negativa de que haya cámaras para poder ver los rostros, las actitudes, los movimientos, como se asumen verdades y mentiras, y complicidad para un episodio que la Argentina si no termina por esclarecerlo tendrá definitivamente condenado su futuro?. Es por eso que desde mi condición de fotógrafo, docente universitario, director de una escuela, y miembro de la Comisión Directiva de A.R.G.R.A., vengo a sumar mi voz para sostener este pedido de Memoria Activa y para pedir la reconsideración de este desgraciado fallo de no haber permitido cámaras de televisión en este juicio que tanto importa para nuestro país. Muchas gracias, este quería ser nada más mi testimonio.

 

 

 

 

 

 

 

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