LUNES 6 DE ENERO DE 2003
UKI GOÑI- Periodista, Escritor.
Ante todo quisiera agradecerles
por haberme invitado a hablar un poquito acá. El tema creo que es siempre
la impunidad y la falta de transparencia, yo por la generación a la
que pertenezco y por algunas cosas de mi vida, fui más bien tocado por
el Proceso de Reorganización Nacional. En esa época yo trabajaba en
el Buenos Aires Herald que era un diario en inglés, que era de los pocos
que publicaba lo que estaba ocurriendo en Argentina respecto a las desapariciones
etc. Y una cosa que nos chocaba en el diario era tener que ser los únicos
portavoces de la realidad de lo que ocurría en la Argentina y que todos
callaban. Creo que después de aquellos años de la dictadura la cosa
más terrible que ha ocurrido en la Argentina fueron los atentados contra
la Embajada de Israel y contra la AMIA, y yo en mi búsqueda de tratar
de entender cómo podían ocurrir estos hechos tan aberrantes en este
país y lo que es peor aún, cómo se podía convivir con ellos, con la
impunidad y la falta de transparencia alrededor de lo que había ocurrido
decidí buscar en el pasado argentino a ver cómo se había gestado esta
tan fácil convivencia con el mal y con la oscuridad. Entonces empecé
a investigar cual fue la relación de la Argentina con los nazis. En
la búsqueda esa encontré una gran cantidad de documentación que demuestra
una gran cantidad de cosas que se mantuvieron ocultas en la Argentina
durante décadas y décadas y décadas, una cosa por ejemplo que yo sabía,
yo vengo de una familia de diplomáticos argentinos, y conocí a través
de la historia de mis abuelos cómo en la década del 30 y 40 había existido
una orden secreta para que no se dejara ingresar judíos a la Argentina.
Pero ningún historiador argentino, el Gobierno argentino tampoco, nadie
jamás dio a luz esto. Bueno en la investigación yo encontré una copia
de esta orden secreta, que es una orden firmada en 1938 o sea hace 64
años, por el entonces canciller José María Cantilo, que ordenaba que
a todos los cónsules y diplomáticos argentinos en el extranjero les
negaran visa a los judíos. Pero lo tenían que hacer secretamente sin
dar las razones de por qué negaban las visas. Esa información, hay un
capítulo sobre ese tema en el libro en la que habla de la circular N°
11, es una circular del Ministerio de Relaciones Exteriores. El Centro
Wiesenthal que presentó el libro mío en Nueva York, cuando lo presenté
ahí y que estuvieron también en la presentación aquí en Argentina, decidieron
hacer un pedido ante el Gobierno Argentino para que libere esta documentación
y que libere una copia de esta Circular 11, la única copia que yo conozco
que exista fue encontrada, y yo pude acceder a una fotocopia, en el
archivo de la Embajada Argentina en Estocolmo que allí sobrevivió esta
copia que se olvidaron de destruir. Entonces el Centro Wiesenthal ha
pedido al Ministerio de Relaciones Exteriores que libere al público
el original, porque yo he visto la copia pero nadie más la ha visto.
Esto lo traigo a colación porque tiene que ver con la impunidad y la
falta de transparencia, hasta el momento el Gobierno Argentino se ha
negado o ha hecho silencio total con respecto a este pedido, y no ha
dado a luz este documento. Cuando venía para acá recién pensaba, si
el Gobierno Argentino no está dispuesto a dar a luz un documento de
hace 64 años, o sea casi más viejo imposible para los que estamos vivos
hoy, qué esperanza pueden tener los parientes y los sobrevivientes de
los ataques contra la AMIA y contra la Embajada de Israel. Lo que digo
no es alentador pero lo que yo busco con esto, porque mucha me dice
que escribo cosas muy terribles que son pesimistas les digo la única
manera, por que sostengo que el nada más no existe si no que estas cosas
van a volver a ocurrir y cada vez van a ocurrir cosas de mayor envergadura.
Así como en 1938 se firmó esta terrible orden, no sabemos cuales son
las órdenes secretas o cual es el encubrimiento secreto que rodea hoy
en día a estos ataques y por los cuales no se da a luz la realidad.
Entonces yo intento a través de este trabajo y creo que el Centro Wiesenthal
está intentado lo mismo, de que al dar a luz los terribles secretos
del pasado que nosotros adquiramos herramientas con las cuales trabajar
en el presente para defendernos contra similares aberraciones que se
estén cometiendo hoy en día y que no conozcamos. Quería decir eso, nada
más. Gracias. 
LUNES 13 DE ENERO DE 2003
ADRIANA REISFELD- Memoria Activa.
Ahora el testigo "C" dice que Iran
nunca le pagó al menemismo, que el juez Galeano lo interrogó de manera
parcial en incompleta, y nosotros debemos creerlo. Desde Memoria Activa
no aceptamos la figura de un testigo de identidad reservada. También
se dice que hubo vocación política para resolver y descubrir a los autores
de los atentados de la Embajada de Israel y de la AMIA, que a niveles
jurídicos se tomaron todos los recaudos para poder resolverlos. Se dice
que Beraja nunca pactó con Corach bajar el perfil de crítica al menemismo
y al juez Galeano por sus respectivas actuaciones, se dice, se dice,
se dice. Nosotros decimos que bajo esas perspectivas el atentado a nuestros
familiares nunca se produjo, que los 85 muertos fueron sepultados por
escombros virtuales, que la justicia es impoluta y la corrupción de
nuestros dirigentes no existe. Hoy lunes 13 de enero de 2003 la única
realidad para nosotros es que seguimos en esta plaza reclamando justicia
y lo seguiremos haciendo incansablemente porque la verdadera razón de
haber llegado a este estado de descomposición en nuestro país es la
absoluta falta de justicia. En el tribunal oral Federal N° 3 se desarrolla
un juicio por el 10% de la peor causa argentina donde no se publica
ni ventila a la opinión pública declaraciones que involucran a la S.I.D.E.,
a la Policía Federal y a la Policía Provincial, por razones técnicas.
Con todo esto y superados por problemas aluciantes los argentinos perdemos
interés en saber si la causa AMIA se resolverá aunque sea en la parte
local. Gracias.
GERARDO MAZUR- Memoria Activa.
Nos enteramos por los diarios todos
nosotros, que murió Leopoldo Fortunato Galtieri, uno de los responsables
del viva la muerte en la Argentina, uno de los Generales dictadores,
no digo General de la Nación ese es un título, uno de los generales
de la dictadura que se capacitó mucho para eso. Fue el creador de uno
de los centros de detención más espantosos de nuestro país, que no es
decir poco en Rosario, La Quinta de Funes, y fue uno, quizá el mayor
responsable de esa barbaridad total especulando con el deseo de muchos
millones de argentinos, de recuperar nuestro territorio de Las Malvinas
tierra argentina hasta la médula de los huesos, a través de una guerra
loca, irracional y absurda contra un enemigo completamente desigual.
¿Para qué? Para su propio y elevado narcisismo, para perpetuarse en
estatua una guerra que costó, no habló de montos hablo de 649 jóvenes
argentinos. El informe de un General de la Nación, el General Benjamín
Ratenbach es de un rigor y de una precisión impresionante y condena
de una manera explícita y definitiva esta aventura horrorosa. Quiero
contarles una anécdota que nunca ocurrió, es una anécdota virtual ustedes
se van a dar cuenta por qué, y como nunca ocurrió creo que ocurrió en
alguna medida en el corazón de cada uno de nosotros y fue ésta: Cuando
se declaró la guerra de Malvinas y se mandó a los jóvenes con pequeñísima
instrucción y sin experiencia en un campo de batalla, prácticamente
ninguna, se le presentó a este General Galtieri el general de la Nación
Don José de San Martín y le dijo yo quiero ayudar a estos jóvenes, quiero
estar junto con ellos, esto es un disparate, quiero protegerlos ayudarlos
a sobrevivir, yo puedo hacer un gran servicio para ellos para cuidar
su vida. El General Galtieri le contestó a Don José de San Martín: Ese
no es un lugar para un General de la Nación. San Martín fue, consiguió
unos amigos, tomaron una chalupa y se fueron hasta Las Malvinas y ayudaron
a sobrevivir a unos cuantos que recordando la memoria de San Martín
pudieron, como todos los argentinos que estuvieron allí, luchar valientemente
y algunos pudieron salvarse. Ha muerto Leopoldo Fortunato Galtieri,
la muerte en la Argentina parece ser el único, por ahora, elemento democrático
que a todos nos iguala pero no es este el caso la muerte biológica tiene
mucho más de bio que de lógica. Ha muerto Galtieri, eso es todo. 
JOSÉ EMILIO BURUCÚA- Profesor de
Historia Moderna de la U.B.A.
Realmente siento una gran responsabilidad
por la invitación de hoy y además una extraña y contradictoria plenitud
por lo cual les agradezco que me hayan invitado. El estallido nacional
reciente y la crisis profunda e irresuelta de la República forman un
contexto adecuado para re-examinar los sucesos de hace once años, cuando
el terrorismo internacional golpeó por primera vez en la Argentina y
provocó el atentado criminal contra la Embajada de Israel. Aquel hecho
se encabalgó de inmediato con el segundo atentado, aún más espantoso,
si cabía, contra la sede de la AMIA en la calle Pasteur. Ambos episodios
y la larga década de impunidad que siguió y continúa debieron de abrirnos
mucho más los ojos sobre la escasa consistencia de las instituciones
republicanas y sobre la debilidad, por no decir anemia, del empeño civilizatorio
en nuestro país. Todos esos fenómenos se nos han impuesto hoy de manera
dramática, han invadido nuestra existencia cotidiana para reclamar soluciones
cabales y honestas, sin más subterfugios, pues, de no dar con ellas,
veremos alejarse por varias generaciones la posibilidad de alcanzar
el rango de Nación próspera y moderna, de realizar un proyecto colectivo
que rescate y enaltezca a nuestros compatriotas desposeídos de bienestar
y justicia. Las víctimas de la Embajada y de la AMIA se encuentran precisamente
entre quienes, desde el pasado y en la memoria, exigen de nosotros el
esclarecimiento de la verdad histórica y el castigo de los culpables
de delitos gravísimos contra la vida y la libertad, de crímenes de lesa
humanidad que han sido perpetrados en esta tierra durante el último
cuarto del siglo xx y de cuyos autores a menudo nada sabemos. Tales
incuria e ignorancia no tienen disculpas, serán baldones que han de
pesar sobre el honor de nuestro pueblo hasta que no hayamos agotado
los esfuerzos por descubrir la verdad y hacer justicia. Porque- y José
Nun lo recordaba en este mismo lugar no hace mucho tiempo- desconocer
a los autores de un crimen y dejarlos sin el castigo que la ley prevé
para ellos implica suspender, en términos hegelianos, la dialéctica
de la historia en una negatividad abominable, en un momento donde nuestro
juicio y nuestro conocimiento se detienen y precipitan a la conciencia
hacia el marasmo de una conculcación tolerada, aceptada, admitida, de
los derechos básicos de nuestro prójimo a la vida. No saber y no castigar
equivalen entonces a dar la razón a los asesinos. Mientras no consigamos
abrirnos paso en los caminos de la verdad y de la justicia, mientras
la una y la otra no puedan iluminarse mutuamente, permanecerá quebrada
nuestra integridad como personas y como colectivo social, es decir,
aquel fin del hombre que percibieron con claridad los profetas de Israel,
desde Amós hasta Jesús, y la filosofía griega a partir de Heráclito
y de Sócrates. Lo más terrible es quizás que, si no esclarecemos los
delitos de sangre que se han cometido, incluso quienes clamamos por
la verdad permaneceremos anclados en el polo lacerante de la ambivalencia
que conlleva cualquier pregunta por el significado del devenir y el
sentido del futuro: nos reconoceremos, como hoy lo hacemos, portadores
del dolor y de la nostalgia de una belleza siempre frustrada al pasado,
pero ni siquiera vislumbraremos como posibles aquella justicia, aquella
bondad y humanidad radical que nos hemos prometido desde el comienzo
de la historia. Gracias. 
LUNES 20 DE ENERO DE 2003
ENRIQUE BURBINSKI- Memoria Activa.
Periódicos de ayer nos relatan de
una nueva historia oficial, frondosa eso sí como la causa AMIA, frondosa
para decir lo mismo que sabemos a pocos días del atentado, frondosa
para decir la responsabilidad del agregado cultural Moshen Rabbani,
cuando poco tiempo después ya se tenía la foto que se había sacado antes,
de Rabbani en la Juan B. Justo buscando una trafic. Otra vez una historia
oficial que intenta cerrar la peor masacre ocurrida en nuestro país,
otra vez una historia oficial que esperemos se explique por qué lo siguieron
a Rabbani, qué hacían los servicios de inteligencia detrás de este agregado
cultural, qué sabían previo al atentado y qué se les escapó. Esperemos
que esta construcción oficial, de una historia oficial devele las responsabilidades
también de la SIDE, qué se les escapó, qué sabían antes del atentado
y qué hicieron para evitarlo. Y luego la lavada de cara de la investigación
oficial, intentar cerrar esta causa plagada de anomalías, de irregularidades
y que no llega a la verdad que todos buscamos y que todos queremos.
Que más allá de las responsabilidades de los policías y de Telleldín,
que están siendo juzgados, por qué pudo realizarse este atentado en
nuestro país desde el punto de vista político, desde el punto de vista
de la logística, desde el punto de vista del encubrimiento. Y posterior
al hecho, por qué no se investigó. Ustedes recuerdan que a pocas semanas
del atentado el Juez Galeano viajó a Venezuela, a su regreso nos dijo
a todos los ciudadanos que nos íbamos a caer de espaldas, esto fue hasta
que fue a la quinta de Olivos a conversar con el entonces Presidente
Menem. Una investigación que nos avergüenza, una causa plagada de ineficacias
que nos preguntamos ¿Quién y cuando juzgará?. No sabemos mucho más pese
a la construcción oficial de esta historia que intentará develar como
ocurrió el atentado a la AMIA, pero lo único que hace es afirmar la
desconstrucción de la verdad por la construcción de la historia oficial.
ESTEBAN MAC ALLISTER- Presidente
de A.R.G.R.A.
En pocos días más se cumplirán 6
años del asesinato de José Luis Cabezas, en verdad ya no sé que decir.
Por aquellos días con la consigna "no se olviden de Cabezas" soñábamos
con que fuera la última víctima de la impunidad en la Argentina, deseábamos
que el Nunca más se realizara en la práctica. La práctica nos llamó
ilusos, eso no es posible en el país que permite que los represores
caminen por las calles libremente por su Obediencia Debida, por el Punto
Final y por el Indulto. La realidad nos llama a diario y nos muestra
en la cara que a los asesinos aquí se los denomina soldados obedientes,
no importa si son responsables de la muerte de 800 conscriptos, si robaron
bebés o si torturaron. La República Argentina es el país de los eufemismos,
el país que no llama a las cosas por su nombre. Aquí los niños desnutridos
fallecen en los hospitales por complicaciones múltiples propias del
síndrome con el cual ingresaron al nosocomio, pero eso sí de hambre
no se mueren. Muchas veces creí que habíamos llegado a un momento de
la historia en el cual la sucesión de los hechos colaboraría con el
cambio de la conciencia social, lo pensé cuando lo enterrábamos a Cabezas,
lo pensé cuando fotografié la masacre de la AMIA, lo pensé cuando fotografié
los restos de la Embajada de Israel, lo pensé cuando vi sacar los cadáveres
de los trabajadores de las galerías pacífico, y siempre pensé que mis
colegas lo pensaron en los cementerios que exhumaron los NN o en Malvinas
o en la masacre de Ezeiza. Hay un hilo conductor claramente visible
en nuestra historia es la violencia sistemática y constante contra los
sectores más desprotegidos de nuestra sociedad, la violencia contra
los pobres, contra los ancianos, contra los niños, contra los trabajadores,
contra las minorías y contra los inmigrantes. Lo peor es que la masacre
no termina en AMIA o en Cabezas donde se la ve claramente, aquí la masacre
se sigue produciendo día a día en despidos, deserción educativa, deterioro
de la salud pública, en la precarización de las condiciones laborales
y en la cantidad de ancianos y niñas y niños y hasta familias que día
a día se instalan a vivir en una plaza. Mientras tanto seguimos con
los eufemismos ya que las variables económicas están en su veranito,
se observa una mejora en el crecimiento macro económico y ahora discutimos
si el dólar bajará la barrera de los 3 pesos, hay una responsabilidad
claramente visible en nuestra historia más allá de la ejercida por el
sistema, me refiero a la responsabilidad individual, me refiero a esa
habilidad que tenemos para mirar a otro lado. La puedo demostrar en
mi propia historia, cuando era adolescente escuché en mi propia casa
la frase "en algo andaría", durante la dictadura en la casa en la que
nací se miró para otro lado, crecí y desarrollé mis propias ideas pero
cuando escuché decir "la casa está en orden" y "no hay sangre derramada"
regresé a mi casa agobiado y no supe qué hacer. Cuando llegó la Obediencia
Debida y el Punto Final ya estaba derrotado, comencé a creer para seguir
viviendo, que el ejercicio de mi rol de fotoperiodista a conciencia
y que si en las imágenes que producía existía la denuncia estaba trabajando
para el bien común. Mientras tanto me dejé engañar por el 1 a 1 ya que
podía cambiar mis cámaras, conseguir buenas películas fotográficas a
pesar de que mis conocimientos me gritaban al oído que ese 1 a 1 sólo
sustentaba la desocupación y el hambre de otros, ya estaba anestesiado.
Un día prendí el televisor y vi la foto de José Luis, me costó entender
lo que estaba sucediendo, me costó salir del letargo pero otra vez lo
habían hecho, otra vez la zona liberada, otra vez el secuestro, otra
vez la tortura, otra vez el fusilamiento y otra vez la desaparición
sistemática de pruebas. ¿Cómo sucedió a pesar de la clara lección de
la historia en el país de la noche de los lápices? Donde ya habían venido
por los trabajadores, ya habían venido por los judíos, sólo descubrí
que venían por los periodistas cuando ya era tarde. Ahora tarde he aprendido
que no se deben cerrar los ojos, que nos han matado y que los volverán
a hacer, que la única forma de detenerlos es no detenerse ni un solo
día en perseguir justicia y que el único método para conseguirlo es
el ejercicio de la memoria, como lo han practicado las Madres de Plaza
de Mayo desde la desaparición de sus hijos y como lo han desarrollado
Ustedes desde la masacre de la AMIA. Hace poco tiempo realizando una
nota, conocí una mujer Mapuche ella me dijo que nosotros estábamos equivocados,
que nosotros creíamos que los pájaros cantaban porque estaba por amanecer,
y que en realidad no era así, que los pájaros estaban trabajando para
que amaneciera y que nosotros teníamos que trabajar para que amaneciera.
Eso es lo que tenemos que hacer hoy, tenemos que seguir educando a nuestros
hijos para sigan con nuestras banderas, cada acción que no realicemos
hoy será la posibilidad de que las próximas víctimas sean nuestros hijos.
Tenemos que detenerlos, no hay otra opción, tenemos que aumentar la
cantidad de personas que nos acompañen, tenemos que quitarles la anestesia
a todas las personas que pasen por aquí caminando y no se acercan a
apoyarnos, tenemos que hacer algo para aumentar el grado de conciencia
de nuestra sociedad porque si no lo vamos a ver únicamente en más muertos.
Lo único que podemos hacer hoy es trabajar para que amanezca. 
LUNES 27 DE ENERO DE 2003
ELIZABETH JELIN- Socióloga.
A mí me ha tocado hablar en esta
plaza varias veces, esta vez el mensaje que traigo es ligeramente diferente.
Estuve en estos días en el Foro Social Mundial que se realiza en Porto
Alegre y vengo a compartir con Ustedes una de las experiencias vividas
en ese Foro Social Mundial. Como bien sabemos, el Foro Social es un
espacio de encuentro y diálogo de organizaciones y movimientos sociales
que buscan respuestas y alternativas al modelo dominante de globalización
neoliberal pero fundamentalmente a la creciente exclusión, pobreza en
el mundo entero. El Foro es un lugar muy especial hay más de cien mil
personas, miles de organizaciones, más de cien países presentes. Es
un lugar para la multiplicidad de propuestas y voces, es un espacio
de reconocimiento mutuo, una sensación de que uno está ahí y no está
solo que es un espacio para compartir, pero también es un espacio para
la construcción de visiones alternativas, las visiones de un mundo que
en este momento a veces se lo ve como utópico pero también tenemos que
rescatar el valor de la utopía. El lema del Foro es "Otro mundo es posible".
Dentro de toda esta diversidad, quiero transmitir y compartir una de
las iniciativas que estuvo presente en el Foro este año, dándole continuidad
de lo iniciado el año pasado. Se trata de una campaña que se llama "Contra
todos los fundamentalismos". Hay dos lemas de esta campaña: "Contra
los fundamentalismos, lo fundamental es la gente", y el otro que es
el logo o sea lo que se repartía, era este antifaz que la gente se lo
ponía en la boca o donde quisiera que decía: "Tu boca, fundamental contra
los fundamentalismos", no quedarse en silencio, hablar, enunciar y avanzar.
La manera en que se hizo en el Foro esta campaña son las habituales
de estas grandes movilizaciones: Camisetas con bocas, bocas aquí y allí,
enormes pelotas que la gente iba tirando de uno a otro con las bocas,
globos, etc., etc., o sea todas las formas de expresión que se podía.
Lo interesante que me pasó a mí estando en el momento de la marcha inicial,
participando de este grupo que estábamos en la campaña contra los fundamentalismos
era que mucha gente se acercaba a preguntar qué es el fundamentalismo,
muchísima gente especialmente jóvenes, muchos jóvenes brasileños o de
otros lugares se acercaban a preguntar esto. Entonces una tenía que
tener una explicación sencilla, directa de qué es el fundamentalismo,
y esa es parte de la campaña. Esta campaña es una red de varios países
especialmente del cono sur, coordinado por un grupo que se llama Articulación
Feminista Marco Sur, no del Mercosur sino del Marco Sur, y a la que
adhieren a esta altura muchísimas organizaciones. Voy a leer la propuesta
de la campaña, voy a leer algunos párrafos de lo que la propuesta dice:
Denuncia! Tu boca es fundamental contra los fundamentalismos. La campaña
"contra los fundamentalismos, lo fundamental es la gente" quiere amplificar
las voces y oponerse con firmeza a todas las prácticas, discursos y
representaciones sociales que discriminen, opriman o hagan vulnerables
a las personas, grupos sociales o naciones. Reconociendo las diferencias
y afirmando la solidaridad, reivindicando la igualdad y afirmando la
diversidad, constatando los conflictos y presentándose para enfrentarlos,
democrática y pacíficamente, esta campaña propugna maneras más propicias
para la solución negociada de conflictos en todas las esferas de la
vida: en la intimidad y la privacidad, y en la vida pública. Especialmente
excluyentes y belicosos, los fundamentalismos minan la edificación de
un proyecto de humanidad donde todas las personas tengan derecho a tener
derechos. Religioso, político, económico, científico o cultural, el
fundamentalismo siempre es político, y prospera en sociedades que niegan
a la humanidad en su diversidad, y que legitiman mecanismos violentos
de sujeción de un grupo sobre otro, de una persona sobre otra. El fundamentalismo
religioso está presente en diferentes doctrinas, sea católico, islámico
ó judío. Independientemente de los objetivos de cada fundamentalismo,
una cosa es cierta: invariablemente se encuentran todos estos fundamentalismos
religiosos, no las religiones sino los fundamentalismos religiosos para
destituir a las mujeres de sus derechos al placer, a ejercer libremente
su sexualidad, a ocupar un espacio de poder. Todos quieren dominar,
controlar, sujetar violentamente los cuerpos, las sexualidades, las
subjetividades, las vidas de las mujeres. El mercado es una especie
de divinidad contemporánea, que ocupa el lugar del Dios único y la verdad
absoluta, inherentes a todos los fundamentalismos. En nombre de esa
verdad absoluta, los hombres que gobiernan producen conflictos innegociables
que promueven la violencia, la exclusión, la discriminación, el individualismo
y la destrucción de la naturaleza. El mercado se sirve del sexismo y
del racismo. Utiliza ideologías discriminatorias, profundamente introyectadas
por sectores significativos de la población de planeta, para saciar
su voracidad por la ampliación de los lucros y mantener sus hegemonías.
A lo largo de la historia de la humanidad, la violencia impuesta por
diferentes expresiones del fundamentalismo van dejando heridas abiertas.
El veneno de sucesivas guerras no les permite cicatrizar y genera sociedades
aún más atemorizadas, dolientes y mutiladas. Es preciso que nuevos ojos
y nuevas miradas ayuden a desmontar sus engranajes. Es preciso deshacer
los condicionamientos que nos llevan a aceptar, en las relaciones más
íntimas y en las relaciones públicas, el dominio por la coerción. La
construcción de ciudadanía global tiene que ser alimentada por la posibilidad
de imaginar un futuro donde todas las personas tengan futuro. Se trata
de decir no y denunciar todos los sistemas fundamentalistas y sus expresiones
en todas partes. El desafío es construir un nosotros inclusivo, plural,
dinámico y no exento de conflicto. Creemos, dice la consigna, que sin
fundamentalismos otro mundo es posible. Otro mundo mejor es posible.
Muchas gracias. 

