LUNES 7 DE JUNIO DE 2004
MIRTA KUPFERMINC- Artista Plástica.
Buenos días amigos. Como
Ustedes saben, hace poquitas semanas yo vine nuevamente a intentar reparar
el daño que sufrió este monumento, que quiero aclarar
que nunca fue concebido como un monumento de recordación a las
víctimas sino como un monumento de reclamo de justicia. Aclaro
esto porque justamente esto es lo que guía la ideología
de esta acción artístico social que vamos a emprender
hoy.
Mientras estaba hace unas semanas intentando arreglar, en realidad maquillar
para que no se vieran los daños al barniz, no pudieron afortunadamente
dañar la madera que es muy dura, me di cuenta que no tenía
ningún sentido que cada vez viniera yo con algún ayudante
de mi propio equipo a repararlo y que el verdadero sentido de esto es
que toda la sociedad se haga cargo de reclamar y de cuidar esta señal
que simboliza de alguna manera este reclamo de justicia. Fue por eso
que pensé que era interesante incluir en esta tarea a jóvenes
que nos continúen justamente en esta función. Debo decir
con enorme alegría, y no uso a propósito la palabra agradecimiento
porque creo que cada uno de los que participan esto lo hacemos por nosotros
mismos, pero sí con alegría, la respuesta que hubo en
los colegios desde las autoridades y en cada uno de los chicos que se
acercaron primero a mi taller donde estuvimos reunidos una tarde conversando
sobre la ideología justamente de la obra, la función que
un artista tiene muchas veces el honor de cumplir en la sociedad en
donde vive y explicándoles cada uno de los símbolos, por
qué la madera, por qué el metal, por qué el granito,
por qué de pie los nombres y por qué el orden sin orden
de los nombres y bueno todos aquellos detalles que posiblemente algunos
de Ustedes ya conozcan.
Bueno, entonces la tarea consistirá hoy junto también
a un carpintero, Fernando Díaz, vamos a emprender esta reparación,
quiero aclarar también que este monumento yo lo realicé,
no siempre es nombrado, junto a un arquitecto Andrés Segal, entonces
hoy vamos a lijar todo el barniz tratando de sacar el máximo
posible y la tarea consistirá en dos lunes más, sucesivos,
supongo que terminaremos en esos dos lunes si no lo extenderemos, en
volver a barnizar y retocar los nombres para que quede impecable y que
siga gritando desde allá todo lo que nuestras voces no alcanzan.
Muchas gracias. .
PILAR
RAHOLA- Ex Vicealcaldesa de Barcelona.
Buenos días. No me extraña
en absoluto que estén limpiando las Tablas de la Ley ahí,
habrá muchos años porque tienen que limpiarlas mucho,
porque este edificio que tienen Ustedes detrás es, de alguna
forma, por un lado la metáfora de la justicia pero también
el paradigma de la injusticia. No es posible que las sociedades, los
valores, los principios, la moral de una sociedad funcione y avance
si esto no funciona. Y cuando un edificio de piedra se convierte en
pura piedra ante la justicia, sin ninguna duda lo que destruye son los
principios de la libertad.
He dado conferencias en muchos lugares del mundo siempre empiezo hablando
de AMIA y de la Embajada de Israel, en Washington, en Brasil, en España,
cuando tuvimos el atentado de Atocha yo me pasé muchos días
diciendo “¿Saben Ustedes que murió mucha gente en
Buenos Aires, que allí empezó todo? ¿Qué
morir en Buenos Aires es lo mismo que morir en Atocha? ¿Qué
morir en la Embajada hace 12 años o en AMIA hace 10 años
es lo mismo que morir en Bali, que morir en las dos sinagogas de Estambul,
que morir en Nueva York, que morir en Kenia, que morir en Jerusalén
y en Tel Aviv, que morir por supuesto en Madrid?. Que es la misma muerte,
los mismos asesinos, la misma lucha por la vida y por la libertad, los
mismos enemigos de la vida y de la libertad”.
Es evidente que las personas que murieron aquí padecen hoy la
más absoluta indiferencia, no sólo es un escándalo
nacional Argentino es un escándalo internacional. La indiferencia,
la impunidad que existen evidencias más que notables que un Estado
que es miembro de la ONU, que se sienta con su sillita en la ONU tenga
que ver con la muerte, con la muerte de sus seres queridos aquí
y sin embargo no ocurra nada es una profunda vergüenza a la libertad.
Señalo directamente como responsables de este olvido, de esta
impunidad, aquí y a los gobiernos que implican y a los jueces
que implican en su incapacidad y en su irresponsabilidad con esta impunidad,
pero también señalo al mundo globalmente, morir un judío
es no morir casi, a nadie le preocupa. Murieron en Buenos Aires y quedaba
tan lejos y además eran atentados contra judíos y quién
se preocupa por ello. Y después mueren más cerca y de
golpe decimos: ah, pero si también nos matan a nosotros, recuerdan
Ustedes la famosa expresión de la época del nazismo: vinieron
a por mi vecino que era judío y no me preocupé, vinieron
a por mi vecino que era gitano y no me preocupé, vinieron a por
mi vecino que era comunista y no me preocupé, qué ocurrió
cuando vinieron a por mí. Qué ocurrió cuando nos
mataron en Atocha, ¿Que descubrimos que existía el terrorismo?
¿Que descubrimos que existían los enemigos de la libertad?
¿Que descubrimos que éramos también víctimas?.
No estoy del todo segura que aún lo hayamos descubierto, en todo
caso tengo que decirles que me honra profundamente estar aquí,
tiene la enorme carga simbólica de la memoria, del recuerdo,
de la lucha, de la resistencia. Ustedes son dignos y nobles, porque
no sólo luchan para que no se olvide sino que luchan por limpiar
las Tablas de la Ley, porque tengan sentido, por que no sean piedras
sino que sean valores reales y esa palabra abstracta se convierta en
una palabra tangible.
Me gustaría nombrar a cada uno de los que murieron, sus historias,
sus vidas, sus recuerdos, sus esperanzas. En muchas partes del mundos
hay gentes que luchamos precisamente por ello, porque tengan nombre
y porque los asesinos también tengan nombre y estén donde
tengan que estar. Luchamos en contra de los enemigos de la libertad
y por la libertad sin ninguna duda.
Mis honores, mis felicitación por su resistencia, sólo
puedo decirles que Ustedes dan sentido a lo que yo humildemente hago
por estos mundos de Dios, Ustedes son mi otro lado, me completan en
mi lucha, en mi resistencia, en mi indignación, en mi voluntad
de mantener viva la memoria, porque los pueblos que no tienen memoria
no tienen futuro, os que no recuerdan a sus víctimas no tienen
futuro y los que no saben quienes los mataron no tienen futuro y no
tienen libertad.
Mucha suerte, la suya sin ninguna duda será la mía..
LUNES 14 DE JUNIO DE 2004
ABRAHAM LEONARDO GAK- Rector Escuela
de Comercio Carlos Pellegrini.
Bueno, buenos días. Muchas
gracias por esta posibilidad de comunicarnos, voy a hablar un poco de
qué sentido tiene que estemos aquí hoy.
Nuestra escuela utiliza 4 herramientas esenciales en su trabajo: la
comprensión, la contención, la solidaridad y el afecto.
Pero transversalmente hay dos circunstancias que sí hacen a la
esencia de la escuela que es: la ambición de justicia y la lucha
contra la discriminación, y los jóvenes saben perfectamente,
sufren constantemente el concepto, la situación, de discriminación
y aman, sobre todo, y necesitan de la justicia. Por esos jóvenes
que no han vivido episodios dramáticos de esta Argentina, se
han apropiado, como propios, de causas como es el caso de la noche de
los lápices que los jóvenes han convertido como una cosa
propia por la que están constantemente trabajando.
Muchos de estos chicos eran muy pequeños cuando ocurrieron los
dos atentados tanto de la Embajada como de la AMIA, y sin embargo sienten
que justamente la falta de justicia lo convierte en una causa de ellos.
Por eso para nosotros es un placer enorme, es una sensación de
gratitud el brindarnos la posibilidad de no solamente reconstruir ese
monumento herido, es un monumento que seguramente va a ser atacado muchas
veces y muchas veces va a ser reconstruido porque está en el
ánimo, en el alma de nosotros modificar este país y este
país va a estar en manos de estos jóvenes en el futuro,
porque otra Argentina es posible.
Gracias. 
MARIA ANGIONE- Alumna de 2°
años Escuela de Comercio Carlos Pellegrini.
Nosotros simplemente queríamos
decir la importancia que tiene para nosotros, que es un gran ejemplo
de lo que es la memoria, que lo construyen las personas que vienen todos
los lunes a recordarlo, y que esto nos educa a nosotros para que el
día de mañana nosotros sigamos recordándolo y sigamos
en su papel en esta plaza.
Gracias.
LUNES 21 DE JUNIO DE 2004
LIC. RUT JARMATZ- Psicóloga,
Docente de estudios judaicos.
Recuerdo como hoy el estruendo. A los pocos instantes, Rosa, mi vecina,
golpeó la puerta de mi departamento y cuando le abrí exclamó:
-“ prendé la tele, fue un edificio de ustedes.”
Sin entender demasiado, encendí el televisor y contemplé
el horror en vivo y en directo.
Recuerdo los escombros, los gritos, el dolor. Media mañana. Mi
hija en mis brazos a poco de despertarse. Con un año y pocos
meses en esa mañana fría de Buenos Aires.
Con un año y pocos meses testigo de la tragedia que habita el
mundo al que yo la traje. Desde entonces, suelo sentirme irresponsable.
En pocos días más, se cumplirán diez años
de aquel 18 de julio. Diez años de la voladura de la AMIA. Un
edificio de Buenos Aires, no de ustedes o de nosotros. De todos.
Hoy es el feriado correspondiente al Día de la Bandera.
Bandera de mi Patria. Azul un ala del color del cielo. Azul un ala del
color del mar.
Azul, como el uniforme del policía que no estaba custodiando
el edificio de Pasteur al 600 a las diez de la mañana de aquel
día.
Blanco, como el barbijo de los médicos que intentaban que la
catástrofe cobre menos vidas.
Azul, como la tinta que escribió el nombre de gente que quizás
yacía bajo los escombros y que familiares dictaban con voz tenebrosa
a quienes armaron un puesto de información solidariamente improvisado.
Blanco, como el talit, manto de oraciones devenido en mortaja, de las
85 víctimas del atentado a la AMIA.
Bandera de mi Patria. Azul un ala del color del cielo. Azul un ala del
color del mar.
Siempre me gustó la ceremonia de izamiento de la bandera en la
escuela.
Recuerdo una emoción cotidiana cada mañana en mi infancia.
Un ritual que marcaba día a día el inicio de la tarea.
Cuarto grado y las palabras de promesa de lealtad a la bandera que recién
años más tarde entendiera... “no será atada
jamás al carro triunfal de los vencedores de la tierra...”
Fuimos vencidos, una y otra vez.
En el atentado a la Embajada de Israel, y cuando confiscaron nuestros
bienes en el corralito, y cuando el cierre de empresas nacionales, cuando
la voladura de la AMIA, la represión del 20 de diciembre, secuestros
y asesinatos consecuencia de la inseguridad y el mal servicio de la
maldita policía, y cuando la desnutrición infantil acecha
matando nuestro futuro y malogrando el presente.
Sin embargo, seguimos izando nuestra bandera.
El azul y blanco continúan flameando, testigos de la injusticia,
la inequidad, la miseria, la impunidad, el hambre, la violencia, el
terror.
Bandera de mi patria.
Bandera de César Milstein, Adolfo Pérez Esquivel, Jorge
Luis Borges, Victoria Ocampo, Alfonsina Storni, René Favaloro,
Alicia Moreau de Justo, Jaime Barylko, de los 30.000 desaparecidos y
de las 85 víctimas argentinas del atentado a la AMIA y de las
29 del atentado a la Embajada de Israel.
Estos, entre otros, son y fueron nuestros abanderados.
Pero también, bandera hecha jirones por terroristas, secuestradores,
corruptos, insensibles, victimarios, ladrones, oportunistas y asesinos.
Bandera de mi Patria. Bandera de todos y de cada uno.
Bandera de los que queremos mirar a nuestros hijos a los ojos sin necesidad
de pedirles disculpas por la realidad que los habita.
Bandera de los que deseamos trabajar porque creemos que nuestra tarea
es útil y promueve el crecimiento personal y el de la patria.
Bandera de los que queremos continuar educando generaciones para la
libertad y la justicia.
Porque no terminamos de desilusionarnos e insistimos en que esos son
los genuinos valores para una vida digna.
En los procesos de aprendizaje, para desarrollar cualquier talento,
el factor principal es la motivación.
Las ausencias y el dolor nos mueven a seguir recordando y clamando por
justicia.
Pero la motivación es también externa: los avatares del
juicio, los rodeos, las pistas falsas y las dilaciones, nos impiden
silenciar el reclamo.
Una vez más, como desde hace casi diez años, en este rincón
tan emblemático y paradójico de la Ciudad de Buenos Aires,
se erige la Plaza de la Memoria. Plaza de la Memoria Activa que es la
única memoria posible. Porque memoria que no es activa puede
trocar en recuerdo y malograrse en el olvido.
La memoria debe ser activa para que sus huellas sean una y otra vez
transitadas.
El dolor nunca dejará de ser dolor. Pero sólo con esclarecimiento
y justicia podrá ser un dolor digno y traerá la paz a
nuestros muertos de la AMIA.
LIC. CARLOS ALBERTO MORA- Licenciado
en Historia.
Hoy una vez más como cada
una de las 516 semanas transcurridas desde el atentado, Memoria Activa
levanta su voz para que el crimen de la AMIA no quede impune. Retóricamente
puede parecer redundante, políticamente no, Memoria Activa busca
memorar es decir, evitar que lo ocurrido en el pasado ingrese en la
espesa niebla del olvido o lo que es peor, que se recuerde el horror
que la memoria recupere el horror y nada más, que la memoria
haga de memoria pero no de palanca de hacer justicia.
Georges Orwell quien temió como pocos una sociedad sin justicia
advirtió que quien controla el pasado controla el futuro y quien
controla el presente controla el pasado, no son juegos de palabras yo
enseño historia y he incursionado en los modos y estrategias
epistemológicas e historiográficas que los especialistas
en el estudio de nuestro pasado social, los historiadores emplean para
hacerle decir al pasado lo que el presente necesita. Digámoslo
claramente, que la historia o la memoria, porque la memoria historiza,
retenga y reproduzca aquello que necesitan los que controlan el presente,
para ello el nódulo a neutralizar es la verdad o lo que es más
correcto, la neutralización de la verdad compleja y plural.
Antonio Gramshi víctima del fascismo lo explicó sencillamente
cuando dijo que toda verdad es revolucionaria, sabía que la verdad
molesta porque siempre lesiona y afecta los intereses de los dueños
del poder, o como diría Orwell, de los que controlan el presente.
Ayer 20 de Junio, se conmemoró el Día de la Bandera y
por consecuencia se recordó a su creador el General Manuel Belgrano,
imperceptiblemente los 20 de Junio se convierten en días en los
cuales la creación belgraniana ocupa en la memoria colectiva
el lugar de su creador, la bandera es un símbolo de la Nación
y por lo que representa como icono del pasado y del presente posee un
valor enorme aunque se niegue o sea un valor político y los que
hacen política, los que controlan el presente, lo saben muy bien.
Hay también un Belgrano recuperado por la memoria de los que
hacen esta historia donde los hechos, es decir la verdad, son seleccionados
cuidadosamente, unos para ser rescatados otros para mantenerlos en el
olvido. Ese Belgrano, el más conocido, es el Secretario del Consulado,
Vocal de la Primera Junta, héroe de Vilcapujio y Hashohuma, vencedor
de Tucumán y Salta y por qué no el defensor de ideas fisiocráticas
y liberales, el que donó 40.000 pesos para la construcción
de escuelas y por encima de todo esto el Belgrano creador de la bandera.
En síntesis, en palabras de Ricardo Rojas, el Cristo de la argentinidad.
Hoy muchos acuerdan en decir que los tiempos han permitido superar aquellos
relatos que convertían a los protagonistas de la historia argentina
en personajes de utilería sin embargo limando exasperaciones
intolerables y evitando el culto al héroe digamos que con mayor
discreción y cuidado, el culto al hombre prudente y valioso,
al ejemplo a imitar continúa. Decíamos que quienes se
preocupan por trabajar por una integración del pasado con el
presente, que permita al presente entenderse con el pasado y aún
más, servirse de él, recuperaban un Belgrano, esto quiere
decir que hay otro y no por lo distinto si no por lo faltante. Decíamos
que sí se recuerda al Belgrano donante de recursos para la fundación
de escuelas pero no tanto al que en 1798 en pleno régimen colonial
defendía la enseñanza estatal, gratuita y obligatoria,
mucho menos se recuerda al Belgrano que nació rico y murió
pobre, los proyectos de vida y de sociedad que se desentienden del lucro
no despiertan el mismo entusiasmo que los que juegan con promesas de
felicidad y bienestar. Tampoco se rescata al Belgrano que en una publicación
de La Gaceta en Septiembre de 1813, criticó el imperio de la
propiedad por ser causa que reduce la mayor parte de los hombres a los
más estrechamente necesario, menos aún se recuerda al
Belgrano que en 1810 en camino hacia el Paraguay redactaba un reglamento
para los 30 pueblos de Misiones en los cuales disponía supresión
de tributo para los naturales, igualdad absoluta entre criollos y naturales,
reparto gratuito de tierras y provisión gratuita también
de semillas y elementos de labranza para que pudiesen trabajar.
Es posible que no haya alcanzado la claridad pretendida pero he intentado
hablar sobre las direcciones de la memoria y de todo lo que se juega
en torno al control de esas direcciones, es allí donde se libra
un combate vital en el que se dirime, vuelvo a Orwell, la propiación
del pasado y ya vimos que esto significa el control del presente. En
esta lucha Memoria Activa desempeña un papel estratégico,
hemos hablado de Belgrano y este también consideró esencial
el conocimiento de lo ocurrido. Se ha dicho muy bien, expresó,
que el esfuerzo y el estudio del pasado enseña cómo debe
manejarse el hombre en el presente y en el porvenir, síntesis
magnífica. Son los periodistas historiadores intelectuales junto
a los políticos quienes deberían garantizarle al hombre
del presente un acceso al saber pretérito sin censuras ni calculadas
omisiones que representan lo mismo. El siglo veinte con sus quemas de
libros, genocidios y desaparición de personas no ha contribuido
a ello. El control del pasado es vital para los educadores que pretendan
una Argentina con índices de pobreza tolerables y con horizontes
de futuro donde la juventud pueda concebir la esperanza. Es funcional
a la sobrevivencia de la sociedad el control del pasado, no desde una
perspectiva tuteladora ni proscriptiva todo lo contrario, para que ese
control no sea monopolizado por aquellos que le roban parcelas a la
memoria, controlar el pasado es evitar que la memoria sea fracturada
y esto es indispensable para que no se repitan nuevos 18 de Julio.
No olvidemos que exclusión y crimen son acciones asociadas, por
ello mantener viva la memoria es decisivo para todos. Decisivo también
para que las víctimas y las familias de las víctimas del
atentado obtengan justicia.
MELINA SHABEK Y NATALI LIPNIK-
Alumnas de la Escuela de Madrijim de Hebraica.
Teníamos sólo 5 y
6 años cuando todo pasó. ¿Qué sabíamos
en ese momento? Poco y nada, no entendíamos nada una sensación
de angustia y desesperación se vivía en nuestras casas.
La tele constantemente prendida, las imágenes caóticas
interrumpían nuestro primer día de vacaciones.
A lo largo de estos diez años fuimos participando en distintas
instituciones judías tanto de educación formal y no formal,
donde nos fuimos involucrando y conociendo lo que es la AMIA y lo que
pasó. Es por eso que estamos hoy como janijim de la Escuela de
Madrijim de Hebraica participando en este acto, manifestando nuestro
apoyo a los familiares de las víctimas y a la comunidad argentina
dolidos por esta catástrofe humana.
Como jóvenes y futuros educadores nos comprometemos a transmitir
lo sucedido y continuar con el sentimiento y la memoria. Antes de 1994
el edificio de la AMIA era uno más en el barrio de once, hoy
en día una de las cosas que nos enorgullece es ver que su reconstrucción
hizo de él una estructura imponente y esto habla de la firmeza
de sus funciones y que en su interior continúan intactas. Esto
no sólo afecta a la comunidad judía sino también
a la argentina y hasta que no se aclare lo sucedido seguiremos viviendo
con la sensación de injusticia en nuestro país.
A quien sea que haya que dirigirse queremos decirle que exigimos soluciones,
respuestas y una condena a los culpables, y a la humanidad que una bomba
puede destruir un edificio pero no un pueblo. Mientras reine la impunidad
la bomba seguirá estallando.
LUNES 28 de JUNIO DE 2004


