LUNES 3 DE NOVIEMBRE DE 2003

ALBERTINA CHERRI- Directora de cine.

Buenos días a todos, primero que nada quiero agradecer por esta invitación. La verdad es que no soy muy buena con la palabra, me es mucho más fácil hacer películas pero acepté la invitación porque me parece importantísimo lo que están haciendo aquí.
Creo que la memoria es claramente el arma que nos han dejado y lo que no podrán callar nunca. Niesztche hablaba del exceso de historia como un mal de la sociedad, como si fuese excesivo recordarlo todo y que tendríamos que aprender a olvidar, y Jerushalmi justamente le contesta con palabras de la Torá diciéndole que lo que hay que aprender a olvidar en tal caso tiene un límite clarísimo y es imposible olvidar algo de todo esto, sobre todo cuando no hay justicia. Creo que claramente el antónimo de la memoria es la injusticia y es por eso que hoy estamos acá y por eso vamos a seguir acá.
Esta mañana, me fui el fin de semana al campo y esta mañana me desperté pensando en que tenía que traer polen porque había visto a las abejas juntar polen en el campo, y claramente me di cuenta que pensaba en el polen como en la memoria que es lo que estamos trayendo acá, el polen para construirnos como personas, para descubrir nuestra identidad que sin eso no somos absolutamente nada y es de algún modo lo que nos quitan cuando no hay justicia.


BERNARDO BROWN- Lic. en Ciencias Políticas.

Muy buenos días.
El derecho a la verdad no puede ser concebido como un derecho individual sino que necesariamente, debe ser defendido como un derecho colectivo. Las víctimas de violaciones a los derechos humanos no sólo se limitan a los presos, desaparecidos o muertos si no que trasciende a la familia y a la sociedad en su conjunto. El derecho a la verdad es el derecho de la comunidad a obtener respuestas del Estado, es el derecho a conocer nuestro pasado para tener la posibilidad así de no repetir los mismos errores y resguardarnos en el futuro de los delitos de los que hemos sido víctimas en el pasado. El derecho a la verdad no sólo es el fin inmediato al proceso penal si no que es esencialmente el medio para alcanzar el valor más alto, la justicia. La búsqueda de la verdad es un derecho al que no podemos renunciar, es una condición necesaria para el desarrollo de nuestra sociedad, es una obligación para el crecimiento de una Nación.
Para que los reclamos de justicia sean atendidos, primero deben tener eco los reclamos por conocer la verdad y para que estos venzan las resistencias de quienes condenan al inocente y absuelven al culpable, tenemos como sociedad un deber ineludible, el de recordar.
Una sociedad sin memoria es una sociedad sin futuro, como bien han dicho Ortega y Gasset. Tenemos hoy la fortuna de encontrar entre nosotros a personas que viven esta búsqueda por la verdad no como un derecho sino como un deber, su misión fundamental hoy no es sólo conocer el pasado para clamar por la justicia que nuestro país merece, su misión también es no permitirle al resto de los argentinos que olviden, no permitirnos creer que las heridas pueden cicatrizar por sólo ser ignoradas, no dejarnos vencer por un engañoso paso del tiempo que torna brumoso el pasado con las nefastas pinceladas del olvido pero que de ninguna manera logra sepultar el dolor bajo toneladas de escombros.
Hoy somos testigos de un pueblo que lucha por la verdad, que vive la verdad como su deber, un pueblo que busca la justicia como su ideal, que no se rinde ante los obstáculos que anteponen los que se benefician de la ignorancia y el encubrimiento, un pueblo que busca líderes que no cedan ante las tentaciones del poder y autoridades que no eludan las consecuencias de la verdad.
En esta mañana de noviembre no sólo quiero agradecerles el honor que para mí significa acompañarlos en este acto, quiero agradecerles por no renunciar del derecho a la verdad, por creer que la justicia es el único camino a la paz, por creer que la paz es el único camino a la democracia. Quiero agradecerles por creer que la Argentina finalmente dará respuestas a sus demandas de luz ante las oscuridades del pasado, quiero agradecerles por no permitirme olvidar, quiero agradecerles por obligarme a recordar.
Muy buenos días.
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LUNES 10 DE NOVIEMBRE DE 2003

OSVALDO SAIDON- Médico Psicoanalista.

Cuando estaba esperando, vi en el diario Clarín que ya la noticia del crimen y de las atrocidades de Santiago del Estero, están en las páginas de los policiales. Osea, una vez más se trata como un tema de delincuencia y como un tema policial, un tema que pone en evidencia la impunidad y el deterioro de las instituciones de nuestro país. La policía, la Corte Suprema, el propio Estado y sus políticos.
Yo quería hoy simplemente agradecerles esta invitación y poder dar testimonio de qué es la presencia de Memoria Activa como de otros grupos que activan permanentemente la memoria, la que hace que no queden estas cuestiones como problemas simplemente policiales, sino que se muestre que son problemas políticos que hacen a la esencia y al modo de vida de cada uno de nosotros. Activar la memoria y a Ustedes les tenemos que agradecer, yo como ciudadano de Buenos Aires de esta patria de esta tierra Latinoamericana, que en esa activación de la memoria creo que son un valuarte en la defensa de la democracia, en la defensa de la justicia y sobre todo en la resistencia.
Yo creo que, y espero por ejemplo porque creo que gracias a activar la memoria tal vez de una vez por todas los diferentes pueblos de estos países, por ejemplo el pueblo de Santiago del Estero tal vez no vote más a los bestias que termina votando y convalidando una y otra vez el crimen, y cómo es recordando la memoria porque este señor que mandó a asesinar a tres mujeres, y no sabemos cuantas más porque participó de la represión durante la dictadura, esta misma situación que vimos hasta hace poco acontecer en Bolivia, pero ese mismo pueblo boliviano que en algún momento votó a uno de sus dictadores, después se levantó y derrocó a los exponentes de esa misma política. Y yo creo que es gracias justamente a resistir y a resistir con la memoria. Así como resiste el pueblo judío en sus mejores epopeyas, así como resiste el pueblo indígena y el pueblo del altiplano con su memoria que viene desde más allá y desde más atrás del colonialismo.
Yo creo, ahora un poquito con algo que me toca más a mí que es el tema de la subjetividad, de los afectos, que si no existirían estos movimientos de resistencia colectiva, estaríamos les aseguro, mucho más deprimidos, mucho más apáticos y mucho más resignados ante la impunidad que todavía circula en el mundo y por ejemplo, como recién decía y estaba hablando acá la compañera, en el embarramiento que se hace de los procesos judiciales que no están más que al servicio de sostener una impunidad.
Bueno quería agradecerles y este es mi testimonio.

 


LUNES 17 DE NOVIEMBRE DE 2003

GERARDO MAZUR- Memoria Activa.

Pocas palabras, porque creo que las palabras en general sirven de poco.
Cuando comenzó el siglo 21 brindamos todos en todas partes del mundo, o en casi todas partes, por la paz por la dignidad, por estar mejor, sobretodo por un mundo mejor.
Hay 2 palabras en el idioma hebreo que representan estas expresiones, estos deseos íntimos del alma humana vivan donde vivan, piensen como piensen, profesen las ideas que profesen y las ideologías que elijan; estas dos palabras, casi diría, de resonancia universal una es Shalom- paz- y la otra es Lejaim- por la vida. Juntas expresan lo más profundo de las raíces humanistas del pueblo judío desde hace más de 2000 años. Empezó este siglo y qué pasó, pasó otra vez una crónica tremenda del horror que todos nosotros conocemos, que todos nosotros padecemos. Y estos dos atentados en medio del Shabat en dos Sinagogas en Estambul con 23 muertos, con más de 300 heridos vuelve a mostrarnos el horror que funciona a pleno en distintas partes del mundo, vuelve a mostrarnos que el atentado a la Embajada y el atentado a la AMIA no fueron los únicos y últimos atentados sino que esto continúa. Y uno piensa, ¿Qué pasó? ¿Qué pasa cuando la inmensa mayoría de la gente repudia la muerte y elige la vida, repudia el viva la muerte y elige protejamos la vida?. Yo no sé que decir en esto, diría que la distancia que hay entre este deseo tan humano de vivir, de educar a nuestros hijos, de tener trabajo, de tener dignidad; y por otro lado las decisiones políticas del mundo en las distintas partes del mundo, entre una cosa y la otra pareciera que hay una distancia o hay una distancia impresionante, y en el medio de esa distancia los terroristas, los fanáticos tienen la coartada perversa horrorosa de elegir la muerte. Es una coartada podrían elegir luchar por sus ideas en paz, que esto es la estructura mínima de la democracia, eligen la muerte para llevar a cabo sus ideas y si se quedan sin trabajo es porque ha ganado la estructura democrática, porque ha ganado la diversidad, y eso se lo plantean como un imposible siempre van a encontrar una coartada en la política de cada tiempo para matar, y han decidido no quedarse sin trabajo tener esta tarea de difundir el horror en el mundo.
Creo que el fanatismo necesita de estas hipótesis para funcionar y no piensan quedarse, por ahora, sin trabajo. Cuales son las respuestas políticas que necesitamos que se instrumenten de una vez por todas para poder darnos, para poder tener la mínima seguridad de vivir más alejados de este horror, lejos del horror, fuera del horror que significan estos dos atentados tremendamente antisemitas en el medio del Shabat, que produjo otra vez tanta muerte tanta desolación y tanto horror.
Quiero recordarles unos versos escritos hace más de 80 años, casi 100 años por José Martí, el poeta cubano decía así:
“ Algo muere en mí cada vez que una bala de hombre mata a un hombre y su muerte deshace todo lo que logré levantar alguna vez sobre pilares permanentes”.
Simplemente nuestro compromiso es elegir la vida y elegir a quienes defienden la vida con sus decisiones políticas estemos donde estemos. Y simplemente quiero agregar con motivo de esta recordación del asesinato del querido Mario Bonino.
Bonino Presente!


CARLOS SUSEVICH- Padre de víctima del atentado a la Embajada de Israel.

Buenos días, hoy 17 de noviembre de 2003, se cumplen 11 años y 8 meses del fatídico y brutal primer atentado antisemita en la República Argentina, ocurrido contra la Embajada de Israel. Y mañana 18 de noviembre se cumplirán 9 años y 4 meses del que le siguió, el atentado contra la AMIA, incalificable ataque por segunda vez contra la comunidad judía de este país, que fue posible por la clara falta de protección de las fuerzas de seguridad que no hicieron nada para evitarlo aun cuando tenían como antecedente el ocurrido contra la Embajada, que evidencia la total despreocupación e inoperancia de quienes tenían la obligación de evitar esta nueva masacre, a pesar de las incuestionables advertencias habidas con la suficiente antelación, de la posibilidad de un nuevo atentado contra alguna institución de la comunidad judía, todo esto acaecido porque no quisieron hacer lo pertinente para evitarlo.
Si hay algo que nos reconforta y nos permite seguir luchando por la verdad, es vernos apoyados por Memoria Activa y su letrado patrocinante el Dr. Pablo Jacoby ya que día a día se viene demostrando lo que este organismo viene denunciando desde hace muchos años, la obsecuencia, el encubrimiento si se quiere delictuoso de que hizo y hace gala el juez de la causa AMIA, y varios representantes políticos y personeros de nuestra máxima dirigencia política comunitaria que, con espurios intereses personales, se constituyeron en encubridores, cuyos nombres todos conocemos y que no resignan sus cargos.
Lo que es evidente y claro es la negligencia criminal, demostrada por distintos funcionarios que tenían la información de un posible y nuevo ataque y que, ahora en la substanciación del juicio por ante el Tribunal Oral que se está llevando a cabo, están empeñados en deslindar sus responsabilidades echándose la culpa de un sector a otro en los organismos de seguridad e inteligencia, para evitar verse involucrados como partícipes necesarios de esta acusación, y es evidente que la resultante de todo esto es que nadie hizo nada, ni nadie, políticos de todos los sectores, funcionarios e integrantes de las distintas fuerzas, policía y servicio de inteligencia, les importó custodiar la vida de ciudadanos argentinos que desarrollaban su pacífica y lícita tarea como norma de sus vidas.
Pero, ¿qué rara casualidad o causalidad ha ocurrido en estos dos gravísimos hechos de terrorismo?. Ningún funcionario de seguridad, léase policía, resultó afectado o herido en ninguno de estos dos ataques. ¿O sería que estaban ilegalmente prevenidos de lo que había de ocurrir y se retiraron o pusieron a cubierto, para no sufrir las mismas consecuencias, ya que todos sabemos por noticias que aparecen cómo en los actos de terrorismo que están ocurriendo en otros lugares del mundo, también hay víctimas entre los que custodian los lugares atacados. Esta es una seria incógnita que toa la sociedad se cuestiona y pregunta, ¿Cómo es esto?.
De lo que no hay duda, es de la degradante corrupción de los integrantes de los distintos partidos políticos afectados en su gran mayoría, por denuncias comprobadas de actos ilegales que ahora han llegado a caer a tan bajo nivel, que reclaman subsidios al cesar en sus mandatos por causales de desempleo.
No queremos poner en duda alguna, la voluntad política de este gobierno, que vemos traducida en hechos día a día en la práctica, para arbitrar los imprescindibles resortes de la investigación de los dos atentados sea encarada por carriles de absoluta garantía de seriedad, en total contradicción con los dos anteriores, y nos referimos concretamente a las épocas del menemismo y del radicalismo, pero no dejamos de tener serias prevenciones y dudas sobre la efectividad del decreto ordenando la apertura de los archivos para la información investigativa, pero preguntamos, ¿cuáles serán los archivos que se abran, los que están cuidadosamente filtrados y ordenados en distintas carpetas y en armarios a la vista, o los que secretamente se guardan en lugares inaccesibles para los que investigan, y sólo a disposición de los más altos estamentos de las distintas fuerzas, esta investigación le corresponde a personal a las órdenes del Estado y con un grado adecuado de preparación?
Esto último es obvio, ante la actitud corporativa de las distintas fuerzas, que con la finalidad de ocultar sus propios ilícitos e inoperancia, incurren en sus declaraciones con la constante muletilla de “no me acuerdo”, “no llegó a mi conocimiento” o “no me consta”, y hacen totalmente inútil el esfuerzo del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°3, y los letrados patrocinantes de los distintos querellantes, actitud constante en todos, policías, servicios de inteligencia, integrantes de las Fuerzas Armadas y también en algunos funcionarios judiciales.
No llegamos a salir de nuestro asombro cada día, al conocer por los medios de difusión, la corrupción reinante en altas esferas del área castrense, que han contribuido no solo al empobrecimiento de toda la actividad económica, acelerando no solo las pérdidas en esa área sino lo que lo más grave, en la pérdida irrecuperable de la ética y la moral de toda la dirigencia nacional.
Y lo evidente y desconcertante también es ver que muchos de estos responsables, incursos en graves hechos de latrocinio y corrupción, han conseguido mimetizarse dentro de las rechazadas listas sábanas de distintos partidos políticos y a pesar de sus desacreditados antecedentes, han podido acceder a distintos cargos legislativos y de gobierno, inexplicablemente votados en algunos casos y en otros designados por beneficiados en sus múltiples tropelías y que les han permitido ganar puestos.
Y como si esto fuera poco, parodiando respetuosamente a vendedores en medios de transporte, aparece el miércoles 5 del corriente en imagen satelital, el famoso arrepentido testigo “C” Aboghasem Mesbahi, ratificando sus declaraciones de 1998 y 2000, de que conoció al enviado del anterior gobierno que reclamó un pago de 10 millones de dólares para acallar las críticas de Irán, pero que después de ser interrogado por agentes de la S.I.D.E., por orden de su jefe Sr. Miguel Angel Toma, cambió su declaración manifestando que esa información se la había dado el Vice Ministro de información de Irán, Saied Emani, que arrepentido por su declaración, curiosa e inexplicablemente se degolló, estando detenido en una cárcel de Irán. Entonces nos preguntamos, si se le pagó al delincuente de Telleldín 400 mil dólares por orden del juez Galeano, ¿Cuánto se le habrá pagado al testigo “C” para que rectificara su declaración y por orden de quien?
¿Nosotros los familiares, podemos todavía confiar y tener esperanzas de llegar a saber y ver procesados y encarcelados a los que asesinaron a nuestros seres queridos en el medio de este aquelarre de total impunidad profunda y extendida corrupción en que está sumergido nuestro país?
O somos muy ingenuos o nos alienta tanto nuestra voluntad de seguir luchando por la verdad, para que nuestros muertos puedan por fin descansar en paz sabiendo que se hizo justicia.
Pero no nos van a doblegar, no nos van a cansar. Y siempre recordaremos sus nombres, los de los asesinos y de los encubridores, y nunca perdonaremos.


DANIEL DAS NEVES- Secretario General de la U.T.P.B.A.

Buen día a todos, no es la primera vez que nos vemos. Nos hemos encontrado en más de una ocasión por eso la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires agradece a la gente de Memoria Activa la posibilidad de una vez más volver a encontrarnos.
Hace 10 años, el sábado pasado se cumplieron 10 años, en aguas del riachuelo nos encontramos con el cadáver de Mario Bonino. Escuchando las fechas de marzo de 1992, de julio de 1994 se me ocurría pensar que el calendario de horror está saturado de fechas nefastas y nuestra memoria pretende permanentemente, que ninguno de los episodios que han permanecido impunes a lo largo de todos estos años, quede como una expresión que se pierde en el tiempo, como un hecho que no es recordado. Por eso estar aquí en esta plaza, por eso estar aceptando y participando de un acto como el de todos los lunes es estar acordándonos de cada uno de los crímenes impunes, es recordar que en ese calendario del horror se pueden hablar desde fechas, como la del 24 de marzo de 1976 hasta tramos como el de la dictadura en todos sus términos, hasta tramos como la instalación de un modelo económico en la década del 90 excluyente e impune, tan impune como llevarse la vida de miles de compatriotas. En ese calendario de la impunidad, existe también otro calendario que es el calendario de la lucha de una sociedad que resiste, de una sociedad que le dice no a la impunidad, de una sociedad que trata de construir la verdad y trata de construir una respuesta que permita alcanzar esa verdad. La tarea no es fácil, los obstáculos son muy grandes creo que cada una de las 486 semanas que se han pasado por aquí han sido para recordar no solamente a cada una de las víctimas de los atentados de la AMIA, de la Embajada, sino de comprometerse a que esos atentados no quedarán en la impunidad.
A Mario Bonino lo mataron en noviembre de 1993, en aquel momento se dijo desde lo más alto del poder, desde ese poder que instaló la impunidad, que se trataba de un suicidio. Sus compañeros de trabajo, él trabajaba y militaba como periodista en la U.T.P.B.A., sus amigos, sus familiares supimos desde el primer momento que a Mario lo habían asesinado y nos comprometimos a dejar claramente expresado en la sociedad que se trataba de un crimen, que se trataba de una apretada que se había llevado la vida de un compañero ejemplar, de un amigo, de un militante. Primero fue la conclusión a la que se arribó por parte de los peritos que intervinieron en la causa quienes determinaron que se trataba efectivamente de un cuerpo que había entrado muerto a las aguas del riachuelo donde se lo encontró, es decir que había sido asesinado y después, a lo largo de los años, fue la persistencia la que permite transcurrida una década, encontrarnos en este lugar para seguir sosteniendo que a Mario lo mataron y que hasta que no haya justicia, quienes nos comprometimos con la lucha para esclarecer su crimen, vamos a seguir estando en cada lugar, en cada espacio y en cada tiempo para seguir reclamando lo que reclamamos por las víctimas de la Embajada de Israel, por las víctimas de la AMIA, por tantas víctimas como los casos de Bru, de Teresa Rodríguez, de Bordón, de Kosteki, de Santillán, de José Luis Cabezas que ahora nos encontramos que a tres años de haber sido determinado quienes fueron al menos los autores materiales del crimen, al menos digo porque hay una proyección no definida respecto de ese juicio que tiene que ver con los autores intelectuales a los que no les alcanzó esa pena, ahora nos encontramos con que quizás en algunos días cualquiera de nosotros se encuentra en la calle caminando con los autores de ese crimen, paradójicamente mientras miles de compañeros, a lo largo y a lo ancho del país que participaron en la lucha sociales en contra de la impunidad y a favor de la justicia por un trabajo digno, por la educación, por la salud para todos, siguen estando procesados. Mientras los autores de un crimen que provocó que toda una sociedad creara la condición para ese castigo, porque sino no hubiese habido castigo, estén en la calle. Por eso la lucha contra la impunidad no se termina ni siquiera en el momento en el que un aparente fallo a favor de esa lucha determinaría que la justicia hizo una señal para un reclamo del conjunto de la sociedad. Lamentablemente o no la lucha sigue, la lucha sigue y persistirá porque no hay posibilidad de construir una sociedad mejor sobre la base del olvido, sobre la base de no tener presente permanentemente lo que significó la lucha por la construcción de una vida digna.
Creo que aquí se ha dicho muchas veces: “Justicia, justicia perseguirás..” Nosotros nos sumamos a eso diciendo la impunidad no será eterna.
Gracias.


 

LUNES 24 DE NOVIEMBRE DE 2003

LIC. FELIPE WAINSZTEIN- Médico Psicoanalista.

Buenos días. Nuevamente, en los últimos días, volvió a estallar la locura de la violencia, de la autoinmolación fundamentalista, de la venganza del camino de la no justicia. Estambul como Bagdad, son los escenarios actuales de esta cadena interminable en que la vida humana es un valor excluido. La caja de pandora está abierta. No son necesarios muchos para desencadenar semejante Apocalipsis. Las calles de Londres se llenaron de miles de militantes pacifistas, mientras dos hombres planificaban la continuidad del horror. Esta película no tiene buenos entre sus protagonistas. Son socios despreciables en esta tragedia, como lo fueron las familias Bin Laden y Bush en los negocios. Lo que sí tiene esta película son víctimas, un sin fin de muertes absurdas, de cuerpos desgarrados, de un futuro cada vez más incierto para la humanidad.
Nada parece indicar que esta escalada se detenga. Tiene una larga historia y lamentablemente su futuro inmediato asegurado.
No hay valor alguno que pueda validar el asesinato. Ni Dios ni Dioses, ni democracia ni ideología pueden adueñarse impunemente de la vida. Hemos vivido demasiados crímenes contra la humanidad. Hemos padecido demasiados genocidios, incluso de orden económico, como para reaccionar sólo con un momento de malestar.
Cuando fui invitado a hablar por segunda vez en la Plaza de la Memoria, antes que explotaran las bombas de Estambul, pensé en un solo tema: Los largos nueve años de Memoria Activa.
Pensé en expresar mi profundo respeto y reconocimiento a una consigna que no supo de ninguna claudicación. No se trata de una memoria confiada en que con el recordar podríamos evitar la repetición. Se trata de una Memoria Activa, que no descansó ni descansa, de una memoria en acción. De una memoria que una y otra vez sabe tolerar frustraciones, que soporta sin fisuras todos los escamoteos a la verdad y a la justicia, que frente al kafkiano Palacio de Justicia sigue lunes a lunes, día a día demandando por la verdad.
La sociedad humana no es posible sin justicia. No hay orden ni sacralidad que la puedan sustituir. Toda alternativa a la justicia es arbitrariedad.
Las trampas, los desvíos hechos a la búsqueda de verdad y justicia son un lugar común en cada uno de los pequeños y grandes crímenes ocurridos en nuestro país. Muchos de sus siniestros personajes aparecen repetidamente tanto en la muerte de dos muchachas en Santiago del Estero, como en la desaparición de personas durante la dictadura militar, como en la masacre de la AMIA.
La sociedad humana no es posible evitando la mirada sobre el horror que nos afecta a todos. Martin Luther King decía que “cuando reflexionemos sobre nuestro siglo XX, no nos parecerán lo más grave las fechorías de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas”.
Memoria Activa, surgida del dolor de familiares y amigos de las víctimas del atentado a la AMIA, es uno de los grandes espacios donde la defensa de los Derechos Humanos en la Argentina no solo reclama con enérgica insistencia frente a las tramoyas de la justicia, también apela frente al silencio de nosotros, las buenas personas. Muchas gracias por todo esto.


Dr. HECTOR COVOS- Presidente de Convergencia.

Queridos compañeros, amigos. Desde Convergencia por un judaísmo pluralista y humanista, la institución progresista que represento, una vez más venimos a compartir con los compañeros de Memoria Activa el dolor y la bronca permanente.
Más de 9 años, 487 reuniones en esta plaza frente al edificio de Tribunales, al que hoy es preferible llamarlo así edificio de tribunales y no ya Palacio de Justicia, por la injusticia permanente.
Compartieron esta tribuna de expresión contra la impunidad y la injusticia hombres y mujeres de la intelectualidad, de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, miembros de distintas religiones, escritores, periodistas, gremialistas y políticos del campo progresista, luchadores de las organizaciones de Derechos Humanos, toda gente de una muy buena sensibilidad, entonces, que es lo que no se ha dicho ya.
Sí, se expresó todo, evaluaciones profundas respecto a los conflictos internacionales, a prebendas a gobernantes que luego no retribuyeron y que puedan haber dado lugar a la tragedia de la AMIA, evaluaciones referentes a la conexión nacional, disquisiciones profundas respecto al juicio, al juez a los que están en el banquillo y también a los muchos que no están y que deberían estar. Que no se ha dicho ya.
Pero recordemos, pensemos en un día lunes, a las 8 o 9 horas la gente, nuestra gente llegando al trabajo, el inicio de la semana, los cálidos saludos entre compañeros de trabajo, la charla cotidiana, los resultados de los partidos de fútbol del domingo, las bromas de siempre, los temas cotidianos, las preocupaciones por los hijos, el colegio, los temas que hacen a la familia, en fin, la vida, la conversación, el diálogo, la sonrisa.
Luego a sumergirse en el trabajo, en la actividad laboral, la preocupación por servir y ayudar al otro, al necesitado; tengamos presente que AMIA significa Asociación Mutual con todo lo que ello implica, es decir talleres para la tercera edad, atención infantil, áreas de discapacidad, los espacios vinculados a las escuelas y la educación, la biblioteca, el departamento de cultura, los servicios de empleo, los servicios fúnebres, etc. Es decir una institución mutual, por ende preocupada por la solidaridad social.
Y la gente de la AMIA- nuestras víctimas- eran personas que con su sensibilidad trataban de dar solución a los problemas de los otros, atendiendo el dolor de los que realizaban trámites velatorios, a los necesitados de trabajo, a la red escolar, a las familias de los discapacitados.
Y estos cobardes atentaron nada menos que contra esa maravillosa gente, mujeres, adolescentes, ancianos, en fin, civiles, pero no combaten, no pelean contra sus iguales, no atacan un cuartel custodiado, no confrontan con soldados, con fuerzas armadas; en nuestra Argentina violentan, atacan a una institución mutual, con gente civil y desarmada.
Desde Convergencia queremos expresar nuestros más duros y gruesos insultos a toda esa gente que de una manera u otra, formó parte de este inmenso daño, y estamos señalando no solamente a los autores intelectuales y a los ejecutores, países, Organizaciones extranjeras, sino también a aquellos que de una manera u otra, elaboraron parte del entrelazado de distintas participaciones y encubrimientos. Como ser la conexión local partícipe de alguna manera.
Debemos incluir en nuestros insultos, además a los encubridores funcionarios políticos, a los servicios de las fuerzas de seguridad, de la SIDE, también a los de la justicia y por qué no a la diplomacia que entre otras cosas no ha informado oportunamente denuncias previas, e incluimos en estos duros epítetos también a cobardes miembros de la dirigencia comunitaria, dirigentes con Beraja a la cabeza que cruzan la plaza para pedir disculpas ¿Disculpas en nombre de quien?, si no representaban a nadie ya que era público y notorio el sistema no democrático de elección de autoridades en la DAIA, además ellos también fueron repudiados por la gente, dirigentes que se justificaron diciendo que eran simples procuradores; si no estaban capacitados para afrontar situaciones límites, deberían haber renunciado.
Y a continuación nuevos dirigentes que, en la misma línea que Beraja, léase José Hercman, léase Jorge Kirchembaum que, entre varias mediocres actitudes, condecoran a la Policía Federal, invitan nada menos que al ex presidente a disertar en campaña pre electoral, la excusa eran formalidades protocolares; es decir hacen prevalecer las formas en lugar de hacer valer el fondo, es decir la moral, la ética, la justicia por las víctimas, no tuvieron en cuenta que en el gobierno de ese Presidente se produjeron los dos grandes atentados, uno contra la Embajada de Israel y el otro contra la AMIA con tantos y tantos muertos. También en noviembre de 1995 el atentado contra la fábrica militar y el pueblo de Río Tercero, denunciado oportunamente por el Dr. Ricardo Moner Sanz y con el objeto de tapar el negociado y contrabando de armas que además afectó a Perú, un país amigo y que fue el que más trató de ayudarnos en el conflicto de Malvinas. También sumamos la caída del helicóptero en el campo de polo en palermo, en el que fallecieron entre otros, militares que tenían amplio conocimiento del contrabando de armas y muchos, entre comillas, suicidados, como Yabrán, Cattáneo, Estrada, el Brigadier Echegoyen, todos vinculados a distintos negocios del poder menemista, a ese personaje ex Presidente, se lo invita a disertar, a exponer su plan de gobierno, es que no cabe duda que ha sido un tipo de dirigencia que ha privilegiado intereses profesionales y comerciales.
En fin, una dirigencia que ha protegido a un juez que entre otras cosas, y nada menos, obtuvo su designación por los buenos oficios del ex secretario de Estado Hugo Anzorreguy.
Y dentro del rol de miserables cobardes, debemos incluir a los participantes de la conexión local y, por qué no, a sus familiares y amigos encubridores, sabemos que la cama y la cena ayudan a la confesión, es mucha la gente que debe tener información por sus contactos cotidianos con estos criminales y no lo han denunciado, es decir que de alguna manera ellos también forman parte de toda esa miserabilidad.
Hubo desgraciadamente muchos muertos y muchos heridos, pero también son víctimas los hijos, esposas, esposos, padres, hermanos y amigos que arrastran por siempre el dolor de no tenerlos y el gran dolor de la falta de verdad y de justicia, la falta de justicia es sencillamente, una terrible injusticia.
A Memoria Activa acompaña siempre y desde nuestra Institución Convergencia, la más profunda solidaridad y respeto por su valiente lucha en condiciones terriblemente desiguales. No es fácil para una agrupación como Memoria Activa, confrontar con un Presidente de la Nación, con sus Ministros, con servicios como la SIDE, con Estados extranjeros que protegen sus propias usinas o servicios que generan y realizan atentados como el de la AMIA, con una justicia degradada, viciada y vaciada por la política, enfrentar a una policía que en algunos de sus sectores tiene caracteres mafiosos y en general, a unas fuerzas de seguridad infectadas de corporativismo, fascismo y antisemitismo. Una Memoria Activa que en la búsqueda de justicia y verdad, también tiene que confrontar a direcciones comunitarias en el mejor de los casos pusilánimes.
Cómo no emocionarnos, cómo no apoyar y acompañar a este maravilloso grupo humanos que rescata la memoria de sus seres queridos, víctimas de la crueldad infame de los fundamentalistas y cómplices de siempre.
En nombre de Convergencia, queremos darles las gracias y nuestro más profundo reconocimiento por vuestra actitud de lucha permanente por los mejores principios que hacen al ser humano.