LUNES 4 DE AGOSTO DE 2003
ENRIQUE BURBINSKI- Memoria Activa.
El sonido del Shofar, milenario
Shofar, que semana a semana nos conmueve con su inconfundible sonido.
Nuestro sonido del Shofar, el Shofar del pueblo y como reiteramos semana
a semana, nuestra expectativa de que sus sonido llegue a la justicia
y truene con la verdad. Verdad que en parte sale en el Tribunal Oral
Federal, en el juicio que se está llevando a cabo por una pequeña
parte de la causa AMIA. Juicio que semana tras semana desnuda con sus
testimonios y declaraciones la barbarie del estado, la irresponsabilidad
con que se ha tratado a la causa AMIA. En esta última semana
ha declarado el brigadier Antonietti con pasmosa tranquilidad e irresponsabilidad,
con desidia ha expresado su falta de conocimiento de alguna medida que
haya tomado el estado argentino en la super secretaría de seguridad
creada 48 horas después de la masacre de la AMIA, y no nos asombra
porque de esta desidia Memoria Activa ha denunciado de esta falta de
prevención, de esta falta de seguridad, de esta falta de justicia
Memoria Activa ha denunciado ante la Corte Interamericana de Derechos
Humanos. Y estas respuestas del brigadier Antonietti son absolutamente
coincidentes con las respuestas que el ex Presidente Menem ha dado a
los discursos del 18 de julio y especialmente al discurso de los familiares,
una respuesta formal, una respuesta elaborada por algún secretario
que intenta tapar y limpiar su máxima responsabilidad como ex
Presidente de la Nación. Durante su gobierno se produjeron los
dos atentados y es coincidente la falta de acción de Antonietti
con la respuesta lavada del ex Presidente porque esa fue la política
de estado: no preocuparse, no ocuparse, no prevenir, no cuidar a sus
ciudadanos y ante esa actitud la respuesta de los hombres y mujeres
de nuestro país, aquí en la Plaza de la Memoria y en cada
rincón y en cada lugar solidarizándose y expresando un
compromiso ineludible de justicia, justicia perseguir para vivir en
paz y en democracia. Porque queremos justicia, porque luchamos contra
la impunidad, porque queremos la verdad seguiremos aquí de pie
frente al Palacio de la Impunidad.
HERNAN KLEINER- Seminarista.
En esta semana las palabras memoria
y recuerdo van a tener un lugar muy importante en nuestros pensamientos,
y digo eso porque el día miércoles por la noche estará
comenzando un día de ayuno para los judíos de todo el
mundo, el día de Tisha ve av. El día 9 del mes de av en
el calendario hebreo es el día en que recordamos la destrucción
del primero y del segundo Beith ha Mikdash, aquellos grandes templos
que se hallaban en Jerusalém y donde se realizaban los sacrificios
para Dios.
Y decía que iba a ser una semana muy especial y no solamente
un día, ya que una vez finalizado el 9 de Av estará comenzando
el jueves por la noche, el día 10 de Av. 10 de Av del año
5754 en el calendario hebreo, 18 de julio de 1994 en el calendario gregoriano
a las 9 y 53 de la mañana fue el día en que los asesinos
eligieron para destruir el edificio de la AMIA, un edificio que significaba
la casa de la comunidad judía y el lugar donde todo argentino
podía ir y pedir asistencia.
9 de Av día de destrucción y desconsuelo, 10 de Av también
un día de destrucción de vidas y de sueños. Seguramente
quienes planearon el atentado a la AMIA tenían en mente el calendario
hebreo en aquel año, 1994, el día 9 de Av había
caído un día domingo y si la brutalidad y la maldad debían
hacerse presentes, también la muerte, no les bastaba con destruir
un edificio vacío de gente y por eso creo que esperaron al día
lunes.
Les pido a Ustedes, la gente de Memoria Activa, que nunca baje los brazos
y que por sobre todo sigan cumpliendo con aquel precepto que aparece
en nuestra Torá: Tzedek, Tzedek tirdof. Justicia, justicia perseguirás.
Muchas gracias. 
LUNES 11 DE AGOSTO DE 2003
ALAN ROTTEMBERG- Alumno 6°
Grado Escuela N° 14 D.E. 1.
Hola, yo me llamo Alan Rottemberg
tengo 11 años y una maestra mía me dijo que llamaron de
Radio Jai un día a la escuela y pidieron un trabajo sobre la
AMIA. Entonces me dijeron: Alan pensá algo, hablá con
tus papás, hacé algo. Y bueno yo escribí esto.
La AMIA es la Asociación Israelita Argentina.
El día18 de julio de 1994 un grupo de terroristas colocó
una bomba en el edificio de la AMIA. Hubo 85 muertos y centenares de
heridos por esta tragedia. Murió un niño que iba al hospital,
una anciana que iba de compras, la gente que vivía enfrente en
fin, personas que no tenían nada que ver con eso. No sólo
fue un atentado contra la comunidad judía sino contra toda la
sociedad, porque se mató a mucha gente que no pertenecía
a la AMIA. La mamá de una compañera mía tenía
que ir a buscar un libro a la espectacular biblioteca de la AMIA, pero
fue un día antes ¡qué suerte!. El impacto fue tan
grande que en mi ex casa que quedaba en Pasteur al 100, temblaron las
tazas del desayuno, se cortó el teléfono, etc. Mi familia
estaba muy preocupada porque mi abuela era voluntaria de la AMIA y no
sabíamos si estaba adentro o afuera, viva o muerta. Mi mamá
me contó, porque yo tenía 2 años, que se vivieron
momentos muy tristes y desgarradores porque mucha gente quería
ayudar, pero no se sabía cómo, no teníamos cultura
de una emergencia semejante. Se pisaban los escombros sin saber si había
gente abajo, viva o muerta, vino un grupo del ejército israelí
a buscar sobrevivientes.
¿Será posible que todavía no se encuentren los
culpables? ¿Estuvieron cubiertos por los políticos de
turno?
Yo, con mis 11 años pienso que no es malo ser judío.
¿No es demasiada crueldad para un pueblo tan antiguo, simplemente
por tener otras costumbres?
Me siento muy orgulloso de ser judío. 
ALEJANDRO QUILL- Voluntario Juvenil.
Para empezar, el deseo de una realidad
mejor, de nuestra siempre anhelada paz para los nuestros y para todo
el mundo y el deseo de una realidad sin cobardes que hacen un atentado
y sin inhumanos que hasta el día de hoy ocultan la verdad.
Estas son partes de dos textos escritos el mismo año…que
quería destacar, a uno seguro lo recordarán tan dolorosamente
como a mí me quedó grabado, y al otro seguramente no lo
conocerán y está apenas modificado por el autor, pero
a mí me quedó tan dolorosamente grabado como el otro…
El primero decía:
Cierro los ojos e imagino que son las 4 de la tarde de aquel 18 de julio.
Los chicos vuelven de la escuela, meriendan, prenden la televisión
y la programación es normal, sin escombros ni muerte.
Y el segundo se llama Uno Más:
Hace tres años, hoy ya nueve, un chico de 17 años llegó
a su casa. Venía de gimnasia, un día normal hasta que
prendió el televisor, en ese momento cambió su vida.
Él era Madrij (coordinador de un grupo), enseguida se armó
una cadena con el Tzevet (grupo de coordinadores) y se reunió
con sus colegas.
Muchas preguntas sin respuestas, palabras que atravesaban las mentes
buscando una lógica imposible, una sensación de impotencia
que superaba, una atmósfera de confusión tan densa que
no permitía saber quien estaba adelante.
Lo primero fue buscar remedios por el barrio, linternas, sal gruesa,
todas las cosas que se pedían en la radio como si realmente diez
personas pudiesen resolver las falencias de un país que por segunda
vez nos traicionó y por segunda vez se llevó seres humanos
que tenían una vida plena.
Hizo un primer intento por unirse a los voluntarios, pero las inexperimentadas
manos, que en forma de cadena se pasaban baldes llenos de piedras, le
prohibieron a un chico de 17 estar ahí.
Pero el chico crecía y no naturalmente.
Dio vueltas junto a unos amigos por la zona intentando huir del mundo
que se derrumbaba dentro de su cabeza una y otra vez.
Sin otra solución posible para su malestar que ayudar, se anotó
en las improvisadas listas de personas con sus mismos deseos y ahí
recomenzó su historia.
Desde servir café a la gente que esperaba por las listas, es
decir a ustedes en el peor momento de sus vidas, en el que esperaban
por un nombre que momento a momento se sumaban, hasta sacar piedras
fueron sus funciones durante los siete días más largos
de su vida.
Se encargó con otra eventual gente de organizar las vallas y
mantener con provisiones los puestos que en las esquinas ofrecían
desde guantes y cascos hasta un respiro para todas aquellas personas
que, como él, y sin terminar de entender lo que realmente estaban
viviendo trabajaban en todos los sectores que se necesitaban. Cada hora
de un voluntario trabajando en los escombros eran psicológicamente
cuatro de un trabajo normal, sin tener en cuenta lo emocional. Por eso
debían cambiar y no podían permanecer más de dos
horas en los escombros.
No tenía ni familiares ni amigos dentro y esto le facilitaba
la tarea. Pero el chico crecía y no naturalmente.
Pasó por muchas etapas de trabajo y sólo se deprimió
cuando vio a un amigo llorando.
El Polaco lloraba y algo le había parecido escuchar sobre la
hermana, pero sólo sabía que aun no la habían encontrado
y que él aseguraba que se quedaría trabajando con su hermano
hasta que ella apareciera.
-¿Qué pasa Polaco?- le preguntó cuando éste
abrazaba a su hermano llorando.
- La encontraron.
En ese momento sintió dentro suyo los ojos llorosos de aquel
abrazo fraternal que buscaba consuelo.
No se permitía llorar pero no podía emitir sonido.
Tenía delante suyo a dos personas que quedarían marcadas
por el dolor para toda su vida y que nunca más superarían
aquel cobarde hecho.
Su realidad virtual de intentar estar bien, consciente y lúcido
para trabajar sin inconvenientes recibieron un balde con agua fría
de realidad del cual él tampoco se olvidaría jamás.
Efectivamente eso era la realidad.
La muerte súbita fue el doloroso factor que nubló la vida
de 85 familias.
La historia no termina y mi mensaje es que, para no olvidar aquel terrible
dolor que irrumpió en nuestras vidas, mantengamos el recuerdo
todos, no en número tan significativo como lo es el 85 sino que
recordemos hoy en día a 85 familias y cada una de ellas formada
por un padre que pudo haber perdido a su hijo, una madre que pudo haber
perdido a su esposo, un hermano que pudo haber perdido a otro.
Los números no nos dicen nada si no los traemos a nuestra experiencia
personal.
Por eso todos perdimos un hermano, una hermana, un padre, un hijo y
todos los perdimos para acompañar en su dolor a ustedes los familiares
de las víctimas y a sus amigos y para que no vuelva a ocurrir.
Tengamos todos siempre esta etapa no natural de la vida presente, no
sólo para que no vuelva a ocurrir sino para que los asesinados
no mueran dos veces.
Esto es un anónimo.
Para finalizar, el deseo de una realidad mejor, de nuestra siempre anhelada
paz para los nuestros y para todo el mundo y el deseo de una realidad
sin cobardes que hacen un atentado y sin inhumanos que hasta el día
de hoy ocultan la verdad. 
GUILLERMO LIPIS- Periodista, Director
de Nueva Sión.
Bueno, voy a tratar de ser concreto
A esta altura habría que admitir que muchas cosas no son como
las pintan. Uno ya podría no sorprenderse, pero tratándose
de responsabilidades dirigenciales, del destino de la comunidad judía
en particular y de la sociedad en general, amerita seguir reflexionando
todas las veces que resulte necesario.
Nos sorprendemos todos los días, entonces, con actitudes que
caminan en dirección inversamente contraria hacia donde parecen
direccionadas.
Veamos algunos ejemplos:
El pasado lunes 4 de agosto, los medios nacionales anunciaron el procesamiento
del doctor Claudio Lifschitz, ex prosecretario del juez Galeano.
Lifschitz quedó procesado por el juez federal Jorge Urso en la
causa número 10854/2000. Concretamente, el ex prosecretario del
juzgado de Galeano está acusado de cometer delito según
el artículo 222 del Código Penal, que habla de violación
de secreto político.
“¿Cuál es el secreto que violé?” se
pregunta el acusado ante la consulta de Nueva Sión.
Lifschitz, hace ya unos tres años, denunció una serie
de presuntos delitos que habrían cometido la SIDE y Galeano con
la intención -según sus declaraciones- de encubrir a los
autores del atentado que volara la sede de la AMIA. “Denuncié
irregularidades en la investigación del atentado” afirma.
Las supuestas violaciones de Lifschitz permitieron avanzar ineludiblemente
en las investigaciones realizadas para conocer algo más sobre
el atentado terrorista más grave que sufriera la Argentina. Es
más, nadie lo acusó por falsedad de la información
denunciada; del procesamiento se desprende, lamentablemente, la ratificación
de que sus dichos son ciertos y comprometen secretos políticos
que, de no haberlo hecho, bien podría sonar -entonces sí-
a encubrimiento. Lo más paradójico del caso es que los
querellantes contra Lifschitz son la AMIA, la DAIA y la SIDE.
Todas organizaciones que abonan por la resolución, el destape
de los encubrimientos y la búsqueda de la verdad en los atentados,
¿o no?
¿Son iguales en el imaginario colectivo las dirigencias de AMIA
y DAIA? La opinión pública, hoy, tiende a pensar que no.
Y hay pruebas de ello.
Kaul fue elegido como interlocutor por el gobierno de Kirchner, se reunió
a solas con el Presidente por lo menos en dos oportunidades y estuvo
presente en parte de su gira por los Estados Unidos. Hubo algo así
como “una cuerda” en la que los medios creyeron observar
un intento de diferenciar interlocutores. Si la DAIA lo fue de Menem,
de De la Rúa y de Duhalde; la AMIA parece serlo de Kirchner.
Hubieron declaraciones de Kaul que también apuntaron en ese sentido.
Pero también debemos decir que en los pasillos periodísticos,
hoy, se comenta que esa diferenciación no parece ser tal. Y se
nota porque las querellas siguen unificadas y porque los dirigentes
de AMIA no ordenaron a sus abogados que retiren a su institución
como querellante en la causa que le sigue junto a la DAIA y la SIDE.
Además, en Nueva Sión pudimos saber que el doctor Avila,
abogado a cargo de la querella por la AMIA, invitó a algunos
integrantes de la delegación americana -llegada especialmente
a la Argentina con motivo del noveno aniversario del atentado- a almorzar
con él y con el doctor Luis Dobniewski, quien renunciara, sólo
formalmente, a la causa AMIA cuando fue procesado por lavado de dinero
(hoy sobreseído) cuando alquiló una propiedad a la viuda
del traficante colombiano Pablo Escobar Gaviria.
Dobniewski, el pasado 18 de julio, se paseaba, al igual que el operador
de prensa Ariel Sujarchuk, en el sector para los invitados especiales
ávidos de ver de cerca al Presidente Kirchner.
La DAIA, en cambio, es más frontal al respecto. Mantiene a la
doctora Marta Nercellas en su puesto al frente de la querella. Nercellas,
además, es la defensora de Rubén Beraja en el juicio que
un grupo de ahorristas mantienen contra el ex Banco Mayo y sus dirigentes
más conspicuos.
Por los ahorristas, uno de los abogados querellantes (aunque no dispone
de la personería de la querella) es el doctor Claudio Lifschitz.
Los vértices se tocan una vez más, y es posible que -como
el agua y el aceite- sólo puedan estar enfrentados.
Puede entenderse porqué la DAIA o la SIDE sostienen la querella
contra Lifschitz. Pero ¿y la AMIA, por qué lo hace?
“La coherencia de los dirigentes de la AMIA, dice Lifschitz, debe
estar en el retiro de la querella que me iniciaron en el 2000, si no,
dicen una cosa y hacen otra” afirma, relacionando el caso de la
denuncia que le hicieran por violación de secreto de sumario
político con la búsqueda de la verdad en la Causa AMIA.
“¿Qué ves cuando me ves?” dice la canción
del grupo Divididos.
Por ahora, y a pesar de los esfuerzos por despegarse del casi seguro
fracaso del juicio oral, sólo se ve una gran nebulosa en la que,
más tarde que temprano, algunos dirigentes comenzarán
a pasarse responsabilidades y habrá que ver quiénes de
ellos, entonces, podrán concurrir libremente a la conmemoración
del próximo aniversario del atentado a la AMIA.
Nosotros y ustedes, sin embargo, vamos a estar allí para contarlo.
Muchas gracias. 
LUNES 18 DE AGOSTO DE 2003
ADRIANA REISFELD- Memoria Activa.
Cuando estábamos aturdidos
y lastimados por el terrible asesinato de nuestros familiares, 85 víctimas
de la bomba una de ellas mi hermana Noemí, tomamos la decisión
de integrar un espacio de lucha pacífica llamado Memoria Activa.
Demasiada impunidad alrededor de historias sangrientas en nuestro país
nos hacían sospechar que la verdad no habría de aparecer
con los personajes que habían detrás del poder de turno.
La semana que pasó ha sido histórica, por fin empiezan
a caer las leyes que nos avergonzaban y protegían a los asesinos
de la dictadura militar. Otra escena de la historia es el Tribunal Oral
Federal N°3 donde se sustancia parte de la causa AMIA, comienzan
a suceder cuadros que nosotros hemos anticipado en esta plaza desde
1997. Las declaraciones de Antonietti, Franco, Pelacchi y Ruckauf ratifican
descaradamente que en las reuniones de gabinete con el ex Presidente
Menem no se tocaba el tema AMIA, 85 víctimas, y la voluntad política
de no investigar nunca existió. Tenemos un juez de la causa que
pide la detención de 8 iraníes nueve años después
de que los dejó ir del país, que busca una excusa para
la no investigación, sus irregularidades son tantas que se lo
debe considerar cómplice y encubridor de tamaña aberración.
Juicio político y apartamiento de la causa es lo que debe recibir
el juez Galeano. Otra tarde de juicio, el 6 de agosto, Beraja declara
no haber estado de acuerdo con los familiares el 18 de julio de 1997
con el “Yo acuso”, que Menem insistió que no se profundice
con la pista siria, que tuvo dos reuniones con el abogado Stinfale (abogado
de Telleldín), que se reunió con Telleldín en el
juzgado que fue una reunión privada sin integrantes del juzgado,
eso es una irregularidad no son acciones extraordinarias como Usted
las llama Beraja. Que había un libro, que había Telleldín
pagaron 400 mil dólares o pesos y que Beraja le recomendó
que se acoja a la recompensa y él le comentó que no podía
porque estaba excluido por otras causas. Beraja también recibió
ayuda para su Banco y fue el mejor defensor de un juez que demostraba
ya para ese entonces no querer investigar y dejar que lo que se perdieron
de las pruebas valiosísimas para esta causa, nunca aparecieran.
Hoy la DAIA pide a Menem como testigo, cuando Memoria Activa lo pidió
las otras querellas no nos apoyaron. Hoy cuando la falta de investigación
es un hecho en las instituciones hay oportunismo, pero todo está
escrito y la historia va a demostrar quien es quien. Pedimos la apertura
de los archivos de la S.I.D.E. pese a quien le pese, el Poder Judicial
debe demostrar la voluntad política de que los jueces sean probos.
En estos nueve años que esperamos justicia dos palabras han definido
nuestra realidad, Impunidad e indiferencia. Desde esta plaza cada lunes
combatimos contra la impunidad pero queremos un país mejor, mejor
para nosotros para nuestros hijos y para que nuestros muertos puedan
descansar en paz. Y hasta que la verdad sea la única realidad
no cesaremos en nuestro pedido de justicia.
Gracias. 
CARLOS SUSEVICH- Padre de víctima
atentado a la Embajada de Israel.
Buenos días, muchos de los
enunciados que hizo mi amiga Adriana Reisfeld son parte de lo que yo
iba a decir pero no está de más que lo reiteremos.
Hoy recordamos que se cumplen 9 años y 1 mes del segundo y feroz
genocidio de nuestro país, la voladura de la sede de la AMIA
con la terrible secuela de muertos y herido que la misma dejó.
Ayer, 17 de agosto de 2003, se han cumplido 11 años y 5 meses
de ocurrido el primer atentado antisemita de gran envergadura en la
República Argentina, el atentado a la Embajada de Israel. Quiero
suponer que la casi totalidad, o al menos la mayoría de los que
se hacen aquí presentes todos los lunes, han estado en el recordatorio
del pasado 18 de julio en la calle Pasteur con motivo de cumplirse un
nuevo aniversario de ocurrido ese brutal ataque, si así no hubiera
sido cada uno es responsable en su íntima consciencia de no haber
apoyado con su presencia el reclamo prioritario de exigencia de justicia
ante la actitud por vez primera de la presencia del primer magistrado
de la Nación el Presidente Dr. Néstor Kirchner y su señora
esposa, ratificando de esa manera su decisión de combatir la
impunidad en nuestro país.
Memoria Activa se hizo presente a través de muchos de sus activistas
como siempre ya hace muchos años y está involucrada en
la denuncia constante de las desviaciones producidas en la investigación
del atentado a la AMIA, ya que a esta altura de los acontecimientos
no es ningún secreto que los distintos integrantes de las fuerzas
de seguridad, policía y S.I.D.E., poco y nada hicieron para esclarecer,
sólo crear falsas pistas para enlodar el esclarecimiento de este
grave hecho. Es ya notorio que la investigación del atentado
que tiene a su cargo el Dr. Galeano, adoleció de gravísimas
faltas en la dirección de los pasos a seguir para arribar a la
verdad y dieron la exacta sensación que no se buscaba la misma,
se daba la demostración palpable que más que investigar
se trataba de obstruir para no arribar al verdadero nudo de quienes
fueron los autores del ataque, al margen de los ideólogos que
lo planificaron.
Hacemos enfáticamente responsables a los distintos sectores políticos
y funcionarios de gobierno anteriores y los que lo sucedieron que convalidaron
con su actitud de ocultamiento de información veraz datos que
conocen, a las fuerzas de seguridad responsables de arribar a una real
investigación, que no hicieron. Y el magistrado que tiene a su
cargo la causa que no dio los pasos que debió haber hecho tiempo
atrás, ordenando medidas precautorias y de preservación
de pruebas ahora que debería haber tomado a su debido momento
y mucho tiempo atrás. Por eso era previsible el rechazo de Irán
al pedido del juez actual de extraditar a posibles responsables del
planeamiento del atentado, a los autores materiales tenemos que encontrarlos
aquí, esta orden de detención tendría que haberla
efectuado el magistrado cuando parte de ellos estaban en el país
y no ahora que están en su país de origen.
Estamos asistiendo a una etapa inédita en los anales de la justicia,
la toma de posición de distintos magistrados judiciales en el
cumplimiento de distintos procedimientos a acusados de violentos hechos
de violación de derechos humanos, desaparición de personas,
evidentes hechos de corrupción, y deseamos no equivocarnos nuevamente
en que tenga la correcta y lógica continuidad de llegar a establecer
la verdad pero que no sea sólo un impulso inicial para justificar
actitudes y errores pasados o motivado por razones políticas
del especial momento que vive en estas circunstancias el país.
Pero referente al grave problema que nos convoca aquí todos los
lunes y en otros actos, la exigencia de justicia, los que en alguna
oportunidad y varias veces hemos asistido al juicio que se sustancia
por ante el Tribunal Oral Federal N°3, no podemos dejar de salir
de nuestro asombro e indignación cuando escuchamos la declaración
de algunos de los testigos que son citados para dar su testimonio, por
la actitud y la arrogancia que demuestran así como su ineptitud
para los cargos que detentaron en su carácter de funcionarios
de gobierno y la mentira que dejan translucir. El caso Rubén
Beraja ya lo comentó en su amplitud la compañera Adriana,
el señor Hugo Franco ex director del departamento de inmigración
en la época del atentado, declaró que le había
sido imposible responder a los requerimientos del juzgado respecto a
informar quien o quienes entraron al país en esa época,
por el desorden existente en esa repartición y además
porque la S.I.D.E. intervino en ese archivo a los pocos días
de ocurrido el atentado y ordenó o desordenó, desparramó
en orden esa constancia, no sabemos si fue con el propósito de
investigar o de encubrir. Elemento que también, según
dijo, las fichas fueron atacadas por las ratas, estamos hablando de
fichas en la era de la informática, que también destruyeron
parte de esos antecedentes respuesta que puede tildarse de infantil
e insólita de ese alto funcionario. No tenemos que olvidar que
este fue el funcionario que declaró que el atentado de la Embajada
lo produjeron judíos de derecha en represalia por el tratado
de paz que se estaba gestando.
El señor Juan Adrián Pelacchi, ex jefe de policía
federal en la época del atentado, declaró que no realizó
ninguna actividad relacionada con él dado que ese terreno le
correspondía a la secretaría de seguridad cuya jefatura
ejerció el brigadier Andrés Antonietti. El brigadier Andrés
Antonietti designado como jefe de la secretaría de seguridad
a los pocos días del atentado, declaró que no realizó
ninguna actividad para la que había sido designado por cuanto
a la secretaría de seguridad estaba integrada sólo por
él y su portafolio, y que en las reuniones de gabinete a las
que regularmente asistía, el tema atentado no se trataba, declaración
efectuada en una dosis de procaz altanería y soberbia.
Carlos Ruckauf, para culminar esta ristra de inoperantes funcionarios
de gobierno, cuando tuvo lugar la declaración del multifacético
funcionario, ex Vicepresidente de la Nación, ex Embajador, ex
Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, ex Ministro del Interior
y ex Canciller de la Argentina, que en la fecha en que ocurrió
el atentado se encontraba de vacaciones creemos que en Miami, y sólo
regresó al país a pesar del grave hecho ocurrido en el
país y no obstante que en ese momento era Ministro del Interior
el más alto cargo de responsabilidad de la seguridad del país,
y manifestó que por orden expresa del ex Presidente Menem no
era comentado el tema de los atentados en absoluto. Ya puede darse cuenta
toda la sociedad argentina del grado de irresponsabilidad con que se
manejaron los más altos estamentos gubernamentales en estos dos
gravísimos hechos.
Esperamos que la decisión política de este nuevo gobierno,
orientada a que la justicia cumpla en este país con la ley y
sin ninguna presión ajena a la misma, siga y llegue a descubrir
toda la verdad y los culpables paguen como corresponde. Mientras tanto
nosotros los familiares nunca claudicaremos, nunca bajaremos los brazos
y nunca, pero nunca jamás perdonaremos a los asesinos y a sus
encubridores.
Muchas gracias. 
CLAUDIO GALLARDOU- Actor.
Bueno, Muchas gracias por invitarme
me honra participar en este acto de tanta nobleza. Yo voy a colaborar
mi testimonio, haciendo lo que sé hacer que es actuar, interpretar,
recitar. Y en este caso voy a leer un poema de mi padre José
Adolfo Gaillardou, el Indio Apachaca, recitador y escritor, que escribió
hace muchísimos años “Sin embargo” cuando
tiraron la bomba de Hiroshima. “Sin Embargo” tiene muchísima
vigencia y creo que tiene que ver.
“El Inventor del pan” se llama:
¡Papá quiero pan…!, ¡papá quiero pan…!.
Esto sí que está bueno… Ahora nos falta el pan…
es decir les falta el pan a mi mujer y a mis hijos… Que raro a
medida que las cosas crecen en el tiempo merman su fuerza de eternidad,
se gastan en cambio el pan no, el pan crece… crece… cobra
perspectivas se agranda, se nos viene encima, nos aplasta.
Uno que siempre lo quiere todo amanece un día con tantas ganas
de pan que comienza a comerlo anticipadamente desde el primer gesto,
en la luz, en el aire, en el agua, en el olor de las flores, en el color
de la tierra, en todo lo que se representa y nos representa: en la alegría
de vivir, ¿Me explico?.
Yo lo he comido mucho antes de ser trigo, lo he comido en las miles
de veces que la imaginación me traicionó creándome
fantasmas de sueños maravillosos. ¡Oh! si este año
me viene bien, si no me falla la cosecha me compraré dos arados
nuevos y un tractor. Y si les dijera que hasta he soñado comiendo
ese pan adelantado. ¡Sí!, Comprarme un automóvil
¿Por qué no habría de imaginarme tener un automóvil?
¿Acaso no me he gastado las uñas con el lomo quebrado
trabajando la tierra día y noche?
Si tanto le piden a uno, por qué demonio no habría de
pedir algo uno también. La esperanza a veces se hace desesperación
y como a los sueños lamentablemente no se les puede poner riendas,
uno comienza en cualquier momento del sueño a devorar a bocanada
limpia el pan de mañana, de la semana que viene, de mes que viene,
del año que viene… Y así como así. Frente
al viento, al sol, al cielo, al amor, a la seguridad… Ahí
está la palabra: frente a la seguridad, por eso ahora al oír
la voz de uno de mis hijos que me dice: ¡Papá quiero pan…!
¡ Papá quiero pan…!
No lo puedo creer… no le quiero creer, no me resigno a creerle…
¿No soy yo acaso el inventor del pan?
¿No tengo por lo tanto todos los derechos sobre él?
¡Porque yo soy labrador señores!. Miren, miren estas manos…
ve observe esta deformación, esto ocurre por apretar, apretar
siempre apretar el mango de las hachas, el cabo del martillo, la palanca
del arado, las riendas del caballo siempre apretar, apretar siempre
apretar y nunca se me ha escapado nada. No, perdón miento sí
algo se me ha escapado: ¡El sueño!… ahí he
fallado…
¡Tenía que suceder…!
Es que hay un momento en que Usted llega a su casa, toma el sueño
y lo coloca sobre la mesa, luego con un metro se dispone a medirlo y
lo hace por los cuatro costados. Más tarde hace cuentas y calcula
el pan que podría construir con ese sueño, hecho esto
lo compara con el largo y ancho de su hambre y es allí donde
las cosas se complican. Es allí donde aparece una deuda, una
deuda que ha contraído no sabe cuando y lo más trágico
es que no sabe cuando la va a poder pagar.
- No es que a uno no le guste trabajar… No, nos gusta trabajar
más aún somos felices trabajando pero lo triste es trabajar
tanto para quedar siempre debiendo: porque yo pago, pago, pago y siempre
tengo deudas en las manos. Pago, pago, pago me miro al espejo y tengo
deudas en la cara. Pago, pago, pago hablo y tengo deudas en la voz.
Por supuesto que mucho no me aflige porque sé que para eso he
nacido. Para tener deudas y pagar… Yo pertenezco justamente a
esa parte de la humanidad que debe pagar y no preguntar:
¿Cuánto vale esto…? ¿Cuanto vale aquello?…
- ¡No! eso no es honrado, yo he nacido para pagar y nunca preguntar.
¿La cuenta? La cuenta está preparada desde el primer día
en que se nace, el simple hecho de saber que uno existe es una deuda.
Ver sonreír a mis hijos ¿Que digo?… Por favor esa
es una deuda mucho más seria.
Disculpen quiero ser sincero con ustedes, estas preguntas no me las
hago todos los días porque me moriría y ahora no me puedo
morirme, antes tengo que pagar una enorme cantidad de deudas una de
ellas la más importante, criar a mis hijos.
Perdón, sepan disculparme estoy algo alterado y debo calmarme.
Esto me pasa porque hoy me ha ocurrido algo monstruoso, una cosa insólita,
increíble. Esa especie de banco salvador que tenemos nosotros
los chacareros… ¡Sí el almacenero! Ese señor
me dijo por intermedio de un dependiente:
- Disculpe Usted, pero tenemos orden de suprimir el fiado, no hay más
crédito para nadie, el año ha venido malo y no podemos
arriesgar…-
Ese señor hizo números, cuentas, cálculos. Los
amontonó a un costado de su especulación y me hace saber
a mí: “El inventor del pan”. Que no me fía
un kilo de harina.
- Sí ya sé, he repetido demasiadas veces eso del inventor
del pan… es que sin mí, sin los que como yo que trabajamos
la tierra, la sembramos y rogamos al cielo una gota de agua en tiempo
de sequía… Sin los chacareros… Sin esos que muerden
el silencio cuando se avecina una tormenta y ruegan que no traiga piedra
o granizo, sin este hombre que les habla, sin todos los que padecemos
año tras año la vigilia de una posibilidad franca de ver
bien granadas las espigas del sembrado en los confines de La Pampa.
No habría para Usted, para su mesa para el limpio y blando regocijo
del hambre de sus hijos, de su mujer este seguro… No habría,
no existiría “El pan”.
Ha visto Usted de que manera el hombre se apura en fabricar aviones,
satélites, cohetes que disparan dos o tres veces más rápidos
que la velocidad del sonido…Y otras cosas que no entiendo muy
bien.
Y como se apuran en saber quien es el dueño máximo del
máximo poder desbastador… Y como se apuran por irse a vivir
a la luna porque parece que la felicidad y la paz están huyendo
despavoridos hacia allí.
¿Saben por qué el hombre hace todo eso?… Pues mi
ignorancia me grita que el hombre hace todo esto porque está
asustado. Muy asustado…
- Tiene miedo…¡Sí!…Tiene miedo.
Necesita una explicación más concreta del hecho de vivir…
- ¡Necesita una explicación más concreta del hecho
de vivir!
¿Quiere decirme usted, por qué razón el hombre
tiene que perder plata en este negocio de vivir?
Porque el hombre es antieconómico, piénselo.
No es apto para ganarles los pleitos a la vida, tiene el estómago
demasiado grande; comercialmente ante el mismo está arruinado.
Un tipo de hombre sin estómago sería el ideal.
Sacarle los dientes de la boca, colocárselos en las puntas de
los dedos, reducirle las vísceras, agrandarle los ojos.
El sabe todo esto pero como además tiene orgullo, tiene vanidad…
Entonces inventa fórmulas y al inventar fórmulas olvida
defender una, la más importante, la más perfecta de cuantas
ha podido el hombre inventar hasta ahora.
La primera fórmula:
Sal…Harina…y agua.
¿Han oído?
Sal, harina y agua. Que perfección, que belleza. Que importante
descubrimiento.
Pan…Pan…Pan.
Qué fácil es decirlo, observen…
Usted llena su boca de aire sin esfuerzo, aprieta los labios juntos…Y
luego deja salir el sonido…
Pan…Pan…Pan.
Que palabra tan sencilla…Pan.
Tan sencillo como decir…Dios.
Tan simple como decir…Paz.
Paz…Pan…Dios…Paz.
Qué simple, tres sílabas…¿Tres sílabas?…Tres
importantes palabras. Tres formidables poderes contra el hombre.
El primero huye, sabe que cuanto más ligero corra más
fácil lo vencerá. El segundo se nos viene encima…nos
aplasta. El tercero juega con la humanidad, se burla de nosotros, ríe
en medio del pan y de nosotros. En medio de Dios y de nosotros.
Sin lugar a dudas somos imperfectos…sí. Tenemos mucha rebeldía
y muy poca paciencia, y ahora que nos creemos muy civilizados, mucho
menos paciencia que nunca.
De allí que nuestra preocupación…nuestra mayor preocupación
sea la velocidad. Pero no, está equivocado…
¿Superar la velocidad del sonido?
¿Superar la velocidad de la luz?
No, eso no es importante…
Lo que hay que alcanzar es la velocidad del pan. Y no sólo correr,
sino también gritar, pedir con toda la fuerza de la voz, y si
no alcanza la voz usar la pólvora que para eso la tenemos, para
eso la hemos inventado.
Para pedir pan…Pan…Pan. Pedir pan con cañones…Pan…Pan.
Mil veces más poderosa de esas que hemos inventado hasta ahora…
Pan…Pan…Pan…Pannnnnnnnnnnnnnnnnnn…
- ¡Que se desintegre la tierra entera pidiendo pan…Pan…Pan!
La voz de mi hijito no sirve señores…No
alcanza para nada, es una miseria de voz…muy pequeñita,
sin fuerzas. ¿Quién va a oír la voz de mi hijito
diciendo?:
¡Papá quiero pan…Papá quiero pan!
Es muy pequeñita no la hoye nadie, absolutamente nadie…
Y cuando hablo de mi hijo, hablo de todos los niños del mundo
que piden pan…Con padres o sin padres. A quienes hay que dejarles
un mundo sin egoísmos, sin odios, ni maldad…
Con pan…con Dios…y con paz.
Disimulen…por favor disimulen…No
sé lo que he dicho, por favor. No sé lo que me ha pasado,
disculpen. Pero no se olviden, hay que recuperar la fórmula,
vigilar, cuidar la fórmula.
Sal…Harina…y agua.
Sal…Harina…Y agua.
Ahí está el pan.
Sal…Harina…Y agua.
Ahí está Dios.
Sal…Harina…Y agua..
Ahí está la paz.
Paz…Pan…Dios…Paz.
Sal…Harina…Y agua.
Sal…Harina…Y agua.
Paz…Pan…Dios…Paz.
Paz…Pan…Dios…Paz.
Paz…Pan…Dios…Paz.
Paz…Pan…Dios…Paz. 
LUNES 25 DE AGOSTO DE 2003
REIZL SZTARKER- Directora Coro
Popular Judío Mordje Guebirtig.
Antes que nada me gustaría
tener atrás mío al Ingeniero Angel Grushka, ustedes lo
conocen, aveces en la televisión se le veía la peladita
o se le veía un pedacito del anteojo, pero él estaba siempre
detrás llevándolo luego a la revista del cual era el principal
motor, la revista comentarios. Ojalá pudiéramos tenerlo,
ojalá que el tiempo y su cruel enfermedad le permitan volver
a estar acá atrás.
Corría el año 1939
y una amenazadora tormenta se avecinaba sobre la humanidad. El 1°
de septiembre de ese año esa tormenta se abatió sobre
el mundo pues era el nefasto día en que comenzó la segunda
guerra mundial.
Yo tenía 14 años y estaba sentada cuidando a mi abuela
gravemente enferma, cuando entró a la habitación mi padre
preguntado: ¿Vos majstu, mame? (¿Cómo estás,
mamá?) Y la contestación fue: Vos zol y majn az men shlogt
zy shoin vider aif der velt (¡Como voy a estar si hay otra vez
guerra en el mundo!).
A las primeras horas del día siguiente falleció mi abuela
dejándome para siempre grabada esta respuesta como una gran herencia
que me señalaba el camino a seguir en mi vida. Sabiéndose
al borde de la muerte, sufría el dolor ajeno y lloraba por todas
las víctimas que habrían de caer ante la fuerza avasallante
del mal y del poder.
En el año 1943 por un hecho fortuito, entré a la escuela
Zhitlovsky como maestra de música. Desde entonces mi camino obligado
era ir desde mi casa en la calle Ecuador hasta Pasteur al 600.
La sede de la Kehilá como a todos de la colectividad, me abrió
ampliamente sus puertas y en el tercer piso, el IWO se transformó
en el hogar donde los cantos en idish que yo llevaba en mi corazón
y otros muchos, tomaban forma escrita.
¡Schvartz vif vais! Es decir: letra impresa. Esto me permitía
acompañar con música a los maestros que transmitían
a nuestros niños, los altos preceptos de la Dignidad, de la paz
y la justicia.
El edificio de la AMIA era y lo fue siendo, el amigo a quien recurría
en toda oportunidad, no sólo a la biblioteca sino a los distintos
departamentos que protegían la vida comunitaria en nuestro país.
Yo, como siempre, recordaba a mi abuela.
Del año 1945 a 1946 la escuela Zhitlovsky construyó un
hermoso edificio y el 30 de octubre de 1946, pasamos de la casa donde
teníamos más o menos 60 niños, al moderno y querido
edificio que albergaba a más de 600. En los momentos en que el
criminal nazi exterminaba a 6 millones de nuestros hermanos, en la Argentina
se levantaba alto el estandarte del judaísmo.
En Argentina se cantaba el himno de los Partisanos, y los cantos que
nos iban llegando de los guettos, impregnados en la esperanza y el sueño
de un mundo mejor.
La frase obligada en toda reunión, encuentro, conferencia, fiesta
era: “In a velt fun sholem un guerej tikait”, En un mundo
de paz y justicia.
En el año 1948 festejamos con todo el mundo judío el nacimiento
del Estado de Israel, y nuevamente pedíamos “En un mundo
de paz y de justicia”. Años de maldad y crueldad ensombrecieron
la vida argentina en el triste período de la dictadura militar.
La ignorancia y el miedo aletargaron nuestro accionar, que fue despertado
por esas valientes y sufrientes madres que salieron a dar la después
clásica, vuelta a la Pirámide de Mayo y con ellas seguimos
gritando cada vez más fuerte: Por un mundo de paz y de justicia.
Y llegó el 18 de julio de 1994, ya la destrucción de la
Embajada de Israel había dejado una llaga sangrante en nuestro
corazón. El golpe a la AMIA lo desgarró completamente.
Se desmoronó el centro de la vida judía en la Argentina
y se inmolaron 85 víctimas en un acto que todavía no puedo
creer que haya ocurrido en este nuestro magnífico país,
en el país que recibió con amor y respeto “a todo
hombre que quiera habitar en el suelo argentino”, ¿Qué
nos pasó? ¿Qué mente argentina pudo permitir en
su pensamiento este proceder de horror y de muerte?
En el año 1994 yo tenía 69 años. Nunca, nunca antes
sufrí en carne propia el antisemitismo, pero ese fatídico
día, el 18 de julio, en la calle Lavalle por primera vez fui
insultada por mi condición de judía. Yo iba llorando y
en dirección contraria venían dos señoras acompañadas
por tres nenitos y una de ellas dijo: “Hoy los judíos lloran,
deberían llorar más.” Me quedé parada, los
vi alejarse y pensé en los niñitos que estaban siendo
educados en la violencia, en la discriminación y lloré
también por ellos.
Contradiciendo a mi manera de ser, a mi espíritu de lucha quedé
profundamente abatida, y apoyada por mi familia logré superar
el dolor. Comencé a pensar ¿Cómo se lucha contra
esto? ¿ Cómo se hace para empuñar la única
arma que yo sé utilizar, el canto, para contestar a la muerte
con la vida?
Mi sentir, sin saberlo, era también el sentir de muchos. Ex alumnos
y maestras de las escuelas del Icuf comenzamos algo que se transformó
en el Coro Guebirtig en muy poco tiempo, con el promedio de 170 personas
hace 8 años estamos contestando a la masacre de la AMIA.
Varios años comenzamos nuestros recitales con un canto alusivo
ese desastre, pero la historia argentina nos ha llevado últimamente
a que nuestro canto llore y sufra por nuestros hermanos argentinos,
por los niños que mueren de hambre, por los ancianos con sus
necesidades básicas insatisfechas, por los hombres y mujeres
sin trabajo.
Nuestro gran escritor Itzoj Leibuch Peretz, escribió una poesía
que se titula NO CREAS, ¡MEIN NISHT!
No creas que el mundo es una taberna donde te llenes comiendo y bebiendo
mientras otros miran con ojos desfallecientes.
No creas que el mundo es una bolsa de valores donde todo se negocia,
donde todo se compra.
No creas que el mundo es un caos. Todo es medido, todo es pesado.
No creas que no hay ley ni justicia.
Señor Presidente, Señores Ministros, Señores Legisladores,
Señores Jueces:
Ustedes han encendido una luz que ilumina todavía tenuemente
la oscuridad en la que se halla durante años el pueblo argentino.
Me apoyo nuevamente en una poesía para decir: No dejen que se
apague esa llama, avívenla, échenle más combustible.
Si es necesario todos nosotros seremos ese combustible porque oscuridad
es veneno y el dormirse es muerte.
No descansen hasta identificar y castigar a todos los responsables por
las víctimas en la Embajada, en la AMIA, en los 30.000 desaparecidos,
por el hambre de nuestros niños y por todos los males que aquejan
a nuestra sociedad. No descansen hasta que vuestra lucha valiente y
honesta nos permita vivir en el país que soñamos.
Y así podremos decirle a nuestro poeta: tenías razón,
en la Argentina hay ley y hay justicia.
Comunicado del C.E.L.S. leído
por JOSE BLUMENFELD- Memoria Activa.
La Justicia no demora ni desvía.
Para resolver los graves temas pendientes
en el plano económico y social se necesita reconstruir la base
institucional del sistema democrático y conformar un nuevo escenario
político en el que los ciudadanos se reconcilien con sus instituciones.
La sociedad ha apoyado el impulso por la renovación de la Corte
Suprema de Justicia de la Nación y el nuevo procedimiento participativo
para la postulación de sus jueces así como la derogación
del decreto que prohibía la extradición de militares acusados
de terrorismo de estado, la renovación de la cúpula castrense
que buscaba pacto de impunidad y la apertura de los archivos de seguridad
de inteligencia que pueden guardar evidencias valiosas para la causa
AMIA, también ha sido un paso fundamental en esta dirección
la media sanción de la nulidad de las leyes de obediencia debida
y punto final.
El reclamo histórico de las víctimas del terrorismo de
estado tiene la misma raíz y es una expresión de la demanda
popular por la recuperación de las instituciones democráticas,
se trata de demandas de justicia por el imperio de reglas igualitarias
de atribución de premios y de castigos, de rechazo a toda forma
de autoritarismo e impunidad. Los sectores que buscan imponer el olvido
y el perdón argumentan que los crímenes del terrorismo
de estado no son problemas actuales y que enfrentarlos implica desviar
la mirada de los temas importantes y urgentes para el desarrollo del
país. Sostienen que la actuación de la justicia, la reflexión
social sobre el pasado siniestro y la elaboración colectiva de
la memoria, son acciones que alteran la convivencia democrática
y abren una caja de pandora con resultados imprevisibles. Su justificación
central es que preservar una democracia frágil requiere hacer
concesiones en la aplicación de la ley, ninguno por ceguera o
por interés se ha detenido a realizar el razonamiento inverso,
tenemos una democracia débil porque no se han establecido los
límites morales que estructuran nuestra convivencia, y tales
límites no pueden tener mejor cimiento que la aplicación
de la ley a los crímenes de la dictadura.
La justicia no demora ni desvía. La verdad, la memoria, la sanción
de lo crímenes atroces, la garantía y el respeto de los
derechos básicos de las personas, conforman el sustracto ético
de cualquier proceso democrático. Si no logramos que nuestras
instituciones juzguen y castiguen los crímenes más aberrantes
de la historia del país, es imposible que podamos algún
día reconstruir el valor y el sentido de la ley. El fin de la
impunidad frente al terrorismo estatal expresa un sentimiento profundo
en la sociedad argentina, nuestro país tuvo una transición
a la democracia incompleta porque el estado obstruyó los caminos
para el conocimiento acabado de lo ocurrido y la sanción de los
responsables, muchos impulsaron la política de cerrar esas páginas
de la historia en los 80’ sostenían que la actuación
de la justicia ponía en riesgo la preservación de una
democracia demasiado reciente. Ahora afirman que provoca turbulencias
sin sentido pues ya pasó demasiado tiempo. Ninguno de estos sectores
está dispuesto a reconocer el fracaso de su política de
olvido y perdón, cuya ceguera nos hizo perder veinte años
en el tratamiento definitivo de la cuestión.
Durante el mismo período la intransigencia de las víctimas
marcó un camino opuesto y lideró un apasionante proceso
de construcción de una memoria social. La denuncia internacional
ante el cierre de las causas y los indultos, los procesos judiciales
por el derecho a la verdad, la embestida contra las leyes exculpatorias
junto al andar inclaudicable en las calles y las plazas mantuvieron
el reclamo legal inserto en la arena política y en la cultura
del país.
La memoria viva de aquel tiempo sombrío contribuyó a revalorizar
el sistema democrático aun en los momentos más difíciles
de las crisis política y social que sufrimos, retoño de
cultura democrática nutrido de la memoria desalentó a
las presiones en favor de un cierre de los espacios de discenso, la
represión y militarización del conflicto social y el reparto
de privilegios al amparo de la impunidad.
Pocos meses atrás autoridades de las Fuerzas Armadas como el
General Brinzoni, impulsaban aquel oscuro proyecto autoritario, ejercieron
presión política a favor del cierre de las causas judiciales
y en pos de recuperar sus espacios como actores centrales de la escena
política. Contaron con el aval de algunos candidatos como Carlos
Menem, de algunos obispos como el vicario castrense Antonio Basiotto
y de referentes de la prensa tradicional. Ahora argumentan que la revisión
del pasado trae la división, el caos y demora el tratamiento
de las cuestiones políticas urgentes. No se trata de reabrir
viejas heridas ni de crear un frente de alto riesgo, ni de volver al
pasado, se trata por el contrario de enfrentar de una buena vez por
la vía adecuada un tema que jamás ha dejado de ocupar
un espacio central en la agenda pública, de darle un causo a
legítimas demandas sin respuesta, de apagar en forma gradual
los dolores de ese pasado oscuro. Los jueces federales enfrentan un
desafío histórico su actuación no puede obedecer
a motivaciones políticas o circunstanciales, los débiles
fundamentos del juez Claudio Bonadío para imputar a los ex jefes
Montoneros contribuyen a la estrategia de agitar viejos fantasmas, la
responsabilidad penal por crímenes de lesa humanidad requiere
la participación voluntaria y deliberada en prácticas
masivas y sistemáticas de violación de derechos humanos,
no se participa de terrorismo de estado por error o negligencia o por
la asunción temeraria de un riesgo. Si no se cuenta con sólidas
evidencias para proceder penalmente contra los imputados, la actuación
judicial abonará la postura de los enemigos de la memoria en
lugar de apuntalar la lucha contra toda forma de impunidad. La justicia
cuando llega suele compensar las tensiones sociales que su actuación
produce, en todo caso se trata del tipo de conflictos que nutren el
debate público y permiten instalar socialmente principios y valores.
Aceptar que debemos eximir de responsabilidad penal a los autores de
los crímenes más atroces para preservar de controversias
a la democracia, implicaría una claudicación dramática
para nuestra convivencia. Sería muy difícil de explicar
entonces, por qué no deberíamos eximir también
de responsabilidad a los funcionarios corruptos de los noventa, a los
policías violentos o a las mafias enquistadas en el estado. La
forma en que se defina esta disputa contribuirá a determinar
los límites éticos de nuestro sistema institucional, ayudará
a fijar colectivamente aquello que nunca más aceptaremos.

