LUNES 4 DE AGOSTO DE 2003

ENRIQUE BURBINSKI- Memoria Activa.

El sonido del Shofar, milenario Shofar, que semana a semana nos conmueve con su inconfundible sonido. Nuestro sonido del Shofar, el Shofar del pueblo y como reiteramos semana a semana, nuestra expectativa de que sus sonido llegue a la justicia y truene con la verdad. Verdad que en parte sale en el Tribunal Oral Federal, en el juicio que se está llevando a cabo por una pequeña parte de la causa AMIA. Juicio que semana tras semana desnuda con sus testimonios y declaraciones la barbarie del estado, la irresponsabilidad con que se ha tratado a la causa AMIA. En esta última semana ha declarado el brigadier Antonietti con pasmosa tranquilidad e irresponsabilidad, con desidia ha expresado su falta de conocimiento de alguna medida que haya tomado el estado argentino en la super secretaría de seguridad creada 48 horas después de la masacre de la AMIA, y no nos asombra porque de esta desidia Memoria Activa ha denunciado de esta falta de prevención, de esta falta de seguridad, de esta falta de justicia Memoria Activa ha denunciado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Y estas respuestas del brigadier Antonietti son absolutamente coincidentes con las respuestas que el ex Presidente Menem ha dado a los discursos del 18 de julio y especialmente al discurso de los familiares, una respuesta formal, una respuesta elaborada por algún secretario que intenta tapar y limpiar su máxima responsabilidad como ex Presidente de la Nación. Durante su gobierno se produjeron los dos atentados y es coincidente la falta de acción de Antonietti con la respuesta lavada del ex Presidente porque esa fue la política de estado: no preocuparse, no ocuparse, no prevenir, no cuidar a sus ciudadanos y ante esa actitud la respuesta de los hombres y mujeres de nuestro país, aquí en la Plaza de la Memoria y en cada rincón y en cada lugar solidarizándose y expresando un compromiso ineludible de justicia, justicia perseguir para vivir en paz y en democracia. Porque queremos justicia, porque luchamos contra la impunidad, porque queremos la verdad seguiremos aquí de pie frente al Palacio de la Impunidad.


HERNAN KLEINER- Seminarista.

En esta semana las palabras memoria y recuerdo van a tener un lugar muy importante en nuestros pensamientos, y digo eso porque el día miércoles por la noche estará comenzando un día de ayuno para los judíos de todo el mundo, el día de Tisha ve av. El día 9 del mes de av en el calendario hebreo es el día en que recordamos la destrucción del primero y del segundo Beith ha Mikdash, aquellos grandes templos que se hallaban en Jerusalém y donde se realizaban los sacrificios para Dios.
Y decía que iba a ser una semana muy especial y no solamente un día, ya que una vez finalizado el 9 de Av estará comenzando el jueves por la noche, el día 10 de Av. 10 de Av del año 5754 en el calendario hebreo, 18 de julio de 1994 en el calendario gregoriano a las 9 y 53 de la mañana fue el día en que los asesinos eligieron para destruir el edificio de la AMIA, un edificio que significaba la casa de la comunidad judía y el lugar donde todo argentino podía ir y pedir asistencia.
9 de Av día de destrucción y desconsuelo, 10 de Av también un día de destrucción de vidas y de sueños. Seguramente quienes planearon el atentado a la AMIA tenían en mente el calendario hebreo en aquel año, 1994, el día 9 de Av había caído un día domingo y si la brutalidad y la maldad debían hacerse presentes, también la muerte, no les bastaba con destruir un edificio vacío de gente y por eso creo que esperaron al día lunes.
Les pido a Ustedes, la gente de Memoria Activa, que nunca baje los brazos y que por sobre todo sigan cumpliendo con aquel precepto que aparece en nuestra Torá: Tzedek, Tzedek tirdof. Justicia, justicia perseguirás.
Muchas gracias.


LUNES 11 DE AGOSTO DE 2003

ALAN ROTTEMBERG- Alumno 6° Grado Escuela N° 14 D.E. 1.

Hola, yo me llamo Alan Rottemberg tengo 11 años y una maestra mía me dijo que llamaron de Radio Jai un día a la escuela y pidieron un trabajo sobre la AMIA. Entonces me dijeron: Alan pensá algo, hablá con tus papás, hacé algo. Y bueno yo escribí esto.
La AMIA es la Asociación Israelita Argentina.
El día18 de julio de 1994 un grupo de terroristas colocó una bomba en el edificio de la AMIA. Hubo 85 muertos y centenares de heridos por esta tragedia. Murió un niño que iba al hospital, una anciana que iba de compras, la gente que vivía enfrente en fin, personas que no tenían nada que ver con eso. No sólo fue un atentado contra la comunidad judía sino contra toda la sociedad, porque se mató a mucha gente que no pertenecía a la AMIA. La mamá de una compañera mía tenía que ir a buscar un libro a la espectacular biblioteca de la AMIA, pero fue un día antes ¡qué suerte!. El impacto fue tan grande que en mi ex casa que quedaba en Pasteur al 100, temblaron las tazas del desayuno, se cortó el teléfono, etc. Mi familia estaba muy preocupada porque mi abuela era voluntaria de la AMIA y no sabíamos si estaba adentro o afuera, viva o muerta. Mi mamá me contó, porque yo tenía 2 años, que se vivieron momentos muy tristes y desgarradores porque mucha gente quería ayudar, pero no se sabía cómo, no teníamos cultura de una emergencia semejante. Se pisaban los escombros sin saber si había gente abajo, viva o muerta, vino un grupo del ejército israelí a buscar sobrevivientes.
¿Será posible que todavía no se encuentren los culpables? ¿Estuvieron cubiertos por los políticos de turno?
Yo, con mis 11 años pienso que no es malo ser judío.
¿No es demasiada crueldad para un pueblo tan antiguo, simplemente por tener otras costumbres?
Me siento muy orgulloso de ser judío.


ALEJANDRO QUILL- Voluntario Juvenil.

Para empezar, el deseo de una realidad mejor, de nuestra siempre anhelada paz para los nuestros y para todo el mundo y el deseo de una realidad sin cobardes que hacen un atentado y sin inhumanos que hasta el día de hoy ocultan la verdad.
Estas son partes de dos textos escritos el mismo año…que quería destacar, a uno seguro lo recordarán tan dolorosamente como a mí me quedó grabado, y al otro seguramente no lo conocerán y está apenas modificado por el autor, pero a mí me quedó tan dolorosamente grabado como el otro…
El primero decía:
Cierro los ojos e imagino que son las 4 de la tarde de aquel 18 de julio. Los chicos vuelven de la escuela, meriendan, prenden la televisión y la programación es normal, sin escombros ni muerte.
Y el segundo se llama Uno Más:
Hace tres años, hoy ya nueve, un chico de 17 años llegó a su casa. Venía de gimnasia, un día normal hasta que prendió el televisor, en ese momento cambió su vida.
Él era Madrij (coordinador de un grupo), enseguida se armó una cadena con el Tzevet (grupo de coordinadores) y se reunió con sus colegas.
Muchas preguntas sin respuestas, palabras que atravesaban las mentes buscando una lógica imposible, una sensación de impotencia que superaba, una atmósfera de confusión tan densa que no permitía saber quien estaba adelante.
Lo primero fue buscar remedios por el barrio, linternas, sal gruesa, todas las cosas que se pedían en la radio como si realmente diez personas pudiesen resolver las falencias de un país que por segunda vez nos traicionó y por segunda vez se llevó seres humanos que tenían una vida plena.
Hizo un primer intento por unirse a los voluntarios, pero las inexperimentadas manos, que en forma de cadena se pasaban baldes llenos de piedras, le prohibieron a un chico de 17 estar ahí.
Pero el chico crecía y no naturalmente.
Dio vueltas junto a unos amigos por la zona intentando huir del mundo que se derrumbaba dentro de su cabeza una y otra vez.
Sin otra solución posible para su malestar que ayudar, se anotó en las improvisadas listas de personas con sus mismos deseos y ahí recomenzó su historia.
Desde servir café a la gente que esperaba por las listas, es decir a ustedes en el peor momento de sus vidas, en el que esperaban por un nombre que momento a momento se sumaban, hasta sacar piedras fueron sus funciones durante los siete días más largos de su vida.
Se encargó con otra eventual gente de organizar las vallas y mantener con provisiones los puestos que en las esquinas ofrecían desde guantes y cascos hasta un respiro para todas aquellas personas que, como él, y sin terminar de entender lo que realmente estaban viviendo trabajaban en todos los sectores que se necesitaban. Cada hora de un voluntario trabajando en los escombros eran psicológicamente cuatro de un trabajo normal, sin tener en cuenta lo emocional. Por eso debían cambiar y no podían permanecer más de dos horas en los escombros.
No tenía ni familiares ni amigos dentro y esto le facilitaba la tarea. Pero el chico crecía y no naturalmente.
Pasó por muchas etapas de trabajo y sólo se deprimió cuando vio a un amigo llorando.
El Polaco lloraba y algo le había parecido escuchar sobre la hermana, pero sólo sabía que aun no la habían encontrado y que él aseguraba que se quedaría trabajando con su hermano hasta que ella apareciera.
-¿Qué pasa Polaco?- le preguntó cuando éste abrazaba a su hermano llorando.
- La encontraron.
En ese momento sintió dentro suyo los ojos llorosos de aquel abrazo fraternal que buscaba consuelo.
No se permitía llorar pero no podía emitir sonido.
Tenía delante suyo a dos personas que quedarían marcadas por el dolor para toda su vida y que nunca más superarían aquel cobarde hecho.
Su realidad virtual de intentar estar bien, consciente y lúcido para trabajar sin inconvenientes recibieron un balde con agua fría de realidad del cual él tampoco se olvidaría jamás. Efectivamente eso era la realidad.
La muerte súbita fue el doloroso factor que nubló la vida de 85 familias.
La historia no termina y mi mensaje es que, para no olvidar aquel terrible dolor que irrumpió en nuestras vidas, mantengamos el recuerdo todos, no en número tan significativo como lo es el 85 sino que recordemos hoy en día a 85 familias y cada una de ellas formada por un padre que pudo haber perdido a su hijo, una madre que pudo haber perdido a su esposo, un hermano que pudo haber perdido a otro.
Los números no nos dicen nada si no los traemos a nuestra experiencia personal.
Por eso todos perdimos un hermano, una hermana, un padre, un hijo y todos los perdimos para acompañar en su dolor a ustedes los familiares de las víctimas y a sus amigos y para que no vuelva a ocurrir.
Tengamos todos siempre esta etapa no natural de la vida presente, no sólo para que no vuelva a ocurrir sino para que los asesinados no mueran dos veces.

Esto es un anónimo.
Para finalizar, el deseo de una realidad mejor, de nuestra siempre anhelada paz para los nuestros y para todo el mundo y el deseo de una realidad sin cobardes que hacen un atentado y sin inhumanos que hasta el día de hoy ocultan la verdad.


GUILLERMO LIPIS- Periodista, Director de Nueva Sión.

Bueno, voy a tratar de ser concreto
A esta altura habría que admitir que muchas cosas no son como las pintan. Uno ya podría no sorprenderse, pero tratándose de responsabilidades dirigenciales, del destino de la comunidad judía en particular y de la sociedad en general, amerita seguir reflexionando todas las veces que resulte necesario.
Nos sorprendemos todos los días, entonces, con actitudes que caminan en dirección inversamente contraria hacia donde parecen direccionadas.
Veamos algunos ejemplos:
El pasado lunes 4 de agosto, los medios nacionales anunciaron el procesamiento del doctor Claudio Lifschitz, ex prosecretario del juez Galeano.
Lifschitz quedó procesado por el juez federal Jorge Urso en la causa número 10854/2000. Concretamente, el ex prosecretario del juzgado de Galeano está acusado de cometer delito según el artículo 222 del Código Penal, que habla de violación de secreto político.
“¿Cuál es el secreto que violé?” se pregunta el acusado ante la consulta de Nueva Sión.
Lifschitz, hace ya unos tres años, denunció una serie de presuntos delitos que habrían cometido la SIDE y Galeano con la intención -según sus declaraciones- de encubrir a los autores del atentado que volara la sede de la AMIA. “Denuncié irregularidades en la investigación del atentado” afirma.
Las supuestas violaciones de Lifschitz permitieron avanzar ineludiblemente en las investigaciones realizadas para conocer algo más sobre el atentado terrorista más grave que sufriera la Argentina. Es más, nadie lo acusó por falsedad de la información denunciada; del procesamiento se desprende, lamentablemente, la ratificación de que sus dichos son ciertos y comprometen secretos políticos que, de no haberlo hecho, bien podría sonar -entonces sí- a encubrimiento. Lo más paradójico del caso es que los querellantes contra Lifschitz son la AMIA, la DAIA y la SIDE.
Todas organizaciones que abonan por la resolución, el destape de los encubrimientos y la búsqueda de la verdad en los atentados, ¿o no?
¿Son iguales en el imaginario colectivo las dirigencias de AMIA y DAIA? La opinión pública, hoy, tiende a pensar que no. Y hay pruebas de ello.
Kaul fue elegido como interlocutor por el gobierno de Kirchner, se reunió a solas con el Presidente por lo menos en dos oportunidades y estuvo presente en parte de su gira por los Estados Unidos. Hubo algo así como “una cuerda” en la que los medios creyeron observar un intento de diferenciar interlocutores. Si la DAIA lo fue de Menem, de De la Rúa y de Duhalde; la AMIA parece serlo de Kirchner. Hubieron declaraciones de Kaul que también apuntaron en ese sentido. Pero también debemos decir que en los pasillos periodísticos, hoy, se comenta que esa diferenciación no parece ser tal. Y se nota porque las querellas siguen unificadas y porque los dirigentes de AMIA no ordenaron a sus abogados que retiren a su institución como querellante en la causa que le sigue junto a la DAIA y la SIDE.
Además, en Nueva Sión pudimos saber que el doctor Avila, abogado a cargo de la querella por la AMIA, invitó a algunos integrantes de la delegación americana -llegada especialmente a la Argentina con motivo del noveno aniversario del atentado- a almorzar con él y con el doctor Luis Dobniewski, quien renunciara, sólo formalmente, a la causa AMIA cuando fue procesado por lavado de dinero (hoy sobreseído) cuando alquiló una propiedad a la viuda del traficante colombiano Pablo Escobar Gaviria.
Dobniewski, el pasado 18 de julio, se paseaba, al igual que el operador de prensa Ariel Sujarchuk, en el sector para los invitados especiales ávidos de ver de cerca al Presidente Kirchner.
La DAIA, en cambio, es más frontal al respecto. Mantiene a la doctora Marta Nercellas en su puesto al frente de la querella. Nercellas, además, es la defensora de Rubén Beraja en el juicio que un grupo de ahorristas mantienen contra el ex Banco Mayo y sus dirigentes más conspicuos.
Por los ahorristas, uno de los abogados querellantes (aunque no dispone de la personería de la querella) es el doctor Claudio Lifschitz. Los vértices se tocan una vez más, y es posible que -como el agua y el aceite- sólo puedan estar enfrentados.
Puede entenderse porqué la DAIA o la SIDE sostienen la querella contra Lifschitz. Pero ¿y la AMIA, por qué lo hace?
“La coherencia de los dirigentes de la AMIA, dice Lifschitz, debe estar en el retiro de la querella que me iniciaron en el 2000, si no, dicen una cosa y hacen otra” afirma, relacionando el caso de la denuncia que le hicieran por violación de secreto de sumario político con la búsqueda de la verdad en la Causa AMIA.
“¿Qué ves cuando me ves?” dice la canción del grupo Divididos.
Por ahora, y a pesar de los esfuerzos por despegarse del casi seguro fracaso del juicio oral, sólo se ve una gran nebulosa en la que, más tarde que temprano, algunos dirigentes comenzarán a pasarse responsabilidades y habrá que ver quiénes de ellos, entonces, podrán concurrir libremente a la conmemoración del próximo aniversario del atentado a la AMIA.
Nosotros y ustedes, sin embargo, vamos a estar allí para contarlo.
Muchas gracias.


LUNES 18 DE AGOSTO DE 2003

ADRIANA REISFELD- Memoria Activa.

Cuando estábamos aturdidos y lastimados por el terrible asesinato de nuestros familiares, 85 víctimas de la bomba una de ellas mi hermana Noemí, tomamos la decisión de integrar un espacio de lucha pacífica llamado Memoria Activa. Demasiada impunidad alrededor de historias sangrientas en nuestro país nos hacían sospechar que la verdad no habría de aparecer con los personajes que habían detrás del poder de turno. La semana que pasó ha sido histórica, por fin empiezan a caer las leyes que nos avergonzaban y protegían a los asesinos de la dictadura militar. Otra escena de la historia es el Tribunal Oral Federal N°3 donde se sustancia parte de la causa AMIA, comienzan a suceder cuadros que nosotros hemos anticipado en esta plaza desde 1997. Las declaraciones de Antonietti, Franco, Pelacchi y Ruckauf ratifican descaradamente que en las reuniones de gabinete con el ex Presidente Menem no se tocaba el tema AMIA, 85 víctimas, y la voluntad política de no investigar nunca existió. Tenemos un juez de la causa que pide la detención de 8 iraníes nueve años después de que los dejó ir del país, que busca una excusa para la no investigación, sus irregularidades son tantas que se lo debe considerar cómplice y encubridor de tamaña aberración. Juicio político y apartamiento de la causa es lo que debe recibir el juez Galeano. Otra tarde de juicio, el 6 de agosto, Beraja declara no haber estado de acuerdo con los familiares el 18 de julio de 1997 con el “Yo acuso”, que Menem insistió que no se profundice con la pista siria, que tuvo dos reuniones con el abogado Stinfale (abogado de Telleldín), que se reunió con Telleldín en el juzgado que fue una reunión privada sin integrantes del juzgado, eso es una irregularidad no son acciones extraordinarias como Usted las llama Beraja. Que había un libro, que había Telleldín pagaron 400 mil dólares o pesos y que Beraja le recomendó que se acoja a la recompensa y él le comentó que no podía porque estaba excluido por otras causas. Beraja también recibió ayuda para su Banco y fue el mejor defensor de un juez que demostraba ya para ese entonces no querer investigar y dejar que lo que se perdieron de las pruebas valiosísimas para esta causa, nunca aparecieran.
Hoy la DAIA pide a Menem como testigo, cuando Memoria Activa lo pidió las otras querellas no nos apoyaron. Hoy cuando la falta de investigación es un hecho en las instituciones hay oportunismo, pero todo está escrito y la historia va a demostrar quien es quien. Pedimos la apertura de los archivos de la S.I.D.E. pese a quien le pese, el Poder Judicial debe demostrar la voluntad política de que los jueces sean probos.
En estos nueve años que esperamos justicia dos palabras han definido nuestra realidad, Impunidad e indiferencia. Desde esta plaza cada lunes combatimos contra la impunidad pero queremos un país mejor, mejor para nosotros para nuestros hijos y para que nuestros muertos puedan descansar en paz. Y hasta que la verdad sea la única realidad no cesaremos en nuestro pedido de justicia.
Gracias.


CARLOS SUSEVICH- Padre de víctima atentado a la Embajada de Israel.

Buenos días, muchos de los enunciados que hizo mi amiga Adriana Reisfeld son parte de lo que yo iba a decir pero no está de más que lo reiteremos.
Hoy recordamos que se cumplen 9 años y 1 mes del segundo y feroz genocidio de nuestro país, la voladura de la sede de la AMIA con la terrible secuela de muertos y herido que la misma dejó. Ayer, 17 de agosto de 2003, se han cumplido 11 años y 5 meses de ocurrido el primer atentado antisemita de gran envergadura en la República Argentina, el atentado a la Embajada de Israel. Quiero suponer que la casi totalidad, o al menos la mayoría de los que se hacen aquí presentes todos los lunes, han estado en el recordatorio del pasado 18 de julio en la calle Pasteur con motivo de cumplirse un nuevo aniversario de ocurrido ese brutal ataque, si así no hubiera sido cada uno es responsable en su íntima consciencia de no haber apoyado con su presencia el reclamo prioritario de exigencia de justicia ante la actitud por vez primera de la presencia del primer magistrado de la Nación el Presidente Dr. Néstor Kirchner y su señora esposa, ratificando de esa manera su decisión de combatir la impunidad en nuestro país.
Memoria Activa se hizo presente a través de muchos de sus activistas como siempre ya hace muchos años y está involucrada en la denuncia constante de las desviaciones producidas en la investigación del atentado a la AMIA, ya que a esta altura de los acontecimientos no es ningún secreto que los distintos integrantes de las fuerzas de seguridad, policía y S.I.D.E., poco y nada hicieron para esclarecer, sólo crear falsas pistas para enlodar el esclarecimiento de este grave hecho. Es ya notorio que la investigación del atentado que tiene a su cargo el Dr. Galeano, adoleció de gravísimas faltas en la dirección de los pasos a seguir para arribar a la verdad y dieron la exacta sensación que no se buscaba la misma, se daba la demostración palpable que más que investigar se trataba de obstruir para no arribar al verdadero nudo de quienes fueron los autores del ataque, al margen de los ideólogos que lo planificaron.
Hacemos enfáticamente responsables a los distintos sectores políticos y funcionarios de gobierno anteriores y los que lo sucedieron que convalidaron con su actitud de ocultamiento de información veraz datos que conocen, a las fuerzas de seguridad responsables de arribar a una real investigación, que no hicieron. Y el magistrado que tiene a su cargo la causa que no dio los pasos que debió haber hecho tiempo atrás, ordenando medidas precautorias y de preservación de pruebas ahora que debería haber tomado a su debido momento y mucho tiempo atrás. Por eso era previsible el rechazo de Irán al pedido del juez actual de extraditar a posibles responsables del planeamiento del atentado, a los autores materiales tenemos que encontrarlos aquí, esta orden de detención tendría que haberla efectuado el magistrado cuando parte de ellos estaban en el país y no ahora que están en su país de origen.
Estamos asistiendo a una etapa inédita en los anales de la justicia, la toma de posición de distintos magistrados judiciales en el cumplimiento de distintos procedimientos a acusados de violentos hechos de violación de derechos humanos, desaparición de personas, evidentes hechos de corrupción, y deseamos no equivocarnos nuevamente en que tenga la correcta y lógica continuidad de llegar a establecer la verdad pero que no sea sólo un impulso inicial para justificar actitudes y errores pasados o motivado por razones políticas del especial momento que vive en estas circunstancias el país.
Pero referente al grave problema que nos convoca aquí todos los lunes y en otros actos, la exigencia de justicia, los que en alguna oportunidad y varias veces hemos asistido al juicio que se sustancia por ante el Tribunal Oral Federal N°3, no podemos dejar de salir de nuestro asombro e indignación cuando escuchamos la declaración de algunos de los testigos que son citados para dar su testimonio, por la actitud y la arrogancia que demuestran así como su ineptitud para los cargos que detentaron en su carácter de funcionarios de gobierno y la mentira que dejan translucir. El caso Rubén Beraja ya lo comentó en su amplitud la compañera Adriana, el señor Hugo Franco ex director del departamento de inmigración en la época del atentado, declaró que le había sido imposible responder a los requerimientos del juzgado respecto a informar quien o quienes entraron al país en esa época, por el desorden existente en esa repartición y además porque la S.I.D.E. intervino en ese archivo a los pocos días de ocurrido el atentado y ordenó o desordenó, desparramó en orden esa constancia, no sabemos si fue con el propósito de investigar o de encubrir. Elemento que también, según dijo, las fichas fueron atacadas por las ratas, estamos hablando de fichas en la era de la informática, que también destruyeron parte de esos antecedentes respuesta que puede tildarse de infantil e insólita de ese alto funcionario. No tenemos que olvidar que este fue el funcionario que declaró que el atentado de la Embajada lo produjeron judíos de derecha en represalia por el tratado de paz que se estaba gestando.
El señor Juan Adrián Pelacchi, ex jefe de policía federal en la época del atentado, declaró que no realizó ninguna actividad relacionada con él dado que ese terreno le correspondía a la secretaría de seguridad cuya jefatura ejerció el brigadier Andrés Antonietti. El brigadier Andrés Antonietti designado como jefe de la secretaría de seguridad a los pocos días del atentado, declaró que no realizó ninguna actividad para la que había sido designado por cuanto a la secretaría de seguridad estaba integrada sólo por él y su portafolio, y que en las reuniones de gabinete a las que regularmente asistía, el tema atentado no se trataba, declaración efectuada en una dosis de procaz altanería y soberbia.
Carlos Ruckauf, para culminar esta ristra de inoperantes funcionarios de gobierno, cuando tuvo lugar la declaración del multifacético funcionario, ex Vicepresidente de la Nación, ex Embajador, ex Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, ex Ministro del Interior y ex Canciller de la Argentina, que en la fecha en que ocurrió el atentado se encontraba de vacaciones creemos que en Miami, y sólo regresó al país a pesar del grave hecho ocurrido en el país y no obstante que en ese momento era Ministro del Interior el más alto cargo de responsabilidad de la seguridad del país, y manifestó que por orden expresa del ex Presidente Menem no era comentado el tema de los atentados en absoluto. Ya puede darse cuenta toda la sociedad argentina del grado de irresponsabilidad con que se manejaron los más altos estamentos gubernamentales en estos dos gravísimos hechos.
Esperamos que la decisión política de este nuevo gobierno, orientada a que la justicia cumpla en este país con la ley y sin ninguna presión ajena a la misma, siga y llegue a descubrir toda la verdad y los culpables paguen como corresponde. Mientras tanto nosotros los familiares nunca claudicaremos, nunca bajaremos los brazos y nunca, pero nunca jamás perdonaremos a los asesinos y a sus encubridores.
Muchas gracias.


CLAUDIO GALLARDOU- Actor.

Bueno, Muchas gracias por invitarme me honra participar en este acto de tanta nobleza. Yo voy a colaborar mi testimonio, haciendo lo que sé hacer que es actuar, interpretar, recitar. Y en este caso voy a leer un poema de mi padre José Adolfo Gaillardou, el Indio Apachaca, recitador y escritor, que escribió hace muchísimos años “Sin embargo” cuando tiraron la bomba de Hiroshima. “Sin Embargo” tiene muchísima vigencia y creo que tiene que ver.
“El Inventor del pan” se llama:
¡Papá quiero pan…!, ¡papá quiero pan…!.
Esto sí que está bueno… Ahora nos falta el pan… es decir les falta el pan a mi mujer y a mis hijos… Que raro a medida que las cosas crecen en el tiempo merman su fuerza de eternidad, se gastan en cambio el pan no, el pan crece… crece… cobra perspectivas se agranda, se nos viene encima, nos aplasta.
Uno que siempre lo quiere todo amanece un día con tantas ganas de pan que comienza a comerlo anticipadamente desde el primer gesto, en la luz, en el aire, en el agua, en el olor de las flores, en el color de la tierra, en todo lo que se representa y nos representa: en la alegría de vivir, ¿Me explico?.
Yo lo he comido mucho antes de ser trigo, lo he comido en las miles de veces que la imaginación me traicionó creándome fantasmas de sueños maravillosos. ¡Oh! si este año me viene bien, si no me falla la cosecha me compraré dos arados nuevos y un tractor. Y si les dijera que hasta he soñado comiendo ese pan adelantado. ¡Sí!, Comprarme un automóvil ¿Por qué no habría de imaginarme tener un automóvil? ¿Acaso no me he gastado las uñas con el lomo quebrado trabajando la tierra día y noche?
Si tanto le piden a uno, por qué demonio no habría de pedir algo uno también. La esperanza a veces se hace desesperación y como a los sueños lamentablemente no se les puede poner riendas, uno comienza en cualquier momento del sueño a devorar a bocanada limpia el pan de mañana, de la semana que viene, de mes que viene, del año que viene… Y así como así. Frente al viento, al sol, al cielo, al amor, a la seguridad… Ahí está la palabra: frente a la seguridad, por eso ahora al oír la voz de uno de mis hijos que me dice: ¡Papá quiero pan…! ¡ Papá quiero pan…!
No lo puedo creer… no le quiero creer, no me resigno a creerle…
¿No soy yo acaso el inventor del pan?
¿No tengo por lo tanto todos los derechos sobre él?
¡Porque yo soy labrador señores!. Miren, miren estas manos… ve observe esta deformación, esto ocurre por apretar, apretar siempre apretar el mango de las hachas, el cabo del martillo, la palanca del arado, las riendas del caballo siempre apretar, apretar siempre apretar y nunca se me ha escapado nada. No, perdón miento sí algo se me ha escapado: ¡El sueño!… ahí he fallado…
¡Tenía que suceder…!
Es que hay un momento en que Usted llega a su casa, toma el sueño y lo coloca sobre la mesa, luego con un metro se dispone a medirlo y lo hace por los cuatro costados. Más tarde hace cuentas y calcula el pan que podría construir con ese sueño, hecho esto lo compara con el largo y ancho de su hambre y es allí donde las cosas se complican. Es allí donde aparece una deuda, una deuda que ha contraído no sabe cuando y lo más trágico es que no sabe cuando la va a poder pagar.
- No es que a uno no le guste trabajar… No, nos gusta trabajar más aún somos felices trabajando pero lo triste es trabajar tanto para quedar siempre debiendo: porque yo pago, pago, pago y siempre tengo deudas en las manos. Pago, pago, pago me miro al espejo y tengo deudas en la cara. Pago, pago, pago hablo y tengo deudas en la voz.
Por supuesto que mucho no me aflige porque sé que para eso he nacido. Para tener deudas y pagar… Yo pertenezco justamente a esa parte de la humanidad que debe pagar y no preguntar:
¿Cuánto vale esto…? ¿Cuanto vale aquello?…
- ¡No! eso no es honrado, yo he nacido para pagar y nunca preguntar.
¿La cuenta? La cuenta está preparada desde el primer día en que se nace, el simple hecho de saber que uno existe es una deuda. Ver sonreír a mis hijos ¿Que digo?… Por favor esa es una deuda mucho más seria.
Disculpen quiero ser sincero con ustedes, estas preguntas no me las hago todos los días porque me moriría y ahora no me puedo morirme, antes tengo que pagar una enorme cantidad de deudas una de ellas la más importante, criar a mis hijos.
Perdón, sepan disculparme estoy algo alterado y debo calmarme. Esto me pasa porque hoy me ha ocurrido algo monstruoso, una cosa insólita, increíble. Esa especie de banco salvador que tenemos nosotros los chacareros… ¡Sí el almacenero! Ese señor me dijo por intermedio de un dependiente:
- Disculpe Usted, pero tenemos orden de suprimir el fiado, no hay más crédito para nadie, el año ha venido malo y no podemos arriesgar…-
Ese señor hizo números, cuentas, cálculos. Los amontonó a un costado de su especulación y me hace saber a mí: “El inventor del pan”. Que no me fía un kilo de harina.
- Sí ya sé, he repetido demasiadas veces eso del inventor del pan… es que sin mí, sin los que como yo que trabajamos la tierra, la sembramos y rogamos al cielo una gota de agua en tiempo de sequía… Sin los chacareros… Sin esos que muerden el silencio cuando se avecina una tormenta y ruegan que no traiga piedra o granizo, sin este hombre que les habla, sin todos los que padecemos año tras año la vigilia de una posibilidad franca de ver bien granadas las espigas del sembrado en los confines de La Pampa. No habría para Usted, para su mesa para el limpio y blando regocijo del hambre de sus hijos, de su mujer este seguro… No habría, no existiría “El pan”.
Ha visto Usted de que manera el hombre se apura en fabricar aviones, satélites, cohetes que disparan dos o tres veces más rápidos que la velocidad del sonido…Y otras cosas que no entiendo muy bien.
Y como se apuran en saber quien es el dueño máximo del máximo poder desbastador… Y como se apuran por irse a vivir a la luna porque parece que la felicidad y la paz están huyendo despavoridos hacia allí.
¿Saben por qué el hombre hace todo eso?… Pues mi ignorancia me grita que el hombre hace todo esto porque está asustado. Muy asustado…
- Tiene miedo…¡Sí!…Tiene miedo.
Necesita una explicación más concreta del hecho de vivir…
- ¡Necesita una explicación más concreta del hecho de vivir!
¿Quiere decirme usted, por qué razón el hombre tiene que perder plata en este negocio de vivir?
Porque el hombre es antieconómico, piénselo.
No es apto para ganarles los pleitos a la vida, tiene el estómago demasiado grande; comercialmente ante el mismo está arruinado.
Un tipo de hombre sin estómago sería el ideal.
Sacarle los dientes de la boca, colocárselos en las puntas de los dedos, reducirle las vísceras, agrandarle los ojos.
El sabe todo esto pero como además tiene orgullo, tiene vanidad… Entonces inventa fórmulas y al inventar fórmulas olvida defender una, la más importante, la más perfecta de cuantas ha podido el hombre inventar hasta ahora.
La primera fórmula:
Sal…Harina…y agua.
¿Han oído?
Sal, harina y agua. Que perfección, que belleza. Que importante descubrimiento.
Pan…Pan…Pan.
Qué fácil es decirlo, observen…
Usted llena su boca de aire sin esfuerzo, aprieta los labios juntos…Y luego deja salir el sonido…
Pan…Pan…Pan.
Que palabra tan sencilla…Pan.
Tan sencillo como decir…Dios.
Tan simple como decir…Paz.
Paz…Pan…Dios…Paz.
Qué simple, tres sílabas…¿Tres sílabas?…Tres importantes palabras. Tres formidables poderes contra el hombre.
El primero huye, sabe que cuanto más ligero corra más fácil lo vencerá. El segundo se nos viene encima…nos aplasta. El tercero juega con la humanidad, se burla de nosotros, ríe en medio del pan y de nosotros. En medio de Dios y de nosotros.
Sin lugar a dudas somos imperfectos…sí. Tenemos mucha rebeldía y muy poca paciencia, y ahora que nos creemos muy civilizados, mucho menos paciencia que nunca.
De allí que nuestra preocupación…nuestra mayor preocupación sea la velocidad. Pero no, está equivocado…
¿Superar la velocidad del sonido?
¿Superar la velocidad de la luz?
No, eso no es importante…
Lo que hay que alcanzar es la velocidad del pan. Y no sólo correr, sino también gritar, pedir con toda la fuerza de la voz, y si no alcanza la voz usar la pólvora que para eso la tenemos, para eso la hemos inventado.
Para pedir pan…Pan…Pan. Pedir pan con cañones…Pan…Pan. Mil veces más poderosa de esas que hemos inventado hasta ahora… Pan…Pan…Pan…Pannnnnnnnnnnnnnnnnnn…
- ¡Que se desintegre la tierra entera pidiendo pan…Pan…Pan!

La voz de mi hijito no sirve señores…No alcanza para nada, es una miseria de voz…muy pequeñita, sin fuerzas. ¿Quién va a oír la voz de mi hijito diciendo?:
¡Papá quiero pan…Papá quiero pan!
Es muy pequeñita no la hoye nadie, absolutamente nadie… Y cuando hablo de mi hijo, hablo de todos los niños del mundo que piden pan…Con padres o sin padres. A quienes hay que dejarles un mundo sin egoísmos, sin odios, ni maldad…
Con pan…con Dios…y con paz.

Disimulen…por favor disimulen…No sé lo que he dicho, por favor. No sé lo que me ha pasado, disculpen. Pero no se olviden, hay que recuperar la fórmula, vigilar, cuidar la fórmula.
Sal…Harina…y agua.
Sal…Harina…Y agua.
Ahí está el pan.
Sal…Harina…Y agua.
Ahí está Dios.
Sal…Harina…Y agua..
Ahí está la paz.
Paz…Pan…Dios…Paz.
Sal…Harina…Y agua.
Sal…Harina…Y agua.
Paz…Pan…Dios…Paz.
Paz…Pan…Dios…Paz.
Paz…Pan…Dios…Paz.
Paz…Pan…Dios…Paz.


LUNES 25 DE AGOSTO DE 2003

REIZL SZTARKER- Directora Coro Popular Judío Mordje Guebirtig.

Antes que nada me gustaría tener atrás mío al Ingeniero Angel Grushka, ustedes lo conocen, aveces en la televisión se le veía la peladita o se le veía un pedacito del anteojo, pero él estaba siempre detrás llevándolo luego a la revista del cual era el principal motor, la revista comentarios. Ojalá pudiéramos tenerlo, ojalá que el tiempo y su cruel enfermedad le permitan volver a estar acá atrás.

Corría el año 1939 y una amenazadora tormenta se avecinaba sobre la humanidad. El 1° de septiembre de ese año esa tormenta se abatió sobre el mundo pues era el nefasto día en que comenzó la segunda guerra mundial.
Yo tenía 14 años y estaba sentada cuidando a mi abuela gravemente enferma, cuando entró a la habitación mi padre preguntado: ¿Vos majstu, mame? (¿Cómo estás, mamá?) Y la contestación fue: Vos zol y majn az men shlogt zy shoin vider aif der velt (¡Como voy a estar si hay otra vez guerra en el mundo!).
A las primeras horas del día siguiente falleció mi abuela dejándome para siempre grabada esta respuesta como una gran herencia que me señalaba el camino a seguir en mi vida. Sabiéndose al borde de la muerte, sufría el dolor ajeno y lloraba por todas las víctimas que habrían de caer ante la fuerza avasallante del mal y del poder.
En el año 1943 por un hecho fortuito, entré a la escuela Zhitlovsky como maestra de música. Desde entonces mi camino obligado era ir desde mi casa en la calle Ecuador hasta Pasteur al 600.
La sede de la Kehilá como a todos de la colectividad, me abrió ampliamente sus puertas y en el tercer piso, el IWO se transformó en el hogar donde los cantos en idish que yo llevaba en mi corazón y otros muchos, tomaban forma escrita.
¡Schvartz vif vais! Es decir: letra impresa. Esto me permitía acompañar con música a los maestros que transmitían a nuestros niños, los altos preceptos de la Dignidad, de la paz y la justicia.
El edificio de la AMIA era y lo fue siendo, el amigo a quien recurría en toda oportunidad, no sólo a la biblioteca sino a los distintos departamentos que protegían la vida comunitaria en nuestro país.
Yo, como siempre, recordaba a mi abuela.
Del año 1945 a 1946 la escuela Zhitlovsky construyó un hermoso edificio y el 30 de octubre de 1946, pasamos de la casa donde teníamos más o menos 60 niños, al moderno y querido edificio que albergaba a más de 600. En los momentos en que el criminal nazi exterminaba a 6 millones de nuestros hermanos, en la Argentina se levantaba alto el estandarte del judaísmo.
En Argentina se cantaba el himno de los Partisanos, y los cantos que nos iban llegando de los guettos, impregnados en la esperanza y el sueño de un mundo mejor.
La frase obligada en toda reunión, encuentro, conferencia, fiesta era: “In a velt fun sholem un guerej tikait”, En un mundo de paz y justicia.
En el año 1948 festejamos con todo el mundo judío el nacimiento del Estado de Israel, y nuevamente pedíamos “En un mundo de paz y de justicia”. Años de maldad y crueldad ensombrecieron la vida argentina en el triste período de la dictadura militar. La ignorancia y el miedo aletargaron nuestro accionar, que fue despertado por esas valientes y sufrientes madres que salieron a dar la después clásica, vuelta a la Pirámide de Mayo y con ellas seguimos gritando cada vez más fuerte: Por un mundo de paz y de justicia.
Y llegó el 18 de julio de 1994, ya la destrucción de la Embajada de Israel había dejado una llaga sangrante en nuestro corazón. El golpe a la AMIA lo desgarró completamente. Se desmoronó el centro de la vida judía en la Argentina y se inmolaron 85 víctimas en un acto que todavía no puedo creer que haya ocurrido en este nuestro magnífico país, en el país que recibió con amor y respeto “a todo hombre que quiera habitar en el suelo argentino”, ¿Qué nos pasó? ¿Qué mente argentina pudo permitir en su pensamiento este proceder de horror y de muerte?
En el año 1994 yo tenía 69 años. Nunca, nunca antes sufrí en carne propia el antisemitismo, pero ese fatídico día, el 18 de julio, en la calle Lavalle por primera vez fui insultada por mi condición de judía. Yo iba llorando y en dirección contraria venían dos señoras acompañadas por tres nenitos y una de ellas dijo: “Hoy los judíos lloran, deberían llorar más.” Me quedé parada, los vi alejarse y pensé en los niñitos que estaban siendo educados en la violencia, en la discriminación y lloré también por ellos.
Contradiciendo a mi manera de ser, a mi espíritu de lucha quedé profundamente abatida, y apoyada por mi familia logré superar el dolor. Comencé a pensar ¿Cómo se lucha contra esto? ¿ Cómo se hace para empuñar la única arma que yo sé utilizar, el canto, para contestar a la muerte con la vida?
Mi sentir, sin saberlo, era también el sentir de muchos. Ex alumnos y maestras de las escuelas del Icuf comenzamos algo que se transformó en el Coro Guebirtig en muy poco tiempo, con el promedio de 170 personas hace 8 años estamos contestando a la masacre de la AMIA.
Varios años comenzamos nuestros recitales con un canto alusivo ese desastre, pero la historia argentina nos ha llevado últimamente a que nuestro canto llore y sufra por nuestros hermanos argentinos, por los niños que mueren de hambre, por los ancianos con sus necesidades básicas insatisfechas, por los hombres y mujeres sin trabajo.
Nuestro gran escritor Itzoj Leibuch Peretz, escribió una poesía que se titula NO CREAS, ¡MEIN NISHT!
No creas que el mundo es una taberna donde te llenes comiendo y bebiendo mientras otros miran con ojos desfallecientes.
No creas que el mundo es una bolsa de valores donde todo se negocia, donde todo se compra.
No creas que el mundo es un caos. Todo es medido, todo es pesado.
No creas que no hay ley ni justicia.
Señor Presidente, Señores Ministros, Señores Legisladores, Señores Jueces:
Ustedes han encendido una luz que ilumina todavía tenuemente la oscuridad en la que se halla durante años el pueblo argentino. Me apoyo nuevamente en una poesía para decir: No dejen que se apague esa llama, avívenla, échenle más combustible. Si es necesario todos nosotros seremos ese combustible porque oscuridad es veneno y el dormirse es muerte.
No descansen hasta identificar y castigar a todos los responsables por las víctimas en la Embajada, en la AMIA, en los 30.000 desaparecidos, por el hambre de nuestros niños y por todos los males que aquejan a nuestra sociedad. No descansen hasta que vuestra lucha valiente y honesta nos permita vivir en el país que soñamos.
Y así podremos decirle a nuestro poeta: tenías razón, en la Argentina hay ley y hay justicia.


Comunicado del C.E.L.S. leído por JOSE BLUMENFELD- Memoria Activa.

La Justicia no demora ni desvía.

Para resolver los graves temas pendientes en el plano económico y social se necesita reconstruir la base institucional del sistema democrático y conformar un nuevo escenario político en el que los ciudadanos se reconcilien con sus instituciones. La sociedad ha apoyado el impulso por la renovación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y el nuevo procedimiento participativo para la postulación de sus jueces así como la derogación del decreto que prohibía la extradición de militares acusados de terrorismo de estado, la renovación de la cúpula castrense que buscaba pacto de impunidad y la apertura de los archivos de seguridad de inteligencia que pueden guardar evidencias valiosas para la causa AMIA, también ha sido un paso fundamental en esta dirección la media sanción de la nulidad de las leyes de obediencia debida y punto final.
El reclamo histórico de las víctimas del terrorismo de estado tiene la misma raíz y es una expresión de la demanda popular por la recuperación de las instituciones democráticas, se trata de demandas de justicia por el imperio de reglas igualitarias de atribución de premios y de castigos, de rechazo a toda forma de autoritarismo e impunidad. Los sectores que buscan imponer el olvido y el perdón argumentan que los crímenes del terrorismo de estado no son problemas actuales y que enfrentarlos implica desviar la mirada de los temas importantes y urgentes para el desarrollo del país. Sostienen que la actuación de la justicia, la reflexión social sobre el pasado siniestro y la elaboración colectiva de la memoria, son acciones que alteran la convivencia democrática y abren una caja de pandora con resultados imprevisibles. Su justificación central es que preservar una democracia frágil requiere hacer concesiones en la aplicación de la ley, ninguno por ceguera o por interés se ha detenido a realizar el razonamiento inverso, tenemos una democracia débil porque no se han establecido los límites morales que estructuran nuestra convivencia, y tales límites no pueden tener mejor cimiento que la aplicación de la ley a los crímenes de la dictadura.
La justicia no demora ni desvía. La verdad, la memoria, la sanción de lo crímenes atroces, la garantía y el respeto de los derechos básicos de las personas, conforman el sustracto ético de cualquier proceso democrático. Si no logramos que nuestras instituciones juzguen y castiguen los crímenes más aberrantes de la historia del país, es imposible que podamos algún día reconstruir el valor y el sentido de la ley. El fin de la impunidad frente al terrorismo estatal expresa un sentimiento profundo en la sociedad argentina, nuestro país tuvo una transición a la democracia incompleta porque el estado obstruyó los caminos para el conocimiento acabado de lo ocurrido y la sanción de los responsables, muchos impulsaron la política de cerrar esas páginas de la historia en los 80’ sostenían que la actuación de la justicia ponía en riesgo la preservación de una democracia demasiado reciente. Ahora afirman que provoca turbulencias sin sentido pues ya pasó demasiado tiempo. Ninguno de estos sectores está dispuesto a reconocer el fracaso de su política de olvido y perdón, cuya ceguera nos hizo perder veinte años en el tratamiento definitivo de la cuestión.
Durante el mismo período la intransigencia de las víctimas marcó un camino opuesto y lideró un apasionante proceso de construcción de una memoria social. La denuncia internacional ante el cierre de las causas y los indultos, los procesos judiciales por el derecho a la verdad, la embestida contra las leyes exculpatorias junto al andar inclaudicable en las calles y las plazas mantuvieron el reclamo legal inserto en la arena política y en la cultura del país.
La memoria viva de aquel tiempo sombrío contribuyó a revalorizar el sistema democrático aun en los momentos más difíciles de las crisis política y social que sufrimos, retoño de cultura democrática nutrido de la memoria desalentó a las presiones en favor de un cierre de los espacios de discenso, la represión y militarización del conflicto social y el reparto de privilegios al amparo de la impunidad.
Pocos meses atrás autoridades de las Fuerzas Armadas como el General Brinzoni, impulsaban aquel oscuro proyecto autoritario, ejercieron presión política a favor del cierre de las causas judiciales y en pos de recuperar sus espacios como actores centrales de la escena política. Contaron con el aval de algunos candidatos como Carlos Menem, de algunos obispos como el vicario castrense Antonio Basiotto y de referentes de la prensa tradicional. Ahora argumentan que la revisión del pasado trae la división, el caos y demora el tratamiento de las cuestiones políticas urgentes. No se trata de reabrir viejas heridas ni de crear un frente de alto riesgo, ni de volver al pasado, se trata por el contrario de enfrentar de una buena vez por la vía adecuada un tema que jamás ha dejado de ocupar un espacio central en la agenda pública, de darle un causo a legítimas demandas sin respuesta, de apagar en forma gradual los dolores de ese pasado oscuro. Los jueces federales enfrentan un desafío histórico su actuación no puede obedecer a motivaciones políticas o circunstanciales, los débiles fundamentos del juez Claudio Bonadío para imputar a los ex jefes Montoneros contribuyen a la estrategia de agitar viejos fantasmas, la responsabilidad penal por crímenes de lesa humanidad requiere la participación voluntaria y deliberada en prácticas masivas y sistemáticas de violación de derechos humanos, no se participa de terrorismo de estado por error o negligencia o por la asunción temeraria de un riesgo. Si no se cuenta con sólidas evidencias para proceder penalmente contra los imputados, la actuación judicial abonará la postura de los enemigos de la memoria en lugar de apuntalar la lucha contra toda forma de impunidad. La justicia cuando llega suele compensar las tensiones sociales que su actuación produce, en todo caso se trata del tipo de conflictos que nutren el debate público y permiten instalar socialmente principios y valores. Aceptar que debemos eximir de responsabilidad penal a los autores de los crímenes más atroces para preservar de controversias a la democracia, implicaría una claudicación dramática para nuestra convivencia. Sería muy difícil de explicar entonces, por qué no deberíamos eximir también de responsabilidad a los funcionarios corruptos de los noventa, a los policías violentos o a las mafias enquistadas en el estado. La forma en que se defina esta disputa contribuirá a determinar los límites éticos de nuestro sistema institucional, ayudará a fijar colectivamente aquello que nunca más aceptaremos.