LUNES 1 de noviembre de 2004
DIANA KRASNOBRODA- Abogada.
Buenos días, agradezco la
invitación a esta plaza emblemática que Memoria Activa
transformó en un espacio abierto y libre para expresar su opinión
ciudadana en relación a los atentados de la Embajada de Israel
y la AMIA, dos de las grandes tragedias que aún permanecen en
la penumbra. He estado muchas veces en esta Plaza de la Memoria, me
he conmovido cada vez que vi la escultura de las leñas de quebracho
de Mirta Kupferminc en este emplazamiento público de cara al
llamado en las guías de la ciudad de Buenos Aires, Palacio de
la Justicia que tiene mucho de palacio, muchísimo de pasillos
y recovecos y muy poco de representación indelegable de la justicia
como única manera republicana de proteger a la gente, incluso
para la vergüenza de la mirada que recorre este edificio tan vacío
de contenidos que importan, siguen tapadas con chapas absurdas, las
Tablas de la Ley que deberían presidir su fachada como símbolo
fundamental. A esta altura de la situación creo que hicieron
bien en taparlas, los que debieron hacer justicia en estos atentados
y fueron los artífices de la impunidad que nos tocó vivir,
tapar las Tablas significa, para mí, una verdadera auto evaluación,
se han definido a sí mismos.
Ahora estamos en un nuevos tiempo político, con algunos signos
que nos permiten un grado de esperanza en el enfrentamiento a la impunidad
bajo el encuadre de los derechos humanos que nos corresponden a todos.
Las disposiciones en torno a la E.S.M.A. el proyecto para convertirlo
en un Museo para la Memoria, la renovación de miembros de la
Corte Suprema de Justicia y, entre otras cosas, el fallo del Tribunal
Oral Federal Nº 3 que tanto nos concierne, merecen y mucho nuestra
atención y compromiso. Que este Tribunal lleve otra vez a foja
cero luego de diez años de proceso, no retrotrae en mi opinión
esta vergüenza pública que fue la investigación.
Este Tribunal ubica las cosas en su punto de partida, porque la investigación
fue infectada por personajes con poder y representación con nombre
y apellido incluida la complicidad de dirigentes comunitarios compinches
de la mafia menemista que destruyó nuestro país.
Han pasado más de diez años, hoy la justicia puede cumplir
con su indelegable función didáctica, principal materia
prima de educación, de la formación de individuos dignos,
de la convivencia en paz, del ejercicio y construcción de una
democracia verdadera que represente al pueblo, por este sendero pasan
los derechos humanos. Memoria Activa los ha defendido durante todo este
tiempo, sus integrantes tienen también madera de larga duración
como el quebracho de la escultura de Mirta Kupferminc, en su alma y
en su accionar. Se están lentamente, abriendo puertas e inclusive
las de la S.I.D.E. pese a la inconcebible oposición de la DAIA
que hoy quiere mostrarnos a través de sus autoridades en ejercicio
a raíz de la licencia por enfermedad del Dr. Gilbert Lewi, que
están haciendo buena letra ignorando las nefastas decisiones
a partir del atentado a la AMIA. Memoria Activa debe seguir abriendo
estos espacios de luz en la maldita impunidad, en esta línea
creo que el fallo del Tribunal le brinda un espacio significativo para
su accionar, la batalla por la justicia es menos desigual que antes
aunque haya que empezar de nuevo, es un tránsito muy difícil
entre el cambalache y honrar la vida. 
LUNES 8 DE NOVIEMBRE DE 2004
NESTOR MARCHETTI- Secretario de
la Biblioteca Popular Sarmiento de Valentín Alsina.
Gracias, cuando me propusieron hablar
en este acto de Memoria Activa, quedé balbuceante. Miedos de
todo pelaje alternaban su preeminencia sobre mí y me mantenían
paralizado. Este desconcierto lo pude superar cuando entendí
que el mayor de los miedos, la evaluación inflexible de la audiencia,
sólo estaba en mi imaginación. Mi seguridad se afianzó
de manera definitiva cuando me enteré que compartiría
el acto con un docente, pues en mi actividad como Secretario de la Biblioteca
Popular Sarmiento de Valentín Alsina, mantengo una fluida relación
con los docentes de la zona y sé de su valía. Con este
estado de ánimo y sintiéndome en un clima de amigos en
el dolor, les transmitiré lo que me brota.
Nunca imaginé que a más de 10 años de los atentados
bestiales, habiendo transitado su proceso jurídico por las sinuosidades
más espeluznantes y casi resignado a soportar una impunidad más
en nuestra historia, la memoria se me activara ante vuestro llamado
para participar en este acto. De pronto me sacudió y cobró
en mí plena vigencia aquello de que todos podemos ser Embajada
de Israel o AMIA, sobre todo si somos dirigentes ejercitados en el trabajo
comunitario no especulativo, esto es dirigentes que realizamos nuestra
tarea con la sola expectativa de la solidaridad, y esta actividad nuestra
de dirigentes, está entramada aún a la distancia, aún
en distintos lugares geográficos, en lugares como mi barrio eso
se visualizaba, y se visualiza, en gente que además de participar
en una biblioteca de 86 años de existencia, también participa
en otros lugares de su comunidad. Por eso es fundamental mantenerlos
alerta y no admitir ningún tipo de discriminación, debemos
organizarnos y denunciar toda acción que promueva el trato desigual,
de esta manera ayudaremos a terminar con la impunidad en las masacres
de la Embajada de Israel y de la AMIA.
Nada más.
NESTOR BACHER- Director de Estudios
Colegio Secundario Martín Buber.
Para los que bregamos por una educación
que fundamentalmente sirva para formar ciudadanos activos, responsables
y comprometidos con lo que pasa las circunstancias que se nos plantean
a diario son realmente difíciles. Para los que tenemos la convicción
que debemos impedir que nuestros jóvenes caigan en el escepticismo
total, en la desconfianza absoluta hacia la posibilidad de lograr un
futuro mejor parece que se nos agotan los argumentos. Un claro ejemplo
de los desafíos que se nos presentan a diario en las escuelas
es cómo abordar con los alumnos la causa AMIA. El día
que se dio a conocer el fallo del juicio junto con la indignación
de saber lo que suponíamos que era así, se me cruzaba
todo el tiempo la pregunta: ¿Cómo se lo explico a los
alumnos? ¿Y ahora qué? ¿Qué les digo, qué
mensaje les transmito para que a pesar de todo sigan creyendo que vale
la pena seguir buscando la verdad de lo que pasó, que más
que nunca tenemos que seguir participando, que los argentinos necesitamos
saber quienes fueron todos los que tuvieron que ver con este crimen
para empezar a acabar con la impunidad en este país?. ¿No
mencionar nada del fallo, solamente escuchar lo que piensan, explicar
el funcionamiento de estos jueces? ¿Por qué van a creer
en estos jueces también?.
Los jueces determinaron después de más de tres años
que en realidad los procesados eran inocentes y los que los investigaron
hicieron todo lo posible para no llegar a la verdad, pero seguiremos
luchando no se preocupen, no alcanza sólo con la explicación
con todo lo que pasa en nuestro país lo que menos necesitan los
chicos son argumentos ingenuos, inocentes. Se hace complejo pero no
imposible, la causa AMIA debe ser tomada como un emblemático
síntoma de lo que no nos puede volver a pasar, y entonces nos
obliga no sólo a los que nos toca trabajar en forma directa en
las aulas, sino a todos los que algo pueden hacer, a redoblar esfuerzos.
Más espacio de participación ciudadana para nuestros jóvenes,
más espacio de participación comunitaria para ellos, más
presencia en lugares como este que cada lunes nos ayuda a encontrar
respuestas cuando parece que se terminan. Hoy más que nunca Memoria
Activa tiene sentido, hoy más que nunca tiene sentido hacer memoria
realmente activa.
LUNES 15 DE NOVIEMBRE DE 2004
MEMORIA ACTIVA – PRESENTACION
ANTE CASACION
Hemos leído atentamente las 4815 hojas que componen la sentencia
dictada el pasado 29 de octubre. Dicha sentencia contiene un análisis
exhaustivo del juicio, y refleja el esfuerzo y la dedicación
que algunas de las partes realizaron para alcanzar la verdad, echar
luz sobre lo sucedido y dar con los responsables ideológicos
y materiales del atentado a la AMIA.
Tal como se desprende muy claramente del texto de la sentencia, y como
consecuencia directa de una instrucción aberrante, sacada a la
luz durante el curso de las más de trescientas cincuenta jornadas
de audiencias, el TOF ha debido reconstruir diferentes cuestiones vinculadas
con la masacre de la AMIA, a fin de subsanar defectos que afectaron
aspectos centrales de la investigación.
A lo largo de estos tres años han quedado en evidencia diferentes
denuncias que Memoria Activa viene realizando desde hace más
de siete años.
En efecto, hoy tenemos pruebas categóricas que nos permiten afirmar
que, como consecuencia de las irregularidades en la investigación
de la masacre de la AMIA el Estado Argentino ha violado el deber de
investigar que le impone la CONVENCIÓN AMERICANA SOBRE DERECHOS
HUMANOS.
En la misma dirección, ha
quedado muy claro la absoluta falta de respeto exteriorizada respecto
del derecho de los familiares de las víctimas y de la sociedad
en general, a que se lleve adelante una investigación seria,
exhaustiva, independiente e imparcial
Como es de público conocimiento, el veredicto dictado por el
TOF
coincide casi en su totalidad con el análisis realizado por Memoria
Activa.
Y es que el TOF entendió, en la dirección señalada
por Memoria Activa durante años y en su alegato, y tomando como
base las numerosas irregularidades comprobadas, que el Juez Juan José
Galeano orientó su actuación a "construir" una
hipótesis incriminatoria, “Una Historia Oficial”
pretendiendo de tal modo callar las demandas de la sociedad, y a la
vez que satisfacer oscuros intereses de gobernantes y dirigentes inescrupulosos.
Y así como lo denunciamos
ante la COMISION INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS, el TOF criticó
la respuesta del poder político luego de producido el atentado,
toda vez que funcionarios nacionales y de la Provincia de Buenos Aires
oscilaron entre una indebida intromisión en el trámite
del proceso, la indiferencia y la falta de compromiso en defensa de
la verdad y la justicia, constituyendo una nueva y gravísima
contribución al descreimiento generalizado de las instituciones.
Existe, sin embargo, un aspecto
respecto del cual el Tribunal ha fallado en clara oposición con
las pretensiones de Memoria Activa, concretamente en cuanto se vincula
con la responsabilidad que por su participación en el atentado
perpetrado en la sede de la AMIA se atribuyó a Carlos Alberto
Telleldín.
Nosotros solicitamos se condene a Telleldín en su calidad de
partícipe necesario de los delitos de homicidio calificado reiterado
y lesiones agravadas por cuanto nosotros consideramos que en fecha próxima
al 10 de julio de 1994, Telleldín en conocimiento de que sería
utilizada en un hecho ilícito grave, acondicionó y entregó
una camioneta Trafic, sobre la cual previamente instaló el motor
que apareció entre los escombros del edificio de la AMIA, causando
la muerte de 85 personas.
Desde una perspectiva radicalmente opuesta, el Tribunal, como corolario
de las nulidades decretadas en el caso y luego de invocar la doctrina
del derecho a la verdad, efectuó un detallado análisis
de los hechos y de las pruebas recogidas en el debate, refutando nuestros
argumentos de cargo respecto de Telleldín y concluyendo en su
absolución.
Si bien nuestra parte, como quedó dicho, disiente con este aspecto
de la sentencia, no puede dejar de reconocer que en el esquema procesal
vigente, el recurso casatorio solo es procedente cuando nos encontramos
ante una errónea aplicación de la ley o ante la inobservancia
de normas que el código procesal establece bajo pena de inadmisibilidad,
caducidad o nulidad, circunstancias que claramente no se advierten en
el caso. Entonces, en estas condiciones la disconformidad con un aspecto
del fallo no nos habilita a interponer el recurso de casación,
de lo que queremos dejar expresa constancia. Este juicio fue solo una
parte de la causa AMIA, que no nos llevo a los culpables y solo nos
mostró la enorme y compleja trama de corrupción e impunidad
en el Estado argentino. Es numerosa la lista de imputados que la Justicia
debe ahora investigar, este es el momento de demostrar si la corporación
sostiene a los suyos defendiéndolos a ultranza o permite de una
vez por todas que los responsables del encubrimiento sean sancionados.
Asimismo el Juez Canicoba Corral y la Fiscalía especial a cargo
de Nisman, deben investigar la masacre de la AMIA, de la cual hoy a
10 años sabemos lo mismo que el 25 de julio de 1994. En las ultimas
semanas hemos tenido la desagradable posibilidad de escuchar el descargo
del Juez Galeano ante la Comisión de acusación del Consejo
de la Magistratura. Es indignante escuchar hoy las mismas mentiras y
excusas con la que construyeron la mentira oficial. No hay fábula
ni grandilocuente verborragia que puede defender tanta hiprocesia. Se
acerca la hora de las definiciones, se acaban los tiempos de las palabras
huecas, esperamos que esta Comisión eleve al plenario un dictamen
acusatorio como paso hacia el Juicio político. .
MARIA VICTORIA MENIS- Directora
de Cine.
Hola, buenos días. Bueno,
yo sé que Ana se emocionó mucho con “El cielito”,
perdonen que les hable desde el lugar del cine pero realmente me resulta
muy difícil habla desde otro lugar. Cuando venía para
acá primero me acordé de otra cosa, que es una película
anterior a “El cielito” que transcurre nada menos que acá,
toda la película y que está protagonizada por Enrique
Pinti y bueno, quiero empezar solamente diciendo que, “Arregui,
la noticia del día” se llama la película, era la
vida de un tipo que trabaja acá en los archivos de tribunales,
archivos que recorrí mucho para poder filmarlo después
reconstruirlos. Bueno es un tipo que está sufriendo mucho, que
está entregado ya pero que conoce cada uno de los expedientes
que están acá adentro, una especie de personaje que es
como la memoria de tribunales, y bueno el tipo este está entregado
porque está como asqueado ya de todo, arto, pero un día
consigue como despertarse y bueno se revela dentro de su pequeño
mundo, y yo no sé si Arregui puede cambiar la Argentina, puede
cambiar el mundo, pero empieza cambiándose él que me parecía
que eso era importante y me parece que es la base de todo como para
poder empezar a cambiar algo de todo lo que está pasando acá
enfrente.
Y cuando encaré “El cielito” dije, bueno voy a hacer
una película que no tiene nada que ver, así pensé,
no tiene nada que ver con “Arregui”, porque es una noticia
que yo leí en el diario sobre un muchacho de 21 años,
que tiroteándose con la policía, desangrándose
en el piso acá en Buenos Aires, empezó a pedir por la
vida de un bebé, “mi bebé, cuiden a mi bebé,
está en la Villa 31, cuiden a mi bebé”, bueno y
esto llamó la atención de la institución Missing
Children y ellos descubrieron después de que este chico no era
ni el padre, ni era el hermano, ni era nada de este bebé, simplemente
él declaró que se lo había llevado para cuidarlo
y para protegerlo porque en la casa, que era un rancho perdido de la
Provincia de Santa Fe, no lo podía cuidar y no lo sabía
proteger, no lo podían proteger. Y una historia que empezó
contando la vida claramente de este chico con este bebé, que
quería contar sobre las mamás, sobre los roles maternos,
los roles paternos, sobre la gran desprotección que tenían
estos dos personajes, de pronto se fue como abriendo y bueno uno es
director y es guionista y vuelve como a contar lo mismo de alguna manera
y de repente empecé a sentir que estaba hablando no solamente
de Félix y de Chango, los protagonistas de la película,
sino que estábamos hablando de algo mucho más profundo
que era la gran desprotección que tenemos todos en la Argentina,
la sensación permanente de orfandad con que vivimos en un país
que no protege, en un país que muchas veces más bien desprotege
con un índice de pobreza del 60% por debajo del índice
de la pobreza y con una impunidad a toda prueba. Y bueno mucha gente,
la historia esta de los dos personajes, no termina bien y mucha gente,
alguna un poco reprochando otra lamentada me dice, no pero vos no podía
pensar un final que fuera un final mejor para estos dos personajes,
y yo digo en este momento no, no podía pensar un final mejor
porque es un país que no protege, pero sin embargo la película
creo que gusta y ha gustado mucho afuera y acá, porque sin embargo
es inmensamente solidaria, porque habla de cómo un ser que no
tiene nada para dar, que es absolutamente desprotegido, todavía
tiene algo para dar. Siempre hay algo para dar y me parece que de alguna
manera las dos películas están muy unidas, están
unidas a lo que pienso yo que es que la Argentina se salva gracias a
la gente, que la Argentina se salva gracias a los lazos inquebrantables
que tiene de solidaridad y que en tanto no haya justicia y no haya gobiernos
que se junten con nosotros, los finales van a ser trágicos, pero
sin embargo rescato realmente la solidaridad y me parece que el hecho
de que Ustedes estén acá todos los lunes habla de eso
y por favor no dejen de venir hasta que cada uno de los muertos de la
AMIA y de la Embajada de Israel, tengan justicia.
LUNES 22 DE NOVIEMBRE DE 2004
JORGE LEW- Memoria Activa.
Buen día, la noticia periodística
hace saber que Jorge Schuscheim fue atacado y amenazado por un desconocido
al finalizar su show musical en una librería de la calle Callao.
Ello ocurrió en dos oportunidades en aparente represalia por
exhibir un digno castigo a la Diputada Onega quien, como es sabido,
insultó y quiso separar de su cargo a un empleado por su condición
de judío. Memoria Activa se solidariza con Jorge Schuscheim y
condena el atropello, también exige que se identifique y sancione
a los responsables para terminar con el estado de impunidad que en forma
corporativa la mayoría de los legisladores de la ciudad, han
avalado al no dar quórum para la sesión que debía
sancionar a la diputada Onega al violar la Ley de antidiscriminatoria.
La sociedad debe expresarse condenando estas acciones y el Estado debe
actuar con eficiencia para evitar que la impunidad aliente a sectores
retrógrados a realizar hechos de mayor gravedad. Este absurdo
ataque que muestra el odio y los prejuicios del autor e incitadores,
debe merecer la réplica en la sociedad y de los poderes públicos
que con firmeza contestan inflexiones xenófobas y antidemocráticas.
DEBORA SZCHUMACHER- Directora de
la Biblioteca Popular Alberto Gerchunof de la Sociedad Hebraica Argentina.
Hace ya algunos anos que conozco
a muchos de ustedes, algunos anos de compartir el mismo espacio, alguna
que otra tarea y tambien algunas inquietudes e incertidumbres. Por eso,
ademas de una afinidad ideologica, puedo decir que a lo largo de este
tiempo se ha establecido un vinculo afectivo.
Aquel 18 de julio de 1994, me encontro
muy lejos de aquí, sin embargo escuchar la noticia fue casi tan
estruendoso y terrible como si hubiera escuchado realmente aquella bomba
fatal.
Como para muchos de nosotros, que pertenecemos a un pueblo y a una cultura
que tiene entre sus valores mas fundamentales a la justicia, la cual
lo ha guiado a lo largo de su historia, era casi imposible suponer que
el grado de impunidad y tergiversación de la verdad podia llegar
tan lejos.
Entiendo que después de 10
anos, la causa o parte de la causa, se encuentra en una instancia en
la que el pedido de justicia por el atentado, por los muertos, se ha
convertido paradójicamente en un pedido de justicia por la falta
de justicia, por los jueces injustos, por los corruptos y encubridores.
Por eso, tengo la impresión de que ya no se trata solamente de
recordar a la victimas y el horror del atentado, sino que después
de 10 anos se agrega a este dolor y a esta lucha, la necesidad y la
obligación de no olvidar este otro horror, el de la impunidad.
A cuenta de este “no olvidar” quiero regalarles un breve
relato de Eduardo Galeano:
Ventana sobre la memoria
A orillas de otro mar, otro alfarero se retira en sus anos tardios.
Se le nublan los ojos, las manos le tiemblan, ha llegado la hora del
adios. Entonces ocurre la ceremonia de la iniciación: el alfarero
viejo ofrece al alfarero joven su pieza mejor. Asi manda la tradición,
entre los indios del noroeste de America: el artista que se va entrega
su obra maestra al artista que se inicia.
Y el alfarero joven no guarda esa vasija perfecta para contemplarla
t admirarla, sino que la estrella contra el suelo, la rompe en mil pedacitos,
recoge los pedacitos y los incorpora a su arcilla.
Y reflexiono lo siguiente: Memoria
Activa tiene que ver, seguramente con el “no olvidar”, pero
tambien, después de tantos anos, con volver a juntar los pedacitos
para renovar y reconstruir constantemente la memoria, todos los lunes,
como una condicion necesaria para seguir exigiendo justicia y perseverar
en esta lucha.
Y sostenerla, es sostener una lucha movida por una suerte de conciencia
historica.
Dice el filosofo español Ortega Y Gasset: “Los pueblos
que no digieren su pasado, terminan devorados por el”. En este
sentido, es probable que aquellos pueblos que han alcanzado un nivel
de conciencia historica, cuenten con un talento y una lucidez social
para aprender de las experiencias pasadas.
Comprender profunda y responsablemente el pasado implica la posibilidad
de mantener una conciencia historica activa, y en ultima instancia,
una Memoria Activa.
Este ejercicio de mantener activa la memoria distingue a los pueblos
que atinan a comprender que es lo que las circunstancias exigen hacer
a cada paso, los unicos pueblos que construyen su historia sin ser destruidos
por ella, sin ser destruidos por las atrocidades de la historia.
Solo si aprendemos a meditar nuestro
pasado, podremos encarar el presente con la sensatez y valentia que
convienen. A partir de esta actitud, podremos impedir que los desaciertos
y los horrores se repitan y podremos lograr que los grandes ideales
puedan hallar el camino de su realización, su realización
en la perdurabilidad de la historia.
Por eso, veo en esta lucha, una causa noble que, por un lado, da cuenta
de que los obstáculos, que han sido muchos en estos anos, no
impiden la historia, no impiden justamente, esa lucha. Y por otro lado,
nos recuerda constantemente que el hombre solo cabe en la utopia, como
lo ha senalado Sabato en un texto memorable. Y continua Sabato con esta
idea, que yo rescato para terminar: Solo quienes sean capaces de encarnar
la utopia, seran aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto
de humanidad hayamos perdido. 
LUNES 29 DE NOVIEMBRE DE 2004
JOSE BLUMENFELD- Ciudadano de la
Plaza.
Se me ha pedido que describa las
sensaciones y pensamientos que me suscitaron las audiencias de descargo
del Juez Galeano ante la Comisión de Acusación del Consejo
de la Magistratura.
Comienzo diciendo que una de las tantas ventajas que me ha proporcionado
mi pertenencia a Memoria Activa es la de haber aprendido mucho, por
lo menos a mí me parece que fue mucho, respecto al Derecho, a
los principios en los que se funda, a los procedimientos procesales
y a la importancia sustantiva que adquiere lo que los juristas llaman
“el debido proceso”, a la hora de obtener justicia en los
estrados tribunalicios y evitar que se malogren las pruebas que puedan
obtenerse a lo largo de una investigación.
Voy a describir el procedimiento que se está siguiendo para someter
a juicio político al Juez Galeano. Traducido al lenguaje coloquial
la cosa es más o menos así:
“Mire Dr. Galeano: En el año 2001 alguien presentó
ante el Consejo de la Magistratura una serie de acusaciones en su contra,
fundadas y documentadas. Sobre la base de las mismas, si fueran ciertas,
usted no podría seguir siendo juez. Así que dicho Consejo
nos la derivó a nosotros, que somos su Comisión de Acusación,
para que determinemos si esa acusación tiene suficiente sustento
como para que el Consejo de la Magistratura decida que usted sea sometido
a juicio político por parte del Senado de la Nación. Ahora
bien. Las normas de procedimiento establecen que usted tiene el derecho,
no sólo a que se le haga conocer detallada y fehacientemente
la acusación. También tiene usted el derecho a hacernos
conocer, con toda formalidad, sus descargos y, por lo tanto, nosotros
estamos obligados a escucharlo poniendo toda nuestra atención.
Así que venga, Dr., diga lo suyo. Aquí estamos, a su entera
disposición”.
Finalmente, después de varias postergaciones, el Dr. Galeano
comenzó a presentar su descargo, hace aproximadamente un mes.
Los primeros 15 minutos del primer día de su audiencia, fueron
de una gran incoherencia. Yo no podía entender en absoluto de
que estaba hablando. Incluso tuve el temor de que mis facultades mentales
hubieran disminuido hasta niveles lo suficientemente bajos como para
que ésa fuera la razón por la que era incapaz de captar
su pensamiento. Tuve la suerte de que un familiar, que estaba al lado
mío, me salvara de mi inquietante confusión al susurrarme
al oído: “Decime ¿No te hace recordar a Fidel Pintos?”.
¡Efectivamente! El discurso de Galeano se parecía mucho
al del maravilloso personaje que hacía Fidel Pintos en “Polémica
en el bar” que nos fascinaba y nos hacía reír tanto.
El inolvidable Fidel Pintos era capaz de sostener larguísimas
conversaciones sin decir absolutamente nada, pero todo su semblante
y actitud transmitía el convencimiento de que estaba expresando
cosas profundas e importantes.
Apenas mi vecino me hizo notar el parecido de las situaciones, se me
apareció la vívida imagen de Fidel Pintos como contertulio
de “Polémica en el bar” y tuve, por un breve instante
una actitud risueña. Ese ocasional vecino cuenta con mi eterno
agradecimiento por haberme rescatado del borde de la locura. Pero el
Consejo de la Magistratura no es ese “bar” ni Galeano es
Fidel Pintos. Así que esa actitud risueña fue rápidamente
sustituida por una fuerte sensación de tristeza.
Después de esos 15 minutos iniciales, el Dr. Galeano comenzó
a hilvanar un discurso más inteligible. Seguramente muchos de
ustedes habrán leído las crónicas periodísticas
y les parecerá, igual que a mí, que su descargo está
basado, en gran medida, en denigrar y descalificar a sus acusadores
así como también al Tribunal Oral Federal Nº 3 y
a todo aquel que diga algo en contra de él. Es poco lo que presenta,
que tenga forma de argumentación sustantiva para oponer a las
argumentaciones sustantivas que se han formulado en la acusación.
Es decir que, mayormente, no ataca a las acusaciones sino a los acusadores.
O, mejor dicho, argumenta contra las acusaciones basándose en
que el que las formula no tiene las cualidades morales para efectuarlas.
Creo que todos nosotros estamos de acuerdo en que se trata de un método
falaz, aunque muy usado a lo largo de la historia. Todos los estudiosos
de la lógica hacen mucho hincapié en alertar contra esa
falacia y en que deben hacerse los máximos esfuerzos para evitar
caer en la misma.
El Dr. Galeano ya lleva varias decenas de horas, a lo largo de varios
días de audiencia, presentando su descargo. Su forma de exponer
es muy monótona y tengo la sensación que podría
pretender prolongar la cosa hasta el infinito. Quizás sueñe
con que en determinado momento los miembros de la Comisión decidan
quitarle el uso de la palabra y, tener, de ese modo, un argumento procesal
a su favor que le dé base para pedir la anulación de todo
el proceso. También tengo la sensación que la Comisión
no le dará ese gusto.
En todo lo que hasta aquí he referido sobre los dichos del Dr.
Galeano, no me parece que haya nada demasiado inquietante. Sí
lo hay, sin embargo, en la argumentación que usó a continuación
de sus primeros 15 minutos incoherentes. Fue una argumentación
coherente, por lo tanto con fundamentación lógica. Me
produjo una sensación de rechazo en forma instantánea.
Pero en el momento no alcancé a tomar conciencia de su carácter,
de la razón profunda de ese rechazo. Tampoco durante las siguientes
semanas. Recién el lunes pasado cuando, a raíz de la invitación
para dirigirme hoy a ustedes, tuve que meditar y reflexionar para preparar
este testimonio, apareció con fuerza, en primer plano y a plena
conciencia, el significado de esa argumentación usada por Galeano.
Después de esos 15 minutos iniciales, sostuvo que para poder
comprender y, sobretodo, juzgar su actuación investigativa en
el caso AMIA, debía considerarse, primordialmente, el hecho que
la Argentina estaba en medio de una guerra y que, por lo tanto, existían
razones de Estado que justificaban los procedimientos que se usaron.
También dijo que no entender esto equivalía a no entender
nada y que, por lo tanto, la Comisión de Acusación debía
considerar eso como fundamental a la hora de decidir. Es fácil
advertir que, seguramente sin proponérselo y no en forma expresa,
admitió que había usado durante la investigación,
métodos que no se ajustan a un Estado de Derecho y que son los
que se fundamentan en la acusación contra él. Esa tácita
admisión no le impidió, en otras partes de su agobiante
exposición, negar que hubiera cometido nada contrario a un Estado
de Derecho. Hasta llegó a negar, nuevamente y contra todas las
evidencias, que hubiera efectuado pago alguno a Telleldín.
Pero lo que quiero destacar, en tren de hablar de mis sensaciones y
pensamientos, es el profundo y visceral desagrado que me produjeron
las ideas que utilizó: Razón de Estado, Estado de Guerra.
Según esa argumentación para llegar a la verdad, un juez
puede apartarse de la ley y del debido proceso. Yo lo traduzco del siguiente
modo: para el Juez Galeano “el fin justifica los medios”.
Más claro, pintarlo de blanco refulgente.
Hace algunos años, vi la película “La última
cena”, una producción del cine independiente estadounidense.
De vez en cuando puede verse por alguno de los canales de cable. En
ella, un grupo de jóvenes universitarios que están preparando
sus respectivas tesis de doctorado, viven juntos en una casa en los
suburbios de Boston. Un viernes por mes invitan a alguien a compartir
una cena con ellos para poder vivenciar experiencias con otra gente.
A partir de uno de esos viernes, por razones que no voy a contar aquí,
comienzan a invitar a gente que consideran reaccionaria para la sociedad.
Esas cenas se convierten, inadvertidamente para el invitado, en juicios
y, si el grupo los considera culpables del “delito” secretamente
imputado, los envenenan para quitarle a la sociedad un problema futuro.
Cuando salí de ver la película, me asaltó la idea
que no siempre es apropiada la expresión “el fin justifica
los medios”. Que, quizás, sea más apropiado decir
que en los medios utilizados están implícitos los fines
verdaderos que se persiguen y no los fines que se declaman a boca llena.
Me parece que esto último es apropiado para el caso del juez
Galeano. Él, además de otros, siempre declamó que
sus fines eran los de encontrar a los culpables. Siguiendo mi razonamiento,
en los medios que empleó están implícitos sus verdaderos
fines que, lamentablemente, coinciden con los de muchos otros: no encontrar
a los culpables. Resultados a la vista.
Estas fueron algunas de mis sensaciones y reflexiones.
Debemos seguir bregando ahora, para que los culpables de tanta impunidad
tengan su condigno castigo. Esperemos que la Comisión de Acusación
acepte la acusación, que el Consejo de la Magistratura acuse
y que el Senado de la Nación juzgue y castigue a Galeano. Esperemos,
también, que el resto de los implicados en todas las irregularidades,
sean juzgados y condenados. AMÉN.

