LUNES 1 de MARZO DE 2004
ENRIQUE BURBINSKI- Memoria Activa.
Hace 500 semanas, un lunes como
hoy, estaba en Pasteur 633. Mis ojos no podían creer lo que
veían, nuevamente la destrucción, la muerte. El domingo
anterior había llegado de Jerusalém, habíamos
compartido con un grupo de colegas un seminario en la Jerusalém
de oro. Como dice García Marquez, uno regresa antes con su
cuerpo que con su mente, y todavía estaba influenciado por
ese espíritu absolutamente diferente de Jerusalém y
me despierta Buenos Aires con el horror de la muerte, de la masacre.
De Pasteur a Ayacucho 632 a intentar en medio de la zozobra ayudar,
colaborar desde otro lugar. Como todo un número importante
de gente, intentamos desde nuestra experiencia y capacidad volcar
algo, intentar ayudar desde el pequeño lugar que podíamos,
mientras intentábamos saber qué había ocurrido
con los amigos, mientras intentábamos saber qué había
ocurrido con los familiares de las centenares de personas que se acercaban
a Ayacucho.
Horas y horas en la penumbra en Ayacucho, horas y horas en la oscuridad
de Ayacucho porque no había posibilidad de ver la luz porque
se había producido la segunda masacre. Horas que continuaban
a la noche del 18 al 19, del 19 al 20, horas que me hacían
reflexionar de qué debía hacer.
En ese momento dirigía el Club Nautico Hacoaj, era el Presidente
de la Asociación de Profesionales y la verdad que no sabía
que hacer. Lo que pensé que debía hacer era reunirme
con otros, convocar a otros colegas profesionales, teníamos
responsabilidad liderábamos instituciones y debíamos
dar respuesta a esas instituciones que estaban de duelo, 48 horas
de duelo pero al día siguiente debían seguir. ¿Y
cómo debía seguir una tarea con tanta muerte, con tanta
destrucción, con tanta barbarie, tanta impunidad?
Nosotros habíamos confiado en las autoridades nacionales, habíamos
confiado en las autoridades comunitarias, creemos en la comunidad
somos parte de ella y diferenciamos a la comunidad de acciones corporativas
en defensa de intereses personales. Ahí, en ese marco, en esa
convocatoria surge la iniciativa de convocar a un lugar y un espacio
no definido. Cambiamos opiniones, discutimos, Plaza de Mayo, Plaza
de los dos Congresos, hasta que entendimos que nuestro lugar era este
como lo es desde hace 500 semanas, la Plaza Lavalle frente al Palacio
de la Injusticia, porque entendíamos que debíamos exigir
justicia si queríamos vivir en un país mejor, si queríamos
dejar un país mejor a nuestros hijos y así decidimos
expresarnos en este lugar. Luego los jóvenes que con su maravillosa
creatividad nos pusieron el nombre, queríamos recordar, queríamos
ejercitar la memoria pero queríamos hacerlo de una manera activa,
ejercitando nuestros derechos como ciudadanos, como miembros de una
comunidad, como hombres en libertad que buscábamos vivir en
libertad y sólo lo podíamos lograr a través de
la justicia. Por eso nuestro nombre, ejercitar la memoria de una manera
activa, por eso este lugar frente al Palacio de la Justicia que no
honra su nombre. Por eso esos grupos de hombres y mujeres que en su
primera etapa no contaban con la presencia de los familiares que estaban
sumergidos en el dolor, en la pena , en la bronca, otros heridos,
hospitalizados. Con el correr de los meses se sumaron los familiares
a la mesa de Memoria Activa, muchos lunes en esta plaza, nadie que
me lo hubiera dicho en ese momento yo le hubiera creído 500
lunes en este ejercicio ciudadano para el cual no estábamos
preparados, nadie de nosotros estaba preparado, los familiares no
estaban preparados los unió el horror, la desgracia, la pérdida
de sus seres queridos. Y a lo largo de estos años un objetivo
claro, constante y perseverante, así como el sonido del shofar,
fuimos el tábano molesto de las estructuras partidarias, de
las estructuras gubernamentales, de los poderes del Estado y de los
dirigentes comunitarios que se olvidaban de representar a la gente
y se representaban a ellos mismos con los intereses personales que
defendían. Y una a una las denuncias de Memoria Activa fueron
consolidándose en el tiempo, fueron demostrándose como
verdad y a nosotros no nos alegra. Hubiéramos preferido saber
la verdad a la cual no vamos a poder llegar porque 10 años
es mucho tiempo, muchas pruebas se han perdido para siempre. No podremos
llegar a la verdad pero hemos luchado con todos Ustedes a lo largo
de estos 10 años, a pesar de los rebrecajamientos, de algunas
divisiones y pérdidas, de alguna gente que no comprendió
cuál era el eje central de nuestro cometido, que asumió
otros compromisos ajenos a Memoria Activa.
Hemos luchado perseverantemente en esta búsqueda de verdad,
en esta búsqueda de justicia y hemos, creemos modestamente,
aportado a nuestro país una posibilidad de un pequeño
futuro mejor. Ver a los agentes de la SIDE declarando en el Tribunal,
ver la remoción del Dr. Galeano responsable junto a dirigentes,
en ese momento de a comunidad, de esta investigación que no
llega a nada, junto a los fiscales funcionales al juez y respetuosos
de su tiempo, que debían defendernos como ciudadanos y representarnos
pero que se olvidaron de las víctimas, se olvidaron de la gente
y hoy uno de ellos, Barbaccia, quiere asumir como Juez Federal. Bueno
futuro nos espera a nosotros en nuestro país si quienes fueron
funcionales asumen mayores responsabilidades que cuando tuvieron la
responsabilidad histórica de defender a la gente, defendieron
los tiempos de un juez que se olvidó para qué había
sido nombrado en ese lugar.
Memoria Activa 500 semanas de presencia, de lucha ininterrumpida aquí
en esta Plaza, en los Tribunales dentro y fuera del país. Qué
hubiera pasado si como hoy, la causa AMIA es una causa del Estado
y se prioriza la causa a los intereses comerciales, si hubiera ocurrido
esto 10 años atrás otras hubieran sido las condiciones
de vida en nuestro país, otras hubieran sido las condiciones
políticas y sociales. Pero los intereses de los Menem, de los
Duhalde, de los Anzorreguy, de los Ruckauf, de los Beraja priorizaron
sus bolsillos y los de sus grupos, a los de esta sociedad, a los de
la comunidad porque a no confundir, no son la comunidad judía
son algunos pocos, la comunidad judía es digna los dirigentes
que la representaron no lo son.
Memoria Activa, un espacio de lucha ciudadana que está aquí
en esta plaza para recordar, para exigir, para denunciar y para decir
presente..
RAUL KOLLMANN- Periodista.
Quiero usar este ratito para
una cosa que hace varios días vengo pensando, que me sale del
alma y que lo digo con toda la fuerza que tengo adentro.
Vengo en estas 500 semanas a decirle gracias a Memoria Activa, a decirle
gracias porque es una lucha que sólo se parangona con el esfuerzo
que hicieron en su momento las Madres de Plaza de Mayo, porque yo
sé el esfuerzo que significa organizar esto todos lo lunes,
porque sé del puñado de gente que trabaja y se rompe
el lomo, porque sé la constancia que hay que tener cuando llueve,
en el sol, en las vacaciones, porque sé de la falta de dinero,
porque sé de las presiones. Porque hacer esto por ahí
ahora que todo está un poco más claro, que todo este
fraude de la investigación ha quedado expuesto, esto ahora
es casi moneda corriente pero en su momento, cuando todo el poder
estaba mucho más consolidado, cuando Menem era gobierno o cuando
Beraja era el presidente de la DAIA, no era fácil decir que
todo era una mentira que era una versión oficial trucha, en
aquel momento era jugársela. Y era jugársela en aquel
acto del ’97 frente a tanta gente y frente a tantos ministros
y chupamedias, esos eran los momentos difíciles.
Y si ellos no lo hubieran hecho, si el conjunto de los familiares
no lo hubieran hecho, el poder hubiera hecho lo que hubiera querido
en esta causa. Hubiera pasado mucho más desapercibido, el juez
Galeano, los Fiscales, los testigos inventados, muchas de las cosas
no nos hubiéramos enterado ni nos hubiéramos dado cuenta.
Y como argentino y como judío y como periodista el haber roto
con este granito todas las semanas, el haber molestado, el haber estado
pinchando al oficialismo de todos los colores, esto cambió
la historia del atentado, la historia de la comunidad judía
y la historia del gobierno de Menem y de todos los gobiernos y de
los chupamedias que siguieron.
Hoy, en la causa judicial ha quedado claro, nadie quiso investigar
nunca. Quedó en el juicio oral claro que no había ni
reuniones de gabinete donde se trataban las cuestiones del atentado.
Que los ministros nunca hablaban con Menem del atentado, que Menem
nunca le preguntaba a los secretarios de seguridad ni a nadie, en
qué andaba la investigación. Que la SIDE hizo lo que
quiso. Me pregunto: ¿Menem irá preso por esto? Porque
es un delito gravísimo, es no haber intentado ni siquiera la
investigación. Los hombres de la SIDE, trucharon las pruebas
que no quisieron investigar, ¿alguien irá preso?.
El juez Galeano, ¿terminará preso?. La verdades que
las acusaciones en su contra de pagos ilegales, de pagos clandestinos
deberían llevarlo a la cárcel. Uno se queda con la duda,
Los fiscales ¿Alguno terminará preso porque en lugar
de representar a las víctimas y al pueblo, son el ministerio
público, terminaron pegados a la voz oficial?
Uno se queda con ea sensación de que por un lado flota la impunidad,
que ninguno de todos ellos todavía esta preso y que los terroristas
también han zafado, y han zafado los que colaboraron con los
terroristas, pero aun así con todo ese panorama tan adverso
en el que no se ha conseguido que terminen presos, al menos todavía,
yo creo que alguien el juez Galeano, algún funcionario terminará
preso por la causa AMIA, yo estoy convencido que eso va a ocurrir.
Pero aun así, con todo ese ambiente de impunidad, Memoria Activa
ganó esta pulseada. La ganó porque hoy en día,
más allá de lo que ocurra, en la calle, entre los argentinos,
entre los judíos está claro lo que pasó y eso
no hubiera estado claro. Está claro que se vendieron, está
claro que fueron chupamedias, está claro que la investigación
fue un fraude, está claro que todo lo que se armó fue
un gran globo mentiroso y vergonzoso, y en ese esfuerzo terrible de
venir acá todos lo lunes, de organizar, de organizar una defensa
extraordinaria sin un peso con un esfuerzo increíble, ese esfuerzo
terrible ganó porque todos ahora sabemos la verdad y no lo
hubiéramos sabido porque cuando los adversarios eran poderosos
había que tener mucha audacia para despegarse, para agarrar
y tener un discurso distinto, un discurso hecho a pulmón, sin
plata, sin aparato, sin ayuda y contra todos los poderosos. Gracias
Memoria Activa de todo corazón. 
EUGENIA SZEJER- Ciudadana de
la Plaza.
En nombre del grupo que siempre
estamos presentes, también queremos rendir nuestro pequeño
homenaje a Norma Lew, por su valentía, su coraje, por su esfuerzo
hasta el fin de sus días.
Y ahora unas muy pocas palabras.
En este país muchos tratan de tapar la memoria, no es el caso
de León Gieco que tiene una canción donde dice: “Todo
está grabado en la memoria fruto de la vida y de la historia”.
En esa canción nombra todos los hechos aberrantes que pasaron
en La Argentina, entre ellos los ataques a la Embajada de Israel y
la AMIA.
Esta Memoria Activa que hoy cumple 500 semanas, este lugar sirvió
a muchos para poder expresar cosas que conmocionaron a la sociedad:
el caso cabezas, Abuelas y Madres de Plaza de Mayo y otros.
Creo que la historia del ataque a la AMIA no hubiera tenido tanto
consenso en la población, si no hubiera existido Memoria Activa
con sus denuncias de todos los lunes. Por donde pasaron intelectuales,
periodistas, escritores, políticos, artistas para expresar
su apoyo a la causa.
Memoria Activa denunció al juez Galeano por la forma negativa
de llevar el juicio y pidió su apartamiento, pero no fue acompañado
por la dirigencia comunitaria.
Nuestra permanencia constante y estable es porque creemos que todas
las personas tienen una responsabilidad hacia los otros, no sólo
por nuestra tradición ética y moral sino porque todos
estamos hechos de la misma sustancia.
Estamos llegando al final de un juicio que es nulo porque no están
los que financiaron y produjeron este ataque, los que taparon y destruyeron
pruebas, el gobierno de Menem es el principal responsable de haber
entorpecido la investigación. Nos queda el deseo y la esperanza
de tener otra oportunidad para saber la verdad, para esto tengamos
viva la llama de la memoria y hagamos lo posible por no abandonar
la lucha.
Este pueblo sufrió muchas injusticias, voy a apelar a unas
pocas palabras de Mordejai Anielevich en el levantamiento del Guetto
de Varsovia cuando dijo: “Por nuestra y vuestra dignidad”
y yo agrego “…merecemos justicia”.
LUNES 8 DE MARZO DE 2004
FANNY MANDELBAUM- Periodista.
Muchísimas gracias. Y
como muchas otras veces, estoy aquí en la Plaza. Hoy como bien
acaban de decir, no se celebra se conmemora el día internacional
de la mujer, un día que recuerda el sacrificio de muchas mujeres
que buscaban justicia. Yo creo que no se puede empezar a hablar hoy
acá sin hacerle un homenaje a una mujer que dio su vida buscando
justicia y verdad, que se llamó Norma Lew. Norma fue el motor
que impulsó Memoria Activa. Norma como muchas Madres, como
muchas Abuelas que han salido a buscar la verdad y la justicia, logró
que nos reuniéramos durante 501 semanas aquí y nos vamos
a seguir reuniendo y vamos a seguir gritando verdad y justicia y vamos
a seguir diciendo “Justicia y sólo justicia perseguirás…”
y nos vamos a sentir asqueados viendo caras en la televisión
que saben lo que pasó, que no investigaron a su debido tiempo,
que taparon un montón de cosas por intereses económicos.
Recién decíamos que dentro de sólo nueve días
se cumplen 12 años del atentado a la Embajada, si se hubiera
investigado a fondo, si se hubiera llevado a la cárcel a los
responsables, si se hubiera sabido qué pasó con la policía
Federal que tenía que estar investigando la Embajada, si no
se hubieran borrado las escuchas que demostraban quién llamó,
quién sacó, quien hizo, quien dijo quizás el
atentado a la AMIA no hubiera sucedido. Si un juez, un ex juez que
ayer estuvo en televisión, que me dio asco, que me dio náuseas
que se llama Liporace hubiera llevado las investigaciones que le llegaron
al juez Galeano o al POC, si se hubiera investigado como hubiera correspondido,
quizás el allanamiento a la calle Tapiales donde vivió
Moshen Rabbani, donde la prostituta que detuvieron en Suiza llamó
por teléfono en cuanto llegó a la Argentina detenida,
donde se encontraron después de varios años elementos
que demostraban que ahí algo se había cocinado. Liporace
tuvo esas informaciones en su poder, las elevó al POC, se las
llevó a Galeano, las guardó en un cajón ¿tuvieron
que ver con el enriquecimiento que le permitió pasar de un
departamentito a una mansión? Son cosas que la justicia debería
haber investigado, sin embargo nada de eso se investigó y hoy
nos encontramos en un juicio Oral y público que tenemos el
convencimiento de que no nos va a dar ni verdad ni justicia.
Yo agradezco a la gente que vino, sé que hoy es un día
especial hoy comienzan las clases, muchas mamás o papás
están en el colegio acompañando a sus hijos, pero sería
importante que mucha, mucha gente , que cada uno de nosotros fuéramos
difusores y que cada lunes siguiéramos diciendo presente acá
para que a pesar de que el Presidente dijo que los atentados son una
razón de Estado, que eso no quede sólo en palabras.
Nosotros tenemos poderes independientes pero sabemos muy bien que
desde el Ejecutivo la presión, que cuando es positiva es buena,
que se hace obliga a los otros poderes, de alguna forma obliga entre
comillas, a seguir investigando y a seguir buscando la verdad. Hasta
ahora tuvimos una corte que miró para otro lado, tuvimos jueces
que les interesaba más el propio bolsillo que buscar la verdad.
Vamos a ver, vamos a esperar. Si después de 9 meses de gobierno,
que es el tiempo que tarda una madre en tener a su hijo en el vientre,
hay un alumbramiento que signifique verdad y justicia. Eso espero.
Gracias. 
LUNES 15 DE MARZO DE 2004
JUAN GUREVICH- Memoria Activa.
En el juicio ante el Tribunal
Oral Federal, la defensa de Ribelli comparó la investigación
de la masacre de la AMIA con el juicio que terminó con Jesucristo
crucificado y además afirmó que mediante una tenebrosa
patraña se pretende establecer que el Sub Comisario es un chivo
expiatorio. Esta es una afirmación que excede los límites
de la defensa, no solamente es desafortunada sino que referenciar
y comparar a Jesucristo con Ribelli constituye una ofensa a la ética
cristiana y la exhibición de regresivos sentimientos anti judíos.
No se puede apelar a cualquier argumento, la manipulación histórica
en este caso resulta perversa porque usa y abusa de los sentimientos
más profundos de la concepción cristiana de la vida
pero también conlleva el prejuicio antisemita. De esta forma
actuaron y actúan los promotores del odio y del enfrentamiento.
Por ello hubo necesidad que el Consigno Vaticano emitiera la encíclica
nostra etate, que repudió el cargo de deicidio que estimuló
el sentimiento anti judío y el ataque a los judíos.
No se trata de un acontecimiento inofensivo e irrelevante sino que
tiene un considerable potencial regresivo.
Entendemos que corresponde el esclarecimiento frontal de todos los
hechos vinculados al atentado, pero no se puede admitir ninguna forma
de racismo o discriminación.
El mismo defensor en su alegato, rechaza la comparación y la
aplicación de los principios jurídicos de los juicios
de Nuremberg, la junta de comandantes y Heichman, respecto a su defendido.
En Memoria Activa tenemos muy en claro que no se juzga la condición
religiosa del procesado sino su actividad delictiva, y esa es nuestra
posición sea Sub Comisario o banquero el acusado de los delitos.
Ellos deberán ser juzgados y condenados únicamente por
su condición de delincuentes si la justicia conforme a derecho,
así lo declara. Por eso nos declaramos a favor de los Derechos
Humanos, la justicia y por la lucha contra la discriminación.
DANIEL GOLDMAN- Rabino Comunidad
Bet El.
Nunca voy a poder sentir en su
verdadera dimensión lo que siente Carlos. Con Carlos nos conocemos
prácticamente desde que ocurrió lo que la Embajada,
compartimos muchas horas, muchas conversaciones y yo sé algo
de lo que pasa por su corazón esta semana. Cuando fue el atentado
a la Embajada de Israel, yo estaba estudiando en los Estados Unidos
y estudiaba en una universidad judía. Era la noche de Purim
y recuerdo que en la noche de Purim todos se acercaban para saludarme,
no era solamente un ataque a lo judío, era un ataque a lo argentino
por eso me saludaban, porque esto ocurrió en mi ciudad, esto
ocurrió en mi país. Esto ocurrió en las calles
donde yo siempre me movía, donde me muevo y pasar frente a
la Embajada y ver la pared en las condiciones que está, como
si fuese que la vida ha sido arrancada, me produce estupor y lo recuerdo
a Carlos.
También recuerdo que en la primera oportunidad que me invitaron
a hablar a Memoria Activa, ya 8 años atrás o 9 años
atrás, yo denuncié que las tablas de la ley estaban
rotas, las tablas de la ley que teóricamente están ahí
arriba. Esperaba que después de 8 años las iban a arreglar,
pero simplemente las taparon. Esto es el símbolo de una Argentina
sin justicia, pero por supuesto que hay otros que están intentando
hacer de la Argentina un país mejor y apostamos mucho a esa
esperanza aunque sabemos que muchas pruebas, la gran mayoría
de las pruebas, intencionalmente fueron perdidas y que el tiempo hace
lo que la prueba no puede hacer. Pero también el tiempo muestra
la verdad, porque la verdad surge de la tierra, porque la verdad aparece
y reaparece, porque la verdad no tiene cómplices es simplemente
verdad y si tiene cómplices son cómplices de la verdad.
Entre esos cómplices de la verdad yo siempre encuentro hermanos
en muchos lugares del mundo, especialmente los hermanos de mi comunidad
hermana de Bnei Yeshurum en Estados Unidos. Mi rabino, mi maestro
Marshal Meier cuando ocurrió lo de la dictadura, después
de la dictadura estaba asqueado de lo que ocurría en la Argentina,
no tenía fuerza espiritual de poder quedarse. Entre la bronca
y la vergüenza de lo que había sucedido decidió
salir y se dio cuenta que había otros lugares en donde había
injusticia, inclusive en su propia patria. Decidió volver asentarse
en una Sinagoga pequeña y alicaída y hoy es un lugar
lleno de vida en donde se lucha por la justicia, por la equidad y
la solidaridad, y también acompañó en este proceso
a sus alumnos y uno de sus alumnos que es mi hermano, mi hermano del
alma hoy está aquí con nosotros. Un gran ser humano,
un luchador por los derechos humanos en el momento en que nuestro
país, la Argentina, lo necesitaba y que sigue con espíritu
colocando la semilla de lo que la tradición judía establece
para hacer de este mundo un mundo mejor. En ese sentido quiero pedirle
a mi querido hermano Marcelo Bronstein de la Comunidad Bnei Yeshurum,
que se acerque a este estrado. 
MARCELO BRONSTEIN- Rabino Comunidad
Bnei Yeshurum.
Venir aquí a la Argentina
con mi comunidad de Nueva York, es algo tremendamente importante.
Y es una comunidad de norteamericanos que quisieron conocer las raíces
latinoamericanas de sus Rabinos, quisieron entender quien era este
maestro nuestro Marshal Meier en su lugar, donde actuó.
Hoy somos tres Rabinos, está la Rabina Felisha Sol una mujer
Rabina norteamericana con nosotros. Y lo que nosotros les venimos
a traer a Ustedes es algo muy pequeño, que es el ser testigos.
Queremos ser testigos del heroísmo de Ustedes, queremos ser
testigos de que es posible que exista una Argentina mejor, queremos
ser testigos de que si no hay justicia en un país no hay esperanza
para el país, queremos ser testigos para decirles a los familiares
de las víctimas que en cada momento cuando hay una ceremonia
en Nueva York, allí estamos nosotros hablando y allí
estamos en New York haciendo un puente de amor y de apoyo con Ustedes.
Queremos decirles que no están solos y queremos decirles que
desde allá vamos a gritar, vamos a rezar y los vamos a apoyar.
Que Dios los bendiga. 
CARLOS SUSEVICH- Padre de víctima
del atentado a la Embajada de Israel.
Buenos días, para los
que no me conocen soy el padre de una de las víctimas del atentado
a la Embajada de Israel.
Estamos presentes como todos los lunes acá, apoyando la reivindicación
de todo lo que hizo Memoria Activa luchando por la investigación
del atentado tanto el de la Embajada como el de la AMIA. Estamos muy
de acuerdo con el descabezamiento de los sectores de las cúpulas
militares, policiales, de la marina que efectuó el actual gobierno
porque son los responsables de haber sido promotores, directores y
ejecutores de todas las barbaridades que se cometieron durante el
período de la represión militar.
No sólo es necesario procesar a los militares responsables
también tenemos que acusar, procesar y tener las medidas judiciales
correspondientes con los políticos del gobierno o de los gobiernos
anteriores que convalidaron y apoyaron ocultando el conocimiento para
el público de todo lo que realmente sucedió y de quienes
fueron los autores de estos bárbaros crímenes de lesa
humanidad. No solamente hay que procesarlos, hay que incautarles y
retirarles todos los bienes que de forma delictuosa se hicieron porque
no tienen ningún empacho en exhibir su profusa institución
económica con el argumento de que realmente su actividad les
permitió adquirirlo, cuando es mentira.
No confiamos en los arrepentidos porque después de muchos años
se acuerdan de denunciar las verdades que conocen y eso no les da
absolutamente ningún sector de confiabilidad.
Muchos de los que investigaron deben ser investigados a su vez porque
lo único que hicieron fue diluir las pistas y tratar de embarrar
todo lo que podría haberse arribado con la investigación
de quienes fueron los autores de estos bárbaros crímenes.
Hubo sectores de nuestra dirigencia comunitaria lamentablemente, que
tuvieron grandes connotaciones y amistades con funcionarios de gobiernos
pasados. Hemos asistido a algunas partes del juzgamiento de los acusados
de la AMIA, y hemos escuchado cómo, con pasmosa frialdad y
acendrado cinismo, los integrantes de la SIDE declaraban que nunca
recordaron qué es lo que había sucedido, no les constaba
y por lo tanto prácticamente se consideraban inocentes. Una
cosa muy rara y muy determinante, no hubo ningún policía
herido en ninguno de los dos atentados. Cuando nosotros leemos en
los periódicos del mundo entero que lamentablemente los custodios
sufren también las consecuencias, nos llama la atención
pero es muy claro esto, no hubo heridos en las fuerzas de seguridad
porque estaban advertidos de lo que iba a suceder, lo que marca claramente
la complicidad policial en todos estos hechos.
En este país lamentablemente hubo una corrupción generalizada,
no sólo de las fuerzas de seguridad, militares, políticos
y fuerzas armadas en total que también sabían exactamente
lo que iba a ocurrir porque tenemos que recordar que los dos hechos
relevantes, que fueron los dos atentados, prácticamente hubo
lo que se llamó zona liberada que era del triste recuerdo de
la época de la dictadura militar.
Todos los partidos políticos de los últimos años
han hecho alianzas y conciliábulos secretos de espaldas a las
reales necesidades y a las verdades que necesita el pueblo. Nunca
cumplieron lo que prometieron.
Estamos percibiendo en este momento, un débil hilo de luz al
final de un túnel de total impunidad que se manejó durante
los últimos 12 años, que dentro de dos días se
cumplen del atentado a la Embajada de Israel y los 10 años
que dentro de cuatro meses se cumplirán del atentado a la AMIA,
pero esperamos no equivocarnos una vez más. Fuimos muchas veces
traicionados por los gobiernos de turno y por los políticos
que los apoyaron, siempre hemos escuchado las manifestaciones elucubradas
en tono de alegórica manifestación, la del Presidente
De la Rúa que los dos atentados fueron dos tajos inferidos
a la cara de la República, pero en realidad esos dos tajos
nos infirieron a nosotros los familiares de las víctimas, que
perdimos hijas, hijos, esposos y esposas, fuimos muchas veces traicionados.
Los atentados son una cuestión de Estado y es el Estado el
que realmente tiene que proveer a su real y verdadera investigación.
Lamento, personalmente, que un día después de cumplirse
12 años del atentado sea la fecha de mi cumpleaños,
creí que al llegar a los 80 años, como voy a cumplir,
por lo menos contaría con la felicitación y el abrazo
de todos mis hijos, lamentablemente no fue así. Por eso no
vamos a olvidar, no vamos a resignar nuestra lucha y seguiremos denunciando
a todos los asesinos y a los que encubrieron estos asesinatos.
Muchas gracias. 
LUNES 22 DE MARZO DE 2004
DANIEL GOLDMAN- Rabino.
Bueno simplemente yo quiero compartir
con Ustedes un artículo que escribí, que salió
publicado hoy en Página 12, que dice lo siguiente:
El título es:
AUTOCRITICA NO ES DISCULPA
1. La autocrítica no es disculpa es el ejercicio que entabla
un intenso diálogo con uno mismo para reparar un acto errado
cometido a otro.
2. La autocrítica no es una crítica al revés,
es un acto que engloba la revisión total de nuestras conductas
y la esencia de las mismas.
3. La autocrítica no es relativa, no se trata de una auto justificación
ante la conducta de otro al que demonizamos.
4. La autocrítica no es un acto esporádico, es una práctica
diaria que conduce a que en ese diálogo uno pueda llevar y
sobrellevar la responsabilidad reparadora cada vez que la víctima-
sea un individuo, sea una sociedad- lo requiera.
5. La autocrítica no es un acto superficial, es un ejercicio
saludable de introspección cuya exigencia demanda de un absoluto
cuestionamiento de nosotros mismos.
6. La autocrítica no es un acto catártico, es un hecho
anti alienante que debe conducir hasta las lágrimas la posibilidad
de no aceptar que las cosas debieron ser unívocas, porque las
cosas siempre pueden ser de otra manera.
7. La autocrítica no es un acto tanático, es un ejercicio
que hecho con la más pura sinceridad nos puede reincorporar
a la vida.
8. La autocrítica no puede dejarme igual a como era, es un
acontecimiento fundante que se caracteriza por el hecho que debo ser
otro distinto del que fui hasta ahora.
9. La autocrítica no es un acto de desesperación, es
un ejercicio de esperanza que no permite evadir del juicio a quienes
se valen de la impunidad.
10. La autocrítica no es un acto concluso, es un ejercicio
que exige otro acto de mayor audacia que garantice que la autocrítica
fue verdadera.
PATRICIA VALDEZ- Directora de
Memoria Abierta.
Estamos reunidos hoy para recordar
que han pasado 503 semanas desde aquel lunes en que el atentado en
la AMIA nos privó de la vida, la compañía, el
amor y los proyectos de 85 ciudadanos argentinos. En estos días
se cumplen también 1460 semanas del golpe de estado que dio
origen a la dictadura militar, que dejó huellas profundas en
la sociedad argentina porque persiguió, empujó al exilio,
asesinó y desapareció a miles de compatriotas y cambió
la identidad de cientos de niños que secuestrados o nacieron
en cautiverio. Por ellos y por las víctimas de los atentados
en la Embajada de Israel y en la AMIA, seguimos luchando para quebrar
las intrincadas redes que permitieron la impunidad y seguimos exigiendo
justicia completa. En ambos casos fueron víctimas de la ideología
del terror implementada desde el aparato del estado en un caso y desde
grupos mesiánicos y extremistas en el otro. En ambas situaciones
no hubo tiempo para la despedida ni sepultura digna para nuestros
muertos, en ambos casos se bloquearon obstinadamente los caminos para
la actuación de la justicia y sigue aún siendo necesaria,
la presencia de los familiares y de los grupos que desde la sociedad
civil exigimos verdad completa, la sanción de la justicia para
quienes planificaron y ordenaron estos crímenes. Ambas situaciones
tienen semejanzas y profundas diferencias, las desapariciones se produjeron
en dictadura y las bombas explotaron en democracia, las instituciones
democráticas fueron débiles, las instituciones democráticas
débiles fueron doblegadas por la junta militar en 1976 y resultaron
incapaces de ofrecer protección a los ciudadanos perseguidos
y desaparecidos. La paradoja es que siendo la principal diferencia
entre estos hechos la existencia de un régimen democrático,
sus instituciones no sólo no pudieron en los ’90 impedir
los atentados sino que tampoco fueron capaces de investigar a tiempo,
de capturar y sancionar a los culpables. Hoy esas instituciones parecen
intentar una respuesta a través del ejercicio independiente
de la justicia y de un poder político interesado en el rescate
de la memoria como forma de prevención hacia el futuro. Esta
respuesta que tanto anhelamos necesita gestos elocuentes que nos abren
un espacio para la esperanza, pero tiene que ser una respuesta que
sea esencialmente parte de un proceso de crecimiento democrático
en el que las instituciones se fortalezcan y asuman con madurez el
rol para el que fueron creadas, proteger la vida y la seguridad de
los ciudadanos garantizando el ejercicio de todos sus derechos.
El miércoles próximo se dará un paso más
para que en el predio en donde funcionó la ESMA, se instale
un museo que relate lo ocurrido durante el terrorismo de estado. Un
lugar asignado a la marina para crear instituciones a cargo de la
capacitación de sus miembros, fue desviado gravemente en sus
funciones y utilizado para el exterminio y como pretendida plataforma
de planes delirantes imaginado por la armada para sus víctimas.
Por eso la decisión de dar al lugar un destino esencialmente
distinto y contrapuesto, es no sólo un mensaje claro hacia
quienes se apartaron de la ley y de las normas elementales de convivencia
humana, sino que encierra un contenido intenso de reparación
hacia la sociedad en su conjunto.
Ahora pasará a ser un lugar para promover el ejercicio de la
memoria de lo que allí ocurrió, un lugar para el aprendizaje
democrático, generador de diálogo entre generaciones
que irá buscando y hallando un sentido a ese pasado, un lugar
que deberá transmitir un mensaje claro hacia las generaciones
venideras sobre lo que los ciudadanos de hoy no queremos que ocurra
nunca más.
La ESMA no fue el único lugar de horror, pero su edificio concentra
un poderoso simbolismo. Recorrer este lugar vacío no generará
por sí sólo un conocimiento de los hechos que hicieron
posible una etapa tan traumática en la historia de nuestro
país, narrar a través de testimonios orales, las fotografías
y los relatos escritos, forma parte de la tarea que le toca a este
museo que deberá recoger las experiencias personales y sociales
muchas de ellas aún no contadas para provocar la necesidad
de conocer, para comprender y para no repetir. Un museo abierto al
presente es un lugar de generación de comunidad democrática,
las huellas del pasado deberán contribuir a promover el conocimiento
de los hechos y estimular un debate que no evite las complejidades
y ambigüedades pero que señale con claridad los límites
que las sociedades no pueden traspasar. A este ejercicio de preservación
de memoria estamos los aquí presentes especialmente convocados
porque estas redes, estos entramados activos de memoria que construimos
en estos largos años de búsqueda y de exigencia de justicia,
son los que permiten avanzar hacia una cultura política diferente
donde serán cada vez menos necesarios los gestos, porque tendremos
instituciones democráticas maduras que trabajen para garantizar
la vida de los ciudadanos, una vida que la queremos digna y en libertad.
LUNES 29 DE MARZO DE 2004
SILVIA PLAGER- Escritora.
Buenos días, me voy a
permitir leer, acortada, una notita que saqué en la revista
Noaj, una excelente revista de la Universidad Hebrea de Jerusalém,
al año del atentado a la AMIA en un número y que tiene
lamentablemente vigencia. Se llama Un ojo en el espejo.
En mi infancia los judíos éramos mayoría, no
necesitaba apelar estadísticas tenía esa convicción
que nace del orgullo: nosotros los muchos, ellos los pocos. Pobres,
pensaba mientras asomaba mi torso al vacío desde el balcón
de un primer piso allá en la calle Junín al 400, allá
en los años ’50, allá donde todo era acá
porque quedaba cerca: el colegio, el club, los tíos, los amigos,
el cine, el mercadito. Los días de Feriado Nacional tenían
una sola ventaja sobre los de las festividades judías, aparecían
en rojo en los almanaques no había nada que envidiarles ni
a los próceres ni a los santos, ellos figuraban con números
contrastantes con sus respectivas leyendas es verdad, pero estaban
dibujados. Mientras que los nuestros eran de carne y hueso, fragantes,
ampulosos se anunciaban con mucha anterioridad y había que
organizarse, Pesaj exigía una dedicación extra, pero
todos aún el respetado y temido Día del Perdón,
poseían su cuota de exuberancia. Que me lo dijeran a mí
que desde las vísperas soteaba esquinas ajetreadas y aspiraba
aromas a guefilte fish, caldo de pollo o leicaj. Veía unos
pocos chicos con guardapolvos y se me encogía el corazón,
los miraba cruzar la calle y podía entender la angustia del
condenado rumbo al patíbulo. Es una injusticia, pensaba y reprimía
el impulso de correr a la Escuela Presidente Quintana, también
me apenaba que en la hora de religión tuvieran que quedarse
en el aula, las clases de moral y religión acentuaban el nivel
numérico, era obvio que la moral era para todos y la religión
para los pocos. El mundo era más agradable para los muchos,
nosotros íbamos a Hebraica y comprábamos manjares en
lo de Iosale y en Rusilovsky. A veces entraban los pocos y se les
notaba el complejo en el balbuceo y la pronunciación, por fortuna
en el almacén atendían personas amables que descifraban
cualquier geringosa.
Así de desparejo era todo, a unos lo fácil y a otros
lo difícil. Hasta en el cine Cataluña que quedaba a
la vuelta de casa, el desnivel era notorio. Bastaba con ver a las
mamás que esperaban a la salida: quienes eran las más,
las nuestras, quienes eran las que llevábamos viandas para
no desfallecer durante las tres películas, nosotros. Y nos
fundíamos en una sola emoción cuando la pareja se besaba
y la caballería llegaba para salvarlos, estábamos con
los buenos, éramos los buenos. Y como si fuera poco, pertenecíamos
al pueblo elegido. Yo, Silvia, por carácter transitivo, era
una elegida. Y aunque eligiera mal, como decía mamá
cuando revisaba la bolsa de los mandados, a veces me daba miedo eso
de no saber elegir y si lo digo no es porque alguna fruta podrida
o unas hojas de lechugas marchitas sino por mis abuelos, tíos
y una primita que por no saber elegir, habían sido asesinados
en la guerra. ¿A quien se le ocurría elegir un país
lejano donde vivía gente horrible?. Felizmente Polonia quedaba
en las fotos y Argentina en el Billken y en la vereda.
Desde la vereda veía pasar el tranvía, por las ventanillas
brazos, caras y manos iban sumándose hasta formar una sola
figura en la que el mal no tenía cabida. En la primera etapa
de mi niñez la brújula de los acontecimientos marcaba
hacia Pueyrredón, en ese trayecto existían dos islas,
la confitería El Comercial y el bar León. Allí
se servía té en vaso de asa metálica y había
mujeres de párpados anchos y boas de zorro y señores
que jugaban al dominó. ¿Podía hallarse un sitio
más seductor?.
En la segunda parte de mi infancia, la brújula apuntó
hacia el Obelisco, ni el dorado de la calle Corrientes había
levantado había levantado un nuevo altar de ofrendas, la exploradora
avanzaba con firmeza.
Una leyenda en la pared “haga Patria, mate un judío”,
hizo enloquecer la aguja de mi instrumento y ya ni el norte ni el
sur fueron puntos cardinales, nació una nueva dirección
que iba hacia dentro de uno mismo. Esa fue la culpable de que las
fotos abandonaran sus cajas y Polonia se convirtiera en un país
existente.
En escuela secundaria el apellido Siderar y el nombre del padre, Moisés,
delimitaron una nueva frontera. Del lado de los Moisés estaban
aquellos que habían sido quemados en los hornos nazis y los
que según la propuesta del grupo tacuara, debían morir
para que la Patria se hiciera. Nada que ver esa Patria con la del
himno a Sarmiento, ni con Aurora, ni con el Preámbulo de la
Constitución, ni con la Escuela Presidente Quintana allá
en Lavalle y Pasteur, allá en formen fila y tomen distancia,
ahora ni acá ni allá se podía marchar con la
vista al frente porque había quienes querían que la
tuviéramos gacha, igual la alcé, la mayoría de
los pocos la alzábamos y así marché de frente
march hacia otras décadas. Ya estoy en las otras décadas.
En la manifestación que se realizó después de
la primera bomba en la Embajada de Israel, los pocos y los muchos,
al igual que en el tranvía, formábamos una sola figura
y un mismo fervor; no cabían dudas estábamos con los
buenos.
Con la segunda bomba, la de la AMIA, la vida se dividió en
antes y después. Las cajas con las fotos de Polonia voló
por el aire, también el espejo del enorme ropero en el que
se miraba una nena, se hizo trizas. Los muertos que habían
elegido mal, escaparon del marco de los sueños para escoltarme
durante el día. Los escuchaba decir: Simale, esto pasa por
no saber elegir.
Yo no estaba, ya no estaba en El Comercial ni el Bar León para
buscar refugio y en la Escuela Presidente Quintana los próceres
de antes fruncían el ceño y apretaban los labios, a
ellos sólo se los usaba para tener fines de semana largos.
Los próceres de ahora abrían sus bocas para decir palabras
que, como los espejismos, se esfumaban.
Desde el 18 de Julio de 1994, estoy juntando pedazos de espejo. Es
inútil veo un brazo, un torso, una mano, no, no es el tranvía
que pasa y aunque parezca un rompecabezas está incompleto,
yace roto igual que el espejo. Recojo una pequeña porción
de cristal en él hay un ojo, sospecho que es el de la nena
del primer piso, la que se había prometido a sí misma
la reivindicación de la minoría católica que
sufría el suplicio de ir al colegio en Rosh ha Shana y Iom
Kipur. La pobre pasaba por la vereda de AMIA la mañana de la
bomba, iba de la mano de su abuela la de Polonia.
Hoy camino sobre el espejo roto, una astilla perfora la suela del
zapato y se clava en la carne. Duele, duele mucho pero no me la saco
y no me la voy a sacar hasta que no haya justicia.
Muchas gracias.

