LUNES 4 DE NOVIEMBRE DE 2002
GUIDO TENENBAUM Y DAIANA BRUSTEIN- Alumnos del colegio
Jaim Weizmann:
El 18 de julio de 1994 terroristas anónimos, discriminadores,
racistas, destructivos y cobardes, acorralaron algunas personas matando
indiscriminadamente a niños, jóvenes, viejos, judíos, no judíos, argentinos,
extranjeros, seres humanos. Ese lunes, 18 de julio, era un día como
cualquier otro. Los subtes, los colectivos, los autos se desplazaban
con normalidad, la gente se apuraba por llegar a sus trabajos y sus
ocupaciones diarias, hasta las 9 y 53 era un lunes como cualquier otro,
hasta que estalló una bomba en el edificio de la AMIA, en la calle Pasteur
633 y cambió la vida de muchos inocentes. Hoy un lunes 8 años más, tarde
estamos todos reunidos frente al Palacio de Tribunales para exigir justicia,
hoy volvemos a sentir el estallido de la bomba aniquilando muchos seres
humanos, hoy aquí en esta plaza estamos reunidos pidiendo ayuda, justicia,
comprensión, valoración. Ayuda para descubrir a los culpables, Justicia
por los derechos de las víctimas, Comprensión a los familiares y Valoración
a la gente que llega todos los lunes a esta plaza reclamando por el
esclarecimiento de este atentado. Pero no sólo en nuestro país sufrimos
atentados, en Estados Unidos el año pasado las Torres Gemelas, en Italia
cuando la hinchada de un equipo de fútbol entró a la cancha con una
bandera que agredía e insultaba a los judíos, y más y más. A 8 años
de uno de los atentados más terribles ocurridos en nuestro país y a
pesar de todo, nuestra comunidad sigue de pie, sin bajar los brazos
luchando y teniendo la esperanza de encontrar a los verdaderos culpables.
Ojalá que ningún acto de estas características vuelva a suceder, ojalá
que el versículo el Sefer Dvarim "Tzedek, tzedek tirdof" se cumpla,
y que nuestra sociedad pueda superando la discriminación, ser más justa
y solidaria, y podamos vivir en un mundo de paz.
DANTE SABATARELLI- Periodista deportivo:
Vengo a traer mi solidaridad a la lucha inclaudicable
de Memoria Activa. Vengo a traer no sólo mi apoyo sino también mi colaboración
para el futuro, para este grupo importante de personas que semana a
semana, es capaz de recordar a sus muertos y es capaz de clamar, de
pedir justicia para los mentores ideológicos y para los cobardes ejecutores
de la muerte de un ser humano. Bastaría que un solo ser humano hubiera
muerto en los salvajes atentados de la Embajada de Israel o de la AMIA,
o en la cava de Pinamar para que despertara un sentimiento de indignación,
de dolor, de exigencia de justicia en quien les habla y estoy seguro
también, en los integrantes de Memoria Activa. Bastaría un solo muerto,
no fueron necesarios los cientos que, día a día, nos produce el mundo.
¿Por qué 18 años, 10 años por un episodio y 8 por otro, sin encontrar
culpables? ¿Por qué están detenidos sólo perejiles, en el caso del periodista
Cabezas? ¿Por qué a casi 10 meses y medio de la masacre de Plaza de
Mayo, todavía no sabemos cómo murieron y quién mató a 3 de las 5 víctimas?
¿Por qué la justicia norteamericana, no estoy hablando de la argentina
solamente, ha condenado solamente a 2 personas por otra masacre la de
Oklahoma? ¿Por qué cada vez está más libre, más expedita, la vía para
el narcotráfico y sólo se tiene la excusa de combatirlo cuando se quiere
apagar, o aplacar en algún país la sensibilidad popular o la rebeldía
de los golpeados? ¿ Por qué estamos viviendo día a día fenómenos como
estos que narramos, como estos que señalaron los chicos o aquellos que
pasan en cualquier país del mundo? Esto no es un invento argentino,
es cierto que aquí se legalizó la impunidad con la ley de Obediencia
Debida y del Punto Final, pero esto ocurre en Filipinas, en Croacia,
en Israel, en Hungría y en 200 o 300 países más. Y ocurre así porque
estos fenómenos son independientes de los territorios y son independientes
también de los colores de los distintos gobiernos. Esto pasa porque
es uno de los recursos imprescindibles de esta oprobiosa, prebendaria
e injusta sociedad capitalista de esconder a los agentes del terrorismo
de este sistema. La globalización, que cada vez nos muestra menos globalizadores
y más globalizados, ha avanzado tanto que ya no le alcanza con ser la
dueña del estado policíaco militar sino que además necesita una justicia
funcional para seguir controlando los privilegios de una clase, una
justicia funcional a ese sistema cada vez menos pundonorosa, cada vez
más cómplice. Por esta necesidad de sostener este sistema, es que han
pasado 10 años de un salvaje episodio y 8 de otro, y otros tantos de
otros tantos tan salvajes episodios como aquellos. Por eso todavía seguimos
clamando justicia. Pero cada sociedad lleva en su seno el germen de
su propia destrucción. Yo los invito a recordar muy sucintamente, los
grabados, las fotografías de la historia de Grosso, de Astolfi o de
cualquier otro historiador cuando se analizaba la sociedad esclavista
y veíamos ahí a decenas de hombres y mujeres todos encadenados con gruesas
y grandes bolas de hierro para impedirles escapar. Esos hombres y esas
mujeres tenían dueño, eran sus amos y piensen ustedes cual no habrá
sido la lucha de los amos de la sociedad esclavista para impedir que
esa sociedad terminara, cuando no sólo detentaban los medios de producción
y de campo, sino que además tenían la propiedad de sus propios congéneres.
Sin embargo esa sociedad dio paso a la sociedad feudal, y los señores
feudales que había dulcificado un poco la esclavitud, tenían en sus
vasallos aquellos hombres que le defendían su feudo apenas por unas
migajas de comida, tenían en sus vasallos a sus servidores y hasta encontraban,
por el derecho de la época producto de la superestructura de las sociedades
encontraban en el derecho de pernada, la posibilidad de acostarse con
la consorte de su vasallo la noche de bodas. Y cuánto habrán hecho los
señores feudales para que esa sociedad no sucumbiera. Y sin embargo
pasó, y estamos en la sociedad capitalista que tampoco va a ser eterna,
las sociedades llevan en su seno el germen de su propia destrucción.
Los hombres aceleramos o retrasamos ese proceso. En este acto de cada
lunes los integrantes de Memoria Activa están dando un empujoncito más
para desterrar el privilegio y la impunidad, y acercarnos a una sociedad
más justa, más humana donde el hombre puede neutralizar el único valor
existente en esta sociedad que es la del dinero y, las consecuencias
para retenerlo que son el poder cada vez más autoritario y la guerra.
Estamos dando, cada lunes a través de Memoria Activa un empujoncito
más para terminar y valga este minúsculo pero dramático ejemplo, con
la burla y el agravio de soportar que el diario de mayor circulación
en nuestro país pontifique en sus editoriales sobre la moral, la ética,
aquí tienen "revertir el deterioro de las instituciones", dice el editorial
mientras en sus páginas interiores, en esas que son las que más recaudan,
donde la línea vale muchos pesos, nos invitan a servirnos de embarazadas
para satisfacer las fantasías sexuales por aberrantes que sean. Y aquí
tienen ustedes "Embarazadas primer nivel zona norte", "Embarazadas 21
y 22 años pezones grandes", "Embarazadas, 5 lunas universitaria en apuro".
La lucha es desigual, pero el ejemplo de Memoria Activa nos invita a
ser de esta tribuna una trinchera que acelere el proceso de cambio y
de transformación en una sociedad más justa. Por eso estuve con ustedes.
LUNES 11 DE NOVIEMBRE DE 2002
MARTIN MÓRTOLA OESTERHELD- Artista plástico.
Yo quería comenzar contando para la gente que no sabe
que Héctor Oesterheld además de ser el autor de "El Eternauta", fue
desaparecido junto con sus cuatro hijas, sus cuatro yernos y dos nietos
que nunca conocí que eran primos míos, porque dos de las chicas estaban
embarazadas. A partir de esto a medida que iba creciendo me preocupé
por saber todo lo que se podía con respecto a mi familia, y en esto
va en relación con el tema de la memoria y la justicia. La justicia
nunca íntimamente me llegó, nunca termina de llegar, y la memoria a
veces está como un poco disociada un poco de la verdad está a veces
vaciada como de sentido. La memoria se ejercita con verdad y con justicia,
uno necesita desesperadamente de estos dos consuelos, pero la justicia
no llega y la verdad que es acomodada para la fácil digestión de la
opinión pública, tampoco. La manera que encontró nuestro país para narrar
el genocidio perpetuado por el estado en la década del 70 fue, en primer
caso, la teoría de los dos demonios. Teoría que acomodaba salomónicamente
las culpas tapando la verdadera consecución de los hechos, de ahí los
indultos para la reconciliación del pueblo argentino. Por el otro lado
en subversión más progresista los hechos fueron contados solamente desde
el eje de los derechos humanos manipulando, de alguna manera, uno de
los ejemplos de integridad más grandes que tiene la historia de nuestro
país, me refiero a la lucha de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Y
digo manipulando porque contar esa época solamente desde los derechos
humanos es vaciarla de contenido y de propósito, es decir, la verdad
es parcial. Todas las luchas desde el 55 hasta fines del 70 estaban
movilizadas desde una fuerte convicción generacional y visceral, por
cambios radicales y revolucionarios en la concepción política de Latinoamérica.
El propósito era tan fuerte que en eso les iba la vida y era un presupuesto
que estaban dispuestos a pagar. No fueron una generación a los que la
aplanadora del proceso les pasó por encima, no fueron una generación
de jóvenes que no sabía muy bien lo que hacía y esta aplanadora les
pasó por encima. El propósito era el factor común a todos ellos y la
verdadera memoria para con ellos es el ejemplo del compromiso que nos
dejaron a todos nosotros. Muchas gracias. 
GUSTAVO SOLER- Abogado.
Compatriotas, estos hombre y mujeres que hoy recordamos
por su incorporación a la tragedia de la historia, son la consecuencia
y el símbolo de la lucha entre el autoritarismo y la libertad cuya defensa
se paga siempre con sangre. De nuevo estamos en esta plaza, así se ha
hecho durante 434 veces, para exigir justicia por las víctimas del atentado
que laceró al país. En este lugar junto a las piedras que graban los
nombres de aquellos abogados que firmaron los "habeas corpus" a costa
de sus vidas cuando la lucha por el derecho era un delito para el Estado
exterminador, venimos con la esperanza de sustituir el odio por la justicia
pero sabiendo además, que la justicia sin memoria es efímera y ruin,
que sólo habremos recuperado la dignidad como nación el día que logremos
el enjuiciamiento que merecen los verdugos de esta masacre amparados
años tras años, detrás de las togas de los jueces penales o por el favor
del burócrata corrupto. Pero debemos reflexionar que el odio es tan
peligroso como el perdón, con el odio caeríamos en la trampa tendida
por los perseguidores, que podrían llegar a considerarnos a su imagen
y semejanza, con el perdón renunciaríamos a la justicia y habríamos
dejado de ser dignos del sacrificio de nuestros muertos. No existe una
moral sin obligaciones, el castigo al genocida es la idea de conciencia
custodiando el futuro, es la inquebrantable necesidad de memoria permanente,
una Memoria Activa que sepa incriminar y recordarlo todo. El que recuerda
sabe cual es su compromiso con el mundo y con sus semejantes, y advierte
entonces un lugar en la vida, así como la memoria colectiva comprende
su deber ante la historia. El atentado a la AMIA no decae en olvidos,
nuestra presencia aquí es la voluntad de justicia por solidaridad, por
respeto a los que murieron por la bomba indominiosa, y también a nuestros
semejantes asesinados en secreto y arrojados en ignotas fosas para ocultar
el crimen de estado. Ninguna violencia logrará humillarnos es más, acrecentará
nuestro amor por la vida. Creemos, como André Marró que el hombre nunca
pierde su grandeza interior, que él llamó la condición humana, decía
que la condición humana es lo contrario de la humillación, es la tenacidad
de los ideales que cuando es necesario aceptar el horror de la derrota
como la continuidad del destino, nunca a jurar. Compatriotas, pensemos
que después de los combates y las dictaduras, la paz y la solidaridad
siempre regresan sobre la tierra desgarrada. Así es la historia.
LUNES 18 DE NOVIEMBRE DE 2002
IRMA-BEIGEL- Memoria Activa, Ciudadana de la Plaza.
A 100 meses de la masacre del 18 de julio de 1994, la
onda expansiva de la bomba de la AMIA, sigue generando estallidos entre
los que estamos acá porque tenemos la Memoria Activa. La onda expansiva
de la impunidad estalla cada día que pasa sin que sepamos aún quienes,
cómo y por qué les arrebataron la vida a nuestros seres queridos. Estalla
cuando desgastados y escépticos nos preguntamos si alguna verdad podrá
surgir del barro acumulado en tantas fojas, o del helado búnker de Comodoro
Py donde el juicio es oral y escondido en un subsuelo hermético ignorado
por los medios. Supimos siempre que los lobos no son los que cuidan
el rebaño, la onda expansiva de la bomba de la AMIA nos sacude de pies
a cabeza cuando, como en la peor de las pesadillas, asistimos al mediático
desfile pre electoral de los lobos de siempre, los que nunca se fueron
del todo, los que ahora vienen por más. Lobos cómplices por acción,
omisión o encubrimiento en el asesinato de nuestros familiares y amigos.
Dicen los memoriosos que alguna vez en la Argentina de otros tiempos,
se cumplía la ley de la vida y que las personas morían por causas naturales;
no hubo ley de la vida para nuestros seres queridos y al día de hoy,
aún en la muerte, la ley les es negada. La onda expansiva de la bomba
de la AMIA nos hace temblar cuando frente a los ojos pasa la película
de los años. A 100 meses de la trágica mañana que nos cambió la vida,
a ellos los que ya no están, los recordamos con la sonrisa de sus mejores
días, repletos de sueños y ávidos de un futuro que no tendrán. Y los
homenajes no alcanzan, no existe ofrenda floral ni piedra de recordación,
ni llama encendida en monumento alguno que ofrezca algo de paz al alma
cuando la verdad se mantiene en las sombras. Nosotros los habitantes
de la plaza de los lunes, estamos aquí porque la bomba mató a quienes
amábamos, estamos por ellos y estamos por nosotros mismos, porque la
onda expansiva de la impunidad también nos está matando. Estamos porque
la justicia es un derecho, exigimos que se cumpla. 
DIANA WANG- Escritora.
Después de 100 meses uno ya no sabe más que decir, se
ha dicho todo. Se ha denunciado, se ha expresado el dolor, la rabia,
la injusticia, se ha prometido no cejar hasta el total esclarecimiento,
se ha señalado a culpables, instigadores, aprovechadores, obstaculizadores,
y también a colaboradores, a simpatizantes. En estos 100 meses se ha
dialogado con probos y corruptos que juraron, prometieron, insistieron
y aseguraron que se llegaría hasta las últimas consecuencias, que no
cejarían en su empeño sin que se castigara a los culpables. En estos
100 meses se han transitado los vericuetos más que sorprendentes y curiosos
que los funcionarios y estamentos de los distintos gobiernos han determinado,
distintos gobiernos, distintos funcionarios; el mismo callejón sin salida,
la misma inconducencia. Al mismo tiempo la misma eficacia en tapar,
disfrazar, oscurecer. En estos 100 meses somos testigos de un juicio
en marcha, una especie de premio consuelo con muchos vicios de procedimiento
y que juzga aspectos marginales y deja afuera el quienes, cómo, el por
qué, el cuánto, y el con qué. En estos 100 meses he escuchado el desgarrado
sonido del Shofar semana a semana, aullando voz en cuerno nuestra impotencia
por sobre el ruido de las bocinas y la gente que va y viene en nuestro
alrededor, y no se detiene, salvo algún curioso, a ver de qué se trata,
qué hacen estos locos parados en la plaza con cara seria, con lluvia
o con calor. Un Shofar que a veces se queda afónico de tanto grito al
aire, de tanto grito sin destino aparente. En estos 100 meses hemos
unido nuestras voces pidiendo justicia tantas veces, tantas veces, tantas
veces que uno se para acá sabiendo que ya no hay nada nuevo que decir.
Memoria Activa se ha constituido en testigo, víctima y crónica de estos
últimos años de la vida argentina. Las distintas voces que han desfilado
por estos micrófonos, fueron dibujando en estos 100 meses la trama oculta
y desgarrada del día a día de un país que ha perdido el rumbo. Así cómo
las Madres de la Plaza fueron las que se animaron a hablar cuando el
resto estábamos como paralizados, aterrados de sacar la cabeza no fuera
cosa que nos señalaran, nos secuestraran, torturaran y desaparecieran;
y fueron las primeras que denunciaron lo que estaba pasando, de modo
similar las voces de Memoria Activa expresaron precozmente lo que hoy
nadie duda, un Estado que no sólo no cobija y protege a sus habitantes,
sino que es la misma fuente de las injusticias y los delitos. Fue acá
en donde la fiesta Menemista dejó ver los entre telones, las trampas,
los hilvanes, las manchas de grasa que no se veían por televisión. Fue
acá donde la gente venía a poner la cara y el cuerpo y, expresar con
su presencia su profundo desacuerdo con un estado de cosas que nos ha
llevado donde hoy nos encontramos. Y no sólo fue la fiesta Menemista,
lo que siguió y que me eximo de recordar porque confío en la memoria
de quienes me escuchan, no sólo no pudo mejorar nada sino que ahondó
aún más la huella que ellos habían marcado. Lunes a lunes Memoria Activa
albergó los testimonios que reflejan un país en caída libre, no es difícil
de entender cómo no se ha encontrado los culpables del ataque a la AMIA
y a la Embajada de Israel en medio de tanto rincón oscuro, de tanta
mano sucia, de tanta codicia impúdica. Lo difícil es entender cómo lunes
a lunes seguimos estando aquí, cómo algunas cosas a pesar de todo sobreviven
milagrosamente siguen funcionando, los hospitales, las escuelas, los
colectivos, la luz, el teléfono, el gas, lo que no sabemos es por cuánto
tiempo. Se le atribuye a Bertold Brecht este famoso texto que tantas
veces ha sido citado en este foro público: "primero vinieron por los
judíos y yo no protesté porque no era judío, luego vinieron por los
socialistas y yo no protesté porque yo no era socialista, después vinieron
por los sindicalistas y yo no protesté porque yo no era sindicalista,
entonces vinieron por mí y ya no quedaba nadie que protestara por mí".
Brecht se cansó de negar su autoría de este texto que hoy es universal
y que en realidad le pertenece al pastor Martín Neumeller de la Iglesia
Confesional Alemana, luchador por los derechos humanos que sufrió por
siete años en los campos de concentración. Sí algo de todo esto pasó
con Memoria Activa y con el país, lo que pasó con los ataques con los
símiles de investigaciones con los embarramientos de canchas, con las
mentiras, con las trampas, pasó con todo el país. Hoy la protesta es
de todos, lo que hace algunos años era una denuncia potente en Memoria
Activa, algo que parecía importar sólo a los judíos, hoy es el contexto
de todos. Pero ha habido cambios hoy el tema no pasa solo por la corrupción,
por las estrategias y negocios del poder hoy el tema ha bajado a todos,
pasa por la vergüenza y la humillación en especial del desempleo, del
país que se ha ido achicando y nos duele en cada centímetro de la piel.
La vergüenza y la humillación pertenecen a la esfera de lo individual,
son sentimiento que muchos de nosotros tenemos frente a una realidad
que nos es tan esquiva que nos ha dejado como aquel chiste de Jesús
caído del crucifijo, vagando, en pelotas y sin documentos. Hoy pedir
justicia es más que exigir el juicio a los culpables, ahora se trata
de la dignidad del trabajo, también del sustento diario. La vergüenza
y la humillación van minando la auto estima, la dignidad y el honor.
Los extranjeros nos dicen que les sorprende cuan severos que somos con
nosotros mismos, vienen y se encuentran con estos discursos como el
que estoy haciendo yo en este momento, desanimados, auto conmiserativos,
desesperados; ven gente decente, trabajadora, inteligente, sensible
que se siente idiota por haber creído que no sabe donde dirigir su dolorosa
desilusión y lo hacen contra sí mismos. Vergüenza y humillación, en
carne viva y llagados. Pido perdón a los que esperan una voz esperanzada,
pero lo único que atiné a componer son estas palabras que me permiten
compartir con ustedes mi propio dolor, mi propia vergüenza y mi propia
humillación. Cómo ustedes saben soy hija de sobrevivientes de la Shoá,
yo sé de la fuerza de la vida. Así no puedo dejar de mencionar indicios
alentadores que están pasando, la irrefrenable fuerza de la vida, vemos
sin mucho ruido el surgimiento de algunas formaciones originales, sorprendentes
con destino aún desconocido pero que le hablan a nuestra fe en el futuro
y que en alguna medida Memoria Activa fue pionera, huertas comunales,
asociaciones de trueque, cooperativas de trabajo, diferentes organizaciones
que buscan salir de la vergüenza y la humillación con decisión de unirse
y prepotencia de trabajo. La vida continúa y la vida misma busca nuevos
canales que le permitan vivir. Termino citando al filósofo y epistemólogo
Edgar Morán, y este es mi homenaje a los 100 meses de Memoria Activa.
Morán hablando de este momento del mundo dice: "Debemos resistir a la
nada, debemos resistir a las formidables fuerzas de regresión y de muerte,
en todas las hipótesis es preciso resistir. El porvenir ya no es una
fulgurante marcha adelante, o más bien hay que resistir también a fulgurante
marcha delante de las amenazas de sometimiento y de destrucción. Tenemos
que resistir, sin cesar a la mentira, al error, a la salvación, a la
resignación, a la ideología, a la tecnocracia, a la burocracia, a la
dominación, a la explotación, a la crueldad, más aún debemos prepararnos
para nuevas opresiones es decir, para nuevas resistencias. Aunque deseemos
sobre todas las cosas ver el cese de la humillación, el desprecio y
la mentira ya no tenemos necesidad de certidumbre de victoria para continuar
la lucha, las verdades exigentes prescinden de la victoria y resisten
para resistir. Pero preparémonos también para las liberaciones, incluso
efímeras, para las divinas sorpresas, para los nuevos éxtasis de la
historia. Resistir a la nada, resistir a las formidables fuerzas de
la muerte, resistir". 
IGNACIO COPANI- Cantautor.
Buenos días muchas gracias por estar acá, por dejarme
cantar otra vez, y gracias por inyectarme a mí mismo tantas veces la
buena memoria, la Memoria Activa, tal es así que…


LUNES 25 DE NOVIEMBRE DE 2002
JAVIER SINAY- Periodista.
Ocho años es mucho tiempo para cualquier cosa. Para los
discursos, también. En este foro es muy posible que se haya dicho de
todo sobre la justicia, la impunidad, la vida y la muerte y yo, por
eso, quisiera encarar el tema desde otro lado. Voy a hablar de mi generación.
Me llamo Javier Sinay, tengo 22 años y soy periodista del Suplemento
Sí! de Clarín y de Radio del Plata. Cuando ocurrió el atentado a la
AMIA tenía 13 años. Me acuerdo que estaba en casa, a pocas cuadras,
en pijama. Era vacaciones de invierno y yo cursaba primer año. El caso
de la AMIA bien puede ser tomado como punta de iceberg de una situación
general de corrupción judicial a niveles macro. Putrefacción, más que
corrupción. Desde 1994 pasaron ocho años en los que yo terminé el colegio
y me puse a trabajar. Yo y toda una generación formamos nuestros valores
en estos ocho años de sostenido deterioro moral y material del país.
Creo que, en mi generación, hay algunos estereotipos: está el pibe chorro,
protagonista de la cumbia villera; está el joven desocupado que hace
todo por un sueldo; está el que se fue o se quiere ir del país a donde
sea, harto ya incluso antes de empezar a ser un ciudadano argentino
en condiciones de ejercer todos sus derechos y obligaciones; está también
el que espera que un milagro le cambie la vida, como pasa con los chicos
de Gran Hermano y Bandana, en la tele; y está el afortunado, que es
el que tiene trabajo. Eso sí: no se salva ni de la subocupación ni de
la explotación. Ninguno de ellos espera nada del país ni de sus instituciones.
¿Yo? Cada vez menos. Y eso que más o menos me salvo de caer en alguno
de estos estereotipos. Yo no siento que a nosotros, los jóvenes, nos
hayan quitado esos valores que otras generaciones traen tan arraigados
como el pan, el trabajo y la justicia. Siento que los pibes en realidad
nunca los tuvimos y que, acaso, alguna vez los tengamos. Vamos a tener
que luchar mucho por eso. Ejemplos de nuestros mayores, tenemos. Dicen
que la esperanza es lo último que se pierde. En Memoria Activa lo saben.
Salvo que en este caso hay que agregar también el coraje y la tozudez.
Tozudez en el buen sentido: veo tozuda a la gente de Memoria Activa
porque saben que tienen razón , porque es tan lógica y humana la batalla
que libran que no es factible el silencio. Por suerte, también hay tozudos
en la generación de los reality shows, la cumbia villera y el rebusque,
mi generación. Porque esa generación es la misma que mantiene viva la
memoria de los desaparecidos en colegios y universidades, la que llena
estadios en festivales de rock por causas nobles y la que, por más que
a veces se dé contra la pared, busca un cambio. La semana pasada fui
a Florencio Varela a hacer una nota sobre los jóvenes piqueteros de
ese barrio y me encontré con unos pibes que creen en un futuro mucho
mejor. El caso no es si son piqueteros o no o lo que fueren, sino descubrir
que la lucha contra la hipocresía, por la sinceridad, finalmente no
el es ajena a esta generación de pibes de 20 años. Antes de que llegue
otra generación a formar sus valores, algo va a pasar. ¡Seguro! Porque
somos descreídos, apáticos y flojitos... pero no tanto. Queremos creer
en la justicia. Muchas gracias
ARIEL GELBLUNG- Abogado.
El mandato "Justicia, justicia perseguirás" me impactó
desde muy chico. Incorporé muy adentro mi vocación de trabajar por la
justicia. Siempre la tuve como uno de los más altos ideales y valores
que guiaron las distintas etapas de mi vida. Como tantos otros canalicé
tal vocación a través de la carrera que creí más lógica e ingresé en
la Facultad de Derecho. Entonces no me había percatado de la sutil diferencia.
Pero con el tiempo y muy de a poco nos fueron adoctrinando a defender
a capa y espada el derecho, eso que los latinos definían como "dar a
cada uno lo suyo" y a diferenciarlo de la etérea justicia, que generalmente
la dejaban para los filósofos. Hoy nos llaman profesionales del derecho,
y lamentablemente me dí cuenta muy adentrado en el ejercicio de la profesión
que no había estudiado en la facultad de justicia. Del mismo modo, creo
que es un error denominar al Poder Judicial como habitualmente se lo
llama "Administración de Justicia". A lo largo de la práctica profesional
uno va advirtiendo que en términos generales los funcionarios que actúan
en los Tribunales, tanto como el personal de los Juzgados, cumplen tareas
habituales y se olvidan que los papeles y expedientes que tienen delante
representan los problemas de la gente que busca inmediata solución,
y en definitiva, que le den a cada uno lo que le corresponde. Los primeros
casos en que uno logra hacer triunfar el derecho pero no ve recompensada
la justicia lo llenan de frustración y ese es el punto de inflexión
en la vida del abogado en que baja los brazos y se retira con desilusión
o angustia o bien, igual que el médico que se va acostumbrando a lidiar
con la muerte, nos vamos curtiendo la piel y a hacernos, en apariencia,
más insensibles al sufrimiento de la gente. Cada vez que estoy frente
a esta encrucijada busco dentro mío el porqué me dediqué a estoy me
encuentro con el mandato de seguir con mi vocación de ayudar para que
se cumpla con la justicia. Por ello es que estoy acá y comparto luchas
como esta, que implican pedir, exigir y gritar por todos los medios
a nuestro alcance que esa ansiada y necesitada justicia llegue, y voy
a seguir acompañando este reclamo dolorosamente justo. Nunca como en
este caso el abismo entre justicia y derecho se hace tan visible. Todas
las partes de la causa, y más aún los funcionarios de la instrucción
y la fiscalía, actúan como si fuesen baluartes de la defensa del derecho,
pero la falta de justicia es una herida que duele hondo en nuestra sociedad
y demuestra la falta de protección de los derechos en concreto de todos
los ciudadanos que intentamos día a día tener una mejor vida en este
golpeado país. Ya desde hace un tiempo, cuando se acerca fin de año,
repito el mismo saludo en tanto representa un sentimiento, que es también
el que hago extensivo a esta lucha, por momentos titánica, que desarrolla
Memoria Activa y que acompaño desde que el momento en que me integré
a ella. "Queremos hacer llegar nuestro deseo de poder vivir en un país
solidario en que el derecho se acerque a la justicia". Muchas gracias.


