Diana Malamud - MEMORIA ACTIVA -- Es viernes 4 de octubre.
Son casi las 12 de la noche. Hoy, hace exactamente 3000 días volaron la
AMIA. iNCREÍBLE, NO? 3000 días. Todo el día me estuve preguntando si 3000
es mucho o es poco, y hacía cuentas y pensaba en cosas y pensaba en números.
Pensaba por ejemplo para que cosas el número 3000 sería mucho, y llegué
a estas conclusiones: -3000 es mucho si pensamos en la vida de alguien.
A saber, es un chico de más de 8 años, que cursa tercer grado de primaria.
Se imaginan por un minuto, perder a un chico de 3000 días que cursa tercer
grado de primaria? -3000 días es mucho si pienso en mi vida, y es mas, mucho
más que otra eternidad si pienso en 3001 días, es decir, un día antes del
día 3000. Soy casi otra persona, me miro en el espejo y a veces me cuesta
reconocerme. El lunes pasado por ejemplo, pensaba, si me miro de afuera,
como era yo estando parada en esta misma plaza hace por ejemplo 7 años,
y definitivamente no me encuentro, soy otra, estoy lejos de aquella mujer
que estaba llena de dolor, y más lejos aún de aquella otra que hace 3001
días, fantaseaba y tenía una vida que nada tiene que ver con lo que ocurrió
en el día 3000. -pensaba en 3000 pesos, por ejemplo y me digo: "es mucho"
-y pensaba en 3000 libros, y pensaba: son muchos, no entrarían en mi biblioteca.
-3000 computadoras, un ejercito de computadoras. -3000 habitantes: un pueblo
-3000 casas: un barrio -3000 viajes: ni siquiera me los imagino en colectivo
-3000 atardeceres: más de los que jamás vi -3000 amigos: imposible -3000
alumnos: una escuela enorme -3000 personas en esta plaza: una convocatoria
difícil de imaginar Y pensaba después , que cosas 3000 no es mucho, y pensé
y pensé y no se me ocurría nada, nada que valiera la pena, y después pensé
en hojas, en la causa AMIA, en que el número 3000 parece insignificante.
Pensé en muertos en guerras, y 3000 es una ficción. Lo malo es que siempre
volvía a pensar a 3000 atardeceres en el mar, y se me hacían tantos, y después
pensaba en mi vida, y en ese abismo que existía entre hace 3000 días y hoy.
Pensaba por ejemplo en que todos ustedes seguramente esperaban un discurso
de Memoria Activa, que sea fuerte, fuerte, fuerte, de denuncie no se qué,
como si siempre faltara algo para denunciar, como si no estuviera todo dicho.
Yo creo que todos los puntos están sobre las íes, que hemos dicho todo,
que no sólo hemos dicho, sino que lo hemos repetido hasta el hartazgo, y
hemos actuado en consecuencia. No están aburridos de escuchar hablar de
la impunidad? Yo sí, estoy cansada, lo que no implica que dejaremos de hacerlo.
Sé que es necesario, por eso cada lunes, increíblemente, nos vuelve a encontrar
acá, y aunque creemos que decimos cosas nuevas, siempre decimos lo mismo,
y esto ocurre, porque desde el principio queremos lo mismo. Yo quiero verdad,
él quiere verdad, nosotros queremos verdad. Yo quiero justicia, él quiere
justicia, nosotros queremos justicia. Yo quiero castigo para los responsables,
él quiere castigo para los responsables, nosotros queremos castigo para
los responsables. Por esto, pensé que tal vez muchos de ustedes se desilucionen
porque hoy no voy o no vamos a denunciar a este o a aquel, no por lo menos,
porque se cumplen 3000 días y uno tiene la obligación de hacerlo. Prefiero
pensar en estos 3000 días y hacer un balance diferente. No voy a tocar el
tema del dolor y la tristeza por la pérdida, porque creo que no tiene sentido,
son cosas con las que nos/me tocaron vivir, y nada ni nadie podrá modificar
el vacío de la pérdida. Nada ni nadie podrá cambiar la violencia y la crueldad
que significó que nuestros familiares murieran aplastados por los escombros
de la AMIA. Fue hace como un siglo, unos 3000 días que de pronto suenan
a siglos, nos suenan a siglos a nosotros que los sobrevivimos, y que tenemos
la oportunidad de estar vivos y ser felices y disfrutar aún, algún que otro
atardecer junto a los que amamos. 3000 días es mucho para nuestros muertos.
Y pienso en los muertos, pienso en Agustín que hoy tendría 29 años, sería
casi un hombre, tendría esposa tal vez? Tendría hijos tal vez? Pienso en
Nomi, la hermana de Adriana, a la que no conocí, y miro a sus hijas y pienso:
son mujeres, eran nenas y son mujeres. Pîenso en mis propias hijas y en
lo grandes que están, y no dejo, ni por un instante, desde hace 3000 días,
de sentir una tristeza infinita, cómo es posible que su padre se haya perdido
de esto tan maravilloso que es verlas crecer y hacerse adolescentes. 3000
días es definitivamente mucho tiempo, son un montón de días. Y la verdad,
es que por momentos creo que ni aún existiendo justicia, para uno sería
menos doloroso. Pero después de pensar un rato, y preguntarme que hace uno
en esta plaza desde hace 3000 días, creo hallar la respuesta: no sería menos
doloroso pero sí sería más justo. Y en términos de cosas justas, creo que
uno podría vivir más en paz. Y entonces pienso en una utópica sensación
de alivio, de poder sentir tristeza pero empezar a amainar el odio, la bronca,
la repugnancia, el enojo permanente, la descreencia, la incapacidad de creer
en algo bueno. Sé que muchos de ustedes se van a sentir vacíos con esto,
que de ningún modo pretendíó ser un discurso y mucho menos un discurso de
denuncia, de todos maneras quería compartir estas reflexiones, este sentimiento
de que si bien un gran vacío inundó mi vida por mucho tiempo, esta plaza
lo hizo más tolerable, más vivible. Y como todos saben, cuando me refiero
a esta plaza, no son ni los árboles, ni la sombra, ni los perros, son ustedes,
que están acá parados, lunes a lunes y me hacen sentir que no estoy parada
sola, que jamás los familiares lo hubiésemos logrado sin lo no familiares.
Y cuando digo no familiares, es sólo un decir literal, para mí mis compañeros
de trabajo de Memoria Activa, y todos los que están siempre acá son una
especie de familia azarosa, inelegida, que ha compartido conmigo sueños,
deseos, esperanzas, rabias, enojos, pero sobre todo utopías. Creo que 3000
días es algo de todo esto y seguramente muchas cosas más, historias de vida
vividas e historias de vida no vividas. Y creo que lo importante es que
entre todos logramos que estos 3000 días no pasaran inadvertidos para nadie.
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DANIEL GOLDMAN- Rabino de la Comunidad Bet El. Bueno yo creo que
lo que Diana hizo fue la mayor denuncia, no la menor, la mayor denuncia.
Demostrar lo que significa el dolor, la soledad, la impunidad, la desidia,
el no te metás. Saben, nuestros sabios, en realidad el Salmo habla, el Salmista
habla de que mil años son para ti como un día. Haciendo esta asociación
libre, que nos decía Gerardo, 3000 días representan casi un día y un día
representa el dolor que desde la mañana, la tarde o la noche, aquel que
sufrió lo que le tocó lamentablemente sufrir, aúna en uno sólo. Pero fíjense
si pensamos en mil como uno, podemos pensar en tantas cosas de tres que
nos aúnan. Pensemos primero, empezamos ahora en la tradición judía leyendo
el libro de Génesis que nos habla de los tres patriarcas Abraham, Isaac
y Jacob. Abraham no por casualidad se tiene que ir de la tierra donde vivía,
que era una tierra de injusticia, una tierra de dolor, una tierra de paganismo
que en la tradición judía es lo peor que nos puede pasar. Isaac que fue
prácticamente el sacrificado por la idea, por el ideal de su padre, y Jacob
que es aquel que decide unir su historia con el futuro. Tres, pero si seguimos
en este juego de los tres deberíamos pensar también en los tres poderes
o las tres mafias, el Poder Ejecutivo, el Poder legislativo, el Poder Judicial
que tal vez hizo que Abraham se fuese de su propia tierra. Antes de empezar
este encuentro con Memoria Activa, que estábamos tomando un café, decíamos
acerca de nuestros hijos que se deben ir porque sienten que los tres poderes
pasaron realmente a ser poder, como manifestación diabólica, frente a lo
que debería ser el poder un verbo. El verbo de poder hacer, yo puedo, puedo
mejorar esta sociedad, tengo como ejecutivo la obligación de velar por el
bien de todos; tengo como legislativo que propugnar, impulsar, legislar
aquello que tiene que ver con el bien común; tengo como poder judicial que
cuidar e implantar la justicia en nuestro país. Y si seguimos con los tres,
Diana dijo tres pero no se dio cuenta; yo, él y nosotros. El yo que implica
la posibilidad de entender que si nosotros no nos comprometemos con tres
cosas: la verdad, la justicia y la paz, va a ser imposible que esta tierra
pueda seguir siendo tierra. El nosotros que si no nos comprometemos con
las tres cosas va a ser imposible. El él que implica la situación en donde
nosotros y yo establezcamos un compromiso real. Nosotros, él y yo. Y por
último, en este mismo texto bíblico que nos tocó leer en este último sábado
se nos habla de la creación de la tierra y de la creación del hombre, el
sexto día, antes que Dios cree al hombre, los ángeles discutían con el propio
Dios si el hombre tiene que ser creado o no. Los ángeles decían: en realidad
el hombre va a ser un cúmulo de mentiras, un cúmulo de dolor, un cúmulo
de incomprensión; y Dios decía: no importa, sigamos; pero los ángeles insistían
en esto mismo y Dios decía: no, sigamos; y los ángeles volvieron a insistir.
¿Qué es lo que hizo Dios? Los tres valores de la verdad, la justicia y la
paz, tomó la verdad la arrojó en el suelo y la escondió debajo de la tierra.
La verdad a veces surge, la verdad tiene necesidad de surgir. Saben, cada
lunes aquí en esta plaza surge la verdad, es imposible detenerla, imposible,
imposible detenerla. Sigamos luchando por la verdad para que la justicia
y los tres poderes puedan encontrar realmente el verdadero sentido, no con
mafias, con verdadero sentido para que la verdad y la paz puedan acompañarnos
junto con la justicia. ![]()
CARLOS SUSEVICH- Padre víctima atentado a Embajada de
Israel. En Buenos Aires, capital de la República Argentina primera en
el ranking de la impunidad y falta de justicia, no quiero dejar de recordar
los sentidos términos nacidos del corazón, de nuestra querida amiga Diana
Malamud, el pasado 7 del corriente mes, en esta misma plaza, que dejaron
en todos los que siempre están presentes en este lugar, dolorosos recuerdos,
palabras tan profundas que hicieron que Página 12 publicara el martes 8
en su contratapa, el texto íntegro de ésta admirable exposición, como así
también no quiero olvidar tampoco, la persistente lucha de Memoria Activa,
recordando todos los lunes los dos lamentables atentados contra la comunidad
judía, integrada en su mayoría por ciudadanos argentinos. Pero a fuerza
de ser reiterativo, no quiero dejar de manifestar mi marcada bronca y resentimiento,
unidos a los de los familiares, por la injusticia y frustración de lo que
se viene sucediendo en las causas por la investigación de los atentados.
Atentado a la Embajada de Israel, causa que por parte de la Corte, está
envuelta en una total nebulosa, ratificado esto por las declaraciones efectuadas,
por medio de la prensa, del Presidente de éste órgano colegiado, quien afirmó,
que no se investigaba el atentado por tratarse de un acto de guerra, sin
importarle en lo más mínimo de que en su mayor parte fueron afectados ciudadanos
argentinos. Hago la salvedad de que lo poco que sabemos se debe exclusivamente
al personal esfuerzo y dedicación del Dr. Esteban Canevari, Secretario Penal
de la Corte, de quien recabo información periódicamente. Causa AMIA, en
medio de una deslucida y ensombrecida investigación, plagada de desaciertos,
pero ahora según información surgida de organismos oficiales, por una mágica
aparición surge individualizado el nombre de un libanés, autor de este magnicidio,
falta que digan conocer el número de calzado que usaba, el odontólogo que
lo atendía, porque ya tendría una plaza erigida en su honor, en el pueblo
en que nació, para tener totalmente esclarecido la autoría material del
atentado, paquete este, atado con un moño rosa, que nos quieren vender,
a los que en la jerga común ellos denominan como "la gilada", y cuando digo
ellos, me refiero concretamente a los corruptos y mentirosos integrantes
de los Servicios de Inteligencia del Estado, con su jefe a la cabeza, autor
de esta curiosa e inexplicable noticia, ahora, 8 años de ocurrido este hecho.
Lo que surge claro y concreto de esta noticia, es que, de esta manera, los
efectivos bonaerenses detenidos, presuntivamente por su intervención, así
como sus evidentes cómplices, podrían ser sólo juzgados por actos de corrupción
e incursos en comunes hechos delictuosos, pero nada habrían tenido que ver
con el atentado, por el cual serían declarados inocentes. Esta información
surgió después de una reunión habida entre el máximo responsable de los
servicios de inteligencia argentino y su equivalente con el que detenta
ese cargo en la CIA, con el seguro sólo fin, de cerrar este caso de la pesada
carga política. La infantil excusa esgrimida, de que no se hizo conocer
antes el nombre del presunto autor del atentado, fue por disputas internas
en la S.I.D.E., esto no se lo creen ni los niños del jardín de infantes.
Corruptos integrantes de los servicios de inteligencia, no pretendan más
seguir vendiéndonos carne podrida, ya estamos hartos de sus triquiñuelas,
y por algo será que no se les levanta la prohibición de llamarlos a declarar,
porque se develarían situaciones de serios compromisos usados para ocultar
y desviar la investigación con falsas pistas, tengan por lo menos, ya que
son inoperantes y mentirosos, el mínimo respeto por los familiares de todos
los caídos y de los que ya no están en este mundo. Esta justicia nuestra,
constituida por un grupo de personajes ungidos como jueces, no tiene el
menor prurito de dignidad, ni el menor carisma de honor, ya que en el juzgamiento
de graves delitos cometidos por funcionarios o personeros que integraron
gobiernos pasados, apelan siempre al artilugio de la consabida argucia leguleya
de "sobreseídos por falta de mérito". ¿Y es ésta la justicia de la que podemos
esperar resultados veraces de quienes fueron los autores del asesinato de
nuestros familiares? ¿De qué penalidad son posibles, jueces que actúan en
hechos de altísima gravedad delictuosa, que remiten, a otros países (Suiza),
exhortos deliberadamente mal redactados, para que informen de graves hechos
de corrupción, cometidos por políticos de pasada actuación en nuestro país,
que no son respondidos aduciendo vicios en su redacción y rechazados por
motivaciones políticas ocultas, presiones o compromisos de distinta índole
inclusive económicos? La justicia de este país ha caído en el total descrédito,
ya que como era de esperar, el mal parido juicio político incoado a la Suprema
Corte de Justicia de la Nación, ha sido desestimado y rechazado por la claudicante
actitud de diputados y senadores, ante la amenaza de este órgano colegiado
de establecer medidas judiciales, que complicarían el sistema financiero
del país. Pero como era de esperar, la concertación de personajes con fines
espurios, ya ha caído en el pase de facturas entre los miembros de la Corte,
como surge de información habida en el día de la fecha. Todos los sectores
políticos, están sólo enfrentados en la lucha política por espacios de poder,
y cuando se acercaron alguna vez a este micrófono, lo hicieron en las vísperas
de elecciones para prometernos empeño y solidaridad con nuestros reclamos
de justicia, pero nunca hicieron nada para exigir a las fuerzas que investigan
y a la justicia que manejan, para lograr el esclarecimiento de estos dos
bárbaros crímenes, después de asumir sus nuevos empleos, no los vimos nunca
más. No quiero hacer una alegoría política, pero pensamos solo que, en un
atentado han pasado ya diez años y en el otro ya también han transcurrido
largos 8 años, y sólo contamos siempre con alucinadas y sorpresivas versiones
de compromiso, que cada tanto nos quieren hacer creer que investigan en
serio, nunca lo hicieron y ahora tampoco, por lo que son todos cómplices
por acción u omisión. Pero nosotros no olvidemos, nosotros no claudiquemos,
y sobre todo, nunca perdonemos. ![]()
ARIEL KOROB- Rabino Comunidad N.C.I. Emanu-El. Buenos
días, hay una pequeña realidad que quería compartir con ustedes, como metáfora.
Hay una obra de un compositor norteamericano que se llama 333. La misma
consiste en que el intérprete se sienta frente al piano, abre la tapa, pone
sus manos, durante un minuto y once segundos, sobre las teclas y luego baja
sus manos. Así termina el primer movimiento, luego vuelve a poner sus manos
en el piano, durante un minuto once segundos, y una vez más sin tocar, vuelve
a bajar las manos. El tercer movimiento es igual, lo vuelve a hacer una
vez más y vuelve a bajar sus manos. Y ahora se llama 333. Y el secreto y
el objeto de esta obra es revelar la verdadera música no sale de las manos
del intérprete sino del público que está presente. El objetivo de esta obra
es escuchar los sonidos y la música que se produce alrededor. Y esto para
mí era una metáfora acerca de lo que está pasando en nuestra sociedad, en
donde tenemos un supuesto piano y muchas manos, y donde el verdadero sonido,
la verdadera música no sale desde esos lugares desde los que uno tradicionalmente
espera, sino de la gente que está alrededor y que de ser espectadora pasiva,
que es como se la considera actualmente, se ha transformado en esto que
es Memoria Activa. Y lo mismo ocurre en este espacio, que tiene que responder
a la consagrada impunidad activa que esta semana se ha cobrado otro capítulo
más, que no puede sorprender a nadie y mucho menos a nosotros con la absolución
de los miembros de la Corte de Suprema Injusticia de la Nación. Y digo esto
porque en este espacio se ha gestado parte de esta movilización que ha dado
cuenta de que la verdadera música no suena en donde está el piano, y no
suena en donde están posadas las manos, manos que muchos dirigentes han
puesto en otro lugar y no para ayudar a la gente a construir esta verdadera
sociedad que queremos nosotros, más democrática, más digna y más humana
para todos. Esta semana, que acaba de finalizar, nosotros leímos en nuestras
sinagogas la historia de Noé, la historia del diluvio. Estamos ante un diluvio
de impunidad que lleva mucho tiempo y es nuestro desafío, desde espacios
como este, de ser todos un poquito como Noé. De poder tener la posibilidad
de construir nuestra arca para poder capear el diluvio de impunidad que
nos agobia y no dejarnos zozobrar para poder entre todos, tener nuestra
arca, nuestras propias arcas, subir en ellas y poder dejar una puerta, una
ventana abierta para todos a la esperanza. Muchas gracias. ![]()
JAVIER PELACOFF- Docente en la Facultad de Ciencias Sociales.
Gracias, no tengo más que agradecer esta oportunidad de continuar una ya
larga conversación mantenida en distintos actos, marchas, todas las oportunidades
digamos que hemos tenido de estas intervenciones públicas, y que de alguna
manera, han permitido esta conexión, esta vinculación con los que trabajamos
en la universidad, que trabaja en otros ámbitos institucionales, y los movimientos
sociales y otros colectivos demandantes y el conjunto de la ciudadanía.
En este sentido mi sensación es un tanto paradójica, de momento que es la
sensación de no tener mucho que decir de lo que ya han dicho infinidad de
personas que ya han hablado antes, tanto invitados como quienes vienen habitualmente
acá a la plaza. Y por otro lado percatarme de que en verdad el mejor modo
de intervenir, hacer de esta plaza lo que es, que han tenido quienes han
hecho esta plaza lo que es, es precisamente dando la palabra a otros. El
mejor modo de hablar, de decir las cosas es precisamente ceder la palabra.
En este sentido también, quizás lo más interesante, o lo que uno puede hacer
ahora, es rescatar algo que uno dimensiona pero pocas veces explicita, que
es todo el conjunto de experiencias, o en que consisten estas cuatrocientas
y pico de semanas. ¿Cuántas cosas uno podría haber hecho además de estar
acá?. Y en ese sentido no puedo dejar de pensar en la fuerza y en hasta
que punto este espacio se ha convertido en una referencia de identidad muy
fuerte para quienes lo han sostenido en todo este tiempo. Me imagino también
el conjunto de las distintas emociones que pudieron haber tenido en todo
este tiempo, lo cual las instancias frente a las cuales se reclamaba, se
reclama y se sigue reclamando, de alguna manera generan ciertas frustraciones,
o la frustración que genera que se acerquen algunas figuras públicas en
plan de hacer su propia acumulación, al cabo de un tiempo parecerían no
hacerse cargo de su paso por acá. No puedo menos que enfatizar en estos
sentimientos vinculados a las intervenciones públicas. En este sentido quizás,
la otra cuestión paradójica o lo que uno puede señalar es que si los reclamos
de justicia han permitido que converjan no solamente los reclamos que constituyen
a los de Memoria Activa, sino toda otra serie de reclamos que se han convertido
en reclamo de justicia, y donde si justicia es el nombre de estos reclamos
esto ha permitido también pensar la distancia que hay entre la justicia
como contenido y qué es lo que ocurre acá atrás, en las instancias judiciales,
parecería ser que allí donde las instancias judiciales aparecen como algo
vaciado, puesto en cuestión, deslegitimado, problematizado, eso que ha transitado
por la vía judicial y que en otra época, quizás hubiese ya pertenecido al
ámbito de la política, hoy parece devolvernos al ámbito de la política,
entonces si en algún momento hubiésemos hablado de judicialización de demandas,
hoy parecería que no nos queda más remedio arrojados a la suerte de la magnitud
de estado en que nos encontramos, de volver a hablar de una politización
de la justicia. Bueno nada más, muchas gracias![]()
ORLANDO GUZMAN- Presidente de la S.A.D.E. Agradezco
a mis hermanos mayores en el sufrimiento, agradezco a todos aquellos que
hoy siguen sufriendo y que hoy siguen clamando justicia. Creo que sería
responsabilidad de los escritores encontrar algún verbo o algún adjetivo
mayor que el de repudio, porque el adjetivo repudio y repudiar ya nos está
quedando muy, pero muy corto. Agradezco que se me haya invitado en nombre
de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Escritores, de la cual
humildemente soy su Presidente en el orden Nacional. Agradezco haber estado
muchas veces allá escuchando todos los testimonios y agradezco hoy que se
me brinde la posibilidad en nombre de los escritores, de los poetas, de
los narradores a expresar el más tremendo repudio a estos atentados. Como
también repetir, y no está mal que lo digamos, repetir hasta el cansancio
que se concreten de una vez por todas las investigaciones y terminen en
la cárcel quienes tienen que estar, y no diluyendo mucho más una investigación
que oxida entre la incongruencia y entre la duda. Basta ya de incongruencias
y dudas, hay suficientes elementos para decir que hay que hacer justicia,
y esos elementos en primer lugar son nuestras víctimas. Muchas gracias.
JAVIER PELACOFF- Docente en la Facultad de Ciencias Sociales.
Gracias, no tengo más que agradecer esta oportunidad de continuar una ya
larga conversación mantenida en distintos actos, marchas, todas las oportunidades
digamos que hemos tenido de estas intervenciones públicas, y que de alguna
manera, han permitido esta conexión, esta vinculación con los que trabajamos
en la universidad, que trabaja en otros ámbitos institucionales, y los movimientos
sociales y otros colectivos demandantes y el conjunto de la ciudadanía.
En este sentido mi sensación es un tanto paradójica, de momento que es la
sensación de no tener mucho que decir de lo que ya han dicho infinidad de
personas que ya han hablado antes, tanto invitados como quienes vienen habitualmente
acá a la plaza. Y por otro lado percatarme de que en verdad el mejor modo
de intervenir, hacer de esta plaza lo que es, que han tenido quienes han
hecho esta plaza lo que es, es precisamente dando la palabra a otros. El
mejor modo de hablar, de decir las cosas es precisamente ceder la palabra.
En este sentido también, quizás lo más interesante, o lo que uno puede hacer
ahora, es rescatar algo que uno dimensiona pero pocas veces explicita, que
es todo el conjunto de experiencias, o en que consisten estas cuatrocientas
y pico de semanas. ¿Cuántas cosas uno podría haber hecho además de estar
acá?. Y en ese sentido no puedo dejar de pensar en la fuerza y en hasta
que punto este espacio se ha convertido en una referencia de identidad muy
fuerte para quienes lo han sostenido en todo este tiempo. Me imagino también
el conjunto de las distintas emociones que pudieron haber tenido en todo
este tiempo, lo cual las instancias frente a las cuales se reclamaba, se
reclama y se sigue reclamando, de alguna manera generan ciertas frustraciones,
o la frustración que genera que se acerquen algunas figuras públicas en
plan de hacer su propia acumulación, al cabo de un tiempo parecerían no
hacerse cargo de su paso por acá. No puedo menos que enfatizar en estos
sentimientos vinculados a las intervenciones públicas. En este sentido quizás,
la otra cuestión paradójica o lo que uno puede señalar es que si los reclamos
de justicia han permitido que converjan no solamente los reclamos que constituyen
a los de Memoria Activa, sino toda otra serie de reclamos que se han convertido
en reclamo de justicia, y donde si justicia es el nombre de estos reclamos
esto ha permitido también pensar la distancia que hay entre la justicia
como contenido y qué es lo que ocurre acá atrás, en las instancias judiciales,
parecería ser que allí donde las instancias judiciales aparecen como algo
vaciado, puesto en cuestión, deslegitimado, problematizado, eso que ha transitado
por la vía judicial y que en otra época, quizás hubiese ya pertenecido al
ámbito de la política, hoy parece devolvernos al ámbito de la política,
entonces si en algún momento hubiésemos hablado de judicialización de demandas,
hoy parecería que no nos queda más remedio arrojados a la suerte de la magnitud
de estado en que nos encontramos, de volver a hablar de una politización
de la justicia. Bueno nada más, muchas gracias. ![]()
ORLANDO GUZMAN- Presidente de la S.A.D.E. Agradezco
a mis hermanos mayores en el sufrimiento, agradezco a todos aquellos que
hoy siguen sufriendo y que hoy siguen clamando justicia. Creo que sería
responsabilidad de los escritores encontrar algún verbo o algún adjetivo
mayor que el de repudio, porque el adjetivo repudio y repudiar ya nos está
quedando muy, pero muy corto. Agradezco que se me haya invitado en nombre
de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Escritores, de la cual
humildemente soy su Presidente en el orden Nacional. Agradezco haber estado
muchas veces allá escuchando todos los testimonios y agradezco hoy que se
me brinde la posibilidad en nombre de los escritores, de los poetas, de
los narradores a expresar el más tremendo repudio a estos atentados. Como
también repetir, y no está mal que lo digamos, repetir hasta el cansancio
que se concreten de una vez por todas las investigaciones y terminen en
la cárcel quienes tienen que estar, y no diluyendo mucho más una investigación
que oxida entre la incongruencia y entre la duda. Basta ya de incongruencias
y dudas, hay suficientes elementos para decir que hay que hacer justicia,
y esos elementos en primer lugar son nuestras víctimas. Muchas gracias.
.![]()
LILIANA VITALE- Cantante. Muchas gracias por la presentación. Se me interpusieron en el camino estos tres cuentos de Cortazar que quiero compartir. El primero se llama "Los dioses":
Los dioses van por entre cosas pisoteadas sosteniendo los bordes de sus mantos, con el gesto del asco, entre podridos gatos, entre larvas abiertas y corleones, sintiendo en las sandalias la humedad de los trapos corrompidos. Los vómitos del tiempo. En su desnudo cielo ya no moran, lanzados fuera de sí por un dolor, un sueño turbio. Andan, heridos de pesadillas y légamos parándose a recontar sus muertos. Las nubes boca abajo, los perros con la lengua rota a atisbar envidiosos el abismo. Donde ratas erectas se disputan chillando de lazos de banderas.
El segundo que elegí se llama "Viaje aplazado", es un poema escrito en memoria, en este caso de un tal Mario Albano: Al costado del río con la cabeza al viento Cubierto de irrisión y escondida ternura Ceñido en esa dura juventud Por donde entra la luna denunciando, exigiendo Pequeño juez, pequeño juez Los vivos siguen. Nunca un intercesor, ni el intender vicario Nunca calcomanías ni postales, el encuentro sin cita La verdad reclamada, boca contra la boca Agua y sed, una misma manzana inalcanzada. No hay tregua y el perdón, como una flor Se corta con los labios, la mano cauta el día Terriblemente breve, la hermosura que avanza Envuelta en trapos y la necesidad de sonreír Cae hacia adentro como un despeñarse. En Buenos Aires, capital del miedo urgiste la cruzada, tejiéndote una cota que no sintió latir tu corazón donde sí, créeme, se hubieran agolpado las lluvias y los días las mujeres y el precio de las cosas y que quebró sin fraude, anónimo sin ser casi noticia, te vimos reclutar jinetes de saliva te vimos ordenar bastimentos de viajes te lo deben muchacho, la imperfección se cumple rigurosa.
El tercero que elegí se llama "La marcha del tiempo" y dice:
Además me desplaza los centros, me achaparra el alma este calor sin fuego,
esta moneda sin dinero. Los retratos que cuelgan de las caras, los botines
vacíos entrando en los tranvías. Cosas de cielo tiradas en los rincones
no me consuelan ya, porque no se es feliz con no ser desgraciado, no se
vuelve a domingo desde martes. Preguntas sin respuestas. Hoy tocó pero también
la pianista a beneficio de los hijos de los ahogados. Una mujer vendía pastelitos
en la Plaza de Mayo, observen que digo día hábil. Métase en cintura ciudadano,
vote porque las nubes se levanten y los pajaritos canten, medite la miel
que se acepta vómito, y el perro que devora el vómito, el vómito que sufre
de haber sido sopa y vino, y mírelo tirado boca arriba. Todo me jode, pero
las cosas crecerán, a modo de la sangre en los termómetros. Y por qué hacerme
caso, otros esperan importante y aquí quiero ver, ciudadano de qué color
es el caballo blanco de San Martín.![]()
PAULO BRUNETTI- Actor. Gracias, buen día. Bueno desde
que me invitaron a participar de este acto estuve leyendo algunos textos,
que de alguna manera tienen que ver con mi experiencia actoral, pero sobre
todo mi experiencia de vida. Encontré tres textos, uno de una escritora
patagónica de la ciudad de Trelew, Enriqueta Purita y que este poema habla
de esta tragedia, este atentado. Después vi la semana pasada un espectáculo
que se llama "Reconocernos" que es una cabalgata sobre textos de escritores
argentinos desde 1810 hasta hoy en día, y hay dos textos que de alguna manera
me dije por qué no leer esto en el acto de hoy. El poema de Enriqueta se
llama "Dolor compartido": Es un extraño dolor, Un dolor nuevo que enciende
los confines de la carne que se infiltra, macerando las entrañas y corroe
sin pudor los huesos. Un dolor que estalla alucinando el alma Que pregunta
¿Por qué? Y ¿A quién le sirve la barbarie? Un dolor de muchos, compartido
Un dolor incomprensible, sin clemencia. Bueno, el segundo texto es de José
Pablo Feinman y dice: Nuestro compromiso radica en luchar contra todas las
causas de la violencia. ¿Hay una violencia legítima?. Desde mi punto de
vista no hay violencia buena, ni violencia justa, ni violencia legítima.
La violencia es en sí mala, expresa una derrota la de no poder tomar al
otro como un fin en sí mismo, la de no poder respetarlo en su humanidad.
Esto no anula el deber de luchar contra la injusticia y el despotismo, pero
advierte severamente que en tanto esa lucha se instrumente a través de la
violencia terminará por instaurar un nuevo rostro de despotismo y por tanto
de la injusticia. Y el tercer texto es del escritor Manuel Puig: El mal
está en nuestras raíces bajo tierra, allí es donde se debe herir para curar.
El mal nos sube a los argentinos como la sabia dentro del tronco nuestro.
Nuestras desgracias son la ramificación de las desgracias antiguas, que
no pudieron ser detenidas o desviadas, o acabadas en su origen. Nuestro
pasado es la mentira, y en la mentira seguimos viviendo. Gracias. ![]()