LUNES 4 DE NOVIEMBRE DE 2002

GUIDO TENENBAUM Y DAIANA BRUSTEIN- Alumnos del colegio Jaim Weizmann:

El 18 de julio de 1994 terroristas anónimos, discriminadores, racistas, destructivos y cobardes, acorralaron algunas personas matando indiscriminadamente a niños, jóvenes, viejos, judíos, no judíos, argentinos, extranjeros, seres humanos. Ese lunes, 18 de julio, era un día como cualquier otro. Los subtes, los colectivos, los autos se desplazaban con normalidad, la gente se apuraba por llegar a sus trabajos y sus ocupaciones diarias, hasta las 9 y 53 era un lunes como cualquier otro, hasta que estalló una bomba en el edificio de la AMIA, en la calle Pasteur 633 y cambió la vida de muchos inocentes. Hoy un lunes 8 años más, tarde estamos todos reunidos frente al Palacio de Tribunales para exigir justicia, hoy volvemos a sentir el estallido de la bomba aniquilando muchos seres humanos, hoy aquí en esta plaza estamos reunidos pidiendo ayuda, justicia, comprensión, valoración. Ayuda para descubrir a los culpables, Justicia por los derechos de las víctimas, Comprensión a los familiares y Valoración a la gente que llega todos los lunes a esta plaza reclamando por el esclarecimiento de este atentado. Pero no sólo en nuestro país sufrimos atentados, en Estados Unidos el año pasado las Torres Gemelas, en Italia cuando la hinchada de un equipo de fútbol entró a la cancha con una bandera que agredía e insultaba a los judíos, y más y más. A 8 años de uno de los atentados más terribles ocurridos en nuestro país y a pesar de todo, nuestra comunidad sigue de pie, sin bajar los brazos luchando y teniendo la esperanza de encontrar a los verdaderos culpables. Ojalá que ningún acto de estas características vuelva a suceder, ojalá que el versículo el Sefer Dvarim "Tzedek, tzedek tirdof" se cumpla, y que nuestra sociedad pueda superando la discriminación, ser más justa y solidaria, y podamos vivir en un mundo de paz.


DANTE SABATARELLI- Periodista deportivo:

Vengo a traer mi solidaridad a la lucha inclaudicable de Memoria Activa. Vengo a traer no sólo mi apoyo sino también mi colaboración para el futuro, para este grupo importante de personas que semana a semana, es capaz de recordar a sus muertos y es capaz de clamar, de pedir justicia para los mentores ideológicos y para los cobardes ejecutores de la muerte de un ser humano. Bastaría que un solo ser humano hubiera muerto en los salvajes atentados de la Embajada de Israel o de la AMIA, o en la cava de Pinamar para que despertara un sentimiento de indignación, de dolor, de exigencia de justicia en quien les habla y estoy seguro también, en los integrantes de Memoria Activa. Bastaría un solo muerto, no fueron necesarios los cientos que, día a día, nos produce el mundo. ¿Por qué 18 años, 10 años por un episodio y 8 por otro, sin encontrar culpables? ¿Por qué están detenidos sólo perejiles, en el caso del periodista Cabezas? ¿Por qué a casi 10 meses y medio de la masacre de Plaza de Mayo, todavía no sabemos cómo murieron y quién mató a 3 de las 5 víctimas? ¿Por qué la justicia norteamericana, no estoy hablando de la argentina solamente, ha condenado solamente a 2 personas por otra masacre la de Oklahoma? ¿Por qué cada vez está más libre, más expedita, la vía para el narcotráfico y sólo se tiene la excusa de combatirlo cuando se quiere apagar, o aplacar en algún país la sensibilidad popular o la rebeldía de los golpeados? ¿ Por qué estamos viviendo día a día fenómenos como estos que narramos, como estos que señalaron los chicos o aquellos que pasan en cualquier país del mundo? Esto no es un invento argentino, es cierto que aquí se legalizó la impunidad con la ley de Obediencia Debida y del Punto Final, pero esto ocurre en Filipinas, en Croacia, en Israel, en Hungría y en 200 o 300 países más. Y ocurre así porque estos fenómenos son independientes de los territorios y son independientes también de los colores de los distintos gobiernos. Esto pasa porque es uno de los recursos imprescindibles de esta oprobiosa, prebendaria e injusta sociedad capitalista de esconder a los agentes del terrorismo de este sistema. La globalización, que cada vez nos muestra menos globalizadores y más globalizados, ha avanzado tanto que ya no le alcanza con ser la dueña del estado policíaco militar sino que además necesita una justicia funcional para seguir controlando los privilegios de una clase, una justicia funcional a ese sistema cada vez menos pundonorosa, cada vez más cómplice. Por esta necesidad de sostener este sistema, es que han pasado 10 años de un salvaje episodio y 8 de otro, y otros tantos de otros tantos tan salvajes episodios como aquellos. Por eso todavía seguimos clamando justicia. Pero cada sociedad lleva en su seno el germen de su propia destrucción. Yo los invito a recordar muy sucintamente, los grabados, las fotografías de la historia de Grosso, de Astolfi o de cualquier otro historiador cuando se analizaba la sociedad esclavista y veíamos ahí a decenas de hombres y mujeres todos encadenados con gruesas y grandes bolas de hierro para impedirles escapar. Esos hombres y esas mujeres tenían dueño, eran sus amos y piensen ustedes cual no habrá sido la lucha de los amos de la sociedad esclavista para impedir que esa sociedad terminara, cuando no sólo detentaban los medios de producción y de campo, sino que además tenían la propiedad de sus propios congéneres. Sin embargo esa sociedad dio paso a la sociedad feudal, y los señores feudales que había dulcificado un poco la esclavitud, tenían en sus vasallos aquellos hombres que le defendían su feudo apenas por unas migajas de comida, tenían en sus vasallos a sus servidores y hasta encontraban, por el derecho de la época producto de la superestructura de las sociedades encontraban en el derecho de pernada, la posibilidad de acostarse con la consorte de su vasallo la noche de bodas. Y cuánto habrán hecho los señores feudales para que esa sociedad no sucumbiera. Y sin embargo pasó, y estamos en la sociedad capitalista que tampoco va a ser eterna, las sociedades llevan en su seno el germen de su propia destrucción. Los hombres aceleramos o retrasamos ese proceso. En este acto de cada lunes los integrantes de Memoria Activa están dando un empujoncito más para desterrar el privilegio y la impunidad, y acercarnos a una sociedad más justa, más humana donde el hombre puede neutralizar el único valor existente en esta sociedad que es la del dinero y, las consecuencias para retenerlo que son el poder cada vez más autoritario y la guerra. Estamos dando, cada lunes a través de Memoria Activa un empujoncito más para terminar y valga este minúsculo pero dramático ejemplo, con la burla y el agravio de soportar que el diario de mayor circulación en nuestro país pontifique en sus editoriales sobre la moral, la ética, aquí tienen "revertir el deterioro de las instituciones", dice el editorial mientras en sus páginas interiores, en esas que son las que más recaudan, donde la línea vale muchos pesos, nos invitan a servirnos de embarazadas para satisfacer las fantasías sexuales por aberrantes que sean. Y aquí tienen ustedes "Embarazadas primer nivel zona norte", "Embarazadas 21 y 22 años pezones grandes", "Embarazadas, 5 lunas universitaria en apuro". La lucha es desigual, pero el ejemplo de Memoria Activa nos invita a ser de esta tribuna una trinchera que acelere el proceso de cambio y de transformación en una sociedad más justa. Por eso estuve con ustedes.


LUNES 11 DE NOVIEMBRE DE 2002

MARTIN MÓRTOLA OESTERHELD- Artista plástico.

Yo quería comenzar contando para la gente que no sabe que Héctor Oesterheld además de ser el autor de "El Eternauta", fue desaparecido junto con sus cuatro hijas, sus cuatro yernos y dos nietos que nunca conocí que eran primos míos, porque dos de las chicas estaban embarazadas. A partir de esto a medida que iba creciendo me preocupé por saber todo lo que se podía con respecto a mi familia, y en esto va en relación con el tema de la memoria y la justicia. La justicia nunca íntimamente me llegó, nunca termina de llegar, y la memoria a veces está como un poco disociada un poco de la verdad está a veces vaciada como de sentido. La memoria se ejercita con verdad y con justicia, uno necesita desesperadamente de estos dos consuelos, pero la justicia no llega y la verdad que es acomodada para la fácil digestión de la opinión pública, tampoco. La manera que encontró nuestro país para narrar el genocidio perpetuado por el estado en la década del 70 fue, en primer caso, la teoría de los dos demonios. Teoría que acomodaba salomónicamente las culpas tapando la verdadera consecución de los hechos, de ahí los indultos para la reconciliación del pueblo argentino. Por el otro lado en subversión más progresista los hechos fueron contados solamente desde el eje de los derechos humanos manipulando, de alguna manera, uno de los ejemplos de integridad más grandes que tiene la historia de nuestro país, me refiero a la lucha de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Y digo manipulando porque contar esa época solamente desde los derechos humanos es vaciarla de contenido y de propósito, es decir, la verdad es parcial. Todas las luchas desde el 55 hasta fines del 70 estaban movilizadas desde una fuerte convicción generacional y visceral, por cambios radicales y revolucionarios en la concepción política de Latinoamérica. El propósito era tan fuerte que en eso les iba la vida y era un presupuesto que estaban dispuestos a pagar. No fueron una generación a los que la aplanadora del proceso les pasó por encima, no fueron una generación de jóvenes que no sabía muy bien lo que hacía y esta aplanadora les pasó por encima. El propósito era el factor común a todos ellos y la verdadera memoria para con ellos es el ejemplo del compromiso que nos dejaron a todos nosotros. Muchas gracias.

GUSTAVO SOLER- Abogado.

Compatriotas, estos hombre y mujeres que hoy recordamos por su incorporación a la tragedia de la historia, son la consecuencia y el símbolo de la lucha entre el autoritarismo y la libertad cuya defensa se paga siempre con sangre. De nuevo estamos en esta plaza, así se ha hecho durante 434 veces, para exigir justicia por las víctimas del atentado que laceró al país. En este lugar junto a las piedras que graban los nombres de aquellos abogados que firmaron los "habeas corpus" a costa de sus vidas cuando la lucha por el derecho era un delito para el Estado exterminador, venimos con la esperanza de sustituir el odio por la justicia pero sabiendo además, que la justicia sin memoria es efímera y ruin, que sólo habremos recuperado la dignidad como nación el día que logremos el enjuiciamiento que merecen los verdugos de esta masacre amparados años tras años, detrás de las togas de los jueces penales o por el favor del burócrata corrupto. Pero debemos reflexionar que el odio es tan peligroso como el perdón, con el odio caeríamos en la trampa tendida por los perseguidores, que podrían llegar a considerarnos a su imagen y semejanza, con el perdón renunciaríamos a la justicia y habríamos dejado de ser dignos del sacrificio de nuestros muertos. No existe una moral sin obligaciones, el castigo al genocida es la idea de conciencia custodiando el futuro, es la inquebrantable necesidad de memoria permanente, una Memoria Activa que sepa incriminar y recordarlo todo. El que recuerda sabe cual es su compromiso con el mundo y con sus semejantes, y advierte entonces un lugar en la vida, así como la memoria colectiva comprende su deber ante la historia. El atentado a la AMIA no decae en olvidos, nuestra presencia aquí es la voluntad de justicia por solidaridad, por respeto a los que murieron por la bomba indominiosa, y también a nuestros semejantes asesinados en secreto y arrojados en ignotas fosas para ocultar el crimen de estado. Ninguna violencia logrará humillarnos es más, acrecentará nuestro amor por la vida. Creemos, como André Marró que el hombre nunca pierde su grandeza interior, que él llamó la condición humana, decía que la condición humana es lo contrario de la humillación, es la tenacidad de los ideales que cuando es necesario aceptar el horror de la derrota como la continuidad del destino, nunca a jurar. Compatriotas, pensemos que después de los combates y las dictaduras, la paz y la solidaridad siempre regresan sobre la tierra desgarrada. Así es la historia.

 


LUNES 18 DE NOVIEMBRE DE 2002

IRMA-BEIGEL- Memoria Activa, Ciudadana de la Plaza.

A 100 meses de la masacre del 18 de julio de 1994, la onda expansiva de la bomba de la AMIA, sigue generando estallidos entre los que estamos acá porque tenemos la Memoria Activa. La onda expansiva de la impunidad estalla cada día que pasa sin que sepamos aún quienes, cómo y por qué les arrebataron la vida a nuestros seres queridos. Estalla cuando desgastados y escépticos nos preguntamos si alguna verdad podrá surgir del barro acumulado en tantas fojas, o del helado búnker de Comodoro Py donde el juicio es oral y escondido en un subsuelo hermético ignorado por los medios. Supimos siempre que los lobos no son los que cuidan el rebaño, la onda expansiva de la bomba de la AMIA nos sacude de pies a cabeza cuando, como en la peor de las pesadillas, asistimos al mediático desfile pre electoral de los lobos de siempre, los que nunca se fueron del todo, los que ahora vienen por más. Lobos cómplices por acción, omisión o encubrimiento en el asesinato de nuestros familiares y amigos. Dicen los memoriosos que alguna vez en la Argentina de otros tiempos, se cumplía la ley de la vida y que las personas morían por causas naturales; no hubo ley de la vida para nuestros seres queridos y al día de hoy, aún en la muerte, la ley les es negada. La onda expansiva de la bomba de la AMIA nos hace temblar cuando frente a los ojos pasa la película de los años. A 100 meses de la trágica mañana que nos cambió la vida, a ellos los que ya no están, los recordamos con la sonrisa de sus mejores días, repletos de sueños y ávidos de un futuro que no tendrán. Y los homenajes no alcanzan, no existe ofrenda floral ni piedra de recordación, ni llama encendida en monumento alguno que ofrezca algo de paz al alma cuando la verdad se mantiene en las sombras. Nosotros los habitantes de la plaza de los lunes, estamos aquí porque la bomba mató a quienes amábamos, estamos por ellos y estamos por nosotros mismos, porque la onda expansiva de la impunidad también nos está matando. Estamos porque la justicia es un derecho, exigimos que se cumpla.


DIANA WANG- Escritora.

Después de 100 meses uno ya no sabe más que decir, se ha dicho todo. Se ha denunciado, se ha expresado el dolor, la rabia, la injusticia, se ha prometido no cejar hasta el total esclarecimiento, se ha señalado a culpables, instigadores, aprovechadores, obstaculizadores, y también a colaboradores, a simpatizantes. En estos 100 meses se ha dialogado con probos y corruptos que juraron, prometieron, insistieron y aseguraron que se llegaría hasta las últimas consecuencias, que no cejarían en su empeño sin que se castigara a los culpables. En estos 100 meses se han transitado los vericuetos más que sorprendentes y curiosos que los funcionarios y estamentos de los distintos gobiernos han determinado, distintos gobiernos, distintos funcionarios; el mismo callejón sin salida, la misma inconducencia. Al mismo tiempo la misma eficacia en tapar, disfrazar, oscurecer. En estos 100 meses somos testigos de un juicio en marcha, una especie de premio consuelo con muchos vicios de procedimiento y que juzga aspectos marginales y deja afuera el quienes, cómo, el por qué, el cuánto, y el con qué. En estos 100 meses he escuchado el desgarrado sonido del Shofar semana a semana, aullando voz en cuerno nuestra impotencia por sobre el ruido de las bocinas y la gente que va y viene en nuestro alrededor, y no se detiene, salvo algún curioso, a ver de qué se trata, qué hacen estos locos parados en la plaza con cara seria, con lluvia o con calor. Un Shofar que a veces se queda afónico de tanto grito al aire, de tanto grito sin destino aparente. En estos 100 meses hemos unido nuestras voces pidiendo justicia tantas veces, tantas veces, tantas veces que uno se para acá sabiendo que ya no hay nada nuevo que decir. Memoria Activa se ha constituido en testigo, víctima y crónica de estos últimos años de la vida argentina. Las distintas voces que han desfilado por estos micrófonos, fueron dibujando en estos 100 meses la trama oculta y desgarrada del día a día de un país que ha perdido el rumbo. Así cómo las Madres de la Plaza fueron las que se animaron a hablar cuando el resto estábamos como paralizados, aterrados de sacar la cabeza no fuera cosa que nos señalaran, nos secuestraran, torturaran y desaparecieran; y fueron las primeras que denunciaron lo que estaba pasando, de modo similar las voces de Memoria Activa expresaron precozmente lo que hoy nadie duda, un Estado que no sólo no cobija y protege a sus habitantes, sino que es la misma fuente de las injusticias y los delitos. Fue acá en donde la fiesta Menemista dejó ver los entre telones, las trampas, los hilvanes, las manchas de grasa que no se veían por televisión. Fue acá donde la gente venía a poner la cara y el cuerpo y, expresar con su presencia su profundo desacuerdo con un estado de cosas que nos ha llevado donde hoy nos encontramos. Y no sólo fue la fiesta Menemista, lo que siguió y que me eximo de recordar porque confío en la memoria de quienes me escuchan, no sólo no pudo mejorar nada sino que ahondó aún más la huella que ellos habían marcado. Lunes a lunes Memoria Activa albergó los testimonios que reflejan un país en caída libre, no es difícil de entender cómo no se ha encontrado los culpables del ataque a la AMIA y a la Embajada de Israel en medio de tanto rincón oscuro, de tanta mano sucia, de tanta codicia impúdica. Lo difícil es entender cómo lunes a lunes seguimos estando aquí, cómo algunas cosas a pesar de todo sobreviven milagrosamente siguen funcionando, los hospitales, las escuelas, los colectivos, la luz, el teléfono, el gas, lo que no sabemos es por cuánto tiempo. Se le atribuye a Bertold Brecht este famoso texto que tantas veces ha sido citado en este foro público: "primero vinieron por los judíos y yo no protesté porque no era judío, luego vinieron por los socialistas y yo no protesté porque yo no era socialista, después vinieron por los sindicalistas y yo no protesté porque yo no era sindicalista, entonces vinieron por mí y ya no quedaba nadie que protestara por mí". Brecht se cansó de negar su autoría de este texto que hoy es universal y que en realidad le pertenece al pastor Martín Neumeller de la Iglesia Confesional Alemana, luchador por los derechos humanos que sufrió por siete años en los campos de concentración. Sí algo de todo esto pasó con Memoria Activa y con el país, lo que pasó con los ataques con los símiles de investigaciones con los embarramientos de canchas, con las mentiras, con las trampas, pasó con todo el país. Hoy la protesta es de todos, lo que hace algunos años era una denuncia potente en Memoria Activa, algo que parecía importar sólo a los judíos, hoy es el contexto de todos. Pero ha habido cambios hoy el tema no pasa solo por la corrupción, por las estrategias y negocios del poder hoy el tema ha bajado a todos, pasa por la vergüenza y la humillación en especial del desempleo, del país que se ha ido achicando y nos duele en cada centímetro de la piel. La vergüenza y la humillación pertenecen a la esfera de lo individual, son sentimiento que muchos de nosotros tenemos frente a una realidad que nos es tan esquiva que nos ha dejado como aquel chiste de Jesús caído del crucifijo, vagando, en pelotas y sin documentos. Hoy pedir justicia es más que exigir el juicio a los culpables, ahora se trata de la dignidad del trabajo, también del sustento diario. La vergüenza y la humillación van minando la auto estima, la dignidad y el honor. Los extranjeros nos dicen que les sorprende cuan severos que somos con nosotros mismos, vienen y se encuentran con estos discursos como el que estoy haciendo yo en este momento, desanimados, auto conmiserativos, desesperados; ven gente decente, trabajadora, inteligente, sensible que se siente idiota por haber creído que no sabe donde dirigir su dolorosa desilusión y lo hacen contra sí mismos. Vergüenza y humillación, en carne viva y llagados. Pido perdón a los que esperan una voz esperanzada, pero lo único que atiné a componer son estas palabras que me permiten compartir con ustedes mi propio dolor, mi propia vergüenza y mi propia humillación. Cómo ustedes saben soy hija de sobrevivientes de la Shoá, yo sé de la fuerza de la vida. Así no puedo dejar de mencionar indicios alentadores que están pasando, la irrefrenable fuerza de la vida, vemos sin mucho ruido el surgimiento de algunas formaciones originales, sorprendentes con destino aún desconocido pero que le hablan a nuestra fe en el futuro y que en alguna medida Memoria Activa fue pionera, huertas comunales, asociaciones de trueque, cooperativas de trabajo, diferentes organizaciones que buscan salir de la vergüenza y la humillación con decisión de unirse y prepotencia de trabajo. La vida continúa y la vida misma busca nuevos canales que le permitan vivir. Termino citando al filósofo y epistemólogo Edgar Morán, y este es mi homenaje a los 100 meses de Memoria Activa. Morán hablando de este momento del mundo dice: "Debemos resistir a la nada, debemos resistir a las formidables fuerzas de regresión y de muerte, en todas las hipótesis es preciso resistir. El porvenir ya no es una fulgurante marcha adelante, o más bien hay que resistir también a fulgurante marcha delante de las amenazas de sometimiento y de destrucción. Tenemos que resistir, sin cesar a la mentira, al error, a la salvación, a la resignación, a la ideología, a la tecnocracia, a la burocracia, a la dominación, a la explotación, a la crueldad, más aún debemos prepararnos para nuevas opresiones es decir, para nuevas resistencias. Aunque deseemos sobre todas las cosas ver el cese de la humillación, el desprecio y la mentira ya no tenemos necesidad de certidumbre de victoria para continuar la lucha, las verdades exigentes prescinden de la victoria y resisten para resistir. Pero preparémonos también para las liberaciones, incluso efímeras, para las divinas sorpresas, para los nuevos éxtasis de la historia. Resistir a la nada, resistir a las formidables fuerzas de la muerte, resistir".


IGNACIO COPANI- Cantautor.

Buenos días muchas gracias por estar acá, por dejarme cantar otra vez, y gracias por inyectarme a mí mismo tantas veces la buena memoria, la Memoria Activa, tal es así que…

Me acuerdo bien de cada campaña y cada promesa /De los supuestos desterradores de la pobreza/ Me acuerdo bien del traje prolijo y la dentadura/ Desde el afiche que aseguraba pan y cultura/ Me acuerdo bien y le doy las gracias a mi memoria/ No voy a ser tan tarado de repetir la historia/ De darle un voto a los que te mienten y te saquean /Y ahora se quejan porque en la calle los re putean/

Y que esperaban que los aplaudan /Que los alienten con palmaditas sobre la espalda/ Y que esperaban un monumento/ No haría falta porque su cara ya es de cemento /Mientras acá sopla otro viento /Y ellos tiemblan al ver los barrios en movimiento /Con sus colegas, sus asesores y sus parientes/ Se repartieron lo que hoy le falta a tanta gente /Su dignidad quedó sepultada dentro de un sobre/ Y ahora se asustan viendo en la calle miles de pobres /

Y que esperaban/ que los abracen /Alfombras rojas y una ovación cuando ustedes pasen/ Y que esperaban sus majestades/ Que los reciban con pompa y fuegos artificiales/ Mientras acá todo está en llamas /Y la impaciencia como una brasa se desparrama /Violaron leyes y se cargaron de privilegios/ Cerraron campos, teatros, fábricas y colegios/ Se maquillaron por ser famosos desde la tele /Y ahora lloran porque el escrache cómo les duele/

Me acuerdo bien de la vez que hicieron su juramento /Como al que gana la lotería los vi contentos/ Cumplieron todo para el poder que siempre les manda /No será dios pero ahora la patria se los demanda/

Y que esperaban que los aplaudan /Que los alienten con palmaditas sobre la espalda /Y que esperaban una medalla /Les va a quedar muy bonita encima del saco a rayas /Porque esta vez no nos estafan/ Vamos a ver si el pueblo es la ley/, de esta como zafan.

Que se vayan todos.


LUNES 25 DE NOVIEMBRE DE 2002

JAVIER SINAY- Periodista.

Ocho años es mucho tiempo para cualquier cosa. Para los discursos, también. En este foro es muy posible que se haya dicho de todo sobre la justicia, la impunidad, la vida y la muerte y yo, por eso, quisiera encarar el tema desde otro lado. Voy a hablar de mi generación. Me llamo Javier Sinay, tengo 22 años y soy periodista del Suplemento Sí! de Clarín y de Radio del Plata. Cuando ocurrió el atentado a la AMIA tenía 13 años. Me acuerdo que estaba en casa, a pocas cuadras, en pijama. Era vacaciones de invierno y yo cursaba primer año. El caso de la AMIA bien puede ser tomado como punta de iceberg de una situación general de corrupción judicial a niveles macro. Putrefacción, más que corrupción. Desde 1994 pasaron ocho años en los que yo terminé el colegio y me puse a trabajar. Yo y toda una generación formamos nuestros valores en estos ocho años de sostenido deterioro moral y material del país. Creo que, en mi generación, hay algunos estereotipos: está el pibe chorro, protagonista de la cumbia villera; está el joven desocupado que hace todo por un sueldo; está el que se fue o se quiere ir del país a donde sea, harto ya incluso antes de empezar a ser un ciudadano argentino en condiciones de ejercer todos sus derechos y obligaciones; está también el que espera que un milagro le cambie la vida, como pasa con los chicos de Gran Hermano y Bandana, en la tele; y está el afortunado, que es el que tiene trabajo. Eso sí: no se salva ni de la subocupación ni de la explotación. Ninguno de ellos espera nada del país ni de sus instituciones. ¿Yo? Cada vez menos. Y eso que más o menos me salvo de caer en alguno de estos estereotipos. Yo no siento que a nosotros, los jóvenes, nos hayan quitado esos valores que otras generaciones traen tan arraigados como el pan, el trabajo y la justicia. Siento que los pibes en realidad nunca los tuvimos y que, acaso, alguna vez los tengamos. Vamos a tener que luchar mucho por eso. Ejemplos de nuestros mayores, tenemos. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde. En Memoria Activa lo saben. Salvo que en este caso hay que agregar también el coraje y la tozudez. Tozudez en el buen sentido: veo tozuda a la gente de Memoria Activa porque saben que tienen razón , porque es tan lógica y humana la batalla que libran que no es factible el silencio. Por suerte, también hay tozudos en la generación de los reality shows, la cumbia villera y el rebusque, mi generación. Porque esa generación es la misma que mantiene viva la memoria de los desaparecidos en colegios y universidades, la que llena estadios en festivales de rock por causas nobles y la que, por más que a veces se dé contra la pared, busca un cambio. La semana pasada fui a Florencio Varela a hacer una nota sobre los jóvenes piqueteros de ese barrio y me encontré con unos pibes que creen en un futuro mucho mejor. El caso no es si son piqueteros o no o lo que fueren, sino descubrir que la lucha contra la hipocresía, por la sinceridad, finalmente no el es ajena a esta generación de pibes de 20 años. Antes de que llegue otra generación a formar sus valores, algo va a pasar. ¡Seguro! Porque somos descreídos, apáticos y flojitos... pero no tanto. Queremos creer en la justicia. Muchas gracias


ARIEL GELBLUNG- Abogado.

El mandato "Justicia, justicia perseguirás" me impactó desde muy chico. Incorporé muy adentro mi vocación de trabajar por la justicia. Siempre la tuve como uno de los más altos ideales y valores que guiaron las distintas etapas de mi vida. Como tantos otros canalicé tal vocación a través de la carrera que creí más lógica e ingresé en la Facultad de Derecho. Entonces no me había percatado de la sutil diferencia. Pero con el tiempo y muy de a poco nos fueron adoctrinando a defender a capa y espada el derecho, eso que los latinos definían como "dar a cada uno lo suyo" y a diferenciarlo de la etérea justicia, que generalmente la dejaban para los filósofos. Hoy nos llaman profesionales del derecho, y lamentablemente me dí cuenta muy adentrado en el ejercicio de la profesión que no había estudiado en la facultad de justicia. Del mismo modo, creo que es un error denominar al Poder Judicial como habitualmente se lo llama "Administración de Justicia". A lo largo de la práctica profesional uno va advirtiendo que en términos generales los funcionarios que actúan en los Tribunales, tanto como el personal de los Juzgados, cumplen tareas habituales y se olvidan que los papeles y expedientes que tienen delante representan los problemas de la gente que busca inmediata solución, y en definitiva, que le den a cada uno lo que le corresponde. Los primeros casos en que uno logra hacer triunfar el derecho pero no ve recompensada la justicia lo llenan de frustración y ese es el punto de inflexión en la vida del abogado en que baja los brazos y se retira con desilusión o angustia o bien, igual que el médico que se va acostumbrando a lidiar con la muerte, nos vamos curtiendo la piel y a hacernos, en apariencia, más insensibles al sufrimiento de la gente. Cada vez que estoy frente a esta encrucijada busco dentro mío el porqué me dediqué a estoy me encuentro con el mandato de seguir con mi vocación de ayudar para que se cumpla con la justicia. Por ello es que estoy acá y comparto luchas como esta, que implican pedir, exigir y gritar por todos los medios a nuestro alcance que esa ansiada y necesitada justicia llegue, y voy a seguir acompañando este reclamo dolorosamente justo. Nunca como en este caso el abismo entre justicia y derecho se hace tan visible. Todas las partes de la causa, y más aún los funcionarios de la instrucción y la fiscalía, actúan como si fuesen baluartes de la defensa del derecho, pero la falta de justicia es una herida que duele hondo en nuestra sociedad y demuestra la falta de protección de los derechos en concreto de todos los ciudadanos que intentamos día a día tener una mejor vida en este golpeado país. Ya desde hace un tiempo, cuando se acerca fin de año, repito el mismo saludo en tanto representa un sentimiento, que es también el que hago extensivo a esta lucha, por momentos titánica, que desarrolla Memoria Activa y que acompaño desde que el momento en que me integré a ella. "Queremos hacer llegar nuestro deseo de poder vivir en un país solidario en que el derecho se acerque a la justicia". Muchas gracias.