Cada lunes por la mañana, durante más de 500 semanas, el paisaje de Buenos Aires se transformó.
Cada lunes por la mañana nos convertimos en voz, en plaza, en monumento, en el sonido del shofar, en un grito de justicia.
Y esto ocurrió cada semana durante 10 largos años.
Y estuvimos en la Plaza Lavalle porque entendimos que debemos ser protagonistas en la búsqueda de verdad.
Por esto MEMORIA ACTIVA.

Cada lunes por la mañana nos enfrentamos a un Palacio de Justicia vacío de justicia, a una impunidad descarada que ha logrado envolver de mentiras y tinieblas la causa AMIA. Una impunidad que tiene nombres, apellidos y responsables.
Por esto una QUERELLA INDEPENDIENTE. Porque entendimos y entendemos que nadie tendría intención de representarnos en esta lucha, porque hay demasiados intereses creados entre los poderos, demasiados negocios, demasiadas personas a los que algunos intentan cuidar. La causa AMIA ensucia a muchos, una amplia red de complicidades se fue gestando a través de estos años. En los primeros tiempos los únicos culpables eran los autores intelectuales y materiales del atentado en sí, los que lo habían planeado y ejecutado con la mayor de las precisiones, y habían triunfado: los asesinos habían matado 85 personas, habían dejado cientos de heridos y una sociedad confusa y temerosa.
Conforme el tiempo fue avanzando comprendimos de un atentado de esta magnitud sólo pudo ser posible bajo una situación política determinada, es decir: un gobierno menemista con demasiadas cuentas pendientes y sospechas que aún hoy permanecen irresueltas; fuerzas de seguridad corruptas, mano de obra desocupada de una dictadura militar que ha dejado secuelas en todos los sectores sociales. Sistemas de seguridad a cargo de las mismas fuerzas que en demasiados casos son cómplices de crímenes, parte de los negociados más turbios. Fronteras amplias sin ningún tipo de control. Funcionarios en el exterior que hacen caso omiso de advertencias de atentados.
El atentado a la AMIA pudo también ejecutarse porque la situación jurídica era la apropiada: el atentado a la Embajada de Israel que no fue investigado sin que nadie se preocupara por ello; y una justicia adicta al poder de turno. Jueces elegidos por una servilleta y Fiscales que agachan la cabeza y acompañan y aplauden los extensos tiempos de los jueces.
Tuvieron que darse demasiadas coincidencias malditas para que el atentado a la AMIA cumpliera su cometido, desde el primer día hasta hoy, porque tantos años después no podemos responder: ¿quién mato a los muertos de la AMIA?.
El juicio oral, sólo juzgó una mínima porción de esta causa. Muchos apostaron a que con este juicio se termine este tema de una vez por todas. MEMORIA ACTIVA quiere la verdad.
El gobierno menemista nos acusó entre otras cosas de ser un grupo político opositor, el gobierno aliancista nos dijo que ser críticos con la investigación es estar a favor de los policías imputados.
Nadie quiere hacerse cargo, nadie quiere hacerse cargo de los muertos de la AMIA.
Cada lunes por la mañana nos encontramos con nosotros mismos, con nuestras fuerzas y nuestras debilidades, y renovamos un compromiso. Elegimos cada día cómo queremos vivir y nuestra elección tiene que ver con intentar hacer algo por un futuro mejor, más digno y seguro.
Cada día de nuestras vidas ejercemos el derecho inalienable de denunciar, de opinar, de expresarnos, de testimoniar, de dejar constancia de qué queremos y porqué.
Aún hoy, tantos años después nos proponemos la tarea de perseverar, de seguir siendo tábanos, de buscar, de exigir explicaciones, de construir una cadena de apoyo y solidaridad.
Cada lunes por la mañana nos fundimos en silencio en un minuto de tristeza, y los nombramos, los recordamos, los llevamos dentro nuestro como un tesoro que nunca dejaremos escapar: ellos son nuestros muertos, nuestros amores. Ellos nos dejaron lo mejor de cada uno: sus sonrisas, sus recuerdos, su energía, su pasión. Pero también, con sus muertes, se llevaron lo mejor: sus vidas, sus abrazos, sus despertares, su tiempo y su amor.
Cada lunes por la mañana es para nosotros 18 de julio de 1994.
Cada lunes por la mañana el paisaje de Buenos Aires se transforma, porque el lunes 18 de julio de 1994 la bomba asesina y la muerte transformó nuestras vidas: desde MEMORIA ACTIVA sólo intentamos poner un granito de arena para Que nunca más!!