LUNES 2 DE FEBRERO DE 2004
SERGIO LANGER- Dibujante.
Bueno gracias, Ana está
un poco equivocada, lo peor que me salen son las manos. Yo no soy un
dibujante así perfeccionista, pero bueno digamos que lo más
importante en mi trabajo es, para los que no me conocen, hago humor,
hago historietas. Trabajé mucho tiempo en la revista Humor y
ahora estoy trabajando en Clarín, en la contratapa tengo una
tira que es “La Nelly”.
Bueno antes que nada les quiero agradecer, les traigo un abrazo fraterno,
de corazón y como buen judío también me da un poco
de culpa por no haber venido ni haber estado aquí presente pero
bueno mi corazón está acá, está en el reclamo
de justicia. A mí me toca particularmente de cerca pero de una
manera un poco fortuita, digamos en lo individual, esa mañana
del 18 de julio dos primos míos que trabajan en la AMIA, que
trabajaban en la AMIA se salvaron milagrosamente. Uno se quedó
dormido, Miguel Rautz que yo lo lloré, toda la mañana
lo estuve llorando, y el otro primo mío Eduardo Barón,
salió entre los escombros, y ese día mi tío, que
peleó en Stalingrado que todavía vive, se tenía
que encontrar con mi hermano a las 10 de la mañana hubo un retraso
y se salvaron. Pero me toca de otro modo muy particular el tema de la
AMIA porque de chiquito yo vivía a dos cuadras de ahí
y recuerdo, lo tengo grabado en mi cabeza, las bombas de alquitrán
que estaban siempre en las persianas de la AMIA. El día 18 de
julio cuando explotó la AMIA, mi primera imagen fueron las bombas
de alquitrán, era una especie de símbolo de la comunidad
judía argentina, ahí lo primero que sentí fue “son
los nazis”. Esto tiene que ver con mi propia historia familiar,
mi mamá era sobreviviente de un campo de concentración
y yo desde chiquito no sé, tenía esa cosa de querer comprender
y entender de qué se trata, qué es eso, por qué
mi vieja está así, por qué sufre. Ya a los 11 años
juntaba los artículos con los criminales nazis, yo si no hubiera
sido dibujante, hubiera sido cazador de nazis como Simón Wiesenthal.
Un poco mechando, acá el humor tiene un protagonismo importante
porque ante tanto sufrimiento y ante el querer comprender la realidad,
encontré una herramienta formidable que me ayudó a mí
a superar el dolor y es el humor, a mi me sale de mi corazón.
Cómo no voy a tomar con humor mi propia vida cuando mi vieja
me hacía estudiar acordeón y tenía un profesor
alemán, está bien era judío el profesor pero yo
al recordar todas estas cosas lo vuelco con humor. Voy a volver, discúlpenme
Ustedes yo no soy orador solamente vine a darles mi abrazo y mi solidaridad,
pero bueno mi herramienta es el dibujo y encontré en él
una manera de expresar ese reclamo que desde chiquito yo sentía
de reparar, de hacer justicia.
Por momentos me invade un pesimismo y una falta de expectativas muy
grande y por momentos digo, bueno hay que seguir adelante no queda otro
remedio, yo todos los días pienso en esto que pasó y que
es terrible y al mismo tiempo sigo trabajando con esta herramienta que
es el humor.
Otra cosa que me toca muy personalmente yo hice teatro en Idish en la
AMIA, en el auditorio de la AMIA, yo estudié en el Rambam además,
tengo como una carga digamos que me enriqueció de haber estudiado
en el Dr. Hertzl y en el Rambam, la cosa judía la tengo muy incorporada,
si bien mi vieja quería que yo active en la comunidad. ¿Qué
significa que yo active en la comunidad? Creo que yo no tengo el perfil
para activar en la comunidad y sin embargo hoy me veo acá hablando
y en un espacio que me honra realmente, en este espacio que se abrió
simultáneamente con el cráter que se abrió en la
AMIA.
Bueno quería simplemente contarles estas pequeñas anécdotas
de mi vida personal y el por qué me toca tanto el hecho de haber
hecho teatro en Idish en ese auditorio para mí es como un hito,
haber estado con gente, haber estado en el IWO con todo eso que se perdió
y bueno es la historia del pueblo judío, es la historia de la
familia de todos Ustedes, de mi familia.
Bueno ya entiendo que desde afuera a los judíos nos ven como
a un bloque homogéneo, como si fuéramos “los judíos”,
sin embargo todos sabemos que no es así de hecho no hace mucho
en una revista que se llama Comunidades, no lo quería hacer público
esto, en esta revista me acusaron de ser antisemita. Se ve que mis historietas
no son fáciles de digerir para mucha gente, me supera a mí,
yo las hago como me salen. Tienen un poco de humor negro, de ambigüedad
si se quiere y me acusaron de antisemita, ojalá el país
y el planeta estuviera lleno de antisemitas como yo sin hacer mucha
alaraca.
Y otra cosa que les quería comentar es que recuerdo cuando se
cumplieron 5 años del atentado, yo hice una postal con unos amigos,
la postal era un muñeco, un juguete vestido de nazi, un juguete
de esos inocentes de la década del 40 y del otro lado de la postal
había una leyenda que decía: “conexión local:
Eufemismo utilizado para encubrir a los nazis argentinos protegidos
por el poder político, responsables de la masacre en la Embajada
de Israel y en la sede de la AMIA”. Estos asesinos están
entre nosotros y después decía “Justicia, justicia
perseguirás…” El día que fue el aniversario
yo pretendía ingenuamente venir y repartir esto, por supuesto
ni bien quise pasar el control me dijeron esto es una mierda, y es cierto
es una mierda. Pero bueno así como vine me la guardé en
la mochila y bueno yo como artista ya hice lo que quería hacer,
el resto de las postales ya circuló de otro modo, de hecho me
llamaron después para ilustrar algún libro.
Pero bueno, no lo quiero hacer muy largo me anoté muchas cosas
para contarles pero fundamentalmente les quiero dar un abrazo a cada
uno de Ustedes y bueno habrá que seguir adelante y perseguir
esa justicia que quizás como una quimera nunca vamos a encontrar
pero que hay que seguir insistiendo.
Bueno un abrazo.
GERARDO MAZUR- Memoria Activa.
Buenos días, quiero leerles
una carta que apareció el sábado pasado. Quiero también
dedicarle esta carta a los Menem, a los Cavallo, a las María
Julia Alsogaray, a los Alderete, a los Senadores que cobraron coimas,
a los Beraja, a los beneficiarios corruptos de los gastos reservados,
a los que usaron dinero del Estado en la causa de la AMIA, a los que
traicionaron la representación de la gente usando el dinero de
esa gente que representaban para sí mismos, para hacer negocios
corruptos, para cobrar coimas vendiendo los bienes del Estado. A todos
ellos que durante la época del 90, antes y vaya a saber hasta
cuando instalaron la cultura de la corrupción, la cultura de
la impunidad que grabará y grabó nuestro porvenir, el
porvenir de nuestros hijos y seguramente de nuestros nietos y vaya a
saber hasta cuando. A todos ellos quiero dedicar, me tomo el atrevimiento
de dedicar esta carta cuyos párrafos esenciales son los siguientes:
“La Asamblea Constituyente decide premiar mis servicios con la
donación en toda propiedad de 40.000 pesos, señalados
en valor de fincas pertenecientes al Estado. Me empeña sobre
manera a mayores esfuerzos y sacrificios por la libertad de la patria.
Pero cuando considero que estos servicios, en tanto deben merecer el
aprecio de La Nación, en cuanto sean efecto de una virtud y fruto
de mis cortos conocimientos dedicado al desempeño de mis deberes
y que ni la virtud ni los talentos tienen precio, ni pueden compensar
con dinero sin degradarlos, cuando reflexiono que nada hay más
despreciable para el hombre de bien, para el verdadero patriota que
merece la confianza de sus conciudadanos en el manejo de los negocios
públicos, que el dinero o las riquezas que estas son un escollo
de la virtud que no llega a despreciarlas y que adjudicarlas en premio,
no sólo son capaces de excitar la avaricia de los demás
haciendo que por general objeto de sus acciones subroguen el bienestar
particular al interés público, sino que también
parecen dirigidas a lisonjear una pasión seguramente abominable
en el agraciado.
No puedo dejar de representar a Vuestra excelencia sin que se entienda
que miro en menos la honrosa consideración que por mis cortos
servicios se ha dignado dispensarme la Asamblea, cuyos soberanos decretos
respeto y venero. He creído propio de mi honor y de los deseos
que me inflaman por la prosperidad de mi patria, destinar los expresados
40.000 pesos para la donación de 4 escuelas públicas de
primeras letras en que se enseñe a leer y escribir la aritmética,
la doctrina cristiana y los primeros rudimentos de los derechos y obligaciones
del hombre en sociedad. Hacia este y hacia el gobierno que la rige en
4 ciudades a saber: Tarija, Jujuy desde donde se escribe esta carta,
Tucumán y Santiago del Estero que carecen de ese tipo de establecimientos.
Pienso dirigir a los respectivos cabildos con el correspondiente aviso
de esta determinación, reservándome el aumentarlo, corregirlo,
reformarlo siempre que lo tenga por conveniente. Espero sea de la aprobación
de Vuestra excelencia, un pensamiento que creo de primera utilidad que
no lleva a otro objeto que corresponder a los honores y gracias que
me distingue la patria. Dios guarde a Vuestra excelencia. Jujuy 31 de
Marzo de 1813, luego de la Batalla de Salta, General Manuel Belgrano.”
LUNES 9 DE FEBRERO DE 2004
MYRTHA SCHALOM- Escritora.
Y hay cosas que se hacen porque
se tienen que hacer. Y aquí estamos, desafiando al tiempo. Atesorando
memoria, elegimos la vida.
Las almas de nuestros muertos en los atentados de la Embajada de Israel
y la AMIA nos acompañan para dar testimonio de la barbarie.
Ellos entre los escombros… nosotros también, si olvidáramos.
Somos sus ojos que exigen ver a la justicia señalar y castigar
a los culpables. Somos sus bocas que no callan porque es ineludible
repetir: No a la impunidad, no a la corrupción.
A la verdad no hay quien la pare, si nos niegan la boca ella habla por
las manos o por los ojos o por donde sea.
El grito de “Justicia, justicia perseguirás” invoca
a la acción. Acción que significa recordar y transmitir
en el hogar, la escuela, los templos, los medios de comunicación
para que la cadena de la memoria no se rompa, no se debilite.
La memoria es lo que nos construye humanos.
A las 9 y 53 de aquel Lunes 18 de Julio de 1994 yo tenía seis
cassettes con imágenes de archivo que utilizaría para
armar un documental de televisión educativa sobre la inmigración
a la Argentina. Los había retirado de AMIA el viernes anterior
de manos de Mirta, Secretaria de la Biblioteca Mendelshon. A las 9 y
53 del fatídico Lunes, ella también estaba en el segundo
piso de Pasteur 633.
En ese momento, yo estudiaba las imágenes mudas en blanco y negro
de inmigrantes judíos de colonias agrícolas de Entre Ríos,
Santa Fé, Buenos Aires, La Pampa registradas en los años
20 por Max Glucsman.
Fragmentos de esos videos contarían en 5 o 6 minutos parte de
la epopeya judía en el campo, que se sumarían a las particularidades
de los inmigrantes españoles, italianos, galeses que se asentaron
aquí.
Pero el horror de la muerte entre los escombros teñidos por el
rojo sangre, se metió en la pantalla del televisor en el que
se visualizaba aquellos apacibles paisajes en sepia: la siembra del
trigo, la recolección de las uvas, la curvatura de la espalda
de un anciano barbado con chaleco, al pie de generosas ubres.
1889, el vapor Wesser había arribado al puerto de Buenos Aires
con el primer contingente de judíos que venían de Europa
Oriental, organizados en comunidad para ser agricultores y convertirse
en ciudadanos argentinos. Habían doblado prolijamente los recuerdos
y partido; no tuvieron derecho al adiós ni al pañuelo
desplegado. Aquí plantaron su hogar, los hijos, trabajo y su
cultura esperanzados con las palabras del preámbulo de la Constitución
Argentina. “Para todos los hombres del mundo…”.
Aquellos inmigrantes en la pantalla de mi televisor volvían a
revivir el espanto de pogroms y compartían conmigo la visión
dantesca de la ignominia fundamentalista.
Aquel Lunes a las 9 y 53 yo tenía en mis manos seis cassettes
que rescatan fragmentos de vida que por casualidad, se habían
salvado de la destrucción. No creo en las casualidades.
Aquellos inmigrantes no aceptaron el lugar de víctimas, ni se
quedaron pasivos: fundaron bibliotecas, escuelas, escribieron y enseñaron,
respetaron la bandera y cantaron el Himnos Nacional, igual que hoy,
todos sin excepción estamos amenazados. Todos sin excepción
debemos expresarnos por la defensa irrestricta de la vida, de la civilización
y de la cultura.
El ataque a la Embajada de Israel y a la AMIA fue contra los judíos,
respondamos como argentinos la afrenta.
Nada más, gracias.
LUNES 16 DE FEBRERO DE 2004
MACARENA SABIN PAZ- Psicóloga.
Bueno, buenos días. Ante
todo quiero agradecer profundamente a Ana y a toda Memoria Activa por
haberme invitado y lo considero un gran honor para mí poder participar
de alguna forma de esta lucha y esta causa.
Escribí una historia para leer hoy, es una historia metafórica
tratando de hacerles llegar a Ustedes y de compartir con Ustedes y a
través de la metáfora, como yo siento esta causa y como
siento la lucha. La historia se llama “Marta y Abel” y dice
así:
Una mañana sus ojos ya no eran los mismos.
Abel era un pescador cincuentón que vivía en San Pedro.
Estaba casado con Marta y juntos escribían una historia simple,
nacida durante la cosecha del durazno de un verano viejo.
Mara era morena y según Abel, olía a tierra mojada. Siempre
llevaba vestidos y, por debajo, podían verse unos pies rollizos
y pequeños. Tenía una larga cabellera trenzada, la mente
alerta y el vientre oscuro.
Abel pescaba en un bote verde que su imaginación, convertía
en un barco a vela.
Al volver a su casa, Marta lo esperaba feliz. Se sentaban mirando el
Paraná y solían comer pan amasado, queso y frutas.
Verlos era conmovedor, reinventando día a día un amor
de río.
Por las noches se sentaban a mirar el cielo, se besaban en la oscuridad
y se tocaban las manos.
Este día no tenía nada de particular, Abel se levantó
y creyó que sería un buen día para la pesca. Antes
de salir, miró a Marta que aún dormía y vio con
placer sus pómulos rojizos y salientes. Le miró los labios
y quiso besarla para sentir una vez más el aroma de la tierra
mojada. Hacía mucho frío y decidió abrigarse. Tomó
sus cosas y salió cuando aún no clareaba.
Abel se sintió extraño, este día no tenía
nada de particular y sin embargo lo era.
Ya en el bote sintió un dolor agudo en la parte superior de la
espalda y sus músculos se pusieron tirantes.
Eldía no nacía y pensó que era una mañana
ausente. Sintió un gran frío en los huesos, el pecho ahuecado
y la garganta seca.
Abel tenía ojos pequeños y en un momento se le turbó
la vista. La mañana se detuvo y sintió soledad. Se callaron
de repente los pájaros y los peces, hasta el río calló.
Por un instante, el mundo se apagó. Y Abel lloró con lágrimas
de niño.
Como pudo empezó a regresar, con miedo grande y si pescado. Y
aún lejos pudo divisar la figura oscura de Marta.
Remó apresurado y sin apuro, hasta que sintió el golpe
suave de la orilla.
Sin remedio y con nuevas grietas levantó la cabeza pesada, hasta
encontrar esos ojos negros que siempre miraban. Pero esa mañana
los ojos de Marta ya no eran los mismos, tenían incrustadas las
esquirlas del dolor. La abrazó fuerte con los pies en el agua,
tratando de fundirse en uno para hacerse más fuertes, tratando
de fundirse en uno para hacerse lucha.
Olió su cabellera aún sin trenzar, pero esta vez sólo
olía a tierra y a escombro, a carne y a muerte.
Marta también respiró profundo buscando llenarse de pescador,
pero su pecho sólo rebalsó de injusticia.
Así permanecen desde entonces, abrazados e inmóviles,
clavados en el borde, en ese borde entre la tierra y el agua, buscando
una respuesta que les devuelva su amor de río, los duraznos y
los peces. 
LUNES 23 DE FEBRERO DE 2004
JOSÉ NATANSON- Periodista.
Hola que tal, buen día.
Bueno, yo quería empezar esto contando que cuando me llamó
Ana al diario para invitarme a hablar hoy, creo que lo hizo a raíz
de un artículo que yo publiqué hace un par de semanas
en Página 12, era un reportaje a un politólogo argentino
que se llama Isidoro Cheresky, en el cual él hablaba de la crisis
de representatividad, de la crisis de los partidos políticos,
de la crisis del sistema político argentino y hablaba, en base
a eso, de la necesidad de fortalecer un espacio público, un espacio
de la sociedad civil que compensara, al menos en parte, esa crisis de
legitimidad, esa crisis de los partidos. Él mencionaba algunas
asociaciones que dan vida, o que le dan forma o dan densidad a ese espacio
público y entre otras asociaciones, hablaba de Memoria Activa.
Entonces hoy, yo no quería hablar ni de la investigación,
ni de la marcha, ni del juicio oral, ni tampoco de la complicidad de
los gobiernos o de las fuerzas de seguridad, de lo que va a decir Telleldín
mañana, yo quería hablar hoy de Memoria Activa y de la
importancia que tiene para la sociedad civil que exista una organización
como Memoria Activa. Una organización que básicamente
lo que hace es mantener vivo un tema, mantener vivo un recuerdo porque
esto pasó hace 10 años y hace unos cuantos cuadernos,
lo que hace Memoria Activa es mantener vivo el recuerdo de ese atentado,
el recuerdo de los muertos en los dos atentados. Me parece que eso es
lo más importante para destacar, el modo en que Memoria Activa
logra romper el olvido en un país en el que pasan muchas cosas
porque esto también me parece que hay que decirlo, la Argentina
es un país en el cual digo si uno repasa someramente la historia
de los últimos 20 o 30 años nos encontramos con que hubo
una casi guerra civil, una dictadura, un terrorismo de estado, una hiper
inflación, más tarde una ficción económica,
después un default y una catástrofe social con masacre
de Plaza de Mayo incluida. Digamos entonces que a veces en este país
una catástrofe suele tapar a la otra y entonces a veces es importante
también que haya organizaciones como esta que lo que hacen básicamente
es mantener vivo un tema, mantener vivo un recuerdo. En ese sentido
no es absurdo comparar el trabajo de Memoria Activa con el trabajo de
por ejemplo Las Abuelas de Plaza de Mayo que vienen luchando también
desde hace muchos años por la restitución de sus nietos
a las familias biológicas, o comparar esto que se hace acá
cada lunes con lo que hacen las Madres de Plaza de Mayo todos los jueves
dando la ronda. Me parece que es importante entonces destacar esto,
cómo una organización de la sociedad civil, cómo
un grupo de gente reunida en torno a una causa, logra constituirse en
un actor público, en una voz de la sociedad, en una voz que tiene
que ser escuchada, que ningún gobierno puede dejar de escuchar
por más que lo hagan, una voz ineludible de la sociedad civil.
Me parece que eso era lo importante y que eso es lo que quería
destacar hoy.
Para cerrar entonces, quería decir que a pesar de los gobiernos,
a pesar de la complicidad de la justicia, a pesar de el papel de las
fuerzas de seguridad, a pesar de lo que hizo la SIDE quería destacar
el rol de Memoria Activa que como un tábano, con paciencia y
con tesón, con trabajo cotidiano, presentando causas, yendo a
los tribunales, presentando papeles, buscando abogados, etcétera,
ha logrado convertirse en una voz ineludible, en una voz imposible de
no escuchar de la sociedad argentina. Y creo que esto es así
básicamente porque con su trabajo, con su voluntad, con su fuerza
y con el trabajo de todos los días Memoria Activa hace entonces,
que la sociedad argentina sea un poco mejor, sea un poco más
digna cada lunes.
Gracias. 

