LUNES 1 de noviembre de 2004

DIANA KRASNOBRODA- Abogada.

Buenos días, agradezco la invitación a esta plaza emblemática que Memoria Activa transformó en un espacio abierto y libre para expresar su opinión ciudadana en relación a los atentados de la Embajada de Israel y la AMIA, dos de las grandes tragedias que aún permanecen en la penumbra. He estado muchas veces en esta Plaza de la Memoria, me he conmovido cada vez que vi la escultura de las leñas de quebracho de Mirta Kupferminc en este emplazamiento público de cara al llamado en las guías de la ciudad de Buenos Aires, Palacio de la Justicia que tiene mucho de palacio, muchísimo de pasillos y recovecos y muy poco de representación indelegable de la justicia como única manera republicana de proteger a la gente, incluso para la vergüenza de la mirada que recorre este edificio tan vacío de contenidos que importan, siguen tapadas con chapas absurdas, las Tablas de la Ley que deberían presidir su fachada como símbolo fundamental. A esta altura de la situación creo que hicieron bien en taparlas, los que debieron hacer justicia en estos atentados y fueron los artífices de la impunidad que nos tocó vivir, tapar las Tablas significa, para mí, una verdadera auto evaluación, se han definido a sí mismos.
Ahora estamos en un nuevos tiempo político, con algunos signos que nos permiten un grado de esperanza en el enfrentamiento a la impunidad bajo el encuadre de los derechos humanos que nos corresponden a todos. Las disposiciones en torno a la E.S.M.A. el proyecto para convertirlo en un Museo para la Memoria, la renovación de miembros de la Corte Suprema de Justicia y, entre otras cosas, el fallo del Tribunal Oral Federal Nº 3 que tanto nos concierne, merecen y mucho nuestra atención y compromiso. Que este Tribunal lleve otra vez a foja cero luego de diez años de proceso, no retrotrae en mi opinión esta vergüenza pública que fue la investigación. Este Tribunal ubica las cosas en su punto de partida, porque la investigación fue infectada por personajes con poder y representación con nombre y apellido incluida la complicidad de dirigentes comunitarios compinches de la mafia menemista que destruyó nuestro país.
Han pasado más de diez años, hoy la justicia puede cumplir con su indelegable función didáctica, principal materia prima de educación, de la formación de individuos dignos, de la convivencia en paz, del ejercicio y construcción de una democracia verdadera que represente al pueblo, por este sendero pasan los derechos humanos. Memoria Activa los ha defendido durante todo este tiempo, sus integrantes tienen también madera de larga duración como el quebracho de la escultura de Mirta Kupferminc, en su alma y en su accionar. Se están lentamente, abriendo puertas e inclusive las de la S.I.D.E. pese a la inconcebible oposición de la DAIA que hoy quiere mostrarnos a través de sus autoridades en ejercicio a raíz de la licencia por enfermedad del Dr. Gilbert Lewi, que están haciendo buena letra ignorando las nefastas decisiones a partir del atentado a la AMIA. Memoria Activa debe seguir abriendo estos espacios de luz en la maldita impunidad, en esta línea creo que el fallo del Tribunal le brinda un espacio significativo para su accionar, la batalla por la justicia es menos desigual que antes aunque haya que empezar de nuevo, es un tránsito muy difícil entre el cambalache y honrar la vida.


LUNES 8 DE NOVIEMBRE DE 2004

NESTOR MARCHETTI- Secretario de la Biblioteca Popular Sarmiento de Valentín Alsina.

Gracias, cuando me propusieron hablar en este acto de Memoria Activa, quedé balbuceante. Miedos de todo pelaje alternaban su preeminencia sobre mí y me mantenían paralizado. Este desconcierto lo pude superar cuando entendí que el mayor de los miedos, la evaluación inflexible de la audiencia, sólo estaba en mi imaginación. Mi seguridad se afianzó de manera definitiva cuando me enteré que compartiría el acto con un docente, pues en mi actividad como Secretario de la Biblioteca Popular Sarmiento de Valentín Alsina, mantengo una fluida relación con los docentes de la zona y sé de su valía. Con este estado de ánimo y sintiéndome en un clima de amigos en el dolor, les transmitiré lo que me brota.
Nunca imaginé que a más de 10 años de los atentados bestiales, habiendo transitado su proceso jurídico por las sinuosidades más espeluznantes y casi resignado a soportar una impunidad más en nuestra historia, la memoria se me activara ante vuestro llamado para participar en este acto. De pronto me sacudió y cobró en mí plena vigencia aquello de que todos podemos ser Embajada de Israel o AMIA, sobre todo si somos dirigentes ejercitados en el trabajo comunitario no especulativo, esto es dirigentes que realizamos nuestra tarea con la sola expectativa de la solidaridad, y esta actividad nuestra de dirigentes, está entramada aún a la distancia, aún en distintos lugares geográficos, en lugares como mi barrio eso se visualizaba, y se visualiza, en gente que además de participar en una biblioteca de 86 años de existencia, también participa en otros lugares de su comunidad. Por eso es fundamental mantenerlos alerta y no admitir ningún tipo de discriminación, debemos organizarnos y denunciar toda acción que promueva el trato desigual, de esta manera ayudaremos a terminar con la impunidad en las masacres de la Embajada de Israel y de la AMIA.
Nada más.


NESTOR BACHER- Director de Estudios Colegio Secundario Martín Buber.

Para los que bregamos por una educación que fundamentalmente sirva para formar ciudadanos activos, responsables y comprometidos con lo que pasa las circunstancias que se nos plantean a diario son realmente difíciles. Para los que tenemos la convicción que debemos impedir que nuestros jóvenes caigan en el escepticismo total, en la desconfianza absoluta hacia la posibilidad de lograr un futuro mejor parece que se nos agotan los argumentos. Un claro ejemplo de los desafíos que se nos presentan a diario en las escuelas es cómo abordar con los alumnos la causa AMIA. El día que se dio a conocer el fallo del juicio junto con la indignación de saber lo que suponíamos que era así, se me cruzaba todo el tiempo la pregunta: ¿Cómo se lo explico a los alumnos? ¿Y ahora qué? ¿Qué les digo, qué mensaje les transmito para que a pesar de todo sigan creyendo que vale la pena seguir buscando la verdad de lo que pasó, que más que nunca tenemos que seguir participando, que los argentinos necesitamos saber quienes fueron todos los que tuvieron que ver con este crimen para empezar a acabar con la impunidad en este país?. ¿No mencionar nada del fallo, solamente escuchar lo que piensan, explicar el funcionamiento de estos jueces? ¿Por qué van a creer en estos jueces también?.
Los jueces determinaron después de más de tres años que en realidad los procesados eran inocentes y los que los investigaron hicieron todo lo posible para no llegar a la verdad, pero seguiremos luchando no se preocupen, no alcanza sólo con la explicación con todo lo que pasa en nuestro país lo que menos necesitan los chicos son argumentos ingenuos, inocentes. Se hace complejo pero no imposible, la causa AMIA debe ser tomada como un emblemático síntoma de lo que no nos puede volver a pasar, y entonces nos obliga no sólo a los que nos toca trabajar en forma directa en las aulas, sino a todos los que algo pueden hacer, a redoblar esfuerzos. Más espacio de participación ciudadana para nuestros jóvenes, más espacio de participación comunitaria para ellos, más presencia en lugares como este que cada lunes nos ayuda a encontrar respuestas cuando parece que se terminan. Hoy más que nunca Memoria Activa tiene sentido, hoy más que nunca tiene sentido hacer memoria realmente activa.


LUNES 15 DE NOVIEMBRE DE 2004

MEMORIA ACTIVA – PRESENTACION ANTE CASACION
Hemos leído atentamente las 4815 hojas que componen la sentencia dictada el pasado 29 de octubre. Dicha sentencia contiene un análisis exhaustivo del juicio, y refleja el esfuerzo y la dedicación que algunas de las partes realizaron para alcanzar la verdad, echar luz sobre lo sucedido y dar con los responsables ideológicos y materiales del atentado a la AMIA.
Tal como se desprende muy claramente del texto de la sentencia, y como consecuencia directa de una instrucción aberrante, sacada a la luz durante el curso de las más de trescientas cincuenta jornadas de audiencias, el TOF ha debido reconstruir diferentes cuestiones vinculadas con la masacre de la AMIA, a fin de subsanar defectos que afectaron aspectos centrales de la investigación.
A lo largo de estos tres años han quedado en evidencia diferentes denuncias que Memoria Activa viene realizando desde hace más de siete años.
En efecto, hoy tenemos pruebas categóricas que nos permiten afirmar que, como consecuencia de las irregularidades en la investigación de la masacre de la AMIA el Estado Argentino ha violado el deber de investigar que le impone la CONVENCIÓN AMERICANA SOBRE DERECHOS HUMANOS.

En la misma dirección, ha quedado muy claro la absoluta falta de respeto exteriorizada respecto del derecho de los familiares de las víctimas y de la sociedad en general, a que se lleve adelante una investigación seria, exhaustiva, independiente e imparcial
Como es de público conocimiento, el veredicto dictado por el TOF
coincide casi en su totalidad con el análisis realizado por Memoria Activa.
Y es que el TOF entendió, en la dirección señalada por Memoria Activa durante años y en su alegato, y tomando como base las numerosas irregularidades comprobadas, que el Juez Juan José Galeano orientó su actuación a "construir" una hipótesis incriminatoria, “Una Historia Oficial” pretendiendo de tal modo callar las demandas de la sociedad, y a la vez que satisfacer oscuros intereses de gobernantes y dirigentes inescrupulosos.

Y así como lo denunciamos ante la COMISION INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS, el TOF criticó la respuesta del poder político luego de producido el atentado, toda vez que funcionarios nacionales y de la Provincia de Buenos Aires oscilaron entre una indebida intromisión en el trámite del proceso, la indiferencia y la falta de compromiso en defensa de la verdad y la justicia, constituyendo una nueva y gravísima contribución al descreimiento generalizado de las instituciones.

Existe, sin embargo, un aspecto respecto del cual el Tribunal ha fallado en clara oposición con las pretensiones de Memoria Activa, concretamente en cuanto se vincula con la responsabilidad que por su participación en el atentado perpetrado en la sede de la AMIA se atribuyó a Carlos Alberto Telleldín.
Nosotros solicitamos se condene a Telleldín en su calidad de partícipe necesario de los delitos de homicidio calificado reiterado y lesiones agravadas por cuanto nosotros consideramos que en fecha próxima al 10 de julio de 1994, Telleldín en conocimiento de que sería utilizada en un hecho ilícito grave, acondicionó y entregó una camioneta Trafic, sobre la cual previamente instaló el motor que apareció entre los escombros del edificio de la AMIA, causando la muerte de 85 personas.
Desde una perspectiva radicalmente opuesta, el Tribunal, como corolario de las nulidades decretadas en el caso y luego de invocar la doctrina del derecho a la verdad, efectuó un detallado análisis de los hechos y de las pruebas recogidas en el debate, refutando nuestros argumentos de cargo respecto de Telleldín y concluyendo en su absolución.
Si bien nuestra parte, como quedó dicho, disiente con este aspecto de la sentencia, no puede dejar de reconocer que en el esquema procesal vigente, el recurso casatorio solo es procedente cuando nos encontramos ante una errónea aplicación de la ley o ante la inobservancia de normas que el código procesal establece bajo pena de inadmisibilidad, caducidad o nulidad, circunstancias que claramente no se advierten en el caso. Entonces, en estas condiciones la disconformidad con un aspecto del fallo no nos habilita a interponer el recurso de casación, de lo que queremos dejar expresa constancia. Este juicio fue solo una parte de la causa AMIA, que no nos llevo a los culpables y solo nos mostró la enorme y compleja trama de corrupción e impunidad en el Estado argentino. Es numerosa la lista de imputados que la Justicia debe ahora investigar, este es el momento de demostrar si la corporación sostiene a los suyos defendiéndolos a ultranza o permite de una vez por todas que los responsables del encubrimiento sean sancionados. Asimismo el Juez Canicoba Corral y la Fiscalía especial a cargo de Nisman, deben investigar la masacre de la AMIA, de la cual hoy a 10 años sabemos lo mismo que el 25 de julio de 1994. En las ultimas semanas hemos tenido la desagradable posibilidad de escuchar el descargo del Juez Galeano ante la Comisión de acusación del Consejo de la Magistratura. Es indignante escuchar hoy las mismas mentiras y excusas con la que construyeron la mentira oficial. No hay fábula ni grandilocuente verborragia que puede defender tanta hiprocesia. Se acerca la hora de las definiciones, se acaban los tiempos de las palabras huecas, esperamos que esta Comisión eleve al plenario un dictamen acusatorio como paso hacia el Juicio político.
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MARIA VICTORIA MENIS- Directora de Cine.

Hola, buenos días. Bueno, yo sé que Ana se emocionó mucho con “El cielito”, perdonen que les hable desde el lugar del cine pero realmente me resulta muy difícil habla desde otro lugar. Cuando venía para acá primero me acordé de otra cosa, que es una película anterior a “El cielito” que transcurre nada menos que acá, toda la película y que está protagonizada por Enrique Pinti y bueno, quiero empezar solamente diciendo que, “Arregui, la noticia del día” se llama la película, era la vida de un tipo que trabaja acá en los archivos de tribunales, archivos que recorrí mucho para poder filmarlo después reconstruirlos. Bueno es un tipo que está sufriendo mucho, que está entregado ya pero que conoce cada uno de los expedientes que están acá adentro, una especie de personaje que es como la memoria de tribunales, y bueno el tipo este está entregado porque está como asqueado ya de todo, arto, pero un día consigue como despertarse y bueno se revela dentro de su pequeño mundo, y yo no sé si Arregui puede cambiar la Argentina, puede cambiar el mundo, pero empieza cambiándose él que me parecía que eso era importante y me parece que es la base de todo como para poder empezar a cambiar algo de todo lo que está pasando acá enfrente.
Y cuando encaré “El cielito” dije, bueno voy a hacer una película que no tiene nada que ver, así pensé, no tiene nada que ver con “Arregui”, porque es una noticia que yo leí en el diario sobre un muchacho de 21 años, que tiroteándose con la policía, desangrándose en el piso acá en Buenos Aires, empezó a pedir por la vida de un bebé, “mi bebé, cuiden a mi bebé, está en la Villa 31, cuiden a mi bebé”, bueno y esto llamó la atención de la institución Missing Children y ellos descubrieron después de que este chico no era ni el padre, ni era el hermano, ni era nada de este bebé, simplemente él declaró que se lo había llevado para cuidarlo y para protegerlo porque en la casa, que era un rancho perdido de la Provincia de Santa Fe, no lo podía cuidar y no lo sabía proteger, no lo podían proteger. Y una historia que empezó contando la vida claramente de este chico con este bebé, que quería contar sobre las mamás, sobre los roles maternos, los roles paternos, sobre la gran desprotección que tenían estos dos personajes, de pronto se fue como abriendo y bueno uno es director y es guionista y vuelve como a contar lo mismo de alguna manera y de repente empecé a sentir que estaba hablando no solamente de Félix y de Chango, los protagonistas de la película, sino que estábamos hablando de algo mucho más profundo que era la gran desprotección que tenemos todos en la Argentina, la sensación permanente de orfandad con que vivimos en un país que no protege, en un país que muchas veces más bien desprotege con un índice de pobreza del 60% por debajo del índice de la pobreza y con una impunidad a toda prueba. Y bueno mucha gente, la historia esta de los dos personajes, no termina bien y mucha gente, alguna un poco reprochando otra lamentada me dice, no pero vos no podía pensar un final que fuera un final mejor para estos dos personajes, y yo digo en este momento no, no podía pensar un final mejor porque es un país que no protege, pero sin embargo la película creo que gusta y ha gustado mucho afuera y acá, porque sin embargo es inmensamente solidaria, porque habla de cómo un ser que no tiene nada para dar, que es absolutamente desprotegido, todavía tiene algo para dar. Siempre hay algo para dar y me parece que de alguna manera las dos películas están muy unidas, están unidas a lo que pienso yo que es que la Argentina se salva gracias a la gente, que la Argentina se salva gracias a los lazos inquebrantables que tiene de solidaridad y que en tanto no haya justicia y no haya gobiernos que se junten con nosotros, los finales van a ser trágicos, pero sin embargo rescato realmente la solidaridad y me parece que el hecho de que Ustedes estén acá todos los lunes habla de eso y por favor no dejen de venir hasta que cada uno de los muertos de la AMIA y de la Embajada de Israel, tengan justicia.


LUNES 22 DE NOVIEMBRE DE 2004

JORGE LEW- Memoria Activa.

Buen día, la noticia periodística hace saber que Jorge Schuscheim fue atacado y amenazado por un desconocido al finalizar su show musical en una librería de la calle Callao. Ello ocurrió en dos oportunidades en aparente represalia por exhibir un digno castigo a la Diputada Onega quien, como es sabido, insultó y quiso separar de su cargo a un empleado por su condición de judío. Memoria Activa se solidariza con Jorge Schuscheim y condena el atropello, también exige que se identifique y sancione a los responsables para terminar con el estado de impunidad que en forma corporativa la mayoría de los legisladores de la ciudad, han avalado al no dar quórum para la sesión que debía sancionar a la diputada Onega al violar la Ley de antidiscriminatoria. La sociedad debe expresarse condenando estas acciones y el Estado debe actuar con eficiencia para evitar que la impunidad aliente a sectores retrógrados a realizar hechos de mayor gravedad. Este absurdo ataque que muestra el odio y los prejuicios del autor e incitadores, debe merecer la réplica en la sociedad y de los poderes públicos que con firmeza contestan inflexiones xenófobas y antidemocráticas.


DEBORA SZCHUMACHER- Directora de la Biblioteca Popular Alberto Gerchunof de la Sociedad Hebraica Argentina.

Hace ya algunos anos que conozco a muchos de ustedes, algunos anos de compartir el mismo espacio, alguna que otra tarea y tambien algunas inquietudes e incertidumbres. Por eso, ademas de una afinidad ideologica, puedo decir que a lo largo de este tiempo se ha establecido un vinculo afectivo.

Aquel 18 de julio de 1994, me encontro muy lejos de aquí, sin embargo escuchar la noticia fue casi tan estruendoso y terrible como si hubiera escuchado realmente aquella bomba fatal.
Como para muchos de nosotros, que pertenecemos a un pueblo y a una cultura que tiene entre sus valores mas fundamentales a la justicia, la cual lo ha guiado a lo largo de su historia, era casi imposible suponer que el grado de impunidad y tergiversación de la verdad podia llegar tan lejos.

Entiendo que después de 10 anos, la causa o parte de la causa, se encuentra en una instancia en la que el pedido de justicia por el atentado, por los muertos, se ha convertido paradójicamente en un pedido de justicia por la falta de justicia, por los jueces injustos, por los corruptos y encubridores.
Por eso, tengo la impresión de que ya no se trata solamente de recordar a la victimas y el horror del atentado, sino que después de 10 anos se agrega a este dolor y a esta lucha, la necesidad y la obligación de no olvidar este otro horror, el de la impunidad.
A cuenta de este “no olvidar” quiero regalarles un breve relato de Eduardo Galeano:
Ventana sobre la memoria
A orillas de otro mar, otro alfarero se retira en sus anos tardios. Se le nublan los ojos, las manos le tiemblan, ha llegado la hora del adios. Entonces ocurre la ceremonia de la iniciación: el alfarero viejo ofrece al alfarero joven su pieza mejor. Asi manda la tradición, entre los indios del noroeste de America: el artista que se va entrega su obra maestra al artista que se inicia.
Y el alfarero joven no guarda esa vasija perfecta para contemplarla t admirarla, sino que la estrella contra el suelo, la rompe en mil pedacitos, recoge los pedacitos y los incorpora a su arcilla.

Y reflexiono lo siguiente: Memoria Activa tiene que ver, seguramente con el “no olvidar”, pero tambien, después de tantos anos, con volver a juntar los pedacitos para renovar y reconstruir constantemente la memoria, todos los lunes, como una condicion necesaria para seguir exigiendo justicia y perseverar en esta lucha.
Y sostenerla, es sostener una lucha movida por una suerte de conciencia historica.
Dice el filosofo español Ortega Y Gasset: “Los pueblos que no digieren su pasado, terminan devorados por el”. En este sentido, es probable que aquellos pueblos que han alcanzado un nivel de conciencia historica, cuenten con un talento y una lucidez social para aprender de las experiencias pasadas.
Comprender profunda y responsablemente el pasado implica la posibilidad de mantener una conciencia historica activa, y en ultima instancia, una Memoria Activa.
Este ejercicio de mantener activa la memoria distingue a los pueblos que atinan a comprender que es lo que las circunstancias exigen hacer a cada paso, los unicos pueblos que construyen su historia sin ser destruidos por ella, sin ser destruidos por las atrocidades de la historia.

Solo si aprendemos a meditar nuestro pasado, podremos encarar el presente con la sensatez y valentia que convienen. A partir de esta actitud, podremos impedir que los desaciertos y los horrores se repitan y podremos lograr que los grandes ideales puedan hallar el camino de su realización, su realización en la perdurabilidad de la historia.
Por eso, veo en esta lucha, una causa noble que, por un lado, da cuenta de que los obstáculos, que han sido muchos en estos anos, no impiden la historia, no impiden justamente, esa lucha. Y por otro lado, nos recuerda constantemente que el hombre solo cabe en la utopia, como lo ha senalado Sabato en un texto memorable. Y continua Sabato con esta idea, que yo rescato para terminar: Solo quienes sean capaces de encarnar la utopia, seran aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido.


LUNES 29 DE NOVIEMBRE DE 2004

JOSE BLUMENFELD- Ciudadano de la Plaza.

Se me ha pedido que describa las sensaciones y pensamientos que me suscitaron las audiencias de descargo del Juez Galeano ante la Comisión de Acusación del Consejo de la Magistratura.
Comienzo diciendo que una de las tantas ventajas que me ha proporcionado mi pertenencia a Memoria Activa es la de haber aprendido mucho, por lo menos a mí me parece que fue mucho, respecto al Derecho, a los principios en los que se funda, a los procedimientos procesales y a la importancia sustantiva que adquiere lo que los juristas llaman “el debido proceso”, a la hora de obtener justicia en los estrados tribunalicios y evitar que se malogren las pruebas que puedan obtenerse a lo largo de una investigación.
Voy a describir el procedimiento que se está siguiendo para someter a juicio político al Juez Galeano. Traducido al lenguaje coloquial la cosa es más o menos así:
“Mire Dr. Galeano: En el año 2001 alguien presentó ante el Consejo de la Magistratura una serie de acusaciones en su contra, fundadas y documentadas. Sobre la base de las mismas, si fueran ciertas, usted no podría seguir siendo juez. Así que dicho Consejo nos la derivó a nosotros, que somos su Comisión de Acusación, para que determinemos si esa acusación tiene suficiente sustento como para que el Consejo de la Magistratura decida que usted sea sometido a juicio político por parte del Senado de la Nación. Ahora bien. Las normas de procedimiento establecen que usted tiene el derecho, no sólo a que se le haga conocer detallada y fehacientemente la acusación. También tiene usted el derecho a hacernos conocer, con toda formalidad, sus descargos y, por lo tanto, nosotros estamos obligados a escucharlo poniendo toda nuestra atención. Así que venga, Dr., diga lo suyo. Aquí estamos, a su entera disposición”.
Finalmente, después de varias postergaciones, el Dr. Galeano comenzó a presentar su descargo, hace aproximadamente un mes. Los primeros 15 minutos del primer día de su audiencia, fueron de una gran incoherencia. Yo no podía entender en absoluto de que estaba hablando. Incluso tuve el temor de que mis facultades mentales hubieran disminuido hasta niveles lo suficientemente bajos como para que ésa fuera la razón por la que era incapaz de captar su pensamiento. Tuve la suerte de que un familiar, que estaba al lado mío, me salvara de mi inquietante confusión al susurrarme al oído: “Decime ¿No te hace recordar a Fidel Pintos?”. ¡Efectivamente! El discurso de Galeano se parecía mucho al del maravilloso personaje que hacía Fidel Pintos en “Polémica en el bar” que nos fascinaba y nos hacía reír tanto. El inolvidable Fidel Pintos era capaz de sostener larguísimas conversaciones sin decir absolutamente nada, pero todo su semblante y actitud transmitía el convencimiento de que estaba expresando cosas profundas e importantes.
Apenas mi vecino me hizo notar el parecido de las situaciones, se me apareció la vívida imagen de Fidel Pintos como contertulio de “Polémica en el bar” y tuve, por un breve instante una actitud risueña. Ese ocasional vecino cuenta con mi eterno agradecimiento por haberme rescatado del borde de la locura. Pero el Consejo de la Magistratura no es ese “bar” ni Galeano es Fidel Pintos. Así que esa actitud risueña fue rápidamente sustituida por una fuerte sensación de tristeza.
Después de esos 15 minutos iniciales, el Dr. Galeano comenzó a hilvanar un discurso más inteligible. Seguramente muchos de ustedes habrán leído las crónicas periodísticas y les parecerá, igual que a mí, que su descargo está basado, en gran medida, en denigrar y descalificar a sus acusadores así como también al Tribunal Oral Federal Nº 3 y a todo aquel que diga algo en contra de él. Es poco lo que presenta, que tenga forma de argumentación sustantiva para oponer a las argumentaciones sustantivas que se han formulado en la acusación. Es decir que, mayormente, no ataca a las acusaciones sino a los acusadores. O, mejor dicho, argumenta contra las acusaciones basándose en que el que las formula no tiene las cualidades morales para efectuarlas. Creo que todos nosotros estamos de acuerdo en que se trata de un método falaz, aunque muy usado a lo largo de la historia. Todos los estudiosos de la lógica hacen mucho hincapié en alertar contra esa falacia y en que deben hacerse los máximos esfuerzos para evitar caer en la misma.
El Dr. Galeano ya lleva varias decenas de horas, a lo largo de varios días de audiencia, presentando su descargo. Su forma de exponer es muy monótona y tengo la sensación que podría pretender prolongar la cosa hasta el infinito. Quizás sueñe con que en determinado momento los miembros de la Comisión decidan quitarle el uso de la palabra y, tener, de ese modo, un argumento procesal a su favor que le dé base para pedir la anulación de todo el proceso. También tengo la sensación que la Comisión no le dará ese gusto.
En todo lo que hasta aquí he referido sobre los dichos del Dr. Galeano, no me parece que haya nada demasiado inquietante. Sí lo hay, sin embargo, en la argumentación que usó a continuación de sus primeros 15 minutos incoherentes. Fue una argumentación coherente, por lo tanto con fundamentación lógica. Me produjo una sensación de rechazo en forma instantánea. Pero en el momento no alcancé a tomar conciencia de su carácter, de la razón profunda de ese rechazo. Tampoco durante las siguientes semanas. Recién el lunes pasado cuando, a raíz de la invitación para dirigirme hoy a ustedes, tuve que meditar y reflexionar para preparar este testimonio, apareció con fuerza, en primer plano y a plena conciencia, el significado de esa argumentación usada por Galeano.
Después de esos 15 minutos iniciales, sostuvo que para poder comprender y, sobretodo, juzgar su actuación investigativa en el caso AMIA, debía considerarse, primordialmente, el hecho que la Argentina estaba en medio de una guerra y que, por lo tanto, existían razones de Estado que justificaban los procedimientos que se usaron. También dijo que no entender esto equivalía a no entender nada y que, por lo tanto, la Comisión de Acusación debía considerar eso como fundamental a la hora de decidir. Es fácil advertir que, seguramente sin proponérselo y no en forma expresa, admitió que había usado durante la investigación, métodos que no se ajustan a un Estado de Derecho y que son los que se fundamentan en la acusación contra él. Esa tácita admisión no le impidió, en otras partes de su agobiante exposición, negar que hubiera cometido nada contrario a un Estado de Derecho. Hasta llegó a negar, nuevamente y contra todas las evidencias, que hubiera efectuado pago alguno a Telleldín.
Pero lo que quiero destacar, en tren de hablar de mis sensaciones y pensamientos, es el profundo y visceral desagrado que me produjeron las ideas que utilizó: Razón de Estado, Estado de Guerra. Según esa argumentación para llegar a la verdad, un juez puede apartarse de la ley y del debido proceso. Yo lo traduzco del siguiente modo: para el Juez Galeano “el fin justifica los medios”. Más claro, pintarlo de blanco refulgente.
Hace algunos años, vi la película “La última cena”, una producción del cine independiente estadounidense. De vez en cuando puede verse por alguno de los canales de cable. En ella, un grupo de jóvenes universitarios que están preparando sus respectivas tesis de doctorado, viven juntos en una casa en los suburbios de Boston. Un viernes por mes invitan a alguien a compartir una cena con ellos para poder vivenciar experiencias con otra gente. A partir de uno de esos viernes, por razones que no voy a contar aquí, comienzan a invitar a gente que consideran reaccionaria para la sociedad. Esas cenas se convierten, inadvertidamente para el invitado, en juicios y, si el grupo los considera culpables del “delito” secretamente imputado, los envenenan para quitarle a la sociedad un problema futuro.
Cuando salí de ver la película, me asaltó la idea que no siempre es apropiada la expresión “el fin justifica los medios”. Que, quizás, sea más apropiado decir que en los medios utilizados están implícitos los fines verdaderos que se persiguen y no los fines que se declaman a boca llena. Me parece que esto último es apropiado para el caso del juez Galeano. Él, además de otros, siempre declamó que sus fines eran los de encontrar a los culpables. Siguiendo mi razonamiento, en los medios que empleó están implícitos sus verdaderos fines que, lamentablemente, coinciden con los de muchos otros: no encontrar a los culpables. Resultados a la vista.
Estas fueron algunas de mis sensaciones y reflexiones.
Debemos seguir bregando ahora, para que los culpables de tanta impunidad tengan su condigno castigo. Esperemos que la Comisión de Acusación acepte la acusación, que el Consejo de la Magistratura acuse y que el Senado de la Nación juzgue y castigue a Galeano. Esperemos, también, que el resto de los implicados en todas las irregularidades, sean juzgados y condenados. AMÉN.