LUNES 5 DE ENERO DE 2004

SUSANA VIAU- Periodista.

Bueno, yo quiero agradecer a Memoria Activa que haya pensado en invitarme el primer lunes de este año y cuando está por terminar este juicio.
El poeta y escritor Hansman Einsesberger decía que los crímenes apasionan a la gente porque iluminan una porción de la sociedad en las que esos crímenes se producen. Esa pasión generan los grandes procesos, esas cosas que los periodistas solemos llamar “los procesos del siglo” y que Einsesberger decía: terminan siendo un proceso a la sociedad.
¿Nosotros podríamos decir, con una mano en el corazón, que este proceso, que esta investigación de la masacre de la AMIA ha sido un gran proceso?
¿Podríamos decir que va a ser “el proceso del siglo”, va a ser lo que hubiera merecido ser “el proceso del siglo”?
Yo creo que no que este proceso va a terminar con una sociedad desencantada respecto del resultado de las investigaciones, de vacaciones y que todo esto ha sido minuciosamente planeado, la gente sabía que no íbamos a tener culpables. Bueno, no todos los procesos encuentran a los verdaderos responsables pero al menos lo que se podía haber pedido, lo que se podía esperar era que salieran a la luz los cómplices, la complicidad de los instrumentos del Estado, la complicidad del Estado en esta acción brutal del 18 de julio de 1994. Pero evidentemente esto no ocurrió y entonces el resultado es que nada cambia, las cosas podrían haber cambiado si hubiésemos iluminado esas zonas de responsabilidad. Sabemos, lo intuimos pero seguramente no va a haber consecuencias judiciales para estas responsabilidades que todos conocemos. Algo podía haber cambiado y cambió muy poco, en verdad tan poco que por ejemplo algunos de los Organismos de Estado, un organismo del estado que es una maquinaria infernal en manos de los Servicios de Inteligencia, la Dirección de Observaciones Judiciales nunca pasó a manos de la justicia sigue en manos de la SIDE, no solo sigue en manos de la SIDE sino que ha vuelto a ser dirigida por el hombre que lo dirigía con la gestión de Hugo Anzorreguy.
Entonces que podemos esperar de estos aspectos, poco y nada. No solo eso, también nos dicen que podría trasladarse el escenario de este juicio a otro país. Yo no sé que piensan ustedes de esa opción, a mí me parece que sería alejarla todavía más de la gente, sería llevar este juicio que ha provocado sangre, dolor, lágrimas llevarlo a la estratosfera. La persona que lo dice, uno de los hombres que motorizan esta idea, dice haber sido víctima de la dictadura. Hay quienes piensan que en el año 1979 fue miembro del Ministerio de Justicia y en 1980 y 1981 miembro de la CAL que era el organismo que reemplazó a las cámaras cerradas. ¿Podemos confiar en la veracidad, en la honestidad, en la hombría de bien de quienes mienten respecto de su pasado? No lo se, yo me inclinaría a pensar que no. De todas maneras yo no vengo a traer ni dictámenes ni posturas cerradas, vine a traerles estas preguntas y a invitarlos a seguir dudando, me parece que la duda es más sana que la confianza. Que en todo caso es un paso ineludible para tener confianza después.
Me parece que los muertos de la AMIA, no nos piden que consigamos la verdad, nos piden que les seamos leales, que estemos atentos, que sigamos luchando. Eso es lo que esta en nuestras manos, eso es lo que podemos hacer. Gracias.


LUNES 12 DE ENERO DE 2004

ENRIQUE BURBINSKI- Memoria Activa.

Mañana martes 13 a las 14,30 hs. comienza Memoria Activa la serie de alegatos en el juicio que se lleva de una parte muy pequeña de la causa AMIA en el Tribunal Oral Federal N°3. Largo, más de dos años, en donde se ha llevado a cabo una enorme cantidad de declaraciones, testigos, confirmación de pruebas que convalida a la falta de instrucción, la mala instrucción, la interesada para desorientar instrucción.
En nuestro país el día que aquellos que no cumplan con su deber sean juzgados y castigados, tendremos quizás la pequeña esperanza de un país mejor. Mientras tanto tienen otras causas, llevan otros juicios y deberían resolver como jueces de La Nación.
Mañana comienzan los alegatos, Memoria Activa tendrá su propia expresión su voz independiente, constante y perseverante de búsqueda de la verdad, no de la verdad oficial que nos quisieron vender, no de la verdad que responde intereses espurios, la verdad tan simple: ¿Qué ocurrió y cómo ocurrió?
Sabemos que no llegamos por el camino de este juicio a la verdad, estamos muy lejos de esa verdad sabemos que a lo largo de estos años se han corroborado una y todas las denuncias de Memoria Activa. Fuimos aislados, separados, condenados por decir lo que decíamos en esta plaza en cada uno de los juzgados, pero entendimos que ese era el camino que debíamos transitar junto a todos Ustedes, 493 semanas para expresarnos mañana en el Tribunal Oral Federal. Y nos expresaremos con nuestra voz independiente exigiendo el camino de la verdad, exigiendo el camino de la justicia y luchando contra la impunidad.
Este camino no cierra mañana pero mañana tendrá la expresión de esta voz que se escucha aquí todos los lunes, la voz de Memoria Activa.


ELENA DICARLO- Ciudadana de la Plaza.

Cuando durante la semana alguien me pregunta en qué momento podemos encontrarnos, siempre respondo lo mismo: cualquier día menos la mañana de los lunes. Y cuando mi familia hace lo mismo, contesto: Lunes a la mañana no, porque tengo que cumplir con mis deberes cívicos. Porque queridos amigos, venir aquí para mí significa eso, cumplir con un deber cívico, honorable, positivo, de aquellos que a mi generación le enseñaban cuando estudiaban instrucción cívica hace más de sesenta años. Conocer los deberes que uno tiene como ciudadano quiere decir por ejemplo que esas personas que pasan de largo mirándonos de soslayo tendrían que acongojarse por no poder brindar unos minutos de su tiempo para apoyar esta causa justa. El preámbulo de la Constitución Argentina no debe aprenderse de memoria simplemente para pasar de año, debe recordarse en todo momento y sobre todo aquel trozo que se refiere a este suelo abierto para todas las gentes del mundo que tengan buena voluntad, ansias por trabajar, pensamientos positivos. Yo lo recuerdo, yo lo he hecho parte importante de mi vida y por eso estoy aquí.
Gracias por honrarme con vuestra compañía y confianza.


LUNES 19 DE ENERO DE 2004


PABLO MARCHETTI- Periodista, Codirector de la revista Barcelona.

Buenos días, mi nombre es Pablo Marchetti y es la primera vez que vengo a esta plaza, a este día y a esta hora. No soy judío, no tengo ningún familiar, amigo o conocido que haya sido víctima de la masacre a la sede de la AMIA o a la Embajada de Israel, tampoco tengo familiares desaparecidos ni fui víctima de abusos policiales más que algún típico menor y poco épico episodio adolescente como jugar a la pelota donde no se debía, tener mal aspecto y unas copas de más en alguna madrugada o fumar marihuana. No fui víctima de discriminación religiosa, racial o social. Apenas sufrí algunas miradas reprobatorias cuando el cura de la parroquia de mi barrio vino a la escuela estatal donde cursaba la primaria, yo ne negué a hacer el curso de preparación para tomar la primera comunión: “Qué pasa Usted es marxista o comunista?” Ironizó el cura. Me quedé callado, corría el año 1978 y no hubiera estado bien que le contestara la verdad, o sea sí que yo era un ateo, marxista precoz porque mis padres lo eran y que ni Dios ni la Vírgen ni los Santos ni Papá Noel ni los Reyes Magos existían para mí, que todo eso era un cuento.
Insisto que jamás me tocaron personal e íntimamente las grandes tragedias colectivas que sufrió el país, pero creo, creo, no soy boludo y espero, mucho menos, insensible.
Sé que si hay justicia nos va a ir mejor a todos, justicia es encontrar a los responsables y a los cómplices materiales e intelectuales de estos atentados, de estas masacres brutales, pero también creo que es distribuir los ingresos de un modo más justo para que haya trabajo y una vida digna.
La verdad me da un poco de pudor andar diciendo esto acá frente a Ustedes que vivieron de un modo más personal la tragedia y que seguramente vinieron aquí muchas veces a hacer oír sus reclamos que son también mis reclamos aunque no haya venido nunca. Cada vez que veo anunciado o difundido uno de estos actos me emociono, como me pasa con la ronda de los jueves de las Madres de Plaza de Mayo, porque creo estas manifestaciones eternas que se transforman en parte de la rutina de la ciudad, no son solo importantes por la presión que puedan ejercer o por el reclamo político o judicial puntual, son también creo grandes triunfos culturales. Esa batalla cultural contra el racismo o la discriminación y la injusticia es la que muy modestamente, intentamos librar en la revista Barcelona desde su fundación. Eso es lo que nos importaba cuando empezamos con esto más allá de apariencia, una revista de humor. Hay humor sí obviamente, porque es la forma en que nos sale poner la lupa sobre determinadas paradojas de la sociedad argentina.
Digámoslo de este modo, sí claro sabemos todos que es nefasto fueron nefastos los atentados, pero es nefasto también que alguien aparentemente de buena fe y sin apariencia de monstruo fascista, sino con su mejor cara de nada diga en los medios incluso: “Que terrible porque no solo murieron judíos, también murieron inocentes” o “También murieron argentinos”.
Esta es la gran batalla cultural que creo, están librando Ustedes acá todos los lunes. Por eso, por la constancia, por el coraje y por hacer que este sea un país más justo les digo gracias. Gracias también por invitarme y les pido disculpas por tanto palabrerío, les juro que iba a comenzar diciendo que yo había venido acá a escuchar no a hablar.
Muchas gracias.


LUNES 26 DE ENERO DE 2004

MARÍA FERNANDA FORCAIA- Secretaria de A.R.G.R.A.

Quiero agradecer que me permitan, en nombre de A.R.G.R.A., compartir este espacio que se ha construido en nombre de la Memoria y en nombre de la justicia. Ayer se cumplieron 7 años del asesinato de José Luis Cabezas. Este año se conmemorarán 10 años del atentado a la AMIA. Estos dos crímenes contra la verdad reconocen una misma lucha contra la impunidad y por la justicia.
En las últimas décadas la palabra justicia se ha convertido para cada uno de nosotros y para todos los ciudadanos, en un icono. Aparece diariamente en nuestro vocabulario, la escuchamos cuando encendemos un televisor o una radio, o la leemos en las páginas de los diarios y la vemos en las fotografías que sacamos, escrita en pancartas y banderas. La escuchamos en forma de grito desgarrado de quien ha perdido a un ser querido de alguna manera violenta. A menudo su significado se desdibuja y en ocasiones, es nombrada por quienes no tienen capacidad moral para hacerlo porque no creen en ella.
Con los años que llevamos en democracia experimenté que para algunos temas, estamos dejando de ser un pueblo sin memoria. Desde 1994 nadie se olvida de los muertos de la AMIA, desde 1997 nadie se olvida de José Luis Cabezas. Y no nos olvidamos porque fueron crímenes siniestros, planificados por mentes perversas que trataron de dar a nuestro pueblo el mensaje de que aún en la década del 90 se podía seguir con las prácticas implantadas por el terrorismo de estado. No los olvidamos porque siguen sin esclarecerse como muchos otros casos que conmocionan a nuestro país. A pesar del paso del tiempo, es inaceptable que la impunidad siga compartiendo un espacio con nuestro dolor. Nada se modifica, la violencia nos ahoga. A menudo nos parece que entramos en callejones oscuros y sin salidas, al ver como día a día se suscitan nuevos hechos aberrantes, algunos por largo tiempo toman estado público o no duran más que un día en los medios de comunicación, pero en todos los casos nos deviene la idea de que jamás serán esclarecidos. Porque lo vivimos luego del atentado y tuvimos la ilusión de que algo podía llegar a cambiar, creímos que aquella vez iban a poder tapar semejante hecho aberrante. Pero lo lograron, pasaron los años y sucedió lo mismo con el crimen de José Luis.
Estamos cansados, porque intentaron engañarnos, manipularnos, desviar nuestra atención, nos amenazaron directa e indirectamente para callarnos. Pero seguimos enteros ya que durante todos estos años un amplio sector de nuestra sociedad se unió a la lucha en el reclamo por la vida, por la justicia y contra la impunidad. Porque el poder político y el poder judicial no cumplen debidamente con su función, en la mayoría de los casos por hermanarse con la corrupción, es que nosotros hombres y mujeres comunes, tenemos el compromiso de reclamar por la verdad hoy en esta plaza y todos los días en cada rincón de nuestro país. Lamentablemente porque los casos se suman y la impotencia nos mueve.
Nosotros responsabilizamos a aquellos que deberían impartir justicia y aquellos que deberían defender porque nos hacen sentir desprotegidos al convertirse, por sus decisiones, en aliados de quienes son los criminales de nuestros seres queridos. Nosotros sabemos de la responsabilidad de los autores intelectuales y materiales de los crímenes, específicamente la de Yabrán que será recordado en la historia como el empresario que ordenó asesinar a nuestro compañero José Luis cabezas pretendiendo dar así, un mensaje para quienes intentaran investigar los negocios sucios de la década menemista. Responsabilizamos también a la policía bonaerense, la que será recordada como corrupta y funcional a los intereses mafiosos al participar en forma directa de los crímenes y al entorpecer luego las investigaciones fraguando pruebas. Responsabilizamos a los ministros en cuanto que no cumplieron con su palabra. Y también responsabilizamos a los jueces que hicieron lo imposible para ocultar su complicidad al ir detrás de chivos expiatorios sin comprometerse a esclarecer los móviles y dar con los verdaderos criminales. Los reconocemos incapacitados para llevar adelante una investigación seria, creíble y justa en los plazos debidos, al no comprometerse tanto con el derecho de las víctimas como en los de los imputados.
Pero la condena popular nos sirve a medias. Exigimos la condena que la ley prevé, porque de los contrario seguimos a oscuras, avanzando con temor sabiendo que indefectiblemente chocaremos con el muro que nos separa de la verdad.
Nadie se olvidará porque todos salimos a la calle y aún hoy, nuestro grito se escucha porque los que hoy decimos presente, no permitiremos que los culpables tengan paz.
Estamos aquí y no en otro lugar, porque no perdemos la memoria y exigimos justicia. Ellos están aquí y por ellos decimos presente: por los treinta mil desaparecidos durante la dictadura militar y por lis muertos de la democracia.


EUGENIA- Ciudadana de La Plaza.

Bueno, voy a dar mi opinión personal de lo que yo presencié en el juicio, porque es importante que sepamos lo que hizo el abogado de Memoria Activa en este juicio.
El primer día, y lo voy a resumir porque aquí no se puede hablar tantas horas, duró 6 horas la exposición de Pablo Jacoby como abogado de Memoria Activa demostrar las falencias en cada uno de los testigos, en cada contradicción, en cada anuncio, en lo que fue posible y lo que fue imposible, lo que fue corrupto y en lo que no sirvió. Seis horas de detalles de todo lo que fue la preparación, todas las falencias, todo lo que no se hizo.
El segundo día, fue la demostración de las falencias políticas que hubo, porque el gobierno de Menem, el de De La Rua, el de Duhalde, ninguno se ocupó de que fuera posible investigar algo más, amén de que Memoria Activa enjuició siempre al juez Galeano. Ni la dirigencia comunitaria se tomó el trabajo de apoyar la posición de Memoria Activa en terminar con Galeano, viendo que no hacía nada, viendo que era un fraude, viendo que no se investigaba y lo poco que hubo lo destruyeron. Estas fueron cinco horas. Pero yo quiero decirles que hay que estar y ver y escuchar lo que valió el juicio de Memoria Activa. Es muy probable que los medios hayan mostrado más del otro lado. Yo personalmente cuando escuché a la Nercellas me dio asco, no podía pelearme con el televisor para contestarle.
Quiero decirles que nuestro abogado empezó con una forma muy especial, en el momento de hacer la presentación dijo: “ Voy a hacerlo como lo hicieron en el juicio de Eichman, voy a decir que no estoy sólo me acompañan todos nuestro muertos” y empezó con la lista de los muertos. Y voy a decirles el final cuando dijo “Espero que todo esto sirva para que la dirigencia comunitaria haga su mea culpa”.
Esta es mi impresión del valor que tiene la lucha de casi 10 años de Memoria Activa.
Gracias.