LUNES 4 DE OCTUBRE DE 2004

DIANA MALAMUD - MEMORIA ACTIVA

ENTRE LAS RESPONSABILIDADES Y EL QUORUM

Que país, nuestro país ¡!!
Mientras la sociedad clama por instituciones que funcionen, por funcionarios que cumplan la tarea para la que fueron elegidos, los ciudadanos vemos atónitos como diputados escapan a sus obligaciones.
Será que Jorge Casanovas miembro del Consejo de la Magistratura no recibió aún las ordenes de Ruckauf de qué hacer con el Juez Galeano, o espera las indicaciones de Duhalde, o quizás las de Corach, Anzorregui o un mail del prófugo Menem desde Chile.
Cómo puede ser que después del veredicto y pese al público conocimiento de las barbaridades jurídicas que cometió Galeano, María Lelia Chaya, Jorge Yoma y Casanovas se tomen tiempo y tiempo para analizar y volver a analizar.
Porqué se convierten en abogados defensores de Galeano, él tiene el derecho a la defensa como no lo tuvieron las víctimas, ni la sociedad víctima de sus irregularidades, pero el exceso intencionado para ganar tiempo y dilatar la presencia de Galeano ante el Colegio de la Magistratura es una clara expresión de mal desempeño de las funciones públicas y de sus irresponsabilidades y una nueva agresión a los familiares.
Cómo es posible que estos diputados sean cómplices de las chicanas jurídicas de Galeano de cuestionar a miembros del Consejo por impulsar su comparencia.
Sr. Casanovas: años, meses, tuvieron cajoneados el expediente de Galeano, años, meses, días en los cuales no tuvieron ninguna iniciativa, no pongan más palos en la rueda de la justicia, déjenla esta vez funcionar.
Galeano se defenderá solo no necesita de Uds.

Que ciudad, nuestra ciudad ¡!!
Y en la ciudad de Buenos Aires qué?
Los diputados no dieron quórum para sancionar a la diputada Mirta Onega por sus expresiones antisemitas de acuerdo al dictamen de su propia Comisión investigadora , ni siquiera la mínima presencia (31) para multarla.
Esto no es un tema de judíos, si los diputados que nos representan a todos, no pueden velar por los derechos de igualdad, no pueden defender a los vecinos de la ciudad por expresiones discriminatorias de sus propios diputados, qué nos espera ¿?
Hoy agredieron a un judío, mañana será a un negro, pasado a un gitano, el día después al boliviano o paraguayo, luego al alto o al petiso, al gordo y al flaco, al homosexual y al heterosexual.
Nos preguntamos cómo viven sus vidas, que encima son públicas y políticas, cómo entienden el ejercicio de sus funciones, cómo como si nada vuelven a la Legislatura y a cobrar esos sueldos que pagamos con nuestros impuestos. Que vergüenza, que vergüenza ¡!!

Queremos compartir desde esta plaza el dolor de las familias de Carmen de Patagones, sabemos por nuestra propia dolorosa experiencia que no hay manera de superar el dolor de la perdida de un hijo, que no hay manera de comprender lo incomprensible, no existen argumentos ni explicaciones para soportar el desgarramiento que así en un segundo nos arranca la presencia de nuestro ser amado. Reciban todos nuestro fraternal abrazo y permítannos compartir con Uds. en este minuto de silencio, el recuerdo por las victimas asesinadas.


EVA BENITO- Guionista.

Bueno días. Conocí a mucho familiares de las víctimas del atentado a la AMIA, en ocasión de la difícil y conmovedora tarea de conseguir fotos de los fallecidos para el cortometraje “La memoria” de Carlos Sorín, que luego cerraría el film 18-J.
Guardo en mi memoria y en mi corazón cada uno de esos encuentros. Encuentros con el dolor aun intenso, con la bronca contenida, la valentía admirable, porque no también con la debilidad, la soledad del que se quedó sin nada, la vida y la muerte.
También guardo de cada uno de ellos, una expresión única e indescriptible: la de la pérdida marcada por los años y años de injusticia.
Un familiar me dijo en una ocasión: “Vos sabés que si te llevás la foto, te llevás todo lo que me queda”. Sin duda esas fotos, no eran simples imágenes capturadas en el tiempo. Cada vez que esa madre, ese padre, ese hermano, esa hija, ese esposo las desplegaba sobre la mesa de su casa tales imágenes nos trasladaban al instante mismo en donde aún la vida habitaba.
Esta sensación se adueñaba de nosotros conmoviéndonos en lo más profundo. Cada foto tenía su relato a cuestas, nadie quería que me fuera sin conocer a la persona retratada, pero las palabras nunca alcanzaban y entonces las lágrimas hacían el resto.
De a poco tuve la particular experiencia de ir conociendo más y más, a cada una de las víctimas, sus proyectos, sus actividades, sus gustos, sus amistades, sus amores y finalmente los detalles de sus últimos días, de sus últimas horas y palabras cosa que ahondó mi noción de la tragedia.
A lo inexplicable, inentendible de la muerte en todas sus formas, se le agrega en este terrible caso, no sólo el asesinato o lo atroz de un atentado, si no la falta de culpables.
A partir de entonces se me hizo claro que son la injusticia y la impunidad las que siguen matando todos los lunes a estas 85 personas y a tantas otras que mueren de tristeza sin que nadie se entere. Mueren cada vez que la mentira se adueña de la causa AMIA, mueren cada vez que la verdad y la justicia suenan lejanas y extrañas.
Para terminar, deseando un pronto esclarecimiento de los hechos y el castigo a los culpables, les agradezco haberme abierto las puertas para conocerlos a Ustedes y a sus añorados seres queridos.
Muchas gracias.


LUNES 11 DE OCTUBRE DE 2004

JORGE CICUTTIN- Periodista.

Julia que es mi hija tiene 13 años, hace unos diez años estaba, me acuerdo, en el baño era chiquita, le gustaba charlar cuando estaba en el baño y yo me acuerdo que esa mañana, yo vivo en caballito en el límite con almagro, escuchamos un ruido muy grande, se escuchó ahí en mi casa, y mi hija ahí chiquita me llama: Papá, me dice me acerco y me dice, se viene una tormenta. Yo me di cuenta que no era un trueno, subí a la terraza vi la columna de humo, en aquella época estaba trabajando yo en Página 12, a los dos segundos sonó el teléfono de casa y bueno empezó toda la locura de todos esos días. Me acerqué a mi hija y le dije, no tengas miedo no había ninguna tormenta. Pero creo que sí, que fue una tormenta, una tormenta terrible que sigue hasta estos días y anoche cuando estábamos en casa cenando y le contaba a mi hija por qué hoy aunque era feriado me iba a despertar temprano e iba a venir, me resultó difícil, es difícil de explicarle a una pre adolescente, que en estos diez años, toda su vida, pasó algo tan terrible y no hay responsables. Hay culpables, pero para la justicia no hay responsables.
Y pensando uno le puede explicar el mundo, le puede hablar de los gobiernos corruptos, de los jueces culpables corruptos pero yo preferí hablarle de por qué iba a venir acá y preferí hablarle de Ustedes, de la gente que no olvida, de la gente que así como las Madres de Plaza de Mayo o las Abuelas, me obligan y obligan a muchos a explicarle a los chicos, a los hijos qué es lo que pasó, obligan de alguna manera a no olvidar y por eso podría ser muy fácil hablar de Menem, de Galeano, de toda esa trampa que se creó para que siga existiendo la injusticia en este país, preferí también hablarle a ella de la gente que lucha, de la gente que hace que esto no se olvide, que lucha para que en algún momento se sepa la verdad o alguna parte de la verdad pero por lo menos va a seguir luchando para que esto siga y que no se olvide.
Por eso brevemente me dan ganas ante Ustedes, ante esta tragedia pedir por un lado perdón, como parte de un país y por otro lado, gracias por obligarme a explicarle a mi hija qué es lo que pasó que esto verdaderamente no se olvide nunca. Gracias a Ustedes.


GABRIEL CALDERARO- Músico.

Bueno, muchas gracias por invitarme. Como dice la señora, o cree la señora que los músicos o el arte van a salvar al mundo, pienso que entre todos los que sin importar la actividad, entre todos los que de corazón no olvidamos el día trágico en que sucedió el atentado, todos los que todavía recordamos como si fuera hoy ese momento como tantos otros actos de terrorismo que hemos sufrido acá y en el mundo. Mientras, no importa el día o la fecha, si somos pocos o si somos muchos, mientras se mantengan bien presentes todos estos acontecimientos y nos sigan doliendo, no pierdo la esperanza de que en algún momento vamos a saber la verdad es cuestión de tiempo nada más.
Yo no olvido y sé que Ustedes tampoco.
Muchas gracias por invitarme.


LUNES 18 DE OCTUBRE DE 2004

ELIZABETH JELIN- Socióloga.

Hola. Buenos días. Me ha tocado hablar en este lugar en ocasiones anteriores y me preguntaba qué tenía para decir hoy porque se han dicho muchas cosas, se ha hablado mucho, se han dicho cosas importantes en esta plaza y me preguntaba qué podía yo decir. Creo que la ocasión de hoy, para mi por lo menos, es bastante especial porque es un día 18 y las fechas y las conmemoraciones parecen siempre tener más densidad y más emoción que los días comunes, los días de la vida y el devenir cotidiano.
Las fechas de conmemoración ponen sobre el tapete el tema de la memoria, es como si cada vez que se llega a una fecha especial aniversarios, yo no sé cómo se dice lo de los meses busqué en el diccionario pero no existe, será mensuario, el pasado que convoca se hace presente y nos interroga, se reviven las escenas y las sensaciones desconcertantes confusas, contradictorias. La pregunta de cómo fue posible que sucediera el horror, se vuelve a reiterar. En momentos así el trabajo de la memoria es más inclusivo, más compartido invade la vida cotidiana, se hacen balances, se ordenan los hechos, se desordenan los esquemas con los cuales uno trata de interpretar lo que pasó.
La conmemoración es un gesto, un rememorar público con una clara intención, no dejar que lo ocurrido se silencie o se olvide pero también es una acción orientada al presente y al futuro ya que tiene en sí misma una demanda y un reclamo, que se haga algo con relación al pasado del horror, vayamos por partes. ¿Por qué y para qué recordar? ¿Qué es la memoria? ¿Quién podría silenciar u olvidar? ¿Quién reclama? ¿Frente a que o a quien?.
Hay distinto tipo de memorias, están las memorias habituales esas que nos permiten hablar o caminar sin pensar, están también los acontecimientos que son recordados porque quiebran la vida cotidiana lo que llamamos algo que es memorable, y dentro de ellos los que quebraron la vida cotidiana normal provocando verdaderas catástrofes sociales, estamos aquí porque de lo que estamos hablando es de una catástrofe social. Más allá del dolor y el sufrimiento privado de quienes fueron golpeados de manera directa por estos acontecimientos la pregunta que uno se hace una y otra vez es por el sentido de la conmemoración pública, ¿por qué estamos aquí?. Si fuera para compartir el dolor y expresar la solidaridad, quizás habría otros espacios para hacerlo pero estamos aquí frente a un edificio al que este grupo, Memoria Activa, le dio un nombre el Palacio de la Injusticia y estar aquí tiene una significación especial, no se trata solamente de recordar una y otra vez los horrores y dolores de la destrucción de la AMIA y de las vidas arrancadas, es también otra cosa, se trata de una Memoria Activa, un recordar que lleva a la acción y a la acción en esta plaza y en la esfera pública. Es una memoria que reclama y demanda y por eso está aquí frente a este edificio, reclama justicia siguiendo paso a paso todos los detalles del caso AMIA, podría entonces decirse que se trata de algo específico en el caso AMIA, pero hay más. El caso AMIA se ha ido convirtiendo por estos cientos y cientos de lunes en este lugar, en un caso emblemático, en el diccionario lo emblemático es aquello que constituye la manifestación más destacada o representativa de algo ese algo es la injusticia, ese algo es el reclamo directo de la sociedad por el funcionamiento del aparato judicial. Este caso y esta Memoria Activa, sin embargo, se inscriben y cobran sentido en el marco de una historia más amplia. Quisiera recordar que en toda la historia Argentina los reclamos sociales en la Capital Federal y también en las ciudades del interior, estuvieron siempre dirigidos al Poder Ejecutivo, el lugar del reclamo era la Plaza de Mayo. Desde 1810, recuerdan lo que nos enseñaban en la escuela de “El pueblo quiere saber de qué se trata”, ya en la Plaza de Mayo, no era la Plaza de Mayo entonces, frente al Cabildo el Mayo de 1810, hasta todas las plazas y todas las manifestaciones en la Plaza de Mayo incluyendo, ya que estamos en época de conmemoraciones, aquel 17 de octubre de 1945 cuando el pueblo era el que llegaba a la Plaza de Mayo de los suburbios industriales y pedía por la liberación de Perón. En realidad la historia Argentina puede leerse a través de todas las plazas que tienen como hoy, como protagonistas centrales los jueves a la tarde las rondas de las Madres y la sucesión de conmemoraciones como las Marchas de la Resistencia. Miren cómo han cambiado las cosas porque ayer que fue 17 de octubre los actos importantes del 17 de octubre no fueron en la plaza, son otros los que se apropian de ella. También está el Congreso y las demandas sociales frente a él, son manifestaciones y demandas de todo tipo y las de los últimos años se incluyeron la Carpa Blanca de los Docentes o las marchas de los miércoles de los Jubilados entre muchas otras que no tenían día o lugar fijo. Las marchas normalmente iban del Congreso a la Casa Rosada o de la Casa Rosada al Congreso.
En esta historia de demandas sociales, esta plaza aparece por primera vez en las marchas del movimiento de Derechos Humanos, hacia el fin de la dictadura. En esa época las marchas en vez de ser del Congreso a Plaza de Mayo o viceversa, comenzaron a ser triangulares, era la primera vez que se incorporaba una demanda directa de la sociedad frente a la justicia, la sociedad frente al Poder Judicial sin intermediarios. Memoria Activa se inscribe en esta historia, en esta vinculación directa de la sociedad con el aparato judicial y es un recordatorio permanente, cada semana, para que este caso no se silencie ni se olvide. Quienes estamos aquí de este lado, no corremos el riego de olvidar o silenciar, quienes vivieron la catástrofe no la pueden olvidar queda la marca del dolor y la pérdida, quienes acompañan y se solidarizan con ese dolor tampoco olvidan.
La insistencia en la presencia aquí cada lunes y los momentos más calientes de la conmemoración, como las fechas especiales, tienen a mi entender dos sentidos: Primero la posibilidad de transmitir, el desafío es lograr que otros que no vivieron la experiencia se incorporen a la demanda y la hagan propia, que todos los que pasan caminando por aquí se detengan un momento y escuchen lo que está pasando. Para que esto sea posible no se trata solamente de ser buenos transmisores, de saber contar la historia, sino de verla y darle sentido en un contexto más amplio en este caso el de las luchas por la justicia, se trata también de reconocer que esos otros sean los jóvenes en la transmisión intergeneracional u otros alejados de esta catástrofe, puedan darle su propio sentido o puedan incorporar este evento emblemático en sus propios términos. Pero además de la transmisión de la memoria hay un segundo sentido acá, la demanda es que no se olvide ni se silencie allí del otro lado de la calle porque sabemos muy bien que los intentos de olvidar no equivalen a la ausencia, se trata más bien de una presencia negada producto de pactos de silencio políticos o grupales, en este punto lo que pasa aquí no es hechos pasados, si no que estamos hablando de las instituciones del presente, de reclamos y demandas de cambio que combinan simultáneamente, los reclamos por este caso puntual y por todos los otros que se ven afectados por un aparato judicial que funciona mal para la ciudadanía y la democracia, llevando a provocar con estos actos como el que estamos llevando adelante aquí todos los lunes, los cambios institucionales que necesitamos para llevar adelante un ideal y una utopía que es el de la vida democrática.
Gracias.


LEO VINCI- Artista Plástico.

Gracias, buenos días. Para mí es un honor estar aquí hoy porque me siento partícipe del dolor que todos Ustedes sienten y que he sentido yo también en el momento en el que aún sin saber lo que había sucedido, yendo para mi taller por la calle Corrientes, escuché esa tremenda explosión. Llegando al taller me enteré de lo que había sucedido, desde ese momento, como argentino, como habitante de esta ciudad me sentí como si fuera responsable de eso que había sucedido porque es inaceptable que haya seres humanos que puedan llegar a ese nivel, llegar a ese límite sabiendo que muchas y muchas vidas inocentes se iban a perder.
Pienso que es fundamental desde cada uno de nuestros lugares de acción o actividad, el mío es la escultura, tenemos que seguir peleando, seguir luchando, si bien parecería un poco raro que desde las artes plásticas se pueda hacer algo en bien de la libertad, en bien de la justicia creo que sin embargo no podemos renunciar a través de lo que hacemos, a través de nuestra obra de aludir permanentemente a esos valores que son valores culturales no son valores que nos regala la naturaleza, para la naturaleza no existen los ha creado la cultura humana, y esos valores hay que defenderlos de una u otra manera, cada uno desde el ámbito en donde tiene su actividad. Yo tengo la suerte de estar trabajando en este momento en un proyecto de un mural para ser colocado en el frente de la Hebraica donde me dieron la libertad para que yo hiciera lo que quisiera, asumí el tema de la paz, pero la paz es imposible tenerla sin la justicia y sin la libertad porque son valores que tenemos que estar permanentemente cuidando y luchando para preservarlos. Esto que se hace aquí permanentemente y que hoy tengo la suerte de estar aquí con Ustedes es algo que de alguna manera está permitiendo que esa Memoria Activa realmente tenga el dinamismo y la permanencia necesaria como para que no sea un recuerdo sino que sea todo lo contrario, algo que nos incite permanentemente para luchar por esos valores fundamentales que son la justicia y la libertad, en contra de la impunidad que tan mal hace a todos los seres humanos. Creo que es fundamental que comprendamos los seres humanos que esa justicia y esa libertad se basa justamente en la posibilidad de respetarnos a partir de cada creencia y de cada cultura, de descubrir que cada cultura, cada pensamiento, que cada creencia tienen una parte de la verdad, una verdad que se suma a todas las verdades de otras culturas y que entre todas generar finalmente el gran diamante con su cada faceta, finalmente también habla de lo que es el hombre en busca de esa libertad, de esa justicia y de esa verdad universal. En la medida en que tengamos la capacidad de darnos cuenta que lo que nos une es la diferencia y que esa diferencia nos enriquece, seguiremos pidiendo justicia y libertad.
Estoy aquí solidarizándome con Ustedes porque siento esto en profundidad y mi obra finalmente testimonia este espíritu porque yo creo que cualquiera sea la forma en que se exprese el ser humano, en este caso a través del arte, no puede dejarse de luchar a través de las imágenes, de los pensamientos por esos valores fundamentales.
Me extrañó cuando me llamaron para que yo hablara en este momento porque yo soy nada más que un escultor, pero después me di cuenta que al margen de todo eso, soy un ciudadano de esta ciudad y de este país en donde han pasado cosas tremendas y la hemos sufrido todos, cada uno en su medida pero pienso que en la medida justamente, que todos no perdamos la memoria, de que todos luchemos para que esta impunidad desaparezca finalmente podremos realmente recuperar la paz que es lo único que permitirá finalmente la creación y la hermandad entre todas las culturas y entre todos los seres humanos. Nada más.


LUNES 25 DE OCTUBRE DE 2004