LUNES 6 DE ENERO DE 2003

UKI GOÑI- Periodista, Escritor.

Ante todo quisiera agradecerles por haberme invitado a hablar un poquito acá. El tema creo que es siempre la impunidad y la falta de transparencia, yo por la generación a la que pertenezco y por algunas cosas de mi vida, fui más bien tocado por el Proceso de Reorganización Nacional. En esa época yo trabajaba en el Buenos Aires Herald que era un diario en inglés, que era de los pocos que publicaba lo que estaba ocurriendo en Argentina respecto a las desapariciones etc. Y una cosa que nos chocaba en el diario era tener que ser los únicos portavoces de la realidad de lo que ocurría en la Argentina y que todos callaban. Creo que después de aquellos años de la dictadura la cosa más terrible que ha ocurrido en la Argentina fueron los atentados contra la Embajada de Israel y contra la AMIA, y yo en mi búsqueda de tratar de entender cómo podían ocurrir estos hechos tan aberrantes en este país y lo que es peor aún, cómo se podía convivir con ellos, con la impunidad y la falta de transparencia alrededor de lo que había ocurrido decidí buscar en el pasado argentino a ver cómo se había gestado esta tan fácil convivencia con el mal y con la oscuridad. Entonces empecé a investigar cual fue la relación de la Argentina con los nazis. En la búsqueda esa encontré una gran cantidad de documentación que demuestra una gran cantidad de cosas que se mantuvieron ocultas en la Argentina durante décadas y décadas y décadas, una cosa por ejemplo que yo sabía, yo vengo de una familia de diplomáticos argentinos, y conocí a través de la historia de mis abuelos cómo en la década del 30 y 40 había existido una orden secreta para que no se dejara ingresar judíos a la Argentina. Pero ningún historiador argentino, el Gobierno argentino tampoco, nadie jamás dio a luz esto. Bueno en la investigación yo encontré una copia de esta orden secreta, que es una orden firmada en 1938 o sea hace 64 años, por el entonces canciller José María Cantilo, que ordenaba que a todos los cónsules y diplomáticos argentinos en el extranjero les negaran visa a los judíos. Pero lo tenían que hacer secretamente sin dar las razones de por qué negaban las visas. Esa información, hay un capítulo sobre ese tema en el libro en la que habla de la circular N° 11, es una circular del Ministerio de Relaciones Exteriores. El Centro Wiesenthal que presentó el libro mío en Nueva York, cuando lo presenté ahí y que estuvieron también en la presentación aquí en Argentina, decidieron hacer un pedido ante el Gobierno Argentino para que libere esta documentación y que libere una copia de esta Circular 11, la única copia que yo conozco que exista fue encontrada, y yo pude acceder a una fotocopia, en el archivo de la Embajada Argentina en Estocolmo que allí sobrevivió esta copia que se olvidaron de destruir. Entonces el Centro Wiesenthal ha pedido al Ministerio de Relaciones Exteriores que libere al público el original, porque yo he visto la copia pero nadie más la ha visto. Esto lo traigo a colación porque tiene que ver con la impunidad y la falta de transparencia, hasta el momento el Gobierno Argentino se ha negado o ha hecho silencio total con respecto a este pedido, y no ha dado a luz este documento. Cuando venía para acá recién pensaba, si el Gobierno Argentino no está dispuesto a dar a luz un documento de hace 64 años, o sea casi más viejo imposible para los que estamos vivos hoy, qué esperanza pueden tener los parientes y los sobrevivientes de los ataques contra la AMIA y contra la Embajada de Israel. Lo que digo no es alentador pero lo que yo busco con esto, porque mucha me dice que escribo cosas muy terribles que son pesimistas les digo la única manera, por que sostengo que el nada más no existe si no que estas cosas van a volver a ocurrir y cada vez van a ocurrir cosas de mayor envergadura. Así como en 1938 se firmó esta terrible orden, no sabemos cuales son las órdenes secretas o cual es el encubrimiento secreto que rodea hoy en día a estos ataques y por los cuales no se da a luz la realidad. Entonces yo intento a través de este trabajo y creo que el Centro Wiesenthal está intentado lo mismo, de que al dar a luz los terribles secretos del pasado que nosotros adquiramos herramientas con las cuales trabajar en el presente para defendernos contra similares aberraciones que se estén cometiendo hoy en día y que no conozcamos. Quería decir eso, nada más. Gracias.


LUNES 13 DE ENERO DE 2003

ADRIANA REISFELD- Memoria Activa.

Ahora el testigo "C" dice que Iran nunca le pagó al menemismo, que el juez Galeano lo interrogó de manera parcial en incompleta, y nosotros debemos creerlo. Desde Memoria Activa no aceptamos la figura de un testigo de identidad reservada. También se dice que hubo vocación política para resolver y descubrir a los autores de los atentados de la Embajada de Israel y de la AMIA, que a niveles jurídicos se tomaron todos los recaudos para poder resolverlos. Se dice que Beraja nunca pactó con Corach bajar el perfil de crítica al menemismo y al juez Galeano por sus respectivas actuaciones, se dice, se dice, se dice. Nosotros decimos que bajo esas perspectivas el atentado a nuestros familiares nunca se produjo, que los 85 muertos fueron sepultados por escombros virtuales, que la justicia es impoluta y la corrupción de nuestros dirigentes no existe. Hoy lunes 13 de enero de 2003 la única realidad para nosotros es que seguimos en esta plaza reclamando justicia y lo seguiremos haciendo incansablemente porque la verdadera razón de haber llegado a este estado de descomposición en nuestro país es la absoluta falta de justicia. En el tribunal oral Federal N° 3 se desarrolla un juicio por el 10% de la peor causa argentina donde no se publica ni ventila a la opinión pública declaraciones que involucran a la S.I.D.E., a la Policía Federal y a la Policía Provincial, por razones técnicas. Con todo esto y superados por problemas aluciantes los argentinos perdemos interés en saber si la causa AMIA se resolverá aunque sea en la parte local. Gracias.


GERARDO MAZUR- Memoria Activa.

Nos enteramos por los diarios todos nosotros, que murió Leopoldo Fortunato Galtieri, uno de los responsables del viva la muerte en la Argentina, uno de los Generales dictadores, no digo General de la Nación ese es un título, uno de los generales de la dictadura que se capacitó mucho para eso. Fue el creador de uno de los centros de detención más espantosos de nuestro país, que no es decir poco en Rosario, La Quinta de Funes, y fue uno, quizá el mayor responsable de esa barbaridad total especulando con el deseo de muchos millones de argentinos, de recuperar nuestro territorio de Las Malvinas tierra argentina hasta la médula de los huesos, a través de una guerra loca, irracional y absurda contra un enemigo completamente desigual. ¿Para qué? Para su propio y elevado narcisismo, para perpetuarse en estatua una guerra que costó, no habló de montos hablo de 649 jóvenes argentinos. El informe de un General de la Nación, el General Benjamín Ratenbach es de un rigor y de una precisión impresionante y condena de una manera explícita y definitiva esta aventura horrorosa. Quiero contarles una anécdota que nunca ocurrió, es una anécdota virtual ustedes se van a dar cuenta por qué, y como nunca ocurrió creo que ocurrió en alguna medida en el corazón de cada uno de nosotros y fue ésta: Cuando se declaró la guerra de Malvinas y se mandó a los jóvenes con pequeñísima instrucción y sin experiencia en un campo de batalla, prácticamente ninguna, se le presentó a este General Galtieri el general de la Nación Don José de San Martín y le dijo yo quiero ayudar a estos jóvenes, quiero estar junto con ellos, esto es un disparate, quiero protegerlos ayudarlos a sobrevivir, yo puedo hacer un gran servicio para ellos para cuidar su vida. El General Galtieri le contestó a Don José de San Martín: Ese no es un lugar para un General de la Nación. San Martín fue, consiguió unos amigos, tomaron una chalupa y se fueron hasta Las Malvinas y ayudaron a sobrevivir a unos cuantos que recordando la memoria de San Martín pudieron, como todos los argentinos que estuvieron allí, luchar valientemente y algunos pudieron salvarse. Ha muerto Leopoldo Fortunato Galtieri, la muerte en la Argentina parece ser el único, por ahora, elemento democrático que a todos nos iguala pero no es este el caso la muerte biológica tiene mucho más de bio que de lógica. Ha muerto Galtieri, eso es todo.


JOSÉ EMILIO BURUCÚA- Profesor de Historia Moderna de la U.B.A.

Realmente siento una gran responsabilidad por la invitación de hoy y además una extraña y contradictoria plenitud por lo cual les agradezco que me hayan invitado. El estallido nacional reciente y la crisis profunda e irresuelta de la República forman un contexto adecuado para re-examinar los sucesos de hace once años, cuando el terrorismo internacional golpeó por primera vez en la Argentina y provocó el atentado criminal contra la Embajada de Israel. Aquel hecho se encabalgó de inmediato con el segundo atentado, aún más espantoso, si cabía, contra la sede de la AMIA en la calle Pasteur. Ambos episodios y la larga década de impunidad que siguió y continúa debieron de abrirnos mucho más los ojos sobre la escasa consistencia de las instituciones republicanas y sobre la debilidad, por no decir anemia, del empeño civilizatorio en nuestro país. Todos esos fenómenos se nos han impuesto hoy de manera dramática, han invadido nuestra existencia cotidiana para reclamar soluciones cabales y honestas, sin más subterfugios, pues, de no dar con ellas, veremos alejarse por varias generaciones la posibilidad de alcanzar el rango de Nación próspera y moderna, de realizar un proyecto colectivo que rescate y enaltezca a nuestros compatriotas desposeídos de bienestar y justicia. Las víctimas de la Embajada y de la AMIA se encuentran precisamente entre quienes, desde el pasado y en la memoria, exigen de nosotros el esclarecimiento de la verdad histórica y el castigo de los culpables de delitos gravísimos contra la vida y la libertad, de crímenes de lesa humanidad que han sido perpetrados en esta tierra durante el último cuarto del siglo xx y de cuyos autores a menudo nada sabemos. Tales incuria e ignorancia no tienen disculpas, serán baldones que han de pesar sobre el honor de nuestro pueblo hasta que no hayamos agotado los esfuerzos por descubrir la verdad y hacer justicia. Porque- y José Nun lo recordaba en este mismo lugar no hace mucho tiempo- desconocer a los autores de un crimen y dejarlos sin el castigo que la ley prevé para ellos implica suspender, en términos hegelianos, la dialéctica de la historia en una negatividad abominable, en un momento donde nuestro juicio y nuestro conocimiento se detienen y precipitan a la conciencia hacia el marasmo de una conculcación tolerada, aceptada, admitida, de los derechos básicos de nuestro prójimo a la vida. No saber y no castigar equivalen entonces a dar la razón a los asesinos. Mientras no consigamos abrirnos paso en los caminos de la verdad y de la justicia, mientras la una y la otra no puedan iluminarse mutuamente, permanecerá quebrada nuestra integridad como personas y como colectivo social, es decir, aquel fin del hombre que percibieron con claridad los profetas de Israel, desde Amós hasta Jesús, y la filosofía griega a partir de Heráclito y de Sócrates. Lo más terrible es quizás que, si no esclarecemos los delitos de sangre que se han cometido, incluso quienes clamamos por la verdad permaneceremos anclados en el polo lacerante de la ambivalencia que conlleva cualquier pregunta por el significado del devenir y el sentido del futuro: nos reconoceremos, como hoy lo hacemos, portadores del dolor y de la nostalgia de una belleza siempre frustrada al pasado, pero ni siquiera vislumbraremos como posibles aquella justicia, aquella bondad y humanidad radical que nos hemos prometido desde el comienzo de la historia. Gracias.


LUNES 20 DE ENERO DE 2003

ENRIQUE BURBINSKI- Memoria Activa.

Periódicos de ayer nos relatan de una nueva historia oficial, frondosa eso sí como la causa AMIA, frondosa para decir lo mismo que sabemos a pocos días del atentado, frondosa para decir la responsabilidad del agregado cultural Moshen Rabbani, cuando poco tiempo después ya se tenía la foto que se había sacado antes, de Rabbani en la Juan B. Justo buscando una trafic. Otra vez una historia oficial que intenta cerrar la peor masacre ocurrida en nuestro país, otra vez una historia oficial que esperemos se explique por qué lo siguieron a Rabbani, qué hacían los servicios de inteligencia detrás de este agregado cultural, qué sabían previo al atentado y qué se les escapó. Esperemos que esta construcción oficial, de una historia oficial devele las responsabilidades también de la SIDE, qué se les escapó, qué sabían antes del atentado y qué hicieron para evitarlo. Y luego la lavada de cara de la investigación oficial, intentar cerrar esta causa plagada de anomalías, de irregularidades y que no llega a la verdad que todos buscamos y que todos queremos. Que más allá de las responsabilidades de los policías y de Telleldín, que están siendo juzgados, por qué pudo realizarse este atentado en nuestro país desde el punto de vista político, desde el punto de vista de la logística, desde el punto de vista del encubrimiento. Y posterior al hecho, por qué no se investigó. Ustedes recuerdan que a pocas semanas del atentado el Juez Galeano viajó a Venezuela, a su regreso nos dijo a todos los ciudadanos que nos íbamos a caer de espaldas, esto fue hasta que fue a la quinta de Olivos a conversar con el entonces Presidente Menem. Una investigación que nos avergüenza, una causa plagada de ineficacias que nos preguntamos ¿Quién y cuando juzgará?. No sabemos mucho más pese a la construcción oficial de esta historia que intentará develar como ocurrió el atentado a la AMIA, pero lo único que hace es afirmar la desconstrucción de la verdad por la construcción de la historia oficial.


ESTEBAN MAC ALLISTER- Presidente de A.R.G.R.A.

En pocos días más se cumplirán 6 años del asesinato de José Luis Cabezas, en verdad ya no sé que decir. Por aquellos días con la consigna "no se olviden de Cabezas" soñábamos con que fuera la última víctima de la impunidad en la Argentina, deseábamos que el Nunca más se realizara en la práctica. La práctica nos llamó ilusos, eso no es posible en el país que permite que los represores caminen por las calles libremente por su Obediencia Debida, por el Punto Final y por el Indulto. La realidad nos llama a diario y nos muestra en la cara que a los asesinos aquí se los denomina soldados obedientes, no importa si son responsables de la muerte de 800 conscriptos, si robaron bebés o si torturaron. La República Argentina es el país de los eufemismos, el país que no llama a las cosas por su nombre. Aquí los niños desnutridos fallecen en los hospitales por complicaciones múltiples propias del síndrome con el cual ingresaron al nosocomio, pero eso sí de hambre no se mueren. Muchas veces creí que habíamos llegado a un momento de la historia en el cual la sucesión de los hechos colaboraría con el cambio de la conciencia social, lo pensé cuando lo enterrábamos a Cabezas, lo pensé cuando fotografié la masacre de la AMIA, lo pensé cuando fotografié los restos de la Embajada de Israel, lo pensé cuando vi sacar los cadáveres de los trabajadores de las galerías pacífico, y siempre pensé que mis colegas lo pensaron en los cementerios que exhumaron los NN o en Malvinas o en la masacre de Ezeiza. Hay un hilo conductor claramente visible en nuestra historia es la violencia sistemática y constante contra los sectores más desprotegidos de nuestra sociedad, la violencia contra los pobres, contra los ancianos, contra los niños, contra los trabajadores, contra las minorías y contra los inmigrantes. Lo peor es que la masacre no termina en AMIA o en Cabezas donde se la ve claramente, aquí la masacre se sigue produciendo día a día en despidos, deserción educativa, deterioro de la salud pública, en la precarización de las condiciones laborales y en la cantidad de ancianos y niñas y niños y hasta familias que día a día se instalan a vivir en una plaza. Mientras tanto seguimos con los eufemismos ya que las variables económicas están en su veranito, se observa una mejora en el crecimiento macro económico y ahora discutimos si el dólar bajará la barrera de los 3 pesos, hay una responsabilidad claramente visible en nuestra historia más allá de la ejercida por el sistema, me refiero a la responsabilidad individual, me refiero a esa habilidad que tenemos para mirar a otro lado. La puedo demostrar en mi propia historia, cuando era adolescente escuché en mi propia casa la frase "en algo andaría", durante la dictadura en la casa en la que nací se miró para otro lado, crecí y desarrollé mis propias ideas pero cuando escuché decir "la casa está en orden" y "no hay sangre derramada" regresé a mi casa agobiado y no supe qué hacer. Cuando llegó la Obediencia Debida y el Punto Final ya estaba derrotado, comencé a creer para seguir viviendo, que el ejercicio de mi rol de fotoperiodista a conciencia y que si en las imágenes que producía existía la denuncia estaba trabajando para el bien común. Mientras tanto me dejé engañar por el 1 a 1 ya que podía cambiar mis cámaras, conseguir buenas películas fotográficas a pesar de que mis conocimientos me gritaban al oído que ese 1 a 1 sólo sustentaba la desocupación y el hambre de otros, ya estaba anestesiado. Un día prendí el televisor y vi la foto de José Luis, me costó entender lo que estaba sucediendo, me costó salir del letargo pero otra vez lo habían hecho, otra vez la zona liberada, otra vez el secuestro, otra vez la tortura, otra vez el fusilamiento y otra vez la desaparición sistemática de pruebas. ¿Cómo sucedió a pesar de la clara lección de la historia en el país de la noche de los lápices? Donde ya habían venido por los trabajadores, ya habían venido por los judíos, sólo descubrí que venían por los periodistas cuando ya era tarde. Ahora tarde he aprendido que no se deben cerrar los ojos, que nos han matado y que los volverán a hacer, que la única forma de detenerlos es no detenerse ni un solo día en perseguir justicia y que el único método para conseguirlo es el ejercicio de la memoria, como lo han practicado las Madres de Plaza de Mayo desde la desaparición de sus hijos y como lo han desarrollado Ustedes desde la masacre de la AMIA. Hace poco tiempo realizando una nota, conocí una mujer Mapuche ella me dijo que nosotros estábamos equivocados, que nosotros creíamos que los pájaros cantaban porque estaba por amanecer, y que en realidad no era así, que los pájaros estaban trabajando para que amaneciera y que nosotros teníamos que trabajar para que amaneciera. Eso es lo que tenemos que hacer hoy, tenemos que seguir educando a nuestros hijos para sigan con nuestras banderas, cada acción que no realicemos hoy será la posibilidad de que las próximas víctimas sean nuestros hijos. Tenemos que detenerlos, no hay otra opción, tenemos que aumentar la cantidad de personas que nos acompañen, tenemos que quitarles la anestesia a todas las personas que pasen por aquí caminando y no se acercan a apoyarnos, tenemos que hacer algo para aumentar el grado de conciencia de nuestra sociedad porque si no lo vamos a ver únicamente en más muertos. Lo único que podemos hacer hoy es trabajar para que amanezca.


LUNES 27 DE ENERO DE 2003

ELIZABETH JELIN- Socióloga.

A mí me ha tocado hablar en esta plaza varias veces, esta vez el mensaje que traigo es ligeramente diferente. Estuve en estos días en el Foro Social Mundial que se realiza en Porto Alegre y vengo a compartir con Ustedes una de las experiencias vividas en ese Foro Social Mundial. Como bien sabemos, el Foro Social es un espacio de encuentro y diálogo de organizaciones y movimientos sociales que buscan respuestas y alternativas al modelo dominante de globalización neoliberal pero fundamentalmente a la creciente exclusión, pobreza en el mundo entero. El Foro es un lugar muy especial hay más de cien mil personas, miles de organizaciones, más de cien países presentes. Es un lugar para la multiplicidad de propuestas y voces, es un espacio de reconocimiento mutuo, una sensación de que uno está ahí y no está solo que es un espacio para compartir, pero también es un espacio para la construcción de visiones alternativas, las visiones de un mundo que en este momento a veces se lo ve como utópico pero también tenemos que rescatar el valor de la utopía. El lema del Foro es "Otro mundo es posible". Dentro de toda esta diversidad, quiero transmitir y compartir una de las iniciativas que estuvo presente en el Foro este año, dándole continuidad de lo iniciado el año pasado. Se trata de una campaña que se llama "Contra todos los fundamentalismos". Hay dos lemas de esta campaña: "Contra los fundamentalismos, lo fundamental es la gente", y el otro que es el logo o sea lo que se repartía, era este antifaz que la gente se lo ponía en la boca o donde quisiera que decía: "Tu boca, fundamental contra los fundamentalismos", no quedarse en silencio, hablar, enunciar y avanzar. La manera en que se hizo en el Foro esta campaña son las habituales de estas grandes movilizaciones: Camisetas con bocas, bocas aquí y allí, enormes pelotas que la gente iba tirando de uno a otro con las bocas, globos, etc., etc., o sea todas las formas de expresión que se podía. Lo interesante que me pasó a mí estando en el momento de la marcha inicial, participando de este grupo que estábamos en la campaña contra los fundamentalismos era que mucha gente se acercaba a preguntar qué es el fundamentalismo, muchísima gente especialmente jóvenes, muchos jóvenes brasileños o de otros lugares se acercaban a preguntar esto. Entonces una tenía que tener una explicación sencilla, directa de qué es el fundamentalismo, y esa es parte de la campaña. Esta campaña es una red de varios países especialmente del cono sur, coordinado por un grupo que se llama Articulación Feminista Marco Sur, no del Mercosur sino del Marco Sur, y a la que adhieren a esta altura muchísimas organizaciones. Voy a leer la propuesta de la campaña, voy a leer algunos párrafos de lo que la propuesta dice: Denuncia! Tu boca es fundamental contra los fundamentalismos. La campaña "contra los fundamentalismos, lo fundamental es la gente" quiere amplificar las voces y oponerse con firmeza a todas las prácticas, discursos y representaciones sociales que discriminen, opriman o hagan vulnerables a las personas, grupos sociales o naciones. Reconociendo las diferencias y afirmando la solidaridad, reivindicando la igualdad y afirmando la diversidad, constatando los conflictos y presentándose para enfrentarlos, democrática y pacíficamente, esta campaña propugna maneras más propicias para la solución negociada de conflictos en todas las esferas de la vida: en la intimidad y la privacidad, y en la vida pública. Especialmente excluyentes y belicosos, los fundamentalismos minan la edificación de un proyecto de humanidad donde todas las personas tengan derecho a tener derechos. Religioso, político, económico, científico o cultural, el fundamentalismo siempre es político, y prospera en sociedades que niegan a la humanidad en su diversidad, y que legitiman mecanismos violentos de sujeción de un grupo sobre otro, de una persona sobre otra. El fundamentalismo religioso está presente en diferentes doctrinas, sea católico, islámico ó judío. Independientemente de los objetivos de cada fundamentalismo, una cosa es cierta: invariablemente se encuentran todos estos fundamentalismos religiosos, no las religiones sino los fundamentalismos religiosos para destituir a las mujeres de sus derechos al placer, a ejercer libremente su sexualidad, a ocupar un espacio de poder. Todos quieren dominar, controlar, sujetar violentamente los cuerpos, las sexualidades, las subjetividades, las vidas de las mujeres. El mercado es una especie de divinidad contemporánea, que ocupa el lugar del Dios único y la verdad absoluta, inherentes a todos los fundamentalismos. En nombre de esa verdad absoluta, los hombres que gobiernan producen conflictos innegociables que promueven la violencia, la exclusión, la discriminación, el individualismo y la destrucción de la naturaleza. El mercado se sirve del sexismo y del racismo. Utiliza ideologías discriminatorias, profundamente introyectadas por sectores significativos de la población de planeta, para saciar su voracidad por la ampliación de los lucros y mantener sus hegemonías. A lo largo de la historia de la humanidad, la violencia impuesta por diferentes expresiones del fundamentalismo van dejando heridas abiertas. El veneno de sucesivas guerras no les permite cicatrizar y genera sociedades aún más atemorizadas, dolientes y mutiladas. Es preciso que nuevos ojos y nuevas miradas ayuden a desmontar sus engranajes. Es preciso deshacer los condicionamientos que nos llevan a aceptar, en las relaciones más íntimas y en las relaciones públicas, el dominio por la coerción. La construcción de ciudadanía global tiene que ser alimentada por la posibilidad de imaginar un futuro donde todas las personas tengan futuro. Se trata de decir no y denunciar todos los sistemas fundamentalistas y sus expresiones en todas partes. El desafío es construir un nosotros inclusivo, plural, dinámico y no exento de conflicto. Creemos, dice la consigna, que sin fundamentalismos otro mundo es posible. Otro mundo mejor es posible. Muchas gracias.